CAPITULO 40

Su cuerpo hervía, podía sentir fuego corriendo por cada una de sus venas y arterias, también lograba percibir aquel débil llanto entre medio de todo el ruido que provenía del piso inferior. Uno de sus hijos había nacido y ella aun no lo había visto. Necesitaba colocarlo en su pecho, sentirlo, cerciorarse de que estuviera bien aun cuando estaba mas que claro que ese día no era el correcto para llegar al mundo, pero su labor de parto aun no había terminado. Sus contracciones aumentaban mientras el llanto de su primer hijo poco a poco iba silenciándose.

Lagrimas caían por su rostro, no sabía si era por el dolor que estaba sintiendo en cada célula de su cuerpo o era por impotencia al saber que en esos momentos era una completa inútil. Quizás al final esa zorra si iba a cumplir su cometido, estaba cansada, tanto física como mentalmente, era débil, ni siquiera podía poner a salvo a su hijo…

Cerró los ojos y un fuerte grito salió de su boca al mismo tiempo que una nueva contracción hacía temblar su cuerpo y mente. Pudo jurar que escuchó un "Por las barbas de Merlín" y unos pasos, pero no estuvo completamente segura hasta que sus oídos decidieron dar tregua y comunicarla con el exterior

-Por Circé, por Circé ¡SNAPE TE NECESITO ARRIBA!- Ginny, había vuelto junto a Severus-¡PERO YA!-

Cajones era abiertos y cerrados mientras escuchaba como la llave del lavamanos del baño era abierta y el agua golpeaba contra una superficie

-Yo estoy contigo Hermione, no te preocupes, todos están aquí, no hay peligro-La voz de la pelirroja sonaba agitada-No nos dejes…tu no…por favor-

-Mi…bebé-Pidió con todas sus fuerzas-Lo…quiero…con…migo-

La mirada de Ginny se ensombreció.

Hace algunos minutos que el pequeño había dejado de llorar.

La castaña abrió sus ojos con pesadez, aun cuando el dolor por sus contracciones aumentaba exponencialmente, pero nada se comparaba al ver a su hijo envuelto en aquella manta blanca quieto…sin vida.

Las lagrimas salieron involuntariamente de sus ojos, la lluvia de afuera se había trasladado hasta el rostro de la castaña. Lo había perdido ¿Por qué seguir luchando si probablemente su otro hijo correría la misma suerte?

Solo quería hacer una cosa, esperaba tener las fuerzas suficientes.

Afuera la lluvia golpeaba la tierra con fuerza, mientras en el interior de las nubes, los truenos retumbaban por todo el cielo, en realidad, si quizás fueran otras las circunstancias, ella hubiera disfrutado del día, sin embargo, el panorama era completamente diferente. Ya no podía hacer nada para cambiarlo, pero intentaría al menos llevarse el mejor recuerdo.

Estiró su brazo izquierdo e hizo a Ginny agacharse lo suficiente para que el niño estuviera a su altura y así poder tocar su mejilla

-Quédate Terrance, por favor-Suplicó

Su piel se sentía algo fría, como si el pequeño hubiera estado bajo la lluvia un largo tiempo, pero no como si estuviera muerto, no, no, su hijo no estaba…no iba a aceptarlo

-Mamá te…necesita-Otra contracción, su cuerpo no iba a resistir tanto-Papá te…necesita…-

-Hermione…-Ginny dio un dar de pasos hacia atrás en cuanto más sangre comenzó a salir de entre sus piernas-Herms…-

Pasos, muchos pasos se escuchaban por las escaleras, pero ella solo se podía concentrar en el agudo dolor que sentía nacer desde el interior de su ser y en aquel fuerte llanto que competía con su propio grito.

Sabía que había mas gente a su alrededor, quizás eran cinco o seis, pero no lograba distinguir con claridad quienes eran, su mente se encontraba muy aturdida y poco a poco, los colores y las formas de los objetos comenzaban a mezclarse creando una nebulosa. Quizás lo ultimo que pudo distinguir con claridad fue la voz de Severus diciendo "No nos dejes".

OoOoOoOoOoOoO

Lo primero que pensó cuando su mente decidió volver a trabajar fue que la cama en la cual estaba descansando era demasiado dura, su siguiente pensamiento en cambio, fue que necesitaba con urgencia un largo baño de agua tibia y, por último, quería de inmediato un poco de agua.

Se movió un poco, si bien había algunas zonas las cuales dolían moverlas, en general no tenía mayores inconvenientes, eso era algo bueno. Se acomodó hasta que estuvo sentada en medio de la cama y solo en ese momento abrió sus ojos muy lentamente. Los rayos del sol se colaban entre medio de las cortinas que cubrían las ventanas e iluminaban suavemente la sala en la cual se encontraba; si bien era pequeña era muy acogedora, aun cuando se tratara de una habitación de hospital.

Ella odiaba los hospitales, nunca le había gustado la idea de tener que permanecer, aunque sea cinco minutos dentro. Era toda una odisea llevarla a sus controles infantiles más aun cuando le tocaba sus vacunas, su padre debía buscarla por toda la casa o por todo el castillo, decirle una pequeña mentira y prometerle que luego irían a comprar nuevas pinturas, más pergaminos y crayones para que pudiera dibujar.

