Aquí tengo un nuevo capítulo de Ninfomanía.
Me inspiré a tope para este capítulo, me dio algo que ni yo sé. En fin, espero que lo disfruteis como nunca, que os guste Leia y su carácter sexual que influye a Sucrette en decir más perversiones y que os guste el giro de acontecimientos.
Y ahora, pidiendo de nuevo perdón por el retraso de subir, presento el nuevo capítulo.
Aquí va.
¡Se tiene o no se tiene!
[Me gusta por detrás porque sabe más]
-¡Eres una maldita zorra!- chilla Leia al enterarse de todos los detalles que he soltado después de lo del gimnasio.
-No creo que la zorra sea yo cuando tú, con 16 años te tiras a universitarios.
Se encoje de hombros. -¿Qué puedo decir? ¡Los mayores me pierden!-
-Ya veo- me inclino un poco hacia adelante y sonrió. –Adivina qué.
-¿Has planeado aparecer en bolas en casa del friki?- pregunta alzando una ceja curiosa, me hace reír fuertemente.
Dicen que yo soy una pervertida, pero Leia me supera con creces. Piensa en el sexo las 24 horas del día, incluso soñando le vienen esas imágenes, a menudo me escribe sus fantasías por mensajes y me aconseja posturas a las horas menos inesperadas, como por ejemplo que probase la V erótica. Se había pasado meses y meses y meses hablándome de lo maravillosa que era esa postura, sobre todo con ese tal Haru.
-No, aunque sea una buena idea… demasiado buena. ¿Lo de las pelis estaría bien, no?- preguntó chistosa. Ganándome una risotada aún más fuerte, haciendo que Leia escupiese las palomitas que tenía en la boca. –Quizás lo haga- digo suavemente con una sonrisa pervertida.
-Pero asegúrate de que no haya nadie, la última vez que fui a casa de Haru, su madre me vio como "Dios me trajo al mundo"- dice cruzándose de brazos. –Me dijo que estaríamos solos. Me dio su maldita llave, idiota-
-No- digo entre carcajadas mientras no paro de imaginarme la escena y Leia corriendo a taparse como si su vida dependiese de ello.
-A mí no me hace gracia. A Haru se le cayeron los platos de sopa y su madre comenzó a hacer preguntas. Tuve que decirle que era nuestro aniversario y le preparaba una sorpresa…-
-¿Y qué dijo? ¿Qué dijo?-
-Oh, nada, que entendía a la juventud, que explorásemos nuestra sexualidad, que quizás deberíamos ir juntos a casa por navidad y que era muy hermosa. Ah… y lo mejor, que mi cuerpo era como el de una modelo, si iba al gimnasio.
Estallo en carcajadas, mientras golpeo su hombro con fuerza, ¡imaginaos que me pasase eso con Armin! –Imposible, ¡tuviste más suerte…!
-¿Suerte en qué? Esa mujer me vio el "chichi"- dice con tono de vieja, y un poco divertido. –Haru se abochorno tanto que se encerró durante media hora en el baño. ¡Tuve que patear la puerta para que me abriese!
Estallo en carcajadas. –Venga ya, ¿desde cuándo te van los tíos que no enfrentan sus problemas?
-No sé, Haru tiene un no sé qué y me tiene como loca, lo juro- dice resoplando con una pequeña sonrisa. –Es como un pequeño pollito-
-Pollito…- aguanto una carcajada. -Pollita la que tiene entre las piernas- y remato en risas.
Me pegó en el hombro mientras continuaba riéndome como una loca. –No hables de la polla de mi Haru-
–Admite que ha tenido gracia- digo con una sonrisa pícara. –De todos modos, tengo que planear algo que haga que Armin se caiga para atrás- digo. –Quiero llevármelo ya a la cama-
-Si es un friki, haz cosplay-
Mis ojos se iluminan. Eso es exactamente lo que necesito.
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A la mañana siguiente yo estoy preparada para un día que jamás podría olvidar, me ajusto la falda, me pongo bien la camiseta y sonrió suavemente al darme cuenta de que estoy perfecta. Llevo el sujetador push-up que me regalo Rosalya por San Valentín, esperando que pasará una velada romántica con alguno de los chicos, esperanzada por saber si había uno que me gustase más que los otros, pero no pasó… Pobre Rosa, seguro que casi se podía hacer ropa con el malhumor que le sobraba.
