HOLA A TODOS! BUENO…SOLO DECIRLES GRACIAS POR TODO, Y PEDIRLES PERDON POR DEMORAR, TUVE UN BLOQUEO CREATIVO (TENGO MUCHO APRECIO POR ESTA HISTORIA Y ME DA PENA TERMINARLA) ASÍ QUE DISCULPAS DE ANTEMANO SI ESTA FLOJO

CAPITULO 34

La varita de cerezo era pasada suavemente por el lomo de cuero marrón, uniendo hoja por hoja, cada una de las páginas que fueron arrancadas de cuajo aquella madrugada. El hechizo Reparo había sido creado hace mucho tiempo atrás, siendo uno de los primeros en ser ensayados estando en los cursos inferiores debido a su escasa complejidad; la utilidad de este recaía en volver a su estado original a aquel objeto que sufriera algún desperfecto y, por lo tanto, necesitara una reparación para volver a su normal funcionamiento, pero ¿Podría aquel hechizo reparar la herida provocada por el ataque de esa zorra? Ella estaba bastante segura que la respuesta era un rotundo NO, Perfitt sabía perfectamente que ese golpe había sido crítico, más aún luego de revisar las hojas que había perdido en el atentado. Aprovechó la libertad de ese día para poder realizar un pequeño catastro, ya tendría tiempo en la noche para poder dormir y planear su siguiente jugada, en esos momentos debía contabilizar y reorganizar todo lo que tenía a su disposición. Los resultados de este no eran muy alentadores, las páginas faltantes eran precisamente, aquellas en las cuales tocaba su viaje en el tiempo, sus teorías, sus dolencias…sus pistas…Todo había desaparecido y se encontraban en manos de aquella mujer.

Dejó escapar un pesado suspiro cuando la última hoja fue puesta en su lugar y sintiendo todo el peso del mundo en sus hombros, se recostó en la alfombra de aquella sala

-Sinceramente Honey, creo que es hora de que vayas a la cama-

-Lo sé-Respondió la chica dando un largo bostezo-Pero llegar a la sala común significa dar explicaciones que en estos momentos, no puedo dar-

-Me gustaría poder ser de más ayuda-Dijo el chico mientras su mirada se clavaba en la punta de sus zapatos

-Trey, no digas eso, tú…-

-Te atacaron Honey, no es algo para tomar a la ligera-

-No estaba atenta, sabes perfectamente que si no hubiera estado tan adormilada me hubiera defendido de mejor forma-

-Ese no es el punto-

La chica se sentó frente al espejo y miró a su hermano con detenimiento. Había algo raro en su semblante siempre jovial, Trey no podía engañarla, menos cuando sus oscuros ojos se mostraban tan apagados y sin fuerzas para mantener la mirada fija a los suyos; algo estaba molestando al joven Snape y ella quería saber que era

-Trey, por favor-

-Solo creo que…soy un inútil-

La sonrisa que su mellizo le regaló no era la típica que lograba subirle el ánimo o desear borrársela de su rostro, fue de aquellas sonrías que deseaba eliminar para que, de una vez por todas, los ojos de su hermano volvieran a brillar con aquella chispa de todo bromista

-Sé que dirás que no lo soy, que probablemente seré el mejor hermano que podrías desear y miles de otras cosas que solo son lo obvio y logran inflar el ya de por sí, elevado ego que poseo, pero necesito que me escuches Honey-

-Adelante-Respondió mientras su mano indicaba que tenía permiso para iniciar su monologo.

Trey suspiró pesadamente y pasó ambas manos por su alborotado cabello, intentado calmar sus ideas y serenar aquella parte de él que solo quería romper el vidrio del espejo para así poder ayudar a su hermana a cumplir objetivo. Nunca pensó que sus deseos de salir fueran tan fuertes, a decir verdad, él poseía una paciencia que contrarrestaba con la de su melliza, la paciencia era elemental para las actividades que él sabía, amaría practicar si todo llegaba a buen término. Estaba acostumbrado a ser un poco más relajado que Honey, tal vez por eso ella siempre terminaba regañándolo, frunciendo el ceño como su padre y dedicándole aquellos bufidos tan típicos de su madre, era parte de su "encanto" como bien le repetía ella, pero luego de todo lo que Honey había vivido no podía quedarse tranquilo, su lado impulsivo ya no podía ser controlado y solo Merlín estaba en conocimiento que, si no fuera por el estúpido vidrio que lo contenía, el mismo hubiera arrastrado a Perfitt por todo el colegio y la hubiera lanzado por la torre de astronomía

-No puedo ayudarte como deseo Honey, solo…solo puedo estar aquí, encerrado detrás de este espejo, siendo reducido a tu consejero personal y pensadero de emergencia, no digo que el trabajo sea del todo mal, tal vez no me pagas lo suficiente pero bueno, ambos sabemos que tus ahorros no son muchos y todo eso, pero…-Una risa rota salió de sus labios mientras el dorso de su mano limpiaba la furtiva lagrima que se escapaba-Maldición, ahora ni siquiera puedo decirlo-

