Hola chicas. ¿Qué tal vuestras semanas?

He llegado a 64 reviews, y eso me hace inmensamente feliz, así que, espero que sigáis comentando, pues, cuantos más reviews, más capítulos subo y más pervertidas os volveré.

En fin, espero que disfrutéis de la lectura de este capítulo y bueno. ¡Os quiero mucho, Sucrettes!


Disclaimer

Los personajes pertenecen a ChiNoMiko. Solo los uso con el fin de lucro y de recibir reviews.

Luego hay algún que otro personaje de aparición leve sacado de Eldarya, un juego de ChiNoMiko, que también deberíais jugar (aunque está en francés hay guías increíbles que han traducido los capítulos).

Yo solo soy dueña de "mi Sucrette" y Leia.


Advertencia:

En este capítulo voy a desconcertaros con el principio, pero tranquilas.

Solo quiero que sufráis la curiosidad de saber que pasó y porque Su hace lo que hace al principio del capítulo.


Solo son diversión

[¿A caso no entiendes que te amo? Pero esas frases tan solo son un juego cruel para mí]

Me mantuve alejada entre risas, observando la petulante escena que protagonizaban el chico de cabellos negros y azules. Discutiendo sobre mí en todo momento, en cierto sentido era excitante el hecho de que se peleasen de esa forma por mí.

Mi feminidad empezó a palpitar debido a sus palabras subidas y rasgadas. Sus discusiones me alimentaban el ego, mis ganas de jugar, de destruir a cualquiera en este juego de seducción no paraban de crecer a cada instante que pasaba. Y claro, no iba a perder, no iba a enamorarme, iba a ganar y a pisotear a cualquiera que se retorciese e intentase enamorar a mí ser, con promesas y delicados gestos, iba a ganar en el juego de seducción.

- ¿Quién te crees que eres?- preguntó, taladrando al chico de cabellos azules. –Yo me la pedí primero. Yo iba a follármela primero.

- ¿Piensas que me importan tus patéticos intentos de seducción? Estoy muy ofuscado y necesito su sabrosa piel.

- ¿Qué? ¿Te la quieres comer o algo?-

- Hay muchas zonas que no me importaría comerme-

Mi sexo se contrajo de placer al saber que era nombrado por el de ojos verdes y cabello azul, se retorcía de una forma que hasta dolía, pero mi cuerpo añoraba sentir su lengua y boca recorrerlo.

Con el tiempo que pasaba con él, me daba cuenta de algo que confirmaba cada vez que estaba con dicho hombre. Las personas que tienen una lengua viperina tenían la lengua y la boca tan agiles y magnificas para un buen oral. Por ello, probar las habilidades de Castiel sería un auténtico placer para mí.

- ¡Te dije que era mía!- demandó a gritos el pelinegro.

- Tengo exámenes pronto, estoy completamente estresado, la necesito- los reclamos y las peleas seguían excitándome aún más.

- ¿Qué es tu droga o algo?-

- Eso tampoco es tu asunto, Nevra- gruñó por lo bajo, inclinándose hacia él con el semblante serio y frío. Casi al borde de la irritación.

- ¿Desde cuándo no es mi asunto que quieran robar el turno en follar con la sexy y candente Sucrette, Ezrael?-

El de cabellos azules rodó los ojos y miró fijamente hacia donde me encontraba, como pidiéndome en silencio y con sus hambrientos ojos que aceptase consolar sus nervios antes de sus importantísimos exámenes de universidad, eran los que completarían su doctorado, sus tesis y los que le abrirían las puertas al mundo laboral. Así podría ser médico por fin, y eso, sinceramente me importaba en cierto sentido.

Incluso sabiendo que solo era un simple encuentro carnal, un roce extasiado que nos dejaba de una forma salvaje y azotándonos la mente hasta el punto del éxtasis. Sus manos recorriendo mi cuerpo eran la nube que alcanzaba al estirar la mano hacia el cielo, como si lo tocara, como si agarrase un trozo y se derritiera en un cálido aroma que alimentase mis fosas nasales. Ezrael era un amante increíble. Y como dije anteriormente, su boca era sumamente deliciosa, sobre todo cuando recorría en movimientos circulares y delirantes mi sexo húmedo.

