CAPITULO DEDICADO A TODAS USTEDES, QUE SIGUIERON DE CERCA, LEYERON Y APOYARON A ESTA AUTORA Y SUS LOCURAS, ESPERO Y DISFRUTEN:
EPILOGO
La imagen frente a él simplemente hacía que su corazón creciera de tal forma, que sentía que su pecho ya no podría contenerlo por más tiempo. Hermione estaba sentada en la cama dándole pecho a sus hijos, ambos se aferraban a ella como si su vida dependiera de aquello. Ella sonreía mientras los observaba con total fascinación, había esperado tanto por ese momento, por tenerlos piel contra piel que ahora, nada podía arruinar lo que estaba viviendo.
Luego de tres semanas internados en el hospital, Asriel los había dado de alta esa tarde.
Hermione había llorado en su hombro, él le había acariciado el cabello intentando contener sus propias emociones. Habían esperado aquellas palabras por tantos días, si bien sabían que era por el bien de sus pequeños les era bastante difícil tener que irse cada noche, ambos tenían pesadillas en las cuales aquella maldita zorra lograba escapar de Azkaban he iba tras sus hijos, sabían que algo así no podía pasar, pero aun así sus mentes les jugaban una mala pasada sabiendo muy bien que su mayor debilidad de ahora en adelante eran aquellos dos pequeños con pelusa negra sobre sus cabezas.
Pero ahora estaba con ellos, en su casa y nada ni nadie los iba a lastimar.
-¿Qué tanto miras?-
-A ustedes-Dijo cuando volvió en si-¿Acaso no puedo?-
-Claro que puedes-Respondió la castaña indicándole a Snape que se acercara-Solo que…parecías ido-
Él se acomodó junto a ella, rodeando sus hombros con uno de sus brazos y acercándose lo suficiente para besar un costado de su frente
-Necesitaba grabar esto en mi memoria-Suspiró-Todavía no creo que ellos estén aquí con nosotros-
-Pero aquí están-Dijo Hermione mirando intensamente a sus hijos-Después de todo lo vivido, Terrance y Honey estan con nosotros Severus-
Snape tocó la suave pelusa negra que decoraba las cabezas de ambos, logrando que los mellizos abrieran sus ojos y lo observaban atentamente; aquello removió algo en su interior
-Como siempre debió ser-
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El grito de Ginny logró sobresaltar a todos los presentes en la sala, más aún cuando esta se acercó a Snape y lo abrazó como si de George u otro de sus hermanos se tratara
-Claro, claro que acepto ¡Ni siquiera debían preguntar algo así! Sabían de ante mano que la respuesta era si y doble si, par de idiotas-
El pelinegro la alejó educadamente y luego de un leve carraspeo volvió a hablar
-Aun cuando sabíamos de antemano su respuesta, lo correcto en estos casos es preguntar-
-No seas tan duro con ella Severus-Dijo McGonagall quien estaba sentada en el sillón junto a Harry mientras este sostenía a la pequeña Honey-Es normal que este emocionada ¿No es así querida?-
-Claro, es decir, no todos los días te piden que seas la madrina de alguien-Respondió con obviedad-Además tratándose de ti…-Snape rodó los ojos-Aun me sorprende que TU le hayas pedido a Harry que fuera el padrino de Honey, de McGonagall no era sorpresa, pero verte hacer una cosa así frente a nosotros…-
-Bueno, Hermione le pidió Logbottom ser el padrino de nuestro hijo, debía buscar a alguien realmente competente para que Terrance no acabe como él-
-Eso quiere decir que me encuentras competente-Dijo la pelirroja-Eso me halaga-
-No, eso quiere decir…-
-Eso Ginny, quiere decir que él también te estima, así como estima a todos, aun cuando no quiera admitirlo-Ella se acercó a su pareja-Él aceptó mi propuesta, yo quería que tú y Neville fueran sus padrinos y al parecer, la idea le agradó-
La intervención de la castaña hizo que Snape cerrara su boca, porque muy en el fondo sabía que ella tenia razón. Habían sido los amigos de ella quienes la cuidaron cuando se comportó como un idiota, si no fuera por ellos, quizás las cosas no hubieran acabado como lo habían hecho.
Neville se acercó a Ginny y le entregó a Trey quien estaba durmiendo plácidamente y luego se paró frente al hombre que por tantos años temió
-Sé que quizás yo no era una de sus opciones para esto, y sé que es una enorme responsabilidad, pero créame Snape, haré todo lo posible para ser un buen padrino para su hijo-Él extendió la mano-Haré que aquella decisión que tomó Hermione lo termine de convencer-
Su mano estuvo en suspensión por largos segundos hasta que por fin el pelinegro le dio un fuerte apretón
-Eso espero Logbottom, eso espero-
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Dejó la pluma sobre la mesa y se masajeó el puente de la nariz, aquel ultimo informe había sido tedioso y bastante agobiante, pero ya lo había terminado de una buena vez por todas. Había acumulado bastante trabajo a causa de su Luna de Miel, pero no se quejaba, habían disfrutado bastante en aquel viaje a una pequeña ciudad en el norte de Irlanda. Fue algo así como un viaje familiar; sus hijos ahora tenían un poco más de un año y estaban aprendiendo todo lo que podían del mundo exterior, aquella zona les había dado una excelente posibilidad.
Una taza de té recién hecho apareció junto a sus informes y ella no pudo negarse a aquel delicioso aroma que la llamaba a gritos
-Deberías ir a dormir-Dijo su esposo sentándose a su lado y tomando aquella mano que tenia la prueba de su alianza-No es bueno que te sobre exijas tanto-
-Ya terminé con todo por hoy-Respondió la castaña-Mañana solo tendré que rellenar unas formas, ir al departamento de criaturas mágicas y exponer mi proyecto sobre la implementación de una ley para regular el trabajo de los elfos domésticos, luego debo ir a mi departamento y asegurarme que la nueva fórmula que planean implementar está bien balanceada-
Severus negó con la cabeza
-Si quieres hacer todo eso, primero debes descansar-La reprendió-Anda, tomate ese té y luego vienes a acostarte-
-Pero…-
-Nada de peros Hermione, suficiente tuve de peleas con Honey para lograr llevarla a su cuna, ni hablar de lo que tuve que pasar con Trey-
Ella bufó bastante molesta pero se levantó del sitio donde estaba y tomó la taza de té con ambas manos. Él se puso detrás y la rodeó por la cintura, la castaña aprovechó de afirmar su cabeza en el hombro de su marido, en realidad estaba algo cansada, quizás Severus si tenía razón y debía tomarse aquellas cosas con calma
-Gracias-Dijo besando la base de su cuello, acción que lo hizo cerrar los ojos y suspirar de forma queda
-Eres mi esposa Hermione-Susurró cerca de su oído, devolviéndole las sensaciones que ella le había causado hace tan poco-Mi deber es cuidarte-
Las manos de él se habían escabullido por debajo de su blusa con demasiada facilidad, sentía como sus piernas comenzaban a temblar ligeramente y como poco a poco la taza entre sus dedos se iba resbalando. Si sus intenciones iban por el camino por el cual ella creía que iban, no descansaría mucho esa noche
-Me gustan mucho este tipo de cuidado-
Él rio en su oído mientras le quitaba la taza de las manos y la acerca más a él para besarla con hambre, nunca se cansaría de ella, de sus besos, de sus caricias, de su olor…todo de ella lo volvía completamente loco. Y de la misma forma, era su única medicina.
Necesitaba tenerla, necesitaba sentirla entre medio de sus brazos y hacerla suya una vez más, nunca se cansaría de ser uno con su castaña. Con su mujer. Su esposa.
Hermione rodeó su cuello y enredó una de sus piernas en la cintura de Snape; se meció suavemente contra el bulto que se estaba formando en su pantalón y respondió al beso de él con la misma intensidad. Solo Merlín sabía cuanto lo amaba aun con todos sus pequeños grandes defectos, no cambiaría nada del hombre que ahora la tomaba del trasero para acercarla más a su erección.
Ambos estaban creando un incendio en sus cuerpos y la única forma de apagarlo era teniéndose el uno al otro, aunque…El llanto de uno de sus hijos hizo que de pronto el ambiente se helada de golpe y ambos subieran rápidamente hasta el segundo piso.