Ella se levantó del suelo y avanzó hasta quedar frente al espejo. Llevó ambas manos hasta que el reflejo de estas lograran tocar el rostro de él para así poder limpiar las lágrimas que seguían cayendo sin consentimiento

-Escúchame bien Terrance-Dijo lentamente, sintiendo la humedad de cada una de esas pequeñas gotas que recorrían las mejillas de su mellizo-Digas lo que digas, no eres un inútil, eres…¡Maldición! Eres demasiado listo aun cuando parezcas un completo alejado de los libros, puedes controlar el estrés de una manera impresionante y generas los mejores planes que pueda recordar-

-Dime de que sirve todo eso Honey, solo soy una simple ilusión creada por este espejo-

-No eres una ilusión Trey…eres mi hermano, mi amigo y sé que siempre estarás cuando te necesite, las ilusiones no pueden hacer eso-

El chico apoyó su rostro en una de las manos de su melliza y sonrió, su pequeña hermana era más fuerte de lo podía parecer a simple vista, lo sabía, pero aun así, el no poder ser de gran ayuda lograba sacarlo de su zona de confort y exponer aquella debilidad tan oculta que poseía

-Se supone que el hermano mayor debe proteger al menor, eso dicen las reglas-

-Nunca pensé que vería a un Slytherin preocupado de las reglas-

-¿Asumes que seré una serpiente? Quizás, pero debes admitir que me veo mejor con azul-

-A papá le daría un ataque-

-Lo más probable, pero admite que sería divertido-

Ambos se miraron por varios segundos antes de estallar en risas. Eran esos momentos en los cuales podían olvidar sus problemas y concentrarse solamente en aquella bella conexión que poseían, eran mellizos a fin de cuenta, habían compartido el vientre de su madre por siete meses y planeaban compartir el resto de su vida una vez todo quedara solucionado

-Gracias-Dijo Trey una vez que logró controlar sus risas

-No hay de qué-

-¿Sabes? Aun siento que podría hacer más que solo quedarme en este sitio, si tan solo hubiera una forma en la cual pudiera moverme…-

-Trey…-

-Solo es una idea…no es como si pudiera hacerlo-

Honey ahogó un bostezo mientras su hermano revolvía sus cabellos, el cansancio volvía a hacerse presente en su cuerpo y estaba segura que en cualquier momento, Morfeo la llevaría entre sus brazos

-Ya te lo he dicho, siempre encuentras una forma de que tus ideas funcionen-Otro bostezo de la joven y una manta apareció a su lado para que pudiera cubrirse con ella-Suenan demasiado locas, pero a los genios generalmente se les clasifican como locos-

-¿Acabas de llamarme genio?-

-Tengo sueno, suelo decir tonterías cuando estoy así-Sus ojos pesaban, poco a poco iba perdiendo la conciencia-Una vez le dije a papá que tendría un hipogrifo de mascota-

-No suena tan loco, los hipogrifos son bestias sumamente leales-

-No podría con ellas Trey-

-Pero yo si-

Cerró los ojos mientras sus manos envolvían al pequeño sobreviviente del ataque y una pequeña risa escapaba de sus labios, luego hablaría con su hermano sobre el significado de la runa misteriosa, pero ahora solo quería poner su mente en blanco y poder descansar…

-Distorsión, Cambios, Protección-Dijo el joven viendo el giratiempos en la mano de su melliza-El espejo de Oesed no es el único objeto que muestra los deseos del corazón ¿No es así Honey?-

Su bostezo fue ahogado por su mano, todavía tenía sueño pero no iba a quedarse en la cama sabiendo que afuera había un clima increíble, los exámenes habían terminado y ahora solo restaba saber los resultados, además, estaba segura de cada una de sus respuestas, era una excelente ocasión para celebrar. Iría por Ginny, Luna y Honey para así poder ir a Hogsmade mientras Harry y Neville iban al Ministerio a rendir sus últimas pruebas para ingresar a la academia de Aurores, aprovecharía y compraría algo para ambos, era lo mínimo que podía hacer por ellos al ver lo mucho que se estaban esforzando por entrar; aun cuando Harry tenía una beca completa que seguía vigente, no quería aprovecharse de su título de "Salvador del mundo mágico" y entrar sin demostrar ante los ojos de todos, de que estaba hecho, así mismo, Neville había puesto todo de sí al mejorar notablemente sus habilidades en Encantamientos y DCAO (Aun cuando Snape siguiera atemorizándolo), seguía siendo un caso en Pociones, pero en las demás materias primordiales para ser seleccionado en la academia estaba más que preparado.

Con aquella idea en su cabeza, se levantó con una gran sonrisa y fue al baño a tomar una ducha para así poder empezar con su día.

