HOLA :) PUES, APROVECHANDO EL PARO Y QUE PUEDO DORMIR HASTA MÁS TARDE, HACER MIS TRABAJOS CON TIEMPO, ESTUDIAR Y QUE AHORA ME ALIMENTAN Y TENGO FUEGO (SOY UNA LAGARTIJA, ME MUERO CON EL FRIO) HAY QUE APROVECHAR Y ESCRIBIR

CAPITULO 32

Sed, esa fue la primera sensación que se hizo presente en su cuerpo al abrir los ojos; su boca estaba seca y con un desagradable sabor dulzón que ella atribuía a alguna poción. Apoyó sus manos en el colchón y se impulsó lentamente para poder acomodarse mejor en la cama. Un ligero mareo hizo que una de sus manos se apoyara en su cabeza y se obligó a cerrar los ojos por unos segundos. Seguía confundida, no recordaba mucho de lo que había sucedido luego de salir de Hogwarts, el ultimo recuerdo estable dentro de ese mar de imágenes sin sentido era la de Severus cargándola hacia la chimenea y gritándole a un elfo que le avisara a McGonagall sobre su paradero, luego de eso, todo se había vuelto oscuro, confuso…Pasó su lengua por los labios para humedecerlos, necesitaba agua de inmediato, luego de eso podría pensar con mayor claridad

-Ni se te ocurra salir de la cama-Hermione volteó inmediatamente ante la voz de su amiga-Snape me asesina si sabe que hiciste tal cosa-

-¿Qué haces aquí Ginny?-El asombro se hacía presente en la voz de la joven castaña al darse cuenta que su mejor amiga estaba en la habitación privada del jefe de Slytherin-¿Por qué…?-

-Con Honey fuimos a buscarte a tu cuarto, pero no estabas y nos preocupamos-La pelirroja puso su mano en la frente de ella, midiendo su temperatura-Harry y Neville fueron de inmediato al despacho de Snape pero él tampoco estaba-

-Nosotros…-Hermione puso inmediatamente sus manos en su vientre de forma protectora, sus hijos, ella no había sentido a su hijos dentro de ella y aquello la había alterado hasta el punto de dejarla inconciente-Ginny mis hijos…-

-McGonagall nos explicó-Le respondió la joven tendiéndole un vaso de agua, gesto que la castaña agradeció-Al igual que Snape; fue él quien accedió a nuestro petitorio-

-¿Petitorio?-

-Nosotros queríamos saber por ti, a fin de cuentas, hemos sido nosotros quienes han visto por tus hijos mientras estaban distanciados. Luna te cuidó durante la mañana, yo estaré hasta la hora de la cena y luego vendrá Snape-

-¡He dormido todo el día! ¡Mis clases!-

La risa de la pelirroja no se hizo esperar, solo Hermione Granger se podía preocupar por algo así en esos momentos, pero así era su amiga y si ya comenzaba a reclamar por su materia escolar, eso quería decir que estaba mejorando

-Tranquila, Honey le pasará todos los apuntes a Snape al acabar el día, será como si hubieras asistido, a fin de cuentas ambas tienen las mismas calificaciones-

Hermione suspiró aliviada y volvió a recostarse, mirando el techo de la habitación

-Harry quería venir, pero tenía que arreglar algunos asuntos con McGonagall, ya sabes, su proceso para ser auror y todo…-

-¿Él y Severus…?-Tenía miedo de que su mejor amigo hubiera descargado todo su miedo en él, sabía que Harry todavía no lograba confiar completamente en Severus y eso le preocupaba tomando en cuenta lo impulsivo que el joven era en ciertos momentos

-Un cruce de palabras y unas miradas-Dijo la pelirroja-Tranquila, el rostro de Snape sigue intacto-

Hermione suspiró aliviada, al menos no se habían controlado por esta ocasión

-Fue Harry quien exigió saber lo que había pasado, fue él quien corrió hasta la oficina de McGonagall-Ginny sonrió desde la silla en la cual estaba-Gracias a él y a su insistencia, McGonagall logró sacar a Snape del cuarto y lo obligó a ir a clases, no quería apartarse de ti-

El corazón de la castaña latió estrepitosamente y sus mejillas se tiñeron de un rojo furioso ante las palabras de su amiga

-Fue curioso ¿Sabes? Creo que es la primera vez que Snape cede ante la petición de un estudiante…bueno, además de ti, claro está-Ginny rió-Tenias razón, está arrepentido, nunca olvidaré aquel gruñido que no dio a Luna y a mí solo porque McGonagall nos designó para cuidarte-

-Es algo sobreprotector de vez en cuando-Respondió la joven con una sonrisa-Gracias Ginny-

-No te preocupes-Dijo acercándose a la cama-Lo importante es que tú y tus hijos están bien ahora-

Ella cerró los ojos y sintió con mayor fuerza los movimientos de los pequeños que crecían en su interior. Cada leve movimiento lograba percibirlo y eso le daba confianza en que las palabras de Ginny no eran solo un vil consuelo para que no se volviera a alterar como esa madrugada

-No los sentía dentro de mí-Murmuró-Tenía miedo de perderlos-

-Ya todo está bien-Le dijo la menor de los Weasley-Snape te llevó con un doctor y él nos aseguró que ya estas mejor, solo fue un mal susto-Ella quería creer que solo era eso.

