Siento haber tardado tanto en subir un capítulo cuando he escrito varios shots, pero no me sentía muy inspirada en está historia, y quería hacer algo sorprendente, innovador, algo que pocas veces se muestra en Sucrette.

Disculpadme y espero que disfrutéis.


Créditos.

Todos los personajes (Armin, Alexy, Agatha, "Sucrette" en sí, Castiel, Dake, Dajan) pertenecen a ChiNoMiko.

Leia, Trevor, James, Margarete, Christie y Lefson (Lef) me pertenecen a mí, son OC's creados por mí para dar más emoción a la historia, y en cierto sentido, Sucrette también es "mía".

Valkyon y Nevra, también son de ChiNoMiko, pero pertenecen al juego francés Eldarya, aun no traducido al español, que ella hizo. Si queréis saber como son (porque no los conocéis) buscadlos en internet poniendo su nombre y eldarya detrás.


Ahí vuestro capítulo.

¡Espero que los disfrutéis!


Menuda tenemos armada

Me giro a mí, colocándome en la cama, aquella superficie blanca con todas las sabanas dobladas y arrugadas. Sonrió nervioso y me miro atentamente, mirándome a los ojos con interrogantes.

-¿No sabes qué hacer?- preguntó sonriendo.

Se ruboriza y baja su cabeza a mi estómago, besando y trazando un camino de saliva por mi vientre, me contraje de placer al sentir sus labios temblorosos bailar sobre mí. Nada mal.

Sentí sus mano bailotear en el elástico del pantalón, bajándolo con lentitud, tan tortuosamente sensuales eran sus movimientos que impulse mis manos para ayudarle a tirar de mis vaqueros hacia abajo, casi sentí al gamer sonreír y me desespere por querer más, por esos roces temblorosos que me llevaban a cerca del éxtasis. Que deseo sufría desde mi interior por cada uno de ellos. Y Armin estaba llevándome a la locura. Su boca comenzó a besar mi parte baja del estómago, de mi vientre plano, hasta llegar a mi intimidad cubierta por el tanga floreado que hace unas semanas me había comprado Dake, sentí sus tímidos besos temblar aún más sobre mi intimidad cubierta y temblé, dulcemente sus caricias viajaban por mis piernas, era jodidamente caliente.

Una vez que mis converses y mis calcetines estuvieron fuera, y los labios de Armin recorrían mis rodillas con sus manos empujando de mis prendas anteriormente mencionadas, sacando mis pantalones hacia abajo, estaba contrayéndome de la locura, ¡de la impaciencia!

Me retorcí bajo su repentina subida y sus cambios, estaba usando su lengua marcando un camino delicioso de saliva en mi pierna derecha, mientras su mano recorría la izquierda en una caricia tímida y sugerente. Vaya que lo estaba haciendo bien.

-A-Armin…- gemí su nombre con suavidad mientras él levantaba la vista. Sus mejillas sonrojadas, su timidez aflorando por los poros de su piel, mientras que, su sonrisita me invadía con fuerza.

-Gime más…- ahogo un suspiró de placer.

¿Le había puesto cachondo el hecho de que gemí su nombre? Sonreí burlescamente y me incline, levantando la cabeza de Armin.

-Arm-min, má-más.

Sus ojos se dilataron de placer y sujetó mis manos sobre mi cabeza, tirándome de sopetón a la cama, mientras que, comenzaba a bajar mi tanga con su boca, tirando suavemente del elástico, dios, sí.

Sus labios empezaron a acercarse y comenzó a mover su boca sobre mi clítoris, ya lubricado, ya húmedo, ya preparado para él. Su boca se movió suavemente y comenzó a mover la lengua dentro de mí. El placer que me provocaba me hacía sentir ganas de tirarlo a la cama y montarle como una vaquera, sin duda estaba deseando pasar a la acción y sentir a mini-Armin introducirse dentro de mí. Al menos, eso es lo que yo quería.

-Sucrette, soy tu tía. ¿Estás en casa?-

Tu madre. Tu madre. Tu madre. ¡Tía Agatha! ¿¡QUÉ TE HE HECHO YO EN ESTA CRUEL VIDA!? Ambos nos sobresaltamos y se apartó corriendo de mí. Yo también salte en un intento vano de huir de allí, temblando seriamente de miedo, aunque el morbo que me embargaba de probar a hacerlo con ella al otro lado de la puerta, era demasiado.

