Una vez más

―¡Sakura!, Sakura, ¡te necesito despierta, abre los ojos! ―grité desde mi sitio. Apreté los puños y sin la intensión de contener más mi rabia, me lancé sobre él.

Lo tomé del rostro con fuerza y sacando de entre mi manga un cuchillo corto pero afilado, rasgué su cuello hasta desprenderlo casi por completo de su cuerpo. Sangre negra y podrida salpicó en mi rostro de manera abundante, Kakuzu cayó al suelo sin poder siquiera gritar o pronunciar una sola palabra. Con rabia atravesé su pecho nuevamente para tomar otro de los corazones. Este de inmediato se convirtió en polvo que danzó con el viento hasta desaparecer justo en el cuerpo que yacía tirado en el suelo, Neji. Nuestro emperador abrió débilmente los ojos.

―Estoy aquí ―susurró él apenas audiblemente.

―Neji, ocúpate de Sakura, aún tengo que deshacerme de este maldito ―dije sin apartar la vista de mi objetivo. Algo me decía que ella no estaba muerta, que se encontraba inconsciente, y que no debía perder… por ella, por Sakura necesitaba ganar esa batalla.

―Sasuke ―respondió simplemente y asintió con la cabeza. Vi como débilmente se levantó hasta llegar a Sakura―. ¡Sigue con vida!― me gritó, era todo lo que necesitaba corroborar.

―Es el último, el corazón de mi madre… Una vez que lo libere no te quedará nada en qué aferrarte ―dije mirando la escoria débil que ya ni siquiera sabía si podía respirar, pero que de igual modo se mantenía entre los vivos.

Me agaché y echando una última mirada al cuerpo sin movimiento de nuestro adversario le quité el último de los corazones que mantenía prisionero. El polvillo se esparció por mi cuerpo y experimenté una sensación muy cálida, me sentí realmente en paz. Dentro de mi cabeza escuché claramente las palabras "Bien hecho". El alma de mi madre finalmente descansaba en paz y se reuniría con mi padre para algún día retomar sus vidas.

―Ahora ya solo queda deshacernos de ti. Enma ―lo llamé sosteniendo el amuleto y casi al instante apareció la figura de Enma tan seria como la vez anterior. Miró detenidamente al cuerpo débil y moribundo de Kakuzu.

―Eso es el castigo que obtienen los hechiceros con intensiones como la tuya ―escuché decirle con una voz grave y apagada―. Dame la orden.

Me miró esperando mi aprobación para llevárselo. Después de todo lo que habíamos pasado, perder a Gaara, ser perseguidos por el Santo Oficio y mis amigos encerrados, enfrentarnos a Kakuzu casi hasta desfallecer… sí, ahora todo terminaba aquí. Aplaudiendo silenciosamente su idea recité las palabras que deseaba oír.

―Enma, castiga su alma por el resto de la eternidad.

―Mortis… ―extendió su mano y el alma de Kakuzu abandonó su cuerpo gritando de una manera que te hacía calar los huesos.

―¡No, no lo hagas!, ¡me arrepiento, lo siento!, ¡no puedes mandarme ahí! Sasuke, detenlo, detenlo. Cambiaré, lo juro…

―A pesar de tus súplicas no estás siendo sincero, lastimaste a mis amigos, asesinaste a Gaara, a mis padres y los padres de mis compañeros, tú Kakuzu no te arrepientes de nada de eso, lo único que haces es intentar salvarte a ti mismo de tus propios pecados, podrás arrepentirte por toda la eternidad ―le di la espalda y sólo fui capaz de escuchar sus gritos, pero no me volví a mirarlo, lo que le pasaba se lo había ganado a pulso.

Respiré profundamente luego de que sus gritos cesaron. Era el fin de Kakuzu, pero esto estaba lejos de terminar, aunque en ese momento pensara que sí. Corrí hacia donde se encontraban Sakura y Neji, Shikamaru estaba con Itachi por ahora; me arrodillé a su lado y tomé su mano, estaba helada.

―Sakura, Sakura, ya todo terminó, Kakuzu se ha ido ―le hablé muy cerca de su oído. No respondió, sus ojos se mantenían cerrados.

