Hola, ha pasado bastante tiempo. Debieron pensar que abandoné la historia o algo parecido. No les miento si les digo que escribí el capítulo cuatro veces, no porque no estuviera conforme, sino porque siempre pasaba algo con mi lap que se terminaba perdiendo el capítulo. Para no hacer el cuento muy largo, llegó un punto en que me aburrió, escribir lo mismo 4 veces es cansado, así que al final le fui agregando cosas de a poquito, y siento que no está como en un principio pero debo de sacar adelante esta historia así que espero no les desagrade. (La lección de esto es: respaldar los caps u_u)

El capítulo 14 es el penúltimo del fanfic, y el 15 será el desenlace, no haré un epílogo porque no tiene caso, en el 15 se contará todo lo sea necesario, y la verdad estará todo dicho, así que no escribiré uno esta vez (no tiene nada que ver el hecho que odie los epílogos).

Disculpen si hay personitas a las cuales no les respondí, tengo tan mala memoria y ha pasado tanto tiempo que ya olvidé a quienes les he respondido. Gomen :(

Sin más espero les guste el cap 14. Muchas gracias por su paciencia, reviews y ánimo que recibo. Son geniales chicos n_n


La reina de las brujas

Enma, había escuchado ese nombre de la boca de los monjes y brujas. Enma es, según la idea que me he creado el Dios de la muerta, el guardián del inframundo. Pude ver en mi mente su imagen, tenía el cabello negro un poco largo, los ojos de color rojo y un rostro tan inexpresivo que a simple vista causaría miedo, sin embargo no le temí, sentía que era parte de mí y que había venido para ayudarme. Su vestimenta consistía en una capa negra hasta los tobillos que lo cubría de pies a cabeza, estaba descalzo y sólo unos mechones de cabello saltaban a la vista.

Tres líneas de cada lado de sus mejillas parecían las cicatrices de una ardua pelea. Cuando giré un poco pude verlo justo a mi lado, Kakuzu aún se mantenía completamente paralizado. Miré a Itachi, me sonrió de manera cómplice, él estaba esperando esto, él lo sabía.

—¡¿Cómo es posible?! Itachi, bastardo, jamás has sido el invocador de Enma, nunca fuiste dueño del talismán —rugió Kakuzu con furia— pero no lo comprendo, cuando ataqué a Mikoto y a Fugaku tú fuiste quien tenía el talismán, tú estabas acompañado por Enma en esa habitación.

—No sólo Enma estaba conmigo, Sasuke apenas era un niño pequeño pero tenía tal poder que podía inconscientemente llamarlo, para Sasuke Enma era un amigo —no lo recordaba, era demasiado pequeño pero si Itachi lo decía debía ser verdad. Ahora que yo era un adulto tenía dificultades para invocar debido a mi escepticismo.

—¿Quieres decir que un mocoso que no sabía ni hablar podía llamar a Enma? —Me fulminó con la mirada—. Es una tontería.

—Lo estás viendo con tus propios ojos, Sasuke es el único que puede llamarlo, ahora es tu fin Kakuzu —de pronto su risa malvada hizo eco entre los escombros de piedra.

—Adelante Sasuke Uchiha, pero sólo te diré una cosa, si Enma aprisiona mi cuerpo también se llevará las almas de tus padres, y las otras que conservo de esos idiotas —dijo refiriéndose a Shikamaru, Gaara y Neji.

Si Enma se lo llevaba entonces las almas de todos los que estaban dentro de Kakuzu también serían arrastrados, la única manera de que eso no sucediera era destruir los corazones antes de que él nos matara primero.

—Gracias por tu ayuda Kakuzu, entonces liberaremos a todas las almas antes de que te vayas al infierno —le respondí ahora con la suficiente confianza para molestarlo. Tenía un gran poder y no debía desaprovecharlo.

—Inténtalo —de un momento a otro hilos negros enrollaron el cuello de Sakura.

—¡Sakura! —corrí para ayudarla pero nuevos espectros me acorralaron, los golpeé a todos quemándolos con uno solo de mis ataques y de un salto corté los hilos liberando a Sakura. Tosió a mi lado, Kakuzu aprovechó mi distracción por Sakura para envolverme en sus hilos negros cubriéndome completamente.

No podía respirar, dentro de esa cosa negra sentía que me apretaban cada vez que hacía un leve movimiento para liberarme. Escuché los gritos de Sakura muy cerca a pesar de que todo mi cuerpo estaba cubierto, me concentré y de un momento a otro fui quemándolos para soltarme de ellos, caí al lado de Sakura. Hmp, ahora él no la tendría tan fácil, le daría pelea hasta el final.

—Tenemos que destruir los corazones, de esa manera se debilitará más —escuché decir a Sakura.