-Vístete, vístete- suplique, saltando de la cama, poniéndome la camiseta sin sujetador. Busque mi ropa interior de la parte inferior y mis vaqueros, rápidamente vistiéndome, Armin pareció identificar mis palabras y comenzó a vestirse.

La rapidez de nuestros movimientos me excito mucho al pensar en lo rápido que podría moverse Armin en mi interior. Suspiré molesta cuando lo vi acomodarse el fular sobre su cuello y me giré hacia la puerta, luego de encender la play.

-Juega- Le dije completamente seria mientras caminaba a fuera de la habitación.

Mis pasos fueron dirigidos hasta el pasillo, donde mi tía camino molesta hacia mí. -¿Por qué no respondiste antes?-

-Estaba jugando a la play con Armin…-

-¿Armin?- se asomó por la puerta. Viendo a un gamer ruborizado y jugando a la play con mucha precisión. –Es lindo-

Me hago la abochornada y la miro con inocencia. –Tía- expresó una queja suave y la miró fijamente. -¿Qué quieres?-

-Vaya, ¿interrumpía algo?

Por supuesto que sí.

-No, por supuesto que no-

Me mira con ojos pícaros y estoy a punto de replicarle y hablarle como siempre he deseado, pero me relajo para mantener la imagen de niña buena que todos se piensan que tengo.

-Bueno, venía a avisarte de que Christie me ha llamado por teléfono-

Christie es la madre de Leia. Asiento interesada, con suerte podré ver a Leia lo antes posible y contarle que bien me lo estoy pasando con Armin, no solo es por los chicos y las fotos que tengo que mostrarle, es que me muero por ser yo misma delante de ella.

Siempre me he ocultado bajo una máscara de bondad, de perfección, una máscara de Mery Sue. Jamás he enseñado mi don con los chicos, al menos no voluntariamente, todos los del Sweet Amoris están cayendo ante esta falsa fachada que agrada a todos y a mi me fastidia.

Viven enamorados de una ilusión. Y no de mi verdadero yo.

-¿Qué sucede?-

-Bueno, me dijo que si Leia podía quedarse unos días aquí, tú sabes, el divorcio y eso.

-Ah, ya, no creo que haya problema, es Leia, ¿sabes?

-Por supuesto, eso dije yo, pero venía a avisarte para que prepares la casa. Vendrá mañana por la mañana.

Asiento comprensiva y doy una sonrisa cálida y brillante. Tan dulce como puedo, tan falsa como soy. –Lo haré en seguida, tendré que posponer la partida- digo esta última frase en voz baja y mi tía sonríe.

-Sí, pero podéis seguir otro día.

Ten por seguro que lo haré, y espero que no vengas a joderlo.

-Tía, no lo digas en ese tono- me ruborizo falsamente, con el tiempo he aprendido a pensar en cosas bochornosas para controlar el rubor.

Se ríe y abandona el pasillo, frunzo el ceño y me obligo a pasar por el gimnasio antes de preparar la casa. Un poco de desahogo no viene mal.

Me giro hacia Armin y lo observo, mirándome, estaba mirándome el culo. Sonrió.

-Siento esto…- digo suavemente.

-No lo sientas- se pone de pie y deja la consola. –En tal caso ha sido divertido…- me dice con suavidad. –Es solo que… lo siento yo, tu no has…

-No importa- niego. –Siento que no podamos seguir, una amiga vendrá a pasar unos días a casa y tengo que limpiar, me encantaría que te quedases, pero… seguramente tendrás que ir a casa, y yo…- pienso en cosas bochornosas, consiguiendo un rubor en mis mejillas intenso. –No quiero distraerme mirándote constantemente.

Me mira sonriente y se acerca a mí. –Nos vemos mañana entonces… ¿no?- pregunta.

Asiento suavemente y me besa en los labios.

Wow.

No es algo que me esperaba, no es que Armin fuese muy lanzado, después del incidente de los interrogatorios a los profesores, por culpa de ayudar a Peggy, se había ruborizado solo con abrazarme. Fue lindo por su parte, demostrándome su inocencia y comprobando que también le gustaba a él.

-Chao…- musite en sus labios, picándolos de nuevo en un suave roce, una caricia cariñosa para él.

Volvió a besarme suavemente, parecía que se estaba abriendo a mí y sentí una esperanza en que, la próxima vez que quedásemos, podría divertirme muchísimo más.