Intentó suspirar, pero su garganta estaba demasiado seca para tal acción.

Vio una jarra llena de agua en la mesita de noche al lado de su cama y estiró sus manos para llenar el vaso y servirse un poco. Fue entonces que las vio y no pudo apartar su mirada de ellas.

Aquellas marcas que nacían desde sus muñecas y se extendían por todo su antebrazo parecían cicatrices, aunque a su parecer eran extrañamente bonitas, como si una enredadera se hubiera propuesto crecer en torno a sus brazos. Ella tocó con cuidado la forma de aquella impresión, sintiendo de inmediato un extraño calor recorrer por su cuerpo, posteriormente el cansancio volvería a hacerse presente. ¿Acaso estaba muerta y aquello solo era una marca que indicaba que había cometido una falta grave al jugar con el tiempo? Y si era así ¿Por qué podía sentir? ¿Y si solo seguía en un escalofriante sueño y de un momento a otro parecía un payaso con un cuchillo he intentaba matarla mientras estaba desvalida? ¿Y si habían experimentado con ella? No, no…debía dejar de pensar estupideces y concentrarse en lo que tenía delante de sus ojos

Estaba tan concentrada en sus cicatrices que no sintió a la persona que acababa de entrar en la habitación.

Su atención se concentró en la mirada evaluadora de sus ojos maleados y en el entrecejo fruncido de la joven que estaba sentada en la cama, al parecer su único objetivo era descubrir los secretos que escondían sus brazos. Se tomó un par de minutos para poder apreciarla en aquel estado, todos a su alrededor la encontraban parecida a su madre pero él discrepaba, al menos en esos instantes; su hija tenía un gran parecido a él cuando las ideas comenzaban a pujar una tras otra, intentado resolver el acertijo que se presentaba delante, además podía decir con orgullo que ella había sacado mirada calculadora

-Parecieron en cuanto naciste-Dijo Snape bastante serio, logrando que la chica volviera a la realidad por unos segundos-Debo decir que las tendrás desde pequeña, ya las tienes en este tiempo-

Bueno, algo no había cambiado en la línea temporal, al parecer su destino era seguir con vida, pero ella tenía miedo, miedo de que quizás…nada haya cambiado aun a costa de sus esfuerzos

-¿Qué son?-Pregunto curiosa sin apartar sus ojos de las marcas, no quería levantar la mirada, no quería cambiar el tema de conversación porque sabía que si lo hacía en algún momento tocarían el tema de su madre y de su hermano…o quizás vería los ojos rojos de su padre y eso acabaría por destruirla

-Según Isaac, son marcas del tiempo-Respondió llenando el vaso y ofreciéndole agua a la chica, cosa que aceptó de inmediato-Aparecen cuando…-

-¿Hay dos tú en el mismo sitio y tiempo?-

-No-Respondió fríamente-Y si no te callas, no podré explicarte-

-Solo estaba dando mi idea-

-Una idea equivocada-

-Es mejor que no tener una, además, siempre se deben tener dos o más hipótesis al momento de tratar una variable y…-

Una sonrisa burlona adornó el rostro del maestro de DCAO y Honey no pudo contener su indignación

¡SU PADRE SE ESTABA RIENDO DE ELLA! ¡EN UN MOMENTO COMO ESTE!

-Yo no le veo lo gracioso al asunto-Dijo cruzándose de brazos-Es un momento bastante serio y tú…-

-¿Alguna vez te dije que te pareces a tu madre? Eres igual de sabelotodo que ella, siempre me interrumpía en clases para dar a conocer su infinito saber en cada una de las materias que le impartía-

La mirada de ella se ensombreció

-Nunca…nunca me hablaste de mamá-Susurró-Solo supe lo básico de ella, que era Gryffindor, la mejor amiga del Tio Harry, la alumna favorita de mi madrina, hija de muggles…que la amabas como a ninguna otra mujer y que…fue asesinada-

De pronto el ambiente se hizo demasiado tenso

-Yo…solo quería saber de ella, pero…pero tu nunca…ni siquiera una foto…yo tenía que ir a escondidas a tu cuarto y…ver…pero nunca…ni siquiera mis tíos, mis abuelos o mi madrina, nadie-Sollozó-Fueron diecisiete años ya no aguantaba más…fue por eso que…-

-Viajaste en el tiempo-

Ella bajó la cabeza, al mismo tiempo que jugaba con la sabana de la cama, sabía que su padre le estaba dedicando una de esas miradas que bien podía congelar el infierno

-Si-

-Pues esta "pequeña" aventura, dejará esto…-Dijo señalando sus marcas-Para siempre en ti…el tiempo intentó eliminarte, por eso tus brazos están marcados-

El silencio volvió a instalarse en la pequeña habitación y la incomodidad incrementó a niveles insospechados, jamás se había sentido así con él, aunque claro, sus travesuras de niña no se comparaban con esto. Nunca en sus diecisiete años sus acciones casi la llevan a la muerte, a lo más uno que otro raspón en sus rodillas o pequeñas quemaduras, pero al punto de peligrar su vida…nunca había llegado a tal extremo…hasta ahora.

Sus manos fueron inconscientemente a sus marcas mientras sus ojos se perdían en un punto indefinido de la sabana, estaba tan avergonzada con su actuar tan impulsivo, pero, aun así, no se arrepentía porque ya sabía que había pasado esa tarde, aunque todavía faltaba una parte de la historia.