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Cuando sus hijos aprendieron a caminar pudo sentir por primera vez como su corazón de hinchaba de orgullo, lo mismo ocurrió cuando Trey los sorprendió a ambos gritando con todas sus fuerzas "¡Mamá!" cuando Hermione volvió del trabajo; ella había dejado caer sus cosas mientras lagrimas de orgullo caían silenciosamente de sus ojos. El pequeño se había preocupado y se preocupó de limpiar aquellos surcos mientras la castaña le decía que todo estaba bien.
Bueno, algo similar estaba ocurriendo ahora.
Él estaba terminando de revisar unos exámenes mientras su pequeña estaba pintando con sus dedos un viejo pergamino, Honey amaba hacer cosas como esas, sus manos siempre estaba manchadas con pintura, tinta o cualquier sustancia colorida que sirviera para crear. Y no es por alardear, pero para ser una niña tan pequeña, sus dibujos eran muy buenos. Mucho mejor que los tribales de sus alumnos.
Suspiró resignado y pasó su mano por todo su rostro. Ni unas miserables bayas de muérdago podían dibujar las cabezas huecas, ni siquiera los alumnos de su casa podían hacer algo tan insignificante.
De pronto, Honey comenzó a reir y él la miró extrañado
-¿Algo que quieras comentar?-Preguntó bastante serio
Aunque sabía que era algo así como un caso perdido, a diferencia de su hermano, Honey aun no podía pronunciar bien o mejor dicho, aun no decía su primera palabra. No le molestaba, Asriel les había comentado que los niños prematuros eran un poco más lento para esas cosas, pero eso no quería decir que no le preocupara el desarrollo de su pequeña
-Papá intua-Dijo entre risas la pequeña mientras tocaba su cara-Uta, uta intua-
Severus dejó caer su pluma y se levantó de inmediato para poder tomar a su pequeña entre sus brazos
-¿Cómo me llamaste Honey?-
-Papá-Pronunció nuevamente la niña-Papá, intua-Reclamó al sentir como la pintura del rostro de él se adhería a la suya-uta, uta intua-
A la mierda esos exámenes, que importaba si debía pasar toda la noche corrigiéndolos o si su rostro estaba manchado, su pequeña había dicho su primera palabra…lo había llamado papá.
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A diferencia de Honey, Terrance tenía una reserva de energía increíble, considerando que solo tenía tres años y cinco meses. Si bien Molly y Arthur adoraban a los pequeños, ambos estaban convencidos de que ya no tenían la vitalidad que tenían hace diez años atrás. Aunque si habían podido educar a sus siete hijos por tantos años ¿Cómo sus huesos no iban a soportar una tarde con sus nietos adoptivos?
-Aleta-Dijo el pequeño mientras sostenía una galleta de jengibre que Molly le había dado de postre-Abuela Moly me io una Aleta-
-Galleta-Corrigió Arthur al pequeño-¿Te gustan las galletas Terrance?-
-Si-Sonrió el niño-Pero no me lamo Teance, yo soy Twey-Dijo de forma bastante seria, frunciendo su ceño.
Él sabía que odiaba ser llamado por su nombre de pila, pero era algo tan curioso ver como los genes de Snape se hacían presente en ellos. Si bien antes lo había visto hacer muecas bastante parecidas a las de su padre, era la primera vez que la imitaba a la perfección. Tambien había visto a Honey unas cuantas veces, cada vez que regañaba a su hermano por hacer algo "arriesgado", no importa que tanto se parecieran a Hermione, eran esos los instantes en los cuales demostraban quien era su padre
-Abuelo, abuelo, abuelo ¿Y si vamos donde el tio Geoge?-Pidió el pequeño, jalando de su pantalón-Quiero ven los nuevos juguetes-
-No creo que a tu padre le guste-Dijo Arthur-Además debemos esperar a tu abuela y a tu hermana-
-Pofavo-Pidió nuevamente, abriendo sus ojos exageradamente-Pofavo abuelo Arthu, si vamos, te doy de mi aleta-Propuso extendiendo su dulce-Di que si ¿Si?-
-Pero no le digas a nadie que salimos ¿Está bien?-
Trey hizo como si cerrara su boca y lanzara una llave bastante lejos.
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Ambos se encontraban jugando en un parque de Londres mientras sus padres los observaban desde una banca cercana. Honey terminaba de formar el cuerpo del hombre de nieve mientras Trey buscaba ramas entre medio del manto blanco. Navidad había sido hace dos días y las vacaciones de sus progenitores recién habían empezado, un momento así no se podía desperdiciar
-¿Encontraste?-Preguntó la niña de seis años-Si no encontramos ¡No tendrá brazos!-
-Ya voy, ya voy-Respondió el niño, restándole importancia a los dichos de su hermana mientras se alejaba en busca de ramas-Dame unos minutos más ¿Si?-
-Pero Trey…-
Un fuerte impacto tras su cabeza hizo que sus palabras quedaran atoradas en su garganta.
Honey se volteó para ver quien había sido y en cuanto lo descubrió, apretó sus labios con fuerza.
-Pero si es brazos marcados-Dijo una niña rubia, pecosa y de ojos saltones como pescado descompuesto-¿Estás sola o vino pecho rajado?-
Haciendo un resumen, cada vez que ellos iban a ese parque tenían la fortuna de encontrarse con esa niña, debía tener cerca de nueve años, y su pasatiempo favorito era molestar a los más pequeños. Ellos eran sus víctimas favoritas siempre que acudían a ese lugar. Ambos la odiaban, y su odio crecía cuando los llamaba de esa forma
-Deja de llamarnos así-Reclamó Honey-Son marcas de nacimiento, ahora lárgate de una vez-
-Que yo sepa el parque es un lugar público y de libre acceso-
-Si, pero para personas, no para animales-
La chica se acercó a ella intentando intimidarla, pero no tuvo el efecto deseado. Más bien fue al revés. Una estúpida mocosa con aires de grandeza no iba a arruinar su tarde familiar
-Te vas a arrepentir brazos marcados-Gruñó la mocosa mientras levantaba su mano para golpearla
-Ni se te ocurra-Siseó
Y apenas terminó de decir aquello, varias pequeñas bolas de nieve se impactaron en el abrigo de la rubia con bastante fuerza logrando que su trasero impactara contra el suelo congelado. La chica se cubría el rostro, intentando protegerse ¿De dónde salían todas aquellas bolas de nieves? ¿Quién se las estaba arrojando? ¿Por qué no paraban?
-¡Que se detengan!-Gritó la niña al borde del llanto-¡Que se detengan! ¡Quiero a mi mamá y a mi papá!-
-¡HONEY!-
La voz de su madre hizo que el siguiente cargamento impactara contra el suelo y formara un gran montículo blanco.
Estaba atrapada.
-No fue tan grave-Dijo en forma de defensa una vez en casa-Ella siempre nos molesta-
-Usaste magia contra un muggle-La reprendió su padre-Sabes que eso está prohibido-
-Pero fue sin querer, aun no podemos controlar bien nuestra magia-Se defendió-Trey el otro día hizo estallar tus frascos con viseras de pez león-
-Te están regañando a ti, no a mí, no me metas en esto-
-¡Ni siquiera agradeces que te defendí!-
-No te pedí que me defendieras-Repuso-Se hacerlo solo-
-Yo tampoco te pedí que fueras donde nuestros padres, pero bien que fuiste de soplón-
-No soy un soplón-Dijo enojado
-Si, si lo eres, además de idiota-
-Y tu eres una niña impulsiva y presumida-
-¡Ya basta los dos!-Los regañó Hermione-Terrance, a tu habitación-
-Pero…-Quería quedarse, pero a diferencia de lo que creía su hermana, él era lo bastante inteligente para no desafiar a su madre y aquella mirada que bien podía congelar al infierno…o peor, asustar a su padre-Ok, entendí-
Honey lo vio subir la escalera con lentitud hasta que se perdió en el segundo piso.
Ella bajó la mirada hasta el suelo, esperando su regaño.