Y yo que pensaba que no me hablaría y se marcharía como un tomate…

Se separó de mí apenas unos centímetros y se rió con suavidad, yo le seguí, no sé porque, pero sentí la necesidad de actuar como una boba enamorada.

-Lo siento, no me iré nunca si seguimos así.

Asentí comprensiva, bueno, al menos, podíamos salir de aquí. Le acompañe a la puerta de mi piso, y me sonrió. Me beso nuevamente y yo le abrace por el cuello y abrí los ojos mirando si esa cotilla de la vecina me estaba mirando, pero no, ni siquiera había visto esto, me separe con suavidad.

-Anda, Alexy enloquecerá.

Asiente nervioso y se va, no sé si es mi impresión pero… parece que una nube de felicidad lo está envolviendo, me rió en el interior y entro para cambiar mi ropa y ponerme un sujetador para ir al gimnasio de la calle de al lado, donde voy a hacer kick boxing con Dajan. Y donde me lo follo en diversas ocasiones.

Con suerte Dajan me quita el calentón. O quizás los demás…

Me puse unas mallas prietas, de forma pirata, que dejaban a la vista el uso del tanga que me había puesto justo para gimnasia, la cara de Castiel había sido graciosa. Demasiado.

Me coloque la camiseta top que me había comprado Dajan para el gimnasio, ajustada a mi poco pecho, pero ajustada y sobresaliendo mis pocos atributos haciéndolos más apetecibles y me coloque una chaqueta por encima para cruzar la calle, tampoco es que me gusten las violaciones cuando se trata de viejos.

Tras colocarme, los tenis y los calcetines, escribí una nota para Agatha por si se le ocurre salir en mi búsqueda, que no lo creo, cuando llega a casa del trabajo siempre se encierra en su cuarto a dormir o lo que sea que hace, quizás masturbarse… pero eso no me interesa saberlo.

Salgo a la calle, luego de bajar esas jodidas escaleras ya que no tenemos ascensor, el frío me choca contra las piernas, me encanta sentir la brisita que hay en la noche, es fresca y me hace sentir generalmente viva, pestañeo suavemente y comienzo a caminar, con cuidado de no chocarme con nadie, en un momento dado, mi vista se va directamente a la zona de tiendas, ¿debería pasarme mañana a comprarme un pijama nuevo para que Leia no se queje? Quizás será lo mejor, siempre me dice que debería dejar de usar los mismos pijamas siempre.

Leia es mi mejor amiga de la infancia, quizás de toda la vida, y la mejor que puedo tener, no se propasa con los chicos a los que le hecho el ojo, tampoco me juzga cuando soy yo misma, no me fuerza a hablar y siempre está disponible para mí. Me alegro de que, seamos amigas a pesar de que generalmente nos separamos mucho.

Chocó contra algo duro y mi genio se expande por todo mi cuerpo, ¿es que se ha chocado conmigo aposta? ¡Capullo!

-¿Pero a ver, es que no miras por donde vas imbécil?-

-¡Pero si tú eres la que ha chocado conmigo!- me grita, y en seguida reconozco la voz.

-¿Castiel?- preguntó.

Y él también me mira igual de sorprendido que yo. No creo que se haya esperado que yo protestase así, así que me muerdo la lengua en un vano intento de hacerme la santita.

Sonríe. -¿Qué hace una niña tan pequeña a estas horas en la calle?- pregunta.

-Ja-ja-ja- me rió irónicamente, con Castiel tengo que moderarme un poco, pero puedo ser un poco yo misma. –Para tu información. Iba al gimnasio.

Me mira claramente sorprendido. -¿Tú?

-Claro, practico kick boxing-

Y eso le parece sorprender más. ¿Es que no sabe que este cuerpo no es flácido si no entrenado y nada blandito?

Me gusta ir al gimnasio, no solo por los tíos que se tiran a mis pies y por Dajan y el sexo en las duchas… me gusta cuidarme y entretenerme desquitando mi genio contra los sacos de boxeo o peleándome con algunas de las chicas envidiosas de mí.

-¡Anda ya!- dice sin creérselo.

-Vente conmigo si no me crees- digo suavemente. Y él sonríe.