- Nevra, por hoy déjale a él- ordene, con mis ojos fijos en él, mi sonrisa se alimentó cuando vi como el rostro de Nevra se desfiguraba ante el rechazo.

- ¡Pero no es justo!- chilla, como un niño de guardería al que le quitaron su juguete favorito, haciendo que Ezrael sonría con prepotencia, sabía que había ganado.

- ¡Claro que es lo justo!- sonrió el oji-verde. –Sucrette reconoce la calidez.

En seguida iba a adelantarse a hablar de su experiencia con todas esas mujeres y como habían gritado en éxtasis mientras él les daba el placer prohibido de la lujuria, aventurándose a un mundo de sensaciones carnales expandidas a lo largo de su cuerpo, con marcas de chupetones, arañazos, maniatadas en la cama, sudando y gritando que fuera más fuerte, su faceta de dominante y nuestros juegos eróticos era lo mejor que podríamos desear ambos. Por ello, sabiendo lo bueno que era, me incline hacia ellos con una brillante idea, que habíamos practicado en varias ocasiones.

Me apresuré a tapar la boca del pelinegro, antes de que estallase la tercera guerra mundial, y una disputa innecesaria.

- A menos que aceptéis un trío, y luego de satisfacer a Nevra, me centraría en ti, Ez- me acerqué, acariciando su sedoso cabello.

Ambos se miraron a los ojos y sonrieron. Sabía que al menos así se callarían y lo encontrarían lógico, pues, así ambos quedarían felices y se sentirían liberados en la competición por ver quien provocaba más gemidos o más emociones en mí.

Una competición que me hacía sentir más que deseada y que amaba desde el fondo de mi corazón. Si es que siente algo a parte del inmenso placer y la enorme crueldad que poseo cuando se trata del ardiente sexo.

- Trío- afirmaron los dos.

Se acercaron a mí, al ver mi mirada satisfecha, tan solo a unos centímetros de mi deseoso y caliente cuerpo, que anhelaba unas caricias que lo hiciesen sentir maravillosamente bien, como hace dos horas lo hizo otro pelinegro de ojos azules, en su casa, dios, aun sentía su intimidad palpitante.

Fije mis ojos en ambos.

Las sonrisas sensuales que portaban, sus manos en cada lado de mi cadera y sus poderosos agarres hacían que mi excitación aumentase, incluso si era posible. El tener dos apuestos chicos en mis encantos y redes era jodidamente caliente y la exquisita combinación del frenesí de unas manos sumisas. Me incline a besar con ferocidad los labios de Ezrael, mientras mi mano izquierda se posaba en el pantalón, en la zona equis de Nevra, quien no se opuso lo más mínimo, inclinándose a besar mi cuello.

Jodidamente perfecto. Sobre todo el hecho de que ya estuviésemos en casa de Ezrael, quien efectuó la llamada nada más atravesar el umbral de las puertas de mi casa, justo cuando estaba desnuda, retirando aquel cosplay tan descubierto. Siempre tan oportuno.

- Pero luego, eres mía- susurró el peliazul contra mi oreja, en un susurro lo siguiente a sensual. Para dejar que Nevra introdujese su lengua en mi boca.

Esto iba a ser excitante.

[…]

Me incorporé en la cama viendo las espectaculares vistas de un Nevra vistiéndose, mostrando sus pectorales, y sus uves, con mucha excitación encima al saber que ese cuerpo tan estructural me perteneció hace apenas unos minutos. Él también me observó con la sonrisa pícara, sabiendo que me deleitaba con las vistas excitantes que me daba. ¿Y quién no lo haría?

- ¿Y qué tal?- murmuró Ezrael, colocando el brazo detrás de mi cabeza, claro que el acceso se lo permití yo.

- Maravilloso- susurré asombrada en un suspiró aun sintiendo sus miembros cada uno por un lado. -¿Sabéis qué?- pregunté sonriente, intentando obviar el hecho de que aun quería más acción.

- Te prestó toda mi atención, preciosa- comentó Nevra con una sonrisa coqueta, colocándose la camiseta.