—Necesito que me cubras, utiliza tu escudo, así Kakuzu no me limitará en cada ataque, podré acercarme más a él y así perforar uno de los corazones —ella asintió puso una de sus manos en mi espalda.

—Este escudo será más potente que los anteriores, pero tendrá menos duración. Ten cuidado Sasuke —le sonreí para darle confianza y me lancé hacia Kakuzu.

Cuando llegué a él escuché que murmuró unas palabras antes de recibir mi golpe, fue capaz de cubrirse con su brazo pero eso no fue suficiente. Mi mano como daga se hundió en su carne sintiendo la viscosidad de su sangre putrefacta, toqué algo grande que palpitaba, lo tomé y jalé de él para desprenderlo de su falso cuerpo.

El corazón palpitaba en mi mano, gotas de sangre viajaban por mi brazo, manchando mi ropa y mi piel pálida. Lo había logrado, uno de los corazones ya no estaba más con ese monstruo. Kakuzu se dejó caer en la tierra retorciéndose de dolor. No sabía por qué pero sentía que el corazón que sostenía era parte de Gaara, su madre quizás. Lo miré por última vez con cierta nostalgia y se desvaneció en mi mano como polvillo de un color blanco muy puro.

―¡Maldito! ―Kakuzu no se veía tan fuerte ahora, 1/5 parte de su poder le había sido arrebatado― voy a matarte, te destrozaré y vas a suplicarme por tu vida y la de tu zorra bruja.

―Hmp, ahora no eres nada, mi hermano y yo vengaremos a nuestra familia, sufrirás para siempre y nunca podrás regresar a la vida ―dije y a una velocidad que desconocía me acerqué a él y tomándolo del rostro, lo quemé con mis manos, su cara era ahora cubierta por una cantidad enorme de ampollas rojas.

―¡No! ―se quejó, lo estrellé en el suelo causando que escupiera sangre, estaba tan enojado con él, había matado a Gaara y el resto no estaba lejos de lo mismo, así que antes de que causara más pérdidas debía frenarlo.

―Sasuke, yo lo haré esta vez ―Itachi estaba tras de mí mirando con indiferencia el cuerpo moribundo de Kakuzu.

―Adelante ―me hice a un lado para dejarlo pasar.

―En realidad me das pena, no me gusta tener que hacer esto pero no hay otra manera. Has causado demasiado daño a familias inocentes, voy a quitarte cada uno de los corazones que robaste, de esa manera Enma se llevará tu castigada alma al inframundo ―mi hermano colocó su mano en la herida del corazón de Kakuzu y fue introduciendo su mano despacio al interior de la herida.

―Ita…chi ―de pronto Kakuzu cambió su mueca de dolor por una sonrisa burlona mientras miraba a Itachi― ¿así que es eso?, todos van a morir y tú te quedarás solo Itachi Uchiha, no encontrarás a nadie ni nada que te conozca en este mundo.

―Cierra la boca, deja de decir incoherencias, aquí la única persona que va a morir serás tú, no dejaré que pongas una mano encima en Sasuke y sus amigos ―sacó su mano cubierta de sangre con otro de los corazones, el demonio ahogó un grito e intentó liberarse del agarre de mi hermano―. Sasuke, este es el corazón de papá ―me quedé estático, el corazón de nuestro padre al fin había sido liberado después de tanto tiempo, lo que significaba que podría volver en otra vida. Asentí medio sonriente, y poco después el corazón se desvaneció, por un momento sentí algo muy cálido cerca de mí, luego esa sensación desapareció así como vino.

―Quedan tres ―escuché decir a Itachi, el cual ya se preparaba para volver a introducir su mano.

―Sakura, Sasuke…

Miré hacia la lejanía del terreno, el espectro que tenía a Neji ya no estaba, tampoco el de Shikamaru, los dos ahora eran libres. Sakura me miró por un momento como esperando mi aprobación, luego de intercambiar miradas corrió con ellos para revisar su estado. Las cosas parecían girar a nuestro favor, habíamos perdido a Gaara pero su muerte no sería en vano.

―¿Están bien Shikamaru, Neji? ―preguntó Sakura preocupada, estaba arrodillada al lado de nuestro querido emperador, hmp.

―Nunca he estado mejor, me siento bien después de recibir una paliza de un espectro ―respondió de mala gana el vago de Shikamaru, todo su rencor iba dirigido a Kakuzu― Debemos ayudar a Sasuke.

Miré a mis compañeros con una sonrisa, después de que todo esto terminara esperaba que nos volviéramos a ver, ese era uno de mis deseos. Un quejido por parte de Kakuzu me hizo volver a centrar mi atención en él.