Leia sigue en la cama, durmiendo como una marmota, con una cara muy mona, así que decido hacerle una foto para enviársela al tal Haru, por si algún día se cansa de él o me surge un chantaje emocional.
Salgo de casa con toda la calma del mundo, como una alumna estrella, siempre llego antes al colegio, salgo del piso de tía Agatha y bajo los escalones hasta el portalillo, salgo de casa y me colocó la mochila mejor de lo que la tenía puesta. Me giro y choco.
-L-lo siento, Sucrette- su voz es tan suave y sexy como la de Kentin, así que levanto mi vista y veo al militar con su ropa de correr y una toalla en el cuello.
-No pasa nada, de todas formas, ¿por qué te paras en medio?- me rió suavemente y palmeo su hombro con una sonrisa suave.
-Es que te vi y… bueno, no sé, iba a hablarte, pero parecías ensimismada en tus pensamientos.
Sonrió. –Lo estaba. ¿Has salido a correr?-
-Sí. Me gusta este lugar para correr-
-Di más bien que te gusta siempre pillarme por las mañanas- rió suavemente, a modo de broma, pero como no hay respuesta, ni una risa, ni siquiera un comentario negándolo o diciendo que soy una egocéntrica, levanto mi vista para ver sus ojos.
Kentin está ruborizado. No ha negado. No ha desmentido. No se ha reído. No pensé que mi broma, que no iba con segundas le afectase tanto.
Me rió y le pellizco una mejilla. –¿Vas a ir así al insti? Ya que veo que has traído una mochila- me ajusto la mía que solo está colgada en un hombro. –Si quieres podemos ir juntos- digo con una sonrisa.
Lo oigo toser y lo miro, nunca pensé que Ken, mi amigo, el único hombre al que jamás me atrevería a corromper por su lindura e inocencia, el que fue mi primer beso en preescolar, y a quien bese cuando me mudaba para hacerlo sentir bien, fuera tan hermoso y tan atrayente.
No responde. Así que me adelanto a hablar yo también.
-Bueno… digo… si no quieres ir corriendo, si no puedo irme sola…
-¡No! ¡No! Te acompaño, ya he corrido mucho- sus mejillas están completamente sonrojadas y me mira con esa mirada tan inocente que me gusta.
Sonrió. –Que mono- digo. Y comienzo a andar, doy unos cuantos pasos y giro mi mirada, Kentin sigue plantado en medio de mi calle. -¿no vienes?- preguntó.
-Sí, sí… ¡voy!- me alcanza corriendo y me rió.
-Entonces, ¿cuántos quilómetros has corrido?- preguntó.
-De aquí a mi casa habrá tres y medio, cuatro-
-¿Siempre corres todo esto?-
-Sí, me gusta mantenerme en forma. Corro más por la noche y por la tarde.
-Eso está bien. Quiero decir, yo también voy al gimnasio, me entrena Valkyon, un amigo, aunque yo hago kick boxing o boxeo, me quita estrés. Tú sabes, mis padres, su divorcio, los insoportables novios de mi madre y las zorritas que vienen a casa con papá, cada vez una diferente que solo va a por el dinero que se ha ganado papá en la empresa.
-Vaya, ¿cuánto tiempo hace que no van a casa?-
-Seis meses quizás, la última vez coincidieron los dos y no han vuelto- digo recordando la fatídica tarde. –De todos modos, me consuela ese hecho, tengo la casa para mi sola muchísimas veces, quizás… quizás podrías pasarte y… no sé… ver una película o… lo que sea- digo con voz suave acercándome un poco más a él.
Siento como se tensa y sonrió suavemente mirándolo, esperando su respuesta afirmativa. Asiente enérgicamente y le doy una sonrisa cálida.
-Entonces, genial. Te llamaré o te iré a buscar en clases para que quedemos. ¡Será genial!
Kentin sonríe. –Sí, oye… Su…
-¿Hmm?- digo mientras sigo manteniendo la vista fija en el frente, ya estamos en la cafetería que está al lado del instituto, pronto llegaremos, así que tengo que espabilarme. Freno mis pasos y lo miro.
