Hola! ¿cómo están? Espero que mejor que yo, ando con un resfriado horrible, en fin, culpo al frío que llegó sin avisar.

Muchas gracias por sus reviews, ya saben que son mi pila para seguir, sin ustedes ya me habría rendido.

Alebredi: Pues eso lo sabrás en este cap, ¿con fuerza interna te refieres a...? Mi Gaara está molesto, capaz y nos los mata, xD No, no es para tanto, jeje! Gracias, espero te guste el capi, saludos! :)


Respetos al emperador.

Shikamaru había perdido el conocimiento, era cuidado por Sakura varios metros más atrás de mí y resultaba prácticamente imposible que despertara ahora. Genial, no soy estúpido, sabía perfectamente que no tenía posibilidades, me sentía como una oveja en las garras del lobo, completamente en desventaja. La daga con el extraño poder de Sakura aún continuaba en mi mano y no era mi intensión soltarla, lo acabaría sólo con esto.

Fue casi un milagro que Sakura hubiera podido hacer algo así, en la pelea con Kakuzu no había logrado siquiera hacerlo retroceder, pensaba que la única manera de acabar con un hechicero era utilizando magia de por medio, justo lo que ella me ofrecía. Di un paso más cerca y sonreí para darme confianza, y al mismo tiempo hacerle ver al tipo ese que no estaba asustado.

—Pareces tener mucha confianza, una persona que asesina compañeros… no soy quien para juzgarte, yo mismo he hecho algo así en el pasado, —dije, fueron compañeros de la Iglesia y había tenido mis razones para matarlos— pero esta vez voy a actuar diferente, protegeré a mis amigos a cualquier costo.

No me respondió, la dureza de su mirada se asemejaba a la mía justo antes de conocer a Sakura, ¿así me veían todos?, ¿cómo un sanguinario incapaz de sonreír? Completamente solo. Sabía que ahora más que nunca no debía perder. Fue formando con la arena esparcida por el suelo varias lanzas, con un movimiento de su mano las movió a mi dirección con la intensión de atravesarme. Me desplacé con agilidad para evitarlas, logrando que se estrellaran en la tierra, corrí en su dirección y un muro de arena me impidió llegar a él, con sorpresa el muro formó pinchos que logré eludir justo a tiempo antes de que me tocaran.

No me gustaba la tranquilidad con que se tomaba las cosas, yo ya comenzaba a sudar, sin olvidar la cantidad de polvo que se había adherido a mí. La mano que había detenido a Shikamaru fue formándose de nuevo, con la diferencia de que ese tal Gaara no estaba formando parte de ella. Esa cosa era enorme, ¿por qué Shikamaru había perdido contra algo así de grande?, habría podido detenerla con su sombra. Resbalé, arena bajo mis pies lo habían provocado, al caer pude ver segundos después mi sangre salir por mi pierna izquierda. Grité del dolor. El maldito brujo había creado una estaca con la arena debajo de mí e introducido a mi pierna sin lamentaciones.

—¡Sasuke! —el grito de Sakura me indicó que esto aún no terminaba. Decidí que no debía preocuparla más.

Demonios, me levanté como pude, el dolor era insoportable y la herida demasiado grande como para permitir salir a la sangre con gran facilidad. Tenía escaso tiempo antes de que me desplomara. Fue instinto, no lo sé, pero milagrosamente corrí hasta él dispuesto a tocarlo con la daga encantada; de nuevo ese escudo de arena… con cólera corté con fuerza logrando abrir fácilmente el grueso escudo. Cuando la arena se desplomó ya tenía mi arma lista para herirlo. Vi como un hilo de sangre bajaba de su frente hacia su mentón, había conseguido algo después de mucho esfuerzo.

Lo apuñalé pero detuvo mi ataque con una de sus manos. La daga lo cortó de inmediato pero se mantenía firme evitando que llegara a su corazón; la herida de su mano poco a poco se iba agrandando, el poder de Sakura agilizaba el proceso. Sangre, ¿qué le pasaba a él con la sangre? Verla lo había paralizado por completo. Era un asesino, ¿no había visto la sangre de sus enemigos en batalla? Viendo a Shikamaru, él estaba fracturado de diferentes partes del cuerpo, mas no sangraba, en cambio conmigo no dudó en apuñalarme con su arena y por lo tanto herirme, ¿qué es lo que pasaba con él entonces?

—No… no voy a perder —escuché decir, me lanzó junto con mi arma varios pasos atrás, luego miró sus manos, no parecía gustarle el líquido color rojo en su piel.