―Los dos aún están llenos de dolor, son sólo un par de huérfanos. Tú Itachi eres el más afectado, tu alma está llena de pesar, de angustia, estás cansado, viviendo en una agonía que parece no tener fin a pesar de haber encontrado a tu hermano ―las palabras de Kakuzu me dejaron muy sorprendido, ¿en verdad Itachi se sentía así?― deseas tanto terminar tu agonía que estás decepcionado por no ser tú quien muriera y no Gaara de la arena, y eso es porque te sientes culpable de la muerte de tus padres.

No era cierto, Itachi no se sentía así, él no podía lamentarse, no era su culpa, Kakuzu era el único responsable, además Itachi me cuidó de ese monstruo el día que asesinaron a nuestro padres, así que yo tenía más responsabilidad que él, quería decirlo pero simplemente me quedé callado, aún ahora me arrepiento de no habérselo dicho justo en ese momento, antes de que lo dejara solo.

―Pero para que veas que no soy tan mala persona… ―no terminó su frase pero esa sonrisa torcida habló por sí misma.

Unos instantes después algo tan claro y brillante que podría atravesar nuestra visión apareció como humo. Parecía ser la imagen de una persona flotando en el aire justo como había aparecido cuando se le presentó a Gaara, aquello que acabó con su vida. ¿Esto… era un truco? Entonces esa imagen transparente me miró con nostalgia, ella era… mi madre.

Quedé completamente congelado, se me olvidó incluso respirar, mi mamá estaba frente a nosotros en forma espiritual, era ella, estaba seguro. Si Kakuzu manejaba la nigromancia era probable que pudiera hacer esto. En ese momento no supe cómo actuar, estaba feliz de verla pero también sabía que no podía dejarme llevar por mis sentimientos, esto no era más que un truco, nada más.

―¿Madre? ―Escuche decir tras de mí, Itachi se había acercado más y ahora aquella armadura no estaba más con él.

―Itachi, Sasuke ―dijo con voz temblorosa― no puedo creer que estén aquí, los dos han crecido mucho―había orgullo en su voz, pero después miró de reojo hacía atrás para encontrarse con la figura de Kakuzu― Es peligroso que estén aquí, ¡deben huir!

―¿De verdad eres tú? —dije al fin, ella parecía diferente al anterior espíritu, con Gaara simplemente parecía no tener voluntad propia, pero ahora nuestra madre nos pedía huir porque sabía perfectamente que Kakuzu representaba un peligro.

―No hay tiempo que perder, Sasuke, Itachi, salgan de aquí, este hombre puede hacerles daño ―se giró desesperada mirando sólo a mi hermano― Itachi, llévate a Sasuke, Kakuzu es muy poderoso, no podrán con él ustedes solos. ¡Huyan! ―soltó un grito desesperada.

Itachi mantenía los ojos llorosos, pero no respondió. Alzó su mano para tocar al espíritu de mi madre pero sólo consiguió atravesarlo con sus dedos. Mi hermano, quien hasta el momento se había mantenido fuerte e indestructible se quebró en pedazos, estaba llorando. Kakuzu tenía razón, Itachi se culpaba por la muerte de nuestros padres, ese monstruo conocía el dolor de las personas con solo tocarlas y en estos momentos se aprovechaba de nuestra debilidad emocional para jugar con nuestras mentes, lo sabía pero no hice nada al respecto, me quedé estático observando al espíritu e Itachi.

―Perdóname, no quería que papá y tú murieran, yo no pude hacer nada, me pediste proteger a Sasuke y ni eso pude hacer bien, deje que viviera con desconocidos, lejos de mí, sufriendo, solo. No cumplí con la promesa que te hice de cuidarlo ―se recriminó, eso me dejó muy vulnerable, escuchar todo eso puso realmente mal.

―No es tu culpa, nada de esto es por tu causa hijo, ―madre hizo un gesto de cariño y sonrió― eres un buen hermano, has soportado tanto, no te rindas ahora, Sasuke te necesita― volteó a verme con esa misma sonrisa cariñosa y amable―. Ustedes pueden.

―Yo creo que no ―Kakuzu apareció de pronto frente a Itachi y le encajó un cuchillo de al menos 30 cm de largo en su estómago, Itachi tosió sangre de inmediato mirando como ahora el espíritu de mamá de desvanecía en un último rostro de preocupación.

―Vete al infierno ―dijo otra voz. Todo pasó muy rápido una sombra se le clavó en el pecho arrancando así un tercer corazón. Shikamaru, apoyado en Sakura era quien había realizado el movimiento.

Corrí hacia Itachi justo en el momento que Kakuzu soltaba el cuchillo. Lo sostuve tomando su espalda, y sin pensarlo le retiré el arma de su cuerpo. Lo miré preocupado, ese no podía ser su fin, él no podía morir, no quería que eso pasara justo ahora que recién comenzaba a conocerlo.

