Se que ha pasado bastante tiempo desde la última actualización pero debido a temas
académicos y de salud no he podido subir el capítulo antes pese a tenerlo escrito desde
hace bastante tiempo. Tan solo espero que la espera os valga la pena. / Ninguno de
los personajes me pertenece.
Deseosa de que llegase ese efímero instante de libertad entre clases, Anna empezó a repiquetear con los dedos el pupitre al tiempo que contaba los segundos para que las manecillas del reloj marcasen las diez. Y mientras sus orbes turquesas no se despegaban del mecánico aparato, a su alrededor dos compañeras cuchicheaban sobre lo extraña que estaba la pelirroja; si alguien hubiera recapitulado en su cronología vital habría visto que nada interesante había sucedido en las últimas veinticuatro horas, y es que todo a lo que hubiera tenido acceso era a la historia de una Anna aburrida y cansada que se había quedado a dormir en el apartamento de su hermana a fin de cuidarla, mas como algo así era imposible, sabiendo que había asistido a la fiesta, la mayoría de los cotillas de su alrededor pensaban que había pasado un fin de semana bajo otras condiciones.
"Tres, dos, uno..." La dulce melodía del timbre del cambio de clases fue acompañada por una risueña sonrisa por parte de la pelirroja, quien, silenciosa pero ágil, se alzó con la intención de visitar a Ariel para explicarle en persona la maravillosa experiencia con su hermana, pues su Elsa, la misma a la que todos llamaban Ice queen, se había abierto emocionalmente ante ella y aquello era meritorio de ser contado.
-¡Hey feisty pants!- Alguien la agarró de la muñeca y la obligó a girarse.-¿No me vas a saludar?
De mala gana y con el ceño fruncido la muchacha volteó para darse de bruces con un radiante Hans. El muchacho, de cabello caoba y somnoliento pese a la hora, la había estado observando desde su tardía entrada en clase hasta el momento y había notado que contra más se acercaba el fin de clases, más nerviosa se ponía. Sentía curiosidad por saber qué tramaba la pelirroja.
-Hans, hablamos luego. He de ir a ver a Ariel.
-Esta bien, esta bien pero luego me cuentas qué te pasa.
-¿Eh?- Anna se extrañó ante la frase de su compañera pero hizo caso omiso al tiempo que le hacía un gesto con la mano de "déjame en paz". En respuesta, el caoba le guiñó un ojo y la dejo ir. Mientras esto sucedía, Aurora, una sigilosa observadora, se acercó a los dos y Anna se escabulló como pudo antes de que la entretuvieran.
-¿Sabes que le pasa a esta?- Escuchó decir a la rubia.
-Ni idea pero creo que tiene algo que ver con la fiesta.
Anna ni siquiera prestó atención a lo que Hans había dicho, ella tenía en mente ver a Ariel cuanto antes y así iba a ser. Por desventura, justo cuando estaba a punto de llegar a la otra clase, alguien la rodeo por la cintura y la abrazó con ternura provocando le un sobresalto.
-¿Quién soy?
Atónita, la Arandelle posó sus manos sobre las que le rodeaban y tardó unos segundos en procesar la idea de que aquella persona era su compañera de habitación.
-¿Ariel?
-¡Bingo!
-¿Qué haces aquí?
-Venía a disculparme por no avisar, lamento haberte preocupado.
-Tranquila- Ariel se separó de Anna para permitir que su amiga se girase.-Supuse que estarías ocupada... Después de ver cómo os fuisteis supe que no volverías.
-Vaya... ¿Nos viste?
-Sí pero tranquila, será nuestro secreto.
-¿Secreto? ¿Qué secreto?
Hans apareció de la nada portando un batido de fresa de brick a medio terminar. Al parecer había escuchado una parte de la conversación y quería participar en ella.
-Nada.
-Ya, claro...
-Que sí, pesado, luego te lo cuento.