―Está muy débil Sasuke, Sakura necesita un milagro. Me duele decirlo pero no creo que… no creo que lo logre ―terminó de decir Neji. Lo miré molesto y tomé a Sakura entre mis brazos, estaba ahí sentado en el suelo sosteniendo su frío cuerpo casi sin vida.

―Ella no puede morir, porque prometimos estar siempre juntos. Los dos estuvimos tan solos todos estos años, no puede acabar así, ella despertará, lo sé… lo hará.

―Sasuke…

―¡Ahí están! ―escuché un grito y después cantidades de pisadas de caballos que ahora nos rodeaban a los 5. Debí suponerlo, hicimos bastante ruido, además estábamos cerca de la ciudad, todos ellos venían por nosotros.

Eran bastantes jinetes, todos ayudantes del Santo oficio pues portaban el uniforme con la característica cruz de la Iglesia. Abracé más a Sakura, si me alejaba de ella para deshacerme de ellos entonces la dejaba vulnerable a un ataque. ¿Qué podía hacer?, yo una vez había sido uno de ellos, ahora comprendía como se sentían las maleficae de buen corazón al ser cazadas por personas completamente negadas a escuchar razones.

―¡Son ellos! ¡Disparen! ―alcé la vista preocupado pero no tuve tiempo a nada más.

Escuché el sonido de cientos de balas recorrer a gran velocidad la distancia entre ellos y nosotros. Vi en cámara lenta como una de ellas tocaba el cuello de Neji que caía a mi lado, Shikamaru se desplomó al ser perforado por una bala en su pierna, intentó por algunos segundos bloquearlas pero todos ellos eran demasiados para nosotros. ¿Este era el final?

Todos estábamos tan débiles que fue imposible contener a tantos hombres, moriríamos aquí… irónicamente no por la mano de Kakuzu.

―Sasuke ―vi a Itachi arrastrarse entre el polvo que levantaban algunas balas al tocar la tierra.

―¡Itachi, no te muevas! Debes fingir que estás muerto, ¡son muchos! ―le grité desde mi sitio.

—No… tengo… fuerzas ―su cuerpo dejó de moverse y lo único que pude hacer fue resignarme a nuestro destino, ¿así es como terminaba todo?, al menos moriríamos juntos.

―Sakura, te amo ―le susurré mientras cinco balas se adentraban en mi cuerpo. La sangre brotó de inmediato, pero tenía la fuerza suficiente para seguirla sosteniendo. Finalmente, luego de tres largos minutos caí junto a ella. La abrazaba, besaba su frente y me entregaba a mi destino.

―Sasuke-kun, yo quisiera decirte tantas cosas… creo que no tengo tiempo suficiente para eso ―escuché, tenía los ojos ya cerrados pero la oí perfectamente― ¿Sabes?, los brujos que hacen cosas… malas o utilizan sus poderes para su propio beneficio… son castigados y pierden sus poderes… pero… nosotros tenemos una nueva oportunidad… Recuperaremos nuestros recuerdos… y así entonces… ― se quejó de dolor― estaremos juntos.

Sabía lo que podría pasarnos. Estábamos muriendo, los dos… ¿por qué tenían que ser así las cosas? Los dos ya no podríamos estar juntos, no cuando eres una bruja o un hechicero. Besé sus labios y mientras lo hacía mis lágrimas tocaron su piel, no quería despedirme… las despedidas son tan tristes…

―Te encontraré… cueste lo que cueste, en cualquier era, aún si pasan mil o diez mil años, una vez más… te encontraré…

Diciendo esas últimas palabras dejé de respirar, mi alma había abandonado mi cuerpo y también a ella. Pero mi convicción nunca murió, hasta el día de hoy aún espero encontrarla, en cualquier lugar… pues como ella bien dijo, lo recuerdos siguen aquí y nunca se irán.

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Alejé mi vista de la lectura para mirar a la clase, había tardado bastante en terminarla pero me complacía el hecho de que todos continuaran despiertos y escuchando, incluso Naruto. Sonreí, la pequeña historia que acababa de narrar era una tarea para la clase de Literatura de la profesora Kurenai. Era el primero en pasar y me había llevado todas las tres horas acabarla.

―Sasuke, ha sido una historia agradable. ¿Alguno quisiera compartir que les ha transmitido el trabajo del joven Uchiha? ―preguntó la profesora.

―Es una historia bastante triste, odio ese tipo de escritos ―comentó una alumna, Tenten.

