El pelirrojo observo la pequeña figura que se aferraba a el, parecía sorprendido y feliz al mismo tiempo, claramente una sonrisa se formo en su rustro, la cual fue visible para todos los presentes, en especial para Elsa.

-Elizabeth-dijo el quien aun no podía creer que fuera ella- Es bueno verte- dijo rompiendo el abrazo para observar mejor a la joven

-Hans desayuna con nosotros-dijo la chica tomándolo de la mano y llevándolo a al asiento de la mesa que estaba al lado de ella, el solo se sentó, mientras ella hacía lo mismo.

-¿Y como les fue en la caza?-pregunto Anna a Kristoff quien también había ido

-Bien, aunque lo único que cazamos fueron conejos- explico el rubio

Ingrid hizo un gesto de desagrado que Elsa noto ya que ambas estaban sentadas juntas

-¿No te gusta en conejo?- preguntó sorprendida ya que a ella tampoco le gustaba

-No, no me gusta, ni un poco, y a mi bebe tampoco-dijo Ingrid levando sus manos y su mirada a su vientre

-A mi tampoco-dijo Elsa llevando su mano a su boca para reírse un poco, Hans estaba frente a ella por lo que pudo notar que traía puestos los guantes.

-¿Por que traes guantes?-preguntó Hans, causando que la atención de todos se centrará en la reina. Elsa se sintió nerviosa y algo confundida ante esto

-Bueno.. solo por costumbre, los encontré y me los puse, se me olvido que los traía puestos-mintió la reina, algo nerviosa

-Hace calor para traerlos puestos ¿no cree?-preguntó Elizabeth, ganándose una mirada de reproche de Ingrid

-Si ella quiere, puede crear una tormenta ahora mismo- dijo Hans con una sonrisa

-realmente no puedo, no fusiona así-corrigió la rubia algo incomoda

-Claro que si puedes-dijo Hans extendiendo su mano para tomar la de Elsa, pero solo tomo el guante, Elsa reacciono alejando su mano de la de Hans, pero su guante se quedó en los dedos del pelirrojo.

-No, no puedo y devuélveme mi guante- dijo entre dientes

-solo quiero que le muestres a Elizabeth algo de lo que puedes hacer- el pelirrojo volvió a insistir

-No, quiero mi guante-dijo molesta, pero al ver que el ojiverde no tenia intensiones de devolverlo suspiro- Esta bien, no paliare por un guante, con permiso-dijo amablemente mientras se levantaba y comenzaba a caminar

-Hay Hans, aun tienes mucho que aprender-dijo Klaus negando la cabeza mientras veía como su esposa caminaba detrás de Elsa

-¿De que hablas?, no hice nada-dijo con ingenuidad

-Nada Hans, luego lo entenderás tu solo-explico el rey de las islas del sur mientras proseguía a comer. Hans solo pensaba e intentaba descifrar que era lo que quería decirle su hermano.

-Después de que termines quiero que me muestres el castillo-dijo Elizabeth con un tono entusiasta, el pelirrojo quien había sido sacado de sus pensamientos por la voz de la joven, solo asintió sin poner mucha atención.

-Esta bien-respondió Hans, Anna solo lo observaba la escena atenta,

-Con permiso, creo que debo ir con mi hermana-dijo la princesa levantándose para ir con Elsa.

La pelirroja subió las escaleras, caminó hacía la habitación de la , donde encontró a la rubia buscando entre sus cajones con solo una mano, la que tenia el guante por su puesto, Ingrid de pie al lado de ella.

-¿Te encuentras bien?-pregunto Anna a su hermana, quien ante la pregunta la observo algo extrañada

-Si, solo vine a buscar mi guante, pero creo que buscarlo solo con una mano es algo inútil- explico la reina, dio un suspiro largo y pausado

-¿Segura que estas bien?-preguntó nuevamente Anna

-Si, si solo algo irritada por la insistencia de Hans en querer que exhiba mis poderes como si fuera un bufón o algo parecido-explico la reina dejando salir el motivo de su molestia

-Es solo su manera de hacerte ver que eres especial y que se siente orgulloso de eso...aunque no sea la manera correcta-dijo ingrid- Lo que no justifico, claro está-El nunca ha sido bueno mostrando sus verdaderos sentimientos- Elsa escuchaba atenta al igual que Anna

-Si, pero eso ya no importa, bajemos, no quiero ser descortés con los recién llegados-dijo Elsa encontrando uno nuevos guantes

-Jamás has sido descortés, de hecho debo alabar tu paciencia respecto a Elizabeth- comentó nuevamente la pelinegra

-¿Por que lo dices?-pregunto Anna

-Pues, Elizabeth no es de mi completo agrado, es grosera, impetuosa, no sigue ordenes- Ingrid camino hacía Elsa y la tomó de las manos- Tal vez esto sea hablar de más pero creo que debes saberlo, Elizabeth siempre ha estado enamorada de Hans-esta noticia no sorprendió a Elsa

-Es muy notorio, al igual que su personalidad posesiva-dijo tranquilamente la reina

-Parece que lo estas tomando bastante bien-dijo Anna referente a la actitud de su hermana

-No quiero congelar Arrendelle tres días antes de mi boda- explico Elsa con cierto toque de humor, mientras comenzaba a caminar para abandonar la habitación, las otras dos caminaban a la par de la rubia. Cuando llegaron al comedor los vieron vació, excepto por Kristoff y William, el primero ayudaba a levantar la mesa, mientras el segundo leía un libro.