-Eso espero, sino te quedarás sin apuntes de física.
-¡Eh, eso no es justo!
Ariel se echó a reír ante la escena que pintaban ambos compañeros de clase.
-Tranquilo Hans, no es nada en verdad. - Murmuró Ariel mientras contemplaba como Anna empujaba al muchacho en busca de intimidad.
-Claro, claro... Luego me lo cuentas, eh.
-Que sí, vete ya.
-Ya me voy, ya me voy, se cuando no soy bienvenido.- Hans se hizo el ofendido y se dio media vuelta.
-¡Pues no lo parece!- Gritó Anna.
Ambas muchachas se miraron y poco después se echaron a reír.
-Antes de que me vaya quería preguntarte si quieres almorzar con Hans y conmigo, tengo algo que contaros.
-¿Es sobre Elsa?
-Sí ¿Cómo lo has sabido?
-Digamos que conozco los efectos del alcohol, ya sabes, te hace ser más sincero y esas cosas.
-Pues has dado en el clavo, se abrió un poco más a mí y eso nos ha unido.
-Así que ese es otro de los motivos por los que no viniste...- Anna asintió y a los pocos segundos el timbre volvió a sonar para indicarles que debían volver a clase, aun así no fue hasta que se apagó el ruidoso chillido que se despidieron y corrieron cada una a su clase en busca de su pupitre.
La pelirroja cerró la puerta tras de sí, se sentó y, justo cuando rebuscaba entre sus cosas, apareció Smith; el profesor de lengua inglesa era un hombre joven de origen londinense y de carácter calmado. Como buen inglés tenía por costumbre llegar puntual a las clases y ser cortés pero distante.
-Ojalá todos fueran como él...
Hans estaba al lado de Anna, detrás de Aurora y Snöig, pues siempre se colocaba en ese punto estratégico para hablar con las chicas en vez de atender.
-Hans, a veces me haces dudar de tu heterosexualidad.
Snöig fue la primera en comentar lo que ella pensó que sería un buen chiste pero, pese a la inocencia de la frase, los dos pelirrojos se miraron como si aquello les hubiera herido profundamente.
-Eres una malpensada- Aurora rió por lo bajo y golpeó a Snöig con suavidad en el brazo.-Siempre vas pensando en lo mismo.
Un poco más aliviados los dos amigos se echaron a reír y a causa de estas risas, Smith decidió parar la clase para advertirles de que si no cesaban iba a tener que separarles.
-Vaya coñazo- El caoba fue el primero en hablar. Él poseía un perfecto inglés y sabía de sobras la gramática, no consideraba que necesitase clases de eso.
-Y que lo digas...-Repuso Snöig.
-No se porqué nos hacen estudiar un idioma tan horrible- Se quejó Anna.
-Llámame loco pero creo que es porqué sino no nos entenderíamos entre nosotros- Contestó Aurora.-Prácticamente ninguno hablaba el mismo idioma.
-Aurora tiene razón- Agregó Snöig mientras esperaba a que Anna terminase de recoger.
-Nosotras tuvimos suerte de estar juntas desde el principio- Aurora sonrió a su amiga y poco después todos se pusieron en marcha para disfrutar de la media hora libre.-Si no llega a ser por ella hubiera ido aún más retrasada.
-¿Más? Imposible- Bromeó Snöig.
Justo en ese momento, cierta pelirroja corrió a abrazar a Anna con efusividad.
-¡Anna!
-Hey, Ariel- Saludaron todos al unísono.
-¿Vamos a hablar de eso?- Preguntó Ariel en danés.
-Ahora vamos pero recuerda él se viene- Contestó Anna en un tono de mofa hacia Hans.
-Por mí está bien.
El carraspeo de Aurora cortó la conversación entre las muchachas.
-Eh, estamos aquí, no somos invisibles.
Por alguna extraña razón Anna consideró que la actitud de la rubia era bastante agresiva hacia su compañera y no le gustó en absoluto.