- Hice cosplay para un tío ayer- dije, acomodando mi cabello para que no cubriese el pecho de mi amante de cabellos azules.

- ¿Y nunca has pensado en disfrazarte de enfermera sexy?- preguntó el peliazul. –Serías la ayudante perfecta.

Nevra se sentó en la cama para colocarse y atarse los tenis que llevaba puestos. –Claro… te pasarías dándole a la mandanga en vez de curar pacientes- comentó el pelinegro con una sonrisa burlona de estas que sacaban a relucir las ganas de ser sarcástico y de humillar de Ezrael.

Ezrael rió. –Tu envidia, chupasangre- se burló.

Al contrario que el peliazul, no bromeó con su semblante, Ezrael adoraba hacer sentir inferior a los demás y meterse con los que lo rodeaban, incluso a veces me molestaba a mí y se burlaba de cosas que hacía o decía, incluso me cuestionaba y replicaba en todo. Pero como yo me había acostumbrado a sus intentos de llamar mi atención, me cachondeaba con él y me burlaba el triple, dejándole sin palabras por las muy buenas o por las buenas.

- Si vais a pelearos, jamás volveré a acostarme con ninguno de vosotros. A menos que sea por quien me folla primero o quien por delante o quien por detrás.

- Eso es un buen plan- sonrió Nevra, colocándose la camiseta. –Pero ahora me voy, iré al gimnasio.

- Disfruta el coño de Ykhar, aunque no sé compare con el mío- le guiñé un ojo coqueta. Recibiendo una sonrisa aún más elocuente de parte del oji-azul.

- Por supuesto que no, el tuyo es mejor, pero me conformaré ya que hoy no te quedas a dormir conmigo. ¡Nos vemos luego preciosa!- miró fijamente a Ezrael. –La mía es más grande- y cerró la puerta, dándonos la privacidad que necesitábamos.

- Ese imbécil.

Sonreí, la verdad es que no es como si me importase el tamaño, al menos no me importaba en este caso porque ambos eran bastante dotados y grandes, me gustaba su grosor y como utilizaban sus miembros para mi placer y su placer, sobre todo como gemían mi nombre con hambruna, devorándome y perforándome de una forma sabrosa y lo siguiente a placentera.

- Oh, cariño, a mí me encanta tu polla- afirmo sonriente.

- Más te vale, porque te espera una larga noche.

[…]

Me despertó el teléfono a la madrugada. Tenté, con las luces apagadas, y palpando cada rincón de la mesita de noche en busca de mi móvil, intentando encontrar el responsable de mi corte de sueño.

- ¿Hmm?

- Soy yo-

- ¿Quién mierda se supone que es yo?- me quejé. –Son las putas seis de la mañana.

- Sí, y si no llegas aquí en cinco minutos, no podrás coger tus putos libros, a las putas seis de la mañana, para poder ir a tus putas clases, puta-

- ¿Leia?

- No su difunta abuela- su sarcasmo terminó por despertarme. -Por supuesto que sí.

- ¿Estás en el departamento?

- Llegué a las cinco, tu tía no estaba, dejó una nota que ponía que había comida en el microondas y que se quedaba en casa de su novio, así que rompí tu nota en trozos y la que dejaste también a tu tía- anunció calmada, notando las sabanas gruesas moverse a su compás. -¿Qué no sabes llamar o qué?-

- Estaba muy ocupada- bostece.

- Sí, seguro. Pervertida putilla-

- Bueno, gracias por llamar, pero estoy jodidamente infartada, Ezrael y yo acabamos de hacerlo hace media hora apenas, no pienso ir al colegio así, ya conseguiré un justificante de la tía de que me encontraba como el culo.

- ¿Así que vas a faltar…?

- Sí- afirmé, bostezando aún más fuerte que antes. –Tengo ganas de morirme. Llegaré sobre las dos y media.

- Media hora antes de que llegue tu tía, ¿no?

- Sí. Así que, duérmete tú también. Y cuando venga a comer le digo que me maree. Y que me firme una justificación.

- Eres realmente una persona calculadora y mentirosa.

- Hablo la de "Haru eres especial, te amo", cuando eso lo dices siempre cambiando Haru por el nombre de x chico.

