¡Hola, hola, hola, soy Noah!
Veo que sois imposibles de saciar xD
La verdad, no deberíais quejaros del tamaño. Si los subiese pequeños, estaríais acostumbradas a ellos y cuando subiera un largo lo agradeceríais, tenéis que pensar un poquito en mí también, ¿eh?
En fin, no os lo toméis a mal, yo tampoco me tomo a mal eso de que queráis capítulos largos, ¡pero por favor, menos quejas que soy una persona de negocios! (Negocios con la cama)
En fin. ¡El puto tráiler del episodio 30 ha salido!
Jodeos.
Va, jodeos no, pero mis teorías son acertadas, Laeti nos iba a ayudar. ¡Yo no entiendo porque os cae mal! ¿Qué ha tonteado con los chicos? Si, lo sé, pero desde que la conozco ya me lo estaba esperando, pero sé que las amigas son amigas en todo momento y que ella no traicionaría a Sucrette. Ahora, es cuando hablo antes de tiempo y al final el resumen es engañoso. En fin, ¡estoy deseando que salga el episodio! ¡Rezad para que salga pronto conmigo que yo ya no puedo esperar!
Desde que juego Eldarya es más fácil saber cuándo sacarán más o menos el tráiler (más o menos unos días después del episodio sacado de Eldarya).
Bueno, ahora sí. Disfrutad de la lectura.
Disclaimer:
Los personajes de Corazón de Melón o Amour Sucré, acompañados de los personajes de Eldarya pertenecen a Beemov y a su fantástica creadora, ChiNoMiko.
Los personajes de AnticLove, son de sus creadores tan buenos. Créditos reservados a ellos y usados con ánimo de lucro.
Y bueno, los demás, son OC's que pertenecen a mi mente e imaginación, si necesitáis usarlos, o cualquier cosa, tenéis que avisarme por mensaje. También la trama, la historia y todo me pertenece, NADA de robo.
Sorpresa-Sorpresa
[No puedo creer que nuestro pasado esté junto ahora]
Golpee a Castiel en el pecho con un poco de brusquedad para apartarlo de mí.
Se separó a regañadientes y miró hacia la puerta como esperando a que se fuese de allí, como si Lysandro fuese a obedecerle incluso sin verlo y conocer la situación de dentro, bueno, debimos poner un calcetín en el pomo…
Entreabro los labios y suspiro hacia él.
- Tengo que irme, no puede vernos.
- ¿Qué?- masculló.
- Bueno, yo… me gustas… pero no puedo… tengo pánico-
Me mira confuso y yo me estremezco con esa mirada seria y profunda, no parece demasiado feliz con mi respuesta pero parece que tampoco lo entiende.
- ¿A qué?- su voz se vuelve más hostil, otra vez.
- Yo… prefiero mantenerlo en secreto antes de saber a dónde va esta relación…
Se separa de mí y se cruza de brazos molesto. Ya está de pie y caminando de un lado a otro con el ceño fruncido, me parece que debo callarme con el impredecible de Castiel.
- Castiel-
Me levanto mientras recojo mi ropa del suelo.
Ni siquiera me mira, se frota el cabello con molestia, creo que está pensando lo peor de mí en estos momentos por el hecho de que lo estoy rechazando. Bueno, no exactamente a él, sino a la publicación de nuestra relación carnal o seria, aun no tengo muy claro que somos nosotros dos pues no hemos aclarado nada.
- No tienes que enfadarte- lo abrazo por los hombros mientras el timbre suena y Lysandro habla por detrás. –Yo solo quiero esperar… ya sabes… es mejor que solo seamos tú y yo.
- ¿Te avergüenzas o algo así? ¿O es por el delegado?
- Um… por supuesto que no es por él, es porque las relaciones nunca se me han dado bien y no quiero fastidiarla.
Castiel suspira y me mira fijamente a los ojos, se ha girado para verme y chocamos con intensidad con nuestras respiraciones y nuestro roce.
- ¿Por qué fastidiarla?
- Podemos decir que yo también tuve una Debrah pero en versión tío…
Él no dice nada, solo me observa y asiente, posando sus labios sobre los míos con bastante fragilidad, con cuidado como si tuviese miedo de que, en cualquier momento, me rompiese en pedazos y no pudiese recuperarme jamás.
Era casi tan increíble que me hizo estremecer.
