SI, ES ALGO RARO VERME TAN PRONTO POR AQUÍ, PERO DI MI PALABRA Y LA VOY A CUMPLIR, ASÍ QUE PREPAREN SUS VARITAS PARA MALDECIRME?
CAPITULO 33
Cerró su libro de Hechizos avanzados y lo dejó sobre su cama, al lado de su pequeño desorden de plumas y pergaminos que contenían los resúmenes de sus materias, había sido un duro fin de semana pero estaba segura que los exámenes que se avecinaban no iban a ser tan devastadores luego de esa larga jornada de estudio en la biblioteca. Se estiró para destensar sus músculos y logró escuchar un leve crujido de los huesos de su espalda, ya estaba en su límite, no iba a estudiar más aun cuando su madre intentara persuadirla para llevarla a la biblioteca, al único lugar que le apetecía estar en esos momentos era bajo una ducha tibia, en su cama…o en su verdadera casa junto a su padre. Honey se levantó del suelo y caminó hacia la ventana para poder observar el paisaje mientras calmaba sus emociones. Llevaba más de medio año en aquella época y, aun cuando poco a poco fue contando la verdad y encontrando apoyo dentro de su familia, seguía sintiendo aquel vacío dentro de su corazón, seguía sin tener a su padre. Le dolía verlo casi todos los días y no poder abrazarlo, ir a su despacho y conversar sobre su día para luego subir juntos al Gran Comedor para cenar o simplemente quedarse ahí y comer como si estuvieran en su casa de Londres, extrañaba aquella confianza que existía entre ambos y por sobre todas las cosas, le pesaba en su mente el solo hecho de pensar que, si el tiempo lograba su cometido y terminaba por eliminarla, su padre estaría solo en el futuro.
Apoyó su cabeza en el vidrio y cerró los ojos recordando los viejos (¿O tal vez nuevos?) tiempos, esos en donde, aun cuando su madre y su hermano no estaban con ellos, ambos eran felices, porque se tenían el uno al otro ¿Qué sería de él si ella no sobreviviera por su imprudencia? Honey conocía la historia el pasado de su padre y el porque había formado parte de las filas de Lord Voldemort, ella había llorado por la soledad que tuvo que soportar por tantos años, porque a sus ojos no era justo que tuviera que pagar de una manera tan cruel, un error de su juventud que ya lo tenía saldado. Él no merecía volver a pasar por eso, ya había sufrido suficiente en su vida ahora debía disfrutar por lo que había luchado junto a la gente que lo amaba.
"Tocó la puerta dos veces y esperó pacientemente a escuchar la autorización para poder entrar. Aun cuando se había criado en aquel despacho, ella en esos momentos era una alumna más de Hogwarts y por ende, debía seguir las reglas que rigen a todos los estudiantes, aun cuando tuviera un cuarto en aquel lugar
-Adelante-
Ella entró rápidamente y escuchó como el rasgueo que generaba la pluma al pasar sobre los pergaminos cesaba inmediatamente
-¿Y a que debo esta grata visita?-Preguntó levantándose de su escritorio y avanzando hacia ella-¿Acaso te metiste en problemas?-
-¡Papá!-Se quejó-No he hecho nada malo, solo…quería verte-Murmuró apenada-Hoy no tuve clases contigo y, bueno…yo solo…-
Él apoyó una de sus manos en la cabeza de su hija, no podía creer lo rápido que estaba creciendo, hace tan poco era una pequeña bebé que cargaba en sus brazos y ahora estaba frente a sus ojos, con su uniforme y su emblema de Gryffindor estampado en su túnica cursando tercer año
-Mañana te toca doble hora conmigo-
-Sí, pero eso es mañana, además el fin de semana pasado no cenamos juntos porque tenía exámenes y tú estabas encargados de los castigos… ¡Y castigaste a mis amigos! ¿Sabes lo aburrida que estaba? No tenía con quien salir y si volvía a la biblioteca iba a volverme loca-
Él rodó los ojos, debía ser paciente ante aquellos berrinches adolecentes y recordar que pronto se iban a terminar, su hija al igual que su madre eran mucho más madura que las demás jóvenes de su edad, aunque eso, no iba a quitar que tuviera que soportar momentos como aquellos, aun cuando solo estaba reclamando por algo de tiempo con él
