Siento muchísimo no poder subir con tanta frecuencia, pero estoy de finales, y escribir y pensar como debería hacer actuar a los personajes me lleva su tiempo. Además, soy un poquito vaga, guardadme el secreto, please.

En fin, aquí tenéis a Armin con nuestra ninfómana o Femme Fatale como la denominó una de las Sucrettes.

Comencemos:


Ataca sus puntos débiles

Siempre he querido tener un séquito de chicos que vengan detrás de mí, obedeciéndome en todo momento, para cumplir mis anhelos más profundos… pensándolo bien, ¿quién no? Si decís que no, es que estáis mintiendo. Tener un romance con calientes chicos que solo os miren a vosotras, que solo os quieran a vosotras, que solo busquen el placer en vosotras… sus manos fijas en vuestro cuerpo, sabiendo a la perfección que nadie, en este mundo, superará vuestra increíble belleza. Eso es algo, que desde el fondo de nuestro interior, las mujeres deseamos. Y yo no soy la primera. He perdido seriamente el control nada más entrar al Sweet Amoris. Malditos chicos calientes y malditas escuelas militares.

Agite mis piernas en la camilla mientras la enfermera me replicaba que porque había hecho esfuerzos. Debes de ser muy mala doctora, porque estoy bien, solo finjo. Joder… esto me llega a preocupar, ¿tan bien miento? Armin solo apartaba sus ojos de los míos. Avergonzado. Desesperado porque le asustaba el saber que quería más. Que un simple beso no llegaba a él.

-Te quedarás aquí. ¿Bien?

-Pero estoy bien…- replique. Haciéndome la víctima, como si no quisiese preocupar a nadie, aunque no estuviese mintiendo.

La enfermera me miró con tono reprobatorio y volvió a negarse a que saliese de nuevo a clase, vale si mi asistencia perfecta se ve jodida por esto te mataré como maté al enemigo en el gotcha, había sido en cierta medida un mal plan si ella se quedaba y si me ponían una leve falta. Pero me resigne, ¿qué otra cosa podría hacer? Con la satisfacción de saber que Armin estaba bajo mis pies, era suficiente.

-Por el momento, voy a irme un rato, tengo que encargarme de unos asuntos con la directora, así que, señorita Sucrette, quédese en la cama. Si me hace el favor, señor Armin, quédese para que no se vaya a clases. Esta mujer necesita una seria vigilancia.

La vigilancia la necesitaré fuera de la puerta, para que nadie interrumpa cuando terminé sacándole la ropa a Armin.

Armin asintió un poco ruborizado y vi salir a la enfermera, doña Maura, con un paso rápido y apurado. Nos quedamos en silencio mirando hacia la puerta, suspiré con una pequeña sonrisa, y miré directo a los ceñidos hombros y a la ancha espalda del gamer que iba a ser mi primera opción. Que delicioso era con solo mirarlo. Mi nuevo chico, se giró con lentitud, mirándome con esos ojos tan azules y hermosos, yo solo atine a sonreír al ver el cuerpo de Armin cubierto por la ropa deportiva de frente. Vaya si estás bueno…

Mordí mi labio deseosa por quitar esas capas de ropa, pero me negué a mí misma el hecho de querer apresurar las cosas, bien, el perfil de Armin era claro. Un chico que ama los videojuegos, de carácter tímido, si hago cosas muy bruscas y no le convenzo con seriedad, se sentirá presionado por tantas emociones reales, con eso claro está que me refiero a que jugar con los videojuegos le da falsas emociones y no se acostumbraría al increíble placer que puedo proporcionarle.

La visión azulada del chico se posó en mí de una forma más profunda, y por un momento juré que la había anhelado, que quería por siempre esa mirada tan fija en mi cuerpo, en mi cara, en mi completo ser. Sonreí, estirando mi mano para que el gamer la tomase, tembló lentamente y titubeó antes de cogerla entre sus manos grandes y firmes.

-¿Por qué te avergüenzas tanto?- respondí con tono meloso y sonriendo con la mayor ternura que pude. –Yo realmente te quiero.

Armin solo alcanzó un rojo muchísimo mayor en sus mejillas, sonreí internamente con perversión, es cierto que quería a Armin, en mi cama. Bien, bien, y como amigo. No quiero enamorarme, no más. Fue suficiente dosis de enamoramiento en el pesado.