-Yo… ¿te gustaría que saliésemos tú y yo en una… en una… una ci-ci-cita-ta… algún día?- Siento como baja el tono y mi sonrisa aumenta gradualmente.
-¡Me encantaría!- cojo la toalla que está en su cuello y limpio el sudor de su frente, poniéndome de puntillas. -Llámame- sonrió y corro hacia el instituto, dejando a un Kentin plantado en el suelo.
Nada más llegar a la entrada del instituto, visualizó a Melody hablando con Nathaniel, ni siquiera me molesto en pararme a hablar con ellos, ya que, nada más verme, los ojos de Nath me siguen y sé que no tardará en venir corriendo a por mí.
Llego a la entrada del edificio, y sé que Nathaniel está detrás de mí, con una Melody muy furiosa a unos metros. Lo siento, Melody querida, se tiene o no se tiene.
-¡Su!- chilla, poniéndose a mi lado y abriéndome la puerta como un caballero. –Buenos días-
-Buenos días, Nath- sonrió con suavidad. –Muchas gracias- digo, pasando al interior para dirigirme a mi taquilla, seguida del delegado ninja.
-¿Qué tal has amanecido?- me pregunta con mucha educación.
-Bien, aunque he soñado con la película de espías que te recomendé, salías tú- digo colocando mi mochila en la taquilla. –Fue raro, eras el malo- le sonrió al cerrar la taquilla. -¿Y tú? ¿Qué tal has dormido?-
-Bien… yo he…- resopla ruborizándose furiosamente. –Yo he soñado con algo muy hermoso.
-Eso está bien- sonrió. Creyendo que lo que soñó tiene que ver conmigo, aunque para nada he soñado con él, yo soy de las personas que no suelen recordar sus sueños y, cuando se despiertan recuerda todo en negro, pensando que no ha soñado, aunque un dato curioso es que soñamos, aunque muchas veces no somos capaces a recordar qué. Vale, mi sabiduría está despertando. Me pongo muy marisabidilla cada vez que estoy cerca de Nathaniel.
-Y bueno… ¿vas a ir a la biblioteca por la tarde? Los exámenes están a la vuelta de la esquina- dice el delegado.
No sabe de qué hablarme para que le haga caso o me quede hablando con él, sé que le interesan mucho sus asuntos de clase, y desde que yo le salve de su padre, con algo de ayuda de Castiel… todo parece ir mejor en su vida, aun así podría cambiar sus temas como cambió su aspecto.
-No sé… posiblemente a menos que sur…- una mano hace contacto entre el delegado y yo, el brazo que tapa los ojos de Nath y "apuñala" con su mano echa un puño mi taquilla y la de Kim, tiene una chaqueta de cuero negra.
-¿Por qué no desapareces, delegado de mierda?- Miro a Castiel, quien parece un lobo gruñéndole a un ciervo. Parece mosqueado de verdad.
-¿Eso no deberías hacerlo tú?- dispara Nathaniel con chulería. –Yo estaba hablando con ella hasta que tú interrumpiste.
-Pero ahora ella hablará conmigo- Castiel, cogió mi brazo con fuerza y me arrastró con él, mientras yo trataba de buscar palabras que fuesen perfectas para el momento, y de paso, quedar bien con Nath. Como si yo realmente no quisiese que Castiel me llevase a donde sea que vamos.
Cuando me di cuenta estábamos en el fondo del pasillo, donde no había alumnos y nadie nos veía. -¿Qué demonios te pasa?- dije fingiendo enojo. –Estaba hablando con Nath de los exámenes.
-Venga ya, te estaba preguntando si estarías en la biblioteca para saber si él debería pasarse para que parezca casual o quien sabe, invitarte a estudiar con él.
-¡Cuidado que eso es muy peligroso! ¡Nath es menos inofensivo que una mosca! El ni siquiera se fijó en mí como para que armes esta escena de celos-
-No es una escena de celos, ¡no me gusta que toquen mis cosas!- frunzo el ceño, ruedo los ojos y me cruzo de brazos.
-Qué suerte que yo no soy una cosa.
Castiel cruza los brazos también. –Venga ya, pones morritos cuando soy yo quien debería estar enfadado-
-No tienes de que quejarte.