El agua golpeaba suavemente su piel mientras el jabón la envolvía con su suave fragancia logrando despejar su mente y trayéndola al mundo real al ciento por ciento, había dormido bien la mayor parte de la noche hasta que un fuerte dolor en el pecho la había despertado cerca del amanecer. Había pensado que aquellos dolores que la habían aquejado a principio de año ya no se harían presentes en su cuerpo, pero estaba bastante segura que esa presión en su pecho no había sido producto de las manos de Severus, ambas descansaban en su espalda baja, atrayéndola hacia él y generando una leve presión que solo lograba hacerla sentir segura. Su respiración se había acelerado y al igual que a principios del ciclo escolar, su corazón se contraía dolorosamente entre sus pulmones, logrando que esa horrible sensación de plomo volviera a recorrer sus arterias y venas.

Se había apartado poco a poco de los brazos de Severus, no quería preocuparlo por algo que no tenía mayor importancia, estaba segura que él exageraría aquella molestia y volverían a ir con el doctor Asriel, algo que no necesitaba, si era igual que en las situaciones anteriores, solo debía esperar y aquella presión se iría de una vez por todas

-¿Hermione?-Había preguntado con voz adormilada

-Solo tengo…un poco de sed-Respondió de forma automática-Todavía es temprano, vuelve a dormir-

Él le había creído, o al menos eso le dio a entender, porque una vez que volvió del baño, Severus estaba mirando el techo de la habitación mientras una de sus manos apretaba con fuerza la zona donde se encontraba su corazón. Ella se quedó observándolo por varios segundos hasta que, sin poder evitarlo, un leve bostezo salió de su boca

-¿Todo en orden?-

-Si-Contestó de forma automática mientras se acercaba a la cama-¿Te duele algo?-

-No-Ella no había creído esa respuesta-Solo te estaba esperando-

-Estas respirando más rápido de lo normal-

-Nada de qué preocuparse-Respondió de forma despreocupada-Ya pasará-

Pero ya lo había visto actuar de la misma forma a lo largo del año y estaba segura, que aquella presión no era normal porque ¿Era posible que aquellos dolores los atacaran al mismo tiempo? Severus actuaba de la misma forma que ella en esos momentos, solo que él prefería mantener todo bajo control.

Cerró la llave y se vistió lo más rápido posible, antes de salir con sus amigas necesitaba hablar con Severus sobre lo ocurrido esa madrugada.

El olor a café le indicó que él todavía se encontraba en el despacho, estaba sentando en uno de los sillones leyendo tranquilamente "El Profeta" hasta que sintió sus pasos y su rostro de mostró entre medio de aquellas hojas impresas

-Buenos días-

-Buenos días-Dijo acercándose y besando su mejilla-¿Desayunaste?-

-No, te estaba esperando-

Sonriendo, se sentó frente a él y fue directamente por aquella leche con avena que la estaba esperando, las náuseas habían desaparecido pero ahora eran sus malditas ansias por comer que la desesperaban

-Veo que te sientes mejor-

-Mucho-Respondió limpiando su boca con una servilleta-¿Y tú?-

-Estoy perfectamente-

-Severus…-Dijo con el ceño levemente fruncido-Anoche te dolía el pecho-

-Es mi cuerpo, creo que sé cuándo algo me duele o no-

-Déjame decirte que tengo varias razones para dudar de esa afirmación-Respondió de forma seria-Te conozco, no es la primera vez que te pasa-

Él bajó la mirada antes de poder formular su replica

-Solo son simples presiones, cesan luego de unos minutos, no hay razón para preocuparse por ellas Hermione-

-Si las hay-Su voz se elevó sobre el silencio que se había formado-No es normal que el corazón se contraiga de esa forma, que tus pulmones ardan como si hubieras inhalado alguna sustancia toxica, sentir que cada uno de tus músculos fuera de concreto-

-¿Tú…?-

-Yo también lo siento Severus-Dijo de forma tajante-Lo he sentido desde…-

-Principio del ciclo escolar ¿No es así?-

Fue el turno de ella para bajar su mirada

-Si-

Se levantó de su asiento y se arrodilló para quedar a su altura y tomar su rostro con ambas manos. Hermione levantó la mirada lentamente, avergonzada de su infantil actitud, ya había sacado el tema a la luz ¿Por qué ahora le costaba tanto seguir?

-Creo que ambos nos hemos ocultado cosas durante este año-

-Eso creo-Respondió en un susurro

Él besó su frente y se levantó hasta quedar erguido en toda su estatura

-Todo esto comenzó ese día ¿Recuerdas? El día en que Burton nos fue presentada-

-Lo sé-

-Hay algo raro con esa muchacha-Dijo mientras caminaba hacia su escritorio-No logro sacarme de la cabeza que oculta algo y sé que tú, piensas lo mismo Hermione-

-Yo…-Su voz flaqueó justo en ese instante-Honey es mi amiga, no veo la razón para que nos oculte algo-

-Las personas siempre ocultan parte de sí-

-Ya no quiero dudar de mis amigos Severus-

-Lo sé-Dijo sosteniendo un pequeño papel entre sus dedos-Por eso fue que intentaste hacer las paces con Weasley ¿No es así?-