- Ahora tengo que salir de aquí y tu componer una canción o lo que sea, nos hablamos.
- ¿Y por dónde vas a salir?
- Um… ventana-
Él negó con la cabeza y me dejó salir de entre sus protectores y fuertes brazos, puedo deducir que a regañadientes, pero es lo normal, después de todo debía sentir que me avergonzaba o algo de él.
Aunque no es por eso que estoy huyendo.
Todos sabemos que las relaciones a varias bandas nunca salen bien a menos que sea una relación abierta, pero yo eso no lo considero una relación abierta, sino algo como… no sé, ir de flor en flor y repetir de la misma miel sin arriesgarse a reservarla como tuya porque hay infinidad de flores y esa se marchitará con el tiempo.
Yo lo llamo ser inteligente, no estúpida.
- Castiel, resérvame una tarde y te juro que te haré pasar la mejor de tu vida.
El pelirrojo me mira, parece que mi comentario le sienta bastante bien, quiero decir, está sonriendo con picardía, como siempre, y ya no está poniendo esos morros de mal humor y niño pequeño que no consigue lo que quiere.
Nos besamos por última vez, mientras Lysandro sigue golpeando la puerta.
- ¿Castiel?
Castiel se separa de mí y rueda los ojos con pesadez.
- Ya voy, Lysandro, ya voy-
- De acuerdo, siento importunar.
Castiel me mira y me señala la puerta del fondo, intuyo que es para que salga por ahí ya que es la parte trasera, tengo suerte de que Demonio está dormido allí en su saquito y que ya está acostumbrado a mí, así nos ahorramos ladridos y sospechas del victoriano.
Camino hacia el cuarto de baño con rapidez, subiendo los tres escalones que hay para ir al "segundo piso", si se le puede llamar así.
La casa de Castiel es pequeña pero acogedora, tiene un jardín para su perro, con césped bueno y alguna que otra flor que, supongo, que su madre ha plantado y revisa cuando viene de visita, imagino que las cuidará ella, ¿acaso os imagináis a Castiel regando las plantitas de su madre? Yo no. En fin, cuando sigues el caminito hasta el porche, pequeño, puedes ver que, al abrir la puerta, hay un recibidor que ya conecta con la sala y una cocina con barra americana, sigues caminando y puedes ver que en la cocina hay un mini-comedor, una mesa medianamente grande con seis sillas. Si sigues el pasillito te lleva a las escaleras, donde tras subir esos tres escalones ves dos puertas a la derecha y dos a la izquierda, puedo suponer que son habitaciones y la del fondo del pasillo, el baño. Aunque eso, estoy a punto de averiguarlo.
Cuando abro la puerta del baño, la cierro de golpe pero con suavidad, y siento como Castiel abre la puerta de su dormitorio, eso me indica que por fin ha entrado Lysandro, lo que me da un tiempo límite, por si le da al de ojos bicolores por ir al baño, para salir de aquí.
Consigo abrir la ventana, de corredera hacia el lado izquierdo y salgo con un poco de facilidad, para mí esto es sencillo y puedo hacer lo que me propongo, salir de su casa a toda pastilla. Corro hacia la puerta y salgo con la mayor rapidez.
Gracias a dios que no he traído un puto bolso…
[…]
Para: Ryo Shou
De: Sucrette Darcy
Asunto: Pareja.
Querido Ryo, aquí tienes el estúpido guion que vamos a seguir, cualquier cambio, notifícalo en menos de cinco minutos.
1. Nos conocimos en los rellanos del edificio cuando íbamos a buscar las cartas en los buzones.
2. Resulta que teníamos amigos en común y que coincidimos varias veces en salidas.
3. Empezamos a venir juntos al edificio.
4. Me enamoré de ti cuando me regalaste mi libro favorito en mi cumpleaños.
5. Tú te enamoraste de mí poco a poco, pero te costó bastante confesarte a mí, casi tanto que tuve que comenzar yo.
6. Solemos quedar todos los domingos por la mañana para desayunar.
7. Soy una persona cariñosa, pero no me gustan los motes, así que me llamarás Sucrette.
8. La fecha la dejo a tu decisión.
Cualquier queja notifícala con mi abogado, que te den.
Besos, nos vemos.
Me di una ducha, bastante rápida, pero al mismo tiempo, estuve atareada con mi cabello.