Siguieron hablando cerca de una hora, Ginny siempre lograba sacarle carcajadas y subirle el ánimo en situaciones difíciles, era un alivio contar con ellas en esos momentos, saber que contaba con sus amigos y que ellos iban a brindarle su apoyo.

Ginny estaba comentando algo acerca de la pequeña hija de Fleur y Bill cuando la puerta del cuarto fue abierta y Severus fue rápidamente a su lado

-¿Estás…?-

-Si-Dijo con una pequeña sonrisa-Gracias-

Él apartó unos mechones de su frente y besó aquella zona con delicadeza

-Yo creo que mejor me voy-Dijo Ginny-Con permiso-

-Potter y Burton la están esperando afuera Weasley-

-¿Por qué no entraron?-

-Suficientes Gryffindor por un día-Respondió tajante ante la pregunta de la joven-Sobrepasé mi cuota diaria-

La pelirroja rodó los ojos y se levantó de la silla que había estado ocupando durante la tarde. Era raro ver a su profesor de esa forma, tan…humano, ella había crecido con las historias de sus hermanos, aquellas que lo describían como un tirano y déspota que solo buscaba beneficiar a Slytherin y humillar a las demás casas, ella todavía tenía grabada en su mente su primer día de clases y como había hecho sollozar a uno de sus amigos de Ravenclaw. Simplemente esas escenas no lograban cuadrar con la que tenía frente a sus ojos en esos instantes.

Sin duda, Hermione iba a ser muy feliz con él…si es que Honey lograba su cometido

-Nos vemos mañana Hermione-Se despidió Ginny-Hasta luego profesor-

La castaña la despidió con un movimiento de su mano, Snape solo asistió con su cabeza.

Severus tocó la mano de Hermione con cuidado, todavía podía sentir cada uno de los temblores de aquella noche y necesitaba con urgencia cerciorarse que ya había pasado el peligro, o al menos, parte de él. Había sentido como el miedo recorría cada fibra de su cuerpo a una velocidad exorbitante, el grito de su castaña logró llenar sus pulmones de plomo y dejar su cuerpo tan rígido como el concreto, pero aquellas palabras, aquel llanto ante la impotencia de no poder sentir a sus hijos hizo que su cuerpo abandonara aquella sensación de pesar y se pusiera en marcha.

Aun cuando su mente era un maldito caos, logró mantenerse calmo y asegurarle a la joven que tenía en brazos que todo iba a estar bien, que ella y sus hijos estaban seguros, porque él los iba a proteger. Los había recuperado hace tan poco que él mismo se iba a lanzar un avada si los perdida nuevamente. Logró llamar a Tob y explicarle en resumidas cuantas cual era el estado de Hermione y por qué necesitaba que le avisara a Minerva sobre su ausencia; luego de eso, fue inmediatamente con Asriel.

Decir que los estaba esperando y que todo estaba preparado para atenderlos era mentir, el viejo médico muggle estaba en recepción bostezando largamente mientras su mano sostenía una gran taza con café expreso por lo que pudo deducir. Al ver en las condiciones en las cuales llegaban, el estado de somnolencia presente en el médico se esfumó inmediatamente

"-Severus ¿Qué…?-

-Si no fuera una emergencia, no estaríamos aquí-Siseó lleno de nerviosismo-No los siente, no siente a nuestros hijos Asriel-

Los ojos avellana del doctor se agrandaron detrás de los cristales de sus lentes e inmediatamente, llamó a una enfermera mientras tomaba los signos vitales

-¿Se desmayó?-Preguntó al ver el estado inconsciente de la chica

-No, yo…-Él bajó la mirada apenado-Yo le di una poción calmante-

-No deberías actuar precipitadamente Snape-Lo reprendió llevando a la joven hacia el cuarto donde la iba a tratar-No sabes las consecuencias-

-Ella necesitaba…-

-No sabes qué efectos tendrá sobre tus hijos-

No tenía argumentos para debatir aquello, porque sabía que él tenía la razón, la poción calmante contenía algunos ingredientes potentes que podrían estar dañando a Hermione y a sus hijos…¿Y si los estaba perdiendo por su culpa? Quizás el dolor no era nada grave pero él con su estupidez la había cagado monumentalmente. No soportaría la idea de perderlos solo por ser un maldito estúpido, ya había pasado por aquello durante un mes y tenía claro que el infierno era mil veces mejor que aquello, no quería perderla, no quería perder a sus hijos y por eso había actuado de esa manera, pensando que tal vez era lo mejor…

Pero Asriel tenía razón, no sabía las consecuencias que tenía sobre mujeres embarazadas y ahora podía estar pagándolo muy caro.