¿Cómo sabía eso? ¿Acaso la estaba espiando? Sus mejillas se pusieron rojas por la creciente ira que comenzaba a circular por su cuerpo ¡Merlín! Ella podía cuidarse sola, estaba embarazada, lo tenía más que claro, pero eso no significaba que era una desvalida que no podía mover la varita o asestar un puñetazo a lo muggle

-Espero que no me estés espiando Snape-Dijo bastante seria-Eres mi pareja, lo sé, pero eso no te da derecho a desconfiar de mí o de mis capacidades-

-Nunca ha desconfiado de ti o de tus capacidades-Se defendió-Del que no me fio es de esa zanahoria andante…Menos, después de encontrar esto en el suelo-

Ella se levantó del sillón y avanzó hasta tomar el pequeño papel que Severus sostenía entre sus manos. Reconoció la letra inmediatamente, lo había ayudado desde primer año con sus trabajos, era imposible que se equivocara, aquel pergamino había sido escrito por Ron

"Siguen juntos, hoy tuvimos DCAO y Snape la detuvo por varios minutos luego de terminada la clase. Harry y Luna la esperaron, Burton sigue anotando cosas en esa libreta, parece que es importante pero nunca he logrado ver su contenido.

El vientre de Hermione todavía no se nota, pero tiene algunos ascos que se hacen presentes en la hora de la cena. Fuera de eso, no hay más novedades.

Nos veremos en tres días"

Ella se mordió el labio y arrugó el papel antes de lanzarlo al suelo

-Weasley ya no es de fiar Hermione-Dijo acercándose lentamente hacia ella-Él sigue estando en contacto con Perfitt-

-Yo…Debe haber una explicación-

Sabía que no debía confiar plenamente en Ron, aquella pequeña nota solo era una de las tantas pruebas que tenía, pero…algo dentro de sí le decía que no era momento de desconfiar, lo había visto en sus ojos aquella tarde cuando habían hablado en la Torre de Astronomía, aquel azul había mostrado su locura, si, era un hecho que no iba a negar, pero también habían demostrado aquella bondad por la cual había estado enamorada en algún momento de su adolescencia. Estaba segura que SU RON estaba presente, solo necesitaba sacarlo de ese lugar.

OoOoOoOoOoOoOoOoO

Escondió su rostro entre la almohada y la manta, el silencio que anteriormente la había cobijado estaba siendo perturbado por un molesto ruido que había interrumpido su sueño.

No había sido como los típicos que había tenido a lo largo de su viaje, no había soñado con su familia o con sus amigos, simplemente se había visto a si misma frente al espejo de Oesed mientras una voz le preguntaba

"-¿Qué deseas?-"

Su "Yo" del sueño había respondido

"-Deseo ayudar-"

Inmediatamente, la imagen del espejo había cambiado, mostrando tres objetos: El giratiempos, su libreta y un pequeño reloj de bolsillo con una nota pegada en una de sus tapas.

La voz le había ordenado coger los tres objetos y ella, sin perder el tiempo, los tomó desde el reflejo del espejo. La calidez que sintió al tenerlos entre manos logró reconfortar su angustiado corazón; el giratiempos era el objeto que la llevó hasta aquella época y era el único que podía llevarla al periodo correcto, sus arenas poco a poco iban tiñéndose de aquel rojo que mostraba su diferencia con los demás, aquella arena con el singular poder de transportar más allá de un corto periodo de tiempo. La libreta que hace tanto tiempo le regaló Victorie Weasley estaba completamente intacta al ataque de aquella noche, un simple vistazo le mostraba la integridad de cada una de sus hojas, sus dibujos, su anotaciones, sus fotografias y aquellas manchas de tinta en ciertas paginas estaban en el lugar correspondiente, con la libreta una vez más en sus manos, estaba segura que podría resolver el acertijo sobre aquel catorce de Julio.

¿Pero porque reloj? Ella tenía más que claro que el tiempo corría en su contra, nadie tenía que recalcarle lo obvio

-"Las cosas ocultan miles de secretos, no debes juzgar a simple vista, pueden ser más de lo que imaginas"-

Sus manos tomaron el papel y leyeron la corta misiva que existía. Ábreme.

-"Un…¿Espejo?"-

Un golpe en su cabeza la hizo salir de su escondite ¿Cuántos ataques por la espalda podía recibir en menos de doce horas? Su mano tanteo el suelo de la sala hasta dar con aquel objeto que había perturbado su sueño; era blando, pero a la misma vez, lo suficientemente pesado para sentir un golpe

-¿Te desperté?-

Ella conocía esa voz, pero no podía ser cierto ¿Verdad? Su mente seguía jugando con sus sentidos, fue por eso que sus ojos se abrieron enormemente y con un rápido movimiento de todo su cuerpo, quitó la manta que la sala le había proporcionado

-¡TREY!-

-Hola-Dijo el joven tomando su esfera y poniéndola en el aire junto a las otras tres-Pensé que tenías el sueño más pesado ¿Sabes que hablas dormida? Y también babeas-

