¡Hola, hola, hola, soy Noah!
Bien, he visto que algunas de vosotras me habéis puesto que cuál es mi opinión del episodio 30, bien, tengo una cuenta en tumblr. Si buscáis:
- adrypineapple tumblr. Aparezco.
- escritora fangirl adrypineapple
- adrypineapple. tumblr. com
Tras juntar la dirección de la tercera raya, pues ya me encontráis fijo. Allí he contestado al post así que, quien quiera leerlo que lo busque. Dicho esto, procedemos a hablar de mi tardanza.
Lo sé, lo sé, no me odiéis mucho, pero estaba un poco ocupada, acabo las clases el viernes 13 y estoy llena de exámenes, aunque solo me quedan 2 por hacer, me siento agobiada igual, porque aun no sé las notas de las que tengo pendientes del curso pasado (tuve problemas con la profesora de biología, no comentemos).
En fin, que espero que me disculpéis y aquí os dejo el capítulo. Os amo.
PD: ¡QUE SAQUEN YA EL EPISODIO 31! (Aunque no lo parezca, esperaré pacientemente sin quejarme y comprenderé a Chino)
Disclaimer:
Los personajes de Corazón de Melón o Amour Sucré, acompañados de los personajes de Eldarya pertenecen a Beemov y a su fantástica creadora, ChiNoMiko.
Los personajes de AnticLove, son de sus creadores tan buenos. Créditos reservados a ellos y usados con ánimo de lucro.
Y bueno, los demás, son OC's que pertenecen a mi mente e imaginación, si necesitáis usarlos, o cualquier cosa, tenéis que avisarme por mensaje. También la trama, la historia y todo me pertenece, NADA de robo.
Café solo
[Vendetta]
La madre de Ryo resultó ser una persona bastante amigable.
A pesar de haber entrado tan escandalosamente como si fuese su casa, que creo que no le pagaba ni un duro del piso en el que vivía Ryo, era agradable y reconocía mis dotes culinarias, felicitándome un innumerable número de veces. Os aseguro que no podría contarlas aunque quisiera ya que se pasó la noche felicitándome.
Ahora seguíamos en el comedor, tomando un café con ella, quien parecía ser una mujer más enérgica y no demostraba ningún tipo de cansancio. Ryo y yo, quienes estábamos sentados muy pegaditos, hicimos nuestro show de parejas.
- Entonces… ¿cómo os conocisteis?
- ¿Conocernos?- Tiro de mis labios a una sonrisa bastante adorable y tímida. –Vivimos en el mismo edificio, como conocernos, conocernos en el rellano, cuando íbamos a coger las cartas.
- Sí, pero nos presentaron en una fiesta, tenemos amigos en común.
Me mira con muchísima dulzura, como si yo fuese realmente su amor verdadero, la única persona que lo hacía ponerse de esa forma tan enfermizamente cursi y asquerosa que jamás querría volver a experimentar en lo que me queda de vida.
La madre de Ryo pareció destensarse un poquito más y sonrió con bastante alegría, parecía feliz de vernos tan "acaramelados" como si fuese un alivio para ella el hecho de que Ryo tuviese una novia.
- ¿Y cuánto tiempo lleváis juntos?
- Empezamos a quedar solos en mayo del año pasado, y por ahí por julio, decidimos formalizar.
- Lo que viene siendo bastante tiempo- Ryo me acaricia la nariz con gracia. –Creo que va a ser hora de que cortemos, ya es demasiado.
- Eso te lo digo yo constantemente.
Monique sonrió y se hecho a reir con ferocidad, quizás nuestras discusiones, de bobos "enamorados", le producían risa de lo cursis y estúpidas que eran.
- Estoy tan feliz- pronunció su madre.
Y yo la observe fijamente. Toda mi atención estaba en ella.
Su risa era un poco contagiosa, pero me resistí a reírme para comprender porque su madre estaba tan feliz. Yo no recordaba a mi madre feliz cuando comencé a salir con Viktor, sino que, cada vez que intentaba hablar sobre mi relación, ella me cortaba con cara de pocos amigos y decía que no podía vernos a ambos porque tenía que trabajar.