Siempre es importante para mí tener mi pelo bien lavado, peinado y todo. El agua discurría por mi cuerpo mientras las letras de canciones estúpidas salían de mis labios. No suelo cantar, es más, no me gusta cantar debajo del agua, siempre parece que cantas mejor de lo que lo haces y para mí es vergonzoso.
Una vez, cuando salía de la ducha por fin, me seque. Tenía bastante tiempo y había borrado las marcas de las manos de Castiel de mi cuerpo, puedo asegurar que estaba bastante necesitada de su rápida follada, quiero decir, ¡quiero follarme a Castiel! Creo que no necesito decirlo, ¿o sí?
Recorrí el pasillo envuelta en la toalla y fui interceptada por mi abuela.
- ¿Cuándo se supone que vamos a pasar tiempo juntas?
- Mañana, te juro que mañana iré a donde quieras.
No sé porque, pero creo que esto va a costarme caro y no me está pareciendo bien la sensación que se ha apoderado de mi estómago.
Tengo un mal presentimiento.
- Bien, a donde yo quiera.
La mueca de maldad que hace confirma mis sospechas sobre el presentimiento, no me gusta esto.
- Sí- digo, ya no estoy muy segura.
- Júramelo.
- Lo juro.
Ella sonríe.
- Genial, mientras tanto, he quedado con unos clientes de la empresa de aquí, así que, si llegas antes, no dejes las llaves en la puerta.
- Bien.
Ambas nos miramos fijamente.
Espero no ser como ella de mayor, no es que esté en contra de la forma de ser de mi abuela. Es fuerte, autoritaria, serena y tiene las cosas claras, es una mujer independiente y, aunque es algo conservadora, sabe cómo soy, manipula y consigue ganar siempre sus objetivos.
Y bueno, es mi retorcida abuela y la quiero muchísimo.
- Por cierto- mi abuela me mira fijamente a los ojos. –Si vuelves a sufrir otro ataque de ansiedad con alucinaciones, llamaré a tu doctor.
Entra en su cuarto dejándome plantada casi al lado de mi puerta.
No estoy contenta con su respuesta, quiero decir, ella no debería meterse donde no la llaman, solo he tenido un mal día, no sé porque, todos tenemos malos días y a veces nos agobiamos sin entender porque lo hacemos, ¡es completamente normal!
Sus amenazas no vienen a nada.
Ignoro el tema y entro a la habitación, con suerte se irá dentro de unos días, espero que esos días lleguen pronto, me gusta mi intimidad.
Nada más abrir la puerta, me dirijo a mi portátil, claro que primero cierro la puerta para impedir que la curiosa de mi abuela venga a revisarme. Además no me gusta cambiarme con la puerta abierta, haya o no haya alguien, manías mías.
Reviso mi correo, y veo que Ryo ha contestado.
Para: Sucrette Darcy
De: Ryo Shou.
Asunto: Parejas aburridas.
Bien, estoy de acuerdo, son buenas bases, tu abogado se ha ido a fumar, quizás deberías contratar a otro más atento.
1. Me enamoré de ti en la biblioteca cuando estabas estudiando, parecías totalmente concentrada y estabas haciendo muecas adorables con la boca.
2. Tú me dijiste que te gustaba tartamudeando (No se admiten cambios, sorry).
3. Al principio pensaba que eras una niña, pero luego no pude evitar fijar mis ojos en ti al darme cuenta de que eras inteligente, guapa y divertida. (Estamos fingiendo, guapa no eres :P)
4. Empezamos a quedar a solas en mayo del año pasado y comenzamos a salir en julio y hasta ahora.
5. Mi madre es bastante religiosa, nada de temas de sexo.
6. Mi madre se llama Monique y tiene 40 años y mi padre se llama Henry, están divorciados y se llevan como el culo, así que, no lo mencionaremos mucho.
7. No puedes hablar de tus ideales ateos, se sentirá ofendida.
8. Finge que soy la única persona en el mundo que te entiende, por la que lucharías día tras día, tú único amor verdadero.
9. Puedes llamarme cariño o algo así.
No hay cambios, te vas a joder y me la vas a comer.
Besos, nos vemos luego.
Cerré el portátil.
Datos sencillos y básicos, en cierto sentido, tratar con Ryo es fácil, es maduro, pícaro y me sigue las bromas bastante bien, sus puñales no son tan hirientes y sabe cuándo tiene que parar.
