Disclamer: Ninguno de los personajes me pertenece.
Aquella calurosa mañana, de un día como otro cualquiera, se presentaba tranquila para los tres muchachos que pululaban por el local. Los recientes acontecimientos habían trastocado la vida de los chicos haciendo que se congregaran en aquel pequeño sitio que estaba a medio reformar, ahora la bombilla no colgaba sino que se escondía tras un aplique de vidrio blanco mate completamente ordinario y un sofá hecho de palets y cojines blancos se había instalado en una esquina, pues el mundo parecía ir a un dinámico ritmo al cual no podían hacer frente si tardaban tanto en actuar. Y para que, tal y como dicen en algunos sitios del globo terráqueo, pudieran pillar al toro por los cuernos, habían decidido utilizar todas las horas posibles de aquel día a fin de empezar a trabajar con los datos recogidos hasta el momento.
La primera en regar las cosas sobre la mesa fue Mérida, quien había recogido todas las noticias importantes sobre Red Hood y los cambios políticos, la segunda fue Elsa, pero a diferencia de la pelirroja se limitó a dejar la carpeta-archivador para dejar un espacio al portátil de Eugene. Entre todos planeaban leer los documentos e ir creando un esquema de lo que había sucedido, después harían una especie de chart y finalmente analizarían la situación global -algo impensable para el resto de países teniendo en cuenta las políticas nacionales.
Cuando la primera parte estuvo hecha, Eugene se sentó frente al ordenador y empezó a teclear tan rápido como podía todo aquello que Mérida le explicaba, mientras tanto, Elsa, empezaba a recoger la mesa para sacar sus papeles.
En cuanto el azabache tecleó el enter y dio por finalizada la segunda parte de la tarea, el muchacho miró la hora y descubrió que ya era medio día.
-¿Qué os parece si pedimos algo de comer?
-¿Que hora tienes?- Preguntó Mérida.
-Es la una, ¿pido unas pizzas?
-Está bien- Respondieron las dos chicas al unísono.
Y mientras el hombre pedía, Elsa y Mérida se acercaron al ordenador para ver lo que había estado haciendo. Los orbes de la más pálida corrieron entre las letras y flechas a velocidad al tiempo que su cerebro procesaba toda aquella maraña de información, ciertamente era un caos todo lo escrito allí pero si algo podía sacar en clave es que algunos de los países se encontraban tremendamente lejos de la influencia de Red Hood y eso sólo podía significar que algunos reinados se venían a bajo por su propia gestión. La unión a ellos era previsible que sería a posteriori.
-Esta locura colectiva se está saliendo de madre... Ahora se ha sumado un país más a la revolución global a causa del Domingo Sangriento.
-Es una desgracia que Nicolás no estuviera allí, Aleksándrovich no tenía ningún tipo de legitimidad para hacer eso.- Elsa contestó a Mérida mientras se levantaba de la silla e iba a por una botella de agua.-¿Queréis algo?
-Una cerveza, de las negras.- Susurro Eugene antes de continuar hablando por el teléfono.
-Un agua está bien.
Y bueno, técnicamente sí la tuvo. Nicolás estaba en Tsárskoye Seló y Vladimir se quedó al mando, lo que no entiendo es porqué abrió fuego.
-Ni idea pero se estiman doscientas bajas y ochocientos heridos.
Elsa abrió la botella de agua y se sentó en el sofá a fin de relajar su mente.
-Lo único que ha sido un acierto total es la creación de la Duma, el parlamento.-Sentenció la rubia.- Ahora solo espero que eso apacigüe los ánimos.
-Ten fe- Dijo Eugiene tras acabar de hablar y abría la cerveza.-Este ataque ha sido muy violento, no creo que dure mucho la calma.
En el local se instauró un silencio incómodo que a ninguno de los tres le gustaba; el reino de Nicolás estaba demasiado próximo al de Arandelle y era fácil que se extendiesen los ánimos de descontento social hacia ellos. Además, la influencia de la Grecia democrática y el apoyo de Francia por un nuevo gobierno estaba sembrando el pánico entre las monarquías más tradicionales. Eso por no mencionar que daba la sensación de que los Red Hood estaban planeando algo más.
-No tengo tiempo que perder. Se que suena muy egoísta pero debo empezar cuanto antes con toda esta parafernalia si quiero sobrevivir. Comprendo el odio de los ciudadanos hacia la monarquía pero no creo que sea necesario ser tan radicales. Además, si llevamos a cabo la operación con éxito podremos empezar con Mérida cuanto antes.