Mi madre jamás se alegró por esa clase de cosas, y jamás me confirmó que era feliz si yo era feliz, por eso me preguntaba qué era lo que a Monique se le estaba pasando por la cabeza para ponerse de ese modo tan desternillantemente feliz.
- ¿Mamá? Creo que estás asustando a mi novia con tanta risa y sin explicación.
- Oh, lo siento cielo- ella sonríe hacia mí como si me adorase. –Es que, jamás pensé que está relación fuera real.
Me tensé al oir esas palabras.
¿Parecíamos reales? ¿Una pareja de verdad? ¿Nosotros? ¿Realmente actuábamos tan bien? Podría asegurar que estaba algo sorprendida, Ryo y yo no teníamos nada más que unos piques, a veces era incapaz de sentir la atracción sexual o algo como eso que suele permanecer al acecho cuando hay química. Pero en nuestro caso… en nuestro caso no lo veía la mayoría de las veces, por no decir nunca.
- Es que desde que Skylar y tú lo dejasteis… pensé, te juró que pensé que jamás volverías a ser feliz…- sonríe de forma vivaz. –Pero mírate. Tienes una novia estupenda y eres feliz con ella. No sabes lo que te lo agradezco, Sucrette. Gracias por hacer feliz a mi hijo.
[…]
- Mamá, creo que acompañaré a Sucrette hasta abajo, mañana tiene clase.
- Si hijo, vuelve cuando quieras, así yo me voy a dormir que estoy agotada-
Se acerca a mí y me planta un besazo en las mejillas, en cada una de ellas, y luego me abrazó con muchísima dulzura. Casi me derrito. Sentir el calor de una madre… ¿cuánto tiempo hacía que ella no me abrazaba? Más de diez años… Tanta calidez me atosigaba y me producía un frenesí de emociones contradictorias.
Fingí que me sentía increíblemente bien, pero realmente no estaba tan feliz como quería demostrar. Que una extraña, con la que no tenía una relación y menos aprovechable, me abrazase no podía hacerme sentir feliz de sus toques o sus acercamientos. No me servían para nada y me hacían pensar en el pasado.
- Duerme bien, ¡gracias de nuevo linda!
- Gracias a ti, Monique-
Cerramos la puerta luego de que nos despedimos y Ryo y yo nos miramos con un alivio que, salía más rápido de lo que os podíais imaginar, era como si por fin pudiésemos ser nosotros mismos mientras respirábamos tranquilos.
- Bueno, ¿te hace un café?
- ¿Cómo?
- Si quieres tomar un café conmigo.
Ryo me miró sorprendido.
No era para tanto solo quería retomar nuestra charla antes de que su madre entrará en nuestro cálido espacio de sinceridad, ¿es malo querer conocer a tu novio? No, pues eso, que se aplique el cuento.
- Pero… ¿tú no decías que tenías que madrugar?
- Y tengo que madrugar. No como otros…- le golpee suavemente el hombro. –Pero creo que puedo hacer una excepción por hoy.
Ryo asintió sin darme mucho más bombo.
Bajamos los escalones a paso calmado mientras nos manteníamos uno a la par del otro, mi cabello atado bailoteaba con cada paso que daba, de un lado a otro, de un lado a otro acariciándome la nuca con mucha suavidad. El silencio se estaba volviendo sepulcral, cada uno estaba metido de lleno en sus pensamientos y podía deducir que Ryo pensaba en Skylar y su nuevo novio casi tanto como yo…
Aunque claro, yo no estaba enamorada de Viktor, estaba enfurecida con Viktor, lo odiaba, lo odiaba más que nada en el mundo, más que los lunes, más que el machismo, más que las muertes, más que la discriminación racial y mucho más que la cebolla. No quería verlo de nuevo si no era para vengarme de él, y por ello, debía seguir avanzando con calma y contar los pocos días que pasaban para el evento de la familia Hale…
Oye… Creo que acabo de tener una buena idea.
Una sonrisa diabólica se posó en mi rostro, por fin algo me sale bien estos días.
- ¿Por qué sonríes así?
- Oh, no te preocupes, podemos charlarlo luego, de momento… ¿Sigues enamorado de la modelito?
Ryo me miró y rodó los ojos.