-¿Y qué propones?-
-No quiero molestarte papá, debes estar ocupado-
-Lo puedo terminar más tarde-Dijo ordenando todo con su varita-Además tienes razón, hace bastante tiempo que no hacemos algo solo tú y yo-
-Pero papá, tu trabajo…-
-Si vas a estar así, mejor te hubieras quedado en la Sala común-
-¡Hey!-Se quejó dándole un pequeño codazo-Vengo en paz y tu inicias la guerra-
-¿Vas a quejarte toda la tarde?-
-Ya no pienso sacarte a pasear al Lago Negro-Respondió cruzándose de brazos y fingiendo estar molesta"
Su tiempo se estaba acabando, lo sabía, no podía equivocarse o dar un paso en falso, no era solo la vida de su madre o hermano la que corría riesgo, era la felicidad del hombre que la crió con tanto esmero durante toda su vida la que tendía de un hilo. Ella se había mostrado fuerte hasta ese momento, pero teniendo en cuenta todo lo que podía pasar de un minuto a otro el miedo comenzaba a hacerse presente en su cuerpo...la duda, el temor…
Debía moverse rápido, las piezas ya estaban dispuestas y ella debía armar su estrategia si no quería caer derrotada, el miedo no debía dominar sus acciones, ya no podía dudar, no permitiría que aquellas emociones la dejaran estancada y le arrebataran su sueño más preciado
-Nunca te rindas, vamos, hasta el final-Dijo en voz alta dándose ánimos-Hemos llegado tan lejos, no es tiempo de tener miedo, no es tiempo de dudar, debemos avanzar, avanzar, sonreír…lo vas a lograr Honey, lo vas a lograr-
Dos golpes en la puerta la hicieron salir de su pequeño trance, abrió los ojos rápidamente y con un movimiento de su varita, dejó ingresar a la persona que había golpeado. Los cabellos rojos delataron a Ginny Weasley y por su respiración agitada, no debía de ser nada bueno
-Ginny…-
-Vine tan rápido como pude…McGonagall quiere verte ahora mismo-
-¿Pasó algo grave?-
-No lo sé Honey-Los ojos castaños de la menor de los Weasley la miraban nerviosa-Pero nunca había visto a la profesora McGonagall tan seria-
Ella sintió un leve temblor en su mano izquierda, señal de que aquellos temores volvían a presentarse en su cuerpo
-Gracias por el aviso, me pondré las zapatillas e iré a hablar con ella-
-Honey-Dijo antes de cerrar la puerta-Tranquila, todo saldrá bien-
La pelinegra bajó la mirada a sus manos temblorosas que en esos instantes, anudaban los cordones de sus zapatos, ella no era así, por algo el sombrero seleccionador la había enviado a la casa de Godric Gryffindor y no a la de Slytherin como lo había solicitado. Ya lo había dicho, no se rendiría, no importaba el rival frente a ella, encontraría la manera de que las circunstancias estuvieran a su favor
-Aquí vamos-Dijo mientras bajaba las escaleras de los cuartos.
Los pasillos se encontraban poco concurridos, el toque de queda comenzaría dentro de poco y tomando en cuenta que los exámenes comenzaban el día de mañana, no era de extrañar que casi todo el alumnado se encontrara ya en sus respectivas salas comunes o de camino hacia ellas, además estaba segura que su padre iba a tener las rondas estas noche y nadie en su sano juicio quería encontrarse con él; la copa de casas estaba muy peleada este año y, aun cuando Ravenclaw iba a la cabeza, cualquiera de las otras tres casa podía tomar la delantera si algún estudiante cometía un error.
Agilizó su andar a medida que se acercaba a la gárgola que custodiaba la entrada a la oficina de la directora, pero antes de decir la palabra clave y dejar que las escaleras giratorias la llevaran hasta su destino, un suave roce en su mano derecha la hizo voltearse a observar su alrededor. Sus ojos escanearon el lugar detenidamente, pero no visualizaron algo fuera de lo normal
-Qué extraño-Dijo en un murmuro mientras movía su mano y dejaba que sus dedos se tocaran, tal vez solo era producto de su imaginación o tal vez una advertencia del tiempo, luego podría pensar en eso, en aquel instante solo debía preocuparse por lo que McGonagall tenía que comunicarle.
