¡Bienvenidos a todos! Me alegro que le hayan decidido dar una oportunidad a este fic; así que les ruego un poco de
paciencia por todos los posibles fallos que tenga o lo mucho que pueda tardar en subir un capítulo -que desde el
capítulo anterior a este he tardado bastante. Tan sólo espero que disfruten tanto como yo he disfrutado escribiendo
esta pequeña locura. Nos leemos~ || Ninguno de los personajes que salen a continuación me pertenecen.
Ardua es la tarea de un investigador.
Habían pasado tres días desde aquella tarde en la que, reunidos frente a la radio, el grupo de amigos había tenido una idea magnífica para salvar a la monarquía. Tres largos y lentos días de infructuosa investigación para Mérida; una vez más, entre resoplidos y quejas, la muchacha pelirroja se había sumergido en la búsqueda de información sobre Red Hood.
El olor del café recién hecho le provocó náuseas, nunca le había agradado ese amargo líquido, así que corrió a cerrar la ventana de su habitación.
De vuelta al escritorio sus dedos acariciaron las primeras teclas, leyó lo escrito y lo borró. Tenía la mente bloqueada, había probado cientos de combinaciones -sin exagerar- mas era imposible encontrar nada de ayuda. Miró el móvil, nada. El mundo parecía estar en contra suya para que centrase su atención en el buscador de internet. Suspiró y se reclinó en la silla que junto a un crujido, se tiró hacia atrás creando un perfecto angulo de sesenta grados.
El móvil vibro.
Mad squad;
Flint: Me aburro... ¿Alguna novedad?, ¿Hola?, ¡No tengo sueño pero quiero dormir! D:, Sufro de insomnio :/...
Ice queen está escribiendo...
Ice queen: Eugene, como vuelvas a spamear te quito el wifi.
Flint: Nooooo, eso no. Prometo ser bueno.
Ice queen: *Cookie jpg* Buen chico.
Mérida se empezó a reír ante la extraña conversación que sus amigos estaban teniendo a través del grupo de Telegram.
Yo: Tienes las de perder Eugene. Además, estas en una "femicrácia", yo no molestaría mucho a Icei.
Ice queen está escribiendo...
Ice queen: Exacto, no sea que con mis poderes me de por congelarte el culo.
Poco a poco la conversación empezó a transfigurarse en algo tan ridículo que Mérida se vio absorta con gran rapidez, incluso de no ser porqué sonó la alarma del móvil que le indicaba que en cuatro horas tenía un examen, no se habría desenganchado del aparato.
-Bueno, será mejor que deje esto por ahora y empiece a hacer cosas.
Pero aunque intentase centrar su atención en los apuntes que tenía al otro lado de la mesa, su fuerte tendencia a la procrastinación le hizo terminar lo que había empezado tres días atrás y lograr unos buenos resultados a la hora de encontrar información sobre los anarquistas.
-Aquí tienes.- Mérida tendió uno papeles impresos a su compañera.
Eran las doce del medio día y como cada lunes, Mérida y Elsa habían quedado para desayunar en la cafetería de la Universidad de Ciencias políticas, una tradición que había empezado con la intención de rellenar la hora libre que la rubia tenía entre Historia de la filosofía política I y Economía politica I.
-¿Qué es eso?- Preguntó la rubia mientras removía el café con hielo.
-Información sobre Red Hood. Dijiste que podíamos extraer nuestra fuerza de los ámbitos más diversos de la vida humana, de antagonismos religiosos, económicos o morales, así que pensé que sería buena idea conocerlos un poco más.
-¿A qué te refieres con conocerlos un poco más?
-Creo que los datos ofrecidos por la prensa no debería de ser lo único en lo que basarnos. Es cierto que nos dan mucha información, objetivos, organización, etc., pero no nos dicen como son a nivel personal.
Elsa bebió de un solo trago el café y Mérida se estremeció ante la visión.
-Tienes razón. Mi búsqueda se ha centrado en lo periodístico y en cierto grado sólo he encontrado basura... Informan de las acciones pero no de lo que nos interesa.