-Me dejaste ayer…- Castiel silencia su frase hasta donde se encuentra una persona misteriosa. Giro también la cabeza y veo como Lysandro nos observa, aparentemente molesto con una ceja levantada.
-¿Sucede algo Lys?- preguntó, separándome de Castiel. Acercándome a él, haciéndome la inocente y tocando su frente. –Tienes mala cara, ¿estás bien?-
Sonríe suavemente. –Sí. No es nada importante. No deberías preocuparte.
Sonrió y retiro mi mano. –Eso está bien, pero deberías decirme si te encuentras mal, te acompañaré a la enfermería.
Ahí es cuando me odio a mí misma, tan perfecta, tan Mary Sue. Odio tener que actuar de esa forma. Menos mal que solo es una farsa. Suspiró suavemente.
-Te avisaré, pero no deberías preocuparte.
-Maldita sea- la voz de Castiel me ciega, y me giro de nuevo para prestarle atención, está malhumorado y con una cara de enfado criminal, así que, resoplo y lo ignoro.
-Iré a clases- digo sonriendo. –La puntualidad me gusta, así de paso charlaré con el señor Farres de unas dudas que tenía. ¡Nos vemos luego!-
Y huyo de allí. Sé que Castiel no le dirá a Lys nada, porque él es el más discreto, de todas formas, hablaré más tarde con él. No me gustaría que todos los cachondazos del Sweet Amoris piensen que estoy ocupada, y tampoco puedo permitirme el hecho de que Armin huya enfadado de mí.
Así que, es mi baza, ahora o nada.
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Las clases terminan con el sonido de una estridente campana, es hora, creo que iré a ver a Leia y le pediré que me acompañe a la tienda de cosplay, cogeré el más sexy y el más hermoso que necesite. Pero para ello necesito la ayuda de Alexy, no voy a presentarme asi como así, necesito que Alexy distraiga a sus padres y me deje a solas con Armin. O… hablar con Armin, por si acaso.
Cierro los ojos y me estiro en mi asiento, me ha matado. Seis clases tan aburridas de las cuales conozco varias respuestas se me hace pesado. Suspiró y bajo mi vista, abriendo así mis ojos para comenzar a recoger mi material.
-Eres aburrida hasta cuando se terminan las clases-
Alzó mis ojos y miro a la persona que tengo delante, es Castiel, el pelirrojo. Mis ojos brillan curiosos de saber qué hace el chico que se salta las clases y que siempre huye hacia la salida cuando terminan las clases.
-¿A qué se debe el honor de que el señor no asisto a clases esté esperando por mí?-
-Quizás lo que paso ayer- me dice. Su tono se vuelve serio.
Alzo una ceja y me inclinó en la mesa, dejándole ver un poco de mi sujetador. -¿Qué paso ayer, Castiel?-
-Tú lo sabes, no te hagas la inocente.
-Oh… bueno, ¿y eso supone algún tipo de problema?- preguntó, alzando una ceja curiosa.
-No, al contrario.
-¿Entonces estás aquí, por qué quieres más?- pregunto. Con una sonrisa.
-Sí- asiente. –Parece que nos entendemos, tabla.
Sonrió y pongo mis manos con las palmas hacia arriba, esperando a que coloque las manos encima, no sé si pilla el mensaje, pero espero que sí, aunque por su cara de "¿qué haces con tu vida?" Creo que no tiene ni la más remota idea de lo que estoy intentando.
-Pon tus manos, relajadas encima de las mías-
Alza una ceja curioso, sin comprender de todo lo que le digo. -¿Para qué?-
-Tú solo hazlo.
Castiel obedece, y coloca las manos encima de las mías, y en seguida las cojo, dejando sus palmas libres de obstáculos y coloco sus manos sobre mis pechos. Los ojos de Castiel se abren desmesuradamente. Sonrió pícaramente.
-¿Pequeños pero…?
-Estás loca- me sonríe, apretujándolos y disfrutando del tacto. Sonriente y haciéndome sentir sus dedos callosos suavemente deslizándose. –Estaría mejor si no tuvieras ropa.
-Ya, y yo- sonreí. –Y respondiendo a lo de loca, creo que no conoces lo loca que puedo estar, todos los santos tenemos una faceta oculta-
Retiro las manos de Castiel y me levanto del asiento, para mirar fijamente al pelirrojo y situarme delante de él, rodea mi cintura y me tira encima de él. Sus manos grandes y firmes rodeándome y haciéndome sentir en las nubes. Su boca se engancha en mi cuello y empieza a subir, justo hacia mis labios, sabe rico.