-Y-yo, no s-s-e-sé- tembló. Si lo sabes, pequeño, no obligues a mami-Sucrette a arrebatarlo. Hago una mueca ante mis pensamientos, el "mami-Sucrette" me ha salido solo. No me gusta esa expresión, pero bueno, solo la he oído yo.

Aferre mi mano más a la suya y tironee de él, acercándolo más a mi cuerpo, a mí. Le hice espacio entre mis piernas colgadas, por estar sentada en la camilla, y le rodee el cuello con las manos. Demasiado alto.

-¿De verdad te gusto?- pregunté.

Asintió. –Mucho.

-¿En serio, en serio, en serio?- dije con lentitud, fingiendo estar avergonzada. Armin asintió. –Entonces… ¿puedo besarte ahora?-

Las mejillas sonrojadas del azabache volvieron a ser intensas, y de nuevo asintió mientras decía un suave "sí", cargado de vergüenza. Pero su expresión mostraba un claro favor a que mis labios bailasen en los suyos.

Así que lo bese. Plante mis labios sobre los suyos, y comencé a moverlos en una danza suave llena de sensualidad, quería incitarlo, quería hacerle continuar conmigo, en seguida se puso manos a la obra cuando intensifiqué el beso, pidiendo acceso a su boca paseando mi lengua por sus labios. Esto era seducción, yo era la maestra de la seducción. Nos separamos con lentitud, mis ojos brillaban de "cariño", mientras que los suyos brillaban de fuertes emociones. Lo sabía, no se creía lo que estaba pasando.

-Armin…- murmuré. –Te parece que… mantengamos esto en secreto. No es que yo me avergüence de ti, tampoco es que no quiero mostrarle a la gente lo que siento, es solo que… yo quiero vivir la acción del secreto… como en el juego de besos en la oficina, más apasionante… mucho más.

Armin se ruborizó lentamente y asintió. –C-claro.

-Por el momento mantenlo en secreto. Sobre todo de Alexy- le picotee los labios. Y asintió con nervios, pero yo también le veía un poco incrédulo, me daba lo que quería porque no sabía si esto era un sueño. Me miraba ruborizado, con gestos reconocidos como infantiles, nerviosos e ingenuos. Estaba segura, Armin no sabía qué hacer en estos momentos. Me hice la preocupada, porque en el fondo yo tenía muy claro todo lo que estaba pasando. -¿No te alegras de que estemos juntos?- mi voz sonó entristecida.

Armin cubrió sus mejillas de un color muchísimo más rojo que el anterior. –No es eso… o sea, sí, me aleg-gro. Es solo que…

-¿Solo que qué?- pregunté en un susurro apenado.

-Bueno, yo… me gustas tanto que no puedo creérmelo.

Sonreí intensamente y me lancé de nuevo e devorar sus labios. Apretando mis piernas contra él, esta vez, me rodeo con más firmeza y me apretujo contra su firme pecho. Joder, no me arrepiento de que sea mi primera opción.

Gruñí contra sus labios y me separé, esta vez, me beso él. Con más seguridad, haciéndome pensar que yo estaba creando un gran besador, joder para el virgen.

Al sentir pasos y voces fuera y me separé de Armin, sonriendo con suavidad. Para comentarle algo con naturalidad, separándome de su cuello con mis brazos. Ahora que te haces a la idea nos separan, tranquilo, yo te ayudaré a que esa idea no se vaya de allí.

-¿Te parece si hoy me acompañas a casa?

Asintió. –Claro…

-Recuerda que me debes la partida del GTA-

Armin se separó y comenzó a emocionarse. –Es cierto, se me había olvidado, estoy deseando enseñarte mi nueva estrategia para huir de la policía, aunque creo que tú vas a tener problemas con la parte de…-comenzó, pero lo interrumpió Rosalya al entrar en la sala.

-¿Uh?- preguntó al ver a Armin casi encerrado entre mis piernas, Castiel también se encaminó con una mirada fría, acompañado de Lysandro quien parecía algo molesto. Añadiendo que Alexy sonreía como si fuese la gran cosa en compañía de unos contrariados Nathaniel y Kentin.

-Hola chicos- saludé. Y Armin permaneció serio, observando a todos los chicos, ¿qué se le estaría pasando por la mente? Sonreí imaginando todas las opciones que el chico otaku podría pensar con molestia, y sonreí sabiendo que estaba celoso, al igual que todos los chicos que venían con mi mejor amiga del Sweet Amoris.

