Hola, pido una disculpa por haber tardado tanto tiempo en actualizar, sobre todo por un fic tan corto como este, pero yo realmente había estado prácticamente con mi mente en otro sitio y finalmente decidí seguir adelante.

DULCECITO311: Era fácil en esa época echarle la culpa a inocentes, y aún si no la escucharon para ellos no tiene gran importancia si es culpable o inocente, simplemente cumplían por un pago, por obtener un beneficio. Y el color de cabello de Sakura no ayuda mucho :D

Gracias por sus reviews, disculpen si no respondo con sus nombres al resto de comentarios, pero se marcan como invitados, no sé si esto lo hayan cambiado de nuevo ya que tengo bastante tiempo sin aparecerme por aquí. Y eso del beso que piden en un comentario, puede que se cumpla, basta con leer el título del cap.

Siento los errores, dedazos, etc, que puedan encontrar (los reviso antes de subirlos pero siempre hay alguno que se pasa).

Les agradezco su paciencia, este es el capítulo 4, espero les guste.


El placer de un beso.

Los tres hombres a caballo miraron a Sakura con interés, ella llamaba muchísimo la atención, su color de cabello era extraño, y al menos yo creía que sus ojos eran hipnotizantes y bellos al mismo tiempo, hmp, es sorprendente como puede cambiar el concepto hacia alguien en poco tiempo, siendo que en un principio la había insultado y maltratado. Uno de los caballos relinchó y logró asustarla, pero aun así permaneció en el mismo sitio, haciendo gran esfuerzo para que no se le notara el miedo en su cara. Eso provocó la risa de los tres sujetos y se bajaron de los animales de inmediato.

—Nos dijeron que estarías por aquí, trabajas rápido amigo —dijo el que los lideraba. Los tres eran más mayores, tenían probablemente 32 o 34 años.

—No me gusta perder el tiempo —respondí arrogantemente, no les permitiría llevársela, yo la había encontrado y tenía la maldita necesidad de mantenerla a mi lado, yo sería el que la llevaría a su muerte.

—Nos hablaron de otro punto en donde lo más probable es que esta peste esté respirando —Sakura evitaba contacto visual con ellos, yo por mi parte me mantenía tranquilo, ellos eran poca cosa y confiaba en que si todo llegaba a tomar otro rumbo, entonces podría hacerme cargo.

—Debo regresar a Würzburg —respondí simplemente, no me agradaba tener que dar explicaciones a este trío de idiotas.

—Te facilitaremos el trabajo, entréganos una carta para el Santo Oficio, le explicaremos la situación —quiso acercarse a ella pero di un paso en desaprobación. Pude ver la pequeña muestra de sorpresa en sus facciones.

Era normal que ellos reaccionaran así, no era muy común que alguien se opusiera a las órdenes de la Iglesia, yo una excepción. No recordaba cuántos años ya tenía con la Iglesia, me había criado prácticamente solo, con monjes desde que era un niño y a mis padres no los recordaba. Todos esos años había aprendido y visto cualquier tipo de horror e injusticia, fui castigado de maneras inimaginables y ahora, por estúpido que se escuchara, ayudaba a esas mismas personas a hacerles lo mismo a otros, incluso un castigo peor.

—Oye, tranquilo. —el resto de los hombre no habían hablado desde entonces y lo consideré mejor así, con uno tenía suficiente— Confía en nosotros, no nos quedaremos con el crédito, tú capturaste a esta bruja, sólo somos amistosos, ¿verdad chicos? Nos dirigimos a Würzburg, podemos hacerte ese favor.

—No me gusta pedir favores, así que pueden irse —sentencié, cosa que no tomaron exactamente bien.

—Te seré sincero, tenemos necesidades, —los tres comenzaron a reír mientras dirigían de nueva cuenta su vista hacia ella. Sabía exactamente lo que pensaban, la lujuria en su mirada era completamente visible— para ser una bruja no está nada mal.

—¿Sabes?, pienso lo mismo, pero no me gusta compartir —estaba logrando hacer que me molestara. Sin previo aviso jalé a Sakura y puse una mano en su cintura y la otra en uno de sus pechos. Como era de esperarse gritó ante mi atrevimiento— Ella se queda conmigo.

