Hola. Muchas gracias por sus reviews y sobre todo aceptar la historia.

DULCECITO311: Me alegra que sea de tu agrado. Tampoco he leído una historia así y eso en parte fue un factor más a querer continuarla. Gracias.

Ferzxha:Si puedo n_n Aunque si me tardé mucho, como ya estoy libre de escuela actualizaré mucho más pronto. Ah, gracias, si he investigado y eso me ha ayudado a desarrollar la historia. Gracias por comentar :D

Uptown: Muchas gracias. La continuaré y actualizaré seguido.

¡Gracias a todos!, los otros reviews creo yo que ya los respondí, me avisan si no es así.

¡Espero les guste el capítulo!


Como una mercancía.

Una escena bastante interesante, no estaba asustado en lo más mínimo, por la forma en que sostenía la daga podía saber con certeza que tenía miedo. Ella era una chica idiota, en ese momento no lo pensaba por haberse atrevido a desafiarme, sino por lo sencillo que era adivinar sus más simples pensamientos. Su mano temblaba y su respiración se había vuelto irregular, no se atrevería a llevar todo eso a mayores.

—Si haces un solo movimiento voy a matarte —amenazó, tenía agallas. A pesar de la época mundana que vivía el país, ella realmente quería seguir existiendo. Esas ganas no eran suficientes, no me lastimaría por más verdugo que me mostrara en esos momentos.

Llegando a esa conclusión tiré el plato de sopa y di un paso más cerca, por lógica y razón ella retrocedió uno igual. En ese momento mi completa sonrisa burlona se ensanchó más. La bruja fea, viéndola con más detenimiento reconocí que ese era un apodo que no iba con su persona, debía pensar en uno mejor. Caminé uno más, retrocedió.

—¿Qué pasa?, ¿no que ibas a matarme? —apretó los dientes ante mi última pregunta.

Continué hasta que, como era de esperarse se le terminó el terreno y ya no tuvo más que retroceder, su espalda había dado con la pared de madera de la caballeriza. De un instante a otro golpeé mis manos con las palmas extendidas en la húmeda madera, posicionándolas en cada extremo de su cabeza, sintiendo sutilmente algunas hebras de su singular cabello rosado. Eso logró asustarla tanto que tiró la daga mientras temblaba.

—No me jodas. —mi sonrisa desapareció y la miré con toda la intención de acobardarla más aun de lo que ya estaba— Eres una estúpida pero… muy interesante.

Miré sus ojos por un momento, ella pareció perdida, quizás meditando mis palabras. Mi rostro estaba muy cerca al suyo, pero no acortaba distancias precisamente por querer estarlo, más bien sus brillantes ojos verdes parecían llamarme. Volví hacia atrás liberándola de mi ahogada presencia.

—Por favor déjeme ir —dijera lo que dijera, yo no cambiaría de parecer. Nunca me involucraba con la mercancía y ella no sería la excepción.

—Ya deberías estar enterada de lo que te espera, no es necesario que sigas luchando por sobrevivir. —le dije, ella tenía una mano en su pecho— Incluso el infierno es mejor para ti que este mundo mediocre.

—Yo… yo quiero vivir. Es verdad que mi cabello es extraño, que mi aspecto es desagradable y mi vida una porquería, ¡pero yo quiero ser útil! —¿ser útil? No comprendí sus palabras, ¿una simple mujer en qué podía tener expectativas?— Quiero ayudar a las personas, quiero salvar vidas. Yo he curado a viajeros y ancianos, quiero utilizar mi don para cambiar este mundo mediocre del que hablas.

—Hmp, ¿y cómo vas a hacer eso bruja? La magia no existe, es solo un mito para personas crédulas. La vida que tenemos ahora no puede ser mejor a la de estos momentos, hambre, muerte, enfermedades, no se puede tener solución para esta plaga que los seres humanos nos hemos encargado de crear —sus pensamientos eran buenos, amables pero no por eso razonables.

—Si no crees en la magia, ¿entonces por qué lo haces?, ¿por qué me entregarás? No crees en las brujas —por su tono de voz sabía que pretendía convencerme, pero nadie lo había hecho hasta ahora, ¿qué podía tener ella de especial para lograrlo? Hasta ese momento no lo sabía.

—Porque es mi trabajo, no me importa lo que pase con los demás, me preocupo sólo por mí —le daba explicaciones a pesar de que no debía, nunca antes había hablado tanto con un esclavo— Eres una bruja para los ojos de todos y así se va a quedar.

