ALOLA XD (DEJA DE VER SOL Y LUNA Y PONTE A ESCRIBIR) ADIVINEN QUIEN SE APIADÓ Y SE PUSO A ESCRIBIR (PORQUE SU INTERNET ANDA COMO LAS PELOTAS)

CAPITULO 37

Un largo bostezo salió de su boca, si bien había conseguido descansar un par de horas, su cerebro aun pedía una desconexión total ¿Era sano permanecer más de veinticuatro horas despierta? Bueno, ya había experimentado algo similar en los TIMOS, aunque claro, su intención no era repetirlo…Pero esta razón era mil veces más importante que sacar "Extraordinario" en cada una de sus materias. Hoy era "ese día" el giratiempos la había llevado unos meses más adelante y, según el periódico que Trey encontró, la fecha indicaba que su viaje los había llevado al catorce de Julio…Donde todo comenzó.

Otro bostezo salió de su boca mientras su cabeza descansaba en el hombro izquierdo de su hermano, además del sueño que comenzaba a reinar en su cuerpo, el frio no daba tregua esa mañana ¿Y porque estaban al intemperie? Ella misma se lo cuestionaba ahora ¡Merlín! Su habitación se encontraba a pocos metros ¿Por qué pensó que esconderse entre los arbustos de su casa era un buen plan? ¡Podría estar en su cama ahora mismo!

-Deberías descansar, si sigues así, no serás de ayuda-

La mano de Trey se sentía cálida, aun cuando sus palabras habían sido dichas con absoluta seriedad, algo que no era típico de su mellizo

-No voy a dejarte solo, no ahora-Respondió la chica-Son solo unas horas, mamá y tú me necesitan-

-En estos momentos tú necesitas dormir, prometo despertarte cuando sea el momento Honey-

-Pero el espejo…-

Debía cuidar el espejo que mantenía a Trey en este mundo, el pequeño espejo de Oesed que la sala de los Menesteres les había brindado para poder estar juntos, su deseo (Aun cuando no era cien por ciento realidad) se estaba cumpliendo

-Está en mi bolsillo, abierto-Le respondió-A diferencia de ti, tengo la energía de diecisiete años sin ocupar-El chico cubrió a su hermana con la chaqueta que traía puesta-Aprovecha, te estoy dando una oportunidad-

Un largo suspiro salió de la boca de la joven mientras sus parpados ocultaban lentamente los ojos ambarinos, tal vez su hermano tenía razón, una pequeña siesta no le haría mal, solo serían unos minutos a lo más un par de horas…

Acomodó uno de los mechones detrás de la oreja de la chica, en esos momentos, Honey parecía una muñeca de porcelana, una que había sido maltratada por el paso del tiempo. Quizás ella no lo notaba, pero él, quien lo protegía un artefacto mágico desde que puso un pie en aquel lugar lo lograba visualizar sin dificultad.

Utilizar el giratiempos para llegar a este momento de su historia había gastado un poco de la energía de la Gryffindor. La poca arena roja que antes estaba en el pequeño reloj había desaparecido, al igual que el color en el rostro de la chica o su temperatura…

-No permitiré que salgas lastimada de esto Honey, ya no estás sola-Murmuró sacando su varita-Ya hiciste suficiente por nosotros, ahora déjame el resto a mí-

Un halcón salió desde la punta de su varita y se perdió en la inmensidad del amenazante cielo de Julio, no había duda que en cualquier momento una lluvia de verano caería con todas sus fuerzas sobre los habitantes de Londres, solo esperaba que aquel ambiente no fuera un presagio de su final.

Había algo raro, en eso estaba más que convencido, sabía que la adivinación no era uno de sus dones pero podía decir con orgullo que su intuición (y los conocimientos de Hermione) lo habían salvado más de una vez en su alborotada vida estudiantil, era un tipo de presentimiento que nacía en su pecho y no dejaba su mente razonara con tranquilidad. No quería que Ginny lo notara, ya suficiente tenía ella manteniendo sus nervios a raya e intentando mantener la calma para que fuera él a ponerle más presión con sus ideas. Pero lo sabía, había algo que le decía que estuviera completamente alerta, lo sintió desde que dejó a Teddy con su abuela, era algo oscuro…como si el fantasma de Voldemort lo atravesara

-Potter, Weasley…pero que sorpresa-

Harry tuvo que pestañar varias veces para darse cuenta que estaba frente al hombre que por tantos años lo cuidó en secreto, e hizo (de cierta forma) su caótica vida juvenil un poco más miserable. Severus Snape estaba con su inigualable cara de pocos amigos y con sus ropajes negros fulminándolo con la mirada, como si fuera un alumno de primer año

