Bueno, después de tanto tiempo entre trabajos eventuales y la universidad me digne a escribir un tercer capitulo de esta historia olvidada hasta por su propio autor, por lo que he decidido cambiar el formato realizando ahora los capítulos desde un único punto de vista de cada uno de los tres personaje.


Camino 1: El entrenamiento de Lucas.

En el entrenamiento parecía que el tiempo se detenía, era una sensación muy agotadora, había veces en la que mi cuerpo no me respondía y me temblaban las piernas, como si me hubieran puesto a pelear sobre un cuadrilatero de boxeo y yo era al que siempre terminaban golpeando. Como de haber cosas malas también estaban las buenas, luego de los descansos me daba cuenta de que mi resistencia mejoraba poco a poco, mis pasos eran más firmes y por lo menos lograba golpeaba a mi objetivo, ese sentimiento era increíble, sentir una mejora aunque sea leve era motivador pero a la vez extrañaba mi hogar, de pasar de una habitación con calefacción, televisión y computadora a una choza de madera simple y llanamente rústica con una chimenea central y 3 habitaciones, lo cual me parecía muy extraño a decir verdad, Trevor aparentemente vivía solo o eso suponía, ya que nunca había mencionado a ningún familiar u otra persona, hasta que una vez cuando volvíamos de entrenar, luego de entrar en la casa quise ver una de las habitaciones en la cual nunca estuve, me daba curiosidad ver porque siempre estaban cerradas las puertas si nadie vivía en esas habitaciones, tenía una gran casa para él solo y por algún motivo se me cruzó una pregunta por la mente y está se me escapó frente a Trevor.

"¿A quiénes pertenecían esas habitaciones?" Pregunté con voz muy baja.

Él me miró fijamente durante unos minutos, lo cual me puso realmente nervioso.

"Pensé que nunca lo preguntarías" respondió Trevor y continuo. "Fue hace mucho tiempo, cuando me encontraba en el ejército yo estaba en un escuadrón comandado por una gran general, su nombre era Najenda, era una estratega sin igual, era admirada por muchos en el reino hasta que un día decidió rebelarse."

"Decía que el reino al cual ella servía estaba lleno de corrupción y maldad, se lo comento a todos por igual para que sepamos la verdad de porque nos dejaba y pudiéramos elegir a quien servir, la respuesta no se hizo esperar, todo el ejército a su mando instantáneamente se unió a ella incluyendome, pero en el fondo estaba preocupado, por mas que mi corazón estuviera con mi general mi mente se preocupaba por mi familia, qué pasaría con ellos si yo me iba, quién los protegeria, en ese momento íbamos camino a encontrarnos con el ejército de la rebelión cuando sucedió lo inesperado, no se si fue obra del demonio o simplemente fue mala suerte, pero nos cruzamos con otro ejército comandado por la general más temida de todo el reino su nombre era Esdeath"

"Muchos la comparaban con un demonio, ella tenía la habilidad de manipular el hielo a su voluntad y era tan sanguinaria que no le importaba que algunos de sus hombres muriera, ella creía que si morían no eran dignos de estar en su ejército, hubo un momento de tensión entre ambas generales, como si la sola presencia de Esdeath congelara todo a su alrededor, fue entonces que Esdeath se dio cuenta de nuestro plan, ella sospechaba de Najenda desde hace tiempo y ahora que confirmó lo que sospechaba no iba a tener misericordia con ninguno de nosotros, fue entonces que la pelea estalló, si a eso se le hubiera podido llamar pelea, fue más una masacre, no podíamos hacer nada contra Esdeath era superior a nosotros y por desgracia también a nuestra general, habrá sido en cuestión de minutos, pero el dolor que sufrimos hizo que el tiempo fuera más lento, el grito de desesperación de mis compañeros me atormenta todas las noches… antes de dormir vienen esos recuerdos a mí, como una maldición interminable, cuando me di cuenta era uno de los últimos hombres en pie, mientras ayudaba a los compañeros que aún podían pelear vi como las generales se enfrentaban mano a mano, fue algo que me dejó sin palabras pero al final era claro quién era la ganadora de la pelea, antes de que Esdeath diera el golpe final yo junto a mis últimos compañeros vivos atacamos a Esdeath y logramos distraerla un poco, tome a mí comandante entre mis brazos y corrí lo más rápido posible entre los árboles, sé que mis compañeros sabían que iban a morir pero no les importaban sabiendo que era por salvar a su general. Cuando me asegure de que estuviéramos a una distancia segura me puse a revisar las heridas de mi general, le habían arrancado el brazo y estaba perdiendo mucha sangre de su ojo derecho, por suerte pude encontrar una vieja cabaña donde pude tratar mejor sus heridas pero por desgracia no pude salvar su ojo, la deje descansando ahí y partí de inmediato a la capital en búsqueda de mi familia, al llegar ya habían carteles donde se informaba sobre la traición de la general Najenda, su búsqueda y la recompensa que ofrecían viva o muerta, también aclaraban que cualquier traidor que ayudará a Najenda se vería severamente castigado junto a su familia, al ver eso me subió un escalofrío por la espalda, corrí hasta mi casa y saque a mi familia lo antes posible… unos segundos después llegaron los guardias buscando a mí familia para castigarla por mí traición, fuimos devuelta a esa cabaña en el bosque donde nos refugiamos por un tiempo, la comandante Najenda se recuperó rápidamente y luego nos dejó para poder crear una resistencia contra el reino, no sin antes agradecer por haberla salvado en aquella ocasión, fue en ese momento que compramos esta vieja cabaña y la convertimos en nuestro nuevo hogar".