Me enojé conmigo mismo por darme cuenta de lo imprudente que había sido al contarle todo eso, no tenía caso que supiera lo que pensaba de las maleficae. Le di la espalda y caminé hacia la puerta para salir de nuevo a la lluvia, el caballo no estaba asustado así que ya no había nada más por hacer, la puerta de la entrada era fuerte y ella no podría abrirla a menos que utilizara a mi caballo, pero no funcionaría, sólo me obedecía a mí.

—¡Espera, por favor! —me tomó del brazo suplicante. Fruncí el ceño y le mostré mi indiferencia arrojándola lejos de mí.

—Por tu culpa arrojé la comida, ahora muérete de hambre.

Con una última mirada de desprecio cerré la puerta colocando de nueva cuenta el palo de madera para evitar que saliera, y entré a la posada. Trataría de dormir esa noche, mañana partiría con la chica y si tenía suerte encontraría a otra bruja o hechicero loco en este horrible pueblo.

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Esa mañana después de la lluvia de anoche fue un paisaje completamente diferente, el cielo estaba despejado pero la escarcha y el lodo habían vuelto el terreno peor de lo que ya estaba. El dueño me saludo, pero apenas le dejé el dinero y la llave de la habitación me fui sin responderle. Caminé hasta las caballerizas y abrí la puerta, no me sorprendería si esa idiota tratara de nuevo un intento de asesinato.

Entré pero nada pasó. La vi recostada entre paja húmeda, el agua debía haberse colado entre los huecos del techo de la madera, probablemente había pasado frío. Me acerqué lo suficiente y la llamé, no sabía su nombre, no recordaba en realidad si me lo había dicho o no, pero no importaba.

—Levántate —no se movió— Ey, muévete ya, —la pateé no muy fuerte en sus pies— hmp, no me hagas perder el tiempo bruja —esta vez me aseguré de sujetarla y levantarla con brusquedad.

—¡Ah!, ¿qué haces insensible? —la empujé de nuevo a la paja.

—Apresúrate, no tengo todo el día. Realmente lidiar contigo es una molestia —mi comentario la hizo enojar pues pude verlo en sus mejillas infladas.

—¡Tú eres un malnacido, estúpido, idiota, frío…! —la tomé del brazo y la jalé hacia mí, sonreí con superioridad al poder callar sus palabras. Ella pareció sorprendida y por esa misma razón no pudo decir nada. La tomé de la nuca y hundí su cabeza en el abrevadero por cinco o seis segundos— ¡Maldito demonio! —gritó una vez fuera del agua.

—Hmp, tu cara fea aun no despertaba —me contradecía, la primera vez que la vi la juzgué por horrible, el lodo y la suciedad habían resguardado sus verdaderos rasgos y no había sabido ver más allá. Ella no era la mujer más hermosa que había visto pero sin duda su rostro era bello. No me daba cuenta pero comenzaba a prestarle atención en mi cabeza.

—Eres el diablo.

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Salimos de las caballerizas, la até de nuevo al caballo y subí en él. Peguntaba por alguna otra bruja o hechicero del pueblo, pero todos solían decir lo mismo, se habían marchado hacía un mes. Debieron saber sobre la carta mandada al templo y por esa razón abandonaron Konoha. En esa ocasión, a la única persona que lleve conmigo fue a esa chica de cabello rosa.

—Nos vamos —dije alto para que me escuchara. No me dijo nada.

Caminamos por el pueblo rumbo a la salida, la bruja no levantaba la vista, probablemente no quería sentir nostalgia, pero era mejor así, no quería lidiar con una llorona. Pude ver la salida a varios metros de distancia, por fin me iba de ese estúpido pueblo, pero no contaba con una cosa… La primera pedrada la dio un hombre mayor, un agricultor al parecer, con seguridad supe que había pegado en su cadera, pues la chica se la había apretado con sus manos.

A la fiesta de piedras se unió una gran cantidad de gente, la apedreaban precisamente a ella y lo único que podía hacer era cubrirse la cabeza con sus brazos. Seguí avanzando el caballo hasta la salida pero el tumulto de personas no desaparecía.

—¡Lárgate! —un aldeano furioso dio en su espalda.

—¡Bruja, no te queremos aquí! —dijo esta vez un niño.

—¡Te quemarás en el infierno maldita! —una mujer alzó su piedra que era a comparación de las otras más grande. La lanzó pero nunca llegó a darle, la atrapé con una mano.