Tocó la puerta y esta fue inmediatamente abierta con un movimiento de varita. Su madrina tenía servido aquel té de manzanilla que a ella tanto le gustaba y a su lado, un trozo de tarta de calabaza…algo en verdad debía estar mal
-Acércate querida-Dijo la mujer al ver que la joven seguía en el marco de la puerta-Necesito hablar contigo-
-Lo sé…Ginny fue corriendo a avisarme-Respondió sentándose frente a ella y agregándole a su té un poco de azúcar-Y bien ¿De qué quiere hablar conmigo?-
Su voz había sido firme, aun cuando por dentro sus nervios estaban a punto de salir corriendo para dominar sus acciones, no había flaqueado a lo largo de los meses ¿Por qué debía hacerlo ahora? Pronto todo se arreglaría, ella volvería a su época con los suyos, debía recordar eso y dejar de lado aquellas ideas pesimistas que habían decidido atacarla justo en la recta final
-Acabo de regresar del ministerio, me reuní con Isaac-Los latidos de su corazón aumentaron su frecuencia y ella estaba segura que sus manos había comenzado a sudar-Es sobre tu giratiempos-
Volvió a revisar su baúl, aquella ya debía ser la quinta vez en lo que iba de hora, pero por más que buscaba, no lograba encontrar la capa que había pertenecido a su padre, así como tampoco encontraba su mapa de Merodeador. Harry estaba seguro que había dejado ambas cosas dentro del baúl, no había razón para que sus cosas no estuvieran en su sitio habitual y dudaba mucho de que Seamus, Dean o Neville tomaran las cosas sin avisar
-Tu libro de pociones-
Ron...
-Gracias-Dijo mientras guardaba su libro junto a los otros-Ron, por casualidad ¿Has visto mi capa de invisibilidad y mi mapa del Merodeador? Los he estado buscando pero no los encuentro-
-No-Respondió el pelirrojo mientras sacaba de su bolsillo una caja de grageas de todos los sabores-¿Buscaste bien?-
-Por algo tengo este desorden-Dijo señalando lo obvio-Quizás Luna tiene razón, parece que los Nargles tomaron prisioneros-
-¿Y si pruebas con un Accio?-
No perdía nada con intentarlo
-Accio capa de invisibilidad-
La capa llegó a las manos de su dueño luego de pronunciar el hechizo, Harry pudo ver la dirección de su corto viaje y le asombró que esta viniera de su cama.
Estaba seguro que no la había dejado ahí, pero había visto el recorrido con sus propios ojos
-Mira, tu mapa estaba debajo de la capa-Dijo el pelirrojo tomando el pergamino-Por eso no lo encontrabas-
-Sí, tienes razón-Respondió recibiendo el mapa-Aunque es extraño, siempre guardo mis cosas en el baúl, además no hay razón para que estén afuera, no las he ocupado-
-Tal vez se las prestaste a alguien y no te acordabas-
Harry volvió a posar sus ojos en su amigo, en el último tiempo, Ron había adoptado un nerviosismo impropio de él, pequeñas ojeras habían aparecido en su rostro y, el mal temperamento que llevaba desde principio de año se había acrecentado, pero aún con todo eso en contra y siendo el sospechoso número uno en el caso de la muerte de Hermione, Harry guardaba cierta esperanza en el pelirrojo. No podía creer totalmente que él fuera un asesino, desde el primer día en que lo conoció le había parecido un chico simpático, un poco torpe pero agradable; con el paso de los años aprendió a lidiar con esa parte infantil y un tanto envidiosa, a fin de cuentas, Ron había crecido bajo la sombras de sus hermanos mayores y ser "reconocido" simplemente por ser el mejor amigo del elegido siempre lo mandaba a segundo plano (Aun cuando a él le hubiera encantado estar en la posición de su amigo y vivir su vida en paz sin tanta gente decidiendo por él). Harry podía aceptar todo eso, pero una traición de aquellas proporciones…