Severus suspiró y se arrodilló para estar a la altura de su hija, tomó su rostro con ambas manos, obligándola a mirarlos
-Honey…-
-No quise hacerlo papá-Dijo sin mirarlo-Pero ella es tan…tan…odiosa-
-No puedes simplemente ir por el mundo atacando a las personas con bolas de nieve-
-Claro, eso solo lo puedo hacer en invierno, cuando nieva-
Él levantó una ceja y ella supo que era mejor no bromear
-Lo que tu padre quiere decir, es que no puedes ir a todas partes dominada por tus impulsos-
-Lo sé mamá, pero es que a veces…-
-Eres una buena niña Honey-Dijo la castaña tocando el cabello de su hija-Sé que es difícil, pero también sé que puedes hacerlo-
-No lo sé mamá, es que…-
-Todo depende si lo intentas, no digo que esté mal seguir tus instintos de vez en cuando, pero estos no pueden dominar nuestra vida-
-Solo tengo seis años mamá-
-Pero eres mucho más madura que otras niñas de tu edad ¿No es así?-
-Eso dicen todos-Respondió con sus mejillas rojas
-Demuéstralo-Ella besó su frente-Ahora señorita, escribirá una carta de disculpa para esa niña-
-¡Pero mamá!-
-No discutas Honey-
-Al menos me hubieras dejado enterrarla. Así hubiera valido la pena-
-¡HONEY!-Exclamaron ambos
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Había algo de ese lugar que él amaba con locura, no sabía si eran los colores, el ruido o el delicioso olor a manzanas acarameladas y algodón de azúcar pero Trey adoraba los circos. Había ido por primera vez con su padrino cuando tenía cuatro años y aun recordaba con gran fascinación como los tragafuego habían imitado las llamas de un dragón búlgaro como los que su tío Charlie les mostraba cada vez que iba donde sus abuelos, también tenia recuerdos vagos de personas que se colgaban y saltaban de unas barras suspendidas en el techo de la carpa, no recordaba el nombre, solo que no pudo para de mirar embelecado como coordinaban sus movimientos a la perfección, sinceramente, él hubiera tenido miedo.
Pero había algo que llamaba aun más su atención, algo que si bien no era tan exótico como escupir fuego o imitar a las aves simplemente lo había cautivado. Le gustaba el movimiento coordinado de aquellas esferas, como la persona podía tener hasta ocho en el aire sin ningún inconveniente y como podía hacer diversos trucos con algo tan simple como pelotas de colores. Si, los malabaristas eran lo mejor de los circos.
Sabía que una vez su madre lo lograra localizar iba a recibir el regaño de su vida, pero ella debía entender que esto era demasiado importante para él. Había practicado desde que su hermana le regaló aquellas esferas, ya habían pasado tres meses y había mejorado lo suficiente para mantener cuatro esferas en el aire por unos cuantos minutos y hacer uno que otro truco. Quería seguir mejorando y la única forma era recibiendo consejos de un profesional. Y este era el único lugar para encontrarlo.
Estaba preocupada, apenas había terminado la función Trey se había soltado de su mano y se había perdido entre la multitud. Lo había notado raro, sin prestar atención a cada una de las actuaciones aun cuando fue él quien insistió en asistir antes de que se fuera de la ciudad. Lo había hablado con Severus, y aunque él no podía ir porque debía permanecer en el colegio en unas rondas, los iba a ir a buscar una vez terminara el espectáculo.
Debía encontrar a su pequeño, si algo llegara a pasarle nunca se lo perdonaría
-Todo va a estar bien mamá-Dijo su hija mientras le daba un suave apretón a su mano-Mi hermano no debe estar muy lejos-
-Estoy preocupada por él Honey-Respondió observando a su alrededor-Ustedes son mi todo-
Sus pequeños hacían latir su corazón, eran la fuerza que necesitaba cada día para salir de la cama he intentar hacer de este mundo un lugar mejor. Ellos eran un pequeño trozo de su ser y solo Merlín sabía de lo que era capaz de hacer si algo malo les sucedía.
"Tranquilízate Hermione, es Trey, tu hijo, lo conoces y sabes de su pequeña fascinación por los circos, ahora ¿Dónde estaría?"
-¿Qué es lo que más ama Trey de estos lugares?-
-¡Los dulces!-Exclamó la pelinegra-Pero no creo que haya ido por otra manzana acaramelada, tú ya nos compraste una, así que lo otro sería… ¡Con los malabaristas!-
-Esa es mi chica lista-
Una subía, la otra bajaba, dos quedaban en su mano y la secuencia volvía a repetirse. Sus brazos estaban un poco acalambrados, pero no quería decepcionar al chico que en esos momentos lo observaba con atención
-Bien, ahora agregaré otra-
-No estoy listo-
-No te estoy preguntando, solo avisando-
-Pero…-
-¿Quién es el maestro aquí enano?-
-No soy un enano-Replicó-No me digas enano-
El joven tenía su rostro pintado de blanco y tanto sus ojos como los labios estaban pintados de negro, lucía algo tétrico y genial al mismo tiempo. Él era genial en sí. Lo había acogido de buena manera cuando se acercó y le sonrió de forma amable cuando le mostró lo poco que podía hacer en comparación a lo que él sabía. Ahora mismo le estaba enseñando cual era su error a la hora de tener las esferas en el aire y para agregar dificultad al asunto, iban a pasar a cinco esferas. Merlín, nunca había hecho algo así…Quería hacerlo bien, quería sorprender a ese chico y que dejara de llamarlo enano
-Aquí va-Le avisó lanzando la siguiente esfera
Tuvo que apurar el paso para que ninguna de ellas terminara en el suelo, pero luego de unos cuantos movimientos torpes, podía decir que estaba haciendo malabares con…
-¡TERRANCE JOHN SNAPE GRANGER!-
Olvídenlo, su maravilloso truco se había ido a la basura con aquel grito de su madre
-Bonito nombre enano-
-Que no me llames enano-Reclamó bajando la mirada mientras sus mejillas se teñían de rojo al ver como su madre y hermana se acercaban con aquella mirada que no anunciaba nada bueno
-Nunca, jamás en tu vida vuelvas a hacer algo como eso ¿Me entiendes Terrance?-
-Mamá yo…-
-Te pregunté si me entendiste Terrance-
Su madre de verdad debía estar preocupada si lo llamaba por su nombre de pila y no por su habitual "Trey"
-Si mamá-Respondió mirando sus zapatos-Es solo que…-
-No es bueno que le hagas pasar esta clase de sustos a tu mamá enano-Dijo el joven-Pensé que ella sabía que estabas acá-
-Yo solo quería aprender un poco más-
-La familia es lo más importante que tenemos en esta vida-Comentó-No creo que seas un idiota, captaste de inmediato en que fallabas y lograste mantener un buen ritmo antes de que tu madre diera a conocer tu nombre al circo entero-Bromeó-No cometas el mismo error que cometí yo, no te alejes de tu familia-
Trey levantó la vista a los ojos del joven que ahora lucían tristes y melancólicos
-Te lo prometo-
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La casa del tío Bill era simplemente asombrosa, podían ver y escuchar el mar a cada momento, tenían un jardín con plantas realmente bonitas y su tía Fleur les enseñaba nuevas palabras en francés cada vez que iban de visita. Y por si eso fuera poco, Victorie, Dominique y el pequeño Louis siempre estaba dispuestos a jugar.