Una joven enfermera le pidió salir del cuarto mientras el doctor revisaba a Hermione y él aceptó sin poner resistencia, sabía que su castaña estaba en buenas manos, Asriel sabría qué hacer, él entendía sobre aquello, mientras que él…bueno, él recién entendía la gravedad de sus actos.

Apoyó su cabeza en la pared y ambas manos fueron a sujetar algunos mechones de su largo cabello. Estaba nervioso, estresado…temeroso de lo iba a pasar con los tres.

La joven le sirvió una taza de agua con azúcar y le sugirió que fuera a sentarse, prácticamente lo obligó a beberse lo que le había servido, argumentando que aquello iba a calmarlo y que una vez hiciera efecto, fuera a hablar con el doctor. Nunca pensó que en verdad funcionara.

Luego de una hora y media esperando en la sala de la clínica y ver las portadas de las viejas revistas y diarios que habían para la entretención de los pacientes, la enfermera le indicó que podía ir a ver a su mujer

-Y recuerde, ellos sentirán si está intranquilo-Dijo acomodando unos papeles-Esté tranquilo, por algo confió en el doctor Hunt-

Sí, él había confiado en Asriel, tenía la esperanza de que él lograra explicarle que había pasado con su mujer. Él viejo doctor alguna vez le había jurado, en aquellos tiempos oscuros cuando Voldemort regresó y él se veía obligado a realizar sus asquerosos asesinatos, que él iba a devolverle el favor por salvar a su familia…esperaba que este fuera el momento.

Lo encontró fuera del cuarto pasando un pañuelo blanco por su frente. Las puntas de sus orejas estaban de un brillante rojo y de sus mejillas se lograba observar una estela sudor

-Asriel…-Dijo con voz débil mientras se acercaba al hombre-¿Cómo se encuentran?-

Los ojos del doctor se posaron en los suyos y él pensó lo peor

-Ahora, los tres están bien pero…-Suspiró-Será complicado-

-Ya nos habías dicho que los embarazos múltiples era…-

-Severus-Lo cortó-No es eso, lo que vi es difícil de explicar-

-Será mejor que lo digas de una vez-Exigió-Sea lo que sea, haré lo posible para cuidar de los tres-

El hombre sonrió ante sus palabras, pero no sabía si aquella sonrisa era una de orgullo o de tristeza

-Uno de sus hijos no aparecía en la ecografía-Sacó una pequeña imagen de su bolsillo-Aparecía y desaparecía de mi vista-

-Aquello pudo ser un simple erros-Dijo con las manos temblando-No puede desaparecer, no es lógico-

-Acompáñame, tengo la secuencia grabada en este CD-Tanteó el bolsillo derecho de su bata-No estoy bromeando Severus-Él le dedicó una triste mirada-Uno de tus hijos estaba desapareciendo del vientre de Hermione-"

-Severus-

La voz de ella logró sacarlo de su estado reflexivo.

Debía decirle lo que había pasado, mentir no sería una solución adecuada, lo tenía más que claro, pero no quería causarle daño; sabía que Hermione comenzaría a preocuparse demasiado y aquello no era favorable en su estado, ella debía permanecer calma por el bien de los bebés y por el bienestar propio. Él cargaría con esa información hasta que fuera un periodo más estable y estuviera seguro que nada malo le pasaría a los tres.

Pero en esos momentos, con los ojos maleados de su castaña sobre los suyos, sabía que debía dar una explicación sobre los hechos

-Burton y Lovegood te mandan esto-Dijo moviendo su varita para que un pequeño bolso marrón flotara hasta quedar en el regazo de la joven-Las materias del día-

-Te lo agradezco-Dijo con una sonrisa mientras revisaba los apuntes de sus amigas-Por todo lo que hiciste, sé que no es fácil para ti que otras personas estén en este lugar…-

-Luego me aseguraré de desinfectar todo rastro de Gryffindor y de Ravenclaw-Aquella frase lo hizo merecedor de un leve codazo entre las costillas-Tienes buenos amigos-

-Lo sé-Respondió-Ginny me explicó todo, nunca pensé que cederías-

-Me agrade o no, sé que esos cabezas huecas son tus amigos y sé lo mucho que los aprecias-Envolvió una de sus pequeñas manos entre las suyas-Y de cierto modo, me deja tranquilo saber que ellos nunca te abandonaran…ellos valen la pena-

Hermione tenía muy en claro que él valoraba las amistades, tenía un claro ejemplo en el matrimonio Malfoy, eran los únicos amigos de confianza que Severus tenía, los únicos que en verdad lo habían apoyado en los momentos difíciles de su vida, y, aun cuando a ella seguía sin agradarle demasiado ninguno de los dos, (Ella estaba comenzando a confiar en Draco, muy lentamente, pero aquel rubio no era tan desagradable como lo había sido mientras la sombra de Voldemort existía) estaba dispuesta a pasar todo el día con ellos si Severus debía ir a visitarlos, a fin de cuentas, él pasaba todos los días con sus amigos estando en Hogwarts.