Eso es bueno.
Me deshago de esos pensamientos, Ryo tampoco debe ocupar mi mente. Después de todo, tengo que arreglarme y memorizar un papel cariñoso y amoroso, mentalizarme de que esta actuación me dará algo como… sexo o un beneficio, cualquier tipo de favor que pueda manipularme, para que pueda hacer algo, también debería mentalizarme de que esto me va a salvar el culo.
[…]
Ya estoy lista.
Me he arreglado bastante, creo que le he dado demasiadas vueltas. Esto me recuerda un montón a las citas con Viktor. Los nervios para encontrar la ropa perfecta para esta ocasión.
Flashback.
El cielo estaba despejado, de un azul increíblemente cálido y brillante. Estaba hermoso, tan hermoso como él, vale, quizás estaba siendo demasiado cursi y me estaba dejando la piel para demostrarle que él era lo más importante para mí. Que sin él yo no era nadie, después de todo, la única persona que me había salvado de todas las tinieblas era él.
- Deberías relajarte, hasta me estoy estresando yo- dijo Leia, con su voz cansada.
- ¡No! ¡Es que no hay una puta pieza de ropa que me siente bien!
- ¡Todo te sienta bien!- animo Laeti.
- Eso, Sucrette.- Leia sin embargo parecía que quería que me callase y punto.
- ¡No!- chille. –Voy a encerrarme aquí y no saldré nunca porque nunca estaré perfecta.
Soy la reina del dramatismo.
Leia y Laeti respiraron hondo, después de todo yo siempre hacía esta clase de dramas cuando se trataba de las dos horas antes de la cita con Viktor, nada era suficiente, quería estar perfecta, sentía que se merecía cada minuto del esfuerzo que yo ponía para salir bien y no avergonzarle delante de las cámaras.
Quiero decir, lo último que puedes hacer es arreglarte para alguien, deberías arreglarte para ti misma y para estar a gusto contigo misma, con tu estilo y con toda tú deslumbrando por ser perfecta y a tu manera, sin embargo, pensar que Viktor sonreiría y me diría que estoy hermosa… eso para mí no tenía comparación, ni pizca con el hecho de decirme a mí misma un cumplido.
Dependía de él.
- Sucrette, ¿qué te parece el vestido blanco?- preguntó Laeti.
- ¡Es demasiado formal!
- Yo me pondría algo entre ambos, ya que no sabes a donde vais- Leia intervino.
- ¿Y si al final me lleva a un sitio formal?
- ¿Tú crees?- preguntó con tono inquisitivo Laeti.
Era cierto.
Viktor me llevaba a sitios elegantes y hermosos, pero generalmente nos adaptábamos a citas normales, citas donde a veces los paparazis nos sacaban fotos como atracciones de circo y otras en las que podíamos rondar solos por aquí, normalmente nos gustaban más las segundas, porque claro, estábamos completamente a nuestro aire, besándonos y no teniendo que escapar o algo, con suerte pocos fotógrafos nos sacaron fotos y podíamos ingeniárnoslas para que esas fotos desaparecieran.
Yo no necesitaba publicidad y menos prensa.
- ¿Y esto?
Mis ojos se iluminaron, era perfecto… al menos por el momento.
Una hora y media más tarde, había rechazado más de cuarenta y cinco conjuntos, no exagero, soy bastante horrible con estas cosas, suelo molestarme si no sale como yo quiero y si no me veo en la cita con eses modelitos me pongo más nerviosa de lo normal y dejo todo por los suelos, lloro un poco y vuelvo a mirar por todo el armario a ver si hay algo que me convenza.
Desesperada, cojo el conjunto cuarenta y seis. ¿Qué puedo hacer más? Prácticamente es el último que tengo así, bonito y elegante. Me lo coloco y me estreso porque no me veo con ello, ya no tengo más opciones, he probado todo lo posible y Leia se ha quedado dormida.
Laeti comenzó a ignorarme en el conjunto veintidós, porque no le hacía caso, después se convirtió en un tío cuando vas de comprar con él y siempre dice, "sí, sí, guapísima" de todos los conjuntos, y cuando le das a escoger responde "con todos estabas linda".
Eso no es objetivo. Gracias.
