Ninguno de los personajes me pertenece.


"Buenos días Arkham, son las siete de la mañana y vuestro presentador favorito está a punto de poner el trío musical que nos ha pedido Ludwig por su cumpleaños..."

Elsa yacía boca abajo con el brazo fuera de la cama. Su rostro, medio escondido por la almohada, era bañado parcialmente por los dorados rayos de Sol que se filtraban por la persiana al tiempo que de fondo una rítmica cancioncilla de los años veinte con tintes electrónicos sonaba. La hermana mayor apenas había dormido a causa de su compañera de cama y empezaba a estar de mal humor pues lo último que quería escuchar de buena mañana era pseudoelectrónica. Y molesta con la humanidad en general, su mano se dedicó a palpar el aire hasta ir a dar con la endemoniada alarma. Entonces, de un manotazo terminó con la versionada canción sin piedad alguna y decidió disfrutar su victoria volviendo a hundir el rostro en la almohada antes de que su hermana, entre ronquidos, conquistase su espacio; Anna tenía la mala costumbre de moverse entre sueños y en ese preciso instante estaba ocupaban más de la mitad del colchón, se había apoderado de casi todo el territorio y despreocupada, se había espatarrado. El único consuelo que le quedaba a Elsa era saber que durante la primera parte de la noche, no más de tres horas, habían dormido abrazadas de lado, mas por desventura tras varios extraños e inconexos sueños terminó por empujar, patear, chafar y desterrar a la rubia de su propio colchón y ahí empezó su tortura.

Somnolienta y a punto de caer rendida de nuevo, los parpados de Elsa cayeron. Pero casi como si el mundo estuviera en su contra, la alarma de las siete y tres minutos sonó violentamente haciendo que el despertador temblase sobre la mesilla por segunda vez. Ante ello la rubia tuvo que levantarse a apagar bien el dichoso reloj si no quería que el dolor de cabeza causado por la falta de descanso se acentuase, y al hacerlo, observó a su hermana reposar calmada. Por desgracia para la pelirroja su pose era gran graciosa que Elsa rió suavemente al verla con un hilo de baba cayendo de su boca, y mientras la observaba, Anna roncó y arrugó ligeramente el puente de la nariz como un animalillo pequeño provocando que una maliciosa idea le asaltase la mente. Sin pensarlo demasiado, la rubia se levantó hacia la otra mesilla de noche en busca del móvil de su hermana, abrió la cámara y se dispuso a echarle una foto.

La lente del dispositivo móvil había captado la esencia de la muchacha; el cabello rojizo era una maraña que desafiaba a la gravedad al tiempo que tapaba parte de sus hombros y rostro, su tez en calma estaba igual de relajada que sus músculos pese a la extraña y retorcida pose en la que Anna se mostraba. Elsa rió una vez más y le puso un filtro de color para resaltar el rojo de su pelo. Pero al ir a ponerla de fondo, la antigua imagen le asaltó junto a una punzada de culpabilidad, pues Anna tenía puesta una imagen de cuando ambas eran pequeñas y fueron a Svalbard a ver los osos polares.

Interrumpimos el programa para dar una noticia de última hora: El gobierno militar griego ha depuesto a Constantino II como rey y ha confirmado un referéndum nacional para restaurar el gobierno democrático, la fecha para la votación aún nos es desconocida pero el gobierno prevé que sea a mediados de este mes.

Por otra parte, el nuevo y provisional gobierno griego ha declarado su total apoyo a la asociación Red Hood...

La rubia se quedó estática al recordar lo que Mérida le había mostrado el día anterior, para ella aquello había sido una pesadilla que con el trascurso del día había quedado olvidada. Se pasó la mano por la cara y escupió un suave gruñido al que Anna respondió cual animal entre sueños.

Otras noticias de actualidad: En San Pitsburk, el Padre Gapón ha organizado una manifestación pacífica en la cual se pretende reunir a mas de cien mil trabajadores a las puertas del Palacio de Invierno de los zares para demandar directamente al zar un salario más alto y mejores condiciones laborales.

La mayor apagó la radio antes de que continuasen con las noticias de Arkham, empezasen los anuncios o en su defecto se pusiera hecha una furia por como se estaba construyendo la historia.