-Buenos días Snape-Saludó la pelirroja-¿Podemos pasar? Me estoy congelando-

El ex profesor se hizo a un lado para que ambos Gryffindor entraran a la casa y colocando un hechizo de protección, cerró la puerta

-¿Dónde está Hermione? Neville mandó unos regalos, y mi mamá unos pasteles de calabaza ¡Están deliciosos!-Dijo Ginny mientras mostraba lo que traía entre manos

-¡Acá arriba Ginny!-Gritó la castaña-¡Sube!-

La muchacha entregó una caja a Harry y sonriendo, subió rápidamente los escalones para encontrarse con su mejor amiga.

Un agudo grito y un par de risas les indicó a ambos hombres que el "reencuentro" entre ambas mujeres había ocurrido

-Esto es para ustedes-Dijo Harry mientras extendía la caja hacia su ex profesor-La señora Weasley se esmeró horneándolo, aunque aún espera que ambos vayan a la Madriguera-

-Creo que ellos están al tanto del motivo por el cual no me aparezco en esa casa-

Sí, todos los sabían, ahora que Ron ya no era su alumno, a la más mínima provocación Snape no dudaría en convertirlo en ingredientes para sus pociones o quizás, en un modelo de prueba para sus hechizos

-Hermione va a menudo-

-A fin de cuentas, ella los aprecia como si fueran su familia-Respondió Snape mientras caminaba a la cocina y dejaba los pastelitos en un plato-Ya perdió una por culpa de la guerra, perder a otra sería un golpe muy fuerte-

Así como probablemente pierdas a la mitad de tu familia hoy si no hacemos algo

Un fuerte grito y ambos pelinegros se observaron preocupados. Sin pensarlo dos veces, subieron rápidamente los escalones y entraron a la única habitación que tenía la puerta abierta

-¡VOLVIERON A PATEAR, LO SENTÍ, LO SENTÍ!-Gritó la pelirroja ante las risas descontroladas de la castaña-Hola a los dos, soy su tía Ginny-

Snape rodó los ojos y dejó escapar el aire en un resoplido, cosa que no pasó desapercibido. ¿Acaso Weasley no sabía controlarse? Además ¿Por qué estaba ocupando su lugar? Él siempre apoyaba su oído en el vientre de su mujer para escuchar y sentir cada uno de los movimientos de sus hijos, no iba a permitir que esa muchachita robara su puesto, aun cuando fuera muy amiga de su castaña, aun cuando ella los hubiera apoyado en los duros momentos, no podía dejar de sentir celos al verla tan cerca del vientre de ella.

Pero no podía apartarla ¿Tenía algún motivo lógico para hacerlo? Sus celos no entraban en esa categoría.

Hermione levanto el rostro y lo observó por varios segundos para luego de sonreírle de manera cómplice, dando a entender que conocía los motivos por los cuales estaba fulminando a Ginny con la mirada ¿Tan obvio era?

-Si me disculpan…-

-¿Ya te vas?-Dijo Hermione

-No quiero hacer esperar al primer ministro-Respondió el hombre-Tengo un par de cosas que hablar con Kingsley-

-Tal vez si hablara con McGonagall y volviera a su puesto como maestro…-

-Yo sé lo que hago Potter-Lo cortó, aun cuando la mirada de Hermione se había endurecido-Tengo plena seguridad que una vez terminada nuestra reunión, las amenazas con Azkaban se acabaran-

O eso esperaba, no podía soportar la idea de volver a estar alejado de su castaña y de sus hijos, faltaba tan poco para tenerlos entre ellos ¿Por qué los estúpidos del ministerio no entendían eso? Le había salvado el trasero a Potter durante toda la guerra ¿Necesitaban más pruebas de su lealtad y buen comportamiento? Su nombre ya estaba limpio ¿Qué necesidad había en que él ocupara una celda? Ni siquiera había tocado a Hermione cuando era menor de edad

-¡Severus!-

Hermione avanzó lentamente hasta él, ante la mirada curiosa de sus dos mejores amigos y la expectante mirada de su prometido

-Prométenos que volverás- Dijo tomando sus manos

-Una promesa se la lleva el viento Hermione-Respondió el Slytherin-Yo te juro que volveré-

Levantándose en puntitas y rodeando el cuello del pelinegro, atrajo su boca hacia la suya, dándole un tierno beso que dejó helados a todos los presentes. Harry y Ginny nunca esperaron tal acción, mucho menos Snape; no estaba acostumbrado a demostrar sus sentimientos en público. No respondió de inmediato ante las caricias de la joven, pero una vez superado el asombro inicial, correspondió al beso con la misma lentitud y suavidad con la cual actuaba Hermione

-No puedes romper un juramento-Le comentó la castaña

-No planeaba hacerlo de todos modos-Susurró contra sus labios

Hermione besó su mejilla y sonriendo una última vez, se apartó de él.

