¡Hola, hola, pequeñas Sucrettes!

Siento haber tardado tanto en subir el capítulo que esperabais, pero ya lo avise. No me sentía inspirada y realmente quería sorprenderos. Sé que el capítulo es corto, pero me esforcé mucho, no solo porque hay Sucrettes que me han preguntado si he cancelado la historia, si no porque, me salió una buena idea. Además, tenéis que entenderme, a parte de inspiración, buenas ideas, no tengo tiempo. ¡ESTOY DE VACACIONES! Hace poco estuve en Suiza de viaje y ahora son las fiestas de mi pueblo y... ¡NO PARO! Así que, lo siento. (De hecho, hoy 15 de Agosto de 2015, estoy escribiendo esto antes de irme a la fiesta)-

Tengo un aviso. Yo nunca cancelo las novelas, o los fanfics, como queráis llamarlos. Solo me tomo las cosas con calma, porque cuanta más prisa me metáis, más mierda me saldrá, y así no. A mí me gusta hacer las cosas bien para que os gusten. Así que...

Sin más dilación, luego de explicar esto, creo que va a ser hora de que ponga el capítulo.

¡DISFRUTEN!


Cuando caen en mis redes

Vale, los labios de Castiel son expertos y me gusta la forma en la que busca dominar, en la que quiere hacerme perder la razón, me gusta como su lengua invade mi boca de forma traviesa, mientras que sus manos circulan por mi espalda en busca de mi broche del sujetador. Gruñí en el beso intentando subir o al menos tocar sus abdominales por debajo de aquella estorbosa tela. Me doy cuenta que estamos en medio de la pista de kick boxing y freno en seco, separándome hacia atrás.

-Castiel… realmente me gustaría seguir esto… pero…-

-Cállate ya, pesada- me dice furioso y volviendo a besarme, haciéndome chocar contra el saco que se va moviendo hacia atrás. Creo que si seguimos así acabaré cayéndome al suelo con Castiel encima…

En otras ocasiones esto sería magnífico. Pero claro, no tengo ganas de hacer un rollo película porno en medio del gimnasio, muevo la cabeza y siento que la ira de Castiel aumenta.

-Mira. Realmente adoro que te haya gustado tanto verme en el gimnasio, pero… ¡estamos aquí en medio! ¡La gente nos mira como degenerados!

Castiel aparta su cara de la mía y mira como algunos de mis "chicos" están observando molestos la escena. Lo siento chicos, Castiel es todavía más sexy.

-Así que… ¿adoras que me gustes en el gimnasio?-

-No te emociones- me burló con tono gracioso. –Yo solo estaba pensando que, quizás, debería entrenar un rato y tú… mirar y adorarme más-

Sonríe burlesco. –Que no se te suba, tabla-

-Que no se te suba a ti, don "adrenalina"- dijo con mucha gracia y un tono simpático mientras me reía de forma pícara. –De todos modos, ¡voy a darle unos golpes!

Me giro y dejo caer mi chaqueta al suelo, creo que sé de alguien que ahora tiene más ganas de desvestirme. Comienzo a pegar puñetazos al saco de boxeo, intentando una y otra vez quitar el estrés, del hecho, de ser interrumpida en mitad de un buen polvo con Armin, mi primera víctima, el hecho de que Valkyon se haya marchado corriendo sin dejarme guiñarle un ojo para decirle que de nuevo haría de las mismas… lo único que tiene de bueno es que Castiel está muriéndose por mi cuerpo.

Un puñetazo más, moviendo mi cuerpo de forma rápida y veloz. Suelto un gruñido mientras doy puñetazos más fuertes. ¡Esto es refrescante! ¡Estoy furiosa! ¡Completamente furiosa!

-¡Tan furiosa e iracunda como siempre Su!- oigo la voz de Dajan y levanto mi vista hacia él.