Puso su mano libre en el pecho de su pareja y acomodó su cabeza en el hueco existente entre el hombro y el cuello, disfrutando la seguridad que él lograba trasmitir; podía confiar en sus amigos, eso estaba más que claro, pero ahora estaba completamente segura que Severus seria aquel puerto seguro que él le prometió ser cuando se reconciliaron

-Lamento haber estado tan alterada anoche-

-No es tu culpa- Dijo aspirado la suave fragancia del cabello rizado-Hiciste lo correcto, ellos están bien-

-¿Qué…que pasó?-Preguntó con miedo

-Siempre te he dicho que eres una bruja excepcional-Soltó su mano y al llevó al vientre de la joven, que ahora, próxima a cumplir cinco meses las primeras semanas de Mayo, presentaba una pequeña curva que escondía de los demás estudiantes y profesores tras su holgada ropa escolar-Tu magia es muy poderosa-

-Severus, me estas asustando-

-No es nada grave-"Mentiroso"-Solo que la magia que recorre tu cuerpo y la magia de nuestros hijos "impactaron" de cierta manera-

-No se puede saber si el niño es mago hasta que nace y da sus primeros signos de magia-Respondió de forma automática

-Tal parece que ya sabemos que ambos serán magos-Respondió acariciando aquella pequeña curva que tanto bien iba a hacerle a sus vidas-Ambos Slytherin-

-¡SNAPE!-Dijo ella indignada-No impongas casa ¡Ni siquiera nacen!-

-No la impongo, solo te estoy anticipando a los hechos-

Ella soltó un pequeño bufido que logró mover un mechón de cabello

-Podrían ser Gryffindor-

-Se te olvida que son mis hijos-Dijo tajante

-También son mis hijos y están en mi vientre, más tiempo conmigo y más tiempo en la sala común del séptimo piso-

-Comenzaré a secuestrarte y haré que vivas en las mazmorras-

Ella sonrió y le dio un pequeño beso en los labios que él aceptó gustoso

-Estamos discutiendo por sus casas y aún no sabemos si son dos niñas, dos niños o una niña y un niño-

-Lo único que importa es que nazcan bien-

-Lo sé, pero los chicos ya comienzan a hacer apuestas-Hermione rió-Neville dice que son dos niñas al igual que Luna-

-No me molestaría que fueran dos niñas-Dijo abrazándola de forma protectora-Solo que, cuando tengan la edad suficiente para que un maldito mocoso hormonado comience a fijarse en ellas, las hechizaré para que vuelvan a ser mis niñas-

-No deberías ser tan celoso Snape-Dijo entre risas-Mi padre pensaba igual que tú y mira como terminé-

-Una razón más para encerrarlas en las mazmorras ¿No lo crees?-

Ella negó con la cabeza y puso ambas manos en su vientre

-No lo creo, a ellas no les gustaría…no a Eileen definitivamente no le agrada esa idea-

Él abrió los ojos de forma descomunal y su voz de cortó al oír aquel nombre

-¿Co…como piensas…?-

-Si son dos niñas, me gustaría que una de ellas llevara el nombre de tu madre Severus-Ella bajó la mirada avergonzada-No sé qué opinas…-

Él la besó, la besó tan dulcemente que logró sacarle todo el aire que habitaba en sus pulmones a causa de los suaves jadeos que salían de sus labios. Amaba a su pequeña castaña, ella era la única que lograba sorprenderlo con aquellos detalles tan pequeños, pero tan grandes a la vez

-Creo que eso responde a tu pregunta-

-Si-Dijo con sus mejillas totalmente rojas-Pero falta un nombre ¿Cuál te gusta?-

-¿No crees que tengo un pésimo gusto? No quiero que la niña esté marcada por toda su vida por el nombre que elija-

-Yo elegí uno, tú debes elegir el otro-

Sabía que no iba a librarse de aquello tan fácilmente, Hermione lo tenía fijo en su mente y no iba a deshacerse de la idea de forma tan rápida, así que debía pensar.

Él solo quería que sus hijos fueran felices, que crecieran como cualquier otro niño y que supieran que eran amados por ambos, era lo único que pedía para ambos. Pero ahora se ponía en el hipotético caso que fueran niñas ¿Qué quería? Bueno, para empezar que siempre fueran sus pequeñas, pero sabía que Hermione abogaría por ellas al llegar a esa edad complicada para cualquier padre de niñas, de niñas tan lindas como su madre…si, porque ellas serían tan bellas e inteligentes como Hermione, tendrían sus ojos ambarinos, una pequeña nariz surcada de graciosas pecas y su cabello rizado con aquel suave olor a miel…

Miel…Aquel era el principal olor de su Amortentia, la primera pista que tuvo que estaba enamorado de Hermione Granger

-Honey-Dijo tomando uno de sus mechones para poder percibir su fragancia-Se llamará Honey, porque cuando preparé Amortentia finalizando tu Quinto año con el grupo de Séptimo fue el primer olor que sentí-Él cerró los ojos-El dulce y suave olor de la miel-