Tenía miedo.

Una parte de ella quería bombardear a su padre con preguntas, pero aquella voz dentro de su cabeza, la que la mantenía a raya en los momentos difíciles le aseguró que no era el instante de molestar al hombre. Lastimosamente, su pequeña manía pudo más que su raciocinio

-Yo…-Comenzó de forma suave, buscando una señal que le indicara que estaba por buen camino-Bueno…tengo…dudas-

-Yo también las tendría si fuera tu-Aseguró Snape-Intentaré contestar cada una de ellas-

Una pequeña sonrisa se formó en los labios de la joven. Aquello era completamente diferente

-¿Qué fue lo que pasó luego de que me desmayé? No recuerdo mucho, solo…solo recuerdo sombras, pasos y…tu voz-

Snape soltó un suspiro y se sentó en la orilla de la cama, la joven levantó la mirada y por primera vez notó las ojeras que se dibujaban en el rostro de su padre, las arrugas que se marcaban alrededor de sus ojos y el amenazante inicio de barba, se notaba completamente cansado ¿Cuántos días había estado en aquel lugar? ¿Por qué no había regresado a casa? ¿Acaso…?

-Luego de que atacaste a Amelie y te desmayaste, la señorita Weasley corrió a auxiliar a Hermione mientras yo me ocupaba de ti-Dijo de forma pausada, quería intentar dar solo los detalles importantes, habían pasado tantas cosas en apenas un par de minutos que no encontraba la forma correcta de hacer un resumen, sabía que iba a olvidar acontecimientos, pero eso ya podían tratarlo en otro instante-Tenias algunas heridas, cortes pequeños más que nada y lodo en tu cabello, pero lo que más me asombró fue que te aferrabas a esto como si tu vida dependiera de ello-

En cuanto lo vio, sus ojos se humedecieron y de sus labios salió el nombre de aquel que la protegió en aquellos momentos. El pequeño espejo tenía diversos rasguños en cada una de sus tapas, pero nada se comparaba a la gran grieta de su interior, no era de extrañar que el vidrio se desparramara por toda la sala en cuanto el hechizo golpeó el cuerpo de su hermano. Quería tocarlo, quería tenerlo entre sus manos, cerrarlo y volver a ver a Trey pero sabía que eso no iba a ocurrir, él se había desvanecido frente a sus ojos.

-Esto era un pequeño espejo de Oesed ¿No?-

-Si-Respondió suavemente-Con él…Trey podía estar conmigo, era solo una ilusión, pero debía mantenerlo abierto, pero…se…rompió cuando él…-

No podía hablar de eso, le dolía en lo más profundo de su alma

-Lo…lo siento, por favor, continua…yo…-

El pequeño espejo se sentía tibio, quizás era producto del propio calor de su padre, a fin de cuentas lo había tenido escondido dentro de uno de sus bolsillos, pero aun así, aquella suave tibieza le daba una pequeña esperanza y como era bien sabido por muchos, la esperanza era lo último que se perdía.

Aun así, ella quería seguir escuchando la historia y se lo dio a entender al hombre con un pequeño apretón en la mano.

-Te cargué hasta el segundo piso, no iba a dejarte en el piso lleno de sangre. Potter y Minerva habían llegado con tres aurores que se encargaron de Perfitt de inmediato-Una pequeña mueca parecida a una sonrisa se instaló en el rostro del profesor-Creo que te alegrará saber que estará en Azkaban por el resto de sus días-

-No sabía que Azkaban tuviera división de plagas y animales peligrosos-Bromeó

-Siempre lo tuvo, no por nada tuvo a la loca de Bellatrix en ese lugar, suerte que Molly acabó con ella-

Ella no sabía quien era esa mujer, pero por la forma despectiva en la cual la había mencionado y la alegría que le había causado el recuerdo de su abuela Molly, prefirió no abarcar en ese asunto

-Como sea, en cuanto vi a Potter llegar, lo mandé de inmediato a buscar al Doctor Asriel, fue en ese momento que tu giratiempos empezó a brillar-

Su cara debía ser un poema ¿Cómo que su giratiempos había brillado? Su giratiempos estaba…bien, no estaba malo, sabía que era especial pero…mejor cerraba su maldita mente o esta se confundiría aun más, no quería poner más ideas retorcidas en ella

-Fue algo extraño, pasó en el mismo momento en el cual Hermione te dio a luz y en ese mismo instante, las marcas aparecieron en tus brazos, si bien el tiempo intentó eliminarte, tu giratiempos lo impidió, pero…-

-No puedo jugar con una fuerza tan poderosa como el tiempo y esta es mi consecuencia-

-Así es-

Su padre tenia muchas marcas en el cuerpo, marcas por las malas decisiones del pasado, las había visto cuando era pequeña, también las había visto las pocas veces que habían ido a la playa por capricho de ella, aunque la que veía todos los días era aquella que permanecía en su cuello, aquella que casi acaba con su vida; ahora ella tenía las propias.

Vida…

Se removió nerviosa en su lugar, lo siguiente que venía iba a marcar un antes y un después en su vida, eso estaba más que claro.

