Hola a todos :) Me tardé, lo siento T_T He estado muy ocupada estos días, quería publicar ayer pero me enfermé, ahora ya me siento mejor (espero no recaer, odio eso)
Muchas gracias por sus reviews. Respondo a:
ALEBREDI: Sí, nadie como Shikamaru, me gusta mucho su forma de ser, jeje! Hoy sabrás sus planes :S Gracias!
blanca: Sí, ese libro lo leí a recomendación de mi hermano, era su libro favorito. Amo a Elphaba y Fiyero *w* una de mis parejas favoritas de libros. También me gusta porque es como un fanfic, el autor se basó en el cuento infantil "El maravilloso mago de Oz" para hacerlo, y vaya que supo como hacer que enganchara todo. Es el primero de tres libros. También hay un musical, me gustaría asistir a uno antes de morir xD Gracias por comentar, espero puedas leerlo, es muy interesante.
Espero les agrade. CAP 8.
Batalla de arena
—He vuelto —Hmp, lo decía tan tranquilo.
¿Qué era este sujeto? Cuando lo conocí creí que era un mal imitador de un brujo, varias veces cuando lo llevaba atado sentí que de alguna manera manipulaba mi cabeza para hacer extrañas figuras con las sombras, creí volverme loco. Por eso tuve que matarlo, o eso creí, lo que estaba ante nosotros era él realmente. Llegué a la conclusión que haberlo capturado para él sólo fue un juego.
—En este momento debes preguntarte cómo es posible que esté vivo —dijo medio sonriendo, parecía divertirle mi desconcierto— Verás Sasuke, los hechiceros no son fáciles de matar. Puede que la vida sea aburrida pero no pretendo morir aún.
—¿Qué es lo que quieres? —pregunté desafiante, sabía que era una cuestión absurda, sabía a lo que iba pero necesitaba confirmarlo. Esperaba que me lo dijera— ¿Por qué llevas el escudo de la Iglesia?
—¿Esto? —dijo señalando la cruz y olvidando mi primer pregunta— las ropas las robé a un idiota que me encontré en el camino hasta acá, está muerto por si te interesa—. Pude ver miedo en Sakura, quizás la reciente información de Shikamaru no fue de su agrado, aun tratándose de gente del Santo Oficio.
—Respóndeme, ¿qué es lo que quieres? Si intentas dañarla podrías arrepentirte, no dejaré que la toques —mis ojos mostraban determinación, protegería a Sakura a cualquier precio, era especial para mí ahora.
—¿Dañarla?, en primera no sabía que eras tú hasta que vi tu cara, y en segunda —hizo una pequeña pausa deteniendo su vista en algo en particular— …tengo tanta hambre que olí la carne varios kilómetros atrás.
La cara de asombro por parte de Sakura, y admito, la mía propia se reflejó luego de escuchar sus palabras. ¿Estaba aquí sólo por la carne del jabalí? Sakura tenía la boca levemente abierta y me miró para comprobar que había escuchado bien. Shikamaru bostezó, viendo su cara adormilada parecía todo menos una amenaza.
—¿Deseas comer? —preguntó Sakura con más confianza.
—Sí. No había podido encontrar algún animal por el camino las últimas horas, asalté una carroza pero sólo llevaban madera, hasta que seguí el olor de la carne y llegue hasta aquí. Realmente es una sorpresa encontrarme con el hombre que creyó matarme —dijo lo último con cierta burla que pude notar a la perfección.
—No me provoques, me engañaste una vez pero no pienso caer en el mismo truco sucio de nuevo —respondí, había logrado enfadarme, se burlaba de mi incapacidad para descubrir la verdad aquel día. ¿El cuerpo que había llevado a Würzburg de quién era entonces? Era idéntico a él.
—Créeme que lo que menos quiero es pelear, sólo un poco de comida, después me marcharé así como vine, —un segundo después tomó una actitud seria— aunque si intentas capturarme de nuevo las cosas se pondrán difíciles.
Mis músculos se tensaron preparándose para cualquier intento de ataque. Sakura intervino tomándome de la mano, probablemente pensaba que no nos convenía una pelea más con un hechicero, lo de Kakuzu había sido suficiente. Comprendí su inquietud y le sonreí débilmente para indicarle que todo estaba bien, ella sonrió ampliamente y miró a Shikamaru con alegría.
—Eres Shikamaru, ¿verdad? Puedes quedarte con lo que queda del jabalí, nosotros ya hemos comido suficiente —Sakura era demasiado cordial con las personas, olvidaba fácilmente, incluso pensaba lo increíble que había sido al perdonarme tan fácil, después de lo mal que la traté.
—Gracias —Shikamaru prosiguió a despedazar un poco de carne del animal mientras nosotros nos limitábamos a observar.
—Es suficiente, nos vamos Sakura —la tomé de la mano.
—Espera —se soltó de mi agarre y fue hasta Shikamaru. En ese momento la miré con curiosidad y a la vez con precaución— Shikamaru, ¿conoces a un hombre llamado Kakuzu?