Ella lo miró asombrado y, tomando su rostro con ambas manos, frotó su pequeña nariz contra la suya

-Es un nombre muy bonito-

-Aunque no deberás mencionarle nada de esto a Burton, a esa mocosa se le subirá a la cabeza-

Hermione rió

-Lo haré-Afirmó ella-Honey y Eileen-Murmuró en un tono muy maternal, uno que logró calentar el corazón de ambos

-¿Y si son dos niños?-Preguntó muy despacio y cerca de sus labios, la atmosfera que ambos habían creado en ese instante era perfecta, que él tenía miedo de que, por algún comentario de su sarcástica boca, aquello terminara

-Empieza tú-Sugirió de la misma forma-Aprovechemos tu fase creativa-

-Puedo ser muy creativo, todo depende de la situación y tú lo sabes muy bien-

-Snape…-

-John-Dijo rápidamente antes de que ella lo regañara-Tu padre se llamaba así ¿No? Pues, ya que tú quieres que una de nuestras hijas se llame como mi madre, yo quiero que uno de nuestros hijos se llame como tu padre-

-Severus…-Ella se mordió el labio

-Él fue un buen hombre, creo que es justo que uno de sus nietos lleve su nombre-

-Gracias-Él posó su mano en el vientre-Creo que…es mi turno ¿No?-

-Así es-

-Terrance-Dijo suavemente-Me gusta en nombre Terrance-

Era gracias a sus padres que a ella le había terminado por gustar aquel nombre; cuando su madre había buscado la forma de tener otro hijo, siempre le decía que aquel seria el nombre de su hermano menor. Ella creció con la ilusión de ver al pequeño Terrance correr por la casa, de tener un cómplice cuando estuviera con sus padres, de leerle a alguien cada noche y cuidar al pequeño torbellino de cabello rizado y brillante sonrisa como su padre

-Por mucho tiempo esperé por un hermano que nunca llegó-Comentó-Mis padres querían tener otro hijo y crecí escuchando la frase "Esperemos que Terrance llegue". Tenía mucha ilusión de ser la mayor pero…Nunca sucedió-

-Bueno…creo que Terrance va a llegar en unos meses más junto a John-

-Eso creo-Respondió, aunque una duda la recorrió-¿Y si es…?-

-Terrance John-Dijo suavemente sin apartar sus ojos de los de ella

-Y Honey Eileen-

Sus hijos, aquellos que crecían en su vientre y que ya hacían pequeños "duelos de magia" con ella.

Habían decidido ir a las orillas del Lago Negro, la primavera había apartado los fríos vientos y con ello, los brotes de los árboles y arbustos se hacían presentes en el colegio. Luna caminaba descalza sintiendo la tierra húmeda por el rocío mientras Neville y Ginny observaban pasar las nubes en el cielo azul; Harry, por otro lado, no podía apartar su mirada de la chica de cabellos negros que en esos momentos dibujaba a un pequeño mochuelo moteado que había caído del cielo. Honey estaba actuando con demasiada tranquilidad para su gusto, solo hace una horas le había confesado (Más bien había sido descubierta por McGonagall y él) sobre su pequeño problema.

Ella se estaba desvaneciendo, y aquello estaba sucediendo desde el vientre de Hermione.

Harry estaba preocupado, pronto sería Mayo y se acercaría su graduación, luego de eso a Honey solo le quedarían semanas para realizar su cometido, si es que lograba sobrevivir hasta esas fechas, eso estaba claro

-Vamos, quédate quieto-Dijo la joven entre risas-Solo queda una parte, será un lindo retrato, solo coopera un poco más ¿De acuerdo?-

La pequeña ave movió sus alas en signo de aceptación, y volvió a quedarse quieta en las rodillas de la joven

-Deja de preocuparte-

Cuando él se volteó, aquellos ojos azules llenos de misterios que poseía Luna lo hicieron sobresaltarse. La rubia se sentó a su lado y le entregó una pequeña hoja de un brillante verde. Él la aceptó sin más y, al igual que su amiga, comenzó a examinarla con la vista

-La encontré caminando-Dijo la Ravenclaw-Creo que es muy bonita, cambia de color según cómo te sientas-

-La mía está verde-Comentó el chico mientras sus dedos recorrían cada uno de los surcos de la hoja

-Este demasiado preocupado por Hermione y por Honey-Respondió-Y es normal, yo también lo estoy, pero sé que Hermione es una mujer fuerte y que Honey saldrá de esta-

-Luna…-Él la miró preocupado, pero su amiga solo le sonrió de aquella forma tan propia

-El tiempo es algo muy curioso, al igual que los deseos de la gente-La hoja de Luna era de un hermoso amarillo pálido que hacía contraste con sus cabellos-Cuando el tiempo y el espacio se crearon, también nació una línea llamada distorsión, es más poderosa que la misma línea tiempo/espacio…es muy destructiva-Ella volteó a ver a la joven que en esos momentos acariciaba las plumas bajo el pico del mochuelo-Pero también puede crear cosas maravillosas-

