Al días siguiente del incidente en el cuarto de la reina la tormenta por fin cedió, Había amanecido con un hermoso y claro cielo tan azul como solo se ve en verano, los invitados partieron por la mañana después del desayuno, las sirvientas se quedaron limpiando las habitaciones. La reina estaba en la biblioteca, estaba de pie contemplando el retrato de su padre, una sonrisa llena de tristeza inundó su rostro, y un suspiro salio de ella. Bajo la mirada, para luego salir de ese lugar, caminaba hacía su habitación, donde en su cama había un vestido negro esperando por ella. Cuando entró pudo ver a Gerda colocando unos zapatos que hacían juego con el vestido.

-Gracias-pronuncio levemente Elsa observando aquel vestido

-Me retiró majestad-dijo la mujer con una reverencia

-Espera, ¿a Hans y a Kristoff ya les diste sus respectivos trajes?-pregunto la reina

-A si es majestad-respondió la mujer observando la tristeza evidente en la reina

-Partiremos a las 11, quiero que tengan listos a los caballos y a Sven- la reina ordenó fríamente, Gerda solo asintió y luego salio de la habitación, Elsa se quedo sola puso seguro a la puerta, se deshizo del vestido azul que traía puesto para ponerse el vestido negro.

Mientras tanto Anna salia de su cuarto, ya lista también portaba un vestido negro,

-te espero abajo-le dijo a Kristoff quien se había quedado dentro de la habitación para terminar de vestirse, mientras se dirigía a las escaleras pudo ver a Hans subiendo, a unos cuantos escalones de ella apresuro su paso para alcanzarlo, cuando ya lo tuvo de frente le dedico una mirada seria.

-Que no se te ocurra hoy hacer enojar a Elsa, o si quiera molestarla -dijo en voz baja intentando que nadie más escuchara, Anna observo de pies a cabeza a Hans, quien no portaba traje negro- ¿Por que aún no estas listo? -pregunto ella

-Primero quiero saber a donde iremos-dijo el cortante, ella solo entrecerró los ojos con molestia

-Iremos a visitar la tumba de nuestros padres, y será la primera vez que Elsa irá, así que es mejor que ella este lo más tranquila posible- esto parecía haberle sorprendido a Hans, si el rey era tan buen padre al igual que la reina no entendía por que no había ido nunca a sus tumbas -Así que mejor cámbiate rápido-después e decirlo Anna siguió su camino.

Hans solo se quedó pensativo, se sentía extraño, tenia un sentimiento raro como compasión, no podía describirlo, pues jamás había sentido compasión por alguien . El solo fue a su habitación para cambiarse.

Cuando todos estuvieron listos caminaron hacia el patio, donde Sven y dos caballos incluyendo la Yegua de la reina esperaban por ellos. Todos ensillados y listos para partir. La reina camino en silencio hasta Elsa a quien monto, silenciosamente, había algo diferente en su rostro, parecía calmado y sereno, se podía escuchar su respiración, parecía estar intentando mantener el control de sus emociones sin ponerlo en evidencia, Anna y Kristoff subieron a Sven mientras Hans subía a su caballo.

Durante el trayecto a la tumba o bueno a las rocas que había puesto en memoria de sus majestades los difuntos Reyes de Arrendelle, Elsa se mantenía al frente, Hans parecía observarla frecuentemente pero ella parecía distraída, Anna por su parte se sentía triste al recordar la muerte de sus padres, pero la reconfortaba la presencia de Kristoff quien estaba a su lado.

Los minutos que se tardaron en llegar parecían horas, por el inmenso silencio que se presenciaba, se escuchaba el andar de los caballos, hasta que Anna rompió aquel silencio que parecía eterno.

-llegamos-hablo en un susurró la pelirroja, delante de ellos cuatro se encontraban las majestuosas rocas. Elsa las observo momentáneamente para luego bajar la vista, bajo de su yegua, camino hasta ellas, mientras era seguida por las tres miradas restantes. Anna se bajo de Sven lo más rápido que sus piernas pudieron tocar el suelo. La princesa camino hacia su hermana, pero se quedo unos pasos detrás de ella al escuchar el inicio del llanto de la reina. Kristoff camino hasta Anna tomándola del hombro haciéndola retroceder más, mientras señalaba el suelo, donde una capa de nieve se extendía por lo largo y lo ancho.

Hans se mantenía reacio a la escena, y no era su culpa, no tenia la mínima idea de lo que debía de hacer, bueno si la tenia, pero no sabía como actuar sin fingir, por lo que decidió permanecer en su caballo, solo observando como la reina era consumida por el dolor y la tristeza de aquel recuerdo.

El aumento sonoro del llanto, la agitación en su respiración, y los gemidos de dolor que salían de la reina, era como pequeñas punzadas para el corazón de su hermana, quien no estaba acostumbrada a ver a Elsa en ese estado, por lo que no solo ella si no también Kristoff.

-Basta Elsa-dijo Gimoteando Anna quien acompañaba a la reina en el dolor, Kristoff la envolvió en sus brazos y Anna se aferro aún mas a el.

Hans seguía en su caballo, el cual se espantó al ver la nieve extenderse, sabía que debía hacer algo para detenerla, algo para calmarla. Así que decidido se bajo del caballo, había comenzado a nevar en esa pequeña expansión de terreno. Camino hacía la reina, retirándose el saco para ponerlo en los hombros de ella, Elsa estaba de rodilla en el suelo, donde seguía llorando como una pequeña niña.

Al sentir la prenda de le cubriéndola, desvió su atención hacía Hans quien estaba a su lado, el pelirrojo pudo ver las pequeñas bolsas que se habían aglomerado bajo la mirada de la reina por la hinchazón del llanto.

-Debería de dejar de llorar-recomendó Hans con una voz suave, mientras volteaba a ver a Anna al mismo tiempo que la reina-Si usted lo hace Anna lo dejara de hacer también- Un fuerte suspiro salio de la reina mientras se ponía de pie, intentaba aclararse la garganta y que su voz saliera audible y sobre todo entendible

-Tienes razón, por llorar no he hecho lo que vinimos a hacer, Anna, Kristoff vengan-ordenó la reina, Anna quien permanecía llorando en brazos de Kristoff se despego de el y tomándolo de la mano fueron junto a Elsa.

La reina dio un paso hacia al frente.

-Mamá, papá. El el Kristoff, esposo de Anna, solo quiero decirles que deben estar tranquilos pues tengo la certeza de que le sabrá cuidarla-hablaba con voz quebradiza a las grandes rocas, volteo a ver a Hans y le dedico una ligera y apenas apreciable sonrisa- El es Hans, y pronto me casaré con el, tal vez no sea en una situación ordinaria ni los motivos de la boda, pero...-no pudo continuar pues se desplomo, hubiera caído al piso si Hans no la hubiese sostenido

-Elsa-grito asustada Anna

-Es mejor regresar ahora-dijo Kristoff, Hans asintió mientras tomaba a Elsa en sus brazos, era liviana y fría al tacto, Hans pudo observar su belleza aún después de llorar tanto y a todo pulmón.

Hans se subió a Elsa (la Yegua, recuerden que así se llama) con la reina en brazos, Anna subió al caballo de Hans y Kristoff montó a Sven. Regresaron lo más rápido que pudieron al castillo.

El pelirrojo teniendo en brazos a la reina pudo comprender sus inconscientes ganas de protegerla.