Hola! ¿Cómo están? Van a matarme, hace mucho escribí este cap pero por alguna extraña razón creí que ya lo había publicado :S Entro aquí y oh sorpresa, ningún indicio de capítulo 13 a la vista.
El 14 aún no lo termino pero estoy en ello.
Espero les guste, al fin Sasuke reaccionará! :)
El juramento del hechicero.
Corríamos lo más rápido que nuestras piernas nos lo permitían. Nos faltaban algunas horas para llegar a nuestro destino y mientras dejábamos el camino atrás me preguntaba si no existía algo que pudiera hacernos llegar más rápido, sonreí ante mi idea, ni un brujo podía tanto, además ninguno de los tres sabíamos hacer eso, y a pesar de que no conocía lo que yo podía lograr, no sentía que viajar a la velocidad del pensamiento fuera mi gran hazaña.
Escuchamos una explosión a lo lejos que nos hizo detener nuestra carrera, volteamos a la dirección del sonido. Estaba claro que había sucedido en la dirección de donde habíamos partido, ¿qué había pasado? Sakura me miró con preocupación y se llevó una mano al corazón.
—Sasuke…
—No te preocupes Sakura, ellos estarán bien, nosotros debemos seguir adelante. Además está claro que Kakuzu viene por Itachi, necesitamos llegar a la ciudad pronto —ella asintió pero no muy convencida. Dentro de mí deseaba que esos idiotas estuvieran bien.
—Kakuzu está cerca, puedo sentirlo. Vámonos —habló Itachi y sin esperar una respuesta continuó corriendo.
Lo seguimos sin titubear. Después de algunas horas, el cielo se estaba oscureciendo y no era favorable, según Itachi la oscuridad ayudaba a ese desgraciado. A lo lejos pudimos ver un camino que según la indicación del letrero llevaba hacia la ciudad de Würzburg, estábamos cerca. No podíamos iniciar una batalla en medio de la ciudad, fue entonces que pensé que ya no debíamos avanzar más. Lo primero lo habíamos logrado, ahora seguía lo más difícil, destruir sus cinco corazones a como diera lugar.
—Nos detenemos —dijo Itachi observándonos, después centró su mirada en mí— a partir de ahora todos estaremos en peligro, quisiera poder decir que todos nos salvaremos, pero estaría mintiendo, si queremos evitar que él gane debemos trabajar unidos —de su cuello se quitó una especie de amuleto, tenía un símbolo extraño, era al parecer un abanico. Me lo extendió.
—¿Qué es eso? —pregunté dudoso.
—Un talismán, ha pertenecido a nuestra familia por generaciones. Tómalo, esto te será más útil a ti que a mí —al tocarlo sentí un cosquilleo en mi mano, de alguna manera sentía que me pertenecía, que siempre había sido mío.
—Kakuzu, es muy poderoso, ¿verdad? —preguntó Sakura mientras veía como me colocaba el talismán en mi cuello, la interrogante no iba dirigida a alguno en especial, Itachi fue quien respondió.
—Lo es, pero ser poderoso no quiere decir que sea invencible, nosotros seis…
—Cinco, —le corregí. Sakura me miró reprobatoriamente y no me importó, no deseaba que ella se involucrara en nuestra lucha, no necesitaba un escudo, yo sería el de ella.
—Seis. Yo también Sasuke, y no pienso obedecerte como una esclava, ¿o es que aún lo soy? —me miró desafiante, por un momento sentí que aún no me perdonaba por haberla tratado como cualquier mercancía u objeto.
—No me tientes Sakura, es peligroso que pelees con ese monstruo, además cinco hombres es más que suficiente, Itachi se ha curado así que le cedes tu lugar. Fin de la discusión —pude ver una luz azul que cubría su cuerpo, eso si no me fallaba la memoria era su aura, aunque de ser blanca con mis palabras se había teñido un poco azulada debido a su enojo.
—¡No! Te recuerdo "Señor mala memoria", ya te salvé una vez, no soy ninguna débil como para que me hagas a un lado cuando se te venga en gana —me respondió con mal carácter—. Ya te dije que no soy ninguna esclava.
Itachi veía nuestra discusión sin decir nada, tampoco se le podía encontrar algún tipo de pensamiento al respecto en su cara seria e inexpresiva. Sonreí de medio lado y la tomé del brazo hasta llevármela casi a rastras a un lugar apartado donde pudiéramos estar solos. Una vez lejos la acorralé en una roca y posé mis manos impidiendo una huida.