Severus carraspeó un par de veces su garganta al ver las miradas atónicas de Potter y Weasley, si se ponía a pensar, era la primera vez que lo veían con las barreras tan bajas, lo de ayer no contaba, ya que aquello había sido un capricho de Hermione, un capricho que terminó con una bella fotografía que ahora llevaba en uno de sus bolsillos

-Cierre la boca Potter o terminará con una mosca en su garganta-

Y antes de que alguno de sus ex estudiantes pudiera reclamar, se alejó de la habitación que pronto ocuparían sus hijos.

Las mejillas de Hermione se pusieron completamente rojas, aun no podía creer lo que acababa de hacer, no es que nunca lo hubiera besado ¡Merlín, estaba embarazada de él! Habían hecho eso y mucho más, pero nunca, nunca, lo había besado frente a sus amigos

-Bueno ¿Quién lo diría? Acabamos de ver la escena por la cual el profeta pagaría millones para que fuera portada en su próxima edición-Dijo Ginny-Aunque ¿Qué te parece si por mientras abrimos los regalos que mandaron los chicos?-

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El ministerio de magia siempre le había parecido un lugar tedioso, desesperante y de cierta manera, un lugar bastante lúgubre, todavía no podía entender la razón por la cual Hermione estaba tan ansiosa por trabajar en un sitio como ese, no es que estuviera en contra, al contrario, la apoyaba completamente en cualquier aspecto que implicara su realización profesional pero, siendo sinceros, no podía verla como una simple funcionaria que iba a pasar su vida tras un viejo escritorio rellenando formas y enviando pergaminos por orden de un mago con problemas de sobrepeso. Ella estaba para algo mucho mayor, tenía la capacidad suficiente para realizar una gran carrera en cualquier lugar ¿Por qué quedarse solo en el Ministerio?

El ascensor al cual había subido se detuvo en el tercer piso y abrió sus puertas para dejarlo salir.

Los pasillos estaban iluminados con una tenue luz de una lámpara de gas que poco a poco iban perdiendo intensidad a medida que se acercaba a su destino ¿Cuántas veces había estado en esa sala? Quizás por eso sentía cierto recelo hacia el ministerio. Con sus cuarenta años en el cuerpo ya había estado unas cinco o seis veces salvando su pellejo de una fría y mugrosa celda de Azkaban en aquel salón, esperaba hacerlo una vez más.

Bastaron dos suaves golpes para que la puerta fuese abierta y para que voz lo invitara a pasar.

El primer Ministro Shacklebolt estaba esperándolo de pie, la mirada seria del hombre contrarrestaba completamente con la mirada de la mujer que lo acompañaba en esa ocasión

-¿Qué hace Minerva en esta reunión, Kingsley?-

-Yo la invité Severus-Respondió el Mago-Creo que su presencia es más que requerida, ya que en parte, es gracias a ella por la cual aún no han pedido tu cabeza en el Wizengamot-

-Nunca le pedí a ella que abogara por mí, sé bien lo que hice y también sé cómo defenderme ante los tarados que tienes en el tribunal, me he visto en peores situaciones, bien lo saben ambos-

-Antes no tenías una familia que te esperaba- Dijo la directora de Hogwarts-Entiéndelo Severus, ya no eres solo tú-

Lo tenía más que claro, es más, tenía preparada la mejor defensa que su cerebro pudo idear solo para volver lo más rápido posible con su mujer y sus hijos, no iba a permitir que Potter y la chica Weasley le arrebataran esos momentos solo porque él debía arreglar unos malditos asuntos burocráticos. Kingsley solo debía escuchar sus razones, aceptar sus propuestas y dejarlo en paz de una vez, no había necesidad que Minerva asistiera a esa reunión

-He estado conversando con McGonagall y creo…-

-Esto no es algo que le competa a ella-Dijo algo irritado-Están pidiendo mi cabeza y creo, no, sé, que puedo librarme de ellos sin ayuda-