-¿Cómo te encuentras?- me golpeo con la realidad Rosa, claramente sus palabras iban muy sugerentes y con una picardía que jamás quise escuchar, sobre todo cuando comienza mi plan maestro.

-Bien. Fue una tontería de mareo, es solo cansancio- me levanto de la camilla, rozando a Armin con un gesto sugerente que le hizo sonreír con suavidad, le di la espalda. -¿Qué tal la clase?-

-Bueno, fue demasiado fácil- contesto Kentin. Alexy sonrió hacia mí con picardía, oh, cierto, le gusta Kentin. Se acercó a mí y me abrazó.

-Te perdiste su culito tan bien formado- comentó el gemelo de mi "casi-novio".

No conteste, solo me reí, correspondiendo a su abrazo con una suavidad que le hizo apretujarme más contra él. Seguro está pensando que soy demasiado linda. –Podré soportarlo-

Realmente no podía soportarlo, me quejé internamente por eso. Ojala hubiese visto el trasero de Kentin moverse con agilidad mientras escalaba, sus largas piernas… Suspiré con suavidad mientras me dejaba arrastrar por mis fantasías sobre los traseros lindos de aquellos hermosos chicos, sobre todo el de Kentin, y me obligué a caminar, arrastrando los pies, agarrando el brazo de Rosalya con suavidad.

-Gracias por preocuparos por mí- bese su mejilla y ella sonrió enternecida.

Castiel sonrió socarronamente, haciendo que yo fijase mi vista en sus grises ojos. –Con lo delgaducha que eres, me esperaba que estuvieras desmayada por los restos porque una mosca chocó contra ti-

Fruncí el ceño. –Lo que pasa es que tú ya no sabes que decirme para captar mi atención- contraataque.

Rosalya, Alexy, Nathaniel y Kentin estallaron en carcajadas puras y yo me permití sonreír suavemente al pelirrojo. Quien parecía molesto, pero estaba totalmente divertido ante mi respuesta.

-¿Estás intentando rebelarte? Porque te recuerdo que la última vez que fuimos a dar un paseo, Demonio quiso que lo acariciaras y acabaste en el suelo. Por no decir que tus intentos de llamar mi atención son demasiado notables.

-¡No saques tus trapos sucios, rojito!- me pavoneo delante de él con una pequeña sonrisa. –Además, ¿cuándo he tratado llamar tu atención? Que yo recuerde eres tú el que pulula a mi alrededor.

Las risas no se acallaron y yo podría sentir que me encantaría acostarme con él aquí, ahora, después de una discusión estúpida. En la que él se encontraba sin palabras porque de nuevo, había sumado a mi marcador algo que le hacía rabiar, pero sabiendo que el encantaba la sensación.

Kentin intervino en la conversación. -¿Te apetece que te acompañe a casa?-

El delegado también se metió, empujando con su hombro. –Tú tenías cosas que hacer, ¿recuerdas?- preguntó el delegado.

-¿Cómo qué?- se molestó el militar. Haciéndome sonreír.

-No creo que vosotros tengáis el peso suficiente como para ocuparos de un enfermo- les miró con el ceño fruncido Castiel. –Además, tú- señalo al delegado. –Eres molesto, seguro que si se desmaya te pararías a hacer estupideces como llamar a tu papaíto.

-¿¡Qué has dicho!?- grita Nathaniel. -¡¿Es que acaso tienes algún estúpido problema?! Lo que te fastidia es que Sucrette prefiera irse conmigo, una persona responsable, que contigo. Si no mira cómo te hablo.

-A diferencia de ti, a mí me habla.

Nathaniel comenzó a gritar, mientras Kentin trataba de no meterse en el embrollo con Lysandro tratando de calmar los ambientes.

Armin me miró atento por la escenita que se estaba montando, y yo tome su mano al ver que Rosa y Alexy comenzaban a reírse de las peleas y comentarse los hermosos celitos que tenían. Aproveche para escaquearme con él de aquel cubículo, llamado enfermería, donde los chicos parecían querer matarse. Si es que no lo hacen… esperemos que no, me gustaría tener sexo con todos al menos una vez.

[…]

Caminamos a fuera del recinto escolar corriendo, habíamos colocado la mochila sobre nuestros hombros, después de ir por ella al aula A, y estábamos atravesando el parque con rapidez, en unos minutos estaríamos en frente de mi casa, aunque, no pasaba nada si subía a Armin, mi tía no estaba en casa, mis padres estaban viajando y yo estaba completamente sola y dispuesta a subir a Armin y comenzar a juguetear con la cordura del azabache.