Sentada al borde de la cama y con los ojos cerrados, Elsa visualizó la pintura de Goya donde Saturno devoraba a su hijo. Aquel cuadro de tintes oscuros y trazos suaves siempre le había provocado cierto desagrado por la violencia de la imagen, pero tras los acontecimientos recientes no podía evitar simpatizar con Hestia, la primera hija devorada por Cronos sin piedad y quien tan solo llegar al mundo bajo un halo de esperanzas, estas le fueron arrebatadas. La muchacha suspiró y negó con la cabeza en un intento de evitar sentirse así, pues si debía pensar en algo era en el mito por completo y no en su parcialidad. Algún Zeus llegaría a su vida para liberarle del Tiempo.

Con renovadas energías Elsa se puso en pie y se fue hasta la ducha para echarse un poco de agua helada por encima y despejarse, mientras tanto, Anna continuaba dormida en la cama soñando con las últimas palabras de su hermana. En su sueño no era Elsa quien besaba a Kristoff sino ella misma, mas lejos de sentirse rara por ello parecía agradarle tanto como lo sucedido en la escena anterior, escena en la cual ella era él y besaba a su hermana. Agitada por esos inconexos sueños, la pelirroja se levantó exaltada para descubrir que faltaba alguien a su lado.

-¿Elsa?- Desorientada por el sueño la menor se alzó de la cama en busca de su hermana.-¿Elsa?

El ruido del agua al correr por las tuberías le indicó donde podría estar la rubia, así que para no estorbar se sentó en la silla de escritorio que tenía su hermana en el cuarto y se reclinó hacia atrás. Por desventura al hacerlo su torpeza hizo acto de presencia y tuvo una extraña sensación de vértigo y caída. En un acto de reflejo se cogió de la mesa y tiró un par de papeles al suelo.

"Pirámide de población atípica de base y cima estrecha con pequeñas variaciones en ambas; los gráficos indican que la proporción de varones nacidos en los últimos años es superior al de las mujeres mientras que la tasa de mortalidad es superior en hombres. El cuerpo de la pirámide es irregular pero extremadamente distinto al de la cima y base debido a las recientes políticas de trabajo. Tiene cierta similitud con la pirámide estacionaria donde hay igualdad entre las generaciones jóvenes y adultas y una reducción importante en las ancianas. El crecimiento natural es bajo. La distinción real es que no hay tanta igualdad entre generación joven y adulta pues esta última disminuye notoriamente entre los 20-40 y de ahí se incrementa hasta los 60 antes de empezar de nuevo el declive..."

-¿Anna?- Elsa apareció de la nada en la habitación secándose el pelo con una toalla blanca pequeña.-¿Qué haces?

Inquieta por haber estado leyendo papeles que no debía, la pelirroja corrió a dejar las cosas en su sitio y rió nerviosa mientras se ponía en pie.

-Nada, nada. Me estuve a punto de caer y tiré unos papeles al suelo sin querer.

-¿Tu estas bien?

-¿S-sí?

-Eso es lo importante.

Ante la sonrisa calmada de su hermana mayor, Anna no pudo hacer otra cosa que suspirar aliviada por haber evitado una reprimenda.


-Oye Elsa, ayer dijiste que es normal casarse entre familiares. ¿Sabes de algún caso actual?

-Ptolomeo y Arsinoe.

-¿Quién?

-Ptolomeo y Arsinoe. No hará mucho en Egipto se casaron esos dos hermanos para mantener el poder en la familia, papá y mamá fueron invitados a la boda dado que nuestros abuelos pactaron con ellos hace casi setenta años el Tratado de Feire.

-¿Te refieres al tratado comercial?

-Ese mismo.

Las dos hermanas llevaban un buen rato conversando sobre todo y a la vez nada mientras se cambiaban de ropa cuando Anna volvió a sacar a relucir el tema del incesto.

-Espera... ¿Te refieres a la boda de hace cinco años?

A la pequeña le había asombrado la forma tan natural de Elsa para tratar un tema tan delicado.

-Sí.

-Ya decía yo que se parecían un poco... ¿Y la gente?