-¿Donde están todos?-pregunto Anna al solo ver a ellos dos

-Si no mal recuerdo Hans fue a enseñarle el castillo a Elizabeth mientras Klaus fue a mostrarle los caballos y el Reno a mis demás hermanos-explico William sin despegar la vista del libro

-Tengo el presentimiento de que la mañana y el trascurso del día será aburrido-dijo Anna inflando las mejillas

-No tiene por que ser así, tu y Kristoff pueden tener una clase de baile, mientras yo toco el piano-dijo con entusiasmo la pelinegra

-Me parece bien, mientras yo los estaré observando- dijo Elsa ganándose una mirada de Ingrid

-Claro que no, tu bailaras también-ordenó Ingrid

-Hans no esta aquí-se excuso la reina

-Pero esta William y estoy segura que aceptará bailar contigo-dijo la pelinegra observando al pelirrojo quien alzo la vista de su libro

-Claro, estaría encantado-dijo el

-Pero tus pies no lo estarán- dijo Anna entre risas, la rubia solo alzo una ceja

-Entonces vayamos al gran salón antes que Elsa se arrepienta-Dijo Anna empujando a su hermana para que comenzara a caminar. Realmente Elsa agradecía la llegada de la pelinegra, la hacía sentir menos sola y le recordaba a Anna en muchos sentidos.


Hans camina al lado de la joven rubia, el mostraba cada parte del castillo a su invitada, aunque la chica no pusiera la mínima atención en lo que decía el pelirrojo si no gastaba su interés en Hans.

-Aquí son los cuartos, y lo siguen siendo todas las puertas de este pasillo- explicó el ojiverde.

-Ya veo-dijo Elizabeth observando el pasillo- Hans ¿puedo preguntarte algo?-pregunto ella sin voltear a verlo

-Si-dijo algo dudoso al ver la extraña conducta de la rubia

-¿Por que te vas a casar con ella?-la voz de Elizabeth parecía firme, pero no su expresión.

-Lo preguntas de repente...-parecía confundido por la repentina pregunta que lo tomó por sorpresa

-Hans, si tu me dices que no la amas, realmente no dejare que te cases con ella-la rubia apretó sus puños con impotencia, comenzó a gimotear y algunas lagrimas comenzaron a resbalar por su mejilla, Hans llevo su mano a la cabeza de la joven, la cual acaricio con cariño.

-No hace falta que hagas eso, yo realmente Amo a Elsa, solo no estoy acostumbrado a demostrarlo- fue difícil decirlo, pero sabía que tenia que hacerlo.

La música del piano comenzó a sonar, llamando la atención de Hans

-Vamos, quiero ver quien está tocando-dijo el pelirrojo quien comenzaba a caminar, se sentía algo extraño por lo que acababa de decir, sabía que no era su estilo. Elizabeth siguió al pelirrojo hasta el salón principal donde estaba el baile.

Hans no podía creerlo, Elsa bailaba impecablemente, con delicados movimientos y pasos seguros, guardaba el mismo ritmo que su pareja de baile y claro estaba que no lo estaba pisando.

-Has mejorado mucho Elsa-dijo con sarcasmo Hans al ver bailar a su prometida con su hermano, y no solo estaban bailando mientras lo hacía parecían tener una conversación fluida que sacaba algunas sonrisas de Elsa y lo que más le había molestado es que tenia su mirada fija en la del otro mientras conversaban.

-Lo se- respondió ella sin dejar de bailar.

-Es una espléndida bailarina Hans, realmente te envidio- dijo William

-Me sorprende que sus dos pies se pongan de acuerdo para bailar-siguio con el mismo tono el pelirrojo sin dejar de observar con recelo a Elsa

-Me sorprende que hayas terminado de mostrar el castillo ya que es muy grande-comentó Elsa en un contraataque algo indirecto

-¿No estabas usando guantes?-pregunto el ojiverde

-Si, pero me es más cómodo bailar sin ellos, y como dijo Elizabeth hace calor, sin mencionar que la mano del ''príncipe'' William es cálida-y ese fue le ultimó comentario de la batalla.

Hans salio del salón bastante molesto, azotó la puerta al salir, pero Elsa continuo haciendo lo que hacía, sin intensiones de seguirlo. Elizabeth corrió detrás de el, esa era una situación provechosa para ella la cual no iba a dejar pasar.