LES PROMETÍ CAP ANTES DE LA SEMANA O DENTRO DE LA SEMANA, ESTOY ESCRIBIENDO ESTO EL 25 DE JULIO…VEAMOS CUENTO ME DEMORO :3
CAPITULO 38
Ginny terminó de ordenar la mesa mientras su amiga terminaba de preparar las tazas de té para entrar en calor, la fría lluvia de verano que había comenzado de manera suave ahora gozaba de la fuerza de una tormenta propia de mediados de invierno. Los ojos de la castaña se desviaban de vez en cuando hacia las ventanas que eran bañadas por las gotas de agua esperando ver tras ellas la silueta de Severus, estaba nerviosa y aquel clima no hacía nada por calmar sus nervios. Él se estaba tardando más de lo que tenía previsto ¿Acaso no lo estaba logrando? Aún cuando Kingsley estuviera de su lado no podían confiarse, una vez lo hicieron y gracias a eso estaba metido en aquel problema.
-Ya verás que todo estará bien Hermione, tranquilízate, esa taza se va a romper si la sigues apretando-
-Yo…- Sus mejillas se pusieron rojas mientras dejaba la pieza de porcelana sobre su plato-No puedo evitarlo Ginny, tengo un mal presentimiento-
-No digas eso, Snape es un hombre listo, se ha salido con la suya de peores situaciones, ten por seguro que pronto llegará a casa-
-Eso quiero creer Ginny pero…-Un suspiro salió de su boca mientras una de sus manos iba hacia su pecho, apretando justo sobre su corazón-Hay algo que me dice…no sé…solo…solo estaré tranquila cuando lo tenga frente a mi-
La pelirroja quería creer que ese presentimiento solo era por culpa de Snape, lastimosamente ella conocía la verdadera causa
-No te estreses, sabes que te hace mal- ¿Qué más podía hacer esos momentos? Honey le había explicado de esos extraños dolores y como llegaban a afectarla a ella, pero nunca le comentó acerca de los efectos en sus padres; no es como si alguna vez hubiera visto a Hermione o a Snape quejarse, pero considerando la fecha, todo debía de estar conectado.
La castaña bebió un poco de té y volvió a posar sus ojos en la ventana
-Iré al ministerio-Dijo decididamente-No soporto estar aquí sin saber que está pasando con él-
-¿Estas loca? Afuera hay un diluvio, no puedes ni debes, y antes de que abras la boca, sabes que tienes prácticamente prohibido las apariciones-
-Ginny tu no entiendes…-
-Lo único que entiendo es que vas a enfermarte por nada-Dijo la menor de los Weasley obligando a su amiga a volver a su asiento-Sé que estas preocupada, entiendo tus nervios, pero ten en cuenta que ya no están solos. Si Snape llegara a ir a Azkaban, ten por seguro que nosotros seriamos los primeros en ir al Ministerio a pedir su liberación, aun si eso significa tener que poner nuestra varita en la garganta de Kingsley-
Ginny rogaba a Merlín y a todos los dioses que recordaba para que Hermione no siguiera insistiendo y se quedara quieta de una vez por todas, de otra forma la idea de amarrarla y esconderla dentro del armario no sonaba tan mal en su cabeza.
-No sé qué haría sin ti-
-Probablemente hubieras matado a uno de los chicos en tercer año-Bromeó la pelirroja-Sabes que siempre estaré para ti, nunca lo dudes-
Hermione apretó la mano que Ginny le había ofrecido como muestra de su amistad, era lo que necesitaba en esos instantes, un cable a tierra que lograra disipar cada uno de sus temores. La mano de su amiga era cálida y confortable, aquello logró aplacar en algo sus nervios y aquella molestia latente en su pecho disminuyó. Ginny le sonrió y abrazó por el cuello, gesto que fue bien recibido por la futura madre. Hubiera sido un lindo momento si no fuera por una fuerte ráfaga de viento que logró sobresaltar a ambas Gryffindor, el mal clima estaba cobrando cada vez más fuerza
-Iré a revisar las ventanas de arriba-Dijo la castaña levantándose de su asiento, separándose de su amiga-¿Puedes ir a revisar la cocina?-
-Claro, no hay problema-Respondió Ginny tomando una galleta de jengibre.
