Querían más amour, pues les traigo más amour, jajajaja bueno me alegra que me digan lo que piensan, pues hoy les tengo un capitulo largo ya que quería y tenían muchas ganas de leer y como pueden ver actualicé dos días seguidos, aunque no dormí, pero espero que les guste. Ana Victoria espero que estés contenta con este capitulo, y espero que un día te animes a hacer un fanfic ;)

-Elsa ¿Es cierto...?-Hans formulo la pregunta a medias, pues Elsa se había adelantado

-Si, es cierto-dijo la reina sin mirarlo, mantenía su mirada fija en la ventada

-No sabes de lo que estoy hablando-dijo el pelirrojo, los ojos azules de Elsa se posaron en los de Hans

-Es verdad, cuando tu seas rey tu poder estará restringido, fue un decreto real hecho por mi-ella estaba cortante, fría pero nada comparado a lo destrozada que estaba por dentro, pero era mejor para Hans saberlo de esa manera. No intento defenderse o poner alguna excusa, por su parte el pelirrojo la miro y parecía decepcionado y enojado al mismo tiempo, tenia una mezcla de emociones muy fuerte. Solo se dio la medía vuelta y azotó la puerta , haciendo eco en todo el castillo.

Ella se quedó ahí, sola cerro los ojos intentando calmarse, no provocaría una tormenta ahora. Pero se sentía tan mal que simplemente sus poderes se salieron de control, pero tapizo las cuatro paredes y el techo por una capa gruesa de hielo. Había hecho un pequeño refugio para si misma y su tristeza.

Tres días después, y las cosas iban de mal en peor, Hans y Elsa no intercambiaban palabra alguna y respecto al mal humor de la reina era inevitable que dejara escarcha o nieve por los lugares por donde pasaba, aunque evitaba aquellos donde Hans se encontraba.

Estaban en medio de la cena del tercer día, el silencio era inmenso y profundo muy incomodo para los presentes. A los únicos que parecía no molestarles eran a la reina y al pelirrojo.

-¿Piensan seguir así hasta el día de la boda?-pregunto Anna molesta a ambos

-Si es que hay boda-dijo Hans molestó

-¿Me pregunto quien más aparte de un imple sirviente con antecedentes quiere ser Rey de Arrendelle?-dijo Anna molesta defendiendo a su hermana

-Si hablando de Eso, Klaus mi hermano mayor y actual rey de las islas del sur esta pensando en devolverle el titulo de príncipe a Hans-dijo Linus recibiendo un codazo de Robert y una mirada de reproche de los dos mayores. Gracias al cielo llegó Kai, con noticias no muy buenas, pero llegó en el momento justo antes de que el asunto de pusiera peor.

-Majestad, acaba de llegar un miembro real de las islas del sur- dijo el sirviente

-Gracias Kai, ahora voy-dijo Elsa mientras se levantaba de su asiento para ir a recibir al recién llegado. Hans caminó detrás de ella y juntos se ignoraron por los pasillos. Hasta que llegaron donde otro más los esperaba.

-Klaus-dijo Hans con sorpresa de sobra, a diferencia de Elsa quien permanecía calmada y serena pero sobre todo fría.

-Es bueno verte Hans- saludo el hombre que era rubio de ojos azules, alto y esbelto- Es un placer conocer en persona a tan admirable reina-dijo aduladoramente hacia Elsa

-Gracias, el gusto es mio majestad-dijo la reina

-Dime solamente Klaus-dijo el hombre tomando la mano de Elsa para depositar un beso en ella-le presentó a mi esposa-dijo el rey de las Islas del sur mostrando a una delgada y bella mujer de cabello negro y ojos azules- Ella es Ingrid, reina de las islas del sur-la mujer traía un precioso vestido azul turquesa que se abombaba en su viente

-Mucho gusto majestad, yo soy Elsa reina de Arrendelle,- la joven reina observaba la barriga de la mujer, estaba embarazada

-¿Quieres tocarla?-pregunto Ingrid amablemente

-No, no podría, es que mis manos son muy frías-dijo Elsa algo apenada

-no te preocupes, no pasa nada si no puedes-dijo la mujer mostrando una gran sonrisa- Hans, has crecido mucho-dijo la mujer refiriéndose al pelirrojo- ¿Por que no vienes al lado de Elsa?, pronto se casarán deben estar más unidos ahora-el comentario creo un ambiente algo pesado y más incomodo.

-No lo creo conveniente por el momento, pero si gustan cenar pasen conmigo al comedor y en un momento les servirán-dijo Elsa desviando completamente el tema de conversación.