-Es la costumbre, ni que estuviéramos pasando de ti.
Aurora se cruzó de brazos y clavó su mirada en ella.
-A veces lo parece.
Aquella sentencia provocó que entre ambas muchachas se instalase cierta tensión ¿Acaso aquello era una muestra de celosía? Hans miró a Anna y Ariel se distanció de la Arandelle, a su vez Snöig fue oscilando la mirada entre Aurora y la otra sin saber qué hacer.
-¡Aurora!- La tensión fue desgarrada por aquel chillido agudo procedente de un joven inuit, Kovu; el azabache había sido enviado a la escuela de Arkham bajo un programa de intercambio lingüístico de la línea universitaria de lenguas étnicas, mas al ser menor le habían asignado a una tutora acorde a su edad: Aurora. -Necesito ayuda, me han dado estos papeles y no entiendo.
Aurora hizo una mueca de fastidio pero se arrastró hasta donde él estaba para ayudarle.
-Voy contigo- Informó Snöig.-Luego os veo.
Tras ello todos se quedaron en silencio mirándose los unos a los otros y preguntándose sobre el extraño comportamiento de la rubia.
-Ariel me dijo que el otro día no volviste a casa- Hans alzo ambas cejas a la vez en un intento de burla.-Uh~ ¿Con quién te has liado?
Ambas muchachas se echaron a reír en cuanto el pelirrojo dijo eso.
-Al final vas a ser tú quién necesite el polvo y no Snöig.
-Buf, si tu supieras... El otro día quedé con un chico de la Línea Francesa, Julio, para darle clases de inglés. Un poco más y me lanzo sobre él.
-Madre mía... ¿No te basta con la mano?
Ariel puso cara de desagrado al escuchar eso y ver como Hans decía que no con la cabeza.
-Ariel no pongas esa cara, tú eres la que tiene novio.-Repuso Hans.
En ese instante la más bajita de los tres se puso colorada.
-¡Hans!
-Vale, vale, no volveré a preguntarte eso... Ni que te hubiera preguntado por lo que te hace...
Anna se echó a reí. -Bueno, dejemos la en paz, pobrecita. Es tímida- Mientras hablaba acarició la cabeza de la otra chica.
-Eso, eso, además hemos venido a hablar de Anna y no de mí.- Se quejó Ariel mientras apartaba la mano de Anna.
-¡Es verdad, ya me había olvidado! Cuenta, cuenta.
Tras aquella frase la pelirroja empezó a explicar toda la historia de su hermana, desde cómo habían llegado a la fiesta hasta cuándo habían vuelto y cómo lo habían hecho. Toda una odisea que merecía ser escuchada, sobre todo la escena en la que Elsa se abrió a Anna.
-Así que Elsa ganó la competición- Dijo Hans.
-¿En serio solo te has quedado con eso?- Preguntó incrédula Anna.
-Ouch- Hans se quejó al recibir un golpe por parte de Ariel en el hombro. -Era broma. Agresivas...
-Me alegro de que las cosas empiecen a ir bien entre vosotras.
-Y yo, empezaba a creer que jamás volveríamos a estar unidas.
Tras aquello los tres continuaron charlando hasta que el timbre del patio sonó y tuvieron que volver a clases.
Dos horas más tarde las clases habían terminado y llegó ese precioso momento en el que podían volver a sus cuartos o hacer lo que quisiera. Mas mientras salían, Aurora pasó por al lado de Ariel y le golpeó intencionadamente para que el móvil de la otra cayera al suelo cuando esta estaba contestando al mensaje de su novio. -Ups, lo siento.- Tan solo decirlo la rubia se volteó y continuó hablando con su amiga morena y de blancuzca de piel, quien ante las acciones de la rubia, se quedó atónita.-Eh, Snöig, estoy aquí.
-¿Eh? Sí, sí, es sólo que...