-¿Neville lo sabe?-Si ella había logrado descifrar el secreto de Honey sin ayuda, pronto Neville se enteraría de todo esta situación

-A Neville nunca le ha gustado la Aritmancia-Dijo la rubia-Tengo hambre, creo que le diré a Ginny y Neville que me acompañen a las cocinas, traeremos algo-

-Luna…-Dijo tomando su mano para evitar que fuera con los otros dos-Por favor-

-No, pero pronto lo sabrá-Le aseguró

La rubia llamó a sus dos amigos y ellos aceptaron acompañarla, los tres prometieron regresar con bocadillos y bebidas para los cincos. Mientras ellos caminaban rumbo al castillo, la joven Gryffindor se levantó de donde estaba sentada y, con el mochuelo apoyado en su brazo derecho, fue a hacerle compañía a su querido tío Harry; quizás aquel era el momento para hacer las paces nuevamente, sabía que se había molestado cuando se vio forzada a confesar que ella había sentido aquellos dolores que Hermione había padecido, del mismo modo, pudo ver la mirada seria y preocupada cuando explicó como su mano derecha estaba desapareciendo frente a sus ojos.

Sabía que él estaba molesto, sus ojos verdes tenían aquel brillo que James describía como "Brillo de Sargento" responsable de sus dos días de castigo, sin posibilidad de usar su escoba o de jugar ajedrez mágico, y ella estaba segura, que no quería volver a experimentar la ira de Harry Potter

-¿Sabes? También tengo un mochuelo en casa-Dijo sentándose en el pasto junto a él-Fue el regalo que me hiciste al cumplir trece…papá dice que es una molestia, pero creo que solo es porque Ramís le gusta botar sus papeles, o mancharlos de tinta-

-¿Ramís?-

-Sí, Vic me ayudó a escoger el nombre-Ella tocó la cabeza del ave-A decir verdad, ella me ayudó en muchas cosas…me gustaría que estuviera aquí, la extraño-

-Honey…-El joven Gryffindor tomó la mano de ella-Tienes que apresurarte, ahora sabemos que…-

-Harry Potter-Lo censuró-Creo que ya tuvimos esta conversación-

-Estas desapareciendo-

-Pues yo me veo muy entera en estos momentos-

-No vengas con tus bromas Snape-Dijo serio-En estos momentos Hermione…-

-Está con mi padre y está bien-La chica dejó al mochuelo en su hombro, al igual que hacía en su tiempo-Harry, entiende, estoy cerca de descubrir todo lo que pasó-

-¡Claro, descubrir algo que pasó hace diecisiete años es más importante que tu propia vida!-

La chica frunció el ceño y, sacando los genes más ocultos que tenía de su progenitor habló con voz lenta y pausada

-Tu viviste diez años con una mentira ¿Acaso no recuerdas ese dolor? Dime Harry ¿Recuerdas la tristeza de no saber nada de ellos?-

-Honey, aquello es…-

-No, no lo es. Te mintieron así como lo hicieron conmigo-

-Snape no…-

-Me ocultaron información que es lo mismo, veas como lo veas, aquello es mentir-Los ojos maleados brillaban con intensidad, como si el sol se hubiera trasladado hacia sus iris; Harry estaba nervioso, había desatado su ira-Yo no soy una cobarde, y me quedaré hasta el final, porque tengo un objetivo y nadie ni nada ¿Entiendes? NADA me detendrá-

-¿Tú padre o McGonagall sabe que tienes instinto suicida?-

-Lo dice el chico que desafío a la muerte-

Luego de unos segundos, ambos estaban riendo como de costumbre.

OoOoOoOoOoOoOoO

El fin del semestre para los alumnos de último año se acercaba con rapidez, los exámenes finales se acercaban y más de alguno ya comenzaba a escribir sus cartas para ser aprendiz de algún mago experimentado, como era el caso de Luna, quien gracias a uno de sus amigos de Hufflepuff, había logrado contactar con Newt Scamander para ser su aprendiz junto a su nieto, Neville iba a estudiar una doble carrera, seguiría su pasión por la Herbología a la par que cumpliría el sueño de su abuela e iba a dar la prueba para ser Auror. Ginny practicaba a diario para su presentación en el equipo de quidditch profesional que la había estado siguiendo desde su quinto año; eran esos los momentos en los cuales Honey aprovechaba y acompañaba a su madre al campo; ambas se quedaban las dos horas que duraba el entrenamiento viendo a la pelirroja realizar sus maniobras y, de vez en cuando, repasaban alguna materia cuando ya comenzaban a aburrirse.

Estaban cerca del final de Mayo, tiempo de cambios…nuevos aires

-La próxima semana tenemos el último examen de Aritmancia-Dijo la castaña viendo a su amiga dar un giro en el aire

-Sí, aunque creo que Transformaciones será más difícil-Respondió la pelinegra sacando de su bolso, un paquete con galletas que Molly Weasley le había mandado-Come-

-No tengo hambre-

-Quizás tu no, pero ellos sí, ahora, come-

Hermione rio ante la seriedad puesta en aquellas palabras, aun cuando su amiga no la estaba mirando directamente.