–Oh… ¡hola! ¿Qué haces por aquí?-

-Venía a hacer unas pesas, ¿qué ha pasado está vez? ¿Tu tía ha interrumpido…- Dajan va frenando su frase cuando ve que yo hago muecas y digo que no sin hablar, solo moviendo los labios. Castiel no lo sabe, no tiene ni idea de eso, así que, debe callarse. –¿Ha interrumpido tu momento de soledad con tu consola?-

-Sí… pero no… Hoy es diferente. ¡Ha sido un placer verte! ¡Ya meteremos unas canastas en el insti!

-Por supuesto, pequeña zorra-

-¿Qué la has llamado?- gruñe Castiel adelantándose, haciéndome sentir su varonil, rebelde e increíble presencia. ¡Qué sexy!

-No debes preocuparte por eso, Cast- digo poniendo una mano en su ancho y fornido pecho… ¡dios! –Él es un hijo de puta, ¿no capullo follador?

-Tsk- me sonríe y hace el gesto de despedida cerrando su mano en un puño y tirando del brazo hacia atrás.

-Bye- me rió y hago lo mismo con el brazo, con el que no estoy frenando al pelirrojo, mientras veo como sonríe y comienza a girarse para marcharse a la zona de pesas. Sonrió a Castiel. –Es un "ápodo" que me puso cuando comenzamos a hablar. Nos contamos varias cosas, ya sabes… la confianza da asco- explico. Y me pongo frente a él.

Me pongo de puntillas, pasó mis brazos sobre sus hombros, sonrió con picardía y le beso en los labios, con mucha pasión mientras me acerco aún más a él, chocando mi cuerpo contra el de él. Su beso no se hace esperar, su lengua se apodera de la mía mientras seguimos así por largo rato, puedo sentir como se mueve con agilidad.

Nos besamos como si mañana no pudiéramos hacerlo, le provoco para que se encienda y me encienda, le quiero ver enloquecer, perder el control, demostrarle que "esta tabla" le hace perder los papeles, le enloquece de la forma más profunda que jamás había conocido. Demostrarle que, Debrah o las demás zorras que hayan pasado por su cama no son nada. Voy a enseñarle absolutamente de que soy capaz. Hasta que, ya no pueda más, no pueda recibir más de otra.

Solo yo.

Yo voy a llenar el vacío que siente en su interior.

Abro los ojos y veo sus facciones claramente, sus ojos cerrados, intentando profundizar más de lo posible, queriendo dominarme, pero no es así. Yo lo domine a él antes de besarnos, desde que pise ese instituto. Así es. Así será.

Cierro mis ojos al notar que vamos a separarnos, para buscar aire, para tomar un respiro, y dejo que un hilo de saliva nos una, aparte del contacto de cuello para abajo, de sus manos en mi trasero y espalda, de las mías en su preciosa espalda y cuello. Castiel es un dios griego.

-¿Entonces…?- preguntó sonriente. –Vamos a seguir así, ¿delante de todos?-

-No- responde. –Vamos a ir al vestuario- se separa y coge mi chaqueta del suelo, para arrastrarme con la mano libre a los vestuarios, dejándome prácticamente encerrada en el placer, la satisfacción de que ya no tenía aguante, que quería quitarme la ropa en solo… cinco minutos.

He besado a Viktor siempre, de hecho, yo soy así por su culpa, bueno… realmente, según Leia, tengo un trastorno de atención que se centra en el género masculino por culpa de mi padre, vamos, el pasaba de mí, entonces yo, necesito la atención de los hombres, y Viktor me marcó todavía más si es posible.

Una vez llegamos al vestuario, atranca la puerta, estamos en el vestuario de tías, apenas hay chicas a estas horas de la noche, así que, tenemos tiempo. Lo sé, mi primera opción fue Armin, pero… ¡es Castiel por amor de dios! Sus labios se pegan a mi cuello una vez me hace chocar contra la pared, su mano derecha comienza a circular por mi vientre descubierto y la otra, sin embargo, se pasea por mi trasero, la pasión me invade, el deseo, las ganas de quitarle todo a Castiel.