-¿Cómo…Porque….? ¿¡QUE ESTAS HACIENDO AQUÍ!? Tu...-Ella miró el espejo de Oesed, pero para su gran sorpresa, aquel misterioso aparato mágico que le dio la oportunidad de conocer a su hermano ya no se encontraba en la sala-¿Qué pasó?-

-Ya te lo dije, hablas dormida-Respondió mientras cambiaba el ritmo en el cual sus esferas subían y bajaban

-No estoy para tus malditas bromas Terrance-

-Yo no bromearía con esto Honey-

El chico dejó de lado sus malabares, guardó sus implementos en el pequeño bolso que tenía colgado en su espalda baja y se sentó junto a su melliza

-Deseo ayudar-Dijo tomando la mano derecha de su hermana-Y eso es exactamente lo que estás haciendo Honey-

La pelinegra observó el lugar de contacto, la mano de Trey se sentía cálida, algo rasposa y con unos pequeños callos, al igual que las manos de su padre

-Eres…¿Real?-

-No del todo-Respondió con una pequeña sonrisa y apuntando al pequeño espejo de bolsillo que estaba junto al giratiempos de la joven

-Es…es el mismo que vi en mi sueño-Dijo en un susurro-Pensé que era un viejo reloj de bolsillo pero…nunca pensé…-

-Distorsión, Cambios, Protección-Murmuró de forma pensativa mientras su vista exploraba el objeto entre manos-Mira Honey, el espejo tiene las misma runas que el giratiempos y también…-

-La ultima Runa-

Honey apartó lentamente la mano de la calidez de su mellizo, tomó su libreta y se levantó del suelo. Caminó en círculos mientras las ideas iban ordenándose en su mente, sabía que tenía la respuesta a todo frente a ella, era una corazonada y si algo había aprendido de su tío Harry a lo largo de los años era precisamente, a creer en sus instintos y ser fiel a lo que su corazón dictaba. Las piezas estaban frente a ella, todas y cada una, ya era hora de unirlas, solo debía hacer una simple analogía, era como hacer sus dibujos, primero empezaba con líneas sueltas que, con un poco de trabajo, comenzaban a tomar forma hasta convertirse en aquellos retratos que tanto fascinaban a su familia y amigos ¿Cómo empezaba? En su mente siempre tenía el bosquejo original, aquello que quería plasmar en papel, primero empezaba siendo una imagen mental no muy difícil, pero una vez que tomaba su lápiz y su libreta…el resto era dejar que su mano recreara lo que su mente tenía pensado.

"Muy bien Honey, esto es lo que tienes, mamá y Trey murieron la noche del Catorce de Julio en aquel lapso en el cual papá iba a hablar con Minerva McGonagall, la casa está resguardaba bajo el hechizo Fidelio, así que solo las personas que conocen su ubicación pueden acceder a ella, ahora piensa ¿Quién podría traicionarlos?

Ahora la otra línea del dibujo, haz convivido con ellos por más o menos un año, los conocías en tu tiempo, pero no en esta época, las personas pueden cambiar…cambiar…¿Quién ha cambiado…?"

-¡WEASLEY!-Dijo Honey-Debo ir y encontrar a Weasley-

-¿A la zanahoria?-

-¿Acaso no lo entiendes?-La pelinegra caminó hasta su hermano-Weasley siempre ha sido el único elemento que no calzaba en mis cálculos ¡Y eso es porque él sabe lo que pasará esa noche!-

-Bueno, siempre fue el principal sospechoso-Dijo el mayor como si nada-¿Por qué tardaste tanto en sacar esa simple conclusión?-

-Nunca dije que Weasley era el asesino, solo dije que él sabe sobre los sucesos de esa noche y digamos…que sé cómo sacarle la información-

-¿Veritaserum?-Los ojos del joven brillaban-Porque ahora que ya no estoy en ese espejo, bien podría hacer un poco, ya sabes, para ayudar en esta noble causa y…-

-Antes de eso, primero debo resolver algo-Sus manos apretaron con fuerza el giratiempos-Estamos cerca Trey, muy cerca y ahora que estas aquí creo que…¿Trey? ¿Trey? ¿Trey dónde estás?-

Los ojos de la joven escanearon todo el lugar sin lograr encontrar a su mellizo ¿Cómo podría desaparecer así como así? Aunque debía recordar que Trey había aparecido de la misma forma

-Bien, hay cosas extrañas en el mundo mágico, pero esto sencillamente supera mis expectativas-Dijo en un intento de calmarse-Primero el espejo, ahora Trey ¿Qué más podría perderse en estos momentos?-

La mano de la joven apretó los pequeños objetos que descansaban en ella, el giratiempos desprendía un agradable calor, nada extraño considerando que la mayor parte del tiempo realizaba aquella acción pero el espejo…Volvió a abrirlo para seguir leyendo las inscripciones en sus tapas, pero al hacerlo…

-El viaje fue intenso-Dijo el chico-Creo que…mierda, si vas a hacer eso deberías avisar, me siento mareado…-