Anna pudo comprobar como Aurora no permitía que su amiga se acercase a Ariel, quien entre sus manos cargaba con un móvil que tenía una brecha a un lado.
-¿Enciende?-Preguntó Anna.
-Sí, va bien.- Ariel trasteó con el móvil y comprobó que sólo tenía una fisura.-Lo malo es que esto está un poco desprotegido.- Gimoteó la pelirroja mientras separaba la parte de la carcasa rota de la estructura del móvil.
-Será gilipollas... -Murmuró Anna mientras salían del Instituto.-¿Qué coño le pasa?
-Creo que...- Ariel no pudo terminar la frase porqué se justo en ese momento Eric le llamó. -Ahora vengo.
La pelirroja asintió y sacó el móvil para explicarle las cosas a su hermana.
Yo: Hola~
¿Estas ocupada?
Freckles está escribiendo...
Freckels: Que va
Estas escribiendo...
Yo: Quería hablar contigo
Al otro lado del teléfono una cansada Elsa empezó a teclear con avidez.
Estas escribiendo...
Yo: ¿Qué ocurrió?
¿Problemas con la tía esa?
Festy pants está escribiendo...
Festy pants: Sep ○| ̄|_
Festy pants está escribiendo...
Estas escribiendo...
Yo: ¿Quieres que vaya y hablemos de ello?
Festy pants: ¿Quisieras quedar un rato?
¡Esto si que es sincronización mental!
Mientras Elsa continuaba escribiendo, Mérida lanzó un periódico sobre la mesa provocando que la rubia despegase la mirada del aparato telefónico y le prestase un poco más de atención.
La Éiren había estado leyendo el diario de Éireland por la mañana cuando al llegar a la sección de actualidad un extraño artículo le había llamado la atención.
En el título se podía leer "Error heleníta" y al parecer tenía mucho que ver con la asociación de los Hood.
-Leelo.
Con el rostro interrogativo la platinada cogió el periódico, apartó el teléfono y empezó a leer las amplias páginas.
Hace escasos días nuestros periodistas descubrieron de quién hablaba Riddle Hood al decir que "el primer aristócrata ha caído"; según nos informa nuestro reportero Arthur desde Atenas, semanas atrás Constantino II de Grecia intentó derrocar a la junta con un contragolpe militar comandado por Julius, Ministro de las Fuerzas Armadas, provocando así que la población se resintiera. Tras varios días de revueltas, y viendo que el golpe había fallado, Constantino II y su familia se marcharon al exilio perdiendo su reinado. Arthur nos confirma que fue imposible ponerse en contacto con nosotros porqué el grupo Hood había actuado previamente a fin de evitar que esta noticia saliera a la luz antes de tiempo.
-¡Dios! Cada vez estamos más jodidos...
-Si eso te ha sorprendido deberías de leer el último parágrafo.
Es cierto que Constantitno II cometió un error que le costó el mandato pero lo que nadie hubiera predicho es que eso se juntaría con el ataque de los Abahua hacia la Isla. ¿Qué les depara el futuro a las antiguas monarquías ahora que la amnistía ha sido destruida?
-¡Hey, chicas! - La puerta del diminuto local donde se reunían, junto a la voz de Eugene, sacó del trance a la platinada. -Traigo cerveza.
Elsa sintió una punzada de dolor en el estómago al escuchar aquella palabra, y es que tanto beber le había sentado como una patada en el culo que todabía le dolía.-No gracias, yo paso.
Eugene dejo las cervezas sobre la mesa y se sentó al lado de las muchachas.
-Yo te pillo una.
-Tranqui, coge todas las que quieras.
-¿Cómo estáis?
-Elsa todavía tiene algo de resaca y yo estoy bastante bien.
-Entonces... ¿Se puede saber por qué nos has reunido?