Ella vio cuando su amiga subió los escalones con algo de dificultad, quizás subir el peso de dos bebés era mucho más difícil que bajarlos y por eso no le había costado tanto bajar la escalera horas atrás. Quería ayudarla, pero prefería evitar aquel regaño de "No estoy discapacitada" Que le daba a cada persona que osara mostrar ante ella un gesto de auxilio; aunque claro, si no iba en ese mismo instante a revisar la puerta y las ventanas de la cocina Hermione igualmente la iba a regañar.
Una brisa helada la recibió en el mismo momento en que ingresó a aquel lugar, aun cuando la ventana se encontraba bien cerrada y la mayoría de las ventanas había soportado el fuerte viento, había vidrio esparcido en el piso, resultado de la ventana caída en combate.
La pelirroja se acercó hasta la ventana rota con varita en mano para repararla y poder volver con su amiga lo antes posible pero, en aquel momento en que sus ojos se posaron en el exterior, su mente se nubló.
Hermione terminó de revisar el piso superior y con un suspiro bastante cansado se apoyó en la pared más cercana que encontró, Merlín, su vientre ya le pesaba bastante y aún faltaban meses antes de que sus hijos nacieran ¿Cómo iba a soportar todo ese tiempo? No quería pedir licencia en su trabajo, acababa de empezar y aunque Kingsley y los jefes del departamento habían sido muy amable con ella no quería abusar de aquello
-Denle un respiro a mamá ¿Si? Sé que están nerviosos por papá pero si siguen pateando no podremos recibirlo como corresponde cuando vuelva ¿Está claro?-
Sus manos acariciaban lentamente su vientre, de un momento a otro sus pequeños habían comenzado a patear con bastante energía y esa era la única forma que tenía para calmarlos, sabía que ellos sentían su voz y su tacto, así que era lógico que aquella pequeña acción lograra apaciguar un poco a sus dos pequeñas "futuras mandragoras". La castaña sonrió satisfecha cuando las patadas cesaron, aquel era el momento perfecto para volver con Ginny a esperar a Severus y Harry.
Esta vez bajó lentamente cada uno de los escalones, había visto la mirada preocupada de su amiga cuando la vio subir así que quería evitarse un regaño tipo Molly Weasley una vez que volvieran a estar en la misma habitación
-¿Ginny?-La llamó abriendo la puerta de la cocina
-¿Si?-Respondió la joven arrogando los restos de vidrio al basurero-Lo lamento, estaba reparando la ventana, creo que una rama la golpeó y terminó por quebrarse-
-Tienes cortes en tus manos, déjame ir por un poco de dictamo para limpiarte eso-
-No te preocupes Herms-Dijo la pelirroja restándole importancia-Me curaré esto camino a casa-
-¿Casa? ¿Irás a la Madriguera con esta lluvia?- No que Ginny le había insistido hasta el cansancio que no saliera por lo mismo-Pensé que ibas a esperar aquí conmigo-
-Mi padre me acaba de mandar un Patronus, es urgente que vaya, al parecer le pasó algo a mi sobrina-
La pequeña Victorie tenía apenas unos meses y era la consentida de la familia Weasley, Hermione también había caído ante sus encantos y cuando se encontraba con Fleur y Bill en la Madriguera no dudaba ni un segundo en cargar a la pequeña
-Volveré rápido, te lo prometo-Aseguró mientras se ponía su abrigo y se la abrochaba-Si quieres le diré a Neville o Luna para que vengan, no quiero dejarte sola en este estado-
-No te preocupes, estaremos bien-Respondió la castaña-Solo espero que no le haya pasado nada grave a Victorie-
-Espero lo mismo-Dijo Ginny caminando hacia la puerta-Nos vemos-
La Gryffindor había salido tan rápido de su hogar que ni siquiera había alcanzado a despedirse, aquello no era normal en su amiga, pero considerando que se trataba de su pequeña sobrina…
Un fuerte latido y aquella horrible presión en el pecho hizo que su equilibrio tambaleara y tuviera que apoyarse nuevamente en la pared más cercana ¿Por qué ahora? ¿Por qué su sangre se volvía como plomo en esos instantes? ¿Por qué debía dolerle tanto respirar? Necesitaba ayuda, en ese instante…
-Hermione…-
-Severus Snape, detente en este mismo instante-
¿Acaso esa bruja no podía dejarlo en paz aunque sea por un maldito momento? Además, no es como si quisiera verle la cara luego de que el maldito Wizengamot dictaminara que, o volvía a Hogwarts como maestro hasta cumplir su condena o que dejara su varita y esperara de buena gana al auror que lo iba a llevar a Azkaban para cumplir su condena hasta que sus hijos se graduaran de Hogwarts.