Mérida sostuvo entre sus manos la templada taza de cacao mientras Elsa empezaba a leer la información recogida.
"En 1986, el gobierno de Darid Eddine falló estrepitosamente dejando al país sin rumbo fijo. Facciones enemigas trataron de subir al poder y provocaron una guerra civil sin precedentes que no fue apagada por el monarca que reinaba sobre el amplio territorio de del Imperio del Sol.
Nación de naciones. El eslogan de la monarquía constitucional se hizo pedazos en el mismo instante en el que surgió un grupo que pretendía acabar con la guerra; Quince hombres y mujeres, identificados por las capuchas rojas e influenciados por aires comunistas y anarquistas, fueron los que se hacían llamar mediadores. Quince hombres que creían ser la voz de la razón y que por ello pecaron de soberbia pues sólo los grupos simpatizantes atendieron a su iniciativa de paz.
Ante el primer fracaso, el grupo de mediadores desapareció del panorama.
En 1991, el monarca por fin intentó poner orden en la Isla. Desafortunadamente para él, tras los cinco años de desaparición de los mediadores, el pequeño grupo había resurgido como una organización guerrillera que tuvo la paciencia de esperar a que el ejercito de la monarquía acabase con la guerra civil y a su vez estuviera lo suficientemente débil como para ser vencido.
Tras la derrota del monarca, Red Hood creció en popularidad y los civiles se aferraron a los ideales de la organización como a un hierro candente.
Si bien es cierto que la Isla poseía cierto grado de independencia, oponerse al monarca era una declaración de guerra abierta. Lejos de mostrar temor alguno ante la represalia, Red Hood hizo un llamamiento a nivel internacional para que la gente se uniera a su causa y se librasen de la monarquía, algo que tuvo muy buenos resultados en el territorio principal del reino Kievan Rus y los bretones.
Resultado de todo esto fue la liberación de la Isla."
-Pero Mérida, esto se sabe desde hace unos años...
Elsa dejo la lectura a medias para hablar con su compañera y discutir el valor de lo encontrado.
-Lo sé pero sigue leyendo.
La rubia cogió la magdalena que tenía frente a ella para comer un poco mientras leía.
"Fuentes de información poco fiables dicen que Charlotte Rouge es la actual líder de los Red Hood.
Charlotte Rouge, de origen bretón, era miembro de una organización feminista que pretendía reivindicar la igualdad de las mujeres y sacar a la luz el gran problema de la violencia de género. Para ello, Charlotte decidió irse a la tierra de Abahua y su último viaje sería a la Isla con tal de documentarse sobre el día a día de una mujer en esos países. Desde el 3 de Marzo de 2016 que no se sabe nada de ella."
-Vale, esto si que no me lo esperaba.
Mérida rió.
-Te dije que siguieras leyendo por algo. La mayoría de información sobre la célula que hay por internet son artículos, por suerte acabé dando con un foro muy raro en el que el autor de este texto dice ser de origen "imperial" y vivir en la Isla.
-Aún así sigo sin ver el porqué Charlotte Rouge se metería en una lucha que no es suya.
-Si le das la vuelta a la hoja encontrarás todo lo que he encontrado -más o menos fiable- sobre los objetivos. He tenido que contrastar mucha información en poco tiempo así algo mal habrá, seguro.
"Es menester mostrarle al mundo que gran partes de las costumbres sociales y la evolución política de las sociedades no haría tenido lugar de no haber sido por los grandes esfuerzos, reflexión y reivindicación a lo largo de la historia, por eso es necesario que se cumplan los siguientes objetivos en la tierra anárquica:
-Integridad física.
-Ser tratado con dignidad.
-Acceso a la cultura y educación.
[...]
Pero sobre todo es necesario finalizar la explotación humana."
-Increíble, me sorprende todo lo que has encontrado. En mi habitación tengo todos los artículos que he encontrado sobre ellos y junto a esto creo que puedo empezar a sacar información clara.