Cuando está apunto de besarme, me apartó y recojo mi mochila. –Te llamaré.
Y huyo despavorida hacia la salida, donde me esperan los gemelos. Sonrió.
-¿Qué estabais haciendo?- preguntó, sobresaltándolos.
-¡Esperándote por supuesto!- dice Alexy abrazándome, me cuelgo en él y me dejo caer como si estuviera muerta, Alexy sonríe con mucha dulzura y de nuevo vuelvo a mi posición inicial, de pie al lado de Armin y Alexy.
-Genial. ¿Nos vamos entonces?-
Asienten. -¿Qué estabas haciendo?- pregunta Alexy, derrochando energía y con mucha curiosidad, como siempre.
-No demasiado, me quede charlando con Castiel- digo encogiéndome de hombros. –Recogí mis cosas y vine aquí- Armin levanta la vista, aparentemente preocupado.
-Castiel y tú tienen muy buena relación- la mirada que me lanza Alexy es muy sugerente, casi diciéndome que tenemos algo. Armin parece dejar de interesarse por el juego al oir eso.
-Somos buenos amigos- sonrió. -¿Qué vais a hacer este fin de semana?-
-Mis padres planeaban salir por ahí, pero este- señala a Armin –No quiere.
-¿Y por qué no vais?- digo. –Aunque Armin se quede, podría ser una buena oportunidad para que te lleven de compras sin que haya alguien que esté lloriqueando por volver a casa-
Los ojos de Alexy se iluminan. -¿Te imaginas, Su? ¡Un día enterito de compras! ¡Ya sé! ¿Qué tal si vienes? ¡Invitaría a Rosalya también y mis padres disfrutarían de su día de pareja feliz mientras nosotros compramos!
-Eres realmente amable, pero he quedado el sábado- digo con una mueca. –Pero a Rosa le parecería perfecto el plan, invítala.
-Lo haré- sonríe orgulloso. -¿Con quién has quedado?-
-Con el chico que me gusta- guiñó un ojo.
-¿¡Ah!? ¡¿Chico que te gusta?!- sonrió al ver la cara sonrojada de Armin.
-Sip, ¡te daré, quizás, los detalles!- sonrió y me adelanto un poco más, corriendo hacia el desvió de mi calle.
-¿¡Como que quizás!?
-Sep. Llamaré sobre las seis al chico, que esperemos que esté disponible para trazar los detalles… y, bueno, quizás te cuente- sonrió hacia Alexy. –Nos vemos luego, mis chicos favoritos- y hecho a correr con una enorme sonrisa hacia mi piso.
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Leia me espera vestida con un modelito bastante sugerente, una falda tubo totalmente ajustada a su cuerpo y un top iris violeta, una hermosa chaqueta larga negra tipo chaleco y unos zapatos de tacón ideales.
La mesa está puesta y la comida que la tía Agatha habrá hecho hace un rato. Suspiro suavemente y la miro resignada. -¿Planeas coquetear con alguien o es que intentas seducirme?- mi resignación obviamente es fingida. –Sabes que solo tengo hombres en mi mente, lo siento, el rollo bollo no me va-
Leia rueda los ojos. –No es eso, Haru va a venir luego de que vayamos a tu tienda a comprar el cosplay, después de comer cogemos el bus en la parada al lado de tu casa y, finalmente vendrá por nosotras, te llevará a casa, follaremos y vendré antes de que Agatha venga.
Ruedo los ojos. -¿Te vas con Haru cuando hace siglos que no pasamos tardes juntas?
-Es que Haru estudiará en el extranjero durante tres meses, ¡y yo necesito sexo! ¡Mami lo necesita!
Ah… ahora entiendo lo de mami, cuando lo pensé con Armin, a veces Leia hace uso de esas extrañas palabras para definirse, yo simplemente no tengo palabras.
-¿Y qué harás?- preguntó curiosa, sentándome y comenzando a comer. -¿Y tía Agatha?