Pero ahora, cuando el sol ya se había ocultado, ellos podían tomar chocolate caliente y comer galletas de jengibre antes de que sus padres llevaran a buscarlos
-No puedo creer que en un par de meses entremos a Hogwarts-Dijo emocionada Victorie Weasley-Estoy ansiosa, ya quiero saber en qué casa voy a quedar-
-Yo también me sentí así cuando recibí mi carta-Dijo Teddy antes de dar un mordisco a su galleta-Nunca pensé que iba a quedar en Gryffindor, siempre pensé que iba a ser Hufflepuff, como mamá-
-Pero tu papá estuvo en Gryffindor Teddy-
-Lo sé Honey, pero…no sé, siempre me creí más un tejón que un león-
-Y hablando de eso ¿Ustedes saben en qué casa quieren estar?-
Los tres chicos que iban a ingresar ese año se miraron y bajaron la cabeza, apenados
-Yo…-Dijo la rubia-Aun cuando toda mi familia paterna ha estado en Gryffindor…me gustaría quedar en Ravenclaw-
-¿Porque?-Preguntó Trey
-Sé que no soy una erudita como Honey, pero me gusta aprender, descubrir…crear-Respondió con una sonrisa-Además soy la primera Weasley rubia ¿Por qué no ser la primera Weasley que no termina en Gryffindor?-
-Buena respuesta-Respondió Teddy-¿Qué hay de ti Honey?-
-Slytherin-Dijo sin dudar-Yo sé que puedo hacer grandes cosas, así como lo hicieron mamá y papá en su tiempo, y solo la casa de Slytherin me puede ayudar a conseguir lo que quiero-
-Solo quieres ir a Slytherin para que papá te consienta más-Bromeó Trey
-No es cierto-Dijo con sus mejillas completamente rojas-Y hablando de consentir, porque no dices a que casa quieres ir tu Trey-
El chico se levantó y de inmediato comenzó a golpear a un ser imaginario mientras una gran sonrisa se formaba en su rostro
-Obviamente a Gryffindor, donde habitan los valientes…y Teddy-
-¡Oye!-
-Solo bromeaba amigo-Dijo riendo al igual que los demás-Yo también quiero hacer cosas grandes…como los superhéroes de los comic de nuestro abuelo, y los héroes solo pueden estar en Gryffindor-
Trey se había vuelto un fanático de los comic desde el momento que encontró una vieja caja en el ático con cosas de sus fallecidos abuelos maternos. Honey se había quedado con el álbum de fotos y algunos libros de pintura de su abuela, pero Trey pasó toda una noche devorando las historias que aquellas revistas le entregaban
-Hablando de comic, ya terminé el que me pasaste ayer ¿Me podrías prestar otro?-
-Claro, te lo enviaré por lechuza hoy mismo Teddy-
-Cuanto estés en Gryffindor no tendremos estos problemas-
-Nuestro único problema será por la mañana y llegar a tiempo a clases-
-Sobre todo a la clase de tu papá-
Ninguno de los cuatro pudo aguantar la risa.
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Ese año la cantidad de niños para primer año había disminuido, pero aun así seguía siendo un buen numero de cabezas huecas a los cuales enseñar…bueno, debía restar a las nuevas cabezas huecas dos cabezas pelinegras que iban muy cerca de una rubia.
Sus hijos por fin estaban ingresando a Hogwarts.
Fue llamando a cada uno de los niños como era habitual desde que había asumido su cargo como sub director, les ponía el sombrero y esperaba a que este diera su veredicto.
Aunque este año, por alguna extraña razón, la ceremonia se estaba haciendo demasiado larga y tediosa.
Estaba ansioso, quería saber de una vez por todas en que casa iban a parar sus hijos…aun cuando ya tenía la noción de uno de ellos…Bueno, el futuro había cambiado ¿Por qué no podía cambiar esto?
-Snape, Honey-Dijo luego de que el niño anterior fuera sorteado a Hufflepuff
El bullicio del Gran Comedor fue aplacado de un solo instante. Todos eran unos malditos chismosos.
Su hija avanzó con pasos temblorosos antes de sentarse en el taburete y esperar a que el sombrero se posara sobre su cabeza
-Suerte-Susurró muy bajo para que solo ella lo alcanzara a escuchar.
Fueron unos largos cuatro minutos y treinta segundos antes de que el sombrero gritara con fuerza
-¡GRYFFINDOR!-
Su hija se bajó rápidamente del taburete y lo miró por unos segundos antes de marcharse a su mesa y sentarse junto al hijo de Lupin. Los aplausos seguían desde la mesa de los Leones aun cuando su hija no parecía muy contenta con el resultado
-Yo quiero ser una Slytherin igual que tu papá-Le había confesado cuando tenía siete años-Me gusta Gryffindor, pero me gusta más Slytherin-
-¿No te gusta la casa de tu mamá?-
-Si me gusta…pero más me gusta tu casa-
Y aun cuando ya conocía de ante mano el resultado, le partía el corazón el saber que su pequeña no iba a poder cumplir uno de sus sueños
-Snape, Terrance-Veamos si su hijo podía
-Gryffindor-Le dijo con una sonrisa-Quiero ser un Gryffindor…yo…quiero seguir los pasos de mamá y ser alguien valiente…no digo que tu no seas valiente papá, es decir ¡Enfrentaste al mago más temible de la historia! Pero admítelo, mamá te lanza una mirada y no le reclamas-
-Trey…-Advirtió
-Quiero ser un Gryffindor papá-
¿Y si sus dos pequeños terminaban en la casa de los Leones? Hermione tendría una excusa para molestarlo hasta el final de sus días
-¿Estas seguro que eso es lo que quieres muchacho?
-Muy seguro, más que seguro-Afirmó Trey-Mi tío Harry me comentó que tomas en cuentas las sugerencias-
-Asi que Potter comentó nuestro pequeño secreto-
-Por favor, te lo pido, quiero ir a Gryffindor, ahora más que nunca, también está mi hermana, déjame estar con ella, aun cuando de vez en cuando discutimos, la amo, déjame estar con ella, te lo suplico-
-Lo siento, mi decisión está tomada-
-Espera ¿Qué quieres…?-
-¡SLYTHERIN!-Exclamó el sombrero seleccionador
Trey se bajó exactamente igual que lo hizo su hermana, miró a su padre de la misma forma en la cual lo hizo Honey, pero al instante que se sentó en la mesa de las serpientes levantó su mirada en busca de los ojos maleados de su melliza. Ella sintió de inmediato aquellos ojos oscuros y levantó la vista hacia ellos. Ambos sentían un gran pesar.
La selección terminó cuando Victorie fue seleccionada a la casa de Gryffindor, al igual que el resto de su familia.
Ninguno de los dos quiso hablar con los demás estudiantes de su casa, aun cuando ambos conocían a bastantes de ellos, ya que de vez en cuando se quedaban en el castillo con su padre y compartían con el resto del alumnado en sus momentos libres. Pero ahora no querían la compañía de los otros, ellos solo querían…solo querían…
Ninguno de los dos obedeció a sus prefectos, conocían en camino a su sala común, tenían otras cosas en sus mentes, cosas que debían ser resueltas esa noche
-Trey-Dijo la niña antes de abrazar a su hermano con fuerza y hundir su rostro en el hombro de este-Trey…-
-Lo sé…es la primera vez que estamos separados ¿No es así?-
-Si-Respondió la niña al borde de las lágrimas-Y no me gusta-
-A mí tampoco-Confesó el niño-Yo…quería ir a Gryffindor porque sabía que tu ibas a quedar en ella-
Ella salió de su escondite solo para regalarle una mirada avergonzada
-Y yo…quería quedar en Slytherin porque sabía que tu ibas a quedar en ella-
-Pero el sombrero seleccionador nos leyó muy bien ¿No?-
-Dicen que solo ha cometido siete errores en todos estos años-Dijo separándose de su hermano-No creo que nosotros seamos su octavo y noveno error-
-Es un error separarnos-Sentenció Trey-Pero imagínate que ambos hubiéramos quedado en Gryffindor ¡Papá se infarta en ese mismo instante!-
-O si ambos hubiéramos sido Slytherin ¡Mamá se moriría en ese momento!-
Ninguno pudo contener sus risas, porque de cierta manera, sabían que aquellas bromas eran para darse apoyo en un momento como este.
Habían compartido habitación hasta los cuatro años, luego Honey se había mudado a la habitación de al lado y solo compartían la cama de forma ocasional cada vez que los truenos hacían acto de presencia en Londres, por alguna extraña razón ambos tenían miedo de aquel fenómeno natural, según sus padres, su fobia hacia ellos venía desde el día de su nacimiento. Como sea, en resumen, siempre habían estado cerca el uno del otro, quizás discutían de vez en cuando como todos los hermanos lo hacían, pero sus diferencias se hacían de lado cuando se abrazaban, reían y compartían un buen momento. Juntos.