-Tranquila Elsa, si esto sale mal siempre os puedo proveer con un pasaporte falso.- Eugene bromeó en un intento por animar a su amiga.
-Pero intentaremos que esa situación no se de.- Añadió Mérida sancionando a su compañero con una mirada de rabia.- Así que manos a la obra.
Los muchachos dieron el descanso por terminado con las palabras de Mérida. Elsa cogió la iniciativa y empezó a sacar los papeles de la carpeta mientras los otros dos se sentaban, su intención era analizar era los distintos gráficos de las pirámides de población, comprobar las políticas vigentes del momento en el que se hicieron e ir creando hipótesis sobre lo que había sucedido. Después compararían la información con el panorama actual y finalmente pasarían a trabajar con lo que Eugene tenía. Pero cuando la rubia hubo sacado todo, en la mesa habían un total de cincuenta hojas con gráficos y cuatro dossieres encuadernados de más de doscientas páginas con las políticas del momento y su explicación correspondiente. Iba a ser imposible analizar todo en un día.
-Empecemos por aquí- Dijo Elsa al tiempo que señalizaba la pirámide más triangular.- Es de hace casi cien años.
-Yo iré abriendo un documento para escribir todo.
-Perfecto.
Poco a poco entre todos se encargaron de buscar el contexto político de cada época en los libros e interpretar los datos, y así, paulatinamente descubrieron que el país podría haber sido considerado como uno de más del primer mundo de no ser por la "fuga de cerebros" que se inició cincuenta años atrás. Las pirámides demostraban que con el tiempo algo les había estabilizado y las parejas habían reducido la cantidad de hijos, en consecuencia, durante un pequeño período hubo una elevada cantidad de adultos cotizando.
Absortos en el trabajo los tres se sobresaltaron cuando el tiempo la calle rompió el ritmo de trabajo. Ninguno se había dado cuenta de la hora, y es que aunque el tiempo sea relativo, eran las dos del medio día. Mérida, la estaba más fatigada mentalmente, encontró en el repartidor una excusa perfecta para salir corriendo a recoger la comida. Mientras tanto la rubia se dedicó a ordenar los papeles y Eugene a salvar los documentos. Una vez hecho eso los dos coincidieron en poner una película en el ordenador para entretenerse mientras comían y se sentaron en el sofá a la espera de la pelirroja.
-¿Comemos ahí?- Preguntó Mérida al ver a los dos amigos medio tumbados en el sofá.
-Seh- Respondió Eugene mientras le daba al play a la película.-Vamos a ver La Momia.
-De Boris Karloff-Agregó Elsa.
Mérida se quedó extraña al saber iban a ver la película del 32 pero no dijo nada al respecto, se sentó junto a la rubia y les fue pasando lo que habían pedido. Cinco minutos después todos estaban absortos en la trama.
Una vez terminada la película los tres muchachos se estiraron y se quedaron en silencio en un intento por estirar el tiempo.
-¿Volvemos a ello?- Preguntó Eugene.
-Por mi perfecto pero tendría que irme a las cuatro, el entreno no puedo saltármelo.
-Todavía quedan una hora, podemos avanzar algo más- Propuso Elsa con algo de emoción.
-Yo me iré a las cuatro y media, a las cinco empiezo clases.
-Sin problema.- Respondió la platinada.
Dicho y hecho. La siguiente hora se la pasaron profundizando sobre lo que ya tenían y reconstruyendo los primeros treinta años a la perfección. Después de eso Mérida se fue y tanto Elsa como Eugene continuaron reproduciendo las causas del abandono del reino.
-Mira Elsa, los tratados comerciales de tu abuelo con el reino de Sverige permitieron un flujo regular de migración. Según lo que he leído abrió fronteras para garantizar unidad política y económica, por no mencionar que fomento el carácter marítimo en el reino que creó una gran cantidad de puestos de trabajo que los Svergnianos ocuparon.
Aquí tengo los datos de población y parece ser que un 15% de los inmigrantes de Sverige se asentaron por la zona costera.
-Espera, ¿cómo se llamaba ese tratado?
-Tratado de Kongsríki, ¿por qué?
-Es importante que anote el nombre de él, no se si a día de hoy aún lo tenemos.
Elsa empezó a pasar páginas con la velocidad de un rayo hasta llegar a la época más actual, una vez ahí trató de leer sin repetir mentalmente lo que leía a fin de agilizar la lectura y ver si aún se mantenía el pacto.