-Sexo anal, sexo vaginal, sexo oral, sexo en todas las posturas… ¡Sexo en estado puro!- ríe emocionada. –Y tú tía dijo que hoy comía fuera, así que hice algo para que comiésemos.
Alzo una ceja. –Venga ya, ¿tú? ¿Cocinar? Esperemos que esté rico, si no te demandaré por intento de asesinato.
Leia me echa la lengua de forma infantil y suspira, introduciendo la pasta que hizo para mí, boloñesa. Yo la imito y sonrió, deliciosa, mejor de lo que esperaba.
Hablamos un poco y le cuento cual es mi idea. Mi disfraz perfecto. Sonrió suavemente cuando ella asiente emocionada diciendo que es la mejor idea que he tenido en mucho tiempo. Lo sé. Le doy a la cabeza mucho. Y sé de alguien que babeará.
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Son las seis y media, acabo de regresar de compras con Leia y Haru, nos demoramos más de lo esperado, con suerte, tía Agatha se pensará que Leia y estábamos ocupadas o algo y no preguntará. Al fin he conocido a Haru, es un chico apuesto y guapo, es mi tipo de chico. Es perfectamente perfecto. Inteligente, juega al baloncesto, escucha música clásica pero sabe que el rock, el heavy, el punk, el pop e incluso el Reggueaton son músicas que se pueden escuchar en diferentes opciones, hemos hablado de grupos y coincidimos en varios de ellos. También comentó que le encantaba leer y escribir en sus ratos libres, por no hablar de que hacía mucho deporte. ¡Es la mezcla de los chicos del Sweet Amoris!
Bajo del coche con una sonrisa. –Ha sido un placer conocerte, Haru-
-Lo mismo digo, espero que coincidamos otra vez.
-Claro, podríamos salir todos juntos- digo, incluyendo a Nevra, que graciosamente es su mejor amigo. Wow. ¡Qué coincidencias tiene el mundo! –Disfruta tu viaje y estudia mucho-
-Muchas gracias- sonríe. –Me encantaría, siempre y cuando esta- mira a Leia con una sonrisa. –No ponga excusas-
-Yo no pongo excusas- Hace un puchero gracioso y desvía la mirada de Haru a mí. –Nos vemos más tarde.
-Te cubriré- sonrió y le guiñó un ojo.
No tardan en arrancar lejos de mí y sonrió orgullosa, sí que ha buscado uno bueno y me alegro por ella. Pero ahora debería pensar en llamar a Armin, ya que me retraso media hora.
Cojo mi móvil del bolso y agarro la bolsa con más firmeza, mi cosplay está listo, espero que le guste y que reaccione, que sus instintos despierten, creo que puede incluso llegar a ser excitante.
-¿Sucrette?- su voz suena atropellada, responde al primer toque y yo sonrió.
-Hola Armin- mi voz es suave y continuo subiendo las escaleras. –Siento haber tardado más de lo acordado en llamarte, Leia ha hecho un despilfarro en la cocina- replico. –He tenido que ponerme a limpiar su desastre mientras ella se duchaba. ¡Ni siquiera me ayudo!-
Le oigo suspirar aliviado. –Pensé que era un sueño.
-No es un sueño, es real
-Hoy no hemos podido hablar.
-Lo sé, pero estamos haciéndolo ahora-
-A-ah sí- siento como que pillo a Armin, seguro que se está ruborizando pensando en lo de estamos haciéndolo, y siento su timidez e inocencia aumentar a cada momento que hablamos.
-Armin, relájate- sonrió. –Nada cambia-
La faceta de niña buena a veces llega a ser irritante, pero es lo que tengo que hacer, es lo que soy. Una mentirosa compulsiva, una ninfómana que busca sus víctimas y sus "depredadores sexuales". Ni siquiera sé cuando empecé a ser así, pero no creo que me desagrade.
-Vale- suspira. –No sé qué me pasa.
-Nada- sonrió mientras introduzco la llave silenciosamente para que Armin no la oiga en la otra línea. –Entonces… ¿te parece bien que vaya a verte el sábado? Cuando no estén tus padres- aclaro, para que se dé cuenta de lo que quiero. –Y Alexy.
-Sí…- susurra. –Me encantaría.
-Entonces… ¿a qué hora se van?-
-Te diré por mensaje…-
-Genial, ahora te voy a dejar, Leia sale de la ducha y me toca a mí. Un beso enorme, te quiero, bye-
-Bye… y yo a ti-
Pan comido.