Trey se alejó unos pocos centímetros de su hermana y le dedicó una enorme sonrisa aun cuando sus ojos estaban un tanto rojos, era ridículo, no debía ponerse tan sentimental por algo así, iban a compartir materias, la seguiría viendo todos los días, entonces… ¿Por qué dolía tanto un momento como este? Entendía, sabía que un día ambos iban a ser una vida lejos del otro, que cada uno iba a tomar caminos diferentes, pero…
-Solo nos separa medio castillo-Dijo Honey-No es tanto…además papá nos dijo que podemos ir a su despacho-
-Si, pero también nos recalcó que no nos iba a dar privilegios, así como todos los profesores-Suspiró-Es un poco injusto, considerando que nos tenían para los mandados hace un par de meses, deberían tener un poco de consideración-
-No lo creo, más bien, presiento que nos van a sobre exigir-
-Prepárate para siete largos años-
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Habían pasado cinco años desde que los mellizos ingresaron a Hogwarts y ambos habían demostrado cuales eran sus fortalezas y debilidades a lo largo de los años. Trey era un chico bastante energético, bromista pero que podía volverse bastante cortante e irritante si alguien o algo lograba molestarlo; su materia favorita era Cuidado de Criaturas Mágicas, Astronomía, Transformaciones y Pociones, mientras que las materias que prefería obviar eran Herbología (Por alguna extraña razón sus plantas nunca lograban crecer, de una u otra forma siempre terminaban por marchitarse) Historia de la Magia y, aun cuando su padre impartía la materia, Defensa contra las Artes Oscuras. Honey era un poco diferente a su hermano, pasaba gran parte de su tiempo en la biblioteca o sentaba cerca del lago negro dibujando; amaba la mayoría de las materias y al igual que su madre, solo conseguía excepcionales (Muy a diferencia de Trey que solo se esforzaba en las materias que de verdad le importaban).
Aun cuando Trey había sido el único enviado a la casa de Slytherin, su amistad con Teddy Lupin y Victorie Weasley no se vio afectada, seguían siendo un cuarteto bastante revoltoso, unido, de eso no había duda, pero de una forma u otra Trey y Teddy siempre lograban que las chicas terminaran metidas en los problemas. Honey y su padre siempre lo regañaban por eso.
Hermione pasaba más tiempo en el castillo que en su casa; transitaba todas las tardes después del trabajo al despacho de su esposo y lo acompañaba a corregir los trabajos, planificar las actividades o simplemente a cenar y tomar una taza de té. Había noches en las cuales se quedaba a dormir en la habitación de las mazmorras, otras en las cuales ambos volvían a su hogar en Londres y se despedían al amanecer, cuando el tomaba la red flu y volvía al castillo para cumplir con sus obligaciones
-Deberías decirle que si a Horance de una vez-Dijo medio adormilado
-Aun me quedan cosas por hacer en el ministerio y lo sabes-Respondió ella, pasando uno de sus dedos por el pecho de él-Además, si tan ansioso está por jubilar, podría darle a otro la plaza, sé que hay muchos pocionistas en Gran Bretaña, no soy la única-
-Pero entre todos los posibles, tu eres la más capacitada Hermione-
Ella le dedicó una sonrisa
-Solo dices eso porque soy tu esposa y quieres otra ronda de sexo-
-No, lo digo porque es verdad-Dijo bastante serio-Aunque acepto el ultimo ofrecimiento-
La castaña soltó una pequeña carcajada antes de buscar sus labios en medio de la oscuridad
-Solo quiero terminar con la ley en la cual trabajé con tanto esmero, una vez que la ley esté aprobada aceptaré el ofrecimiento de Slughorn-
-Tienes tu maestría en pociones y un respetado cargo en el ministerio por tus progresos en el departamento de criaturas magicas-Dijo besando su cuello-¿Y así crees que no estas capacitada para el puesto?-
-Podría dar clases de casi cualquier cosa…soy multifacetica-Respondió moviéndose bajo el cuerpo del Slytherin
-Ya lo creo-
Severus iba a seguir con la exploración del cuerpo de su castaña cuando sintió el fuerte sonido de unos frascos cayendo de sus estantes al suelo
-Maldita sea-Dijo molesto, saliendo de malas ganas de la cama, poniéndose su ropa interior y un pantalón de pijama bastante holgado, lo suficiente para que su erección no se notara.
Apenas salió de la habitación escaneó detenidamente su despacho, solo habían dos estudiantes en el castillo que osarían entrar a esas horas a sus dominios y una estaba durmiendo plácidamente en su habitación luego de un agotador día de clases
-Sé que estas aquí y que estas ocupando la capa de Potter, así que no pretendas esconderte Terrance o en vez de tres semanas sin quidditch será el resto de la temporada-
-Pero papá-Reclamó el joven apareciendo cerca de la puerta-Soy un cazador, además soy de tu equipo ¿O quieres que mamá y Honey se sigan burlando de nosotros? Hablando de mamá, no creo que sea muy educado dejar a una dama sola en la cama, dale mis saludos y vuelve con ella-
-No cambies el tema y explica de una vez que haces aquí-
-Soy sonámbulo y me perdí-
-Terrance…-Dijo acercándose a él-¿Qué estas escondiendo?-
-Nada-
Obviamente Severus no creyó aquella mentira.
Hace días que su hijo actuaba raro, durante sus clases debía llamar su atención y había recibido por primera vez una queja de Hagrid por su falta de interés. Trey siempre había ayudado al semigigante con sus criaturas, era una de sus actividades favoritas, un más que la elaboración de pociones o jugar con aquellas esferas de colores; ya se lo había dicho ese año, una vez terminada su educación en Hogwarts se iba a dedicar a la Magizoología ¿Cómo no hacerlo? Si el año anterior le había insistido en llevar a casa a la pequeña cría de Hipogrifo que Hagrid había dejado a su cargo luego de que la madre muriera por una herida en la base del ala
-Estas castigado-
-¿Lo dices como mi padre o como mi jefe de casa?-
-No es hora de tus tecnicismos, ahora, vete a la cama y asegúrate de permanecer en ella hasta que sea la hora del desayuno-
-¿Puedo hablar con mamá antes?-
-Es tarde-
-Pero para ciertas cosas que iban a hacer no es tarde ¿O me equivoco?-Comentó de forma burlona y moviendo ambas cejas
-Estoy pensando seriamente en quitarte tu escoba y usarla en mi chimenea-
-Ya me voy-
Trey salió lo más rápido del despacho ante la atenta mirada de su padre; maldita sea ¿Por qué no fue más cuidadoso? Su hermana se lo había advertido, pero él como siempre había ignorado sus consejos, Honey tenía razón en llamarlo idiota en momentos como estos. La caja que sus padres guardaban tan celosamente estuvo a pocos centímetros de sus dedos ¿Por qué no usó un accio? En estos momentos tendrían las respuestas que necesitaban
-Veo que llegaste con las manos vacías-
-Te equivocas-Le respondió a la chica que estaba tras la armadura-Papá me castigó y me amenazó con suspenderme del equipo por tres semanas-
-Bueno, si lo ves por el lado positivo, así no tendrás que enfrentar a tu novia en el próximo partido-
-Que Petra no es mi novia, esa chica solo me besó y ya-Dijo bastante irritado al recordar como la capitana del equipo de Hufflepuff lo había besado en "Las Tres Escobas" luego de que el alcohol le diera el suficiente valor-Tú sabes quién me interesa-
-Ahora te odia-Comentó Honey mientras se escondía bajo la capa junto a su hermano
-No por mucho-Respondió con una sonrisa-Pero ahora, volviendo a lo importante ¿McGonagall te dijo algo importante?-
-No-La chica suspiró-Solo me dijo que "Le diera tiempo al tiempo"-
-Claro y por mientras, volvámonos locos con esas visiones-
-Trey…-
-Ellos nos esconden algo, algo importante y no nos quieren decir-Dijo enojado-Cualquiera pensaría que luego de lo ocurrido aprenderían la lección, pero… ¡Maldición! Estoy hablando como si supiera lo que ocurrió, pero eso es lo que quiero saber-
Ella apoyaba completamente a su hermano, amaba a su familia, pero desde que cumplieron los trece años en sus mentes iban pasando pequeños fragmentos de situaciones que ninguno de los dos lograba entender. Y sus marcas ¡Por Circé! Habían momentos en los cuales Honey no podía mover sus manos por los fuertes calambres que la atacaban, mientras que Trey sentía que miles de abejas picaban su pecho cada vez que su cicatriz ardía.