La mención del nombre hizo que se tensara un poco, su mirada perezosa cambió a una más rígida, ¿Shikamaru conocía a ese sujeto? Tal parecía ser que sí, la sola idea de pensar que era una especie de aliado me hicieron preocuparme, ¿qué tenía que ver él con Kakuzu? Se levantó dejando al animal de lado y se acercó un poco a Sakura.
—¿Lo has visto? —esta vez fue Shikamaru quien le preguntó a ella, asintió. Sakura lo miró a los ojos por un minuto aproximadamente hasta que la desvió algo preocupada y con cierto miedo.
—Sakura, ¿qué pasa? —me acerqué a ambos.
—Lo he visto, Kakuzu está en los recuerdos de Shikamaru, ese hombre…
—Asesinó a mi padre —le robó las palabras— Sabes lo que hace, ¿verdad Sakura? Tú eres una bruja, ahora puedo verlo. No necesito tener el poder de ver los recuerdos de las personas para saberlo, sé perfectamente que irradias un poder mágico muy cálido.
Shikamaru no era como Sakura, él mismo lo había dicho, entonces las brujas y hechiceros tienen diferentes formas de mostrar su poder, este vago lo hacía por medio de sus extrañas sombras, quizás otro poder más oculto, y Sakura, bueno, ella por medio de la curación, leer la mente o como se llame y esa protección que hizo frente a Kakuzu. No comprendía todavía muy bien todo esto de la magia pero sabía lo suficiente para mantenerme alerta.
—Me sorprende que tú estés con ella —sus palabras llamaron mi atención, ¿nos había visto antes?— Cuando te conocí no te cansabas de repetir que odiabas a las brujas.
—Odio a las brujas —respondí con voz fastidiada.
—¡Sasuke! —me reprochó Sakura con enojo mientras su mirada se clavaba en la mía con total molestia.
—Tú no eres una bruja Sakura, vételo creyendo a partir de ahora, si vas por ahí pregonando lo que eres muy pronto seré incapaz de ayudarte y nos quemarán a ambos —así estaban las cosas— Vámonos.
—Shikamaru debe venir con nosotros —soltó de golpe, mi expresión fue de desacuerdo, no me apetecía tener a un perezoso a nuestro lado.
—Ni hablar —respondí arrastrándola del sitio.
—¡Él sabe sobre Kakuzu!, podría ayudarnos —trataba de soltarse pero la tenía bien sujeta de la muñeca.
—Kakuzu no está, no hay necesidad de buscarlo, sería suicidio —la cargué sin importarme sus pataleos, parecía una niña en su primer berrinche del día.
—Kakuzu vendrá, Sasuke —miré sus ojos, estaban cristalizados, casi a punto de llorar—. Él… me quiere, pude ver sus intensiones. También te quiere a ti, es su meta ahora.
—¿Por qué no me lo dijiste?, ¿quiere asesinarte?, ¿tu poder?, ¿qué quiere? —aún continuaba en mis brazos y no pretendía bajarla hasta que me lo dijera.
—Es un asesino —intervino una voz, era Shikamaru— Disfruta hacer sufrir a las personas, tomar las almas de los difuntos es para él como el mejor de los vinos, —explicó con naturalidad— ahí radica su fuerza, pero esos cinco corazones son su ventaja y a la vez su punto más débil, se deben destruir para volverlo vulnerable, la magia oscura teme a la que sólo busca hacer el bien. Estoy en busca de Kakuzu desde hace años y eso es lo que he podido analizar, yo seré quien lo destruya.
—Sasuke, por favor —miré a la nada por unos segundos pensando en la mejor solución de huir del peligro, y de la Iglesia, pero lo que Sakura me pedía era ir a tocar a la muerte.
—Vamos a ayudarte —dije bajando a Sakura, pero de inmediato me abrazó y besó mi mejilla en agradecimiento.
—No he pedido su ayuda, pero gracias. No me vendrá mal contar con aliados. Sólo una cosa, harán lo que yo les diga.
—¿Qué? —no estaba de acuerdo con eso.
—Sin ofender pero, soy el más inteligente y tengo la magia de mi lado así que… —no terminó su frase, me limité a apretar mis puños y maldecir internamente. Presentía que en poco tiempo acabaría con mi paciencia.
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Descansábamos luego de un rato en el que sólo habíamos hecho más que caminar. Habían pasado tres días desde que Shikamaru se había unido a nosotros, y durante ese lapso ya nos habíamos deshecho de tres hombres del Santo Oficio, mi herida también había casi desaparecido. Por ahora esperábamos encontrarnos a Kakuzu en cualquier momento, pero de él nada sabíamos desde aquel encuentro en el bosque con Sakura.
—Sasuke… —Sakura suspiraba mientras le besaba el cuello y su barbilla. Luego de un minuto sonrió, le había hecho cosquillas.
—Ahora que el vago no está es la oportunidad perfecta para tenerte un momento —le dije sin deshacer mis caricias.
—Podría volver… Sasuke, ya no —me detuve y la miré a los ojos.