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Leia está en depresión, se ha pasado el día de hoy, ¡en mi cita con Armin! Lloriqueando porque Haru no está. He sugerido que llame a algunos de sus otros contactos pero dice que Haru es mejor que esos. Así que, insistiendo por décima vez, consigo que llame a James Palentir, quien tampoco está mal.
Ahora mismo, estoy despidiéndome de ella quien dice que sin duda debo pasármelo bien y que ella lo intentará, aunque sin Haru será difícil. Cuando le pregunto si no se estará enamorando me responde un "quita, quita, el amor es para tontos" y me empuja fuera del piso, diciéndome que espabile que llego tarde.
Así que, es lo que hago, me dirijo a casa de Armin, con mi abrigo largo que tapa mi cosplay y una mochila con muda para luego. Llevo una ropa interior bastante sugerente, que espero que aproveche, sinceramente. Porque la he comprado especialmente pensando en él.
No tardó demasiado en llegar a casa de los gemelos, y cuando toco el timbre, la puerta se abre sin esperar un segundo, es Armin, me estaba esperando. Sonrió y veo como él me deja pasar.
La casa es espaciosa, muy bien decorada y ordenada, al menos el piso de abajo, un espacio abierto que permite ver la sala, el comedor, las escaleras al piso de arriba y la cocina al fondo de un pasillo. Sonrió.
-Bonita casa-
-Gracias.
Me giro para verlo. Y me acercó a él para robarle un beso suave y dulce. Lo que le gustaría en estos momentos. –Te he echado de menos.
Sonríe. –Y yo a ti.
-¿Subimos a tu cuarto? Quiero enseñarte algo
Asiente y traga saliva, pero sé que está listo cuando toma mi cintura y me conduce con él, escaleras arriba, donde mi cosplay será revelado. Su habitación está a la derecha, tiene dos camas individuales, pensé que tendría literas, pero no, eso me hace sentir bien. Todo está ordenado, solo hay una caratula de un juego en el suelo, aparte de la alfombra de piel que, supongo, que Alexy habrá elegido.
Es elegante y bonita, pero al mismo tiempo friki. Si tengo que apostar algo, es que han dividido la habitación por la pared, donde está la televisión, parece marcar un punto neutro, a la izquierda hay un collage de fotos de un montón de animes, como Soul Eater, Shingeki No Kyojin, Akame Ga Kill, One Piece, Mirai Nikki, Sword Art Online, Durarara, Naruto, Zero No Tsukaima, Highschool DxD, Hidan No Aria, Guillty Crown y muchísimos más, pero para que os hagáis una idea, de que si esos os parecen muchos, imaginaos como estará, toda llena, y en el lado derecho hay un poster de un actor muy famoso y guapísimo, y un calendario con todas las ofertas de moda y rebajas. Así que, puedo poner la mano en el fuego y no me quemo.
-¿Qué querías enseñarme?- me pregunta.
Ahora que veo sus posters, creo que he hecho bien en elegir este cosplay. –Siéntate-
Asiente y se deja caer en la cama. Yo me desabrocho el cinturón de la gabardina y lentamente me quito botones, aun sin mostrar nada. Me observa totalmente atento. Y cuando dejó caer el abrigo, su boca también cae en una O de asombro. Le encanta, casi tanto como me encanta a mí su reacción.
La frase de debajo del título del capítulo, lo que está entre corchetes, no tiene nada que ver con el capítulo, solo me moría de ganas de ponerlo.
En fin, ¿qué tal? ¿Os ha gustado? ¿Cuál será el cosplay que ha elegido Sucrette? Si queréis, podéis sugerir nombres o intentar adivinar cual he pensado yo. Lo mismo me decís uno bueno y yo lo coloco en la historia. De todos modos, contadme, me muero por saber. ¡Y muchas gracias por todos esos favs y follows, por los mensajes privados! ¡Gracias! Aparentemente habrá sexo en el próximo, pero... rezad, porque quien sabe que dice mi mente y como pienso que fastidiarlo... xDDD
¡En fin!
Dejen reviews y espero que les haya encantado.
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Por una noche loca con vuestro chico de cdm favorito ^^