Sus ataques no eran tan frecuentes, pero a lo largo de esos dos años habían aumentado la intensidad y cada vez que le comentaban a alguno de los adultos, estos se dirigían miradas cómplices entre ellos.
Esta situación no podía quedarse así, ambos merecían saber lo que les ocurría y si no era por las buenas, iba a ser por las malas.
OoOoOoOoOoOoOoO
Hace bastante tiempo que él le había perdido el miedo al ex profesor de pociones, pero habían momentos en los cuales podía recrear en su mente aquellas escenas de su primer año y el temor volvía a recorrer su cuerpo, aunque claro, debía guardar las apariencias ¿Qué dirían sus alumnos si lo vieran temblar como un pequeño de once años? Además, él era el jefe de la casa de Gryffindor, debía dar el ejemplo
-Debes ayudarme Longbottom-Dijo Snape caminando junto a él rumbo al invernadero numero cinco, donde Neville tenía una pequeña zona repleta de lazo del diablo-Tu eres su padrino, algunas veces te hace más juicio a ti que a mí, además, Honey está adoptando el mismo actuar despreocupado que él, Hermione y yo ya hablamos con ella, pero tú eres su jefe de casa y quizás…-
-¿No crees que los chicos están actuando raro por…?-
-Sabes que no podemos hablar de eso, aun no es el momento-Dijo algo irritado-Aun falta un poco más de un año-
-Es curioso, todo esto también empezó por ocultar una verdad ¿No es así Snape?-
Severus dejó escapar un bufido antes de volver a su habitual silencio.
La rubia iba con una maceta entre sus manos mientras tarareaba una alegre melodía muggle que uno de sus primos le había enseñado el verano pasado. Ya ansiaba poder ver una vez más a Hugo, aun cuando su tio Ron estuviera fuera del país, era grato saber que al menos el pequeño pasaba las vacaciones en la casa de sus abuelos. Era el menor de sus primos y quizás por eso, era su consentido
-Mañana le escribiré una carta…también le escribiré una a Albus y Lilu, pensar que no alcanzaré a estar con ellos…-
-Bueno, con Al si alcanzaremos a estar, lamentablemente Lilu y Hugo fueron encargados muy tarde-
La maceta terminó en el suelo luego de que Victorie Weasley la soltara de la impresión
-Yo lo lamento Vic, no quise, en verdad-Comenzó el Slytherin mientras se apresuraba a reparar el objeto con magia-Mira, como nuevo-
-Solo dime que es lo que quieres y lárgate Trey, estoy esperando a tu hermana para una tarea, no tengo tiempo para tus estupideces-
-¿Aun sigues enojada?-
-¿Y porque debería?-Respondió dándole la espalda y regando la planta-La única que se va a enojar porque estás hablando con otra chica es tu novia, ¿Por qué no vas con Petra?-
-Petra no es mi novia-Dijo de forma desesperada-Solo es mi amiga-
-¿Así que te besas con tus amigas?-
-Si…bueno ¡No!-Se corrigió de inmediato, sabiendo que la rubia estaba por dejarle la maceta como sombrero-Sabes que estoy bromeando Vic, me conoces-
-Tengo cosas que hacer Trey, por favor…-
Él tomó su mano y se acercó a la chica, invadiendo su espacio personal
-Me conoces lo suficientemente bien para saber que es otra la chica que me gusta-
El corazón de la rubia latía de forma frenética
-Petra es solo mi amiga, esa tarde bebió de más y unos chicos de mi equipo la retaron a besarme, ella no quería, pero ya sabes lo que puede hacer el alcohol en el cuerpo-
-¿Y cómo sabes que no quería besarte?-Preguntó desconfiada
-Porque entre tú y yo, ella te elegiría a ti…si es que me entiendes-La boca de la chica se abrió a más no poder-Pero eso se queda entre nosotros-
Trey se acercó lo suficiente al rostro de la joven como para ver el iris de sus ojos y pudo contemplar como sus mejillas se coloreaban suavemente mientras acercaba sus labios a los de ella
-Solo me gustas tú Victorie Weasley, creo que lo sabes muy bien-
-Tú también me gustas-
-Eso es bueno, porque no iba a aceptar un no por respuesta-
-No me has preguntado nada Terrance-Dijo nerviosa
-Es muy obvio ¿No?-Ella negó suavemente-¿Quieres ser mi…?-
-¿Pero que está pasando acá?-Dijo el jefe de Gryffindor
-Novia-Terminó de decir el chico, maldiciendo internamente ante el hecho de que su padre y padrino lo estuvieran mirando tan atentamente-¿Acaso un chico no puede declararse en paz en este castillo?-
Él tomó la mano de la joven y la acercó para robarle un beso; ella siguió la corriente hasta que una alarma en su cabeza le recordó donde estaban, las paredes en Hogwarts tenían ojos, oídos y bocas por todas partes, sobre todo para cosas como esas
-Pero Honey…-
-No Teddy, ya sabes lo que puede pasar-
-Solo es un beso-Dijo el metamorfomago cambiando su cabello a un pálido lavanda-Además tu padre tiene rondas en el segundo piso-
-Tú conoces a mi padre-Le recordó-Y sabes de lo que es capaz-
-Es capaz de hacer un buen café-
-Teddy…-
-Ok, si sé, pero…-El chico tomó su mano y besó cada uno de sus nudillos-No le veo nada malo a lo que estamos haciendo, somos novios-
-Lo sé Teddy, pero tu sabes como es-
-Lo conozco, así como él me conoce a mí. Él debe saber que siempre estaré para ti, que te respeto y que me gustas de una forma difícil de explicar. Me gustas Honey, lo sé desde que éramos pequeños, logras desequilibrar mi control-
Y ¡Merlín! A ella también le gustaba Teddy desde hace bastante tiempo, pero nunca pensó que se iba a fijar en ella por todo eso de ser la hermana menor de su mejor amigo, pero ¡Sorpresa! Trey había ayudado a planear su declaración y les prestaba cuartada cuando querían tener una cita
-Eres un tonto Lupin-Dijo ella abrazándose a su cuello para poder besarlo
-Tu tonto-Respondió él mientras rodeaba su cintura
Teddy bajó su rostro para poder besarla, mientras Honey se paró de puntitas para alcanzar su objetivo
-Saca tus manos de mi hija Lupin-Dijo una fría voz tras ellos-A mi oficina ¡AHORA!-
-Pero papá…-
-Nada Honey, él irá a mi oficina-Repitió-Y si quiere conservar todos sus miembros intactos Señor Lupin, le sugiero que empiece a caminar a la orden de ya ¡YA!-
Era la marcha de la vergüenza.
¿Así que ese era el motivo del tonto actuar de sus hijos? ¿Ambos estaban enamorados? No era tan malo…bueno, quizás si, sus pequeños ya no eran tan pequeños si ya estaban buscando rincones alejados para besarse, además, enterarse el mismo día que los dos habían empezado una relación (O eso quería creer de su pequeña) era demasiado hasta para un tipo como él.