-¡Aquí está!- La rubia cogió un punto de libro y marcó la página.-"En el 2014 el Tratado de Kongsríki fue abandonado por la corona de Arandelle bajo el mandato de Agdar I", ¿tienes por ahí la gráfica?
Eugene se dio tanta prisa como pudo en buscar la gráfica.
-La tengo, parece que aquí ya se habían desajustado las cosas... Aún así hay cambio notable entre ese año y el anterior. Déjame que busque el tipo de población.- El muchacho continuó buscando entre los papeles hasta ir a dar con lo que quería.-Lo que pensaba, una gran parte de la población era de Sverige y se fueron cuando tu padre abandonó el tratado.
-Creo que deberíamos profundizar en esto, parece importante.
Los siguientes minutos estuvieron dedicados exclusivamente a contextualizar la situación y buscar otros factores que hubieran podido alterar los patrones de población; entre lo que encontraron descubrieron que el Agdar había recortado en sanidad, desprotegido al trabajador medio y fomentado la desigualdad de libertades entre el estamento más cercano a él y los otros pese a que la divergencia original era abismal. En cuanto a la inversión de capital, el dinero desbordaba la administración militar.
-No lo entiendo- Elsa se masajeo las sienes.-¿Por qué se ha gastado tanto dinero en el ejército?
-No solo ahí, el I+D está por las nubes. Parece que se estaba preparando para algo grande.
-Que yo sepa estamos en paz con todos los reinos.
-No es lo que parece.
-Lo se, es solo que... No se que pensar Eugene, esto es raro y sospechoso.
-Tranquila Elsa, cuando llegue el momento te lo explicará. Mientras tanto centrémonos en lo otro, esto no creo que lo sepa mucha gente al ser política de estado.
-Está bien aunque creo que es un poco tarde, será mejor que te vayas. Yo recogeré todo.
-¿Segura? No me importa ayudar.
-Descuida es cosa mía, aunque si puedes pasarme los documentos te lo agradeceré.
-Ahora te los envío, dame un segundo.- Tras aquello el muchacho apagó el ordenador y se despidió de Elsa antes de comprobar la hora.
Una vez la platinada se quedó sola lo primero que hizo fue sentarse en el sofá y pensar en todo lo que había hecho, después comprobó los mensajes solo para repasar una y otra vez la última conversación con Anna y meditar si debía o no enviarle un mensaje a Felipe. La pequeña había estado bromeando sobre el chico y aquello le había hecho dudar de las intenciones del francés, mas al final, después de repensarse lo varias veces, decidió hablar con él y programar una cita para ayudarle a mejorar su inglés a cambio de unas clases de francés. Después bloqueó el móvil y continuó leyendo los documentos sin mucha esperanza. Tenía la cabeza que echaba humo.
Sentada en el sillón y con la vista fija en la pared, una ola de silencio inundó por completo a la platinada. La fantasmagorica paz que se había instaurado en aquel lugar la hacía sentirse como un viajero que al caminar por la montaña en el más completo silencio introspectivo se topa con un mar de nubes silencioso que le acompaña. Mas su mente, envuelta en una tormenta de ideas luchaba en contra de aquella aparente imperturvable paz que ejercía cierta fuerza en ella.
Movida por sólo dios sabe qué, Elsa se levantó del sofá y cogió una de las varias hojas en blanco que había llevado, sacó un bolígrafo y empezó a garabatear cosas inconexas a las que pondría orden más adelante.
"El tejido digital favorece la comunicación simétrica, [...] el consumo de información no es de modo pasivo sino que ellos mismos la engendran de forma activa." La muchacha tachó lo que había escrito y volvió a garabatear algo " Esa simetría es perjudicial al poder. La comunicación del poder transcurre en una sola dirección, a saber, desde arriba hacia abajo. El reflujo comunicativo destruye el orden del poder", a continuación colocó los nombres de las redes sociales y les llamó shitstorm. En ese momento supo que si quería dominar el panorama político no solo debía dar una imagen sino controlar a la shitstorm, el reflujo y sus efectos destructivos, ya que estos guardaban cierta relación con los desplazamientos de la economía del poder en la comunicación política. "Debemos elevar la probabilidad del sí ante la posibilidad del no y para ello se ha de buscar respeto". Tras aquellas palabras dejó el bolígrafo en la mesa y reflexiono sobre lo que Hans le había explicado días atrás. Su familia se había ganado el respeto de los conciudadanos mostrándose como seres humanos punibles. Quizás era hora de aplicarse eso.