¡MALDITOS POLÍTICOS! Eran tan incompetentes en cada una de sus acciones ¿Acaso no entendían? No era solo para estar al lado de su familia, quería evitar todo el escándalo que la maldita prensa iba a armar una vez supieran que volvía a dar clases, odiaba ser el centro de la atención, y estaba más que seguro que si algún maldito periodista se acercaba a menos de cinco metros de su familia iba a terminar por maldecirlo
-¡SEVERUS!-
-No quiero hablar ahora Minerva, ya hiciste más que suficiente convenciendo a esos completos imbéciles-
-No entiendo por qué estas tan molesto Severus-Dijo bastante molesta la actual Directora-Ya sabías como iba este asunto, además por tu renuncia te aumentaron los años que debes estar como maestro-
-No me recuerdes eso, estuve bastante cerca de hechizar a ese maldito juez cuando dictó que ahora debo estar tres años más dando clases a las futuras cabezas huecas que van a componer este "glorioso" mundo mágico-Respondió en un siseo
-Si te calmaras por un momento y pensaras con la cabeza fría…-
-No, yo pensé cada una de mis acciones con la cabeza completamente fría y con lógica Minerva, ¿Es que acaso no pensaste en la cantidad de cartas que van a mandar los padres cuando se enteren de esto? Prácticamente cada uno de los malditos periódicos exceptuando el del Lovegood presentó la historia como si hubiera hechizado a Hermione para que estuviera conmigo- Las manos del mago masajeaban el puente de su nariz intentando calmarlo-No creo que a los padres le guste la idea de tener a un "acosador" cerca de sus hijas, a mi no me gustaría-
-Pero eso es mentira, nosotros lo sabemos-
-No quiero más problemas-Respondió cansado-Quería tomarme un tiempo, estar con ellos y luego volver…estas noticias con el tiempo se olvidan, pero ahora…Tendrás que perdonarme Minerva, pero no sé si soporte tanto-
-Superaste la guerra, esto no puede ser tan grave-
-Antes no tenía lo que tengo ahora-Dijo bastante decidido, mientras tocaba su anillo de compromiso-Ahora, si me disculpas, debo volver con mi mu…-
Sus pupilas se dilataron de forma extremadamente rápida y sus latidos hacían eco en su cabeza ¿Qué estaba pasando? Sus piernas habían flaqueado y sin previo aviso estaba cayendo lentamente (a su parecer) hasta el suelo. Su sangre, sentía que su sangre se volvía plomo y que sus pulmones estaban hechos de cemento ¿Por qué ahora? ¿Por qué?
-Hermione…-
-Hermione, Hermione, Herms ¿Estas bien?-
Aquella voz era conocida por la castaña, pero por alguna extraña razón no era como la recordaba, además ¿Qué hacía él en su casa?
-¿Ro…Ron?-Dijo con apenas un hilo de voz-¿Qué…Porqué…?-
-No te levantes, te desmayaste-Le advirtió el pelirrojo ayudando a su amiga a permanecer en el sillón-Ginny me dijo que viniera, no quería que estuvieras sola-
-Si Severus llega…-
-No te preocupes por eso-Respondió como si nada-Yo sabré vérmelas con él-
Él le regaló una pequeña sonrisa y tocó sus manos con delicadeza, aunque ella las apartó de inmediato. Había algo raro en él desde hace un tiempo, no sabía que era, pero definitivamente no era el mismo Ron que conocía.