—No sé lo que te pasa pero no seré compasivo contigo, te mataré —me lancé a él pero…

—Vaya, realmente tengo suerte, es verdaderamente una mina de oro encontrarme con un grupo tan peculiar como este.

—Kakuzu —susurró Sakura, todos parecimos tensarnos, Shikamaru también lo habría hecho de no ser porque se encontraba inconsciente.

—Tú —dijo simplemente el pelirrojo. Lo conocía, este Kakuzu parecía haber estado intimidando a cuanto brujo se le apareciera en el camino. ¿Gaara era un aliado o un enemigo?

—¿Quién eres? —la horrible mirada del hechicero inspeccionó a Gaara hasta entornar los ojos, al parecer lo recordaba— Oh, eres ese chico. El corazón de tu madre está feliz latiendo para mí.

Al parecer Gaara, o más bien su madre había sido una víctima de la avaricia de Kakuzu al igual que el padre de Shikamaru. Sakura me había dicho que ese hombre también había asesinado a mi familia, me preguntaba por qué motivo. Escuché pasos acercarse y comprendí que se trataba de Sakura, esa estúpida de nuevo haciendo que me preocupara.

—Por favor, no nos haga daño, ellos está heridos y necesitan atención —que estupidez, ¿quién en este mundo dejaría vivir a su enemigo?

—¿Te das cuenta de lo ridículo de tu petición? No tengo intención de dejarlos vivir, pero fue una sorpresa encontrarlos a los cuatro juntos, sólo tengo tiempo de tomar a uno de ustedes antes de que ellos lleguen.

Sakura dio un paso pero de inmediato la tomé de la mano. ¿En qué estaba pensando? No dejaría que ella se sacrificara por un trío de asesinos que no tenían el derecho de seguir viviendo. Ella valía mucho más que nosotros tres juntos. Me miró con tristeza y miedo; era suficiente, no dejaría que tomara su corazón, aun si moría, incluso mi alma seguiría en combate.

—No seas idiota, ni pienses en eso Sakura. Tú y yo aún no escribimos nuestra historia, no voy a dejarte hacer algo como eso —sus ojos se cristalizaron y dejaron caer varias lágrimas. Le sonreí, ¿por qué las mujeres tienen que llorar por todo? Nunca la dejaría sola.

—Ustedes dos son un par de ingenuos, su historia se termina ahora…

El ruido de casquillos de caballos fue suficiente para alertar a Kakuzu, el cual se desvaneció al instante. A los pocos segundos a nuestro alrededor nos rodearon al menos veinte jinetes a caballo, la mayoría de ellos con el escudo del Emperador y otros más con el del Santo Oficio. Sakura corrió hacia Shikamaru y yo la seguí, Gaara permaneció en el mismo lugar. Varios de ellos se nos acercaron y uno tomó a Sakura del brazo, por lo que me abalancé contra él golpeándolo en el rostro. Fue suficiente para que al menos cinco me sujetaran.

—Él no, es nuestro superior, el joven Gaara —escuche decir a uno de los trabajadores de la Iglesia, pues al parecer algunos guardias lo confundieron como parte de nuestro grupo.

—Ustedes, ¿qué es lo que hacen aquí en medio del bosque?, ¿cuál es su lugar de procedencia? —dijo un guardia del emperador.

—Ese es Sasuke Uchiha, a la iglesia han llegado rumores de que es un traidor, protegió a una de las maleficae que escoltaba hacia Würzburg, esa debe ser la chica. Cabello rosa, brujería, no hay duda. —comentó el jinete de la Iglesia. Que pronto volaban las noticias.

—Hmp, vaya, estás bien enterado del chisme, después de todo eso es lo que saben hacer —me burlé. Me golpearon en el labio logrando que sangrara.

—¿Qué hacemos con ellos?

—Llévenlos a la carreta —dijo el que parecía ser el capitán.

—Pero señor, ahí…

—No hay otro lugar. Sólo será por un corto tiempo, de pasada por Montjoie podemos pedirles a otros que los lleven hasta Würzburg. Evitaremos que estos tres puedan intentar algo, además uno de ellos no cuenta, está casi muerto.