-¿Crees que se habrán dado cuenta?- Me pregunta riendo.

Yo también me rió, esta vez, de verdad. –Claro que se han dado cuenta, es obvio, no espera, no es obvio, es lo siguiente a obvio. Nos hemos escapado juntos. Pero bueno, no hay problema, seguro que Alexy se alegra, además, creo que es un poco creíble que nos hayamos cansado de tanta peleíta.

-Bueno, supongo- aferra su mano con más fuerza y sus mejillas se tiñen de rojo. Seguimos caminando con paso lento, disfrutando de la compañía del otro, vale. Yo tenía un serio problema. Amo a los chicos lindos. Y me gusta el sexo, ok, llamadme ninfómana, ya lo sé. Sin duda Armin estaba volviéndome loca.

Desvié la vista, recogiendo un mechón de pelo detrás de la oreja, siendo claramente observada por el chico gamer, sonreí, mirándolo. -¿Qué me miras tanto?-

-Eres linda-

Wow. Eso sí que no lo esperaba.

Mis mejillas se pusieron rojas como un gran tomate, vaya, eso había sido tan inocente, puro y profundamente sincero que yo me había quedado sin habla. Es decir, vale sí, el chico es tímido y sincero, pero me esperaba que estuviese lo suficientemente avergonzado como para no ser capaz de articular una frase así, por lo menos, no aún.

Como no había dicho nada ante su cumplido, se empezó a poner nervioso, se le veía en la mirada. Me quede unos minutos más pensando en que contestar ante tal linda y sincera declaración, con la brisa del viento azotando suavemente mis cabellos, mis mejillas ardiendo en carmesí, y cuando me paré a mirarlo fijamente, ya estábamos frente a mi portal. Tome su cara entre mis manos, antes de observar si alguna de las cotillas vecinas me miraban, y al darme cuenta de que no había nadie, lo besé. Y él me beso a mí. Un beso tan exquisito que de verdad, me estaba preguntando como sería Armin en su primera vez. ¡Tendría un sumiso!

-Eres realmente un encanto…- musite, fingiendo que estaba totalmente avergonzada. –Gracias.

-Yo he dicho la verdad… creí que ya te lo había dicho- su voz ya sonaba unos tonos más bajos de los que comenzó. –Eres la chica perfecta.

Fingí no oir lo último para evitar que se volviese un tomate, o peor, un cabello de menstruación dos, por el momento estaba perfectamente no comentar alguna escena cursi más.

-¿Te apetece subir a casa a pesar de saber que no están mis padres?- prácticamente estoy ofreciéndote tener sexo.

Le vi sonrojarse con suavidad y pareció valorar las opciones, pero acabó aceptando avergonzado, pero satisfecho. Abrí la puerta con mis llaves y le conduje a mi casa. Armin pisaba por segunda vez los terrenos prohibidos. Jamás he traído a un chico que fuese a acostarse conmigo aquí. Los llevamos al pisito del centro. Leia, Laeti y yo tenemos un pisito, que está a nombre de los abuelos de Leia a la que, especial y exclusivamente, le han dejado el piso, compartiendo así una llave con nosotras para nuestros propósitos y reuniones. Debería sentirse afortunado. Con él iba a ser completamente distinta.

Nos pusimos a reir, cuando entramos a mi cuarto, vale, habíamos recordado como Rosalya había destapado mi ropa interior ante esos tres chicos. Y yo ahora la destaparía haciendo su función de cubrir mis zonas, eso sería un mejor espectáculo que el que dio Rosa.

-Vale, no digas nada, ¿es que siempre vas a recordarme eso cuando hablemos o estemos en mi casa?- me hice la apenada, pero cargado de broma.

Armin sonrió suavemente. –Claro que sí-

-Entonces yo obligaré a Alexy que haga esa misma escena en tu casa, estaremos a mano-

Me reí, él también lo hizo, con su voz sonando por mi estancia. Era realmente guapo, me quede mirándolo y juro que no podía aguantar más el hecho de estar con él en una habitación con cama, a solas y con él provocándome indirectamente. Me sacudí la cabeza, y vi cómo me miraba extrañado.