―Me gustó el hecho de que Sasuke tomara su propio nombre para la historia ―dijo esta vez Kiba—. No me aburrió del todo.

―La narración no es tan mala, aunque obviamente le falta mucho ―escuché la opinión de Neji― está bien para pasar el rato.

―Oh, gracias ―respondí sonriendo, en realidad me importaba poco o nada lo que dijera, Neji era mi amigo pero no solía tomar mucho en cuenta su opinión.

―Yo sólo tengo una queja ―dijo Naruto cruzado de brazos― ¡¿por qué no salgo yo?! Soy tu mejor amigo, debí salir en un capítulo por lo menos, todos me habrían amado dattebayo.

―Créeme Naruto, no te habría gustado estar ahí ―dije perdiéndome un poco en mis pensamientos, Naruto se parecía físicamente a Enma. Neji me observó con rostro serio, atrás Gaara se unía a nuestros recuerdos.

Sí, todo lo que narré anteriormente era verdad. Había pasado bastante tiempo para que todos volviéramos a reunirnos. El destino fue bueno y nos permitió volver siendo nosotros mismos, nuestros cuerpos no habían cambiado mucho, la única diferencia ahora era nuestra edad, 17 años, y teníamos vidas completamente normales en una escuela a las afueras de Tokio, Japón, nuestro nuevo país de nacimiento. Mis padres seguía siendo Mikoto y Fugaku Uchiha, ellos al igual que yo y el resto de mis amigos manteníamos nuestros poderes, claro que en la actual época en la que vivimos no los mostrábamos con frecuencia, tampoco es necesario hacerlo.

Itachi fue el único sobreviviente al ataque del Santo Oficio en Alemania, al tener parte de los poderes de Kakuzu desarrollo la habilidad de envejecer muy lentamente, y hasta ahora se mantenía casi igual al Itachi de esa época, hasta el momento no había muerto, pasó todos estos años solo tal como Kakuzu se lo dijo una vez. Él esperó pacientemente hasta que nuestros padres regresaran a la vida, y luego nací yo.

Todo estaba como antes, sólo había un problema, hasta la fecha no era capaz de encontrarla. Era como si ella se hubiera desvanecido para siempre desde el momento que morimos. Simplemente así. Había recuperado completamente mis recuerdos al cumplir los 9 años y desde entonces la buscaba, era un niño enamorado de un recuerdo, y ahora que ese niño había crecido, seguía igual de solo esperando su regreso.

Jamás le he contado a Naruto lo que soy, Gaara, Neji y Shikamaru, que asiste a una escuela diferente a la nuestra, le hemos contado nada a nadie. No lo creemos necesario, exceptuando lo de hace un momento en la clase de literatura, pero ellos no saben que todo eso fue real. Simplemente quería desahogarme de las cosas que no puedo contarle a Naruto.

—Sasuke —me dijo Gaara una vez que tomé asiento en la parte de atrás del salón—. Casi nunca sueles sacar el tema, hoy me has sorprendido.

Era verdad, yo nunca quería hablar del pasado, pues siempre que lo hacía la recordaba a ella y la frustración por no encontrarla aparecía de nuevo atormentándome como cada noche.

Mis amigos del pasado y Naruto siempre nos reuníamos, éramos el grupo inseparable de la escuela, pero que nuestro rubio amigo estuviera presente implicaba no sacar el tema a flote, cosa que agradecía interiormente. Esa época fue bastante mala y cruel.

—¿Quieres ir con nosotros a dar una vuelta? —preguntó Neji— Invitaremos a Shikamaru.

—No, no tengo ánimos de nada —respondí con desgana.

—Claro, recordar todo eso te ha puesto sensible —pues Neji tenía razón, pero no se lo diría, siendo mis amigos ya se imaginaban mi razón.

Muchas veces nos reuníamos nosotros cuatro, a excepción de Itachi, para practicar nuestros poderes mágicos, todo esto lejos de miradas curiosas, pues no deseábamos asustar a nadie. La ventaja de vivir a afueras de Tokio era esa, espacios abiertos donde ser nosotros mismos.

Las clases acabaron y rápidamente me dirigí junto con mis amigos a la salida.

—Nos vemos —se despidieron, asentí y me alejé de la escuela.