"La cabaña no era el único gran cambio que habíamos tenido, sino que mí mujer estaba embarazada de 7 meses y estábamos preparando una habitación para tener a nuestro nuevo bebé, un día mi mujer tuvo que ir a la capital a realizar unas compras cómo de costumbre y se llevó a nuestra hija con ella, yo mientras tanto iba a cortar leña para poder hacer frente al invierno que estaba llegando lentamente, me habrá tomado todo el día pero junte tanta leña como para no tener que salir a buscar más hasta que terminara el invierno, cuando llegue a casa mi mujer todavía no había regresado, seguramente se habrá quedado hablando con la vendedora con la que siempre se cuenta chismes pensé pero seguía cayendo la tarde y mí familia no volvía, me empecé a desesperar hasta que decidí ir a buscarlos, me abrigue bien y salí para la capital, al acercarme a la puerta vi un tumulto de gente yendo hacia una dirección, me metí entre las personas para ver a dónde se dirigían…" en ese momento la voz de Trevor se iba quebrando lentamente más y más hasta que en un momento se quedó en silencio recordando ese dolor que le recorría todo el cuerpo, fue cuando las lágrimas comenzaron a brotar, me miró y me contó "Llegue al lugar donde toda la gente se reunía y lo que había eran personas colgadas… y entre esas personas… Disculpa pero no quiero seguir hablando de este mal recuerdo" y se fue a buscar leña para la noche.

Trevor atormentado por ese recuerdo no quiso hablar más durante esa noche, sinceramente no sabía qué hacer, me sentía mal por él pero no quería decir algo que pudiera empeorar esa situación, llegue a la conclusión de que el silencio sería la mejor opción para poder seguir adelante. Cenamos en silencio pero no era un silencio incómodo sino un silencio muerto y vacío del cual uno podía sentir la tristeza que transmitía, al terminar de comer me ofrecí a limpiar lo que ensuciamos, Trevor sin objeción alguna se fue directo a dormir pero antes de dejar el comedor me dijo.

"Duerme bien porque mañana será un largo día" y desapareció entre la oscuridad de las habitaciones, al terminar de limpiar me fui directamente para mí cama, en el camino varios pensamientos cruzaban por mi mente, sobre si todo esto era solo un sueño, ¿donde estábamos exactamente?, ¿dónde podrían estar mis amigos? y si era posible que yo aprendiera a usar un par de espadas! En mi vida había visto una y mucho menos me imaginaba usando un par de espadas pero cada vez me gustaba más poder practicar y aprender a dominarlas. Así fue como en un abrir y cerrar de ojos la noche se fue, los pájaros cantaban desde temprano y los rayos de luz se metían por cada agujero de la cabaña, fue entonces que un fuerte ruido me levanto de la cama, empecé a llamar a Trevor pero no lo encontraba por ningún lado, me cambie, tome la primera espada que tenía a mi alcance y salí, ese ruido provenía desde detrás de la cabaña así que fui a investigar, cuando llegue vi a Trevor moviendo cosas de un lado para el otro.

"¿Qué estás haciendo?" Le pregunté algo dormido todavía.

"¿Qué crees?, Un campo de entrenamiento para lograr que tus movimientos sean más rápidos y tus estocadas más fuertes y certeras" Me respondió.

"Pense que capaz, te habían encontrado" comente.

"Y que ibas a hacer al respecto? Solo mira esa espada con la hoja muy dañada y la guarda a penas protegeria tus dedos" Me reprocho.

"No me di cuenta, tome lo que tenía a mi alcance, después de todo recien me despertaba" Exclame con cansancio.

"Y por esa razón hubieras terminado muerto. Veo que tengo que enseñarte mucho en tan poco tiempo..." Dijo terminando de construir el campo de entrenamiento.