-Por supuesto que iré, no pienso perderme eso-

-Bien, sígueme-

Caminamos rápido hacia el gimnasio, sin charlar demasiado, hace algún comentario sobre lo poco creíble que es que yo vaya al gimnasio y yo le replico con un "me subestimas". Una vez que llegamos a la calle del gimnasio y nuestras manos se rozan de vez en cuando, veo a Margaret en el ordenador, tecleando sin parar, ¿estará de nuevo en esa página de citas?

Entramos ambos, con las manos en los bolsillos, y pasamos hasta el mostrador, con total atención en la mujer que mira el monitor del ordenador, completamente desconectada del mundo.

-Hola, Margie- digo cariñosamente. -¿De nuevo planteándote la posibilidad de salir de fiesta conmigo a ver si ligas? ¿O quizás estás en eDarling?-

Me mira rápidamente molesta. –Oye, no te pases, Su- me dice con un rubor cubriendo sus mejillas. –No estaba en eDarling, no tengo la misma suerte que tú-

-¿La misma que yo?- alzo una ceja divertida. –No sé a qué te refieres-

-¡Venga ya! ¡No uses esa falsa modestia conmigo! ¡Cuando entras en este gimnasio se vuelve en una habitación de feromonas! ¡Todos los tíos van a por ti!-

-Eso es mentira- niego. –Trevor, Jam…

-No vale que digas homosexuales. Trevor y James son pareja. ¿Qué me dices de Dajan? ¡O quizás debería hablarte de Valkyon! ¡Ese cachas solo te mira a ti! ¡Y Nevra…! ¡Oh dios mío! ¡Nevra!- chilla.

-Valk jamás me ha tirado los tejos- me quejó. –y Nevra se los tira a todo ser viviente-

-¡Valkyon es lo suficientemente tímido como para hacer un movimiento contigo!- dice. Y parece caer en cuenta de que Nevra es aparte porque no lo nombra.

Niego con la cabeza. –Venga ya, no te flipes, no recibo atención de nadie- me quejó, la verdad es que estoy siendo bastante falsita, sé que recibo atención de los chicos, pero Margaret, una mujer de treinta y pico años, muy agradable, me cae bien y no quiero restregarle mi éxito. Le he ofrecido millones de veces enseñarle, pero siempre dice que no quiere truquitos falsos. Así que me resigno y punto.

Por un momento me acuerdo de Castiel y lo miro atenta, justo por el rabillo del ojo, está molesto, no le ha gustado lo que ha escuchado.

-Bueno, voy a ir sobre una hora y media, ¿está Valk, Nevra, Lef o quizás Dajan?- preguntó.

-Sí, tus tortolos están ahí. Valkyon me informó de que le tocaba ejercitar pecho, ¡ese hombre es el perfecto yogurin para mí!- me informa, y no lo niego, es bastante lindo.

-Bueno, tíratelo- respondo encogiéndome de hombros y siento atragantarse a Castiel.

-¡Qué le gustas tú!- me replica. –Además, ¿cuántos años tiene? ¿19?

-Tiene 25- le informo. Y Castiel me mira bruscamente y yo lo miró a él. -¿Qué?- Le preguntó sonriente.

No responde y se queda mirándome, y Margaret le mira también.

-Espera… ¡Oh dios! ¡Lo siento!- me dice y yo la miro con un interrogante en mi semblante. -¡No sabía que venías con tu novio!

Quiero negarle que Castiel es mi novio, que solo es un amigo que no me cree que voy al gimnasio, o hacerme la dura delante de él, para llamar más su atención. Pero se adelanta. –Ahora lo sabes-

-Es lindo, nunca me lo dijiste. ¡Y yo ni siquiera lo sabía!

-Ya…- digo suavemente, metiéndome un mechón de cabello detrás de la oreja derecha. –Yo tampoco lo sabía- musito para que me oiga Castiel, que solo me da un codazo amenazante.

-Bueno, bueno, bueno. Y yo hablando de las pasiones que despiertas en el gimnasio, lo siento chico- le dice suavemente. -¿Quieres entrar a practicar?

-No- dice seriamente.

-Solo viene a verme- digo con una sonrisa. –Se le ha metido en la cabeza que voy a liarme con otro, es muy celoso e inseguro de sí mismo, constantemente y a todas horas dice que puedo dejarle porque soy demasiado hermosa. Así cualquiera tiene el ego subido-

Castiel me fulmina con la mirada. Pero no puede negarlo después de lo que le ha dicho a ella.

Toma golpe. Más te vale no abrir la boca delante de los demás chicos, o te humillaré.