El timbre de la puerta suena, ignorando la hora, me dirijo hacia la puerta, donde, tras abrir, Viktor me espera con una enorme sonrisa.
- Hola-
Me siento a morir, quiero que la tierra me trague. ¡No estoy lista!
- Hola-
Mi tono de voz baja relativamente, me siento inútil, quiero decir, esto es horrible, ahora pensará que soy una hortera, o peor, pensará que no me tomo en serio nuestras citas, me considerará mala conjuntando o quien sabe que se le pasará por la mente.
Lo único que importa es que soy un desastre.
- Wow… ¡estás preciosa!
Rodea mi cintura y me besa en los labios.
- Estás más guapa que ayer, pero menos que mañana-
Mi sonrisa se extiende a lo largo de mi cara y volvemos a besarnos. Creo que me gusta exagerar si con esto Viktor me besa tan dulcemente y me dice lo guapa que estoy, esté o no esté guapa.
Fin del Flashback.
Esos recuerdos me invaden como flechas, es casi imposible olvidarse de Viktor, quiero decir, cada vez que abro los ojos y alzo la mirada, puedo recordar el sabor de sus labios, el modo en el que me tocaba y la delicadeza con la que me hablaba.
Pero pensar en ese capullo mentiroso no me lleva a nada, quedarme con los buenos momentos solo es lo que él quiere, quiere que confíe y que me rompa de nuevo, o por su culpa o por la mía, y yo no pienso permitir eso.
Antes de salir por la puerta y me miro en el espejo.
Uso una leve capa de maquillaje que me haga parecer un poquito más madura y más mayor de lo que soy, aunque Ryo no es tan mayor, también mi cabello está atado en una cola de caballo alta que me he hecho para poder ayudar a cocinar a Ryo o empezar yo a hacer un plato como si todo fuera mío, con suerte cuela y todo.
Creo que estoy perfecta, así que, me decido, subo al piso de Ryo, donde empezará el trato, los escalones se me hacen bastante corto, y eso que vive en el último piso y son una tira de escalones, pero parece que, cuanto menos quieres que llegue algo más pronto llega, y sin embargo si lo deseas fervientemente llega más tarde, al menos eso es lo que me pasa a mí.
Por eso odio el mundo.
[…]
- Llegas antes de tiempo.
- Lo sé, pensé que podría ayudarte a cocinar, eso nos hará parecer una pareja, ¿no crees?
Ryo me mira de arriba abajo, como incrédulo por lo que acabo de decir, pero sabe que tengo razón por eso parece reconsiderar la opción de dejar el teléfono y no pedir comida de restaurante, que tardaría y se enfriaría antes de que su madre y él llegasen.
- ¿Y qué comeríamos?
- ¿Cuál es el plato favorito de tu madre?
- Yo que sé… ¿lasaña?
- Ese es el tuyo, Garfield-
Él ríe divertido por el apodo y yo simplemente ruedo los ojos por lo ingenioso y pillo que puede llegar a ser para conseguir lo que se propone.
- Bueno, ¿qué más da? ¡Mi madre come de todo! ¡Además no nos da tiempo a hacer algo bueno ahora!
Me froto la barbilla, hay un montón de platos que puedo hacer ahora en unos minutos.
Puedo hacer una sopa de pollo rica y bastante buena, ensalada, con patatas fritas y algunos filetes de algo, quizás pueda hacer algo que tenga en la nevera, puedo colocar algunos pinchitos para que su madre se lleve una buena impresión y… puedo hacer pastas a tutiplén, la lasaña tardaría un poco más y no me gustaría hacerla esperar.
- Puedo encargarme yo mientras tú vas a buscarla.
- ¿A buscarla?- me mira confuso. –No voy a ir a buscarla.
- ¿Cómo?
- Se coge un taxi.
- Eres un hijo de pena.
Él sonríe y se acerca a mí con una sonrisilla picara, parece querer intimidarme, pero en vez de hacerlo me hace reir graciosamente por lo tonto que puede llegar a ser.
- Eres un idiota-
- Me lo dicen a menudo, señorita wifi.
Ruedo los ojos por su comentario sutil y de vacile, ya que yo me meto con él, él no puede esperar para devolvérmelas y hacérmelas pasar mal.
- Entonces que te apetece.
- Hoy me apetece algo como… pasta a la boloñesa.
- ¿Al menos tienes la carne?