—Hmp, rebelde me encantas —mi comentario hizo que se ruborizara, la luna estaba clara y podía verlo—. Veo que no te haré cambiar de opinión.
—N…no —tragó saliva.
—Entonces escúchame, no te apartes de mí en el momento de la batalla, ni un segundo Sakura, si algo te pasa será sólo por mi culpa. No voy a dejar que eso pase —me acerqué a su rostro lentamente para dejarle claro mis intenciones.
La besé con desesperación, hacía horas que no la tocaba y creí que habían pasado años, la quería tanto que me dolía, un dolor que golpeaba en mi corazón con fuerza cada vez que la tenía así de cerca, el poder de la atracción. Me correspondió al instante, coloco sus manos en mi cabello mientras lo acariciaba, yo por mi parte pegué mis manos a su cintura. Tenía tantas ganas de tenerla, no aguantaba. Me quemaba.
—Sakura…yo…
Otra explosión hizo que ella se tapara los oídos mientras yo como autor reflejo la protegí con mi cuerpo. Pedazos de escombros, entre árboles, tierra y piedras volaban por los aires cubriendo el paisaje en una nube de polvo. Me cubrí los ojos para evitar que la tierra cayera en ellos, Sakura hacía lo mismo abrazada a mi pecho. ¿Qué estaba pasando?, ¿Kakuzu estaba aquí?
—¡Demonios!, ¡muérete ya! —el grito de una persona se escuchó cerca. Era…
—Gaara de la arena, te enojas con facilidad. No creí que aún recordaras a esa niña inútil —abrí mis sorprendidos ojos al ver a unos 100 metros de nosotros a Kakuzu y Gaara, parte del paisaje había sido destrozado.
—Cállate, voy a matarte —el hombre que nos había causado tantos problemas rio de manera burlesca.
—No sabes cuantas veces he escuchado eso de los tontos y débiles brujos, —Gaara arrugó el ceño— justo como tu madre.
Después de esas palabras Gaara hizo mover su arena para atacarlo nuevamente, yo por mi parte tomé de la mano a Sakura para que me pusiera atención. La preocupación en sus ojos verdes había aumentado.
—Ve con Itachi, debemos evitar que Kakuzu intente llevárselo de nuevo, yo te alcanzo en un momento —asintió y en un impulso me abrazó.
—Cuídate —me susurró al oído, después salió corriendo.
Al dirigir mi mirada a la lucha, Kakuzu mantenía a Gaara preso del cuello, estrangulándolo con esos hilos negros que salían de sus manos. Tenía que hacer algo, ¿dónde estaban Shikamaru y Neji? Pensé lo peor, probablemente estaban muertos. Apreté mis puños y la decisión llegó a mí, esta vez protegería a todos. Corrí y mientras lo hacía no pude dejar de pensar en la muerte, yo moriría, tenía esa sensación desde que decidimos enfrentar a Kakuzu y antes de que eso pasara debía asegurarme de que Sakura viviera.
—¡Ahhh! —la queja de Gaara hizo eco en el aire.
—Muere —preparó la otra mano para atravesarlo.
—¡No! —me lancé sobre él, pensé que si me enfrentaba de nuevo a él podría despertar mi magia, pero nada pasó. Con facilidad me separó de él y aventó como basura tras unas rocas.
—No estorbes mosca —me quejé del dolor, había caído sobre una pila de rocas afiladas.
—Eres débil Gaara, tu madre fue más útil en vida, su pequeño corazón late dentro de mí. Esa niña que tanto protegías te recordaba a tu familia acribillada por las mismas personas de tu pueblo; tu padre, tu madre y tus hermanos, cuando los únicos brujos eran tú y Kurara —las palabras de Kakuzu se escuchaban claras—. Que estuvieras revoloteando cerca de mí me molestó bastante, la muerte de tu amiguita fue sólo una advertencia, tú eres el culpable de su muerte.
—Ma… Mat…
Con una sonrisa perversa dirigió de nuevo su ataque, no llegaría a tiempo, eso lo sabía. Los hilos atravesaron su carne brotando la sangre que Gaara tanto odiaba, la suya. Dio un grito que me hizo estremecer, tiró su cuerpo hacia mí, ambos caímos al suelo, Gaara estaba a mi lado con la sangre saliendo de gran parte de su brazo, al parecer había logrado a tiempo girar un poco su cuerpo para evitar la muerte.