-Me alegro de haberte ayudado. La verdad es que me daba cosa no servir demasiado en un proyecto como este.
Mérida le echó un vistazo al gran reloj que había en la cafetería y descubrió que apenas quedaba media hora para el examen.
-Se me hace tarde, será mejor que vaya tirando si quiero tener tiempo de sobras para repasar.
-Te acompaño.
Tras abandonar la cafetería, ambas muchachas recorrieron los pasillos de la facultad mientras hablaban de trivialidades, mas justo cuando estaban a punto de salir del edificio, un muchacho que venía corriendo chocó contra Elsa.
-¡Eh, cuidado!- Bramó Mérida.
-Perdón, ¿Estás bien?- El muchacho paró en seco para cerciorarse de que no le había hecho daño a la nórdica.-Ey, tu eres Mérida Irestfield.
-Sí, ¿Te conozco?
Ambas amigas se quedaron sin habla al ver que aquel chico conocía a la pelirroja.
-¡Eh, Hiccup! ¡No huyas!- Una voz femenina se escucho a lo lejos e Hiccup dio brinco al escucharla.
-Hiccup Dragolance- Farfulló en un intento apremiar sus palabras. -Formo parte del equipo de Atletismo paraolímpico, te estaba buscando para invitarte a la fiesta de la Hermandad Equilibrum por el día de Lovelance.
-¡Hiccup, no huyas! ¡Te estás escaqueando!- Cada vez se acercaba más la mujer y cada vez se veía más nervioso.
-Siento no poder entretenerme a explicaros las cosas pero he de irme. Cualquier cosa ya sabes dónde encontrarme Irestfield.-El muchacho continuó corriendo y pocos segundos después paso la muchacha rubia detrás de él sin pararse a hablar con nadie.
Por un instante ninguna de las dos supo que decir, todo había pasado demasiado rápido y aún estaban asimilando la noticia.
-¿Pero que ha pasado aquí?
-No tengo ni idea... Lo que sí se es que me había olvidado por completo del día de Lovelance.
-Y que lo digas, de no ser por él seguramente me hubiera aparecido por la universidad.- Ambas chicas se echaron a reír.
-Bueno, Elsa, gracias por acompañarme. Nos vemos luego.
-Por supuesto.
Se despidieron con un abrazo y Elsa se preguntó qué pasaría si por primera vez en años decidí saltarse clase. Mientras sus piernas se movían mecánicamente hacia el ascensor, su mente continuaba absorta en lo mucho que significaría para ella darse un respiro en vez de atender a economía -una asignatura extremadamente fácil para ella. Suspiró. El sonido del ascensor indicó que ya estaba en la sexta planta y que debía atender a su realidad y no a lo que su cuerpo o mente deseaba.
-Hey, Elsa.- Una voz amiga llamó la atención de la muchacha.-Nemrod no está, parece ser que hoy no hay clase de economía.
En su rostro abatido se dibujo una sonrisa de plena satisfacción. Alexandra le había dado la mejor noticia del mundo.
-Será mejor que bajemos a cafetería. ¿Te espero allí?
-Iré a por un par de libros que necesito para el trabajo de Política y si me sobra tiempo pasaré por allí.
-Perfecto. Nos vemos.
Tras dejar a su compañera, Elsa se desplazó hacia el jardín que había detrás de su Facultad con tal de llegar a la biblioteca; la familia Lovelance era la dueña de aquella magnífica Isla. Hacia el siglo XVII, Alfred Lovelance había decido fomentar el interés de los jóvenes por el conocimiento a través de una institución llamada Astronomus Brae. El observatorio cumplía la función de una Facultad y a tan solo unos pocos se les concedía el honor de vivir en la Isla y admirar el firmamento en busca de nuevos descubrimientos. Con el paso del tiempo y el decliebe de la astronomía, la familia Lovelance reutilizó el edificio para impartir clases de física y química con el objetivo de ensalzar la ciencia ante la filosofía. Mas no fue hasta casi en la época moderna, una vez la filosofía se separó por completo de la ciencia, que Alfrid II de Lovelance decididó crear una ciudad única y exclusiva para las mentes más brillantes.