Fue así cómo empezó el entrenamiento más largo de mi vida, sabía que tenía que aprenderlo todo lo antes posible para poder defender a mis amigos y dejar de ser una carga, no les voy a mentir, fue horrible, a la media hora de empezar el entrenamiento me empezaron a agarrar calambres, los brazos me pesaban y no sentía los hombros. Bueno que pensaban que de un día para el otro me iba a transformar en todo un asesino profesional, pues lamento decepcionarlos pero lo que sí Trevor me enseñó a cómo adoptar una buena postura con la espada para que todo el peso no fuera a mis brazos ni hombros, a fluir con cada movimiento para no gastar energía de forma innecesaria y los puntos cruciales donde cortar a una persona en un combate para poder ganar, puede que de físico esté muy mal pero eso se puede arreglar y Trevor lo sabía mejor que nadie el se enfoco en enseñarme lo básico y las técnicas de la espada. Luego de una pausa de una hora y de haber estirado todos mis músculos empezamos a trabajar en mí físico, Trevor tenía una rutina de ejercicios que había preparado para mí, se enfocó más en las piernas y brazos pero también me hizo trabajar el abdomen y las articulaciones, al fin tenía una buena rutina para entrenar mi cuerpo y mejorar mi condición.

Trevor me dejó un momento con mi entrenamiento, él fue a buscar algo dentro de su cabaña, habrán pasado unos minutos cuando de repente escuché un grito desde la cabaña, entre corriendo tan rápido como pude y allí estaba Trevor con un jarrón vacío entre las manos, desesperado le pregunté ¿qué había ocurrido?, ¿porque había gritado de esa manera?, me contó que ese jarrón que tenía en sus manos estaba lleno con todo su dinero y que mí amigo se había robado su dinero, le pregunté que cómo sabía que fue mi amigo a lo cual me respondió que le dejó una nota, me la dio y cuando la leí no lo podía creer, no solo le robo todo su dinero sino que también le rompió un par de cosas antes de irse. Trevor se levantó decidido, me dijo que agarrara mis cosas y que íbamos a ir en busca de mi amigo, le pregunte que iba a ocurrir con mi entrenamiento, a lo cual el me respondió que seguiríamos con eso mientras encontrábamos a mi amigo, al ver la cara de Trevor no quise contradecirlo en nada, fue que empacamos lo esencial en mochilas, nuestras armas y partimos para la Capital.

Luego de una caminata muy larga entre el bosque, de pelear contra jabalís salvajes, intentar de no ser mordidos por serpientes y el infierno de mosquitos del tamaño de una pelota de tenis llegamos a las puertas de la Capital, pasamos con mucho cuidado, Trevor todavía era uno de los traidores más buscados o por lo menos la recompensa por su cabeza era bastante grande, lo que hacía que cualquier muerto de hambre o cazarrecompensas pueda ser nuestro enemigo, empezamos a caminar por uno de los mercados de la capital, la gente iba y venía por doquier, Trevor pasaba desapercibido pero yo era otra historia, mi ropa resaltaba mucho entre la gente, prácticamente era un bicho raro y exótico, lo cual empezó a llamar la atención de las miradas de toda la gente y de los guardias… Rápidamente Trevor se dio cuenta y me metió a una tienda donde vendían ropa y me compro algo para no llamar tanto la atención con lo poco que le quedaba de plata, salimos y a unos pocos metros vi una tienda de armas y en oferta estaba una espada realmente hermosa y espectacular, Trevor preguntó ¿porque estaba en oferta la espada?, el vendedor le respondió que a cada cliente que la compraba se la devolvió debido a que les parecía muy pesada mas de lo normal y se les hacía muy difícil usarla, mientras hablaban yo pensaba que fue amor a primera vista, quede impresionado de el estilo que tenía, quería que fuera mía a toda costa, Trevor se dio cuenta de que no desprendía la mirada de esa espada y por solo esa distracción que le cause Trevor no se dio cuenta de que los guardias sospechaban de él y que se le acercaron mientras observábamos la espada, fue ese momento en el que tuve un escalofrío subiendo por mi espalda, cuando me voltee a verlo a Trevor vi como se le acercaban y levante la voz para advertir que se le acercaban. Y así fue como vi a Trevor corriendo entre la gente para escapar de los guardia, pero antes de ponerse a correr me había dicho que no lo siguiera, que nos volveríamos a ver y quizá podríamos comprar esa espada, fue una promesa o por lo menos yo lo sentía de esa manera...


Y así los caminos se empiezan a formar uno por uno para nuestros aventureros, ¿que será de sus destinos ahora que los tres están separados? pronto lo sabremos, quiero agradecer a los que dedicaron algo de su tiempo a leer esta historia y pedirles perdón por el tiempo que tarde en volver a escribir, si quieren mas háganlo saber con un Follow/Favorito o un Review.