-Trey…-

-Sí, bueno ¡Sorpresa! Podrás transpórtame gracias al pequeño espejo de Oesed-

Sabía de debía cerrar la boca en ese mismo instante o una gran mosca entraría y viviría en su garganta

-Deseo ayudar, esas fueron tus palabras-Dijo el joven-El giratiempos te trajo hasta esta época, la libreta es donde apuntas cada pista y esta sala nos dio la posibilidad de conocernos…Tal vez…no lo sé, quizás la sala vio que yo también quería ayudar y…-

-Es peligroso ¡PUEDES MORIR!-

-Al igual que tu-Respondió de forma tajante-Ya te dije, no voy a estar de brazos cruzados viendo como tu arriesgas no solo tu vida, sino también la de nuestros padres y la mía, somos mellizos, soy el mayor así que esto lo haremos juntos, te guste o no ¡Y NI SE TE OCURRA CERRAR EL ESPEJO HONEY EILEEN SNAPE!-

-No te pondré en peligro Trey-

-Y yo no dejaré que cometas otra estupidez sola-Los ojos negros del chico se centraron en los de su hermana, una lucha de miradas que solo podía indicar quienes eran sus padres-No puedes hacer todo sola, sé que tienes al Tío Harry de tu lado pero no es suficiente, yo puedo ayudarte…si me dejas-

-Sigues siendo una ilusión-

-Soy el "Deseo" que pediste-Dijo apuntando a la última Runa-Cada una de ellas se está cumpliendo Honey, estos objetos son los que nos ayudarán-

-¿¡ACASO NO TE DAS CUENTA QUE NO QUIERO PERDERTE!?-

-¿¡Y TU NO TE DAS CUENTA QUE SI ESTOY AQUÍ Y AHORA ES POR ALGO!?-La mirada de Trey se había oscurecido-Entiende Honey, ya es hora de que estemos juntos, como siempre debió ser-

-No quiero…yo…no quiero…-Dijo avanzando hasta su mellizo-Perderte sin siquiera tenerte Trey, al menos no realmente-

-Mientras tengas esto junto a ti y confíes en los que te rodean, nada saldrá mal Honey-El chico limpió una lagrima que se deslizaba por la mejilla de su hermana-Estando juntos, lo lograremos-

-Eso espero-Respondió dándole una pequeña sonrisa, la cual él le devolvió

-¿No piensas abrazarme? Digo, es un momento emotivo y ¡Maldición! El momento amerita un abrazo-Ella rió

-Todo a su tiempo Trey, todo a su tiempo-Los ojos de la chica se centraron en su libreta y su próximo objetivo-Ahora, iremos por Weasley-

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO

El bosque prohibido era un bello lugar, tranquilo si no molestabas a las criaturas que habitaban en él, y, por sobre todo, un lugar que le traía recuerdos. A lo largo de sus años de estudiante había apreciado cada uno de sus rincones, mucho más cuando, una logró uno de sus tantos objetivos, ser animaga; su nueva forma le había abierto muchos otros rincones que nunca pensó poder explorar, conocer criaturas únicas y…conocer al hombre del cual estaba enamorada.

Había sido en una tarde de su sexto año, estaba aburrida y su tarea de Aritmancia no hacía más que aburrirla, nunca le había gustado aquella área de la magia pero sabía que era necesaria si quería un buen trabajo a futuro. En realidad no le gustaban muchas materias, solo habían tres a las cuales prestaba atención y ponía empeño, Transformaciones, Encantamientos y Pociones, esta última, había comenzado a llamar su atención luego de uno de sus viajes escondidos al bosque en el cual, vio algo que nunca esperó ver. Todos los alumnos hablaban de él, hasta ella en más de una ocasión había bromeado a sus espaldas ¿Cómo no hacerlo? Aun cuando era uno de los profesores más jóvenes era mucho más estricto que su misma jefa de casa, aunque claro, McGonagall solo intimidaba en contadas ocasiones, no así Snape, que su simple presencia lograba calmar a dos salones completos. Pero ella había visto algo que los demás alumnos nunca lograrían ver, ella, a sus dieseis años, pudo presenciar en vivo y en directo la pasión que desbordaba Severus Snape.

Él estaba ahí, con una pequeña navaja de plata cortando una pequeña raíz del suelo, los ojos de su frio profesor brillaban de una forma singular que logró cautivarla ¿Quién pensaría que alguna vez los ojos de Snape lograrían demostrar algo más que aquella mirada cortante que hacia llorar a más de algún estudiante de primer año? En realidad, ni en sus más locos sueños lo hubiera imaginado.

Y lo siguió durante todo su recorrido, ocultándose entre medio de las malezas y observando con fascinación como Snape trataba con cuidado cada uno de los ingredientes que recolectaba para, lo que ella intuía, sería su reserva personal.

