Mientras Hans se encargaba de supervisar que los sirvientes tuvieran lista las recamaras. Elsa estaba en su despacho ojeando las cartas recién llegadas, muchas de ellas felicitaciones por la boda. Estaba tranquila por que Hans se había encargado de que ordenaran las camas de sus hermanos y la cena.
Estaba leyendo una de tantas cartas que faltaban por leer, cuando desde su puerta se escucho el crujido de la misma que hacía al abrirse. Era John quien pedía permiso para entrar, el cual fue cedido de inmediato por un gesto que hizo con la mano la reina ordenando que entrara.
-John, que gusto verte-dijo seriamente la rubia esperando que entrara por completo el
-El gusto es mio majestad, pero vengo a un asunto que tengo pendiente con usted- la oyente no entendía ni una sola palabra que el rubio exclamaba
-No recuerdo ningun pendiente que tenga usted conmigo-dijo Elsa alzando una ceja mientras observaba como el rubio parecía jalar algo hacia adentro de la habitación. Era nada más ni nada menos que el menudo brazo de Elizabeth, la cual termina también dentro de la habitación. La joven parecía estar apenada, su mirada estaba a un punto fijo de la habitación, evitando todo contacto con la mirada gélida de Elsa, quien hacía un esfuerzo sobre humano por permanecer serena.
-Elizabeth tiene algo que decirle-dijo John con voz fuerte y directa mientras observaba sin divagar a la rubia, El llevo su mano a la cabeza de su hermana menor para agacharla un poco
-Lo siento, majestad, por haberle causado problemas-dijo con una voz pasiva la joven sureña mientras se mordía el labio, Elsa suspiro y una ligera sonrisa causada por la ternura que reflejaba la joven oveja perdía ya que de un momento a otro las lagrimas puramente genuinas comenzaron a correr por las mejillas de Elizabeth.
-No te preocupes, no hay rencor-dijo con cierta dificultad Elsa pero sin dejar a un lado la madurez que emanaba la monarca.
-Majestad, gracias. Eso era el asunto pendiente-explico el rubio-Debe de estar ocupada así que no le quitamos más su tiempo-dijo sin más el rubio mientras empujaba a su hermana para que saliera primero. Elsa le extraño el suceso que supo de inmediato que era cosa de John, el haber obligado a su hermana a pedir disculpas.
La cena fue servida a tiempo, la mayoría estaba presente exceptuando a los dos monarcas de las islas del sur quienes estaban en una de las habitaciones cuidando a su pequeño hijo, aunque Ingrid no podía hacer mucho, pues seguía exhausta.
-Fue muy oportuno el nacimiento de Hansel-comentó Anna observando a Hans, por su parte la reina de Arrendelle dirigió su mirada con un toque molesto hacia la pelirroja, pero luego se dispuso a comer.
-Si, lo fue ahora espero que no tenga otros doce-dijo Hans con un toque de humor ya que sabía a la perfección que Anna se estaba burlando de el.
-Ya nació el heredero de las Islas del sur ahora falta el de Arrendelle-dijo Viktor causando Hans tosiera por la sorpresa del comentario mientras Elsa palidecía y hacia un gesto de negación.
-Pronto-dijo Hans en seco para dar por terminado el tema
-No por ahora,no lo creo conveniente-dijo la rubia, causando varias risas entre los presentes, por el claro desacuerdo de la joven pareja, Elsa observaba a Hans con el ceño fruncido.
-Bien creo que es hora del postre-dijo en voz alta Anna para intentar romper la ligera tensión creada por el pelirrojo y la rubia. Kai se apresuro a servir el pastel de chocolate que había sido preparado a petición de Hans.
La cena termino poco después del postre y con algunas platicas superfluas.
Hans estaba a punto de entrar a la recamara de la reina, la cual estaba desocupada, cuando fue interceptado por Anna.
-Hans, necesito que mañana tengas a Elsa, ocupada y fuera del castillo-dijo la pelirroja
-¿Por que?-pregunto confuso el ojiverde,
-Por que mañana es su cumpleaños-dijo seria y con un tono regañador- Y estoy segura que con todo esto ni ella misma se acuerda-explico la pelirroja
-A si que, quieres que la distraiga todo el día para que puedas organizar algo sin que ella se de cuenta y cuando regresemos la sorpresa esté lista-ante la letanía del ojiverde Anna Asintió complacida
-No pude haberlo dicho mejor- comento Anna con una sonrisa -¿Entonces me ayudaras?-pregunto insistentemente la princesa
-Si, aunque sera difícil mantenerla lejos del castillo todo el día- dijo Hans tomando una pose pensativa
-Confío en que podrás hacerlo-dijo Anna mientras ponía su mano en la hombro de Hans para luego marcharse. El abrió la puerta de la recamara y satisfecho de ver una cama de más fue a la que le correspondía. En cierto modo esperaba la reacción de Elsa al verlo ahí.
Y no tardó mucho para que sus pensamientos se materializaran, agotada, entraba a su habitación, la joven reina, observando con fastidio la cama extra en su cuarto, y su irritación aumento cuando vio a Hans acostado en una, observando el techo.
-¿Que es lo que hace esto aquí?-pregunto la rubia sin dejar de ver al pelirrojo
-Pues se que no querías que durmiéramos juntos y yo acepte, pero ahora es diferente pues mis hermanos siguen en el castillo y si no duermo aquí me molestaran por el resto de mi vida. Y en teoría sigo respetando tu autoridad por que no estamos durmiendo ''juntos''-explico el pelirrojo convencido de que su discurso funcionaria
-esta bien, solo quédate en tu cama-dijo pacíficamente la reina, mientras se metía al baño para ponerse el camisón con el que dormía. Cuando salio pudo ver que Hans estaba completamente dormido, una leve sonrisa apareció en su rostro. Ella también se dispuso a dejarse llevar, y dormirse completamente, claro, en su cama.
Eran aproximadamente las dos de la mañana cuando el llanto del pequeño heredero de las Islas del Sur comenzó a llorar, lo hacía tan fuerte que Elsa se despertó al igual que el pelirrojo.
Elsa despertó y comenzaba a planear su día, cuando observo que la cama donde había dormido Hans estaba vacía, le pareció extraño que el pelirrojo se hubiera levantado antes que ella, pero decidió no ponerle tanta atención.
La puerta se escucho abrir, ella observo claramente que era Gerda entrando a su recamara.
-buenos días majestad, me mando el rey Hans para decirle que la espera abajo, lista para salir al pueblo-dijo con tranquilidad y calidez la mujer
-¿Al pueblo?-pregunto con confusión en sus ojos azules,ya que no tenia razón alguna para ir y aún tenia cosas que hacer
-Dice que es urgente, me dijo que necesitan ir por una medicina para la reina Ingrid-claramente esto ultimo era una mentira para hacer que la joven accediera a salir del castillo.
-Bueno, con eso hubieras empezado, en un momento estaré lista-dijo la reina mientras se arreglaba para salir a las calles de Arrendelle.
Se que me tardé un poco pero aqui les traigo otro capitulo. Niñas y niños, yo se que me tardo aveces pero no es ni para que me amenacen ni para que pongan palabras altisonantes y esto lo pongo por cierta seguidora en particular que me dejo un review algo grosero a mi parecer. Pido respeto por que creo que jamas de los jamases le he faltado yo al respeto y si me tardo escribiendo es por que escribo una y otra vez el capitulo hasta que siento que me quedó bien. Pero bueno los amo y los sigo amando y espero que les guste el capitulo. Besitos y abracitos a todos y a todas