Le dije que se pusiera cómodo en la cama, restándole importancia, me coloqué hacia abajo, dándole una vista prominente de mi trasero, estoy segura de que sus ojos están fijos en él, no puede apartar sus ojos, porque nadie podría hacerlo. No tendré mucho pecho, pero tengo culo. Y un muy buen culo.

Me levante con lentitud, haciendo que mi trasero siguiese destacando, y cuando me estire de todo, supe que estaría examinándome.

-Tengo unos cuantos juegos. ¿Probamos el del sexo?

-¿QU-QUÉ?

Me giré y rodé los ojos haciéndome la ofendida porque "no me estaba escuchando" y le regañe, repitiéndole mi frase, él asintió comprensivo y un poco rojo. Me senté a su lado, en la cama y comenzamos a hablar de los juegos que tenía en casa, mostré sus respectivas carátulas y, finalmente, salió el de GTA, aunque nos costó un rato decidirnos entre nuestra amplia gama de favoritos.

Comenzamos a jugar entre consejos y un montón de reclamos de mi parte por dejarme atrás cuando escapábamos de la policía, el juego trascurrió tan rápido, y estaba tan centrada en devolvérselas al azabache, que no me percaté de la hora que era.

Daban las seis. A las siete y media Armin tendría que irse a casa en el bus para llegar a su casa, sí. Demasiado lejos vivía y eso en muchos de los sentidos me desagradaba. Más sobre todo el saber que no había jugado con él.

-¿Por qué entras ahí?- me dice Armin.

-Putas y coches- Respondo como si fuera obvio.

Armin me mira con atención sin saber bien que decir, yo solo sonrió. Bien, esto tiene que comenzar. Quiero jugar. Quiero comérmelo.

Miro a Armin. Intensamente. Quiero que me escuche. Que me mire. Que me sienta. Que me desee. –Tengo tanto que decirte…- dije en una voz melosa y tierna que jamás hubiese esperado usar.

Ya sabes, usualmente los tíos se lanzan a quitarte la ropa, con o sin sentimientos, cuando tienen oportunidad… aunque yo tampoco puedo hablar.

Los ojos del azabache se fijan en mí. Deja el mando sorprendido y yo siento que es posible que este en un mundo paranormal en estos momentos, debo de gustarle mucho.

-Puedes… decírmelas- me dice relajado, con un rubor poco notable en sus mejillas. –Puedes hacerlo. Ahora. Quiero… oírlas.

-Me gustas Armin, como nunca me ha gustado alguien- es cierto que me gustas, pero me gustarías más desnudo, en mi cama, haciéndome gritar. O al revés… -Me gustas mucho más de lo que te imaginas- Me levanto de la cama, posicionándome enfrente de él. En cuclillas. Quedando muy cerca de su miembro, apoye mis brazos en sus piernas, ahora sí que estoy cerca mini-Armin. –Me haces sentir en una nube, quiero decir, estar cerca de ti, sonreír, saber que puedo tomar tu mano ahora, quiero indefinidamente más de ti. Y lo quiero todo-

Mis palabras desconcertan a Armin, quien tiene una cara totalmente indefinible. De todos modos sigue siendo apetecible.

-¿T-todo?-

-Todo- el azabache no ordena ninguna respuesta, así que, continuó con mis halagos al chico que me "enamoró". –Tus ojos, tu cabello, tus dulces labios, tu lengua, quiero tu rostro, tus sentimientos dulces, tu amor, tu mente, tu corazón, quiero todo lo que tienes que ofrecerme- respira tranquilo al ver que son sentimientos puros. Tú solo espera, cariño. –Deseo tus manos, esas enormes manos que estoy segura que serán increíbles y ágiles. Deseo tu torso, pasear mis manos por él, por tu espalda, morderte ahí- toco el lugar donde se sitúa su pezón. Sé que no se cree lo que estoy diciendo. –Quiero profundamente agacharme y quitar tus vaqueros, tus zapatos, mandar al diablo la ropa que te compró Alexy, tratando seriamente de desvestirte. A ti. Quiero a mini-Armin, en muchos lugares de mí. Quiero al Armin general. Te quiero a ti.

-¿Q-qué?

-Quiero más de ti, Armin.

-¿Estás diciéndome qu-que-que-qué-qu-qué he oí-d-d-do-d-oído bi-bi-e-en?-

Tanto tartamudeo me da dolor de cabeza. Asiento con fuerza, paseando mis manos sobre sus vaqueros.