Los ojos azules del chico miraron un tanto asombrados su reacción y una pequeña sonrisa se formó en sus labios. La castaña tuvo miedo
-No tienes que temer Hermione, soy solo yo-Comentó alejándose de ella-Iré a prepararte un té, estas completamente helada-
-Estoy bien-
-No, no lo estas, permíteme cuidarlos mientras los demás están fuera-
Ella iba a protestar, pero una fuerte presión en su pecho la hizo volver a recostarse, no quería tener a Ron junto a ella, pero ¿Qué podía hacer? En estos momentos su cuerpo no estaba en condiciones como para hacer algo y además…muy en el fondo quería creer en Ron; aún después de todo lo que había pasado ese año, el pelirrojo seguía siendo su amigo.
Ron no volvería a traicionarla ¿O si? No, ella había visto el arrepentimiento en sus ojos días antes de que Honey se fuera del colegio, lo recordaba muy bien…entonces, ¿Qué había cambiado de ese tiempo a este en el joven?
Cerró los ojos cuando una fuerte punzada cruzó todo su cuerpo, el plomo volvía a recorrer cada una de sus arterias y venas provocando fuertes dolores en todas sus células. Sentía gran impotencia en esos momentos ¿Acaso iba a ser una princesa en apuros que debía esperar a que alguien la rescatara? No, ella no estaba en peligro con Ron, ¿Por qué estaba pensando algo así?
-¿Te sientes mal?-
Un escalofrio recorrió toda su columna al escuchar una vez más aquella voz
-Tranquila, pronto haré que te sientas peor-
-A…ale…jate-Dijo aun cuando aquello significaba un tremendo esfuerzo-¿Qué hiciste con Ron?-
-Lo mismo que haré contigo…lo maté-
La voz fría de Amelie Perfitt logró que sus dolores lograran ser aplacados por un momento para dar inicio a su instinto de defensa. Esa mujer estaba completamente loca
-No mientas, la poción multijugos no es efectiva si la persona en la cual deseas transformarte no está viva-Respondió con bastante seguridad mientras intentaba encontrar su varita-¡¿QUÉ HICISTE CON MI AMIGO?!-
-¡MUCHO CUIDADO SANGRE SUCIA!-Rugió la ex profesora de transformaciones-¿Acaso no te das cuenta maldita mocosa? No estás en posición de exigirme algo-
De cierta forma lo sabía, pero no iba a darle ese gusto
-¿Y tú crees que te tengo miedo?-Dijo levantándose del sillón aun cuando su cuerpo reclamaba por el esfuerzo-Estas muy equivocada Perfitt si crees que me dejaré intimidar por tí-
Ella solo sintió el empujón y como el peso de aquella zorra estaba sobre su cuerpo
-¡DÉJAME!-Exclamó mientras intentaba zafarse de ella-Suéltame tu, pedazo de zorra-
-O te calmas de una vez o mato a tus hijos ahora ¿Entiendes?-La punta de la varita se sentía cálida, mientras desgarraba sus prendas justo en la zona donde estaba su vientre-Ahora, se obediente y bebe esto-Ordenó sacando un pequeño frasco transparente con un líquido bastante espeso de color burdeo-Hasta el fondo o ya sabes, no verás a tus pequeños bastardos-
No quería hacerlo pero ¿Qué más podía hacer? La varita de esa loca se sentía más y más caliente sobre su piel. Si esa era la única forma…
Abrió la boca y dejó que Amelie le diera de beber aquel brebaje hasta que el frasco estuvo completamente vacío. Su sabor era asqueroso al igual de su consistencia. Fue un reto beberlo sin vomitarlo.
Ella se regocijaba ante aquella mueca de dolor e impotencia que la joven Gryffindor le dedicaba ¡Cuando deseaba tener una cámara e inmortalizar aquella imagen! Sería un regalo ideal para Snape y el resto de sus familiares, si, definitivamente debió traer una cámara
-Eso es, hasta el fondo sangre sucia, has tragado cosas peores ¿Verdad?-
Hermione apartó su boca en el mismo instante en el cual el frasco fue vaciado y, como un gesto de guerra, escupió los pocos restos sobre el rostro de la mujer. Su castigo fue una cachetada
-¡¿QUIEN TE CREES QUE ERES?!-Gritó tomando mechones del cabello de la joven y enterrando con fuerza su varita en la piel de su vientre.
La castaña gritó con fuerza, regocijando a su agresora.