- Sí, creo que sí.
- Entonces es mejor que nos pongamos manos a la obra.
Ryo sonríe, creo que esto puede llegar a ser interesante.
[…]
La carne ya está en la olla y estoy constantemente removiéndolo para que no se queme, Ryo me observa con una carita de pena, aparte de haberse cortado los dedos intentando cortar la cebolla y los ajos, y descubrir que no vale para cocinar, tiene cara de que quiere probar la comida que estoy haciendo.
- Puedes probar un espagueti a ver si está cocido.
- Pero yo quería boloñesa…
- Aún no está- le digo, y me siento una madre. -Prueba lo que yo te digo ya.
Hace una mueca extraña y se dirige a probar uno.
Coge el tenedor y lo introduce en el agua para sacar unos cuantos, los mete en la boca a pesar de que yo le he dicho que solo coja uno y sonríe hacia mí.
- Um, creo que sí- me mira. -¿Quieres que los escurra?
Niego con la cabeza asustada de que se queme o algo, estoy temiéndome lo peor.
Es capaz a tirarlos por el suelo por el quemazón en su mano, que yo me altere, intentar arreglarlo, resbalar, darse un golpe contra la cómoda y joderse del todo su cerebro con pocas neuronas.
- Vas a tener que remover esto mientras yo lo hago.
- ¿A caso piensas que voy a joderlo? ¡Solo es escurrir!
- Coge y remueve, tiene que ser constante, no puede pegarse.
Se enfurruña e hincha sus mejillas, pero hace lo que le digo. Al menos está removiendo bien la carne de la boloñesa y parece que no hay riesgo de que se queme o estropee...
Giro mi cabeza y me centro en escurrir aquellos espaguetis, cuando el agua caliente se va por el desagüe puedo sonreír tranquila al darme cuenta de que ya casi tenemos la comida hecha, ahora quizás debería preparar algo especial para la mesa, como algo para picar, unas servilletas bonitas… no sé… algo.
- Esto ya está- digo, acercándome a Ryo y cogiendo una cuchara, para coger la carne y soplarle.
- ¡Eh! ¡Eres horrib…!
Estampo la cuchara en sus labios y le obligo a comer de la boloñesa.
- ¿Está listo?
- Sí… cocinas muy bien.
- Gracias, tú eres peor que un crío.
Ryo rueda los ojos y me observa apagarle el fuego a los espaguetis.
El silencio nos inunda pero no es un silencio horroroso es más bien, calmado y tranquilo, nos sienta bien. El hecho de que no necesitemos comunicarnos cada cinco minutos es lo mejor que me pudo haber pasado.
Eran horas de que alguien pudiese ser fácil de tratar.
- ¿Entonces… pongo la mesa?
- Si quieres la pongo yo- digo a su ofrecimiento. –Estaba pensando si preparar algún tentempié.
Ryo me mira con esos ojos profundos muy abiertos, parece que no se cree lo que acabo de decir. He de reconocer que a veces me paso de perfeccionista, pero a riesgo de quedar bien con mi "suegra", todo.
Yo también adoro las apariencias, como mis padres.
- Eres una perfeccionista, olvídate de eso. Le encantarás.
- No estoy tan segura de eso.
- ¡Oh tranquila! Además, parecemos pareja ya, ¡estás preocupada por no gustarle a mi madre!- estalla en carcajadas.
Sí. Estoy preocupada.
Porque yo siempre gusto a la gente o les manipulo para que crean que les gusto, además también hago cosas como ser increíblemente perfecta y que a todos les guste mi imagen. Además si no lo bordo tengo miedo de saber qué harás y que medidas tendré que tomar yo para hacerte callar como nunca.
- No tiene gracia.
- Si la tiene- Ryo me muestra su sonrisa más amplia. –Porque no charlamos mientras tanto en el sofá, mi madre tiene llaves, entrará sola.
Niego con la cabeza, ni yo con mi abuela he sido tan descuidada, si no la voy a buscar me come con patatas y yo sería la carne directamente, esa mujer sabe perfectamente que debemos dar una imagen y que yo debo estar en sus ideales de nieta perfecta.
Después de todo, vive de manipular y hacerles ver que somos perfectos siempre y si no, siempre queda el dinero como último recurso.
