Hola, les dejo el cap.
Gracias por sus comentarios!
Alebredi: Me da gusto que te agradara, me esfuerzo por hacerlos lo mejor que pueda :) Gracias por apreciar lo que hago.
blanca: Muchas gracias, trato de hacer historias no tan comunes y esta idea surgió al leer Wicked: Memorias de una bruja mala. No tiene nada que ver el mundo del Mago de Oz con esto pero aumentó mi interés por las brujas :)
Sin más, los dejo, nos leemos abajo!
El chico de las sombras
Todo lo que quería era cerciorarme, si me descubría quien quiera que fuera, pondría en peligro a Sakura. Las pisadas cada vez estaban más cerca, comencé a aproximarme a la entrada del hueco del árbol donde nos encontrábamos pero ella me jaló hasta devolverme de nueva cuenta a mi sitio. Hice una mueca de dolor, mi espalda había golpeado la corteza y se había extendido hasta mis órganos lastimados.
Pensaba reclamarle pero me había calmado con sus labios. Sakura comenzó con el beso y el truco en esto es que quería distraerme para olvidar la idea de vigilar al dueño de las pisadas, y para mi suerte lo logró. Sentirla tan cerca fue el detonante de echar al diablo mis ideas.
—No vayas —susurró entre mis labios. Poco después escuché la voz de dos personas, parecían ser cazadores. Pasaron muy cerca de nuestro escondite pero no nos vieron, poco a poco se fueron alejando de nosotros. Por mi parte al ver que no era nada importante continué atendiendo a Sakura.
Bajé una de mis manos hasta tocar sus pechos y…
—¡Eres un pervertido! —me empujó de nueva cuenta, pero esta vez 20 veces más fuerte.
—¡Sakura! —tiempo atrás la habría castigado, pero ahora… ¡Maldita sea, no podía!
—¡Aprovechado! —se alejó considerablemente. Estaba exagerando, malo era el dolor que sentía en esos momentos.
—Ya te dije que eres mía —lo posesivo continuaba formando parte de mí, y no me importaba, ella era mía lo quisiera o no.
—Se lo dijiste a ese hombre, no a mí. Eso lo decidiste por tu cuenta —se cruzó de brazos.
—Y no me interesa, no hay otra verdad que esa. —Se estremeció ante mis palabras y sonreí por la manera en que mi voz podían hacerla palpitar— Sakura —me dirigí con la misma expresión de voz— ya no me importa que seas una bruja, si he de ir al infierno entonces que así sea.
Y esa tarde fue la primera vez que me dejó entrelazar nuestras manos.
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Había podido recuperarme un poco, lo suficiente para mantenerme de pie y caminar. Ahora los dos nos dirigíamos a un rumbo diferente, uno que nos mantuviera alejados de Würzburg lo suficiente para evitar la cacería de brujas. No quería ni pensar que le podrían hacer a Sakura si llegaran a atraparla, pues había sido testigo por años de las torturas y las atrocidades, desde colgarlas en público, partirlas por la mitad con una sierra, quemarlas vivas, y la tan conocida Dama de hierro, toda una pesadilla para aquellos condenados a morir en ella, ya que una especie de sarcófago con clavos enormes que se enterraban en los ojos, pecho, brazos, piernas y en el sexo del culpable era digno de temerse.
El camino lo recorríamos a pie, mi caballo había huido, presa del miedo desde aquel día cuando nos encontramos con ese hombre inmortal, lo que al final no era exactamente así, pues Sakura, de alguna manera descubrió que él tenía cinco corazones arrancados de víctimas que una vez habían sido maleficae y que utilizaba en un tipo de ritual para conseguir que la única forma de matarlo fuera precisamente destruir sus corazones. No quiso abundar mucho en el tema, pero sabía que me ocultaba algo y por alguna razón no quería contarme.
—Sakura —la llamé justo después de atravesar un sendero. Me apoyé en un árbol, no quería ser una carga pero comenzaba a cansarme. Me había salvado y ayudado a cicatrizar más rápido pero no hacía milagros, y no le reprochaba pero ella parecía gastar más de su energía al tratar de curarme.
—¿Te sientes mal? —Puso una mano en mi hombro y me miró con preocupación— Siéntate, voy a revisarte.