- Haru es especial- se quejó.

- Al igual que James, Abdel, Billy, Jared, Óscar, Kyo, Toug…-

- ¡Basta ya! ¡Lo pille! Así que, déjalo- bostezó también. –Te dejo dormir. Por cierto, me debes una explicación de lo que pasó con Armin.

- Te contaré luego- me acosté de nuevo. -Buenas noches.

- Buenas noches-

Colgué el teléfono desesperada por coger la suave y refrescante almohada de Ezrael y cerré los ojos. El sueño me podía, así que, posiblemente no tardase mucho en caer dormida.

[…]

Las dos y media llegaron pronto, el "caballeroso" Ezrael me dejo en casa, no sin antes obligarme a felar su palpitante polla con mis labios mientras conducía, aparte de que era más excitante para mí el hecho de estar medio agachada para chupar su bonito y delicioso miembro, además, después de doblegarse de ese modo por la mañana, dándome una deliciosa comida de coño nada más despertarme, por petición, sin rechistar.

Y no solo eso, me excitaba mucho el lamer, mordisquear y chupar aquel enorme y grueso tallo, mientras aprieto los huevos de forma placentera, sobre todo saber que se excita solo con pensar en cómo voy a hacerlo. Creedme, es excitante oir los guturales sonidos que realizaban los chicos al practicarles una felación, al masturbarlos tanto con boca como con manos.

En serio, quizás debería hacer un libro de las cosas más excitantes del mundo. ¡Si realmente sois mis amigas, deberíais hacer esto! ¡Recomendado cien por cien!

Me incorporé en el asiento respirando suavemente, mientras Ezrael se quedaba, con el asiento algo recostado, los ojos cerrados y una mano en el volante, ya por fin, estacionados delante de mi casa.

- ¿Y bien?- pregunté.

- Dios-

- Eso es lo que quería oír.

Lo bese, sintiendo sus manos en mi parte baja, a punto de introducir sus largos y delgados dedos en mi feminidad, o al menos intentando hacerse paso sobre mi delicado y libre de vello púbico, así que, le facilite el trabajo abriendo mis piernas y aun intercambiando su esencia, al correrse en mi boca, con su saliva y mezclarlo en su boca.

Jadee en busca de aire, cortando el beso, cuando sentí como sus dedos se introducían de arriba y abajo, aplicando presión con el pulgar en mi botón, frotando y frotando el clítoris e introduciéndose con movimientos bruscos y poderosos en mi interior.

- Ejem, ejem.

Abrí mis ojos apretados de placer, para desviar la vista hasta la ventanilla, Ezrael y yo observamos a Leia, de brazos cruzados y mirada desaprobatoria. El peliazul bajo la ventanilla, aun con la mano en mi intimidad, para poder charlar con Leia, quien parecía algo molesta.

- Me dijiste a las dos y media. Estuve esperando y cuando me asome porque ya eran las tres, te veo ahí, con Ezrael, siendo lentamente follada con sus dedos. ¡Me parece bien que practiquen sus obscenidades en lugares públicos y que disfrutéis del morbo de que os puedan ver, pero... ¡Tienes mucho que explicar!-

- Si estás celosa puedo hacértelo a ti también.

- No gracias- negó la chica. –Eres del harem de Sucrette, no del mío. Y eso, se respeta-

Reí entre dientes, intentando mantener los sonidos de placer que querían escapar por mis labios, mientras que sus dedos largos se introducían a una enorme velocidad en mí, convulsionando mi interior de una sensación cálida.

El placer del deseo, lo prohibido, la subida de placer al sentir como Leia nos observaba, dios. ¡Que nos podía pillar mi tía! Y eso me excitaba mucho más, incluso creo que sería capaz de decirle. "Oh sí, me lo estuve tirando al igual que otros diecisiete tíos", pero seguramente me meterían a un colegio de monjas…

- B-bue-bueno, creo que deb-deb-deb-o irme- el placer, los gemidos, los suspiros que se escapaban dificultaban mi habla. Tartamudee suavemente mientras intentaba librarme de su tortuoso placer para poder irme.

- Oh, no- sonrió el peliazul. –No acabe, preciosa.