Luego de eso, no logró concentrarse en sus clases, sabía que él estaba hablando y que debía poner atención si no quería reprobar su materia pero ¡Merlín! ¿Por qué no podía despegar la vista de las manos de su profesor? ¿En qué momento había desarrollado un fetiche por las manos? Porque ¡Maldición! Tenía mucha curiosidad, quería saber si aquellos largos dedos tocarían su piel con la misma delicadeza con la cual sujetaba los ingredientes antes de inspeccionarlos y guardarlos en pequeños frascos ¿Acaso sus palmas tendrían callos a causa del trabajo? No lo sabía, pero de algo estaba segura, debería averiguarlo.

Durante las siguientes semanas del ciclo escolar, ella lo siguió por el bosque, procurando guardar una distancia prudente y permanecer oculta entre los arbustos, la mirada oscura de Snape tenía un misterioso poder en los alumnos, lograba atemorizar hasta al más valiente Gryffindor y ella no era la excepción, en realidad, era todo lo contrario…

Y ahí estaba él, examinando todo a su alrededor, con el ceño fruncido y su eterna túnica negra cuidadosamente doblada en uno de su brazos, al parecer la búsqueda ese día no estaba yendo por buen camino y aquello había molestado a su profesor. Lo había escuchado reclamar sobre una planta y como aquel viejo mapa de Hagrid era una completa basura. La planta que necesitaba no estaba muy lejos de ahí, en realidad lo único que le faltaba a Snape era atravesar aquel sendero de pinos y encontraría un amplio terreno colonizado por aquel arbusto.

Una parte de ella le había recordado que ella era una animaga no registrada y que tendría serios problemas si él lograba reconocerla, pero su otra parte la animó a cometer aquella locura. Corrió hasta él y tiró de la tela de su capa con fuerza, jalándolo para que le hiciera caso. Snape le había reclamado, estaba jalando la túnica en su contra y como era de esperarse, ganó en esa competencia de fuerza

-Criatura insolente-Le había dicho con desprecio mientras le daba la espalda y se marchaba al castillo

No podía dejar que se fuera así, debía hacer algo para que él entendiera su mensaje. Había empleado horas en busca de aquel ingrediente, en verdad debía ser valioso para él

-Maldita sea ¡Devuélveme eso animalejo pulgoso!-

Snape corría detrás de ella bastante enojado, le había arrebatado su varita mientras recogía algunos cabellos de unicornios que habían quedado atrapados en las raíces de un viejo árbol, aquello había sido su gran oportunidad

-Espera a que ponga mis manos en tu cuello pulgoso-Le gritaba-Solo serás otro de los ingredientes de mis pociones-

No dudaba de la veracidad de esa amenaza, pero estaban tan cerca…

-Te ten…-

Pero las palabras nunca terminaron de salir.

Él estaba maravillado viendo el lugar que se había olvidado completamente de su presencia. Aquellas manos de largos dedos habían ido directamente hacia una rama y tocaban las hojas con total fascinación, descubriendo su textura, sintiendo su humedad, examinando si tenía las cualidades necesarias para lo cual eran requeridas

-Tú sabias que estaba buscando estas hojas-Dijo de forma tajante

Ella no se atrevió a levantar la vista, no cuando los ojos de él la observaban con tal intensidad

-No sé cómo, pero…gracias-

Y en ese momento ocurrió, una de sus manos acarició su pelaje y ella pudo sentir la calidez que emanaba de esta. Una caricia que logró erizar todos sus nervios y poner su corazón a mil pulsaciones por segundo

-Pero si vuelves a tomar mi varita, serás comida para los hipogrifos de Hagrid-

La amenaza nunca se cumplió, aun cuando ella había robado más de una vez aquella varita para conducirlo por el bosque hasta sus objetivos. De alguna forma, Snape se había acostumbrado a su presencia y la esperaba cerca de un viejo Ciprés seco, a orillas del territorio de los centauros. Podían pasar horas en silencio y caminando sin parar por el bosque, pero a ella no le importaba porque aquellas incursiones al bosque le permitían conocer una fase de Snape que era enteramente suya…y no iba a permitir que nadie más la viera.

Faltaba una semana para que su sexto año terminara y esta era su última oportunidad, sus padres habían conseguido un trabajo en Francia, lo cual significaba mudarse y terminar sus estudios en otra escuela…no podía irse sin despedirse de él, de Severus

-Pensé que iría solo-Le había dicho en aquella ocasión-¿Acaso encontraste un nido desprotegido y te comiste los huevos? Todavía deben quedar algunos sin eclosionar, tal vez podría…-

-Pro…profesor-

Su voz había temblado, pero ya no podía dar marcha atrás, no cuando se exponía de esa forma ante él. Había dejado de caminar a su lado y ahora se encontraba varios metros atrás, pero eso no lograba apaciguar la furia que en esos momentos se mostraba en los ojos de Snape

-¿Qué cree que está haciendo aquí, señorita Perfitt?-

-Yo…yo solo…-

-Este no es un lugar para que los alumnos estén vagando-Había dicho de forma pausada, esa que usaba antes de quitar puntos a su casa-Está en graves problemas-

-Lo sé, pero profesor yo…-

-¡Claro que lo sabe!-Le gritó-Además de vagar por el bosque prohibido ¡LO HACE EN FORMA DE ANIMAGO! Dígame Perfitt ¿Está siquiera registrada?-