-Ellos no se quejan, llevan más de dos siglos practicando este tipo de bodas pero supongo que si lo hiciéramos en otras tierras sería raro.

-¿Y entre primos y eso?

-La endogamia está aceptada ¿por qué tanto interés en ello?

-Curiosidad... Además he estado pensando y realmente no tenemos mucho contacto con otras personas, sobre todo tú, así que entendería que te enamorases de un familiar.

-Snowflake, esos matrimonios no eran por amor. Se hacían por practicidad como casi todos los de la realeza.

-Entonces mamá y papá...

-Ellos se enamoraron, tuvieron suerte.

Tal cual Elsa terminó de hacerse la trenza le hizo un gesto a su hermana para que le siguiera.

-Por cierto, ¿qué harás con Aurora?- Preguntó Elsa mientras cerraba la puerta de casa tras Anna.

-Aún no lo se... Creo que hablaré con ella y le preguntaré qué problema tiene con Ariel.

-Suerte con ello hermana.

Al salir al pasillo del edificio ambas hermanas caminaron aprisa a fin de no cruzarse con nadie; Anna había quedado con Hans para ir a dar una vuelta por el centro comercial y llegaba tarde a la cita, mas a fin de evitarlo, Elsa se había ofrecido a acercarla en coche.

-¡Hey Ici'! - Kristoff acababa de salir del edificio contiguo y a lo lejos había visto a las dos hermanas.

-¡Kristoff!

-¿Qué tal?- El rubio se acercó sonriente con la mochila del gimnasio en la espalda y abrazó a las muchachas con exagerada efusividad para luego besarles en la mejilla a modo de saludo.

-Un poco liadas, Anna ha quedado con un amigo y vamos tarde.

A ojos de Anna, los dos adultos empezaron a malgastar tiempo hablando de lo que ella iba o no a hacer, pero en vez de quejarse no dijo nada. Anna no podía evitar sentirse extraña al tener una nueva visión de los chicos, estaba incómoda por tener en su mente la escena detallada del instante en el que ambos besaron. Y verlos hablar con tanta cercanía le hacía sentir incómoda.

-Si quieres te acerco.

-Por fin- Murmuró la pequeña.

-Me harías un favor.-Contestó Kristoff sin percatarse de lo que Anna había dicho.

-Pues sube que vamos tarde.

Una vez dentro del coche los chicos tomaron la siguiente disposición:

Anna de copiloto, Elsa conduciendo y Kristoff estaba sentado en el asiento de en medio para poder estar junto a las chicas. Y aunque el rubio estaba limpio, al parecer de Anna, olía a una extraña mezcla de tabaco y algo dulzón que no acababa de descifrar qué era junto a un toque de desodorante masculino. Apestaba.

-Oye Elsa, tengo una invitación para el gimnasio, ¿te apuntas?

-Pensaba pasarme a comprar un par de libros y hacer algo de tiempo... Además no tengo ropa.

-Yo siempre llevo dos mudas para cambiarme cuando estoy muy sudado, así no apesto tanto cuando hago body combat.

-Ves con él- Dijo Anna entrando de lleno en la conversación.-Yo puedo volver en autobús a la residencia.

-No te preocupes Anna- Empezó a decir Elsa con toda la buena fe del mundo.- Luego os paso a recoger aunque tengo una idea mejor,¿por qué no quedamos luego? Dile a Hans que os invito a tomar algo en cuanto acabemos.

-Buf... No se yo, estoy otra vez con la dieta especial.- Se quejo Kristoff.

-Seguro que Hans se apunta, ahora mismo le envió un mensaje.- Anna empezó a teclear velozmente en el móvil mientras los rubios continuaban hablando.

-Podemos ir al Bubble Tea, ahí tienen cosas dietéticas además de pastel de zanahoria.

-Elsa, cásate conmigo. Sabes como conquistar a un hombre- Los dos rieron por la broma mientras que a la pelirroja se le atragantaron las palabras y empezó a toser violentamente, a decir verdad se había atragantado con su propia saliva por el comentario de Kristoff que no sabía como tomárselo. Kristoff, al verlo, le dio una palmada en la espalda y esperó a que la pequeña estuviera bien.-Oye Anna, estas muy calla y eso no es habitual en ti, ¿estas bien?