Tomó una galleta y aceptó el jugo de calabaza que ella le ofrecía

-Ginny lo está haciendo excelente-

-Se toma el quidditch muy enserio-Respondió luego de terminar su galleta-Todos se están esforzando por su futuro-

-Ya lo creo-Honey se volteó a observar a su madre-¿Qué hay de tí? Ya sacaste tu maestría en pociones, pero al principio del curso me dijiste que no sabías que querías hacer ¿Ya te decidiste?-

Hermione miró atentamente el campo de quidditch frente a ella, los banderines de las cuatro casas flameaban orgullosos en el cálido viento de la primavera. Hogwarts significaba tanto para ella que, saber que pronto acabaría su ciclo en él, le había creado una serie de dudas a lo largo de ese año. Séptimo era un curso complicado y no era por el grado de exigencia que los profesores impartían, lo verdaderamente difícil de ese curso era aceptar la realidad, el refugio en el cual crecieron hasta ser adultos debía ser abandonado para enfrentar de una vez por todas, la realidad. Y no era como si ella no supiera a cabalidad como era la vida fuera de esas paredes, sus padres le habían inculcado desde muy pequeña a ser independiente y responsable con sus tareas diarias, además había vivido y sobrevivido a una guerra hace unos años ¿Debería tener miedo?

La respuesta era no, pero si debía ser precavida, tomar cada enseñanza que había aprendido en ese castillo y llegarla hacía el exterior. Quería que las demás personas entendieran aquello, que aunque dolía separarse de algo que tanta seguridad les había dado por tanto tiempo, llegaba un momento en que se debía decir "Adiós"

-¿Hermione…?-

-Quiero trabajar en el ministerio-Dijo sin apartar su vista

-¿En el ministerio?-

-Si-Respondió-La guerra dejó a la luz varias irregularidades de nuestro sistema mágico, y, aun cuando Shacklebolt lo está haciendo bastante bien como primer ministro, creo que aún quedan áreas sin tratar-Hermione se volteó a mirarla y Honey pudo admirar su semblante serio-Sé que tengo una maestría en pociones y es por eso que empezaré por esa área, la sección de Control de Sustancias Peligrosas necesita reformas y sé que puedo realizarlas, no será fácil, pero las cosas que valen la pena en la vida nunca lo son-

Honey tomó sus manos y sonrió

-Serás la mejor trabajadora del ministerio-

-Solo quiero ver que el mundo por el cual luchamos avance-Respondió-¿Y qué tal vas tú? ¿Ya mandaste tu solicitud de prueba a la academia de Aurores?-

-Oh…si, hablando de eso-Las mejillas de Honey se pusieron rojas-No la envié-

-¡HONEY!-

-No te alteres, no debes-Dijo mientras su mano señalaba el vientre de la joven-Lo que pasa es que, terminando el curso vuelvo a Francia con mis padres, ingresaré a la escuela de allá y su temporada de pruebas empieza a principios de Septiembre-

-Oh…ya veo, volverás-El semblante de la joven se entristeció

-Sí, pero eso no quiere decir que no nos volvamos a ver-Ella extendió su meñique-Te juro que volverás saber de mí terminando el curso-

-Lo juraste, no faltes a tu palabra-Dijo entrelazando su meñique con el de su amiga

"Sabrás de mí mamá, todos los días luego del Catorce de Julio, porque yo te salvaré"

Una veloz Quaffle y el grito de la pelirroja las hizo separarse rápidamente para evitar un golpe que, dada la velocidad del objeto, era claro que les regalaría una visita a la enfermería con Madame Pomfrey; gracias pero no, ellas ya tenían suficiente con los descansos y las estadías en cama

-¡GINEVRA!-Gritó Hermione

-Lo siento-Dijo la aludida acercándose en su escoba-Se me escapó…lo siento en verdad, pero esa jugada todavía me complica-

-Mira el lado positivo-Dijo Honey-Sabes que puedes noquear a alguien, los golpeadores te estarán agradecidos-

-¡Hey!-Rió Ginny-Es en serio-

-Creo que por hoy ya has entrenado suficiente ¿No que ibas a juntarte con Harry, Luna y Neville para terminar el informe de Herbología?-Dijo Hermione

-Debo reunirme con ellos a las seis-

-Ginny, faltan cinco minutos-

-¡MIERDA!-Exclamaron a dudo la pelirroja y la pelinegra

-Debo irme-

-Yo igual, quedé de verme con Hagrid-Explicó ante la mirada de su madre-Hoy podré llevarme a Ceres-

-¿Adoptaste al mochuelo?-

-No podía dejarlo solo, Hagrid dijo que tenía el ala rota y yo no me dí cuanta mientras lo dibujaba, me siento mal-Ella acomodó su bolso en el hombro y se despidió de ambas con la mano-Las veo en la sala común-