No había duda que Honey había sacado esa cabezonería de su padre

-Sabes perfectamente Severus que el Wizengamot pidió que permanecieras como profesor al menos cinco años-

-Ya di clases un año ¿No es así? No sé cuál es el afán de mantenerme entre esas paredes contra mi voluntad-

-Entre las paredes del castillo y las paredes de Azkaban, créeme que prefiero irme a las mazmorras de Hogwarts- Dijo el primer Ministro-Snape, debes pensar en lo que es mejor para tu familia ahora-

-Estoy pensando en ellos ahora mismo Kingsley-Respondió-Quiero estar con mi mujer, quiero ver a mis hijos crecer y, perdón que lo diga Minerva, eso no lo lograré estando en el castillo…al menos no en esta etapa-

-¿A qué te refieres Snape?-Preguntó la mujer

-Aceptaré tu propuesta de volver como maestro, pero solo cuando mis hijos ingresen a primer año-

El silencio se instaló en el despacho del primer ministro.

Kingsley fue hasta su escritorio por el vaso de agua que estaba junto a sus pergaminos. No esperaba una jugada como esa, aunque pensándolo bien, el hombre que estaba frente a él en esos momentos se trataba de Severus Snape, sabía que solo él podía tergiversar las palabras a su conveniencia

-¿Qué te hace pensar que el Wizengamot va a aceptar tu propuesta?- Preguntó el hombre mientras bebía un poco de agua

-No estoy incumpliendo nuestro trato, es más, ustedes están ganando, al fin y al cabo, contando este año, estaría ocho años en Hogwarts en vez de cinco como propusieron-

-El colegio necesita un maestro de Defensa Contra las Artes Oscuras y Slytherin debe tener una cabeza Severus-

-Con el debido respeto Minerva, creo que hay una antigua tradición que respetar, todos los años esa plaza queda libre, no sería la primera vez-Argumentó con una sonrisa ladeada en el rostro-Y creo, que Slughorn estará encantado de tener mi puesto como Jefe de Casa-

¡Este hombre iba a terminar por sacar todas sus canas! ¿Cómo podía aguantarlo Hermione?

-Kingsley dile algo-Pidió la mujer

-Debemos ir al Wizengamot, en realidad si lo pensamos con detenimiento, Snape encontró un vacío legal muy grande, ya que el acuerdo realizado fue muy ambiguo-

-¡Le vas a dar la razón!-

-No…no completamente, así que borra esa sonrisa de tu cara Snape, esto no ha terminado, cualquier decisión tomada con respeto a su caso, debe pasar por nuestro tribunal, que sea el Primer Ministro no quiere decir que voy a actuar como un tirano-

-No tengo tiempo para la burocracia, le prometí a Hermione volver temprano-

-Debiste pensar en eso antes de renunciar Snape-Respondió el hombre dándole una suave palmada en el hombro-Tranquilo, no serán más de dos o tres horas, tu mujer e hijos podrán sobrevivir sin ti-

Ella no estaba muy segura de eso, no cuando hoy era "ESE" día

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El té humeaba suavemente mientras los pastelitos reposaban en un pequeño plato en la mesita de estar; Hermione y Ginny estaban conversando muy animadas sobre los próximos proyectos de la pelirroja ¡Las Arpías la habían llamado para hacer unas audiciones! Tenía un par de días más para practicar antes de presentarse en su campo de entrenamiento y por eso es que había decidido pasar algunas (bastantes) horas con ella antes de partir a enfrentar su destino

-Sé que quedaras Ginny, eres una excelente jugadora-

-Eso espero, en verdad cuando llegó la lechuza pensé que era una de las bromas de George-Dijo bebiendo un poco del té-Pero luego, cuando les dije a todos, él fue el primero en felicitarme-

-Si, desapareció por treinta minutos y apareció con más cervezas de mantequillas de las que soy capaz de contar-Comentó Harry-Ya quiero ver lo que hará cuando anotes por primera vez-

Los tres amigos rieron como en los viejos tiempos, sabían que pronto ya no iban a poder hacerlo tan continuamente; más si este día ocurría aquella tragedia…No, él no iba a permitir que eso pasara, por eso estaban ahí con ella, la iba a proteger tal como le prometió a Honey. No se iba a quedar de brazos cruzado sabiendo que aún le faltaban demaciadas cosas que hacer con ella, con la chica a la cual consideraba una hermana; quería que fuera feliz como en esos instantes, quería que ella conociera a sus hijos y por sobre todas las cosas, quería ver viva a Hermione.