Anna miró a su hermana conducir con serenidad y luego volteó a mirar al chico sin percatarse de que su rostro estaba rojo por lo que había estado pensando sobre los dos. Ambos se llevaban extremadamente bien y eran bastante cercanos, por no hablar del tiempo que pasaban juntos o lo afín que parecía ser Elsa a la endogamia. No le extrañaba que terminasen juntos pese a sus lazos de sangre.

-Sí, es solo que...

-Le conté lo de nuestro beso y desde entonces ha estado rara, lleva toda la mañana preguntando sobre la endogamia.

-¿¡Qué!?- El rubio chilló tan fuerte que si no llega a ser porqué estaban estacionados, hubieran tenido un accidente seguro.-¿Por qué le contaste eso?

-No se... ¿Surgió?- Preguntó Elsa mientras observaba como Anna se sonrojaba al tiempo que quitaba las llaves.

-Anna- Inició Kristoff con la máxima tranquilidad que pudo.- Tranquila que no tocaré a tu hermana, aquello fue fruto de las dro.

-¿De las qué?

-De nuestra tonteria- Apremió Elsa.-¿Verdad Kris?

-Sí, claro, eso- En el rostro de Kristoff se dibujó un gran signo interrogante al no comprender porqué Elsa no quería que su hermana supiera que fumaba hachís y marihuana de vez en cuando. Sin darle mucha más importancia el muchacho se desabrochó el cinturón, bajo del coche junto a las chicas y se echó la mochila a la espalda al tiempo que Elsa cerraba el coche. Tras ello los dos adultos se despidieron de Anna y esta se fue en busca de Hans.

El reloj marcaba las diez y cinco minutos de la mañana cuando los dos amigos se encontraron frente a las puertas del megalítico centro comercial. Hans vestía con una camisa blanca reluciente e impecable de algodón italiano popelín y unos tejanos Levi's negros que se ajustaban ligeramente a su cuerpo, parecía un maniquí por la pose modélica y la falta de expresión pese a que se los nervios de la impuntualidad le comían por dentro. El muchacho se pasó la diestra por el cabello en un intento por calmarse al ver llegar a Anna, quien a diferencia de su impecable compañero vestía con una camiseta de basket profesional y unos tejanos cortos.

-Siento haber llegado tarde pero me quedé a dormir en casa de Elsa y no tenía ropa de recambio.

-Tranquila, sólo fueron cinco minutos.- Mintió el castaño- ¿Vamos?


No era la primera vez que Elsa pisaba un gimnasio, pues para ser sinceros en su cotidianidad siempre procuraba hacer un mínimo de actividad diaria. Por eso no se sorprendió al bajar de la cinta de correr y sentirse como si no hubiera hecho esfuerzo alguno. Kristoff le lanzó la toalla en cuanto la rubia piso el suelo para que se limpiase el sudor y la condujo hasta la fuente de agua más cercana a hidratase. Tras el breve descanso continuaron la marcha hasta la sala de máquinas a hacer algo de peso mientras charlaban de lo que había sucedido con Anna o lo mucho que iban a disfrutar de las vacaciones y Arandelle. Cuando hubieron llegado a las máquinas, Kristoff le explicó brevemente como funcionaban los cacharros al tiempo que le hacía una ruta para novatos a fin de que no tuviera agujetas al día siguiente.

-¡Hey Kristoff!- Un muchacho de cabello castaño y cuerpo bien moldeado se acercó a los dos justo cuando el rubio había empezado a hacer press de pecho. -Por fin nos vemos.

Kristoff dejó la máquina con cuidado y saludó al hombre de rasgos mediterráneos con un fuerte apretón de manos.

-Y que lo digas. Tuve que modificar mi horario por los estudios pero por fin he vuelto.

-Ya veo... Y lo mejor es que has vuelto bien acompañado.- El castaño le guiñó el ojo a su amigo aprovechando que la platinada había ido un momento a rellenar la botella de agua.- ¿Quién es esa chica tan guapa?

-¿Quién?- El francés le hizo un gesto a Kristoff con la cabeza en dirección a la rubia- ¿Elsa?