Hermione solo pudo reír cuando Severus terminó su relato y aun cuando su esposo la miraba como si le hubiera crecido una segunda cabeza, su buen humor no disminuyó ni un poco
-Vamos, no estés tan serio-Dijo una vez que logró controlar sus ganas de reír-Ambos sabíamos que esto pasaría algún día-
-Pero no el mismo día-
-Son mellizos, están más unidos que otros hermanos-
-Ni siquiera aprendieron a hablar al mismo tiempo-Argumentó-Pero si consiguen novios al mismo tiempo-
-Honey y Teddy salen hace dos meses-
La mandíbula del Slytherin casi sale de su rostro
-¡Tú lo sabias!-
-No me vengas con reproches Severus Snape-Dijo Hermione levantándose del sillón y apuntándolo con el índice-Le prometí a nuestra hija guardar el secreto hasta que ella decidiera decírtelo-
-Pero ella no me lo dijo ¡Los encontré!-Le recordó, pasando sus manos por su cabello en un gesto de desesperación-Y ahora qué ¿Vas a decirme que también sabias que a Trey le gustaba la hija de Bill Weasley?-
-Si, además Severus, eso era un secreto a voces ¿Es que acaso nunca te diste cuenta como la mira?-
-Va a darme algo-Dijo el hombre sentándose en uno de los sillones y acercando un poco de Whisky de Fuego a su copa-Ustedes tres van a matarme uno de estos días-
-Bueno, ahora sabes el porque estaban tan distraídos-
-Pero aún me queda una duda-
-¿Sobre que?-
-Lo estábamos hablando con Longbottom, es sobre…ya sabes, lo que pasó antes-Hermione asintió-Las ideas de los chicos se están cruzando-
-Minerva igual está preocupada, ese día que encontraste a Trey en la noche, Honey había ido en la tarde a hablar con ella sobre sus "visiones"-
-¿Ella le comentó algo?-
-Solo que "Le diera tiempo al tiempo"-
Severus suspiró
-Ellos no van a quedarse tranquilos, sobre todo Honey, es igual de curiosa que tu-
-Quizás sea hora de entregarles sus cosas-
-No-Dijo bastante serio-Hay que hacerle caso a McGonagall y dejar que las cosas sigan su curso-
-No van a soportar tanto y lo sabes-
-¿Recuerdas esa carta que recibió cuando ella desapareció?-
-Si-Respondió la castaña-Solo era una frase-
-"Nos veremos luego"-Dijo Severus sacando la caja que Trey casi logra sacar-Solo nos quedan dos veranos-
-Para ellos será una eternidad-
-El tiempo es relativo-
OoOoOoOoOoOoOoO
Despertó con un horrible dolor de cabeza, había tenido un sueño tan confuso que hasta la ultima de sus neuronas tuvo que esforzarse para crear algo tan fuera de lugar. Había un gran circulo dorado bajo sus pies, unas viejas runas y si mal no recordaba en aquel sueño parecía completamente agotada; bueno, lo de agotada no era tan raro, estos últimos días no había podido descansar correctamente por culpa de aquellas visiones, tampoco es que pudiera hacer gran cosa, ni siquiera podía dibujar las escenas porque sus brazos estaban un tanto acalambrados, si, definitivamente estaba mal.
Salió de su habitación y se encontró con el rostro adormilado de su hermano mayor, él no lucía mejor que ella
-Buenos días Trey-Saludó de manera cordial-Feliz cumpleaños-
-Buenos días…Honey-Dijo con algo de molestia, su pecho volvía a arder-Feliz cumpleaños, ahora somos legales-
Ella le dedicó una pequeña sonrisa antes de besar su mejilla y dejar que le revolviera el cabello de forma amistosa.
No todos los días se cumplían diecisiete años y eso en el mundo mágico era la mayoría de edad. Ahora sus varitas ya no serían rastreadas y como había dicho Trey el día anterior, podían darse el lujo de ir a los bares y pub hasta quedar inconscientes (Aunque no lo harían mientras vivieran con sus padres).
Al bajar Tob, el elfo que siempre los había ayudado con las tareas de la casa, estaba junto a sus padres preparando el desayuno
-No puedo creer que mis pequeños ya tengan diecisiete-Dijo Hermione besando la mejilla de cada uno de ellos y dándole un fuerte abrazo
-Somos legales, el alcohol y el peso de la ley puede caer sobre nosotros-Bromeó Trey-Aunque aún debemos terminar el colegio y ver donde seguiremos los estudios…debo mandar una carta al tío Rolf para ver lo de mi beca en Irlanda-
-Y yo este año debo ver lo de la academia de aurores, y los ¡NEWTS! No he estudiado lo suficiente, si no obtengo…-
-Ya basta ustedes dos, suenan igual que su madre en su época de estudiante-
-Bueno, yo no conocí a mi madre en esa época, pero por lo que veo, al parecer te gustó lo suficiente para hacerle mellizos y casarte con ella ¿O estoy equivocado?-
-Que seas mayor de edad no significa que no pueda castigarte Terrance-Dijo Snape
-Vamos, solo fue un comentario inofensivo-Comentó Trey sacando una tostada del plato que estaba sosteniendo su padre-Además si no fuera por eso, no estaríamos aquí-
Ambos padres se dedicaron una mirada cómplice mientras los mellizos iban a saludar al elfo y terminaban de poner la mesa. Hoy era el día, por fin, luego de tanto tiempo iban a poder sincerarse con sus hijos, lo que había dentro de la caja que alguna vez intentaron obtener vería la luz después de años.
Se sentaron en la mesa y comieron en relativa calma; las lechuzas de sus amigos llevaban constantemente con notas y regalos logrando alegrar aun más la mañana de los jóvenes
-Y esta es del tio Ron-Dijo Honey terminando de leer el pergamino-Vendrá en un par de dias por Hugo-
-Es una pena-Dijo Trey terminando su jugo de naranja-Estaba aprendiendo malabares conmigo, ya casi tenía la clave-
-Pero nos desea feliz cumpleaños y dice que el tio George tiene nuestros regalos-
-Excelente, quizás si son unos petardos podría…-El pelinegro se calló en cuento vio la dura mirada de su madre-Es decir, espero que sea un libro, o guantes de piel de dragón…o algo para mi escoba, ya sabes-
Severus rodó los ojos y volvió su vista a su esposa. Si bien su relación con aquel pelirrojo había mejorado notablemente, aun le dolía la lejanía que él había puesto entre ellos. Se había instalado en un pueblo de Gales y conocido a una joven que logró hacerlo olvidar todo lo vivido anteriormente; habían ido a la boda y, aunque él no estaba muy entusiasmado de compartir espacio común, logró ver todo el bien que aquella joven de cabellos rojos hizo en él. Su hijo tenía la misma edad que la hija de Potter, el cabello rojo de sus padres, era bastante delgado, pecoso y tenía al igual que él, ojos azules. Y él daba gracias a Merlín que la madre de ese niño le hubiera aportado neuronas suficientes para que ese mocoso fuera una persona bastante competente. En resumen, Hugo Weasley era un chico tolerable; aunque era uno de los "sobrinos" favoritos de Hermione, al igual que lo eran los hijos de Potter (Sobre todo el mocoso que Potter decidió nombrar igual que él, ese pequeño sabelotodo de Albus Severus Potter).
Cuando el desayuno terminó y habían dejado todo ordenado, Severus y Hermione llamaron a sus hijos a la sala de estar.
Honey y Trey se sentaron en el sillón bastante nerviosos ¿Qué habían hecho ahora? Si era porque Hawk (El hipogrifo que Trey estaba criando) se había comido el resto de pastel de Higado y Riñon que su madre había hecho deberían estar contentos de que sus dientes no iban a sufrir más.
Aunque no era sobre eso.
Hermione sacó del bolsillo de sus pantalones un pequeño objeto que, con un golpe de su varita volvió a su tamaño original y lo puso en la mesa de centro, frente a sus hijos
-Eso es…-
-Si-Dijo su padre abriendo la caja-Creemos que ya tienen la edad para saberlo-
-¿Saber que?-Quiso saber Trey-¿Somos adoptados o algo así?-
-¿Nunca quisieron saber porque tienen esas cicatrices?-
Ambos bajaron las miradas y sin querer, tocaron sus marcas.
Nunca se habían avergonzado de ellas, de una forma y otra sabían que lo que portaban en sus cuerpos no eran simples marcas de nacimiento. Honey se sentía muy bien al dejar sus brazos descubiertos, mientras que Trey mostraba su cicatriz que decoraba todo su pecho con bastante orgullo cuando se quitaba su camisa o su polera
-Mi cicatriz en el pecho es por una herida que tuve al nacer ¿No es así?-
-Tu herida fue hecha antes-Dijo Hermione, sacando lo que parecía un pequeño reloj de bolsillo de la caja-Quizas unos minutos antes, no estoy segura…pero creo que esto, podrá ayudar a despejar tu mente. Lo has visto antes ¿No es así?-
Él asintió con su cabeza antes de tomar el objeto entre sus manos. Un agradable calor lo recorrió de inmediato, aunque de pronto el dolor de cabeza con el cual había despertado se había incrementado
-Trey-Dijo Honey, bastante preocupada por su hermano-¿Qué te pasa?-
-Mi cabeza…siento que va a estallar-Muchas imágenes cruzaban por su mente, desordenando sus ideas y confundiéndolo aun más-Necesito ir a dormir o no podré…-
Sus piernas temblaban, así como sus brazos iban perdiendo fuerza, pero él no iba a dejar que el espejo…Un momento ¿Cómo sabía que aquello era un espejo de Oesed en miniatura?