―¿Adónde vamos? ―Enma apareció en forma de espíritu, ninguna persona que caminaba por las calles completamente atareadas de trabajo podía verlo.

―A ver a Itachi. ―respondí sin agregar nada más, tampoco él me dijo nada.

Un minuto después tomé el autobús que pasaba por nuestra región y llegaba a la central de autobuses del centro de Tokio.

Itachi vivía en un pequeño departamento en el centro de la cuidad, pasaba a visitarlo una vez a la semana, sin falta cada viernes. No me gustaba que estuviera tan alejado de nosotros, mamá había insistido en que regresara a casa pero él se negó y no hubo nadie que lo hiciera cambiar de parecer. Mi hermano con el paso de las décadas se volvió más sabio y más responsable, yo confiaba plenamente en él. Siempre que me sentía derrumbado tenía las palabras indicadas para regresarme la confianza.

Treinta y cinco minutos después llegamos al centro de Tokio, me bajé seguido del espíritu de Enma tan silencioso como el sonido de mis zapatos.

Me metí por un par de estrechas calles y finalmente llegué a un apartamento que tenía unas escaleras de metal. Era un edificio de al menos 10 pisos, mi hermano vivía en el quinto. Subí las pequeñas escaleras y al llegar a la puerta que marcaba el número 5, toqué tres veces. Volvía tocar y la silueta de mi hermano se asomó por la rendija de la puerta abierta.

―Pasa ―abrió por completo para dejarme entrar y luego de eso aseguró la puerta de nuevo― ¿quieres jugo o agua?

―Agua está bien ―miré el lugar, seguía igual que siempre, fotos familiares en la mesita de la sala y la cocina al lado de esta, el espacio muy reducido pero bastante ordenado.

―¿Cómo va todo en la escuela? ―preguntó dándome el vaso con agua, los dos nos sentamos en la sala.

―Igual que siempre. Todo igual ―dije lo último con cierta nostalgia, mi hermano sabía claramente que me refería a Sakura.

―Puedes quedarte aquí y la buscamos mañana, si los otros nacieron en Japón, puede que ella…

-Ya lo sé, me lo has dicho muchas veces. Probablemente esté en Japón, ¿pero y qué?, Japón es grande, Gaara ni siquiera vivía en nuestro pueblo cuando lo encontramos, fue casualmente, un golpe de suerte ―mi estado de ánimo no era muy bueno.

―Me parece increíble que te quejes, da gracias que está en Japón y no en el resto del mundo, ¿o qué esperabas, ir a buscarla a Brasil, Romania, España, México? Estamos en una isla, agradécelo hermano estúpido ―me regañó, hice una mueca de desagrado pero sabía que tenía razón, es sólo que no podía soportarlo por más tiempo.

―Hmp, ya lo sé. Pero tú no tienes idea de lo que es amar a alguien que aún no has visto ―solté con nostalgia―. Recuerdo cada cosa que pasó, y no sólo lo malo. Como la traté al conocerla, como fui cediendo y finalmente todo lo que llegué a amarla. ¿Es sano? Desde pequeño rechacé a cada niña por esperarla a ella y cada día me amargo más. Sabes cuál es mi temor, ojalá pudiera ser como tú y tener los años suficientes para poder encontrarla.

―Y eres un estúpido por desear eso. ¡¿De qué serviría?! ―me gritó Itachi llegando a su límite― aún si la encontraras ella moriría antes que tú y tu búsqueda comenzaría de nuevo, ¡deja de quejarte y pensar como un adolecente idiota!

―¡Soy un adolecente! Mi yo del pasado no permanece completamente en mí, recordar todo no me hace más sabio, sólo un poco más fuerte

—Sasuke, debes ser paciente, Sakura aparecerá, ella es fuerte, y si los dos están destinados a estar juntos así será. Tengo un buen presentimiento y yo nunca me equivoco hermano.

Suspiré, muchas veces el tema llegaba a alterarme, siempre que eso pasaba me servía mucho hablar con Itachi, esa era una de las razones para estar aquí hoy.

—¿Crees que la encuentre?, ya sabes, podría ser meses o años, perderíamos toda una vida si no pudiera encontrarla.

—No será así, ya te lo dije, creo que algo bueno pasará Sasuke —deseaba que tuviera razón ―dejé el vaso en la mesita y caminé a la puerta.