―Estoy bien ―dijo intentando que su voz sonara lo más normal posible. Presioné su herida para evitar que la sangre siguiera saliendo sin control. El maldito hechicero por el contrario se retorcía en su sitio, tenía pocos segundos para ayudar a Itachi antes de que Kakuzu se recuperara del reciente golpe.

El corazón que Shikamaru destruyó se convirtió de igual forma en polvillo que danzó a su alrededor hasta desvanecerse, esa probablemente era la despedida de su padre. Shikamaru cayó de rodillas exhausto, todo su poder se había acabado, lo siguiente que hizo Sakura fue utilizar su curación para que Shikamaru pudiera resistir un poco más.

Kakuzu comenzó a reír mientras miraba a Sakura, ¿qué era lo que le pasaba? La miraba con diversión y asombro, deseoso de algo que en ese momento no pude adivinar si él mismo no lo dice.

―No lo puedo creer, es verdaderamente increíble. Eres tú, ¿Cómo es que no lo vi antes?, no hay duda ―se levantó débil aún, yo permanecí con Itachi pero alerta por si intentaba algo con Sakura― la manera en que curas, esa energía tan neutral, tan blanca y pura, tuvieron que pasar muchas cosas para que al fin te notara. Eres… descendiente de la Gran Reina Hécate.

¿Hécate?, ¿quién diablos era? Jamás había escuchado ese nombre, y por la cara de Sakura supuse que ella tampoco, ¿a qué rayos se estaba refiriendo ese maldito demonio? Shikamaru dejó mostrar la sorpresa en su rostro, él sí parecía saber quién era esa persona que había mencionado el hechicero.

―Una descendiente directa de Hécate frente a mis ojos ―la observó esta vez con detenimiento― tu aspecto es totalmente diferente pero no hay duda, esa manos que curan casi instantáneamente a cualquier ser vivo que se te cruce, esa energía que sale de tus manos capaces de purificar lo maldito y podrido de una herida hecha por espectros, sólo tú puedes hacerlo, mi querida niña.

―¿De qué hablas? ―apareció frente a ella lanzando fuertemente a Shikamaru de su lado.

―¡Sakura, ten cuidado! ―grité, dejé a Itachi en el suelo, él estaba bien por el momento, mi prioridad era ella. La tomó del brazo fuertemente.

―Ahora lo veo, tus padres te odiaban, tu mamá intentó matarte al saber lo que eres, te detestaba y deseaba tu muerte. Eres descendiente de Hécate, la reina de las brujas y de los muertos, dotada de sabiduría y poder. ¿Pero qué piensas hacer querida?, ¿dejar el mal dentro o fuera del mundo de los espíritus? Tengo curiosidad.

―Quita tus sucias y podridas manos de ella ―le dije mirándolo retadoramente, no permitiría que Sakura saliera lastimada, ese sujeto era capaz de cualquier cosa y si algo le llegaba a ocurrir…

Recuerdo que me miró intentando sonreír un poco para que dejara de preocuparme, pero en el fondo sabía que estaba asustada. Y entonces cayó, mis ojos se ensancharon al ver su figura descender hasta tocar la tierra polvorienta. Grité, Kakuzu había atravesado con su mano la espalda de Sakura que ahora perforaba su abdomen.

Un hilo de sangre recorrió su barbilla justo después de haberse tendido en el suelo con sus ojos cerrados. Había pasado tan rápido que a ninguno nos dio tiempo reaccionar, ni a ella para defenderse… a pesar de decírmelo una y otra vez, no pude cuidarla… No pude hacerlo.

―La descendiente de la Gran Reina Hécate está muerta ahora ―sonrió retorcidamente.

Y así fue como mi llama, incitado por la rabia y la impotencia, ardió.

"No puedes morir"


Investigué por ahí, hace un tiempo, que a Hécate se le asocia con las brujas, también venía algo relacionado con los partos, pero no quise abarcar eso :S Por otro lado Hécate tiene que ver con la mitología Griega, pero era invocada por brujos y brujas al ser un enlace entre el mundo de los muertos. Cuando me pongo a leer estas cosas me parecen bastante interesante, y no hablo de brujas, sino de mitología en general :)

Volviendo a la historia, Sakura... ¿qué pasará con ella?, ¿realmente está muerta? Tendrán que esperar al capítulo 15 para averiguarlo, después de eso el fic hace su despedida :)

Y Enma, me pareció genial hacer una pequeña modificación y agregarlo, supongo que saben de Menma ;D Casi, casi el nombre es igual.

Espero les haya gustado, si desean opinar sobre la historia, amenazarme para que no mate a Sakura también... xD

El cap final casi está terminado, fue el segundo capi que escribí del fanfic, así no pierdo el camino y me desvío.

Hasta luego, cuídense. ¡Besos! n_n