Margaret sonríe con mucha amabilidad. –Bien, entonces pasa- dice extendiendo su mano para señalar la puerta en un gesto dulce, en seguida se gira hacia mí. -Y tú. Señorita, más te vale contarme más la próxima vez.

-No lo dudes, te daré los detalles picantes que quieres saber- le digo mientras le muestro el bono del gimnasio que mi tía ha pagado por mí, asiente y nos deja pasar y caminar por el gimnasio.

Cruzamos las puertas y Castiel me fulmina. -¿A qué mierda ha venido lo de inseguro?- gruñe.

-¿A qué mierda ha venido lo de tu novia?- preguntó burlesca.

Solo replica algo que no puedo escuchar y sonríe. -¿Desde cuando hablas sin tapujos de sexo?

-Margaret es una mujer bastante sociable, cuando empecé a venir aquí, siempre me observaba practicar boxeo o kick boxing con algunas chicas locas que insistían en que si me vencían se declararían a los chicos del gimnasio, porque mostrarían lo débil que soy, le patee el culo a Mindy, una de las que le cae mal y bueno, se puso a decir que yo era genial, que tenía a los tíos comiendo de mis manos y se obsesiono con que yo era su maestra. Acabamos haciéndonos amigas y constantemente me pide consejo para ligar, aunque no sé qué decirle, tampoco es que haya ligado nunca, mis ex novios se acercaron a mí, no yo a ellos. Así que, finalmente se abrió conmigo hablándome de sexo, me toma por una diosa o algo…- me rió.

-¿Exnovios?-

-Claro cariño, yo también tengo, pero no te preocupes, que solo tengo ojos para ti, novio querido-

Rueda los ojos. –En fin, de todos modos, enséñame que haces aquí-

Asiento. -¿Ya crees que vengo?-

-Después de lo de esa vieja solterona, sí-

-No llames a Margie así. Es una chica genial-

-Lo que tú digas- se coloca al lado de una de las colchonetas y yo sonrió cuando lo veo a mi lado observando el saco de boxeo negro que cuelga de las cadenas, afortunadamente este saco es mi salvación y siempre espera por mí.

Se inclina rápidamente. –Lo de diosa… tendré que comprobarlo-

Le miro bruscamente y se ríe de mí. Ignoro el comentario, ruborizándome suavemente pensando en momentos bochornosos que he pasado en mi vida y sé que eso le tranquiliza, pensando que tiene mucho efecto sobre mí. Unos minutos después de mirarnos, paso a pensar en el saco de nuevo y sé que tengo que quitarme la rabia que llevo encima.

-¿Aguantas mi chaqueta?-

Asiente y le cae un mechón pelirrojo por la frente y yo me quito la chaqueta, dejando ver mi top ajustado, puedo ver como su boca se abre de la impresión y yo me siento poderosa, mucho más que antes. Castiel es un hombre, bueno… un chico, que impone, sexy y candente, que pierda la cabeza por este tipo de camisetas me hace sentir aún más sexy que nunca, y ahora quiero hacerle flipar, que sus ojos y su mente no se aparten de mí hasta que fantasee con hacérmelo contra las taquillas. Estiro mis manos y retiro el mechón rebelde para girarme y darle una buena vista de mi trasero, esto va a enloquecerlo.

Castiel cae bajo mis encantos sin intentar una de mis estrategias.

Coloco las vendas en mis manos y comienzo a golpear el saco con ganas, con fuerza y furia, llamando su atención, meto alguna patada y me muevo ágilmente, hasta que unas manos rodean mi cintura y tiran de mí hacia atrás. Reconozco esta clase de abrazos.

-¿Nevra?- preguntó.

-Hola preciosa- sonríe coquetamente y me gira para verle. -¿A caso pasabas de saludarme?-

-Por supuesto que no- digo sonriendo. -¿Qué se supone que haces por la semana en el gimnasio?

-Liberar tensiones, la universidad es horrible.

-¿En serio? Pensé que me habías dicho que te habías tirado a tu profesora de economía.

-Y lo hice- sonríe pícaramente. -¿Quieres saber lo que le hice sentir?-

Me muero por hacerle uno de mis comentarios candentes para que no pueda concentrarse en el deporte, pero sé que mi próxima víctima está por ahí, así que, me rió.

-Por supuesto, y lo siguiente sería presentarte a Castiel-

Alza una ceja curioso. -¿Disculpa?-

-Estás disculpado- dice Castiel, captando la atención del moreno en una mirada llena de furia.