Debía admitir que estaba furioso. Ella no había tenido oportunidad de defenderse contra esa plaga de gente ignorante. Me vi arrastrado por la necesidad de ayudarla, pero en ese momento me convencí de que era simplemente por cuidar la mercancía. Observé la enorme roca y la tiré sin gran entusiasmo.

—No hagan perder mi tiempo, yo si tengo cosas que hacer —los miré a todos con reproche.

—Sólo le damos la despedida que se merece —se atrevió a decir un hombre.

—Si aprovecharte de una mujer te parece una despedida, a mí también me gusta despedirme de escorias como tú. Si no quieres que esa piedra termine en tu garganta más te vale largarte de mi vista en este momento ¡todos! —rugí con enojo, la muchedumbre se disipó.

La miré, temblaba y los moretones ya había hecho acto de presencia. La cantidad de piedras esparcidas en la calle era tal que se dificultaba caminar. Me subí de nuevo sin decirle nada, ella lloraba. Salimos del pueblo, por alguna maldita razón no dejaba de observar hacia donde ella iba caminando, en el estado en el que se encontraba no estaba seguro si podría continuar. Y poco tiempo después lo supe, se desplomó en el camino completamente exhausta. La miré por unos segundos y bajé a ayudarla.

—Oye, levántate, aun nos falta mucho —abrió sus ojos verdes y me miró como importándole poco lo que pasara con ella, ¿dónde habían quedado esas ganas de vivir?

—No… puedo, yo…

—Arriba —le ordené y la ayudé a levantarse. Saqué un cuchillo que descansaba sujeto a mi pantalón y corté la soga. Subí de nuevo al caballo y le tendí mi mano para que la tomara. Al principio dudó pero lo hizo.

En cuanto mi mano tocó la suya la alcé hasta acomodarla frente a mí, sosteniéndola fuerte del hombro para que no cayera, la había sentado de lado, así estaría más cómoda. Observé su estado, debía dolerle, tenía varias heridas y moretones muy grandes en sus brazos y cara, el resto del cuerpo debía estar igual. Sus pies estaban sucios por el lodo y parecían cansados, quizás por la caminata que yo mismo la había obligado a realizar.

—Gracias, soy Sakura —escuché de su boca con debilidad, la miré y tenía una pequeña sonrisa que ignoré al segundo, no necesitaba su gratitud porque si la aceptaba conllevaba a involucrarme más de la cuenta.

Pasaron las horas y el camino nos guio hasta un bosque, si continuábamos sin desviarnos no nos perderíamos. Ella estaba dormida y desde hacía rato que había colocado una mano en mi pecho, acto que no había rechazado. Llegamos a un sitio que no podía considerarse como poblado, más bien se valoraba como un lugar de pasada, generalmente para los viajeros como yo, pues cuando mucho había tres establecimientos. Nunca me había quedado en ese sitio pero esta vez lo haría, necesitaba saber si ella no moriría en el camino.

—Nos quedaremos aquí —le dije, ella abrió los ojos somnolienta.

—¡Ah! —me empujó tratando de apartarme, ¿y ahora qué le pasaba?

—¿Qué tienes idiota? —al poco tiempo los dos caímos al suelo, yo con la peor parte pues una bruja estúpida estaba sobre mí con su rostro hundido en mi cuello— Bruja.

Levantó su cabeza y me miró, pude notar ante la cercanía de nuestros cuerpos que se ruborizó. Esa chiquilla tonta, yo la llevaría a su muerte, sería ridículo que se interesara un poco en mí. Alcé mi cabeza para acercarme más a su rostro, ya lo había pensado anteriormente, la veía solo como una mercancía, entonces ¿por qué la necesidad de tocar sus labios se había manifestado tan repentinamente?


¡Gracias!

A Sasuke como que le empieza a picar la presencia de Sakura xD La brusquedad con la que la trata la hace estar siempre a la defensiva con él, pero ya tiene un punto por salvarla, tarde pero la ayudó después de todo (aunque trate de convencerse de "sólo por cuidar la mercancía").

Bien, espero haya sido de su agrado. Hasta el momento llevo escrito seis caps así que actualizaré pronto, por ahora me gustaría saber como ha estado este, claro, si tienen tiempo de escribirme. Les agradezco la oportunidad para esta pequeña historia. Cuídense, ¡hasta el tercer cap! n_n