-Ron-Dijo apretando sus puños hasta dejarlos blancos-Tu… ¿Todavía confías en mí?-
El chico lo miró desde el marco de la puerta hasta que no soportó el incómodo silencio que se había generado en la habitación
-Creo que…esa pregunta debe ser hecha por mi Harry-
-Yo…quiero confiar en ti, como antes ¿Recuerdas?-
-Si-Contestó bajando la mirada-Pero ahora es algo distinto-
-Hermione quiere que volvamos a ser como antes, yo también quiero eso Ron, ya no soporto estar peleado contigo-
-Ya no puede ser como antes Harry-
-Claro que puede, ahora más que nunca, ya no existe Voldemort, lo derrotamos...ingresaremos a la escuela de aurores y Hermione…-
-Dirás TU ingresarás a la escuela de Aurores-Lo corrigió-Y en cuanto a Hermione…no quiero hablar de eso-
-Pero Ron…-
Harry pudo observar como los ojos de su amigo se oscurecían, el azul calmo que alguna vez habitó en el iris de Ron había quedado atrás, ahora, los ojos del pelirrojo eran como el mar embravecido, dispuesto a hundir cualquier embarcación que navegara desprevenida por sus aguas
-Hablaremos después Harry, por hoy no quiero más problemas-
-Ron, espera por favor-
Harry bajó las escaleras hasta llegar a la Sala Común, pero el pelirrojo ya había salido por el retrato de la Dama Gorda
-Maldición-Dijo mientras su puño impactaba contra la pared en la cual se había apoyado.
Necesitaba hablar desesperadamente con Ron, había algo dentro de él que le decía a gritos que el pelirrojo no era el asesino aun cuando todas las pruebas y teorías que manejaban lo apuntaban directamente como el responsable. Intentaba ser imparcial en este caso, Ron y Hermione eran sus primeros y mejores amigos ¿Podría elegir entre ellos? La respuesta era clara, no podía, pero si era justo, él siempre iría por el camino que fuera el correcto. Y lo correcto en estos momentos, era salvar a Hermione y a sus hijos
Cansado, esa era la única palabra que podría describirlo en aquellos momentos, aunque furioso y harto podrían ser equivalentes bastantes aceptados si lo pensaba con detenimiento. Pero no debía quejarse de todo lo que estaba viviendo, él se lo había buscado y ya no había marcha atrás. Quizás si le hubiera hecho caso a Hermione y a su hermana y "Utilizara la cabeza para algo más que llevar el cabello y el casco de quidditch" podría estar tranquilo consigo mismo y con los demás, tal vez en estos momentos estaría con Harry en el cuarto compartiendo las grageas que George le había mandado y su amigo lo estaría regañando por no haber estudiado lo suficiente para el examen final de Encantamientos que tenían mañana a primera hora, solo tal vez, estaría con Luna y Neville de camino a los invernaderos ayudándolos a llevar aquellas plantas tan extrañas en las cuales habían trabajado todo el ciclo escolar.