Apretó un poco más el espejo, intentando buscar fuerza en el recuerdo de su hermano

"Si todo sale bien, nos volveremos a ver"

¿Y si aquello solo era un ciclo? ¿Y si el destino era tan macabro para repetir de una u otra forma aquel terrible camino para su familia?

"¿Dónde está mi supuesto valor Gryffindor cuando se necesita?"

Era una simple pregunta, pero lo que venía después de ella era lo complicado.

Podía hacerlo, ya había viajado al pasado, esto no podía ser tan difícil

-Y…¿Cómo está mamá?-

Él apartó la mirada y una sombra oscureció aún más su rostro.

El corazón de Honey dejó de latir por unos segundos hasta que su padre decidió volver a hablar

-Hermione perdió mucha sangre y su fiebre llegó a los treinta y nueve grados, se desmayó en cuanto terminó su labor de parto, su pulso estaba muy débil- Él tenía esas imágenes grabadas en su mente, su castaña parecía una pequeña muñeca de trapo, sus brazos y piernas estaba en ángulos bastante dolorosos y su piel había perdido todo color, aun cuando el sudor perlaba su piel.

"La estoy perdiendo" Había sido su primer pensamiento "Ella está así por mi culpa"

Maldita sea el día en que conoció a Amelie Perfitt, maldito sea el momento que la volvió a ver en el colegio y maldito sea el día en que él no paró todo eso de una buena vez.

Era una pena que ahora los dementores no fueran los encargados de resguardar Azkaban pagaría lo que fuera por ver como aquellas criaturas le arrebatan el alma a aquella zorra, ahora solo debía conformarse con saber que nunca más volvería a ver la luz del sol, sabía que los aurores no torturaban, pero mis mismos criminales en ese lugar no iban a dudar en tomarla en cuanto la luces se apagaran ya entrada la noche.

Si, sin duda alguna era lo que esa maldita se merecía luego de todo el daño que les había causado

-Hmmm…¿Papá? ¿Estás bien?-

"Papá"

Era la primera vez que ella lo llamaba así, le gustaba como sonaba o quizás, le gustaba que ella fuera la que dijera esa palabra.

Nunca se había imaginado como padre y la idea aun le daba miedo, pero su mayor temor era perderlos…ya había pasado una vez

-Si, lo estoy-Respondió rápidamente-Solo me quedé pensando-

-¿En qué?-

-En tu madre y en…tonterías, ya no tiene sentido-

-¿Me dirás que pasó con ella? ¿Me dirás que pasó con mi mamá?-

Honey había hecho aquellas preguntas muchas veces en su tiempo y nunca tuvo respuesta, pero ahora era completamente diferente, quizás su padre se había dado cuenta que no era bueno criar a una hija bajo el alero de la duda e incertidumbre, o quizás…no, no quería hacerse falsas esperanzas

-Fui donde tu madre, yo…te dejé en una silla mientras la señorita Weasley me pasaba a tu hermano e iba a verte, él era tan pequeño, tan frágil…no se movía…y tú, tu llorabas por atención-Las manos de él estaban temblando, el solo hecho de recordar ese momento destruía sus barreras, no estaba acostumbrado a mostrar sus sentimientos pero no podía contenerse, todo el acto puesta ante sus ojos era un perfecto escenario de muerte-No sabía que hacer, te tomé y te puse junto a tu hermano, pero seguías llorando y tu madre estaba inconsciente, me estaba desesperando, los estaba perdiendo-Su voz temblaba, quizás para las demás personas la voz de su padre sonaba exactamente igual pero ella lo conocía demasiado bien, y por eso, temió lo peor-Potter llegó con Asriel a los cinco minutos, quizás fue eso lo que marcó la diferencia-

"Marcó la diferencia" Esa frase quedó grabada en la mente de la joven

-Con ayuda de los aurores logramos traerlos a los cuatro a la clínica de Asriel, él atendió a Hermione y los evaluó a ambos…tu hermano nos dio un susto terrible-

-¿Qué pasó con Trey? ¿El está…?-

-Él está vivo Honey, al igual que Hermione-Dijo mirándola a los ojos

El grito debió escucharse en toda la cuadra, y aunque sus oídos se encontraban lastimados, eso no aplacó su alegría al sentir como los brazos de su hija lo rodean por el cuello para abrazarlo.

Sus lagrimas caían sin pudor por sus ojos e impactaban contra la camisa de su padre pero aun así una enorme sonrisa adornaba su rostro. Vivos, su madre y su hermano estaban vivos, todo su esfuerzo, todo el dolor que tuvo que soportar había valido la pena.