-¿Es tu novio?- me pregunta a mí, ignorando completamente el comentario de Castiel. –No lo creo- dice seguro de sí mismo. -No es tu tipo, ¿no era que te gustan morenos?-

Doy una carcajada. –No es mi novio, pero él fue moreno- afirmo. –Castiel viene a comprobar si realmente vengo al gimnasio- le restó importancia. –Además, ¿de dónde te sacas que los morenos son mi tipo?-

-¡Saliste con Viktor!

-¿Y? ¡Te recuerdo que Dake no es para nada moreno!- doy una risotada.

-Ya, ya, pero yo soy el siguiente en tu lista- me muerdo la lengua, sé lo coqueto que es Nevra, y sé que no le molestará que tontee con Castiel. Así que, me rió y niego con la cabeza, sé que el pelirrojo echa humo por las orejas.

-El próximo en mi lista, probablemente sea un gruñón pelirrojo- guiñó un ojo a Nevra y abrazo el brazo de Castiel, le siento relajarse automáticamente bajo mi toque.

Aliviado, ¿eh?

-Venga ya, ¿ese?- repite con tono gracioso. –Yo puedo hacerte cosas que él ni sabe que se hacen.

-¡¿Qué has dicho?!

-Oh, eso no lo sabes- digo sin perder los nervios como ha hecho Castiel. –Mueve la boca y la lengua muy bien- sonrió. –Además, la última vez que lo hicimos fue hoy en el instituto. ¡Una pena que no vengas! Quizás podrías haberle pedido consejos a Castiel- me rió.

Sé que Nevra no va a ofenderse, y más, cuando ya ha estado entre mis piernas varias veces, sabe cómo soy y por eso nos chinchamos delante de nuestros diversos ligues.

Nevra niega con la cabeza y se encoje de hombros. –Lo pillo, lo pillo. ¡Qué sepas que has perdido una gran oportunidad conmigo!- me sonríe de lado. –Aunque quizás, cuando este tipo desaparezca de tu vista, yo estaré dispuesto a darte refugio.

Asiento sin darle importancia. –Genial, quizás te llame-

Se ríe y vislumbra a Ykhar. -¡Oh, genial! ¡Ahí está Ykhar!- me dice emocionado.

-Ya la he visto, por favor, vete antes de que me coma, de todos modos, ¡recuerda que hay cámaras en los vestuarios!-

Alza el pulgar mientras camina hacia ella. –Lo tendré en cuenta, únete si gustas-

Cuando ya está lo suficientemente lejos echo una carcajada fuerte. -¿Has visto?- preguntó. –Este tío siempre está así- vuelvo a reírme. –Quizás es por eso que me cae tan bi…

Los labios de Castiel me callan y veo de reojo que Valkyon está a unos metros de nosotros en silencio. Estoy seriamente flipando, besa increíblemente bien, y me sorprende que se haya quedado callado tanto tiempo, quizás estaba pensando que si no hace algo pronto los de mi gimnasio me robaran. Le devuelvo el beso del mismo modo. Y siento como me apretuja contra él, hasta que ya no puede más y se separa, jadeando en busca de más aire.

Miro a Valk, de pie, mirándome fijamente. –Hola…- le saludo.

-Hola…

-¡Piérdete! ¡Estamos ocupados!

-¡Castiel!- le regañó como habría hecho siempre. –Se mas educado-

-Y una mierda- chilla. –¡Estos tipos te acosan!

Y vuelve a besarme de manera fiera, que casi hace que me tiemblen las piernas, ¿me preguntó como será con el sexo? Dios, no puedo esperar. Vaya, ¡qué giro tan bueno de los acontecimientos…!


Espero ansiosa que me déis vuestras opiniones, la verdad es que estoy bastante satisfecha con el capítulo, quizás Castiel no se hubiese quedado callado tanto tiempo con lo de Nevra, pero estaba viendo que realmente todos se fijan en ella y se la iban a arrebatar, tenía que pensar un plan, algo que los alejase, ese es el motivo de su silencio.

Con esto aclarado, ¿qué os ha parecido el capítulo?

AH, otra cosa, ¡esto no significa que Castiel sea el siguiente! ¡Seguiremos con Armin y luego vosotras decidiréis!


¡Dejadme reviews y dejadme ver que os ha parecido!

Muchos besos pequeñas Sucrettes