―¿Adónde vas?, no hemos salido a buscar aún —me dijo un tanto alterado.

―Por un día que no busquemos no cambia las cosas ―respondí sin verlo― además, parece que lloverá, será mejor volver a casa.

Cerré la puerta sin darle oportunidad de pronunciar una palabra más y me encaminé de nuevo por la calle. Las personas comenzaban a apresurar el paso ya que las gotas de lluvia comenzaban a caer lentamente. Me quedé mirando el cielo gris mientras los charcos se formaban poco a poco en el asfalto.

―Te vas a mojar ―dijo la voz fastidiosa de Enma apareciendo nuevamente.

―Ya lo sé, déjame solo ―caminé sin rumbo fijo, no quería llegar a casa ni tampoco volver con Itachi, simplemente deseaba despejarme de todo por un rato.

Llegué a una calle con solo casas, parecía un vecindario tranquilo como el mío, con la diferencia que las casas de aquí tenían jardines más pequeños. Escuché el ruido de una puerta abrirse.

―¡Ten cuidado, el piso está resbaloso! ―gritaron desde adentro.

―¡Lo tendré! ―pero luego de decir eso la figura cubierta por un impermeable amarillo cayó al suelo yendo a parar a unas bonitas flores coloridas que adornaban el camino de su jardín. Que persona más sosa― ¡Auch!

―Pero vaya que eres idiota ―dije y quitando el gancho de la puerta del jardín me metí sin permiso para ayudarla.

―¡Resbalé!, ¿y además quien eres para decir…?

Se me quedó viendo pasmada, no se movía, su rostro estaba cubierto por grandes cantidades de lodo que había robado de las pobres plantas de hacía unos momentos. Sonreí con arrogancia.

―¿Ahora te comió la lengua el ratón? ―alcé mi mano y con cuidado le fui limpiando el rostro con el agua que tocaba su cara.

Fue en ese momento que vi unos ojos verdes jade tan brillantes que fue imposible despegar mi vista de ellos, se parecían tanto a los ojos de Sakura que sentí una punzada en el pecho. Su cara se fue lavando y cuando la tuve casi completamente limpia abrí mis labios completamente sorprendido. Ella era… velozmente quité la capucha de su impermeable y me encontré con una cabellera corta y rosada que lentamente comenzaba a mojarse.

Sonrió y yo sin pensarlo la abracé fuertemente. Ahí, los dos hincados en el pequeño jardín, completamente mojados y helados, era como nos habíamos encontrado. Ella correspondió a mi abrazo, lo cual fue un alivio, por un momento creí que me golpearía pero no fue así, ella también debía recordarme.

―Sakura…

―Sasuke-kun.

No podía creerlo… estaba aquí, podía tocarla, podía sentirla… Sakura, mi Sakura. La lluvia poco a poco limpiaba su rostro sucio, mi corazón se aceleró bruscamente, tantos años esperándola, buscándola y venía a encontrarla sin la más mínima intención de hacerlo. Era el destino.

—Te encontré, mi bella malefica.


Y tardé un millón de años en publicar u_u

El final hacía bastante tiempo que lo había escrito, y digo lo mismo que publiqué en la otra página...

He vuelto con sentimientos encontrados, pasaron algunas cosas que me impidieron volver, para quienes me conocen saben algo de mi historia, perdí a alguien muy importante para mí, y durante estos meses también se fueron familiares que apreciaba mucho y recuerdo con cariño. No estoy justificando mi ausencia, simplemente quería decirlo.

Ayer una amiga me dijo "Recuerdo aquel fanfic tuyo que leí, ¿dónde lo tienes?" Fue como un BOM de recuerdos, y me sentí muy mal. Siempre he dicho, No abandono mis historias, si tardo es porque algo pasó. Mis fics son como bebés, los dejé por mucho tiempo y me da hasta vergüenza todo esto, ya que perdí amigos por andar de depresiva, no soy la única que ha perdido personas importantes, todos siguen y yo no quiero quedarme atrás. Me costó casi un año darme cuenta de eso, perder a mi amigo me bloqueó completamente luego de un tiempo :(

Regresé porque no quiero dejar nada abandonado, no quiero olvidarme de lo que más me gusta hacer, realmente siento haberme tardado tanto.

La historia ha terminado. Gracias por su paciencia, interés y tiempo.

Liz-cam