-Tú te lo buscaste mocosa-Dijo la mujer apartando su varita muy lentamente de la piel de la joven-Si te comportaras mejor aquello no hubiera pasado-
Ella quería defenderse, pero se sentía débil ¿Qué podía hacer en esos momentos? Estaba a su merced, ni siquiera podía usar su magia para avisar que estaba en manos de esa loca, no tenía las fuerzas suficientes para invocar su patronus, en esos instantes su único mecanismo de defensa era obedecer lo que su ex profesora de Transformaciones. Solo rogaba a Merlín que alguien llegara.
Dolía, todo su cuerpo parecía estar quemando por dentro y la lluvia que la cubría no lograba aplacar aquella horrible sensación. Sus pulmones estaban haciendo un triple esfuerzo por intentar generar oxígeno para sus células y su sangre ¡Merlín sabía qué hace bastante tiempo no sentía que el plomo recorría sus arterias y venas! ¿Por qué ahora que estaban tan cerca de terminar con todo? ¿Acaso era la prueba antes de enfrentar al jefe final? Generalmente en los videojuegos los personajes siempre morían antes en esa estación, pero con la gran facilidad de que el jugador podía revivir a su personaje si tenía el equipamiento necesario. Ella no contaba con esa "habilidad".
-No…no…aún…-
Las manos de él estaban temblando al igual que el resto de su cuerpo, pero Trey era obstinado y aún cuando sus músculos no querían cooperar logró levantarse y avanzar hasta el árbol más cercano
-Honey…tu…tu también puedes-Dijo con voz ronca-¡VAMOS!-
El grito de su mellizo hizo que su corazón dejara de latir por un segundo para luego latir con completa normalidad. Aún sentía plomo recurriendo por todo su sistema, pero era una situación que podía controlar, al igual que el dolor en su pecho y su falta de oxígeno. Dolía sí, pero era un dolor soportable.
Apoyó ambas manos en el húmedo suelo y aunque la lluvia golpeaba con fuerza su espalda, logró levantarse luego de unos minutos. Al igual que su hermano, sus extremidades tenían un ligero temblor, sus pasos eran como los de un bebé que está aprendiendo a caminar así que fue de extrañar que se tropezara con la raíz de uno de los árboles
-Ten cuidado- Dijo Trey agarrando a su hermana antes de que terminara en el suelo-Mira por dónde vas-
-Cállate-Respondió ella, apoyándose en el hombro del muchacho
-Esa no es una forma educada de agradecerme-Él igual estaba cansado, no sabía cómo sus reflejos lograron activarse tan rápido para impedir que Honey impactara contra el piso y tuviera una nariz igual a la de su padre producto del golpe, podía sentir como el aire le faltaba aun cuando estuviera respirando de forma adecuada y sus pulmones se sintieran mucho más livianos que hace unos instantes.
-Ni siquiera en esta situación se te quita lo engreído-
-Ni a ti lo obstinada-
Ella golpeó suavemente el abdomen de su hermano y se apartó, asegurándose de tener buen equilibrio antes de dar sus primeros pasos, Trey copió la idea de su hermana, avanzando con la ayuda de un bastón. Debían llevar a la puerta principal, no era tan lejos, solo un par de metros, aunque se les hacían eternos por la cantidad de agua que sus ropas y cabello habían absorbido luego de permanecer en el suelo agonizante por aquel ataque. Podían hacerlo, si todo salía bien en un par de años harían ese recorrido a diario antes de ingresar al colegio, no era tan difícil, ya estaban por completar aquella área solo un par de pasos más y estarían por resolver el mayor misterio dentro de su familia
-Detente-
-Trey…¿Pero…?-
-Hay alguien en el suelo-Dijo sacando su varita-¿Pero quien…?-
El chico dejó atrás a su hermana aun ante sus protestas, era más rápido que Honey, quizás porque a diferencia de ella, además de leer le gustaban las actividades al aire libre, estaba convencido de que iba a poder tener una o dos mascotas (Aun cuando su padre se negara rotundamente) también estaba seguro que iba a poder jugar Quidditch, pero antes de hacer todo eso debía estar seguro que iba a sobrevivir a esta tarde.