—Sasuke… —dijo al verme, se tomó el brazo con su otra mano, estaba claro que se había roto los huesos— Kakuzu…
—Gaara, ¿dónde están los otros?, ¿dónde está Shikamaru y Neji? —dije preocupado, era extraño incluso para mí verme angustiado por alguien.
—Hubo un ataque… de Kakuzu, ellos…
—Basta de charlas, sigue el pequeño Uchiha.
Me tomó con esas cosas negras que parecían no tener fin. Kakuzu era un hombre fuerte, muy astuto y con la gran ventaja de tener cinco corazones que parecían casi hacerlo inmortal. Apreté mis dientes ante la mala suerte que teníamos, él era quizás el hechicero más fuerte de todos. Me alzó y levantó su cabeza para poder verme, a lo lejos pude ver a Sakura corriendo al lado de Itachi, ellos regresaban para ayudarme. Maldije internamente, ¿acaso no entendió lo que quise decir con ir con Itachi? Ellos no tenían que estar aquí. Era peligroso si Kakuzu veía a Itachi, y aunque no sabía el porqué de su obsesión con él, estaba claro que no era nada bueno que se lo llevara de nuevo.
—Nos iremos juntos al infierno —le dije con total confianza, sabía que era mi deber acabar con él antes de que hiriera a mi familia, Sakura e Itachi eran lo único que tenía.
De un momento a otro los hilos negros que me tenían atado se fueron deshaciendo ante nuestros ojos, me soltaron y caí de rodillas al suelo. No comprendía lo que había pasado, miré a mi hermano y él negó con la cabeza, ¿lo había hecho yo?, ¿pero qué exactamente? Al ver a Kakuzu éste parecía confundido.
—¿Qué has hecho? Vaya, al parecer tienes potencial por ser hijo de Mikoto —sonrió— lo supuse desde la primera vez que te vi, se parecen demasiado, tienen la misma habilidad de hacerme enfadar. Lo que no entiendo es por qué lo has hecho, un hechicero que odia sus raíces no podría ser capaz de despertar sus poderes.
—Sasuke no odia sus raíces, tú no sabes lo que él es capaz de hacer —intervino Itachi, entonces pensé, ¿él sí lo sabía? Sentí el talismán en mi piel, quizás por ese motivo… por esa razón él me había dado esto.
—No, no lo sé, pero sí sé lo que tú podrías causar. Pude ver la muerte frente a mis ojos, la única cosa que acabaría conmigo para siempre y de la que todos los hechiceros y maleficae temerían. No volverás a escapar de mí Itachi Uchiha, no utilizarás ese talismán.
Luego de sus palabras pareció sorprenderse ya que miraba fijamente a Itachi tratando de encontrar algo. Su sorpresa se convirtió en ira, ¿qué estaba pasando?
—¡Tú! —le gritó— ¿dónde está el talismán?, ¿acaso piensas utilizarlo? Te mataré antes de que intentes algo.
El talismán… yo lo tenía. Si eso era de Itachi, ¿entonces por qué me lo había dado? "Esto te será más útil a ti que a mí" recordé aquella oración de tiempo atrás. ¿Por qué?, ¿por qué sentí ese cosquilleo cuando lo toqué?, ¿por qué podía percibir una energía interna? Entonces llegué a la conclusión de que el talismán era sólo mío. Yo era quien podría acabar con Kakuzu para siempre.
En ese momento lo único que pensé fue "Ni un día, más, ni un latido más"
—¡Engendro, salúdame a Mikoto!
—¡Ahh! —grité y con rapidez corrí hasta tomar su brazo, este se derretía por el calor que mi cuerpo emanaba, sentía que me incendiaba. Al mismo tiempo su otro brazo se lanzó a atacar a Itachi y Sakura.
—¡Evocación! —rugió Itachi y frente a él una figura con armadura y escudo apareció de la nada. Era enorme y con ese gran escudo protegió a los dos.
—¡Quí…quítate mocoso! —murmuró unas palabras incomprensibles para mí y un segundo después sentí unas manos apartarme de Kakuzu, volteé esperando algún otro brujo oscuro y me encontré con un espectro, un espíritu, al parecer de un demonio pues tenía cuernos y tatuajes con símbolos raros en su pecho y brazos. Kakuzu dejó de moverse esperando recuperarse muy pronto.
