Hans fue el primero en despertar, poco a poco observo la femenina figura que tenia a su lado, llevo uno de sus brazos hacía ella para acercarla a su cuerpo, Elsa estaba completamente dormida, pudo percibir el suave aroma del rubio cabello de la reina, era embriagante para todos sus sentidos. Su brazo la tenia cautiva teniendo la sensación de que era solo suya.
Elsa despertaba lentamente, sentía una silueta al lado de ella mientras se sobresaltaba un poco, pudo recordar pronto el porque de la situación, caminó hacia la puerta viendo si esta ya podía abrirse, pero fue en vano al parecer aun no quitaban el seguro. Suspiro con resignación, pronto sus ojos se posaron en Hans quien la observaba.
Pronto su mente se inundó de recuerdos desde que Hans había llegado de nuevo a Arrendelle hasta como es que llegó a sentir algo por el, hubiera pensado que eso sería imposible pero ahora era completamente verídico.
-Buenos días majestad-dijo Hans acariciando el cabello de Elsa
-Buenos días Hans-dijo ella mientras intentaba pararse, pero el brazo de Hans no se lo permitía
-quédese unos momentos así-pidió pacíficamente el joven. Ella obedeció,Ella le daba la espalda y gracias a eso podía sentir la respiración de Hans cerca de su cuello, el silencio era tal que ambos podías escuchar sus respectivos latidos cardíacos, era tranquilizante para Elsa sentir la cálida compañía del ojiverde. La rubia vio la oportunidad perfecta para poder desertar sus dudas en cuanto a un tema.
-Hans ¿Por que no te gusta la nieve?-pregunto algo nerviosa, el pelirrojo suspiro para luego responderlo
-Cuando era joven, era el príncipe más enfermizo de las Islas del sur, cuando nevaba en el invierno era la peor época del año, pues no podía salir, tenia que quedarme dentro del palacio viendo como todos mis demás hermanos jugaban en la nieve, ella me hacía sentir algo recluido, más de lo que ya lo estaba siendo completamente ignorado por Klaus y por Viktor y es por eso es que no me gustaba la nieve ,Cuando fui creciendo mi salud mejoró notablemente, pero aún no me sentía cómodo cuando nevaba-Hans termino de explicar y Elsa estaba pensativa,
-¿Por que no me lo dijiste antes?-pregunto para darse vuelta a la cama y verlo frente a frente, ella esperaba su respuesta, pero algo pareció cambiar en la mirada de Hans, era incapaz de contárselo, no quería ser transparente para ella, aun en una parte muy profunda de el no confiaba por completo en ella, y menos lo que paso con el decreto real.
-No tenia por que hacerlo-declaro el pelirrojo fríamente, esa respuesta no la veía venir la reina, sintió una pequeña punzada que la trajo a la realidad,
-Tienes razón Hans-estaba sentida, el joven se dio cuenta de su error y le tomo de la mano
-No quería..-intentaba disculparse
-Pues ya lo hiciste-dijo ella molesta quitando su mano del agarre de Hans, mientras se ponía de pie y caminaba a la puerta, no quería pasar ni un minuto más adentro no importando lo que tuviera que hacer. Tomó la manija de la puerta congelando la por completo. La jaló un poco hasta que esta se rompió. Las parte del metal cristalizado cayeron al piso, empujo la puerta la cual se abrió fácilmente.
Elsa salio de la habitación aun en camisón y con el cabello suelto, camino algunos pasos para darse cuenta que Anna iba en dirección contraria con la llave en mano. Los ojos de Anna se posaron en Elsa con sorpresa.
-¿Como saliste?-pregunto la princesa, la reina solo alzó una cerra
-llama al cerrajero real-ordenó Elsa a su hermana
-Rompiste la cerradura-dijo casi en un grito la menor
-Anna no se cual haya sido tu intensión al dejarme encerrada con Hans, pero espero que este tipo de planes locos no se vuelvan a llevar a cabo-dijo Elsa continuando su camino
-¿No se reconciliaron?-pregunto la joven desilucionada
-Si hubieras abierto la puerta hace veinte minutos, a lo mejor tu plan hubiera funcionado-dijo Elsa siguiendo su camino, hasta su habitación
La pelirroja camino para verificar el estado de la puerta y no tardo mucho en encontrarse a Hans.
-¿donde esta Elsa?-pregunto apresurado el hombre
-En su recamara-respondió Anna, viendo como el ahora caminaba hacia la recamara de su hermana.
Hans, llego y abrió sin antes preguntar a la puerta, sus mejillas tomaron un color carmín, al ver a Elsa en paños menores, la reina de las nieves tenia la boca abierta y su ceño fruncido.
-Date vuelta y no mires-ordeno molesta la reina quien sostenía su camisón a forma de taparse-juro que si tienes el descaro de voltear a verme te congelare los ojos-
-lo siento, de verdad, solo quería disculparme correctamente-dijo Hans quien ahora le daba la espalda a la reina, quien continuaba vistiéndose
-¿Y esto te parece que es ''correctamente''?-pregunto la reina quien aun seguía molesta
-Si hubiera sabido que se estaba cambiado de ropa, le juro que no abría entrado-dijo sinceramente Hans
-Pues debo decirte que no te creo-dijo la reina de forma arrogante
-No estoy tan impaciente por ver a una mujer desnuda, y no es como si nunca hubiera visto una-esto fue un error causado por el nerviosismo en la impresión de ver a Elsa casi desnuda
-Hans-dijo la reina con un tono dulce, acogedor, tanto que daba miedo viniendo de ella
-¿Si?-dijo algo temeroso
-vete-respondió la reina quien estaba ya vestida, camino hasta poder abrir la puerta e invitar al pelirrojo a salir, dándole una sutil sonrisa, claramente reflejada de su enojo, el cual intentaba controlar
-si majestad-dijo el saliendo, tomando la iniciativa de Elsa para que se fuera de su recamara.
Mientras se alejaba de la habitación maldecía la hora en la que entro y la vio, jamás se había puesto tan nervioso como para cometer semejante barbaridad, ahora debía de encontrar una forma para solucionar eso.