Me obligó a sentarme y abrió mi camisa para ver la herida que a comparación de la primera vez estaba mucho mejor. Colocó su mano y de nuevo utilizó ese poder de curación. No pude evitar observarla mientras lo hacía, su concentración por ayudarme me hacían verla cada vez más como la mujer que quería para mí, no me arrepentía en absoluto de haberla arrastrado conmigo. Terminó y me sonrió.
—Listo, eso debió recuperar más el tejido. No te sobre esfuerces, si necesitas descansar debes decirlo —con mi dedo índice le indiqué que se acercara, ella me miró con extrañeza pero lentamente lo hizo mientras asentía. Cuando estuvo lo suficientemente cerca me acerqué al lóbulo de su oreja y lo mordí con delicadeza.
—Gracias —susurré. Sonreí al ver que no podía siquiera moverse.
—De…de… de nada —se acomodó el cabello y simuló ver el paisaje, el cual ya comenzaba a oscurecer debido a que el sol se ocultaba por la montaña.
Poco después los dos permanecíamos sentados alrededor de una fogata que me había encargado de crear. A comparación de la primera vez que estuvimos así, ahora los dos nos encontrábamos más cerca pero la conversación no era muy buena, a mi me gustaba el silencio pero Sakura no parecía ser de las chicas que se mantenías calladas por mucho tiempo.
—Sasuke, ¿se puede saber a dónde vamos?, quiero decir… estarás en problemas por no entregarme —pude encontrar tristeza en sus palabras, parecía preocuparse por lo que pudiera pasarme.
—Vamos a empezar de nuevo. —respondí, sabía que ella no había tenido un hogar estable ni yo tampoco, así que los dos podíamos empezar juntos— Nunca tuve realmente una familia, aunque me crie con monjes, prácticamente lo hice solo.
—Tú tuviste una familia Sasuke —después de esa frase se mordió el labio, como si se reprochara por habérmelo dicho.
—¿A qué te refieres?
—Lo vi, en los recuerdos de Kakuzu. —¿Kakuzu? Por mi expresión supuso que no comprendí— Es el nombre del brujo que utiliza la nigromancia, él… él conocía a tu familia, a tu padre, a tu hermano y… y a tu madre. Ellos… ellos fueron asesinados por él.
¿Asesinados? Eso era… no me lo esperaba, pero sabía que no me mentía. ¿Había tenido una familia?, una extraña sensación de vacío me recorrió el cuerpo. No había tenido una buena vida, los monjes me castigaron innumerables veces, incluso fui azotado como reprimenda al robar una pieza de pan de la cocina, y casi me mataban al encontrarme estrangulando al idiota que se había atrevido a molestarme. Yo, desde el primer momento me vi solo.
La sola idea de saber que tuve una familia en algún momento de mi infancia me daba cierto alivio, pero conocer que fueron asesinados por ese sujeto me hacía rabiar, ¿cómo eran ellos?, ¿me quisieron?, ¿me protegieron? Quizás sí, y esa era la razón por la cual estaba vivo.
—Sasuke, —la voz de ella me regresó a la realidad— ¿te encuentras bien?, no sabía si decírtelo, las imágenes de tu familia… no puedo olvidarlas.
—¿Cómo lo sabes? —pregunté de inmediato, ¿de cuántas cosas podían enterarse las maleficae con tan solo ver a una persona?
—Lo vi en sus recuerdos, él atacó a tu familia cuando eras muy pequeño, ellos te protegieron hasta el final. Tu madre… ¡lo que hizo Kakuzu fue…!
—No te tortures Sakura, no los recuerdo… Mi vida siempre estuvo atada a la Iglesia.
—Tampoco recuerdo a mis padres, de mi mamá un poco. Ella era una mujer muy religiosa, cuando supo lo que podía hacer trató de ahogarme en el río. —su confesión me hizo abrir mis ojos por la sorpresa, alguien así no podía considerarse una buena madre— Murieron en un incendio, la casa donde vivíamos se quemó, después de eso hui del pueblo y después de días de viaje encontré a Yashiro, la mujer que viste en la cabaña.
—Te obligaba a realizar trabajos de curación, ¿cierto? —asintió, ya me lo suponía.
