Aunque sabía que el no debía de estar ahí, ahí se encontraba. Había venido aclarando obligado por sus 12 hermanos mayores, a pedir un sincera disculpa a Arrendelle sin mencionar los obsequios que fueron traídos desde las Islas del sur como compensación.
Y ahí estaba la reina acompañada por Anna quien se situaba al lado de la reina , ambas viendo a Hans pelear consigo mismo para pedir la disculpa, era evidente en su mirada que no estaba en lo mínimo arrepentido de lo que había hecho. Pero aún así su boca soltaba palabras de disculpa. Anna divagaba su vista por la habitación. Elsa solo se limitaba a escuchar las evidente farsa del joven príncipe, hasta que llegó un punto en el cual tantas mentiras eran demasiado.
-No tiene que seguir-dijo Elsa severa, portándose como la reina que realmente era, y tomando fuerza de su titulo-es obvio que solo esta tomándonos el pelo, no tiene que seguir y yo no tengo por que escuchar sus mentiras, tengo asuntos que atender, y como ya me lo han informado sus el mayor hermanos permanecerá aquí por tres días, ¿no es así?-la reina realmente estaba en su papel
-Bien, mi reina creo que es bastante inteligente de su parte ahorrarme humillación y evitar que usted pierda su tiempo- habló algo arrogante el joven príncipe.
-con permiso-dijo Elsa caminando hacia la puerta elegante y regia, deslizándose sobre el suelo haciendo frotar la capa de fina tela translucida, al poner su mano e intentar abrir la puerta, sintió un ligero contacto.
-Yo le abro-dijo el poniendo su mano sobre la de la reina, lo hizo con un tono serio, algo diferente a como sonaba dando su discurso de disculpa. Elsa con asombro dirigió sus enormes ojos azules hacia Hans y sus miradas se intercambiaron, ella lo miraba extrañada , luego la desvió la vista hacia sus manos,la mano del pelirrojo era cálida, al contrario a la de ella, pero esa sensación cálida era algo
-Puedo hacerlo sola-dijo ella abriendo la puerta, evadiendo aquella sensación extraña, que percibió en si misma esa incomodidad inexplicable que sintió, observo su mano, la cual había sido tocada por Hans, y sintió su corazón palpitar... y luego despertó.
Ella despertaba adolorida de la espalda, sus ojos azules se abrían poco a poco, había sido mala idea dormir en el piso de su estudio, obviamente con muchas mantas para disminuir la incomodidad del duro suelo. Le echaba la culpa a su incomodidad por el extraño sueño que había tenido, pero debía despabilarse y limpiar la evidencia que ella había dormido ahí, pero no por que le disgustara la idea de que se enteraran que había dormido en el piso, si no le molestaba la explicación verdadera por la cual ella había dormido en el piso.
De levantaba y apilaba las mantas para guardarla en uno de los cajones de su escritorio, Elsa abrió la puerta de su estudio poco a poco mientras observaba que nadie estuviera en el pasillo para que pudiera salir con su ropa de cama. Salio rápidamente hacia su recamara que en esos momentos estaba ocupada por Hans.
Abrió la puerta, tan rápido como pudo para luego entrar del mismo modo y la mirada al frente evito voltear a mirar al hombre que dormía plácidamente en su cama.
Caminó hasta su armario para buscar su vestido azul de reina de las nieves, el que usaba usualmente para estar en el castillo. Al tomarlo alguien toco a su puerta.
-Majestad, soy soy-dijo Gerda fuera de la recamara
-Espera un momento, ya abro-dijo la reina algo asustada, fue hasta donde Hans estaba dormido- Hans, Hans, despierta-susurraba la reina mientras lo sacudía esperando despertarlo
-No, déjame dormir-dijo el quejándose adormitado cambiando de posición para darle la espalda, ella solo bufo, cerro los ojos , creo una bola de nieve y la dejo caer en el rostro de el, fue muy sorpresivo para el pelirojo quien no espero eso-¿Que le sucede?-pregunto algo molesto
-Vaya al baño y ahí quédese-dijo ella en voz baja- y no haga ruido-señalo la puerta del baño, el pelirojo suspiro con flojera mientras invitaba a sus piernas a caminar lo más lento que podía
-Su majestad ¿Esta todo bien?-pregunto desde afuera Gerda
-Si, no te preocupes, ya voy-dijo Elsa apenas dándose cuanta que nuevamente Hans estaba sin camisa y la prenda estaba en el piso. Cuando Hans se metió al baño Elsa cerro la puerta de este, después caminaba hacia la puerta de la habitación para abrirle a Gerda y de paso recoger y esconder la camisa y el saco de Hans debajo del colchón-¿que sucede Gerda?-pregunto la reina mientras abría la puerta
-solo venia a avisarle que la tormenta aún sigue su majestad-dijo la mujer
-Sirvan el desayuno de una vez, no tardaran mucho en despertar nuestros huéspedes-ordeno la reina intentando terminar con esto los más rápido que pueda
-su majestad ¿quiere que le preparen las sirvientas el baño?-
-si, ahora ve a avisarles Gerda- dijo la reina esperando a que Gerda se fuera para cerrar la puerta e intentar sacar a Hans de su recamara-, tomo la ropa y la metió al baño-vístase y váyase-dijo ella, pero entonces nuevamente tocaron a su puerta
-¿quien es?-grito con algo de frustración al ver que Hans se tardaba dentro de baño
-venimos a preparar su baño majestad-contesto la sirvienta, en esos momento sentía disgusto por la eficiencia de su personal, ella solo suspiro con pesar
-espera un momento-dijo la reina abriendo la puerta del baño, Hans quien apenas iba a abrir la puerta le sorprendio ver a la reina señalando hacia su ropero-espere dentro-dijo ella molesta, el solo se limito a sonreír, con su típica sonrisa la cual hacía enojar a Elsa
-tengo una mejor idea-dijo el mientras caminaba hacia la puerta de la habitación
-no lo haga-dijo a regañadientes pero fue completamente ignorada, y vio como el abrió la puerta y salio como si nada, la mujer que esperaba afuera del cuarto quedo impactada al ver al joven salir tan temprano de la recamara de la reina, Elsa solo se quedó mirando a la mujer-no es lo que estas pensando-dijo la reina
-no me tiene que dar explicaciones su majestad-dijo humildemente la mujer, y cuando Elsa pensó en que nada podría hacerla sentir peor
-su majestad déjeme decirle que se ve espectacular en camisón-dijo Hans en el umbral de la puerta, ella bajo la mirada hacia sus ropas, se le había olvidado completamente que estaba con su ropa de dormir. Escucho alejarse a Hans riendo.