-Muchas gracias mi bebe y yo morimos por comer algo-dijo Ingrid riendo, mientras ambas se retiraban el Rey Klaus camino hacía Hans.

-Al parecer mi esposa y tu prometida se llevan bien- dijo el Rey Klaus

-Si, me di cuenta-dijo Hans caminando adelante de su hermano.

La llegada de los Reyes de las islas del sur hizo más placentero, ya que había un platica entre hermanos mientras platicaban historias sobre aquellas Islas, la única que permanecía estática, con movimientos monótonos era Elsa. Quien solo se movía para probar bocado, parecía no prestar atención al entorno.

-Por cierto Elsa, te trajimos un regalo de bodas-dijo la reina Ingrid sacando a Elsa de sus pensamiento

-Gracias, pero no tenían por que hacerlo-dijo la rubia, pero entonces comenzó a sentirse mareada, y es que había dormido poco los últimos días y apenas probaba bocado - Los dejare cenando, iré a ver si su cuarto está listo-dijo Elsa caminó hasta el barandal de la escalera donde se sostuvo fuertemente para subirlas con cuidado.

-Kai, ¿ya esta lista la habitación?-pregunto la reina observando al sirviente salir de la habitación asignada para los Reyes

-A si es majestad-dijo el con una sonrisa

-Vaya, a avisarles, yo iré a descansar-dijo la reina llevándose la mano a la frente mientras caminaba a su cuarto. comenzó a despojarse de sus vestiduras, para ponerse su camisón. Soltó su cabello, y se acostó a dormir.


Elsa se despertaba, y hacía que prepararan su baño cuando, alguien toco a la puerta.

-¿Quien es?-pregunto Elsa

-Soy yo-respondió Ingrid

La reina camino hasta la puerta, abriendo solo un poco, lo suficiente para asomarse sin dejar ver su camisón.

-Hola-pregunto-No estoy en la situación adecuada para recibirte-dijo Elsa apenada por aún seguir en camisón

-Toma-Tendió una caja dorada y grande, la reina alzó una ceja

-gracias-lo tomo ella viendo el paquete

-Cuando te lo pruebes házmelo saber-dijo amablemente la mujer mientras se iba, dejo el paquete arriba de su cama, lo abrió con cuidado, dejando ver un precioso vestido blanco, tenia bordado en el corsee muchos copos de nieve en hilo plateado, lo saco de la caja delicadamente dejando ver la hermosa falda repleta de brillantes destellos.

-Toma Gerda, guárdalo, no me lo probare hasta ese día-dijo la reina cerrando la caja. Anna abrió de golpe.

-Hola hermana ¿que hay en esa caja?-pregunto curiosa la pelirroja

-Nada importante, solo el vestido de novia-dijo sin mucha importancia, la princesa tomo el paquete de las manos de Gerda y lo abrió como pudo

-Es hermoso-chillo Anna de felicidad, pero se puso seria cuando vio la cara de su hermana-Elsa,tu boda será uno de los mejores días de tu vida y no dejare que sigas con ese humor-regaño Anna

-Si quieres que me lo pruebe esta bien, lo haré, pero nada mas esta vez y lo guardaré hasta el día de la boda, Gerda ve por la reina Ingrid-dijo la reina

-si majestad-respondió la mujer mientras salía, poco después Ingrid llegó.

-Estoy tan feliz de que te lo pruebes ahora-dijo la reina sonriendo.

Elsa entró al baño con la caja donde estaba el vestido. Tardaba en ponérselo, pero cuando salio las espectadoras parecían estar muy felices.

-Te queda precioso, querida-dijo la pelinegra

-concuerdo con ella, pero te verías mejor si quitaras la casa de amargada-dijo Anna sería

-basta, ya lo vieron, ahora me iré a cambiar-Elsa nuevamente entro al baño, y mientras esto pasaba Anna e Ingrid comenzaron a platicar.

-Tu sabes ¿Por que están molestos?-pregunto la reina de las islas del sur en tono audible solo para la pelirroja

-Si, digamos que Elsa hizo algo sin decirle a Hans sobre cuando sea Rey y el se enojo al enterarse- respondió la princesa en tono quedito

-¿cuantos días llevan así?-

-cuatro-Anna mostró su mano con la cantidad de números y cara de fastidio, Ingrid solo rió

-Anna, debo pedirte un favor, el cual se que estarás muy complacida de cumplir-dijo la pelinegra acercándose al oído de Anna


Elsa estaba en su recamara, era de noche y Anna abrió la puerta de golpe, parecía asustada.