-Severus se está tardando-Dijo la castaña al cabo de unos minutos, luego de fijar sus ojos en el reloj de la pared-Estoy preocupada-

-Debes relajarte, a fin de cuentas, él te prometió volver-Dijo la pelirroja-Ya sabes cómo son en el Ministerio, todas esas formas que hay que llenar, que hay que ir de departamento en departamento…-

-¡POR LAS BARBAS DE MERLÍN!-Exclamó Hermione-¡LAS FORMAS! ¡Debo ir al ministerio a dejar las formas de esas pociones!-

Y antes de que alguno de ellos pudiera actuar, Hermione ya se había levantado del sillón y prácticamente había volado hacia el segundo piso buscando sus cosas, les parecía increíble que pudiera moverse de forma tan ágil considerando que su vientre no hacia otra cosa que evidenciar su estado.

La vieron bajar con un gran bolso en su hombro mientras que en sus brazos llevaba más pergaminos de los que alguna vez le vieron de estudiante y eso ya era decir mucho

-Ni creas que vas a salir así-

-Es mi trabajo Harry, debo ir, de otra forma estas pociones seguirán sin tener su licencia y créeme, luego tendré más trabajo, así que prefiero ahorrarme eso y entregarlo de una vez-

-Llevas muchas cosas, al menos déjanos ayudarte-Dijo quitándole los informes de las manos-En tu actual estado…-

-Solo estoy embarazada-Respondió algo enojada-No es como si aquello me incapacitara-

Harry miró a su novia buscando algo de ayuda, quizás un poco de hermandad femenina lograría que su amiga cambiara de opinión. Ella debía cambiar de opinión, estar sola ese día no era una opción

-Que te parece si Harry va a dejar esto al ministerio y nosotras nos quedamos a preparar algo para cuando Snape vuelva del Ministerio ¿No te prometió volver? Debemos tener lista una pequeña celebración-

-¿Y si mejor yo voy a dejar MI TRABAJO al ministerio y ustedes dos se quedan aquí esperando a Severus?-

-No somos su tipo, especialmente yo Hermione, eso queda más que claro-

La mirada que la castaña le dedicó bien pudo congelar el infierno

-Vamos, piénsalo, a Snape le gustará-

-Lo sé, pero no me gusta delegar mi trabajo, además Harry, algunas veces eres muy despistado-

-¿Yo despistado?-Dijo fingiendo indignación-A mí no se me olvidó tomar la poción anticonceptiva-

Hermione era rápida a la hora de golpear, algunas veces llegó a tener locos pensamientos en los cuales ella sería excelente bateadora si tan solo se interesara en el quidditch, por eso, debía recordar que no era una idea muy brillante de su parte hacerla enojar, más si tenía un elemento con el cual podía atacarlo

-¡Auch!-Exclamó-Lo siento-

-Si no fuera porque eres mi mejor amigo…-

-Lo sé, lo sé…aunque fue un buen…ok, me cerraré la boca-

-Si, mejor-

Pasaron unos cuantos segundos antes de que la risa de Ginny se hiciera presente en la sala, y como acto reflejo, ambos Gryffindor siguieron a su compañera.

Él sabía que no era momento de reír, pero ¡Merlín! No quería estar peleado con ella en estos instantes cuando bien sabía que podían ser los últimos que podrían pasar.

-Y bien…¿Me dirás donde debo ir a dejar estos papeles?-

-Bien-Dijo la castaña con un suspiro-Pero si llega a faltar uno, te juro Harry que…-

-Lo entiendo, tranquila, tu trabajo está en buenas manos-

Hermione escribió en un pequeño trozo de pergamino la dirección donde debían ser entregados los trabajos y le hizo repetir diez veces lo que había escrito para asegurarse de que no cometiera error alguno.

Se supo su abrigo y tomó el paraguas que su novia le estaba ofreciendo antes de salir, el cielo que antes solo estaba amenazando, ahora había dejado caer las primeras gotas de lo que se transformaría en una intensa lluvia de verano

-Cuídala-Murmuró Harry contra los labios de su novia para que la castaña no la escuchara

-Estaremos bien-Respondió Ginny con la misma suavidad-Ahora apúrate o llegaras tarde-

-Regresaré antes de una hora, quizás traiga a Snape conmigo-

-Eso espero-Murmuró Hermione en el marco de la puerta.

Ambas vieron como el joven desaparecía de los terrenos para ir hacia la colina para realizar la aparición, al igual que cierta persona oculta tras unos arbustos.