—¡Sasuke, Sakura, Itachi! —escuché un grito a la lejanía y al voltear pude ver a Shikamaru y Neji siendo detenidos por dos espectros más, el doble de grandes y al parecer mucho más fuertes que el que tenía a mi lado.
—¡Ahh! —gritó Neji del dolor al soportar como sus brazos eran jalados hacia atrás causándole molestia y sufrimiento.
—¡Sasuke. Ten cuidado! —Vi la mano del espectro lanzarse a mí pero el golpe nunca llegó, abrí mis ojos y encontré el escudo de Sakura, esa especie de burbuja protectora que utilizó la primera vez para salvarme.
Respiraba muy rápidamente, sentía que todo se nos estaba complicando, Gaara aún continuaba en el suelo, había perdido mucha sangre, Shikamaru y Neji siendo torturados por los espectros y yo casi moría a manos de uno. No quería exponer a Itachi ni a Sakura, ya bastante había sufrido mi hermano encerrado todos esos años y no quería que la vida de Sakura terminara por mi culpa, necesitaba hacer algo, algo más que quemar los hilos de los brazos de Kakuzu.
—Vas a pagar con la vida de tus amigos el haberme hecho daño —Kakuzu hizo aparecer otro espectro, pero éste tenía la forma de una mujer, Su fantasma se transparentaba, su mirada vacía sólo esperaba a las órdenes de su amo. Ese maldito ya había recuperado sus brazos, y después de evocar una sonrisa supe que sus órdenes ya habían sido dadas.
El espectro fue dirigiéndose hacia el cuerpo tendido de Gaara. Vi como hilos negros se aproximaban hacia él, lo sujetaron de las muñecas e hicieron levantarlo de rodillas. Sus ojos turquesa se abrieron débilmente para luego lanzar una pequeña y débil sonrisa.
—Mat…suri —susurró, aunque audiblemente. El fantasma no habló, simplemente siguió acercándose sin ninguna emoción o sentimiento. Comprendí entonces que esa era la persona que Gaara tanto había buscado, y no pude evitar reflejarme en él, su familia muerta, sin ningún amigo, luego aparece en su vida una persona que lo hace sentir diferente y necesitado… Gaara tuvo sus motivos para odiar tanto a las maleficae y a los hechiceros.
—Adiós, Gaara de la arena —murmuró Kakuzu. El espectro pareció solidificarse y sin compasión atravesó con su mano el corazón de Gaara, que cayó al suelo en un ruido suave.
—¡Gaara! —gritó Sakura y sus lágrimas brotaron.
—Eres un maldito demonio —lo insulté pero pareció causarle gracia.
—Así es como morirán tu hermano y tu pequeña bruja zorra —me hirvió la sangre. No lo permitiría, no más.
—Gaara, es mi culpa, lo siento —me dirigí a él con el escudo de Sakura protegiéndome. Cerré sus ojos y rogué porque nuestro Dios sí tuviera la compasión que los humanos no habíamos tenido por personas como nosotros. No dejaría que Sakura ni nadie más terminara como un espectro. Dentro de mi cabeza sólo pude pensar en estas palabras:
"Creo en ti, te lo suplico, concédeme la fuerza de luchar y calmar este infierno. Yo, Sasuke Uchiha te juro cumplir con lealtad y justicia, de no ser así que los males desgarren y destruyan mi cuerpo, esta es mi palabra, mi juramento de hechicero"
Una energía enorme recorrió todo mi cuerpo y por primera vez tuve la confianza suficiente para pensar que podía vencerlo. Ahora conocía lo que era capaz de hacer pues en el momento de mi juramento lo visualicé y fue como una conexión que me hizo entender mi propósito.
—Tú…tú… tú eres… el único capaz de llamarlo. —por primera vez en los ojos de Kakuzu vi terror pues él nunca imaginó que fuera yo y no Itachi el poseedor de este poder — Enma…
Gracias por la lectura! Fans de Gaara, lo siento pero él sí murió. Acabo de matar a uno de los personajes que más adoro pero al final no todo es tan malo, ya verán :)
Supongo que deben tener una idea de quien es Enma. Este fanfic está por terminar, el capítulo 14 y 15 nada más. Pero bueno, trataré de tener el otro cap muy pronto. Estoy de vacaciones ya y aprovecharé para escribir. Saludos!