Quiero todo de él.

¿Armin me dejó caliente? Ok. Yo me quito el calentón al estilo Sucrette. Yo también toco a Castiel, palpo cada centímetro de su ancha espalda, de su cabello largo y rojo, y paso a la acción, introducir las manos en el paquete, quiero tocar esa arma de la que, Debrah, decía disfrutar y de la cual, Castiel, no paraba de insinuar que tenía algo muy pero que muy bueno ahí abajo.

Castiel se separa con una sonrisa traviesa y yo sonrió también, ambos sabemos lo que queremos, ambos estamos ardiendo y consumiéndonos en las garras del placer, quiero que Castiel me de lo que ansió. Y yo planeo darle lo suyo. Porque, aunque él no haga nada para satisfacerme, yo ya voy a obtener mi satisfacción, pongo la mano sobre su pecho, le tiro hacia los bancos donde está mi bolso y me arrodillo frente a él. Ya estaba duro, excitado, arriba, el mini-Castiel estaba listo para la acción y ahora estaba llamándome de una forma que ni él ni yo podíamos controlar.

-Hoy, deja que yo juegue- digo suavemente, inclinándome de nuevo para besarle.

Nos separamos tras otro pequeño beso que quiere incitar a más, quiero demostrarle que tan ágil puede ser mi boquita.

-¿Qué planeas hacer?- me dice el pelirrojo mientras yo jugueteo con el botón de su pantalón.

-¿Qué no es obvio?- preguntó burlesca. –Siempre dices que tengo una boca muy preguntona, así que, voy a demostrarte que tan ágil puede ser-

-Espera… Suuu-CRETTE- Chilla cuando le muerdo suavemente por encima de la tela. -¡Para!- me grito, pero yo hice caso omiso y seguí con mi tarea, lamerlo e introducir la puntita suavemente, masajeando sus testículos con los dedos y succionando lo que él tenía -No… dios, sigue- me dijo una vez que me metí un trozo más de él en la boca.

Su miembro era grande y duro, mi lengua lo lamía mientras mi boca se movía, de arriba abajo, quería darle la mejor mamada de su vida, darle el paraíso con mi boca, aquí, en estos vestuarios, sus sonidos guturales eran excitantes. Su voz ronca y su respiración agitada mientras con sus manos apretaba mi cabello y me arremetía con más fuerza contra él. Quería más de él y de todo. Lo deseaba.

Su miembro grande apenas cabía en mi boca pero seguía intentando metérmelo cada vez más a fondo. Sus sonidos se volvían más rápidos y fuertes, sentía el líquido preseminal en mi boca, y quería probar su sabor aún más, así que impulse la cabeza aún más rápido de lo que Castiel me pedía, por no hablar de que, se excito y endureció más cuando lo mire en medio de mi succión.

Y de un momento a otro, se corrió, dejo que mi boca se encontrase pastosa, invadida, sonreí intensamente y me puse de pie.

-Buena sesión de ejercicios- Me di la vuelta, cogí mi chaqueta y comencé a caminar. –Nos vemos en clase, Castiel.


Sucrette sale al estilo triunfal. Ella si que sabe. En fin, como escritora, he disfrutado como nunca. Castiel es mi personaje favorito, ¡EH! ¡Eso no quiere decir que terminen juntos! ¡Se harán votaciones y ya se verá con quien se queda más al final! La prota, para que no digáis, ¡el amor surge de la nada! Sentirá un aprecio especial por cada uno de ellos a lo largo de la historia y de su harem, allí se verá que duda bastante y que se siente celosa de todas las tías que se acerquen a sus chicos, y así, será más creíble al elegir. O a lo mejor... simplemente me da la tontería de haceros caso (a algunas) de montar el harem de Sucrette, donde, los chicos serán sus exclavos sexuales y estarán al tanto de la existencia de todos.

¡En fin! ¿Qué os pareció? ¿OS GUSTO? Decidlo en los comentarios. Besitos!