Hans llevo a la reina en sus brazos hasta su alcoba, tubo que salir después de eso para que fuera cambiada de ropa y una vez que Gerda le informo que podría entrar de nuevo lo hizo sin dudarlo.

Ella estaba reposando sobre su cama, permanecía inconsciente, el solo era capaz de observarla sin despegar su mirada de Elsa, estuvo ahí acompañándola, sin moverse ni un solo milímetro, no bajo a comer y no dejo que le llevaran comida a la habitación de la reina. Estaba esperando la llegada del doctor, pero el no se encontraba.

Cuando calló la noche, la luz de la luna iluminaba la habitación e incluso el cuerpo de Elsa parecía aún más blanco al ser iluminado por ella. Su rostro descansaba en una inmensa paz y su belleza natural incitaba al pelirrojo a ir hacía ella. Pero sus pensamientos se esfumaron cuando Anna entro cuidadosamente a la habitación. Camino hasta poder ver a su hermana y sin dejar de verla hablo.

-¿Aun no despierta?-pregunto a Hans quien solo negó con la cabeza, el estaba sentado en un sillón que estaba al lado de la cama de Elsa -Puedes ir a hacer lo que tengas que hacer, yo puedo quedarme con ella... si quieres- Anna intentaba quedarse a solas con su hermana

-No es necesario, me quedaré yo a su lado-después de hablar un enorme silencio invadió la habitación

-Hans, gracias-dijo Anna dirigiéndose a su futuro cuñado-siempre tuve miedo de que Elsa no encontrara a nadie, y aunque me cueste trabajo decirlo reconozco que haz cambiado, para bien-Anna hablaba algo incomoda, pero sus sentimientos tomaron posesión de ella lo que hizo más fácil hablar- Y te haz convertido en alguien importante para ella y lo que es más importante, se que la amas- dijo Anna con una sonrisa, para luego dejar pensativo a Hans mientras ella salia de la habitación.

Hans solo se sentó apoyando su hombro en su pierna y su mano estaba en su frente, permanecía algo encorvado, y una sonrisa algo incierta se formo en su rosto, levanto la mirada hacia la reina, y se levantó, caminando poco a poco llegó al pie de la cama y se sentó. Llevo una de sus manos al cabello rubio platinado de la reina que estaba suelto. Las delicadas hebras plateadas brillaban a la luz de la luna. Sus dedos eran deleitados por el fino y suave tacto del cabello. Y en su mirada parecía haberse encendido un singular brillo.

-Anna tiene razón, cada vez que lo pienso es extraño, ver en la situación en la que llegue, con ganas de acabar con tu vida-tomo entre sus mano la mano de Elsa- pero ahora no puedo soportar verte llorar. Es irónico como puedes volverme loco y aunque yo no quiera aveces no puedo pensar en otra cosa que ne seas tu-el beso la mano de ella- Y todo esto te lo digo por que estoy seguro que no me escuchas- al terminar su discurso se retiro hacía el sillón donde estaba antes y ahí se quedó toda la noche velando a la Reina.

El doctor llegó muy temprano en la mañana, la examino con cuidado, tomo su pulso y después llegó a un veredicto, Hans estuvo presente el tiempo que el doctor duro revisando a la reina.

Lo sonidos se escuchaban lejanos, pero en medio del sueño, la reina podía escucha una conversación. De hecho durante todo el tiempo en que permaneció inconsciente podía escuchar las cosas.

-Entonces ¿Estará bien?-la voz era muy conocida para ella, era Hans y de eso no cabía duda, parecía haber preocupación en la voz del hombre

-Por su puesto que si señor, su prometida esta muy bien, solo déjela descansar un poco. Por lo que me contó tuvo una impresión fuerte al revivir el dolor de la perdida de sus padres-parecía ser un anciano el que hablaba- Y ya no debe preocuparse-

-Se lo agradezco-nuevamente la voz de Hans, pero los sonidos comenzaron a hacerse más nítidos y más fuertes a cada minuto, hasta que sus ojos poco a poco pudieron abrirse, al hacerlo lo primero que vieron fue a Hans de pie a su lado, parecía haber esperado toda la noche a que despertara, la luz del sol se filtraba por sus cortinas. El pelirojo al ver que había despertado sonrió ligeramente.

-Es bueno ver que esta bien-la reina algo confundida frunció ligeramente el ceño, y lo miro extrañada

-no se de que hablas-dijo ella intentando sentarse, pero al ver que estaba en camisón, se volvió a tapar.

-Ayer fuimos a las tumbas de los Reyes-dijo con el mayor tacto posible para evitar alterarla

-Y ¿me salí de control?-pregunto débilmente la reina viendo directamente a Hans

-No, solo se desmayo-después de eso un silencio largo invadió la habitación- Lo siento, en parte fue culpa mía. No ha descansado bien, ya sabe, por mi culp..-la reina lo detuvo

-No te disculpes Hans, no fue tu culpa, pero te pediré que salgas, necesito asearme y estoy segura que en estos momentos soy un desastre-parecía más fría de lo normal, e intentaba evadirlo y Hans se dio cuenta

-Después de como la vi ayer, no creo que deba preocuparse por por como luce-dijo Hans sinceramente y con ninguna intención de hacer enojar a la reina

-Hans, no quiero hablar de eso, necesito estar sola-suplico la reina, por fin pudo darse por vencido Hans al salir. Afuera Anna esperaba su turno para ver a su hermana ya despierta.

-Estoy feliz de que estés bien-dijo Anna sentándose al lado de Elsa, la reina parecía preocupada lo que fue percibido enseguida por la princesa-¿Estas bien?-

-No lo se Anna, no se cuanto tiempo estuve inconsciente, pero de algo estoy segura por que no me puedo quitar eso de la cabeza, no deje de soñar con Hans, era tan abrumador escuchar su voz, y las situaciones que soñé eran vergonzosas-dijo tomando un color rojizo Elsa, Anna solo rió tiernamente

-Eso no es malo, malo es que sueñes que un Troll te besa-dijo Anna haciendo una mueca

-No Anna, es enserio, de hecho soñé que el se sinceraba conmigo-la reina suspiró profundamente.

Mientras afuera de la recamara de la reina, pegado a la puerta estaba Hans escuchando atentamente, maldiciendo la hora en la que se dejo llevar por decir aquello.

-Siento molestarlo Hans, pero al estar ocupados todos debo decirle que hay visitas que desean ver a la reina y usted debe atenderlos-dijo Kai descubriendo a Hans con las manos en la masa, o más bien con el oído en la puerta.

-Claro, ¿Pero no es muy temprano?-pregunto Hans

-No lo se, usted debería saber las costumbres de su gente-dijo Kai mientras lo llevaba hacia la sala principal

-¿Mi gente?-pregunto extrañado, no tenia ni la menor idea a que se refería. Cuando llegaron pudo escuchar un grupo de voces familiares. Todas eran voces masculinas, que hablaban bulliciosamente. Se paralizo cuando las puertas se abrieron y dejaron ver las figuras de 4 hombres.

Lo siento pro la tardanza, pero estoy muerta de todo, tengo exámenes, exposiciones, tareas y todo eso :c espero que les guste y no me quieran golpear por no haber actualizado hasta hoy, gracias por su apoyo a todos lo que siguen el fic, me encanta leer sus Reviews tan lindos los quiero.