Iban a ser una familia, una hermosa y gran familia feliz

-Yo…yo, lo lamento, pero…-

-Tu efusividad casi me deja sordo-

-Ya dije que lo sentía, es solo que…-

-No todo es color de rosa Honey-

-¿Qué quieres decir? Mamá y Trey están vivos ¿Acaso no es eso lo importante? Eso es lo que vale, ellos estarán con nosotros-

-Hermione no podrá volver a embarazarse…su útero quedó destruido-Su voz fue lo bastante fría para lograr aplacar la alegría de la joven-Y tu hermano casi se muere porque al parecer, al igual que tú tienes esas marcas gracias a tu giratiempos, aquella grieta en el espejo está reflejada en su pecho, tiene una gran cicatriz desde la clavícula hasta su cadera, casi muere por una hemorragia y nadie se había dado cuenta porque todos pensábamos que era la sangre de tu madre-

La tensión volvió a hacerse palpable en la habitación

-¿Mamá…sabe?-

-Si-

El silencio fue sepulcral

-¿Cómo está ella?-

Severus se tomó un tiempo bastante considerable antes de contestar, quería encontrar las palabras adecuadas, así como lo hizo Hermione en cuento Asriel le dio la triste noticia

-Sabes perfectamente que no me tomé la noticia de su embarazo muy bien que digamos, fui…un completo idiota-Había bajado la mirada, no quería ver aquella expresión suya reflejada en el rostro de su hija-Nunca pensé…nunca creí que algo así nos pasaría, solo pensé en mí, en mis miedos, en ese momento, cuando ella me reveló la noticia solo pensé que estaba maldiciendo a mi hijo, mi pasado puede condenar a cualquiera-

-Papá…yo sé…-

-Aun así…aun cuando sepas, eres hija de un ex mortifago, del asesino de Albus Dumbledore-

-Eso nunca me ha importado, tampoco a mamá y si tanto te preocupaba el que dirán ¿Por qué le pediste matrimonio en primer lugar?-

-Quizás…fue por el hecho de que soy egoísta-Dijo con una pequeña mueca en sus labios-Amo a tu madre, no pensé en nada más…solo…solo en mi felicidad-

-Ella también es feliz-

-Lo sé, pero en aquel instante, no pensé en ella, solo pensé en mi…no me preocupé en preguntarle qué es lo que quería, me centré en mis miedos, en mis inseguridades-Su voz poco a poco fue apagándose-La dejé sola, rompí mi promesa, no solo esa vez, sino también esa tarde-

Snape se levantó rápidamente de la cama y pasó sus manos con desesperación por su cabello, estaba tenso, nervioso ¿Cómo no iba a estarlo?

-Debí hacerle caso a tu madre y a Minerva, debí dejar de lado mi orgullo, debí seguir como maestro en Hogwarts, así hubiera estado con ella ese día, de esa forma aquella zorra no la hubiera atacado y ninguno de ustedes hubiera sufrido las consecuencias-

No, él no iba a llorar, no se lo iba a permitir, menos delante de su hija

-No es tu culpa papá, no digas…-

-Todo esto es mi culpa, él que tu estés aquí, el que tu hermano casi muriera, el hecho de que Hermione ya no pueda…todo, todo por mi egoísmo y mi necedad-

-La única culpable de todo esto papá es Amelie Perfitt-Dijo Honey en forma tajante-¿Es que acaso no te das cuenta? Hiciste lo que creías correcto, renunciaste porque sabías que era lo mejor en ese momento, fuiste al ministerio porque era eso o terminar en Azkaban y si yo llegué a este tiempo fue por iniciativa propia-

-Nunca te hablé de tu madre-

-Quizás nunca lo hiciste, porque esto debía pasar-Ella sonrió y le mostró con orgullo sus marcas-Y no rompiste tu promesa, llegaste a tiempo, nos salvaste y en cuanto a las cicatrices, al menos a mí me gustan las mías ¿No crees que son bonitas? Tal vez pueda dibujar unas hojas y flores alrededor ¿No lo crees?-

"-Es mi culpa Hermione…todo esto es…-

-No lo es Severus, tu no le ordenaste a esa zorra que me hiciera esto-

-Pero yo debí protegerte, debí estar ahí para ti ¡NO EN EL MALDITO MINISTERIO!-Gritó bastante alterado-Y gracias a eso, ahora tu ya no podrás…-Aquellas palabras no salían de su boca-Fui un idiota al pedirte que abortaras-

Ella tomó las manos de él con cuidado, conocía muy bien a su pareja y sabía que en esos momentos en los cuales la rabia y el temor poco a poco se iban haciendo dueño de él, lo único que lograba traerlo de vuelta a la realidad era el contacto físico.

El respiraba agitado, como si recién hubiera terminado una maratón y sus ojos estaban vidriosos, rojos…Solo lo había visto así una vez y eso había sido antes de irse con Harry a buscar los horrocrux

-No es tu culpa Severus-Dijo con voz suave-No te recrimines por algo que no hiciste-

-Hermione…uno de tus sueños era ser madre y…-

-Tenemos dos, eso es suficiente para mí ¿Lo es para ti?-

-Si, pero…-

-Severus, de lo único por lo cual debes culparte es por no disfrutar este momento, estaremos los cuatro, eso es lo único que importa, lo único que vale…dime Snape ¿Dejaras de amarme ahora que ya no puedo generar vida dentro de mí?-

-No digas algo así, sabes perfectamente cual es la respuesta-

Ella lo besó

-Entonces, deja de pensar en estupideces-"

La mano en su coronilla revolvió todo su cabello de forma afectuosa y Honey no puedo hacer otra cosa más que reír como hace bastante tiempo no hacía. Se sentía tan bien volver a recibir aquella caricia de su padre que por un momento pensó que estaba en su época.

Su tiempo…

El giratiempos descansaba en su pecho, subiendo y bajando acorde a sus respiraciones; la había traído a este tiempo por caprichos de la vida (Y sus propios caprichos), le permitió conocer la verdad oculta tras su nacimiento y ahora, le había permitido permanecer con vida aun cuando su compartía la misma línea del tiempo con su yo de aquella época, pero… ¿Aquel artefacto sería capaz de devolverla al lugar del cual partió? ¿Sería capaz de volver?