-Así que se llama Elsa ¡Que nombre tan exótico!

-Sí pero ella...

-¡Sht! Ya viene- Le interrumpió el otro para luego fingir que hablaban de nimiedades.

La rubia cortó la conversación para devolverle la botella a Kristoff, y él, ni corto ni perezoso, se alzó e invitó a Elsa a usar la máquina. El nuevo, muerto de ganas por flirtear sonrió a la chica y antes de que pudiera hacer nada le bajo el peso en un gesto de cortesía.

-Gracias- Murmuró la rubia intrigada por su forma de actuar.

-No hay de que, los amigos de Kristoff se merecen lo mejor.

Por cierto, me llamo Felipe.


Sentados en los sofás de la Zona Wifi del centro comercial, Hans y Anna descansaban después de haber entrado en las distintas tiendas de la primera planta y haberse topado con muchedumbres caóticas y agobiantes que apenas les permitían desplazarse por los locales. Por norma general la mayoría de tumultos eran simplemente caóticos, pero los muchachos habían llegado a la conclusión de que al ser el preludio a la luna nueva se habían vuelto medio violentos y descuidado. Aunque en verdad eso era fruto de las pre-rebajas. Anna se había dejado caer sobre el hombro de Hans y desde ahí observaba silenciosamente al caoba teclear el móvil y hablar con sus hermanos durante aquel descanso. El chico tenía el semblante serio pero la pelirroja supo por la rigidez de sus músculos que estaba enfadado por algo que no llegaba a comprender debido a la falta de contexto.

-¿Todo bien?- Preguntó Anna tan rápido como Hans guardó el Vertu Ti Ferrari.

-No, el idiota de Adams quiere obligar a mi padre a sacarme de Arkham, dice que se está gastando mucho dinero en un Don Nadie.

Anna abrazó a su amigo mientras este suspiraba; la verdadera historia entre los dos se había iniciado el año pasado bajo la promesa de ser un agradable cuento de hadas que jamás se torcería, por desgracia para Anna la realidad le azotó el mismo día en que Ariel le contó que Hans era gay y le estaba utilizando para conseguir el trono de Arandelle. Por suerte para el de las Islas del Sur, el corazón de la pelirroja era tan bondadoso que tras perdonarle le ofreció una mano amiga a cambio de que se mostrase sin tapujos con ella y dejase de fingir.

-No les hagas caso, tu media es la más alta de la clase y eres todo un genio en física y literatura inglesa.

-No Anna, no lo entiendes, Adam es el único que puede influenciar a padre. Siempre ha sido su mano derecha por haber estudiado la carrera militar y ciencias políticas.

-Hans, dudo que Brian lo permita.

Los ojos de Hans se tornaron acuosos en cuanto escuchó el nombre de Brian, él era el doceavo en línea y gemelo del difunto Cian -el único amigo de todos sus hermanos; el día que Anna y Hans se hicieron amigos fue el mismo día del funeral del gemelo, pues Hans se encontraba en el reino de su ex-compañera sentimental junto al segundo en línea cuando les llamaron para avisarles de su muerte.

-Desde el accidente de Cian que te trata como su protegido, seguro que te ayudará.

-No se Anna, dudo que tenga el dinero suficiente como para pagar lo que falta.

-Confia en él, además seguro que puedo echarte una mano con todo esto.

Anna recordaba la llamada perfectamente, ambos estaban discutiendo en el cuarto sobre lo que Ariel le había contado cuando les interrumpieron para darles la mala noticia y el muchacho se derrumbó. A ella le había dolido tanto verlo en ese estado que intentó hablar con él y acabó descubriendo su verdadero ser.

-A veces creo que eres idiota, después de lo que te hice sigues siendo mi amiga.

-Si no llega a ser porque te vi llorar de verdad no hubiéramos sido amigos.- Hans empujó a Anna con visible molestia y la muchacha le respondió con una burla.-Cierto, cierto, El manipulador Hans no llora.- Se mofó Anna poco antes de que Hans volviera a empujarla con suavidad y los dos se echasen a reír.

-Si sigues metiéndote conmigo me voy- Se quejó el caoba.- Aunque es un título que me queda bien.