Cuando vio restos de sangre en el suelo, no dudó en lanzarse a comprobar los signos vitales de su Tía Ginny
-Vamos…vamos…No puede ser, no podemos perderte a ti también-
-¡Hazte a un lado!-Gritó Honey llegando hasta ellos y comprobando su pulso-Solo está inconsciente ¡Enervate!-
Ginny Weasley abrió sus ojos de forma automática y abrió su boca de forma intuitiva en busca de aire
-Mierda, mi cabeza-Dijo tocando su nuca y comprobando que tenía una gran protuberancia de la cual salía sangre-Esa zorra…-
-Tía Ginny…-
Los ojos castaños de la pequeña Weasley se encontraron con dos miradas muy preocupadas, no había duda...
-Honey…Trey…-Dijo emocionada y tocando el rostro de ambos jóvenes-Pero como están…-
-Larga historia, luego te daremos el resumen, primero necesitamos saber que te pasó-
-Perfitt-Respondió de forma automática mientras los mellizos la ayudaban a levantarse-Esa zorra logró hechizarme con la maldición Imperius, me hizo salir de la casa y me atacó por la espalda-
-¿Pero como llegó hasta aquí? Los únicos que conocían la ubicación eran tú, Harry, Neville y Luna-Preguntó la joven
-No lo sé Honey, aunque creo que…-Su mirada bajó, avergonzada-Perfitt logró seguirnos-
-Luego podemos hablar de eso, mamá está sola-Dijo Trey empuñando su varita-Ginny ¿Crees que puedes ir al ministerio?-
-Eso creo…-
-Ve por papá y por Harry-
-Pero Snape estaba…-
-Él saldrá libre, por algo crio a Honey-Respondió-Por favor Tía Ginny, ve por ellos-
-Estaremos bien-Aseguró Honey-Ahora estamos juntos-
La pelirroja los miró por varios segundos antes de darles la razón. No debía temer, a fin de cuentas ellos eran los hijos del doble espía que tuvo la Orden del Fenix y de la Bruja más inteligente que Hogwarts haya visto desde Rowena Ravenclaw. Si habían llegado hasta ese punto estaban listos para el que seguía.
-Por favor, salven a su madre-Dijo Ginny antes de darles la espalda para ir al punto de aparición.
-Lo haremos-Dijo Honey
-No lo dudes-Respondió Trey
Ambos se tomaron de la mano, aun cuando no querían darlo a conocer ante el otro, estaban nerviosos ¿Con que escenario se iban a encontrar una vez atravesaran la puerta de su casa? Su madre había sido asesinada por Amelie Perfitt ¿Qué cruel método había ocupado esa loca? Eso iban a averiguar.
Iban a salvar a Hermione Granger, Trey iba a dejar de ser una simple ilusión. Si todo iba bien, iban a ser una gran familia.
Un paso, dos pasos, sus corazones estaban latiendo más y más rápido, sus cuerpos comenzaban a sudar y el calor volvía a intensificarse dentro de sus cuerpos. Pero aquello no iba a detenerlos, no cuando todo estaba detrás de aquella barrera.
Honey empujó suavemente la puerta…Trey lanzó el primer hechizo y Hermione sintió su primera contracción.
ME DEMORÉ…ME DEMORÉ Y ME DEMORÉ COMO SIEMPRE, LO SÉ.
ESPERO QUE LES GUSTE EL CAP, EL PROXIMO SE VIENE CON TODO.
CHICAS/OS QUE SE TOMAN LA MOLESTIA DE LEER ESTE FIC AUN CUANDO ESTA DESGRACIADA SEA UNA FLOJA DE MIERDA…LES QUIERO DAR LAS GRACIAS POR TOMARSE ESTE TIEMPITO PARA LEER MIS LOCURAS, NO SABEN LO FELIZ QUE ME HACEN.
PIDO LAS DISCULPAS CORRESPONDIENTES POR EL RETRASO, PERO YA SABEN, LA UNIVERSIDAD…PERO…SI TODO SALE BIEN, DENTRO DE 3 SEMANAS SALGO! ASÍ QUE ME TENDRÁN CON ESTE FIC Y CON UN NUEVO SEVMIONE :)
UN BESASO BIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIEN GRANDE CON CHOCOLATE
XERXES ELI