OoOoOoOoOoOoOoOoO

Sabía que si Snape lo veía era hombre muerto pero no le importaba mucho, había estado al borde de la muerte gracias a aquella mujer y sinceramente, prefería morir a manos de su ex profesor que volver a estar bajo las garras de esa zorra. Hermione y Ginny siempre habían tenido razón al llamarlo idiota.

Había sido eso y más ese año.

Abrió la puerta de la habitación en la cual se suponía estaba su amiga y esperó en el marco de esta.

Se veía hermosa, muy hermosa…aunque ella siempre le había parecido hermosa

-¿Puedo…?-

-Si-

Entró con algo de miedo, pero ella no parecía mostrar signo alguno de desconfianza, él lo tendría luego de lo vivido

-Yo…solo quería…bueno…creo que ya sabes…felicitarte y todo eso-

¿Qué más podía decir? Básicamente él había colaborado para que ella terminara en ese estado ¿Alguien podía pasarle la medalla al amigo del siglo?

-Ron-

-¿Si?-

-Me enteré de lo que te hizo Perffit, aquella marca que te hizo en el pecho, Ginny me contó…-

-Los aurores lograron romper el encantamiento, fue doloroso, pero…pero nada comparado a lo que tuviste que pasar-

-Sé que no querías lastimarnos Ron ¿Te acuerdas de nuestra última conversación?-

-Si-

-Pues…me alegra volver a tener a mi amigo-

Él quería decir algo, pero las palabras se negaban a salir de su boca ¿Cómo podía decir ella aquello sin temor? ¿Cómo podía considerarlo su amigo?

-¿Por qué siempre ves lo bueno de las personas?-

-No eres malo Ronald Weasley, ¿Un idiota?, seguro, ¿Glotón? Claro, De vez en cuando quieres ser el primero, pero eso se puede entender, son demasiados en tu familia, pero…eres aquel chico que nos dejaba estar en tu casa cada verano, él que siempre nos sacaba una sonrisa y lograba romper la tensión-La sonrisa de Hermione era tan cálida, que pareciera que el sol vivía en ella-Ya te dije una vez, no quiero que mis hijos crezcan sin conocerte-

-No creo que a Snape le agrade esa idea-

-Yo sé cómo convencerlo-

-No tengo dudas de eso-Ella le regaló una dulce risa.

Sus pasos fueron lentos, inseguros, además de temer por la presencia de Snape, su mayor miedo era la reacción de ella ¿Lo rechazaría?

Se inclinó levemente sobre ella y depositó un suave beso en su frente, no necesitaba nada más, solo quería hacer eso

-Ron…-

-Lo lamento, pero quería hacerlo-Una pequeña adornó su pecoso rostro-Una pequeña muestra de afecto antes de marcharme-

-¿Marcharte? ¿Dónde iras?-

-Iré a Rumania con Charlie, luego…George quiere abrir una sucursal en Gales ¿Puedes imaginarlo? Y él quiere que lo administre-

-Será una nueva forma de empezar de nuevo-

-Si-Dijo el pelirrojo metiendo sus manos en los bolsillos de su pantalón, intentando ocultar su nerviosismo-Creo que…esto es el adiós-

Hermione negó con la cabeza

-Es un hasta luego-

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Honey había descubierto que estaban a dieciocho de Julio, había pasado dos días inconsciente y dos días en reposo desde aquella tarde y la cantidad de sucesos que acontecieron no eran menos. Lo primero y más importante, había logrado su cometido, su madre y su hermano estaban vivos ¡VIVOS! Aunque claro, el destino era bastante bromista y ambos habían sufrido consecuencias.

Segundo, Amelie Perfitt, su querida profezorra, estaba encerrada en Azkaban acusada de distintos crímenes y por lo que había escuchado de su tío Harry le esperaba una larga condena tras las rejas. Quizas ahora no tendría que soportar a ninguna ofrecida, suficiente tuvo con ella, además su madre lograba ser bastante intimidante en algunas ocasiones, estaba segura de que ninguna otra mujer se acercaría a su padre; de igual forma si esa mujer no iba a impartir transformaciones, lo más probable sería que lograba sobresalir en todas sus materias.

Tercero, Ronald Weasley. Tenía sentimientos encontrados respecto a él, había tratado de separar a sus padres durante todo el año escolar, se había involucrado con aquella zorra y en algún momento del año, había pensado que ella era una especie de premio de consuelo, sin contar que era un idiota de tiempo completo y de vez en cuando, tenia los modales de un cerdo a la hora de la cena; aun así, ella valoraba el hecho de que se haya enfrentado a la profezorra y los ayudara en el bosque prohibido. Conocía su historia y de cierta manera la entristecía, también le afectaba el hecho de que toda su familia se viera involucrada, conocía muy bien a los Weasley y donde iba uno, iban todos. Lo iban a extrañar ahora que se marchaba. Aunque era mejor eso que terminar muerto a manos de una psicópata.

Había hecho varias modificaciones a la línea temporal ¿Cómo afectaría eso a su futuro?