-¡No hombre! ¿¡Qué haré yo sin ti!?- Anna le siguió la broma e hizo ver que le rogaba.

-Bueno, si me lo pides así...

-Además hemos quedado con mi hermana.

-Fuck! Es verdad, ¿Ella sabe algo de mi?

Anna negó con la cabeza y esbozó una sonrisa. El miedo a que Elsa no soportase sus balbuceos irracionales hizo que jamás le contase su breve romance con el muchacho.

-No te preocupes, todavía tienes una hora para prepararte mentalmente.

-¿Tú crees? Si cumple con su reputación creo que ni siquiera yo, un genio de la actuación, voy a poder mantenerse firme.

Ambos rieron un rato y luego se pusieron en pie en busca de lo que habían ido a comprar.


El Bubble Tea era un pequeño comercio situado en una esquina de la tercera planta de paredes verde limón y blancas, focos de aspecto aspecto industrial y bancos en vez de sillas. Desde afuera no se podía escuchar el hilo musical ni tampoco el ruido de las máquinas pero si se podía observar el aire acondicionado funcionando.

-Es aquí- Anna le señaló a Hans el local medio vacío.

-¿Y tu hermana? - Preguntó el rubio mientras buscaba pelirrojas en el interior a través del cristal.

-Quedé con ella en la entrada. Aunque aún es pronto, hasta la en punto no aparecerá.

Al llegar la hora el móvil de Anna vibró y la muchacha corrió a cogerlo por si había pasado algo grave y Elsa no podía ir, mas al desbloquear la pantalla descubrió que la alarma había sido la de un mensaje en el que decía que iba a ir con alguien más.

-¿Todo bien?

-Sí, sí, me ha dicho que viene con más gente a parte de Kris.

-¿Cris? ¿Otra chica?

Anna rió ante la pregunta.-No, bobo, Kristoff.

-Oye y yo que se- Se quejó el castaño.

Mientras discutían sobre tonterías frente a la entrada, un grupo de tres adultos que caminaba por los pasillos de los restaurantes se acercó a los adolescentes entre carcajadas. Felipe, situado a la izquierda de la platinada estaba explicándole a Elsa la primera vez que se vio con Kristoff y lo mucho que le costó entenderlo a causa de su mal inglés y la extraña pronunciación del robusto rubio, el aludido en cambio se dedicaba a puntualizar detalles y a darle suaves codazos a Elsa mientras le alzaba las cejas. Los tres hacían tanto ruido en los vacíos pasillos que fue imposible no dirigir su mirada hacia ellos.

El primero en verlos fue Hans, quien le dio un codazo a Anna en las costillas para llamar su atención.-Wow, mira ese par de modelos...

-Oye Hans, me has hecho daño- Se quejó Anna antes de mirar hacia el grupo.

-¡Vienen hacia aquí!

-¿Quienes?- Preguntó justo cuando los vio.

-Esos dos. Aunque hay que decir que si la rubia es la novia de alguno de ellos no me importaría montarme un trío con ellos.

Anna se quedó boquiabierta al escuchar aquello y le dio un pisotón a Hans.

-¡Oh, joder, como duele! ¿Por qué lo has hecho?

-Porqué les conozco- Farfulló la pelirroja poco antes de saludar al rubio.-¡Kristoff!- La pelirroja alzo la mano para llamar la atención del grupo y los muchachos le saludaron, o al menos dos de ellos.

-¿Y tu hermana?

-Es la rubia.

-¿¡Qué!? ¡Pero si no os parecéis en nada!

-Suelen decirnoslo- La pelirroja se encogió de hombros y esperó a que los otros estuvieran lo suficientemente cerca para saltar sobre Elsa y abrazarle con fuerza.

-Vaya peque, ya pensaba que no me ibas a saludar.- La hermana mayor correspondió al abrazo y le besó en la frente.

-¿Peque? - Preguntó Felipe en estado de shock.-¿Es tu? No jodas... ¡Kristoff!

-¿Mi qué?- Preguntó Elsa con Anna aún colgada de ella.

-¿Sois? Ya sabes... maîtresses.