Maldecía el día en que se fijó en Amelie Perfitt solo por despecho al ver que sus sentimientos nunca iban a ser correspondidos, odiaba el hombre en el cual se estaba convirtiendo, aquel que buscaba consuelo fácil en el primer coño disponible que estuviera a su alcance, pero por sobre todas las cosas, aborrecía lo que le estaba haciendo a sus amigos
-Vaya Gryffindor que resulté ser-Murmuró mientras caminaba por el pasadizo que conectaba al Sauce Boxeador con la Casa de los Gritos-Ni siquiera los Slytherin traicionan por la espalda-
Sus pasos eran pesados y lentos, quería retrasar aquel encuentro a como de lugar, pero, al igual que la muerte, aquello era imposible
-Ho…-
-Volviste a fallar-No era una pregunta, era una afirmación dicha de la manera más fría posible
-Si ¿Qué más da? Ya lo haré la próxima vez-Respondió sentándose en una vieja silla frente a la cama del lugar-Además no es como si esa libreta fuera tan…-
-Para ti no será importante la libreta, pero yo la necesito-Dijo la mujer acercándose hacia el pelirrojo-Esta es la sexta vez que fallas Weasley-
-¿Y qué quiere que haga? Burton nunca se despega de esa cosa, y no es como si pudiera entrar a su cuarto y buscarla de todos modos-
-Quiero que hagas algo bien por una vez en toda tu patética vida-Respondió Amelie
Ron apretó sus puños y se levantó violentamente de la silla
-¿Dónde crees que vas Weasley?-
-Haré lo que dijo profesora-La voz de chico destilaba odio-Me largo de aquí, está sola en su maldito plan-
-TÚ, no te iras a ningún lado Weasley-Dijo la castaña mientras cerraba la puerta con un hechizo
-Déjeme ir ahora, no me obligue a…-
-¿Planeas hechizarme? Vamos, quiero ver como lo haces-Lo retó acercándose lentamente al joven pelirrojo que blandía su varita directamente a su pecho-Vamos Weasley, demuestra que vales algo y que no eres solo un desperdicios de genes-
Los ojos grises de aquella mujer que alguna vez fue su maestra de Transformaciones y "cable a tierra" mientras su odio hacia Snape crecía, en esos momentos lo apuñalaban como dos espadas frías, matando lentamente, la poca valentía que había recorrido por su cuerpo. Temblado, su mano bajó la varita y la guardó en uno de los bolsillos de su pantalón, derrotado…humillado…
-Buen chico-Dijo Amelie contra su oído-Sabía que no ibas a atacarme, porque soy lo único que te queda ¿No es así?-
-Cállate-Dijo apretando los dientes-No es más que una maldita loca-
-Somos iguales querido-La mujer deposito un beso en su cuello-Buscamos lo mismo, ambos fuimos rechazados-
Su cuerpo no debería responder a los toques de aquella zorra, pero ¡Maldición! Ella sabía dónde tocarlo, como lograr que perdiera la poca cordura que le quedaba…era su estúpida marioneta
-Amelie…-Jadeó intentando apartarla
-Fue mutuo acuerdo Ronald-Le recordó la mujer mientras sus dedos recorrían la piel del pelirrojo bajo la playera-Tú haces tu vida junto a Granger y yo me quedo con Snape, claro, luego de matar a sus hijos-
-Yo no…-
Ella atrapó sus labios y dejó que su lengua invadiera su boca mientras unas suaves lágrimas resbalaban de sus ojos.
Él no quería dañar a Hermione o a sus hijos, tampoco quería que el murciélago grasiento sufriera porque eso haría sufrir a su querida Hermione, pero no podía librarse de esa loca y solo Merlín sabía de lo que era capaz esa mujer con tal de lograr sus metas. La única forma de protegerla era seguir con esto, soportaría ser un simple juguete hasta que los hijos de ella nacieran, luego, iría directamente a Azkaban a hablar para que esa loca fuera encerrada en la celda más fría…aun cuando eso significara seguir el mismo destino que ella.
Pero se lo merecía, él había traicionado a sus amigos varias veces y la única forma de pagar sus actos era de esa manera.
Cuando volvió a su habitación, fue directamente a la cama y se desplomó sobre ella, si ya su mente era un caos, sería un milagro si alguna de sus ideas no escapara por sus oídos y huyera lo más lejos posible. Abrazó la almohada y gritó con fuerza, sacando de su ser aquella frustración y miedo que se había sentido momentos atrás. Las palabras de su madrina la habían confundido y ofendido a la misma vez; de cierta manera, Honey estaba de acuerdo con ella, pero no iba a permitir que todo su esfuerzo se fuera a la basura, había trabajado y cumplido uno de sus sueños, había avanzado aun cuando su oponente colocaba trabas en su camino. Estaba en la recta final…McGonagall no podía pedirle que se retirara justo ahora, no cuando su objetivo estaba cerca de cumplirse.
Su mano envolvió aquel objeto que había traído la discordia a su vida, el metal se sentía frio entre sus dedos, pero el vidrio que guardaba la arena estaba tibio, demostrando así, que volvía a estar funcional después de un largo tiempo de inactividad.