-¡HONEY!-

La chica pestañó un par de veces antes de volver a la realidad y prestar atención a la mujer que le dio la vida. Sus mejillas se colorearon inmediatamente y bajó la mirada, avergonzada

-Lo lamento en verdad, es solo que…estaba pensando y bueno…-

-A mí me parecía que estabas buscando una forma de escapar de aquí-

-¡Claro que no! No me gustan los hospitales, pero si me gusta estar contigo-

A ella ya le habían dado el alta, a diferencia de su madre o a su hermano y su "yo" de aquella época, como le había revelado aquel reflejo de su padre hace algunos meses atrás, habían nacido antes de tiempo y aun no se encontraban del todo "maduros" para el mundo; sus pulmones necesitaban más tiempo antes de comenzar a funcionar al cien por cien y aun eran muy pequeños. Iban a estar en aquellas maquinas... ¿Cómo había dicho el Doctor Asriel que se llamaban? ¿Incubo? ¿Canguro? ¡INCUBADORA! Por un par de semanas hasta que su cuerpo estuviera bien adaptado al exterior.

Ahora entendía su temor a estos lugares.

-Estaba pensando en que tanto ha cambiado mi tiempo-Dijo tomando su giratiempos-Cambié un hecho sumamente importante para nosotros y ahora…-

-No me digas que tienes miedo-

-Solo…un poco-Confesó-Quiero decir, según las variables dadas por la aritmancia hay un cierto porcentaje de probabilidades de que…-

-Honey-Censuró la castaña antes de que a su hija le diera "vomito verbal" como alguna vez ella lo denominó-No debes preocuparte por lo que va a ocurrir de ahora en adelante-

-¿Si quiera estas escuchando lo que me acabas de decir? ¿Segura de que no te están inyectando nada que te esté afectando el cerebro?-

-Estoy completamente lucida, tal vez algo adolorida pero nada que no pueda soportar-Aseguró Hermione-Solo digo que te estas preocupado demasiado-

-No lo hago-

-Si lo haces, soy tu madre, no me contradigas-

-Si, pero…-

-Honey-Dijo Hermione tomando las manos de la joven-No tienes que temer, ahora estamos nosotros y te prometo que una vez que vuelvas, nos encontraras juntos, como siempre debió ser-

Las lagrimas amenazaron con salir de los ojos de la joven

-¿Me lo prometes?-

-No, te lo juro-

OoOoOoOoOoOoOoOoO

Se sentía algo extraño estar en esa sala y ver que el espejo de Oesed ya no estaba, se había acostumbrado a que aquel lugar fuera el sitio de encuentro con su hermano; ahora Trey no estaba, ya no había nadie con quien charlar…bueno, técnicamente si, pero en aquellos momentos ninguno de los dos lograba controlar muy bien sus esfínteres, si no podían hacer algo así, menos iba a poder entablar una conversación.

Maldita sea, lo extrañaba.

Se sentó en el suelo alfombrado y sacó el pequeño espejo que le había dado la oportunidad a su hermano de estar en el mundo exterior y ser algo más que una vil ilusión. Si bien su estructura externa era de metal y por dentro estaba completamente roto, se sentía cálido al igual que su giratiempos, así lo había sentido desde que su padre se lo había entregado; era completamente opuesto a como lo había sentido en cuento Trey se desvaneció.

En realidad, ambos objetos habían aumentado tanto su temperatura los últimos días que se vio obligada a traerlos en su bolsillo bajo un hechizo regulador de temperatura, o de otra forma terminaría con otra marca en la piel y esta vez no sería nada agradable.

Le había comentado a su madrina en cuento aquel calor comenzó a ser insoportable y ella había contactado a su amigo del Ministerio para ver de que se trataba y porque su giratiempos actuaba de esa manera. Era por eso por lo cual había vuelto al colegio, estaba esperando a juntarse con ambos para resolver uno de sus dos dilemas.

El otro y más importante era como demonios iba a regresar a su tiempo, los giratiempos solo servían para regresar al pasado, no para viajar al presente, para aquello necesitaban una serie de modificaciones, unos cuantos permisos y claro, muchos, muchos cálculos de aritmancia que romperían el cráneo de más de un estudiante de Ravenclaw.

Si todo iba bien…lo más probable es que volviera a su tiempo en ¿Tres meses más? ¿Cinco meses? Bueno, si era así, podría ver en vivo y en directo la boda de sus padres

Y si, su hermano y ella habían viajo al "futuro" con aquel giratiempos pero, a diferencia de aquella vez, la arena dentro de este seguía del mismo color neutral que poseían todos los artefactos.

Así que básicamente se encontraba varada nuevamente en un tiempo el cual no era el suyo.

Si, el destino la odiaba.

-No todo puede ser miel sobre hojuelas ¿Verdad?-

Las palabras se perdieron en la inmensidad de la sala

-Bueno…pudo ser peor, pude fallar y en estos momentos estar muerta. Creo que después de todo no lo hice tan mal ¿No?-

La sala hizo brotar un cuaderno de dibujo, una pluma y un frasco de tinta, acción que logró sacar una sonrisa a la joven

-Gracias, en verdad tienes todo lo que uno necesita ¿No?-

Un segundo…todo lo que uno necesita…Y si…

-Tu…¿Podrías devolverme a mi tiempo?-

Sus marcas ardieron y su giratiempos brilló

-Eso fue doloroso, pero creo que quieres decir que si ¿No?-

Un nuevo ardor provenientes de sus marcas

-Espera…necesito hacer algo antes ¿Me puedes dar unos minutos?-

El silencio fue su única respuesta.