Kristoff enrojeció de vergüenza por lo que su amigo había insinuado y se apresuró a separar a las hermanas para colocarse en medio rodeandoles el cuello con los brazos.

-No, no, son hermanas.

-¡Ah! Ya entiendo, por eso os queréis tanto. Casi que parecéis copines- Los dos adultos rieron por diferentes motivos, uno de nervios y el otro por lo que creyó ser una tontería.

Mientras tanto, Hans, el único que miraba la escena al tiempo que la analizaba, se acercó al extranjero y le tendió la mano mientras sonreía impecablemente.- Hans Westergaard, soy amigo de la hermana de Elsa. Un placer.

-Felipe Bonner, el placer es mío.

La pelirroja por fin se descolgó de su hermana y se presentó ante Bonner.

-Anna Arendelle, un placer Felipe.

-El placer es todo mío. Aunque por desgracia debo irme, solo vine a acompañar a Elsa.- La rubia sonrió al muchacho y se despidió tal y como la tradición mediterránea manda: con dos besos en la mejilla.-Recuerda llamarme esta semana.- El chico le guiñó un ojo y se fue después de despedirse de Kristoff.

Una vez Felipe se fue entre los cuatros se instauro un breve silencio que fue roto por la alegre voz de Anna. La muchacha estaba con las manos juntas y con ganas de entrar pero antes quería presentar a su amigo decentemente.

-Este es Hans- Cogió al chico del brazo y lo atrajo hacia sí.-Hans este es Kristoff y ella Elsa.

-Hola- El adolescente sonrió y luego le susurró a Anna.-Suéltame, me vas a cortar el riego sanguíneo- Anna lo soltó con nerviosismo.-Un placer conoceros.

Kristoff le tendió la mano y Elsa le saludo desde la lejanía mientras parecía pensar algo.

-¿Entramos?- Dijo Anna casi arrastrando a Hans.

Una vez dentro los muchachos se sentaron en una mesa apartada y pidieron dos bubble tea, un snow ice - helado servido con almíbar y boba-, un té chai y tres trozos de pastel; un cheesecake, uno de zanahoria y uno de triple chocolate.

-Westergaard... Tu apellido me suena.

-Estuve en Arandelle el verano pasado.

-Espera, ¿eres hermano de Ayrtion?

-Sí, ¿por?

-Vaya, jamás pensé en conocer a un sureño.- Espetó el rubio.

-Preferimos el término británico. Pero, ¿de verdad? En Arkham no hay muchos pero somos bastante nómadas.

-Lo noto- Escupió Elsa mientras miraba a los dos adolescentes.-Seguro que Arandelle te pareció un buen lugar.

Hans entendió el ataque de Elsa y esbozó una sonrisa dispuesto a jugar un poco.

-Por supuesto, la belleza de Arandelle es increíble.- Sentenció mientras colocaba la diestra sobre el hombro de Anna.-Jamás había visto nada igual.

-Te recuerdo que es un sitio muy frío, no creo que alguien que viste con popelín sea capaz de soportar nuestras temperaturas.

-Es posible pero a malas siempre puedo hacer ejercicio para entrar en calor.

Elsa apretó el bubble tea con fuerza y el plástico se deformó junto a un sonoro crack.

-Woa, woa, woa, parece que empieza a hacer calor aquí dentro.- Kristoff fue el primero en cortar aquella pelea de felinos.

-Y-y que lo digas- Continuó Anna al tiempo que apartaba la mano de Hans y le pegaba una patada por debajo de la mesa.-Estoy deseando llegar a Arandelle para disfrutar de ese fresco del que habla Elsa.

-Ya ves- Agregó Kristoff.-Y poder disfrutar de los lagos sin que el sol queme como aquí.

-¿Vosotros podéis hacer eso?

-Claro- Respondió Kristoff.-¿Tú no?

-Ojalá- Hans le dio un sorbo al té antes de proseguir.-Nuestra linaje ha procurado hacerse respetar a lo largo de los años, debemos ser modélicos y eso incluye no disfrutar de los mismos placeres que los civiles aun cuando en el ámbito doméstico si lo hacemos.

-¿Vosotros también estáis recluidos?-Preguntó Anna.