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Con las primeras gotas golpeando su cara, Honey despertó y de lo único que fue consiente fue de la seriedad en el rostro de su mellizo, algo debía andar mal para que Trey borrara aquella sonrisa de su rostro, aunque claro, si tomaba en cuenta que estaban justo en el día de su nacimiento no debía sorprenderse tanto de aquel semblante

-¿Pasó…?-

-Papá salió temprano al ministerio, tío Harry y tía Ginny vinieron a ver a mamá, aunque hace poco nuestro tío salió con un bolso lleno de pergaminos, seguro son de mamá-

La chica estiró sus brazos y dejó que la chaqueta de su hermano se deslizara hasta sus piernas; el cambio fue inmediato y la gélida brisa que sopló la hizo temblar de pies a cabeza. Odiaba el frio, sobre todo en tiempos como esos, porque aquello solo podía significar una cosa, esperaba equivocarse

-Póntela, vas a resfriarte-

-Tu también deberías abrigarte-Dijo posando la chaqueta en los hombros del joven

-Ya me acostumbré-Respondió-En cambio tu…-

Una gran luz iluminó el cielo y muy próxima a ella, el rugido de un poderoso trueno hizo que de la boca de la joven saliera un grito de pánico.

No, no podía ocurrir aquello en esos momentos, ella no podía permitir que su miedo la paralizara justo cuando toda la verdad estaba por ser revelada. ¿Tan cruel era el destino que iba a consentir a su mala fortuna? ¿Acaso no era suficiente el hecho de que toda su vida vivió sin una de sus mitades? Al parecer, la respuesta era un rotundo no

-Honey, escúchame, vamos mírame-

-Los odio, no puedo…Trey ¡AH!-Exclamó cuando el segundo trueno retumbó en el cielo-No quiero, no ahora-

-Honey…-Dijo preocupado-Por favor-

Ella estaba temblando, nunca la había visto así y deseaba nunca volver a tener a su hermana en ese estado.

La chica parecía hecha de gelatina entre sus brazos mientras las lagrimas surcaban su rostro sin permiso, su temperatura había descendido drásticamente y eso no era bueno para ella ni para el plan. Debía hacer algo o su melliza iba a sufrir un ataque de pánico ahí mismo.

Él también tenía miedo a aquel fenómeno natural, le aterraba por algún motivo, pero en esos instantes tenía más miedo de ser asesinado junto a su madre por el enfermo mental que cometió aquel acto, pero al parecer Honey era un poco más blanda que él en ese aspecto. Sus manos temblaban, lo sabía, pero aún así, él era el único en esos momentos que podía contener a su hermana

-Recuerda porque estas aquí Honey-Dijo rodeando a la chica-Estamos cerca, muy cerca, ya casi es hora-

La lluvia comenzó a caer con más fuerza mientras el viento comenzaba a levantar con más violencia las hojas que no soportaban la presión del clima

-No te rindas ahora, vamos, tu no eres una cobarde, tu no eres…-

Hace bastante que esa agobiante sensación en el pecho no se hacia presente en ambos, de un momento a otro el aire escaseaba y el frio de la lluvia o el fuerte retumbar de los truenos había pasado a segundo plano. El corazón de ambos comenzó a acelerarse de forma dramática, mientras sus músculos comenzaban a sentirse pesados y sus venas y arterias parecían que transportaran plomo.

Estaba pasando, justo en ese momento.

Estaban muriendo.

HOLA…SI, SOY YO, LA DESCONSIDERADA, PERO…COMO SIEMPRE, EL MOTIVO ES ACADEMICO.

SE ALEGRARAN SABER QUE YA TERMINÉ LA MITAD DE MI CARRERA :) YA SOY MEDIA NUTRI Y NO PUEDO ESTAR MÁS CONTENTA. FUE UN SEMESTRE MUY DURO (DEMACIADO) SIN TIEMPO LIBRE O CON EL POCO OCUPADO PARA REPONER FUERZAS Y DARLE A LO QUE SEGUIA. PERO AHORA ESTOY DE VACACIONES, UNAS SEMANITAS PARA ESCRIBIR Y ACABAR EL FIC.

QUEDA MUY POCO, QUERIA HACER ESTE CAP MÁS LARGO PERO LES QUERIA DAR ALGO PARA QUE SEPAN QUE SI, ESTOY VIVA Y NO, NO LO DEJARÉ BOTADO.

ESPERO QUE LES GUSTE 3 ES HECHO CON AMOR

UN BESADO ENORME

XERXES (RESUCITADA) ELI