-Mérida ha descubierto que estamos en la mierda- Aquellas palabras por parte de la rubia hicieron que el vello de la nuca de ambos muchachos se erizase.-El tiempo se nos echa encima y todavía no tenemos nada.
-Yo no diría exactamente eso- El muchacho esbozó una sonrisa con aire triunfal y continuó hablando.-Hice lo que me pediste y logré encontrar una gran cantidad de gente que hablaba sobre vuestras políticas, el programa los ha separado por grupos de edad y raza así que dentro de poco se podrá hacer un perfil. Además, me tomé la molestia de contrastar los perfiles con los del censo que me enviaste y he descubierto qué tipo de pirámide de población tiene tu reino.
-Wow, me sorprende lo trabajador que eres.
-¿Sabes que ocurre? Estoy con medicamentos así que no podía beber y decidí quedarme en casa.
-Creo que voy a tener que pedirle a tu médico que te los recete más seguido.- Se burló Mérida.
-Estoy de acuerdo contigo.
-Eh, eh, eh, me lo vais a pagar con una buena borrachera ¿Lo sabéis, no?
-Por supuesto- Rió Elsa.
De repente las primeras notas de una cancioncilla llamada Devil is a loser empezaron a sonar haciendo que el trío se sobresaltase.
-¿Todavía tienes puesto eso? Si sólo chillan- Se quejo Mérida.
-Pf, tú ni caso- Eugene salió en defensa de su otra amiga.-Ese grupo es brutal.
-Ya ves, pedazo concierto el de hace unos años- Elsa metió la mano en el bolsillo mientras hablaba, observó la pantalla y respondió a la llamada.
-Vaya si le ha cambiado la borrachera del otro día...
-Y que lo digas, en otro momento le habría colgado.
-Mi niña se esta volviendo toda una adulta.
Tanto Mérida como Eugene se echaron a reír por lo que había dicho el moreno.
-¿De qué os reís?-Preguntó Elsa tras colgar.
-De lo adorable que estas cuando hablas por teléfono- Respondió Mérida.
-Pero qué... Ugh, no me tomes el pelo.- Elsa se había puesto colorada por aquel burlón comentario de su amiga.
-Por cierto, ¿Qué quiere Anna?
-Se viene a dormir a casa, dice que tiene problemas con una compañera y quiere explicármelo.
-Buf, vaya faena. Espero que no sea nada- Eugene dio un trago a la cerveza.-Pero bueno, si has de irte hazlo.
-Ves tranquila, nosotros iremos haciendo planes y mañana te avisamos.
-Perfecto, mil gracias chicos.
Reclinadas en el sofá del piso de Elsa, la una al lado de la otra, ambas hermanas conversaban mientras cenaban la comida vietnamita que la mayor había comprado para la ocasión. Y aunque era temprano, las siete y media, ambas devoraban los platos como si no hubieran comido en todo el día.
-Y entonces Aurora pasó golpeando a Ariel y su móvil salió volando. Tuve ganas de salir corriendo y gritarle: ¿¡Qué te coño te pasa, imbécil!?, pero me contuve. Conté hasta diez y me relajé.- Esas fueron las últimas palabras de Anna respecto a lo que le había pasado con su compañera de curso.-Te juro que al principio me caía muy bien pero desde lo de esta mañana...
Elsa, que había estado escuchando atenta toda la historia, se había pasado muda casi todo el relato excepto cuando quería preguntar alguna que otra cosa, así que cuando su hermana terminó ya se hacía una vaga idea de lo que ocurría.
-Le gustas.
-¿Qué?
-Ya te lo dije, además cree que te gusta y eso es obvio.
-Pero si ella es.
-Ella es hetero, sí, se lo que ibas a decir pero es que es tan obvio... Y por lo que me has contado o lo paras a tiempo o tendrás problemas.- La mayor dejo el plato de comida a un lado y se acercó a su hermana.-Anna, ten presente que a mi me da igual lo que a ti te guste ¿Vale? Pero no voy a permitir que nadie te haga daño por una tontería.