-Algo así, nuestros problemas nunca salen a la luz porqué procuramos ser políticamente correctos.

-A Elsa le pasó algo parecido.

-¡Anna!- Gimoteó la platinada.

-¿Enserio? - Hans alzó una ceja.- Jamás pensé que alguien pudiera aprisionar a la reina de hielo.

-No fue exactamente así, yo decidí recluirme.

Kristoff le hizo una señal a Anna con la intención de sacarla de ahí y hablar un momento a solas sobre lo que estaba pasando, la pelirroja lo entendió al momento y se excusó diciendo que debía ir al baño. Kristoff la siguió al momento.

-Oye - Empezó Hans.-Entre tu hermana y yo no hay nada, ¿vale? Sólo me estaba riendo un rato.

-...

-No quiero que te sientas amenazada por mi presencia.

-Tu presencia no es una amenaza, el problema es tu actitud. Se nota tu falsedad, es tu... Tu perfección lo que lo demuestra. No me gusta.

-Vale, sí, soy un capullo. Pero Anna me cae bien y quiero tener la fiesta en paz.

-¿Por qué debería creerte?

-No tienes porqué hacerlo, actúa como quieras. Pero piensa que si Anna me ha elegido es por algo.

-Eso es precisamente lo que me preocupa, Anna no ve la realidad, vive en su dulce mundo.

-Creo que eso son palabras mayores para alguien que ha vivido recluida varios años.

-Ni te atrevas.

-Mira, se lo que es vivir a la sombra, de verdad, uno ha de ser observador para sobrevivir pero gente como ella, gente optimista y llena de vida son los únicos capaces de hacer que la gente como yo cambie un mínimo. Al fin y al cabo todos necesitamos un confidente.

Elsa se mordió la lengua con fuerza para no ahondar más en la conversación y buscó con la mirada a los otros dos.

-Están allí.- Hans le dio un sorbo al té mientras le señalaba con la mirada donde estaban.- Y parecen discutir sobre algo.

Elsa no dijo nada, miro a los chicos y sus gestos desenfrenados y luego volvió a mirar a Hans.

-¿Paz?

-Paz- Sentenció el caoba al tiempo que le daba la mano.

-Entonces... ¿Vosotros no tenéis libertad?

-Sí la tenemos pero no como otros reinos, nosotros hemos de trabajar en aquello que le molesta a la opinión pública para ganarnos su respeto y apoyo, así hemos sobrevivido.

-Entiendo...

-Piensa que nuestra competencia más cercana son los Éiren, ellos tienen carisma y se ganan bien a la población ¡ Los adoran ! A la única que le tienen cierto recelo es a Mérida por haber rechazado los pretendientes de mala forma.

Anna y Kristoff llegaron en el momento en el que las cosas se habían calmado.

-Lo siento, ya estamos aquí. ¿Todo bien?

-Tranquilo Kris, Hans me estaba explicando cosas sobre su familia.

-¿De verdad? -Preguntó Anna incrédula.

-Seh, le estaba explicando...

De repente el hilo musical fue cortado por a empleada y la televisión que tenían apagada en una esquina se encendió. Durante unos segundos todos se preguntaron por la desconcertante acción de la chica pero pronto comprendieron porqué lo había hecho.

... Kal , retransmitiendo desde la plaza de invierno frente a los aposentos del zar. Los bolcheviques concentrados por el Padre Gabón llevan manifestándose hace una hora a la espera de que la realeza atienda sus peticiones, para ello han traído retratos y objetos que representan a la iglesia ya que de esta forma pretenden mostrar respeto hacia Nicolai y su familia ...(silencio)... Me informan de un altercado entre la seguridad del palacio y varios trabajadores frente a las puertas, vamos a ver si podemos acercarnos ...(gritos)... El duque ha salido a recibir a la concentración, espera, no ha salido, está hablando con otra persona... (el reportero se ajusta el pinganillo) ¿Qué? ¿El máximo oficial?... ¡Oh dios mío! ¡Corre Ella!

De repente todos echaron a correr y lo último que retransmitió la cámara fue el sonido de las balas surcando el aire y desgarrando la piel de los concentrados.