Severus hizo que su hijo rodeara su cuello con uno de sus brazos y lo ayudó a subir hasta su habitación ante la atenta mirada de su esposa e hija.
Ahora no estaba tan segura si quería averiguar lo que había para ella ahí dentro
-Nunca pensé que algo así pasara-Dijo su madre bastante preocupada-Sabía que iba a existir una reacción pero nunca…-
-¿Qué está pasando mamá? ¿Por qué Trey…?-
-Últimamente esos sueños extraños se están haciendo más y más persistentes ¿No es así?-
-Y eso que tiene que ver con esto, no lo entiendo-
Hermione sacó el siguiente objeto de la caja ante la atenta mirada de su hija. La carta que había llevado a McGonagall días antes de que a ella la dieran de alta de la clínica del doctor Asriel
-Esto es tuyo, sería bueno de que lo leyeras-
-Pero…está abierto-
-Claro, primero había sido para tu madrina-
-Entonces es de ella, no mía-Dijo como si fuera algo obvio
-El objeto que le dimos a tu hermano estaba con la carta-Explicó la castaña-Y tanto Minerva como el resto de nosotros sabemos que ustedes son los verdaderos dueños-
-¿El resto? ¿Qué quieres decir?-
Su madre apuntó la carta, en una clara señal que ella no iba a decir nada más.
Bueno, algunas veces uno tiene que hacer lo que tiene que hacer.
En realidad más que una carta, era una nota, una frase escrita por… ¿Esa era su letra?
"Nos vemos pronto.
HS"
¿Qué quería decir? ¿Por qué esa nota estaba firmada por ella? No, nunca había escrito algo así, siempre que le escribía a su madrina o a su padrino era cartas más bien extensas…o comunes, nunca escribiría algo como…
Pero entonces recordó un viejo sueño…y salió rápidamente por la red flu de su casa hasta el castillo de Hogwarts. Si estaba en lo correcto, estaba atrasada.
Que alguien le recordara que viajar por el tiempo era un gran daño para su cabeza, ¡Merlín! Necesitaba un gran vaso de agua y una poción analgésica para aliviar aquellas punzadas que la estaban matando de forma lenta y tortuosa
-Cuando todo esto acabe, iré a dormir, necesito dormir en mi cama, solo pido eso-Dijo casi como suplica-Por Merlín y Morgana, que alguien acabe con mi maldito dolor-
Se dejó caer hasta el suelo de la sala de los menesteres y apoyó su cabeza en sus rodillas, descansando unos momentos hasta que las marcas de sus brazos comenzaron a picar de una manera bastante persistente y molesta. Maldita sea ¿Qué más le faltaba?
-¡OH POR MERLÍN, CIRCÉ Y MORGANA!-
Ella levantó la mirada y no pudo estar más de acuerdo al nombrar a la trinidad, es decir, no todos los días habían dos tu en el mismo lugar (Los gemelos no contaban)
-Hola-Dijo Honey a la chica frente a ella-Sé que esto es raro pero…-
-¿Raro? Creo que aquella palabra se queda corta para todo lo que estoy sintiendo-Le respondió la otra Honey
-Estamos…recuerda que soy tu-
-No, ahora me vas a decir que soy igual de técnica que Trey-
-Solo algunas veces, cuando conviene- Dijo con una sonrisa-Aunque generalmente basta con ser nosotras mismas-
Silencio, uno bastante incomodo que se prolongó por varios minutos hasta que, la Honey que traía la carta decidió romper el hielo
-Yo…mi madrina dijo que viniera hasta aquí…dijo que las respuestas que estoy buscando…-
-Si, creo que ya lo intuía, aquí no son muy adeptos a contar todos los detalles, prefieren que juguemos a ser Sherlock Holmes-Respondió-Pero creo que tu sabes…-
-Tengo algo en mente, aunque no sé si es lo correcto-Dijo acercándose
-Nunca nos equivocamos, o eso es lo que dicen los maestros, excepto…-
-La Profezorra de Perfitt-Respondió la Honey que sostenia la carta, aunque estaba confundida ¿Quién era esa tal Perfitt y porque la llamaba así?
-Si, exactamente ella-Rió la otra joven, caminando hasta su otra yo mientras sacaba su giratiempos.
Su arena ahora estaba de un brillante dorado, al igual que momentos antes de su viaje
-¿Funcionará?-
-Ya pasé por mucho…debe funcionar-
-Pasamos-La corrigió, sujetando el giratiempos-Soy tu-
-Y yo soy tu-Dijo girando el pequeño reloj de arena y dejando que el aura dorada la envolviera una vez más.
Sus marcas estaban ardiendo, pero esta vez era de una forma agradable…como si él vacío que alguna vez existió en ellas fuera llenado.
Ambas cerraron sus ojos y juntaron sus frentes mientras todo daba vueltas a su alrededor.
Cuando aquella aura brillante se difuminó, en la sala solo había una Honey, la cual sostenía el pergamino y portaba el giratiempos.
En cuanto salió de la sala de los menesteres, su cabeza un seguía dando vuelta, ordenando todos los recuerdos que se agolpaban en su memoria
-¿Honey?-Dijo la voz preocupada de Albus Dumbledore
-Hola-Dijo antes de desmayarse
OoOoOoOoOoOoO
Cuando despertó lo primero que vio fueron los ojos miel de su madre y la mueca de preocupación de su padre
-No, quédate quieta-Le aconsejó su madre mientras llenaba un vaso con agua-Debes estar confundida y cansada ¿No es así?-
-Me duelen mis marcas…el tiempo es un maldito hijo de puta-
-Lenguaje-Comentó una voz burlona tras su padre
-Cállate Trey-Lo censuró-¿Y qué haces aquí? Deberías estar agonizando en cama, con tu cerebro empañado en recuerdo-
-Oh, veo que ya estas mejor-
-Claro, ahora estoy completa-Dijo con una sonrisa cansada
-Ambos lo estamos hermanita-La corrigió besando su frente y acomodando un mechón de su cabello oscuro
Severus negó con la cabeza, al igual que su mujer
-Ambos se equivocan-Dijo la castaña-No son solo ustedes que se sienten así-
-Por fin estamos los cuatro-Dijo el Slytherin-Y todo gracias a ustedes-
Los mellizos se miraron y sonrieron de forma cálida
-Bueno…Trey fue un buen apoyo logístico-
-Y Honey fue buena mentirosa-
Sus padres le dedicaron una sonrisa y, ante la sorpresa de los tres, Severus los rodeó con sus brazos.
Ninguno dijo palabra alguna, solo se quedaron en silencio, sintiendo el calor del otro…la vida de quienes lo rodeaban.
Si, habían luchado por esto y ¡Maldita sea! Era lo mejor del mundo.
Por fin en familia…por fin los cuatro
-Por fin en casa-Susurró Honey en el oído de su padre
Severus solo pudo darle la razón.
FIN
Y MIERDA…DOLIO ESCRIBIR ESA ULTIMA PALABRA. ME DUELE EN EL ALMA TERMINAR ESTE FIC.
HONEY Y TREY SON MIS BEBES :C
PERO TODO TIENE QUE TERMINAR Y CREO QUE LE DI UN FINAL DIGNO…CON RISAS, MOMENTOS TRISTES Y COSITAS INTERESANTES?
MUCHAS GRACIAS A TODOS LOS QUE SE TOMARON LA MOLESTIA TODOS ESTOS AÑOS EN SEGUIR, LEER Y COMENTAR ESTA HISTORIA. EN VERDAD, CREO QUE HICIMOS ESTA HISTORIA EN CONJUNTO, ASI QUE USTEDES TAMBIEN MERECEN CREDITO!
ESTO ES LO MÁS LARGO QUE HE ESCRITO EN MI VIDA…Y LO VALIÓ.
ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO, LO HICE CON TODO EL AMOR DEL MUNDO.
LA TRAVESIA DE HONEY LLEGA HASTA AQUÍ, NUESTRA BEBE MERECE UN APLAUSO?
NO QUIERO ALAEGAR MÁS ESTO…ASÍ QUE…COMO SIEMPRE…
UN BESASO BIEN GRANDE CON SABOR A CEREZAS!
XERXES ELI