Su giratiempos ya estaba completamente reparado y listo para devolverla a su época, algo que Honey no quería…al menos, no por el momento
"-Pero Honey…-
-No, no pienso volver-Dijo la joven parándose bruscamente de la silla frente al escritorio-Todavía no termino, tengo cosas que hacer en este tiempo-
-Si sigues aquí corres peligro-Dijo McGonagall en un intento de persuadirla-Honey, tu madre estuvo a punto de perderlos por…-
-Ya lo sé ¡Ya lo sé! No me lo recuerde-
-Es lo mejor querida-La mujer se acercó hasta la chica de cabellos negros, en un intento de calmarla y reconfortarla-Si vuelves ahora, veras a Hermione y a tu hermano, te prometo que haremos todo lo posible por salvarlos-
Y ella no dudaba de eso, pero no podía irse, NO QUERIA VOLVER hasta que resolviera todo el misterio de esa noche. Las pistas estaban delante de ellas como las piezas del ajedrez y ella estaba dispuesta a jugar esa partida
-No puedo volver-Respondió de forma tajante-Si lo hago, estaré fallando-
-Honey, por favor…piensa en tu padre ¿No crees que te debe estar buscando por el castillo?-
-Si pienso en él-La mirada de la chica había adoptado un tono más oscuro y su expresión marcaba la seriedad de sus palabras-No niego que lo extraño y que muchas veces he pensado en volver…antes de que usted me llamara quería mandar todo esto a la mierda-Sus puños se habían puesto blancos y sus palmas amenazaban con sangrar al tener aquellas uñas clavadas tan fuertemente-Pero no voy a rendirme-
-Honey…-
-¡SOLO VOLVERÉ A MI TIEMPO CUANDO ESTE SEGURA QUE MAMÁ Y TREY ESTEN CON VIDA!-"
Se dio vuelta en la cama y, con la vista enfocada en el techo, sacó el giratiempo de entre sus ropas. Sus ojos examinaron con cuidado el objeto mágico y sus dedos tocaron cada parte que estuviera a su alcance. Sentía curiosidad, nunca había visto uno en su vida hasta su cumpleaños, y no es como si ese día hubiera podido examinarlo a cabalidad, en menos de treinta minutos había realizado un viaje en el tiempo y su preciado regalo se había roto por completo, dejándola atrapada en un época que no era la suya, pero dándole la posibilidad de cambiar toda su historia…con solo tres vueltas.
Sus ojos se enfocaron en los anillos que envolvían al pequeño reloj de arena, eran finos, pero con el grosor suficiente para albergar runas en su superficie
-Interesante-Dijo la joven al examinarlo con más detalle y apuntando en su libreta las diversas runas existente.
Hizo varias anotaciones en las hojas siguientes, tenía mucho que averiguar y poco tiempo para hacerlo. Se regañó mentalmente por no haber investigado más en profundidad sobre los giratiempos y su fabricación, si lo hubiera hecho desde un principio no estaría tan confundida ante aquel artefacto entre sus manos
-No me queda de otra- Exclamó dejando en la mesita de noche su libreta y el giratiempo-Será una larga semana-
OoOoOoOoOoOoO
Las plumas descansaron en los respectivos pupitres cuando la voz de la profesora McGonagall anunció el fin de la clase. El suspiro colectivo de cansancio no se hizo esperar y experimentada bruja sonrió al ver a sus alumnos flexionar sus dedos y mover sus manos en un intento de aliviar la tensión
-El examen práctico será después del almuerzo-Dijo la bruja al ver como algunos de sus estudiantes preparaban sus cosas para retirarse-Les aconsejo que coman y tomen un pequeño descanso…Señorita Burton, necesito hablar con usted-
La chica hizo una señal con la mano hacia sus amigos para que se retiraran y cuando el último alumno abandonó el salón, la directora del colegio puso un muffliato y cerró la puerta con magia, asegurándose así que su conversación permaneciera entre cuatro paredes
-¿Y bien?-Dijo la joven sosteniendo la correa de su bolso con firmeza
-¿Lo has pensado?-
-Creo que este tema ya lo teníamos zanjado-Respondió-No pienso volver-
-Honey, se cumplirá una semana desde que te entregué el giratiempos…-
-Y mi respuesta será la misma-
Minerva suspiró con cansancio, debía saber que no sería fácil hacer cambiar de parecer a la hija de Severus, ella era tan obstinada y determinada como él. Estaba claro que Honey iba a seguir con sus ideas y tomando el riesgo que eso implicaba.