Curiosamente, Alfrid II era un gran admirador de T.W Adorno y consideraba que el arte y las letras debían de tener su propio espacio en Arkham.
En el cartel que había debajo de la estatua del escudo de los Lovelance rezaba la historia de la Isla, una historia que todo alumno conocía.
-¡Els!- Una voz masculina llamó la atención de la joven muchacha. -Que raro verte por aquí ¿Tienes horas libre?
Aquel rubio de gran tamaño y aspecto tranquilo que estaba fumando era un pariente lejano de los Arandelle: Kristoff Bjorgman. Los Bjorgman habían sido una familia de siervos que, tras muchos años a la sombra, habían logrado enlazarse con la realeza gracias a la huida de Ink de Arandelle y el fortuito encuentro en las montañas con Vask Bjorgman.
Los escritos decían que Vask había tratado a la princesa como una mujer más y que eso era lo que había hecho que Ink se enamorase de él, por desgracia en ese momento la joven princesa estaba siendo buscada por todo el reino y no tuvo más opción que abandonar a Vask. Cuentan que fue el destino quien los unió varios años después -cuando a Ink la habían dado por muerta- y que de no ser por la prematura muerte de su padre ella no hubiera vuelta a por su trono.
Lo que los escritos no decían es que fue la hija de esta unión la que rechazó la corona para continuar siendo una Bjorman. De eso no había registro porqué sino los de Arandelle hubieran tenido que repartir el trono.
-Sí, unas cuantas horas...- Kristoff expulsó el humo del cigarrillo y Elsa tosió. -Eso te va a matar.
-Ayer tuve un entreno bastante duro y hoy estoy molido, necesito fumar un poco para relajarme.
-Si vas a fumar al menos podrías hacerlo verde... Así sólo matarás a tus neuronas.
-Mnn- Con el cigarro en la boca, Kristoff alzó ambas cejas al recordar algo.-Me acabo este y te hago uno verde, ¿Quieres?
Hacía años que Elsa no fumaba marihuana pero ¿Qué iba a pasar por darle una calada?
-Está bien, así se me hará más corta la espera.
El atleta terminó el porro que tenía a medias y empezó a liar uno nuevo mientras hablaba de temas variados con la muchacha.
-Oye, mañana por la noche celebramos una fiesta. El club de para-atletas ha decidido darse a conocer un poco más, para ello está organizando lo que tiene pinta de ser la fiesta del siglo ¿Vendrás?
-Lo se.- Kristoff alzó una ceja incrédulo por la noticia pero no dijo nada.-Aunque ya sabes que no soy muy de fiestas.- Elsa le dio la primera calada al porro y empezó a toser.
-Antes no eras así... Además, por una vez no te va a pasar nada.
-¿Recuerdas la última vez que me dijiste eso?- Casi siete años atrás, Kristoff le había dicho exactamente lo mismo y al día siguiente la princesa de Arandelle había aparecido durmiendo en una obra junto a Bjorgman y otro chico más. Todo un espectáculo. -Me encerraron varios años y me trataron de alcohólica.
-Deja el pasado en lo atrasado, relájate un poco ¡Fuera el estrés!
-Lo siento Kriss pero va a ser que no.
-¿Y si te digo que Anna va a ir?
Elsa estaba dándole un largo calo al cigarro cuando se quedó en blanco y casi se ahoga por el humo. Imaginarse a su hermana en una fiesta universitaria no era exactamente lo que tenía pensado para alguien tan inocente y joven.
-Mientes.
-Yo no miento, Anna va a ir. No se quién la ha invitado pero ayer me pase a verla, cosa que tu también deberías hacer, y me dijo que iba a ir con Ariel.
-Eric...- La muchacha aspiró profundamente y luego le cedió lo que faltaba a Kristoff.-Ese hombre no tiene filtro, seguro que él se lo ha dicho a Ariel y Ariel a Anna. Voy a tener una conversación con ella...