-Honey… ¡Ho..! ¡Por Merlín!-Exclamó Hermione al notar que la libreta de su amiga se había quedado en la grada en la cual habían estado durante el entrenamiento-Su libreta-

-Yo se la entregaré-Dijo rápidamente la menor de los Weasley quitándole el objeto de las manos-Tu no te preocupes, hoy no has visto al profesor ¿Verdad? Creo que deberías ir-

-Iré después de cenar, puedo ir y entregarle la libreta ahora mismo a Honey, no hay proble… ¡GINNY!-

-¡EN ESCOBA SE VIAJA MÁS RAPIDO!-Exclamó la pelirroja

Eso había estado cerca, Hermione no debía saber del contenido que existía en el interior de aquel pequeño cuaderno a menos que alguien quisiera modificar la ya de por si alterada, línea del tiempo. Honey debía ser más cuidadosa, eso era un hecho.

Divisó a la joven en la puerta de la cabaña del semigigante, su amiga tenía entre manos al pequeño mochuelo que en esos momentos, picoteaba suavemente su rostro en muestra de afecto

-Veo que tienes un nuevo amigo-

-Muchas gracias Hagrid-Sonrió la chica mientras dejaba que el mochuelo se posara en su hombro izquierdo-Sin ti, su ala seguiría rota-

-No hay de qué ¿Qué te parece si te quedas a tomar el té conmigo?-

-Cla…-

-¡HONEY!-

Ambos voltearon al escuchar la voz de la pelirroja quien venía como un bólido en su escoba. El pequeño mochuelo agitó sus plumas en un intento de parecer intimidante ante el supuesto enemigo

-Ginny, pensé que ibas a llegar tarde-Dijo la chica-¿Qué haces aquí?-

-Se te quedó esto-Dijo la pelirroja mientras le tendía la libreta-Hermione la encontró-

-Gracias-Dijo mientras guardaba su libreta en el bolso-Aunque es extraño, no saqué mi libreta estando en el campo de quidditch-

-Últimamente hay cosas muy extrañas-Dijo Hagrid mirando a ambas muchachas-Algo ha estado atacando mis cultivos y los centauros han visto actividad sospechosa en el Bosque Prohibido-

-¿Qué clase de actividad?-Quiso saber Honey-Tal vez aquello atacó a Ceres-

Hagrid cruzó ambos brazos en el pecho

-Nada de eso Honey, no te diré nada sobre las sombras que han visto…-La chica sonrió, esa sonrisa que era una copia a la mueca sarcástica de su padre-No debí decir eso, yo no debí…-

-Pero las sombras en el Bosque Prohibido son comunes-Dijo Ginny, sabiendo que aquella información tal vez ayudaría a la joven

-Chicas, por favor-Suplicó el hombre

-Vamos Hagrid-Insistió la joven Snape-Te prometo no hacer una tontería, solo es por curiosidad-El nombre negó-Vamos…no es nada malo-

-Ya di mi última palabra-Dijo el semigigante-Y es lo último que diré por hoy-

-Bien, entonces creo que me adentraré al bosque…ya que nadie quiere responder a mis preguntas…-Ella le dio la espalda y comenzó a caminar hacia el bosque

-Honey…-

-Voy a ir…-Amenazó dando otro paso, decidida a obtener respuestas

-Bien-Cedió al ver que la chica se acercaba a la entrada del bosque-Pero antes, ambas deben prometerme que luego, se mantendrán alejadas del bosque y mantendrán al resto de sus amigos lejos ¿Quedó claro?-

-Absolutamente-

Ambas Gryffindor's ingresaron al hogar del guardabosque y escucharon atentamente lo que su gran amigo tenía que comentarles. A la vista de ambas, todo aquello parecía algo normal y solo se trataba de la paranoia de los centauros más viejos, aquellas sombras bien podían ser hombres lobos que vagaban cada luna llena por la zona. Pero el pequeño mochuelo que miraba atentamente al bosque decía lo contrario. Ceres ululó al ver la silueta de una mujer que se adentraba a las sombras que aquel lugar le proporcionaba mientras su cuerpo se transformaba

-¿Qué tienes Ceres?-Dijo la pelinegra acercándose al mochuelo-Tranquilo, solo es un zorro-

Aunque aquel animal tenía algo extraño, algo que logró helarle la sangre por unos minutos al observar sus frios ojos grises.

HASTA AQUÍ. ME HE DEMORADO UN MONTON :C Y OTRA VEZ, PIDO DISCULPAS A TODOS.

AHORA SI, PLAZO DE 1 SEMANA, SIN CLASES MI DEBER ES ESCRIBIR (CRUCIOS SI NO LO TENGO! YAZ, TE ENCARGO LA PRESIÓN!)

BUENO, ESO ES TODO POR AHORA, ESPERO SUS REACCIONES AQUÍ ABAJITO :3

UN BESASO BIEN GRANDE

XERXES ELI