De todos modos, asiento, me dejo llevar por la mano de Ryo que sujeta la mía y me dirige a su salón, donde nos dejamos caer en el sofá. No tarda en colocarse mirando hacia mí y nuestros ojos chocan de frente, me siento un poco extraña, nunca he pasado tanto tiempo a solas con Ryo.
- ¿Y bien?- me pregunta.
- Y bien… ¿qué?- le pregunto de vuelta.
- Es obvio, quiero saber cosas de mi novia.
No soy estúpida.
Este quiere sacarme información para luego poder usarla contra mí, y no voy a picar en eso, después de todo estoy aquí por una amenaza y no me parece nada bien que haya ganado el asalto, creo que este rencor se quedará aquí. Siempre.
- No voy a decirte nada que lo utilices contra mí.
- ¿Ah no?- pregunto con molestia y desconfianza.
No me fío de él para nada después de su jugarreta.
- Entonces… ¿por qué no hacemos una cosa?
- Tú una pregunta y yo una respuesta, luego yo una pregunta y tú una respuesta.
Bueno es interesante, de todas formas siempre puedo mentirle, además de que eso se me da de miedo y colaría perfectamente. Soy una descarada.
- Entonces déjame empezar.
- Bueno, adelante.
- ¿Cómo se llama tu exnovia?-
Ryo abre los ojos muy ampliamente, parece como bastante confundido, incrédulo.
- ¿Qué quieres decir con eso?
- Tú sabes, hoy hablaste en sueños de una tal "Ylar".
Ryo resopla hondo.
Parece reacio a hablar del tema, es como si mi inconsciencia hubiese tocado una herida profunda y que él parece no querer decirme. Creo que he empezado fuerte y que él va a querer parar pronto.
Mejor para mí.
- Skylar Hale.
¿Sabéis esas películas en las que cuando alguien dice algo y el protagonista sabe lo que es y oye las burradas que sueltan uno escupe agua a la cara de otro?
Esa sería yo ahora.
Si tuviese algo en la boca, me conformaré con escupirle saliva… bueno, no. Pero me entendéis.
Skylar Hale es la actual novia de Viktor la modelo esta que se cree mejor que yo, no solo eso, ¿es su exnovia o es su fantasia sexual? Creo que es lo segundo, después de todo, no he oído nada acerca de que viviese aquí, por cerca.
- ¿Skylar?
- Sí, fue mi exnovia.
- ¿Cómo? ¿Qué? ¿Cuándo? ¿Dónde?
- Esas son muchas preguntas. ¿Por qué estás tan sorprendida?
- Eso es obvio, ¡es la novia de mi exnovio!
Ambos nos miramos con los ojos abiertos.
Hemos descubierto una nueva maravilla para el mundo, como si esto fuese el destino, creo que ambos lo pensamos, pensamos en hablar sobre esto y contarnos, al menos, las partes más destacadas de la historia.
Ryo y yo abrimos la boca al mismo tiempo, para hablar, cuando la puerta se abre de golpe.
- ¡Hijo! ¡Al menos podías ayudarme con las maletas!
Creo que está noche no podremos tratar el tema.
Bueno, hasta aquí el final.
Creo que estás sorpresas no os las esperabais, como que aparte de los traumas tiene ansiedad (las alucinaciones son síntomas de la ansiedad) y lo del final tampoco, ¿verdad? Yo tampoco me las esperaría si fuera una lectora, creo que eso es lo interesante, ¿o no? Y ahora es cuando si que os lo esperabais y quedo mal.
Al parecer nuevos personajes aparecerán y tendrán oportunidades nuevas que nos rebelarán más secretos del pasado oscuro de Sucrette, quien sabe que pasará entre estos dos personajes, ¿quizás se unan? Quizás sea una buena opción para ella como un próximo romance.
De todas formas, en el próximo episodio, llegará la futura cita esperada de Sucrette, una cita con uno de los chicos y los hechos desenvueltos de la cena con la madre de Ryo.
¿Quién será el afortunado? ¿Qué pasará?
¡Dejad vuestros votos sobre el próximo chico que saldrá con Sucrette!
Vuestra opinión
O vuestras sugerencias o mismo, lo que os ha parecido el capítulo.
¿Cuántos reviews me merezco?
¿Por qué no 255 o 260?
Venga, ánimo.
Más reviews, más Noah subiendo y más sorpresas.
Muchas gracias por leerme, os amo.