Elsa se alzó de la silla y empezó a guardar los papeles mientras pensaba en lo que podía hacer para ganarse el respeto. Entonces recordó algo que había agitado a la población durante un período de tiempo y dejó todo lo que estaba haciendo para cerciorarse a través de internet de que su memoria no le fallaba; la ola de indignación que aglutinó la atención de la familia real fue cuando la princesa tuvo problemas con el alcohol. Por suerte para ellos, el carácter fluido del movimiento y su volatilidad hizo que no fuera apropiada para configurar cualquier clase de discurso público y desapareciese de la misma forma que había llegado. Elsa recordó también que sus padres no dieron la cara sino que se limitaron a ocultarla como si fuera una lacra, la escondieron y escurrieron el bulto a fin de que nadie se enterase. Pero aquello era imposible, así que cuando se volvió a saber de ella fue para enviarla a Arkham y evitar que se supiera nada más.
-Creo que empezaré por ahí- Murmuró para si mientras volvía a recoger todo.
Entonces lo que era obvio y se le había pasado, lo vio. La shitstorm sólo actuaba con personas y comportamientos, la conexión perfecta para que se hablara de sí en ella debía ser una acción que llevada a cabo involucrase a una gran cantidad de ciudadanos. Pero no debía ser una acción tonta y poco premeditada sino una que dejase huellas en la población y mostrase cambio en ella.
Una vez tuvo todo guardado apagó las luces y salió del local mientras abría los documentos con la información confidencial de los civiles. Y tal y como Eugene le había dicho, había separado a los usuarios en distintos grupos -raza, sexo, edad, gustos, orientación...-, cambió de pestaña y buscó entre los sucesos actuales de Arandelle algo que había escuchado días atrás y que le llamó la atención: agresiones policiales a civiles homosexuales. A decir verdad, la platinada estaba al día de lo que ocurría en su reino pero de forma muy precaria, su vida estaba demasiado centrada en los estudios y, más recientemente, en su hermana, de ahí que pese a saber de las noticias no les prestase atención real. Volvió a la pestaña anterior de los documentos y seleccionó un grupo en especial.
La proporción de personas que entraban dentro del llamado colectivo LGTB en consideración a las heterosexuales era tan ínfima que parecía irreal. Sabía que su padre había facilitado que la gente de este colectivo dejase de ser reprimida, pero a juzgar por lo que había leído a la práctica todo era muy distinto.
Elsa empezó a caminar mientras meditaba si formar parte de aquello iba o no a ser bueno, bloqueó el móvil y lo guardó en el bolsillo trasero.
La asociación digital formada por el grupo, a su parecer y por lo que había visto en los perfiles de individuos, no era más que una unión sin perfil propio ni alma, parecía más bien una aglutinación casual de hombres incapaces de crear un "nosotros" al cual arraigarse; la imagen de un enjambre apareció en su mente, cada abeja era como un particular que al fundirse con la otras creaba una nueva unidad sin perfil comunitario y real. Era como el enjambre, mucho ruido al mismo tiempo y ninguna voz dominante. Y aun así ese particular era cualquier cosa menos nadie, pues cada uno mantenía su identidad privada, anónima, pese a dar un perfil y trabajar en él para optimizarlo. Elsa se rascó la mejilla al tiempo que pensaba cómo entrar en el enjambre y ser la voz dominante sin que se notase.
Un colectivo de multitud inteligente, aquel que busca algo pese a su consistencia fugaz e inestable, era como un rebaño de animales. Pero ¿cómo entrar en el rebaño y liderarlo? La muchacha dejo de rascarse la mejilla y cruzó la calle. ¡Claro! La solución estaba frente a ella, en ningún momento debía formar parte del rebaño, debía apostar por ellos desde fuera para convertir al enjambre digital en masa. Eso sería lo que le diera poder, pues sólo una masa decidida a llevar a cabo una acción común es capaz de engendrar un nuevo poder. La acción y la decisión era lo que debía convencer.
La platinada cogió el móvil a toda prisa y escribió en el buscador Le Bon. Comprender el funcionamiento de la masa era primordial para saberla llevar, trabajar en su oratoria, vital. Debía aprender a tener carisma y no solo decir lo que querían oír, pues las cosas se pueden decir de muchas formas pero no todas son correctas, así que en cuanto recordó el título del libro del francés, lo buscó en la biblioteca de la universidad para llevárselo a casa.
Con un nuevo rumbo fijado la rubia se dio toda la prisa del mundo en tomar prestado el libro, las referencias del autor y sus influenciados.
Aunque ella no se sintiera identificada con aquel grupo en particular era una oportunidad de ejercer la acción e ir cambiando poco a poco las cosas.