Y si iba a ser así, era mejor apoyarla de una vez por todas y explicarle algunas de sus limitaciones estando tan cerca del final
-Ya veo porque terminaste en Gryffindor-
-Papá dice que el sombrero lo hizo solo para burlarse de él-Minerva se rió ante aquel comentario-¿Entonces…?-
-No puedo luchar contra tus ideales querida-Respondió la bruja-Pero eso no quita el hecho de que me preocupe-
-Lo sé, pero…últimamente los dolores, los ataques a mi memoria no son tan habituales-La mano libre de la chica buscó la cadena del giratiempos y tiró suavemente de el para que lograra salir de entre sus ropas-Y todo comenzó cuando comencé a usarlo-
Minerva se acercó a la joven y tomó el objeto entre sus manos para poder examinarlo. Había visto muchos giratiempos a lo largo de su vida, sabía cómo usarlos y cuáles eran los riesgos si se abusaba de sus servicios; aquellas reglas fueron traspasadas a Hermione junto con aquel artefacto que, en esos momentos ella sabía, sería de gran ayuda para que lograra asistir a todas las clases a las cuales se había inscrito. Por eso, se le hacía bastante extraño ver aquel objeto luego de tantos años y encontrar por primera vez, aquellas runas
-Estas son…-Dijo la mujer señalando las marcas entre los anillos
-Sí, son runas antiguas-Respondió la chica mientras sacaba del bolso escolar su libreta-Y bastante antiguas, tuve que sacar un libro de la sección prohibida para…-
-¡Honey!-
-Es una buena causa-Se excusó-Son runas arcaicas, demasiado antiguas para encontrarse en los libros comunes-
La joven buscó entre sus hojas hasta dar con los escritos que necesitaba, había empezado su investigación al día siguiente de recibir su giratiempos y gracias a Harry, ir a la sección prohibida había sido demasiado fácil. Había encontrado lo que necesitaba, el significado de cada símbolo estaba a su disposición y ella se había aferrado a aquellas respuestas con fuerza
-Los dos anillos que cubren al reloj de arena tienen su propia secuencia, el anillo más cercano quiere decir "Distorsión" y "Cambios"-Explicó la pelinegra-Mientras que el segundo anillo tiene grabado "Protección"-
-Y tus dolores han cesado…-
-El giratiempos no solo me trajo al pasado, es el quien me protege del ataque del tiempo-
Minerva no supo en que momento sus ojos se llenaron de lágrimas y su sonrisa se dibujó en su rostro, pero no le importó, lo único que tenía importancia en esos momentos era que su futura ahijada estaba segura mientras aquel artefacto estuviera a su lado
-Creo que ahora no tiene con que debatirme, me quedaré aquí hasta lograr mi objetivo-
-No esperaba menos de usted señorita Snape-
Honey sonrió
-Pero aun cuando tenga esto como aliado, no debo confiarme-Su mano se cerró alrededor del giratiempos con fuerza-La arena que me trajo hasta este tiempo era roja, pero ahora…solo es arena normal-
-Querida…-
-Pero creo que está bien-Respondió guardando el objeto entre sus ropas una vez más-Hay una última runa que debo descifrar, quizás aquella me dé la respuesta-
-Eso me da a entender que harás otra visita a la sección prohibida-
-Quizás, debo devolver el libro que saqué sin permiso-Respondió como si nada-Pero creo que podemos tener esa conversación luego de comer, en verdad, tengo mucha hambre-
-Te veré luego del examen práctico-Dijo Minerva al saber que su charla ya no tenía mayor significado
-Nos veremos luego profesora McGonagall-
Honey cerró la puerta del salón y tomó una gran bocanada de aire mientras su mano reposaba en su pecho, sosteniendo con fuerza el giratiempos reparado. Podía hacerlo, estaba segura de que lo lograría, solo debía esperar un poco más, faltaba menos de un mes y a su plan solo le faltaban unos pequeños ajustes.