Podía sentir el temblor en su cuerpo y el miedo reflejado en su rostro, había sido demasiado atrevido pero era la única manera de que esos sujetos nos dejaran continuar con nuestro camino, si me largaba y la dejaba en manos de ellos podrían aprovecharse y hacer con ella lo que quisieran. La sola idea me enfermaba.

—Es sólo una hechicera, estás siendo egoísta —dio un paso hacia nosotros— ¿no me digas que has caído?, ¿te ha seducido? —la empujé tras de mí para estar listo en caso de que se atrevieran a atacarme. Era probable que llevaran con ellos alguna arma.

—No te importa, tú y tus amigos se largan de aquí en este momento —quiso golpearme pero fui más rápido, le estrellé mi puño en su rostro provocando sangrado al instante. Sonreí con superioridad.

—¡No se queden ahí!, ¡acábenlo! —los otros dos se acercaron a ayudarles como los cobardes que eran, se lanzaron a mí y cinco segundos después ya estaban los tres en el suelo— Estás cometiendo un error, esa mujer es una bruja.

—¿De verdad puedes creer en los cuentos que inventa la Iglesia? —respondí con burla, monté mi caballo y le di la mano a ella para ayudarla a subir.

—¿Qué dices? —parecía asombrado— ¡herejía! Estás cometiendo un pecado mortal, ¡vas en contra del Malleus Maleficarum! Al igual que ella serás juzgado, no creer en las brujas es…

Dejó de hablar, esa daga que le había confiscado a Sakura, la misma con la cual me amenazó ahora reposaba en el pecho del sujeto. El rostro de ella estaba sorprendido y asustado, probablemente no me creía capaz de algo así, pero la muerte me acompañaba, a pesar de ser un trabajador más del Santo Oficio, también podía considerarme un asesino, no era la primera vez que le arrancaba la vida a alguien con mis propias manos.

—Hmp, hablas mucho.

Poco tiempo pasó después de aquel encuentro para que se ocultara el sol. Estaba completamente oscuro, la luna se había ocultado esta noche a causa de varias nubes, además el camino se había vuelto más oculto debido a los árboles del callado bosque. Escuché claramente sus sollozos, desde hacía rato que los escuchaba pero no había reparado en preguntarle, no sabía cómo comenzar una conversación luego de mi atrevimiento de esta tarde.

Detuve el caballo, bajé y la ayudé a hacerlo. No veía mucho y era peligroso continuar de noche. Encendí una fogata y saqué algo de pan que le había comprado a Jiraiya.

—Ten, dormiremos aquí esta noche. —expliqué y le extendí el pedazo de pan, pero no lo aceptó— No hagas que me moleste, cómelo de una vez.

—No tengo hambre —su voz al responderme se escuchó molesta.

—Vaya, será que querías pasar la noche con esos tipos —no sabía por qué, pero lo dije.

—¡Eres un idiota! —me aventó una piedra que no logré evitar. Dio contra mi hombro— ¡Te odio, te odio, te odio! —gritaba una y otra vez.

Me levanté de inmediato y me tumbé de rodillas al lado de ella. Se asustó tanto que calló sus estúpidos gritos. Me incliné a ella y la tendí en la tierra, observé su pequeña figura escondida dentro de esa ropa vieja, posé una mano sobre sus caderas y fui subiéndola hasta… Me aparté de inmediato.

—¿Qué diablos hiciste? ¡Maldita bruja! —me había lanzado tierra a los ojos.

—¡Pervertido!, ¡aléjate de mí depravado, lujurioso, libidinoso, impúdico! —gritó de todas las formas posibles y trató de golpearme pero la sujeté de la muñeca y la subí sobre mí que aún continuaba en el suelo.

La besé, mis ojos se mantenían cerrados a causa de la tierra en ellos pero podía sentir sus forcejeos, los cuales no duraron mucho más. Sus manos que en un principio estaban apretando mis ropas dejaron de hacerlo y simplemente reposaron en mi pecho con tranquilidad. Me di la vuelta hasta ser yo el que estaba sobre ella, sólo que sin dejarle caer mi peso para no incomodarla.

Una de mis manos viajó hasta sus piernas hasta lograr encontrar el final de la tela de su larga falda, introduje mi mano y la fui levantando mientras acariciaba sutilmente su piel. La dejé respirar un momento para besar su barbilla y parte de su cuello, volví a sus labios y fue un claro "Sa-su-ke" entre el beso lo que me impidió seguir.