La menor empezó a sentir como sus mejillas ardían por lo que su hermana le había dicho ¿A caso era posible le vieran caracterizada por algún tipo de rasgo homosexual? Mentiría si dijera que le desagradaban las mujeres en cierto grado, al igual que lo haría si negase que desde pequeña no había sentido atracción alguna por su hermana, en el sentido de admiración, por supuesto, pero que de aquello se derivase que todas las rubias le llamasen la atención era extraño y cuestionable.
-Tierra llamando a Anna ¿Estas ahí?- Elsa pasó la mano por delante de la pelirroja y vislumbró en los ojos de su hermana un destello de preocupación.
-Sí, sí...
-Lo que te estaba diciendo es que a veces es normal sentir curiosidad.
Anna asintió y rápidamente volvió a perderse en sus pensamientos; igual de rápido que un flash, la frase "Yo seré tu príncipe" cruzó su mente junto a retazos de un recuerdo de cuando era pequeña. Si mal no recordaba fue una cálida mañana de verano cuando Elsa se lo dijo mientras ambas jugaban en el jardín, la mayor se había ofrecido a ser "la hermosa caballera que debía salvar a la princesa del malvado monstruo Volk", su perro, y para ello la pequeña Elsa se había dedicado a juguetear con el Huskie a fin de cansarlo y separarlo de Anna -ardua tarea teniendo en cuenta que eran prácticamente un mismo ser. Por aquel entonces aquello afecto a la pequeña Anna de una forma cálida y agradable, como si no le importase en absoluto que su hermana hubiera dicho "caballera" en vez de su masculino, sobre todo teniendo en cuenta que después de eso habían jugado a "padres y madres".
-¿Otra vez? ¿Ya has dejado de prestarme atención?
-Es que... ¿Recuerdas aquella vez que me propusiste ser mi caballera?
-Claro, cómo olvidar el baño de babas que me dio Volk.
-Pues, estaba pensando que si me volvieras a proponer algo así no me importaría.
-¿Quieres que sea tu novia?
-¿Qué? ¡No! Por Dios Elsa, a veces eres más espesa que el puré.
Ambas hermanas se echaron a reír antes de que Anna prosiguiera.
-Lo que quiero decir es que no me importaría que mi caballero fuera una mujer. Es cierto que no me veo haciendo nada con una chica pero... No se, creo que sí podría enamorarme de una.
-Vaya... Y yo que me había hecho ilusiones- Bromeó la mayor.
-¿Enserio? ¿Quieres enrollarte conmigo?
-Anna, por favor, era broma- De repente Anna le soltó una patada.- Ouch ¿¡Qué haces!?
-No me gustan esas bromas, el incesto está mal.
-Joder, ni que nuestros antepasados estuvieran libres de pecado... Los tatarabuelos de mamá eran primos-hermanos que pretendían mantener la corona y el linaje en Arandelle.
-¿Pero de verdad estás a favor de eso?
-Me es indiferente ¿Por qué lo dices?... Oh, ya entiendo. Alguien quería su primer beso ~
Anna volvió a propinarle una suave patada.
-¡No te rías de mí!
-Vale, vale, no me río. Pero tu cara ha sido todo un poema.
-Además es raro, no creo que pudiera besarte.
-Pues yo besé a Kris.
Anna estuvo a punto de atragantarse con la comida cuando escuchó aquello por dos motivos: a) ambos eran como hermanos y b) eran familia.
-No me mires así, no es tan raro. Estábamos hablando de camino a casa y el dijo: "Es como si yo ahora mismo te beso" y no besamos, no es que fuera un beso corto pero ninguno de los dos quiso repetir. Tampoco lo vimos raro, simplemente fue algo que hicimos y ya está.
La menor sintió gran curiosidad por saber que había ocurrido realmente para que ambos primos se besasen.