La tarde avanzó demasiado rápido para el gusto de todos, de un momento a otro, el agitado ir y venir de los exámenes había parado y ahora solo quedaba aquel angustioso tiempo de espera. Los resultados de los exámenes sería revelado el Lunes en la mañana y la respuestas a sus peticiones sobre ser aprendices, sus academias y ayudantes llevarían la última semana. El futuro de todos comenzaba a forzarse en aquellas últimas semanas…
-Muy bien-Su voz resonaba con fuerza en aquel lugar, el toque de queda había empezado hace ya varias horas y el silencio lograba que sus palabras lograran mayor alcance-Empecemos-
Sus dedos vagaron por los viejos lomos de los libros hasta llegar a su objetivo, un gran tomo de cuero azul bastante desgastado, con olor a humedad entre sus hojas amarrillas y arrugadas
-Si tú no tienes el significado de esta runa, estoy perdida-
Dejó su libreta y su pluma sobre la mesa antes de empezar su exhaustiva búsqueda bajo la luz de un débil Lumos.
Sus ojos estaban por cerrarse para cuando dio con la respuesta a su interrogante, casi al final del libro, el significado de aquel símbolo tan particular se reveló ante la joven Gryffindor
-Gracias a Merlín, Morgana y Circé-Murmuró tomando su pluma y anotado rápidamente en una de las hojas-Así que esto es lo que guardabas ¿No es así?-
El girariempos brillaba ante la luz de la varita, un brillo cálido que la hizo sonreír aun cuando su cuerpo estaba realmente cansado. Ahora que ya tenía lo que necesitaba, lo único que tenían en su mente era su cama y dormir hasta el medio día
-Desmaius-
Honey alcanzó a esquivar el hechizo y acto seguido, su varita ya estaba en alto y su mente bastante despierta
-Da la cara, cobarde-
-Lo siento querida, solo necesitamos tu libreta-Ella no la había sentido llegar y estaba segura que aquella zorra no era la autora de aquel ataque, la dirección no concordaba, la voz no pertenecía a ella, era más gruesa…más varonil
-¿Usted…?-La varita de Perfitt estaba en su cien
-Desmaius-Fue lo último que escuchó antes de que su mente se fuera a negro
OoOoOoOoOoOoOoO
Cuando despertó a la mañana siguiente el dolor que invadía su cabeza era el equivalente a sentir una manada de centauros sobre su cerebro, aquel dolor le daban náuseas y mareos que intuía, no se solucionarían con una simple ducha y una poción. Su cuerpo también había sufrido ante aquel ataque por la espalda, le dolía cada parte posible y áreas que ella misma no conocía de su anatomía
-Mierda-Dijo cuando intentó pararse y sus piernas habían flaqueado
Debía irse de aquel lugar cuanto antes, el amanecer estaba cerca y Madame Pince llegaría a hacer su inspección de rutina en cualquier minuto.
Guardó sus pertenencias en el bolso y recogió del suelo aquello por lo cual había sido atacada.
Una solitaria lágrima brotó de sus ojos al ver su preciada libreta destrozada y arrogada como un simple pedazo de papel. Sus fotografías, sus dibujos…sus recuerdos, todos y cada uno de ellos había sido mancillados
-Esto no se quedará así Perffit- Murmuró a los pedazos que sostenía entre sus manos-Te eliminaré de nuestro futuro, para siempre-
ME DEMORÉ UN POCO MÁS DE UNA SEMANA, PERO ESTÁ DENTRO DEL PLAZO :3
ESPERO QUE LES GUSTE, ESTÁ HECHO CON MUCHO AMOR Y ESFUERZO! PRONTO, MUY PRONTO EL FINAL Y…NO SÉ…CREEN QUE LA HISTORIA NECESITARÁ UN EPILOGO?
TODAS SUS SUGERENCIAS, CRITICAS, TOMATAZOS Y DEMÁS, EN LA CAJA DE COMENTARIOS ACÁ ABAJITO
BUENO, YA ES TARDE Y DEBO DORMIR :)
UN BESASO BIEN GRANDE, ASÍ COMO MI PIEDAD?
XERXES ELI