Honey no perdió segundo alguno y escribió lo más rápido que pudo una pequeña carta explicando lo sucedido. Cuando terminó de escribir, sintió las marcas de sus brazos arder

-Ya voy, ya voy, no seas impaciente…esperé diecisiete años para conocer a mi madre, tú puedes esperar un minuto más-

Arrancó la hoja y con un pequeño toque de su varita, convirtió su carta en una pequeña ave que aleteaba lentamente, quizás la causa era su prominente estomago

-Ahora ve con Minerva McGonagall lo más rápido que puedas ¿De acuerdo?-

El pajarito dio una vuelta en señal de entendimiento y acompañado del ruido de sus alas, se retiró de la sala de los menesteres.

Honey comprobó sus cosas una vez más antes de volver a colocarse el giratiempos, llevaba su mochila, su libreta y su varita, quizás había dejado un par de cosas en su baúl pero no tenían gran importancia, luego, en un par de años las podría recuperar

"O en unos segundos, todo depende de como lo mire"

Sus marcas brillaron nuevamente, al igual que el artefacto mágico que ahora colocaba alrededor de su cuello.

El aire comenzó a ser más y más denso, era como si la sala estuviera concentrando una gran cantidad de magia en ella, aunque se sentía muy diferente, no era igual a la magia de las personas…era como si algo muy antiguo la intentara ayuda.

Cuatro grandes runas aparecieron bajo sus pies y ella no pudo evitar sonreir

-¡Distorción!-Exclamó dando la primera vuelta a su giratiempos-¡Cambios! ¡Protección!-

El aire cada vez se volvía más y más irrespirable, pero eso no la iba a detener. Su cabello se levantaba y cada parte de su cuerpo brillaba como si estuviera hecha de oro.

Estaba cerca

-¡DESEO!-Gritó cerrando los ojos y dejándose envolver por la magia de la sala

"Por favor, déjame volver a mi tiempo, por favor, regrésame a donde pertenezco"

Un gran resplandor iluminó el lugar y cuando este desapareció, ya no había nadie en la alfombra.

BUENO, SE SUPONE QUE ESTE ERA EL FINAL, FINAL, CON EL FIN ASÍ BIEN GRANDE AL TERMINO DE LAS PALABRAS, PERO…

NO!

AUN FALTA EL EPILOGO, PERO ESE VIENE APARTE PORQUE YA ESTÁ MUY LARGO (ME ASUSTÉ POR ESCRIBIR TANTO!)

BUENO, NO QUIERO SER LATERA CON ESTO, PERO QUIERO AGRADECERLES PRO TODO EL APOYO INCONDICIONAL QUE HAN TENIDO CON ESTA HISTORIA...EN VERDAD ¡SON GENIALES! HA PASADO TANTO TIEMPO QUE NI YO LO CREO.

EMPECÉ ESTE FIC TERMINANDO UNA ETAPA MUY BONITA DE MI VIDA COMO LO FUE MI ENSEÑANZA MEDIA (LICEO) Y AHORA VOY EN CUARTO AÑO DE UNIVERSIDAD EN UNA CARRERA QUE AMO CON TODO MI CORAZÓN. SI, HA PASADO MUCHO TIEMPO.

LE TENGO UN CARIÑO MUY ESPECIAL A ESTE FIC QUE NACIÓ COMO UNA IDEA LOCA DE ¿Y QUE PASARÍA SI…? Y BUENO, YA VEN EL RESULTADO. EXTRAÑARÉ ESCRIBIR DE HONEY…ES COMO MI BEBÉ :C

BUENO, NO LAS QUIERO ABURRIR MÁS, SOLO…GRACIAS, EN VERDAD GRACIAS POR SOPORTAR TODO, DESDE LOS ERRORES DE DEDOS, LOS DE ORTOGRAFÍA (QUE LUEGO ENCUENTRO, CUANDO YA LOS SUBÍ…ENTIENDAN…ESCRIBO DE NOCHE Y SOY MUY AWEONÁ) LOS PARONES Y MI FLOJERA NIVEL DIOS DE LA DESTRUCCIÓN. AGRADEZCO TODOS SUS COMENTERIOS Y POR SOBRETODO, QUE SE HAYAN TOMADO EL TIEMPO DE LEER ESTE FIC :D

LAS QUIERO, NO SABEN COMO :C

UN BESASO BIEN, BIEN, BIEN GIGANTE CON TODA LA SABROSURA POLAR Y NOS VEMOS EN EL EPILOGO!

XERXES (SE PUSO SENTIMENTAL) ELI

PD: FELIZ 2018! QUE ESTE AÑO SOLO SEA DE COSAS BUENAS Y ESPERO QUE LAS FIESTAS LA HAYAN PASADO CON SUS SERES QUERIDOS

PD2: ESTE CAP VA DEDICADO A TODAS USTEDES, CON TODO MI AMORSH (APRECIENLO…QUE ES COMO ENCONTRAR UN SHINY EN POKEMON…SOLO SE DA AL 0,003% DE LOS JUGADORES)