-Vamos, cálmate. Ni que tu no hubieras salido de fiesta a su edad.
-Es distinto, ella es mi hermana.
-Vamos, Elsa, no seas aguafiestas. Si no te gusta la idea de que Anna vaya a salir sola, sal con ella.
-Está bien, está bien. ¿A qué hora es?
-Aún no se sabe. El capitán de atletismo está manteniendo todo en secreto pero mañana por la mañana seguro que habrán cientos de carteles por las facultades.
La muchacha asintió y continuó fumando con el rubio mientras mataban las horas.
El sonido de nudillos al golpear la pared captó la atención de una joven pelirroja que estaba tumbada en la litera de arriba de la habitación compartida. Eran las nueve de la noche y no esperaba a nadie tan tarde.
-¿Si?
-¿Hola? Soy Elsa...
Ariel saltó de la cama con cuidado y bajo a abrir la puerta a la hermana de su compañera.
-Hola Ariel, ¿Está Anna?
-No está, ha ido a bañarse.- La pelirroja le hizo un gesto a la rubia para que pasase.-¿Quieres un té? Eric trajo un poco de té moruno de su último viaje.
-Oh... Sí, está bien.
-Ayer estuvo por aquí Kristoff ¿Pasa algo?
-¿Eh?- Pese a que hacía horas que había fumado todo parecía fluir más rápido de lo que debía.-No, no. Sólo pasaba a verla... Quería invitarla a cenar.
-Me parece que se va a llevar una buena sorpresa, hace tiempo que no te ve.
-Lo sé, desde que llegamos aquí que apenas he tenido tiempo para verla.
La menor encendió el calentador de agua y preparó un par de tazas para las dos mientras Elsa continuaba hablando.
-La verdad es que mi carrera no me permite tener demasiado tiempo libre.
-Te entiendo, Eric apenas tiene tiempo con la carrera de Ingeniería pero por suerte siempre me reserva unas horas a la semana. Deberías de hacer lo mismo.
-Es posible pero no creo que...- El sonido de la máquina al indicar que había acabado el proceso de ebullición cortó a la rubia y aviso a la pelirroja.-¿Siempre suena así?- Preguntó Elsa en un estado de completa incredulidad.
-Sí, es un poco molesto pero te acostumbras.
Justo en ese momento la puerta de la habitación se abrió y la hermana de la rubia entro por ella secándose el cabello.
-¡Elsa!- Sin decir media palabra más, Anna se abalanzó sobre su hermana para saludarle con un abrazo de oso.-¿¡Cómo estas!? ¿¡Qué haces aquí!?... Seguro que has visto a Kriss.
Elsa apartó suavemente a su hermana para no contaminarla con los resquicios del olor a maría que le impregnaba.
-¿No puedo invitar a mi hermana a cenar? Ya se que no suelo tener mucho tiempo para ti pero quería compensarte.
-¿Estas enferma?- Bromeó Anna mientras hacía ver que le tomaba la temperatura.
-No seas tonta- Bromeó Elsa.
-Y dime, ¿A dónde vamos?
-Pensaba llevarte al centro, allí está todo abierto.
La Isla de Arkham se divide en varias zonas. En el este están los edificios de primaria, secundaria y preparatoria para la universidad, en la misma zona también están los dormitorios, las instalaciones y la residencia del profesorado. Al norte está la montaña y lugar preferido de los estudiantes para salir a hacer ejercicio en los fines de semana -eso cuando no están en la zona sur que es la parte más costera. Al oeste está la gran ciudad universitaria, allí están las residencias y todas las facultades de Artes, Ciencias y Letras junto al edificio esportivo y sus pabellones adjuntos. En el centro, a diferencia de lo que le rodea, hay una magnánima zona de ocio para que los estudiantes puedan divertirse o trabajar en sus horas libres.
-Me parece buena idea. Dame un par de minutos y me cambio.