-Quiero hacerlo contigo. Bueno, no ahora. Pero sí.

-Y-yo-

-Quiero ver a mini-Armin-

-S-S-Su-

-¿No quieres? Has visto alguna vez lo que es el sexo, ¿no?-

-Ah, sí…- resopla con timidez. –En las películas…- sus mejillas están contaminadas del rojo, hasta que se sobresalta. -¿Tu eres…?

-No. Bueno. Soy inexperta. Tuve un novio… fue hace tiempo, ni siquiera estaba en el Sweet Amoris- comenté. –Me hizo daño, y bueno. Yo… soy inexperta, pero él, me dijo lo que os gusta a los chicos. Quiero complacerte Armin.

-N-no tienes que hacer esto… yo…

-Masturbación, lo prometo.

-Pe-pero…

-Hago esto porque quiero- le digo. Parece reconsiderarlo. Pero sigue negándose externamente, pero lo desea, tanto como yo. -¿Seguro? Puedo parar…- le aviso. –Quiero continuar, pero si me dices que mini-Armin no quiere… entonces… yo puedo…

-Vale. Pero… tú tendrás que decirme cómo puedo complacerte a ti-

Sonrió. Sonrió tan intensamente que no sé qué hacer. Dios, el gamer se estaba haciendo el duro. Salto dos veces de alegría en mi interior, ya que, en el exterior, me encaminó a subirme encima de las piernas de Armin, rodeando su cuello con mis brazos, besándonos intensamente, con fuerza, nuestros labios cruzándose en una lucha. Es tan buen besado, tan buen besador… soy una excelente maestra.

Lo acuesto en la cama con la fogosidad de su besos, mi cabello largo está cubriendo la luz, pero no importa, solo yo tengo los ojos abiertos, me dejo caer contra él con suavidad, he soltado mis manos que sujetaban para medir mi peso, pero sabiendo que rondo un peso bastante bajo, estoy seguro que Armin no se quejará. Deslizo las manos por su camisa con movimientos suaves, estimulantes para él, quiero que se sienta seguro, que se anime a seguirme. Dejo de besarlo, para levantarme.

-¿Puedo quitarte la camisa, los vaqueros, los boxers y los zapatos?-

Armin asiente lentamente, avergonzado y se levanta de nuevo para sentarse, pero yo lo tiro de nuevo a la cama, deberás seguir mis órdenes ahora que vas a compartir cama conmigo, sonrió internamente.

-Yo también lo haré-

-¿Q-qué?-

-Shh… igualdad de condiciones- quito mi camisa, dejando a su vista mi sujetador de topos negros. Está deslumbrado con las diversas cintas y por los tirantes a lazos. No sabe qué hacer, solo me mira. Finjo un tono totalmente avergonzado. -¿Crees qué la ropa queda mejor en mí que en las manos de Rosa?-

-Joder- jadea. –En ti…- la cordura se va esfumando por los poros de mi piel.

-¿Quieres tocarlas?-

Asiente, parece un muñeco que acepta todo lo que le digo. Pongo sus manos sobre ellos, y dejo que los toque por encima de la tela, sus manos tiemblan y se mueven con un poco de inexperiencia, pero se siente bien.

-Son blandas- me rió.

-¿Sin sujetador?-

Asiente. –Sí. Por Kami, sí- sonrió al oírle decir cosas en japonés mientras lo vamos a "hacer". Me retiro la prenda y la tiro al suelo, viendo el rostro sorprendido de Armin. –Dios… Kami, no sé, joder… son tan… blandas, suaves… yo… uf-

-Haz lo que tu cuerpo te pida.

-No sabes los sueños que he tenido sobre esto…

Su frase me sorprende, no puede ser, ha soñado con esto, conmigo, se ha levantado feliz, por mí. Sonrió satisfecha y decido que voy a premiarle, pero me sorprendo intensamente cuando siento la boca de Armin sobre mi pecho derecho. Los chupa, su lengua hace movimientos circulares alrededor de mi pezón, quiero más, joder si quiero más, quiero sus labios inexpertos y temblorosos ahí abajo. Me excito de sobremanera cuando siento su mano en el otro, estimulándolos. ¿Cuánto porno y cuantos sueños habrá tenido para moverse así, joder?

Me deje llevar por los suspiros que salían de mí, era excitante, rico, morboso, quería follarlo ya. Pero… aún no estaba listo.

-Armin.