—Me gustas —sus ojos me observaron sorprendida, no se lo había dicho antes y debía haberle tomado por sorpresa— no lo escucharás muy a menudo así que grábatelo muy bien, me gustas Sakura.
Me recosté en el pasto mientras miraba el cielo azul completamente despejado. Ya estaba, se lo había dicho, no quería morir sin decírselo, presentía mi muerte pues si buscábamos a Kakuzu era lo más probable que me pasara, él era muy fuerte y yo sólo una persona normal con la única posibilidad de manejar armas de fuego y afilados instrumentos de matar. No solía pensar mucho en mi suerte pero ahora las cosas eran diferentes, la situación en la que nos encontrábamos era peligrosa.
—Sasuke. Escucha, tú…
Un estruendo hizo que nos levantáramos de inmediato. Saqué mi arma y corrí en dirección donde se había escuchado. ¿Qué es lo que estaba pasando? Me giré para comprobar que Sakura me había seguido, maldecí por lo bajo, ella no debía acompañarme.
—Regresa, puede ser peligroso —le ordené pero no pareció funcionar.
—Iré contigo, como tú mismo has dicho puede ser peligroso, si hay algo que pueda hacer para ayudar lo haré —parecía estar muy segura, aun así no le permitiría avanzar más.
—Sólo estorbarás, vuelve Sakura —me alcanzó hasta ponerse frente a mí.
—Soy una bruja, puedo perfectamente ser de utilidad —después de esas palabras me dio la espalda y continuó caminando.
Poco antes de llegar escuchamos un nuevo estallido y después polvo a nuestro alrededor. Cuando se hubo disipado pudimos ver a Shikamaru siendo apretado por una mano gigante de arena, gritaba de dolor, esa cosa estaba destrozándole los huesos. Miré a Sakura, parecía tratar de buscar la forma de poder liberar a Shikamaru de su sufrimiento.
—¡Ahh…! —se quejó una vez más. No era mi amigo pero tenía que hacer algo para ayudarlo.
Disparé a la mano gigante evitando darle a Shikamaru. Fue una decisión estúpida, no le hizo ni cosquillas. Aventé el arma y me dispuse a acercarme a esa masa de arena, ¿qué podía hacer alguien como yo que no tenía ningún tipo de poder? Si no moría con Kakuzu, lo haría aquí mismo.
—¡Sasuke! —el grito de Sakura me hizo voltear a verla de inmediato, pensando que podía ser atacada por alguien— ¡toma! —era la daga con la que había intentado matarme, se la había entregado después de conocer a Shikamaru, quería que pudiera tener algo con que defenderse aunque ya contara con la magia de su lado. La lanzó y la capturé en el aire, al empuñarla sentí poder fluyendo sobre ella, ¿Sakura había logrado adherirlo? Así fue. No era muy larga pero serviría para utilizarla contra esa cosa.
La empuñé y me lancé contra la mano de arena haciendo un gran corte que de alguna manera hizo que se desplomara por completo, cortando su conexión con el resto de la arena esparcida extrañamente hacia un solo lado. Sakura corrió a ayudar a Shikamaru ya que no podía moverse, pensé que todo había acabado pero no era así. La batalla de arena apenas comenzaba.
La arena se fue formando de nuevo pero esta vez no era una mano gigante lo que aparecía, se trataba del cuerpo de una persona, un hombre joven de cabello rojo y ojos color turquesa nos miraba con los brazos cruzados. No podía ser capaz de descifrar que diablos era lo que quería y por qué había atacado a Shikamaru.
—Dos hechiceros. —dijo mirando a Sakura y al vago que ahora estaba inconsciente. Después se dirigió a mí— Estoy aquí para eliminarlos, te sorprendería saber que incluso la Iglesia contrata a hechiceros para destruir a sus iguales.
—¿Qué dices? —¿Destruir a sus iguales?, ¿El Santo Oficio mandaba a brujos a eliminar a otros como ellos? No tiene ningún sentido.
—Soy Gaara, el último de los hechiceros que trabajan para la Iglesia —se presentó. Esto no me gustaba— El resto fueron castigados por mi propia mano. Ahora que saben esto no les queda más que morir.
¿Había matado a sus propios compañeros de trabajo? Nos habíamos encontrado con un tipo igual de fuerte que Kakuzu, ¿nuestra suerte sería siempre la misma? No había más que prepararme para enfrentarlo yo solo, Shikamaru estaba fuera de combate.
Shikamaru no dejará de ser Shikamaru, perezoso y de mente brillante :)
Y salió Gaara! Mi amor *w* Yo lo adoro, Itachi y Gaara comparten el primer lugar en mi corazón, jaja!... ... Ya! seré realista.
¿Qué pasará? Eso si les digo, Gaara no es tan bueno como Shikamaru. El mismo Santo oficio tiene a hechiceros trabajando para cumplir con sus planes, pero ya dijo Gaara que es el último... ¿creen que Sasuke pueda con él?
Hasta el próximo cap, espero sus comentarios! Cuídense mucho, bye!