Y yo no quería que acabases.

- Sí, sí lo has hecho- Leia estiro su mano moviéndome hacia la ventanilla, casi como intentando sacarme de ella. –Tú tía vendrá y se supone que estabas enferma.

- Aguafiestas- gruñó Ezrael, retirando sus malditos y hermosos dedos de mi coño húmedo, cubiertos de la substancia que estaba creando.

En estos momentos estaba deseando gritarle que dejase que me diese contra el capó antes de subir al piso, pero decidí, no tentar el buen humor de mi mejor amiga, para rendirme.

Suspiré y le besé, rápido, para irme del coche, siguiendo a Leia hasta casa, nos despedimos con la mano, recibiendo un guiñó y un bocinazo, para verlo alejarse hasta la universidad, donde estudiaría un repaso final, antes de sus exámenes y todo eso que se supone que hacen los universitarios.

- Comienza.

- Nos pillaron.

- ¿Perdón?

- Bueno, no exactamente- afirmé.

- ¿Qué quieres decir?

- Larga historia.

- Solo cuéntala, y deja de hacerte la interesante.

Subí un poco más rápido las escaleras, evitando hablar del tema, por lo menos en medio del pasillo, para mí había sido algo humillante lo que había sucedido en cierto sentido, era la primera vez que me pasaba algo como esto.

- Nee, nee, cuéntame, cuéntame-

- Para ya, estamos en medio del pasillo.

- Eso no te importaba cuando estabas en el coche de Ezrael dejando que te masturbase en medio de la calle.

- Touché- dije, introduciendo las llaves en la cerradura del piso.

Tras abrir la puerta, camine a dentro, dejando que Leia me siguiese, para cerrar tras de ella, y dirigirme a mi cuarto a colocarme el pijama para fingir que estoy jodidamente malita y que por eso no fui a clase.

Conociendo a mi tía, seguramente se preocuparía, tomaría mi fiebre y me diría que durmiese más, trayéndome media farmacia, aunque, casualmente siempre se le olvidaban los condones, ¡qué mala suerte!

- A ver, cuenta, cuenta. ¡Todos queremos saberlo!

- Solo eres tú quien quiere saber esto.

Gruñó suavemente. –Solo suéltalo.

- A ver, follamos, mi cosplay le encantó.

- Lo suponía- Leia comenzó a fanfarronear. –Tengo un gusto exquisito-

Rodé los ojos ante sus palabras. -¿Puedo continuar?

- ¿Y podrás hacerlo, no?-

- El sexo fue increíble, nuble su juicio- afirme, sintiéndome orgullosa, mientras quitaba mi camiseta, para colocarme la camiseta del pijama de franela. Como ya conté, hace un frío de la hostia.

- ¿Y? ¿Es un buen estudiante?

- Demasiado bueno, si hablamos del sexo, claro-

- Pues es obvio que hablo de eso, sus notas escolares no importan.

- Pues lo es- afirme, sacándome los vaqueros, para ponerme el pantalón de franela a juego, cuando estuve vestida, me retire el sujetador, sin retirar la camiseta, quitándolo con ella puesta luego de maniobrar con ambos brazos. –Bien, tras acabar, me percaté de que había una foto de su hermano y él. ¡Me sentí horrible!

- ¿Hermano?

- Su gemelo.

- ¡Móntate un jodido trío!

- Es gay y uno de mis mejores amigos.

- Wow, que asco que no puedas tirártelo…- dijo con una sonrisa suave. -¿Entonces por qué te sentiste mal?

- Si se entera de lo que hago con otros tíos, de cómo juego con su hermano, de que pienso camelar al tío que le gusta y que me folle a su hermano en su cama, ¡me aniquila!

- No se enterará…- dijo, restándole importancia.

Por mi parte, tenía los presentimientos más malos de todos, teniendo hasta pánico de que pudiesen descubrirme, por una vez en mi vida, estaba temiendo por mis acciones generadas por mis impulsos, pero, pasándolo a segundo plano, el placer otorgado y el peligro se convertían en mi delicioso éxtasis de deseo y me daba, incluso, más ganas de continuar.

- Esperemos que no.