-No profesor Snape, pero…-

-Volveremos al castillo-Le había dicho mientras una de sus muñecas era envuelta por una de sus manos-Está en serios problemas jovencita-

-Suélteme por favor, le juro que nunca tuve malas intenciones-

-Cállese Perfitt, eso lo discutirá con el director-

-Solo quería ayudarlo ¡Eso fue lo que hice!-

-Nadie le pidió su ayuda Perfitt-

-Profesor, por favor, déjeme explicarle-Había suplicado

-No hay nada que explicar-

-¡USTED ME GUSTA!-Gritó-Hice lo que hice porque usted me gusta profesor-

Los pasos de él habían cesado en el mismo instante en el cual aquellas palabras habían abandonado su boca

-Usted…usted me gusta profesor. Lo supe desde esa tarde cuando le mostré la zona atravesando los pinos-

-Perfitt…-

-Me iré en dos semanas más y yo…yo no podía irme sin despedirme de usted-

El amarre se había soltado y ahora su mano podía deslizarse libremente; ella aprovechó aquel momento y entrelazó su mano con la de él. La calidez había regresado a su cuerpo y las mariposas generaban una gran catástrofe en su estomago

-Nunca pensé que sentiría algo por usted, simplemente pasó…-él seguía completamente estático, pero sus ojos brillaban de una manera particular, una que nunca había visto, pero estaba deseosa de averiguar-Todas esas tardes y caminatas lograron que me fijara en lo que oculta, no es un mal hombre, tampoco frio o sin sentimientos como todos afirman que es…usted solo muestra sus emociones con lo que le apasiona y…a mí me gustaría ser objeto de su pasión-

-¿¡QUE MIERDA CREE QUE HACE SEÑORITA PERFITT!?-

Él la había apartado con fuerza, lo suficiente para que cayera en su trasero

-¡Nada malo!-

-Besar a su profesor no es exactamente algo éticamente correcto-

-Tampoco empujar a una mujer-

-Yo no veo ninguna mujer por acá-Había dicho de forma tajante-Solo veo a una de m estúpida niña de Gryffindor-

-¡Ya no soy una niña! Seré mayor de edad una semana después de salir de clases y ¡Y tampoco seré su alumna!-

-¡Váyase de una vez Perffit antes de que me arrepienta de llevarla con el director! Debería agradecerme, le estoy ahorrando un mal momento y una expulsión-

Pero profesor…!-

-Escúcheme bien Perffit, jamás ¿Entiende? ¡JAMAS ME FIJARIA EN UNA DE MIS ALUMNAS!-Le gritó de forma tajante-¡MENOS EN UNA GRYFFINDOR!-

-¿Dónde quedó tu palabra Snape?-Dijo Amelie Perfitt mirando el lugar en el cual solían reunirse-Nunca te fijarías en una de tus estudiantes, mucho menos si era una Gryffindor, entonces ¿Qué es para ti Hermione Granger?-

Odiaba a esa mocosa por quitarse a su Severus ¿Quién se creía que era? Esa niñata no podía conocerlo tanto como ella. Luego de su fallida confesión de amor, había jurado que lo tendría a su lado, fuese como fuese y no planeaba rendirse solo porque esa inútil lo intentaba amarrar con aquel embarazo.

Además si lo que estaba escrito en la libreta de "Burton" era cierto, tanto a Granger como a sus hijos no les quedaba mucho tiempo…ella se encargaría de eliminarlos…está vez, sin errores

-Ahora, si Weasley se dignara a aparecer…-

Y hablando del rey de Roma

-¡Profesora Perfitt!-

-Ahora tú, guarda silencio-Le dijo Honey

-Ella lo puede descubrir…-

-Tranquilo, Trey sabe lo que hace-

-¿Cómo estas tan segura?-Le preguntó Weasley-Él es solo…-

-Las ilusiones pueden ser muy poderosas ¿Lo sabias? Ahora guarda silencio, el show está por empezar-

*BANDERITA BLANCA* ALO! ¿ALGUIEN?

BUENO…COMO SIEMPRE ME HE DEMORADO Y NO TENGO PERDÓN DE DIOS TT_TT SI HE TENIDO TIEMPO (SIGO EN PARO) PERO…PERO :c PERO ASH PERDIÓ LA LIGA DE KALOS Y ESO ME MANDÓ A LA VERGA (QUE JUEGOS OLIMPICOS NI QUE NADA, ESTABA BLOQUEADA VIENDO LA POKEMON XYZ)

BUENO, PERO AHORA…YA NO HAY LIGA, YA NO HAY CAMPEON…TODO SE DERRUMBO :C

ESPERO QUE LES GUSTE ESTE CAP, EL FINAL DE ESTE SERÁ ACLARADO EN EL SIGUIENTE CAP XD Y SI, ME PONDRÉ A ESCRIBIR, LO JURO POR MI HONOR DE ENTRENADORA TIPO FUEGO!

UN BESASO BIEN GRANDE

XERXES ELI