-Elsa, la reina Ingrid enfermó, la llevaron a otro cuarto para que pueda descansar, pero quiere verte-dijo Anna, Elsa se levantó de inmediato

-llévame con ella-ordenó Elsa

-Si-dijo Anna, ambas caminaban apresuradas hasta dicha habitación

-Es aquí-abrió la peliroja la puerta, cuando Elsa entro la cerró inmediatamente.

-Anna, aquí no hay nadie-dijo jalando de la puerta-quita el seguro Anna-dijo molesta la reina

-lo siento-dijo Anna desde fuera

-No te servirá de nada, lo he intentado por 20 minutos, pero temo decirte que fuimos vilmente engañados- dijo Hans quien estaba acostado en la cama- Y por cierto intento dormir, así que deja de hacer tanto ruido-Elsa rodó sus ojos con fastidio, intento ver en la oscuridad lo que había en la habitación. Solo estaba la cama, todos los muebles y lugares donde podía dormirse se los habían llevado y solo había una cama.

Elsa suspiro con pesar, pero se sentó en el piso apoyando su espalda en una pared, sus rodillas dobladas para poder acomodar su cabeza, Cerro los ojos, era imposible dormir en esa posición, abrió los ojos cuando sintió un calor cerca de ella.

-Hans, puedes dejar de acercarte a mi cuando duermo- regaño Elsa

-Solo le iba a decir que puede ocupar la cama-dijo el cortante,

-no gracias-respondió la reina dignamente

-Mire, estaremos aquí hasta mañana que alguien quiera sacarnos, así que hagamos una tregua-dijo Hans

-esta bien-dijo Elsa, se mordió el labio al recordar lo que Anna le había dicho, lo que iba a hablar con Hans antes de que se molestarán- Hans-lo llamo

-¿diga?-dijo el invitándola a seguir hablando

-gracias, por estar a mi lado cuando me desmaye- dijo la reina mientras se levantaba e iba a la cama ambos se sentaron en la orilla de esta.

-Algo me dice que fue Anna-insinuó el pelirrojo

-Ese algo es correcto-confirmo la rubia - Hay algo que quiero preguntarte...y me gustaría que me respondas-la reina suspiro- ¿Que fue exactamente lo que me dijiste mientras yo estaba inconsciente?-al verse acorralado Hans se dejo caer en el colchón -Hans-replico la reina pero el la ignoraba, al verse evadida, la reina hizo voltear a Hans, pero nuevamente el regresaría a la posición donde le daba la espalda. Por lo que rápidamente se sentó en su estomago.

-Ahora si, dime que fue lo que dijiste-dijo Elsa arriba de el, sus ojos azules imploraban una respuesta, al verse en esa situación Hans se dio por vencido

-Que me vuelves loco y que no me gusta verte llorar-dijo el llevando una de sus manos a la mejilla de Elsa, los dos pares de ojos se encontraron, los de Elsa parecían destellar al contacto de los orbes verdes de Hans.

La rubia, se quito de arriba de Hans para regresar a sentarse al lado de el. Estaban ambos callados, la reina comenzó a gimotear, Hans volteo a verla asustado, ella estaba llorando, no desconsoladamente, solo llorando.

-¿Por que siempre haces así las cosas? ¿Por que no puedes decirme las cosas de frente?¿Porque solo cuando estas borracho o yo no te escucho, es cuando las dices?-pregunto la ojiazul entre llanto, el cuarto comenzó a enfriarse.

-No llores-dijo Han, pero fue inútil, se estaba empezando a sentir incomodo hasta que llegó una idea, Elsa lo odiaría después de eso pero no tenia nada que perder.

Acerca su rostro al de ella, y sus labios se juntaron, el comenzó a besarla, al principio Elsa se sorprendio pero luego se clamó y se dejo llevar, besándose lenta y suavemente, tuvieron que separarse por falta de aire. Ella tomo la cara de Hans en sus mano, dejaron de besarse, su narices estaban juntas.

-Tu nariz esta fría-dijo el haciendo reír a Elsa

-Hans, te debo una disculpa, yo debí de haberte dicho sobre el decreto real pero cuando suceda la boda y...-Hans no dejo hablar pues la volvio a besar.

-me parece bien-dijo el al terminar de besarla

-Bueno yo tengo sueño a si que me dormiré-dijo ella algo roja, pensando en el beso que se acababan de dar

-Descansa Elsa-dijo Hans mientras ambos se acomodaban, para quedar profundamente dormidos.