Separé mi boca unos centímetros y la miré con mi respiración un poco acelerada. Recuerdo que en ese momento estaba desconcertado, yo había perdido la razón y mis instintos habían actuado, me estaba volviendo loco, pero por ella. Me alejé un poco sentándome y observando el fuego frente a nosotros, no opté por mirarla pues yo había sido el que inició el pequeño juego, ella me había correspondido pero aun así yo la había provocado.

—Sasuke —escuché salir mi nombre de sus labios una vez más, recuperé mi compostura fría y volteé a verla, pero… Me dolió, una bofetada me había volteado el rostro, tenía una fuerza increíble a pesar de no aparentarlo a simple vista. No le reclamé, me la merecía después de todo— Te odio.

—Ahora me vas a decir que no te gustó ¿verdad? —seguía siendo esa persona que pensaba sólo para sí, no reconocía que a ella la lastimaba con mis acciones y palabras.

—Eres igual que esos hombres, yo creí que eras buena persona porque has sido la primera que me defiende de todos aquellos que me llaman bruja. —También estaba sentada al lado mío pero miraba al fuego— Pero quieres aprovecharte de la sucia.

Era claro que con esas palabras me reclamaba lo que una vez tanto le había juzgado. No había compartido tanto con un esclavo, así que mi orgullo volvió a mí y me sentí ofendido de que alguien inferior se atreviera a contestarme de ese modo sin recibir su castigo, ¿pero qué podría hacerle yo a ella?

—Puedo hacer contigo lo que me dé la gana, no eres importante, puedo hacerte si me place lo mismo que esos hombres deseaban. Pero no soy tan idiota, no me rebajaré al mismo nivel que una sucia —repetí su palabra.

—¡Entonces por qué!, ¿por qué me besaste? —su pregunta me tomó por sorpresa. Genial, iba predicando que era una bruja fea y sucia, y al mismo tiempo la besaba, no tenía sentido y me estaba guiando yo mismo a un verdadero laberinto sin ser capaz de encontrar una falsa respuesta, pues la verdadera la tenía bien clara, ella comenzaba a gustarme demasiado.

—Porque eres una mujer, no importa si clasificas en las peores. Un beso no significa nada. —pude ver algo de tristeza en su mirada— ¿Qué?, hmp, ¿acaso creíste que lo hice porque me gustas? —una sonrisa se escapó de mis labios, me burlaba de ella y al mismo tiempo me fregaba yo mismo, pero no podía dejar que pasara algo más o al igual que ella sería un fugitivo, un traidor.

—¡Tú tampoco me gustas!, eres… eres feo y un… un idiota, —sonreí de nuevo, por la forma en que hablaba parecía no tener grandes argumentos— estúpido y grosero.

—Aja… ¿y qué más? —la incité a continuar.

—¡Hueles incluso peor que yo y tu cabello parece peinado por un rayo! —¿Qué mi cabello qué? Supe desde ese momento que no sabía ni lo que decía, hmp —Y no besas bien —remató.

"No besas bien" Debo confesar que esas palabras me encendieron. Podía jurarle al diablo que ella había disfrutado mi beso, había correspondido e incluso me había nombrado. Esta niña había logrado molestarme. Me alejé de ella y no dije nada más, que se muriera de hambre entonces, por el momento no quería saber nada de ella.

No desperté hasta pasada la media noche. La encontré durmiendo, acurrucada sobre la tierra. Era sorprendente que a pesar de ser una bruja no intentara huir como aquella vez, ahora tenía más oportunidad ya que no estaba atada, pero aun así seguía a mi lado. Tenía sólo una manta, que era la que viajaba conmigo siempre. Me acerqué a ella y la cubrí con la manta, así no tendría tanto frío. Fui por leña y regresé. Desde ese momento ya no pude dormir, la contemplé durante toda la noche e incluso hice algo de lo que ella jamás se enteraría.

—Te haré saber el placer de un beso —en ese momento la Luna se dejó ver luego de haber estado oculta entre las nubes, dibujando nuestras siluetas unidas y siendo testigo del roce de mi pequeña caricia.


Gracias por su lectura. Había querido actualizar el jueves 28 pero no pude.

Espero no haya sido un cap aburrido, si fue así lo siento, mi creatividad se seca.

Publicaré el capítulo 5 pronto, pues ya lo tengo escrito. Si desean hacer alguna pregunta o una crítica estaré encantada de responder a ellas.

Pásenla bien, bye :)