- ¿Y… qué es lo que salió mal?

- Cuando acabamos, el coche de sus padres estacionó, se oyó desde su cuarto, y… cuando recogía mi ropa para vestirme…

- ¿Qué?

- ¡Me arrojó al puto armario!

- ¿QUÉ?

- Y por poco me descubren, salí como una ladrona, como una de esas chicas que se emborrachan se follan a un tío y hacen el paseo de la vergüenza. ¡Es la dichosa primera vez que tengo que estar media hora en un armario!

- ¿¡MEDIA HORA!?

Asiento, media hora escuchando a Alexy, y lo peor, fue que por poco y no me libro de un interrogatorio, agradecí a todos los dioses que Ezrael me llamase cuando ya me había alejado unos metros de la casa de los gemelos, porque si no, nos hubiesen descubierto.

- ¿Y cómo acabaste en casa de Ezrael?

- Estaba molesta por el comportamiento de Armin y como me lo ofreció… pues…

- Entiéndelo, pobre chico, es su primera vez.

- Media hora, media hora allí metida con sus revistas hentai y algún que otro bóxer usado, ¡USADO Y SUCIO! Hizo el truco de limpiar escondiendo todo en el armario.

- Al menos quiso causarte buena impresión.

- No es excusa, no fue solo eso, luego cuando me tiró, o arrojó, prácticamente a la calle, como una bolsa de basura, ni me llamó ni nada.

- ¿Desde cuándo Sucrette la paso-de-ti-luego-de-follarte quiere que la llamen?

- Armin es mío. Podría haberse disculpado.

- Ok, entiendo- afirmó mi mejor amiga.

- Ni un mensaje en esa media hora. Me llamó después.

- Si te llamo, ¿por qué diantres te quejas?

- Porque tenía que ser hipso-facto.

- Pobre chico. Lo compadezco por tener que aguantarte.

Fruncí el ceño, pero resople. Quizás tenía razón, pero todo se hacía a mi manera, todos se rendían a mí y hacían lo que yo deseaba, no admitía una negación, todo era cuando yo quería y deseaba si querían poseerme, si querían acercarse a ello.

Era mimada, caprichosa y me salía con la mía.

Y con Armin no sería la excepción.

No tardamos en ponernos a conversar sobre los picantes detalles del sexo que había tenido el día de ayer, con Armin, el trío con Ezrael y Nevra, aun no entiendo como Nevra sobrevivió sin matar a Ezrael y viceversa, y como Ezrael y yo lo hicimos desde las nueve hasta las cinco de la mañana.

En resumen, había sido movidito.

El timbre sonó, puse mi peor cara de enferma, por si era la tía que se había olvidado las llaves, como muchas otras veces. Una pena que no olvidase las putas alitas de hada ridículas.

Abrí la puerta, seguida de Leia, para encontrar una sorprendente vista. Alguien que no esperaba, los ojos verdes de Kentin brillaron con intensidad al verme.

Grr, bienvenido a mi paraíso, querido chico que es el siguiente en mi lista.


Y aquí está el capítulo esperado de Ninfomanía.

Lo reconozco, quería haceros sufrir con lo de Armin un ratito, lo siento, pero seguro que me habéis llamado troll.

JAJAJAJA, ya sabéis, lo bueno se hace esperar.

En fin, quiero haceros otra pregunta, bueno, dos preguntas.

¿Qué teoría tenéis para el capítulo 28 que sacara ChiNoMiko para matarnos o reanimarnos del 27?

Y... ¿si meto "yuri" en una especie de trío o algo os molestaríais conmigo o tengo total libertad para jugar con el yuri, el yaoi y el hetero? Si soy sincera no soy fan del yaoi o del yuri, peeeero... he pensado en subir la intensidad con un montón de ideas de mis amigas fujoshi y amantes de yuri. Dios, mi pobre mente inocente.

Leia: ¿Inocente? ¿Tú? ¿Te das cuenta de que estás escribiendo un fanfic erótico?

Escritora: Yo... ¡Cállate y no me cuestiones!

Bueno eso es todo. Espero que os haya gustado, me he esforzado mucho.

Dejen reviews. ¡Nos leemos!