—Incluso hubo… algunos… que trataron de… de propasarse —solté lo que pareció un gruñido mientras apretaba mis manos con fuerza— ¡Sasuke! —se lanzó hacia mí— Tú eres la primer persona que se preocupa realmente por mí, por favor no me abandones.
La súplica desesperada reafirmaron mis deseos de protegerla, no la dejaría desamparada, Sakura sería mi compañera el resto de mi vida, y si tenía que morir para salvarla, pues estaba más que dispuesto a sacrificarme.
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Luego de cocinar un jabalí gordo para nuestro desayuno, no nos habíamos movido del sitio debido a que había considerado más divertido comerme a Sakura por un par de horas. Sinceramente me moría de ganas por estar con ella de una manera más pasional, pero Sakura no parecía estar de acuerdo, así que lo único que devoraba eran sus labios que en ese momento ya habían adquirido suficiente experiencia.
—Sasuke, debemos seguir nuestro camino —me dijo frenándome.
—No pasa nada si nos atrasamos unas horas —le respondí y traté de besarla de nuevo pero colocó uno de sus dedos en mi boca.
—Tengo un mal presentimiento, ¿y si alguien nos siguió hasta aquí?
—No te preocupes, puedo defenderme —dije con total tranquilidad.
—Sí, claro. ¿Olvidas lo que pasó con Kakuzu? ¡Por poco te mata! —eso me dolió, había quedado como un debilucho a sus ojos.
—Deja de gritar, ya te dije que me las arreglaré, no pienso morir hasta ponerte a salvo Sakura —tomé su rostro con ambas manos— Escúchame, eres una brujita demasiado preocupona, y comienza a molestarme que me tengas tan poca confianza.
—¡Sólo me preocupo por ti, idiota!, ¿no te das cuenta aún Sasuke?, hay tantas cosas que puedes hacer, pero no crees lo suficiente.
Sus palabras me desconcertaron, ¿por qué Sakura no era clara?, estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por ella, ¿pero qué tenían que ver las creencias en todo esto? Iba a preguntarle pero el movimiento de una sombra hizo ponerme en alerta.
Un chico, probablemente de mi edad nos observaba con flojera reflejada en su rostro. Su cabello era sujetado por una coleta y sus ojos reflejaban que había dormido recientemente. Su vestimenta era de color café oscuro, la cual le era de mucha utilidad para camuflarse por el bosque, y en ellas sobresalía algo en particular, un escudo con la cruz del Santo Oficio, motivo que hizo a Sakura dar un paso hacia atrás, ese chico de aspecto tranquilo era en realidad un trabajador más de la Iglesia.
—¿Quién eres? —dije sin titubear, acabaría con esto de una vez por todas, también le daría motivos a Sakura para que confiara más en mí, eso de que dudara de mi capacidad me molestaba, aunque sólo dijera que temía por mi bienestar. Patrañas.
—Uchiha Sasuke, ¿no me recuerdas? Que mala memoria tienes, soy el chico de las sombras. —Su respuesta hizo que mis ojos se expandieran, lo recordaba, era él, pero no podía ser verdad— Soy Shikamaru.
Shikamaru, él no podía estar aquí porque yo mismo lo había matado justo antes de llegar a Würzburg, ¿qué es lo que estaba pasando? Pronto llegué a la conclusión de que encontrarlo no era ninguna coincidencia, y por la forma en que miraba a Sakura supuse que venía a buscar venganza.
—He vuelto.
Ahh! Shikamaru, ¿a quién le gusta Shikamaru? Es un personaje muy agradable, sin embargo yo soy fiel a Gaara, lo amo xD (ejem... también a Itachi *w*)
Pero me controlo, estoy hablando del fic.
Como sabemos, el villano aquí es Kakuzu, quise cambiar de villanos comunes como Madara y Oroshimaru buuh!Así que pensé en Kakuzu, además que se presta para la historia. Sabemos que él tiene 5 corazones que se deben destruir para que muera. Nuestros protagonistas la tendrán difícil.
Como estoy con la integración de nuevos personajes a la trama, en los próximos caps habrá 2 más, muy importantes.
Gracias por leer, hasta pronto! Por cierto, estoy por publicar un fic llamado "Sombra, lápiz y labial", es un SasuSaku, si gustan pasar a echarle un ojo xD Bye!