Entre forcejeos nos amarraron y a mí me quitaron todo lo que traía como arma, el poder en la daga ya había desaparecido. Después de atarnos caminamos escoltados por el bosque hacia la carreta que ellos habían nombrado anteriormente. Habían planeado dejar a Shikamaru pero después decidieron que sería mucho mejor que recibiera su juicio, es decir el castigo que merecía, quizás nos esperaba a los tres una de las peores torturas. No pude evitar pensar en ese maldito toro, el Toro de Falaris o en la Cuna de Judas; si no podíamos escapar, yo mismo para evitar que Sakura sufriera mucho más… la asesinaría.

Nos lanzaron hacia la carreta de madera, y mientras caíamos pude ver la figura de una persona que estaba inerte, ni siquiera se había asustado al escuchar nuestros cuerpos golpear contra la madera. ¿Quién era esa persona? Poco después lanzaron a Shikamaru y una risa se dejó escuchar por uno de los guardias.

—Presenten sus respetos al Emperador —luego de eso cerró. ¿Emperador? Estaba completamente cerrada, sólo una pequeña ventana dejaba entrar poca luz pero no era suficiente.

Emperador, esta persona era el Emperador, ¿acaso era una broma? Miré fijamente hacia el bulto tirado en el suelo, antes había alcanzado a ver unos grilletes y cadenas gruesas en sus pies y manos, sus ropas estaban sucias pero parecía tratarse de la bata de dormir de una persona rica. Escuché ruidos, al parecer Sakura acomodaba mejor a Shikamaru, lo habían lanzado como cualquier cosa y en esa posición debía dolerle.

—¿Cómo has podido desatarte? —pregunté, ella no era exactamente buena para escapar.

—La persona que me ató no pareció hacerlo bien, además la cuerda con la que me ataron a mí parecía ser más vieja —explicó, supongo que era lo más lógico.

—En esta condición… no puedo hacer nada, —el vago se había despertado— si no me recupero antes de llegar a Würzburg, por favor mátenme, no quiero tener que sufrir con la Dama de hierro— al parecer Shikamaru pensaba igual. Una muerte rápida y tranquila era mejor que la agonía de esos aparatos de tortura.

—Por favor no te rindas. Sasuke, debemos hacer algo para salir de aquí. No quiero morir ahora que te he conocido, quiero estar contigo.

—Sakura —ella, de verdad que logra doblegarme.

—Haré todo lo posible para protegerlos. No permitiré que mueran, los tres saldremos de aquí una vez que cure a Shikamaru —sentí sus manos tocar mi rostro en la oscuridad de la carreta y me besó.

Había pensado en huir de los problemas, tomar el camino fácil de la muerte, pero Sakura me había abierto los ojos, toda mi vida había estado solo y ahora que por fin tenía a alguien para mí no renunciaría a ella.

—Desátame de inmediato, de esta manera no puedo ni tocarte.

—Más les vale detenerse, hay un convaleciente aquí —dijo Shikamaru. Sin importarme lo dicho por el vago intensifiqué nuestro contacto pero Sakura se separó de pronto. ¿Y ahora qué?

—Tu labio está sangrando —no podía ver pero parecía haber saboreado mi sangre.

—No es nada —esa herida no era importante, sino…

—¡Sasuke, tu pierna! —al parecer se había olvidado de lo que me había hecho Gaara. Sonreí, era despistada —La curaré enseguida.

—Atiende a Shikamaru, yo puedo esperar.

—Shikamaru no está perdiendo sangre, tú si. Cerraré la herida y después lo ayudaré a él —de nuevo esa luz en sus manos y al poco tiempo dejó de dolerme menos, también el líquido había dejado de salir— No quiero que vayas a moverte.

—En este lugar no puedo hacer mucho —sentí como se separaba de mi lado e iba hacia su siguiente paciente. —Sakura, desátame primero.

—¡Ni hablar! —Gritó logrando molestarme —no deseo tener tus manos pervertidas en mi cuerpo mientras atiendo a Shikamaru.

—Así se habla Sakura —maldito vago.

—No voy a hacerte nada —no escuché una respuesta, simplemente no me creyó.

Mientras Sakura utilizaba su poder mágico o como se llame, escuché el ruido de las cadenas de nuestro anfitrión. A causa de la luz que emanaba de Sakura pude distinguir un poco más, él estaba al parecer moviéndose para sentarse. Su cabello no dejaba ver su rostro por completo, además de que sus ojos estaban tapados y su boca amordazada, ¿él era en realidad un emperador de Alemania?


Gracias por leer! Espero puedan comentar, ¿quién es el emperador?

Hasta la próxima actualización, se cuidan, besos y abrazos! De lejitos porque los contagio xD