Levanto la vista, separándose de mis pechos, haciendo que yo pudiese besarlo, nuestras lenguas corrieron en un intenso éxtasis de placer, encontrándose, peleándose, nuestras bocas devorándose, Armin era un increíble besador, ¿lo he dicho ya cincuenta veces no? Pues os jodéis. Morid de envidia porque este chico tan bueno es lo mejor que he visto, al menos de momento.

Una vez que el beso se rompe de nuevo, me levanto, oigo una queja, pero deja de quejarse y oigo su acelerada respiración aumentar más, al ver como mis vaqueros caen por mis piernas largas, permitiéndole ver mi piel.

-Quítate los zapatos, y los calcetines.

Asintió rápidamente comenzó a retirarlos de él, movimientos torpes y apurados con el afán de librarse de ellos. Yo me reí lentamente por ver sus prisas y en un momento dado, me agaché, bajando sus vaqueros con suavidad, mis manos recorriéndolo y el chico volviéndose loco para que me apurase. Una vez que los vaqueros estuvieron fuera, observe sus boxers de Phineas y Ferb. Riéndome intensamente de ellos. Tan otaku…

-¡N-No te rías!-

-L-lo siento, es que… vale, si me lo esperaba, por eso me hizo gracia. Pero no me importa, son lindos…

Más lo que hay debajo.

Armin hizo un puchero y yo bajé mis manos hacia el elástico. Sonriendo suavemente. –Armin… voy a comenzar.

Sentí que se tensaba, pero no me importo. Porque en seguida me incline para disfrutar de mini-Armin.

-Hola pequeño, vas a ver lo que es placer- susurre para él, un susurro que no llego a oídos del gamer, pero si me basto a mí para hacerme sonreír.

Cojo el miembro del gamer con ambas manos, lo introduzco en mi boca, oigo a Armin jadear al sentir mi húmeda boca recorrerlo, bajando con muchísima lentitud a través de aquella superficie. Armin era delicioso.

El sexo oral podría resultar asqueroso, pero, a mí no me desagradaba, sobre todo cuando ellos te lo devolvían con el triple de intensidad, haciendo que gimas sin parar, como va a hacer Armin ahora.

Mi boca sube, baja, pero con un ritmo tortuoso, el chico está desesperándose, me desea, me desea tanto como yo a él, tanto como mi linda boquita desea impregnarse de su sabor. Voy acelerando el ritmo en una pasión que me deja extasiada, pidiendo por más, deseando que él suplique "más".

Ahora mi cabeza se mueve más rápido, introduciendo el miembro del chico con rapidez en mí boca. Y gime, gime bajo mi poder, me siento poderosa, tan poderosa que quiero más, más de él. No puedo contener las ganas de que me diga lo buena que soy en esto.

Asciendo aún más rápido y siento la respiración del chico más fuerte.

-Su-Sucrette, joder… ¡Si está es la recompensa que recibió Mario por rescatar a Peach, normal que fuese a salvarla!

Estuve a punto de reírme, pero sentí un líquido

-Por todas las almas que absorbió Onimusha, joder-

Su primer orgasmo, concedido por esta boquita. Armin respira agitadamente. Trago aquel liquido con rapidez. Colocándome encima de él con un tono bastante sugerente.

-¿Qué tal? ¿Lo he hecho bien?- que falsita estoy siendo con lo de inexperta… lo siento cariño, todo por una buena causa.

-Sí, ahora me toca a mí…


Creo que me ha salido bastante largo, así que, espero que os guste y sea de vuestro agrado. Me cuesta mucho ponerme en la piel de Armin, o sea, como amigo sí, pero como algo más, le veo muy tímido, no sé como espabilarlo, así que, meh. Espero que sea de vuestro agrado.

Siento si tardo en subir, lo intentaré, pero solo quedan dos semanas y seré totalmente vuestra para escribir. En fin, cualquier cosa mensaje privado por FF. Muchas gracias por apoyarme, sois vosotras quién me animáis a seguir escribiendo aquí.

¡Gracias de todo corazón!

Espero que os guste. Y como buena que soy, ¡¿SE ACOSTARÁN?! ¿CÓMO SERÁ EL SEGUNDO ASALTO?

Espérenlo en el próximo capítulo de "Ninfomanía"


De nuevo os invito a leer mis fics:

La rosa de la discordia y Mi Pesadilla Roja y Caliente.


Dejen sus reviews.

Las quiero :D