Al día siguiente Elsa estaba sola en su habitación, hacía suficiente calor como para que ella quisiera salir. En aquel cuarto el clima era perfecto para ella, había creado unas nubes en el techo que desprendían copos de nieve.
Elsa suspiro con tranquilidad, disfrutando su tiempo a solas. Era su regalo personal de boda. Se escucho la puerta tocar.
-Adelante-contesto Elsa dando permiso de entrada
-Gracias-dijo la joven rubia, a le reina la tomo por sorpresa y lo mostró en su forzada sonrisa
-Elizabeth, que sorpresa-dijo la reina invitándola a tomar siento frente a ella
-Quiero hablar con usted-dijo Elizabeth seriamente
-Adelante, dime-dijo la reina gentilmente, aunque no entendía a que iba la joven a hablar con ella.
-Debo decirle que Hans realmente la ama-dijo la rubia a la reina quien parecía sorprendida
-No se que decir en una situación como esta-explico la reina quien mostraba su extrañeza en su rostro
-No hay mucho que decir majestad, solo quiero hablar con usted. ¿Y cuantos hijos piensa tener?-pregunto la joven causando que Elsa se sonrojara
-Bueno... no lo se, aun es muy pronto-dijo la reina mientras se escapaba de ella una risa de nerviosismo
-Por que Hans quiere tener hijos...- la chica se quedó callada observando a Elsa- ¿Fue difícil crecer teniendo poderes?-pregunto con un tonó inocente pero al mismo tiempo cínico
-Lo fue...-Elsa parecía recordar aquellos momentos de amargura provocados por sus poderes
-También lo debió haber sido para los reyes-eran continuos comentarios irientes los cuales al parecer no tenían ninguna intensión.
-Creo que fue más difícil para ellos que para mi-Elsa no sabía por que la chica estaba excarbando en esos dolorosos recuerdo
-¿Y quiere que Hans pase por lo mismo?, digo¿nunca ha pensado en la posibilidad que sus hijos nazcan así?-ahí estaba, por fin la joven dejaba ver la verdadera intención de la platica.
Elsa sintió una punzada en el estomago, por más que quisiera que fuera mentira lo que decía Elizabeth, era verdad.
-Aún es muy pronto para hablar de esos temas, estoy algo ocupada con las cosas de la boda-dijo Elsa con la mayor sensatez posible intentando contener todo sentimiento que pusiera en riesgo su control
-No se preocupe majestad, yo ya me iba-dijo Elizabeth entendiendo el verdadero mensaje de la reina. Salía dejando sola a Elsa quien estaba sumida en sus pensamientos, su mirada afligida y dirigida al vació de la habitación.
Hans caminaba a la recamara de Elsa, por lo que se encontró a Elizabeth de frente, le pareció algo extraño de donde venia.
-Hola Hans-saludo ella con una sonrisa
-Hoy despertaste muy sonriente-dijo El - Ire a ver a Elsa-dijo el mientras la dejaba atrás. Continuo caminando hacía la habitación de la reina, vio que le puerta estaba ligeramente abierta por lo que decidió empujarla sin hacer mucho ruido.
Observo el estado de la reina, su mirada era algo triste y seguía hundida en su menta.
-Elsa ¿estas bien?-preguntó algo preocupado el pelirrojo
-A si, solo estoy pensando en la boda- dijo intentando ocultar el verdadero motivo de su cambio -¿A que vienes?-preguntó ella sin rodeos,
-A disculparme-dijo Hans directamente,
-No tienes por que hacerlo-espetó la reina muy tranquila- Hans siéntate necesito hablar contigo-
-¿De que tenemos que hablar?-pregunto el algo confundido
-Más bien hay algo que quiero proponerte-ella tomo un gran suspiro para continuar hablando- Últimamente es estado algo inquieta, y no me calmarme hasta que la boda pase, pero creo que necesito un tiempo para mi sola, hay algunas cosas que debo resolver por mi misma. Lo que quiero proponerte es que regreses a las Isla del Sur después de la boda, claro solo sera por algunas semanas, ya que para ese entonces serás rey-l reina termino de explicar, Hans parecía no entender por que Elsa pedía aquello.
-¿Quieres que regrese a las Islas del sur?-pregunto ofendido
-Si, pero solo por unas dos o tres semanas. Solo hasta que este más calmada-ella parecía enredarse con su explicación, era evidente que lo que había dicho Elizabeth le había afectado
-Elsa, si no me fue antes no me iré ahora- dijo el viendo a la reina a los ojos
-Hans, no lo entiendes. No me hagas sentirme más culpable-dijo casi llegando al llanto
-¿Que es lo que intentas decirme?-preguntó el pelirrojo algo irritado
-Hans si te casas conmigo estarás atado a mi toda tu vida, y si llegamos a tener hijos ¿Y si son como yo?, ¿Y si tienen poderes?-ella parecía sufrir con todo esto, pero a el le pareció conmovedor que ella pensara en tener hijos cuando apenas se iban a casar
-Elsa-la llamo y mientras lo hacía dejaba ver una sonrisa- Estaré feliz de que sean como su madre-dijo el causando un sonrojo en Elsa- Si nacen con poderes lo peor que pueden hacer es un berrinche que congele su habitación- dijo el en broma
-Oye-dijo ella en un enojo simulado
-Es mejor que se parezcan a ti y no ami Elsa, pero no te estreses antes de tiempo, aún falta algo de tiempo-explico el, camino hacía ella, mientras se agachaba para ponerse a su altura.
-No me iré, no ahora-dijo el pelirrojo asegurando su estadía en Arrendelle, los ojos de ambos se encontrón, la verde mirada de Hans se perdía en la de Elsa, lo invitaba a perderse en sus hermosos ojos azules. Se acercaba poco a poco a l rostro de ella. acortando la distncia, la reina cerraba sus ojos al igual que el, la distancia cada vez era más corta.
-Elsa acaban de llegar los príncipes sureños restantes-grito Anna con su típica energía, abría la puerta sin darse cuenta la escena que acababa de Arruinar. Hans abrió los ojos de golpe al igual que Elsa, ambos se quedaron congelados. El rubor apareció en las mejillas de la reina, Hans suspiro con molestia
-Cuanto lo siento-dijo Anna apenada llevándose ambas manos a cubrir la parte inferior de su rostro, cerro la puerta intentando componer su error-Sigan con lo que estaban-grito Anna desde fuera de la habitación mientras se aljaba de ahí.
-Debemos ir- ordenó Elsa bastante sonrojada ¿, mientras se ponía de pie. Hans parecía irritado, solo la siguió hasta el gran salón.