Parecía que el tema no le gustaba mucho, bien, podía comprenderlo a la perfección, pero también debía saber que jamás iba a sentirse tan entendido con alguien como se sentiría conmigo. Ambos teníamos un cierto pasado en común.
- Skylar es pasado.
- Viktor aún sigue siendo mi presente.
- ¿Tú estás enamorada de él entonces, no?
- Sí, tan enamorada que pienso en destruirle. ¡Por ello sonreía antes! ¡Tú eres mi pasaporte!
Ryo abrió mucho los ojos. No creo que haya entendido mi mensaje de vendetta.
Supongo que no es muy normal que alguien te diga que eres su pasaporte luego de soltar que quiere destruir a alguien, si esto fuera una película de superhéroes yo sería el villano y él sería el resentido que acaba cediendo para vengarse de quienes le hicieron muchísimo daño. Cosa normal, pues, el mundo, es una auténtica mierda.
- ¿Cómo?
- Ven al baile de los Hale conmigo-
Ryo me miró confuso y abrió la puerta para mí, todo un caballero, cuando quiere y le conviene.
Supongo que eso le dejaba un momento para poner una cara de confusión sin que lo viese sin alterar su aspecto cool, normal.
- ¿Qué baile? ¿Perdón?
- Tú puedes mentirme todo lo que quieras sobre tus sentimientos, estoy segura de que no es tan sencillo dejar ir a Skylar, después de todo, tu madre me lo ha dejado muy claro en la cena y a cada minuto que pasaba con ella.
- A mí no me gusta ella.
Menuda determinación tan floja.
- Entonces deja de temblar, Watson, aventurémonos- le digo mientras alzo los brazos al cielo. –Iremos allí, anunciaremos que somos pareja y luego, Skylar se caerá de la impresión al igual que Viktor.
- Eso es una tontería, es pasado, preocuparme por ella solo sería regresar a los tiempos oscuros.
Su rostro calmado y sereno atraviesa una fase de dolor, no parece que el tema esté superado del todo, aun le duele al recordarlo, aun sabe que ella permanece grabada en el fondo de su corazón.
Ya no puede mentirme, lo tengo calado.
- ¿Sufriste, no es así?
Ryo no comenta nada, pero ese silencio me inspira a mí a saber que si lo hizo, que ella fue la culpable de las malas noches y los malos días, que ella fue quien le destruyó lentamente y lo convirtió en alguien completamente diferente a su yo anterior.
Ella lo forzó a cambiar, como Viktor hizo conmigo.
- Te gusta, ¿no?- vuelvo a repetir.
- Un amor tan profundo no se olvida.
- Donde hubo fuego, cenizas quedan, y más cuando eres tú al que desecharon-
- Puedes dejar de hacerme ver patético.
Resoplo hondo y alzo la mirada hacia al cielo.
- A mí también me desecharon-
Quizás él no se esperaba eso, porque tomó mi mano y me obligo a frenar mis pasos hacia la cafetería, quizás él estaba completamente convencido ahora de que ambos deberíamos aliarnos o posiblemente sintiese compasión, lastima y compresión mezclándose en sus entrañas mientras buscaba una frase positiva que me animase.
- Que patéticos.
Apoyó su frente contra la mía y sonrió con tristeza, yo hice lo mismo, solo que no sonreí como hizo él. Nos quedamos así, mientras él me agarraba las manos y las juntaba con las suyas. Su aliento chocaba contra mi cara y podía sentir como me relajaba bajo su relajado rostro.
Sin cerrar los ojos, ninguno de los dos, nos quedamos así.
- Mucho- conteste para él.
- Entonces… ¿qué pretendes hacer?
- Curar todas las cicatrices a base de crueldad contra él, a base de devolver el daño que me hizo.
Ryo no dijo nada, solo continuamos así, ambos en medio de aquella acera, sabiendo solo nosotros dos lo horrible que había sido esa ruptura en general.
Que ya lo sé, por un hombre no se acaba el mundo, por un hombre no hace falta exagerar las cosas y derrumbarse, hay más. Pero él era mi norte, mi soporte, la única persona en la cual yo podía confiar y saber fijo que no iba a abandonarme y eso fue lo primero que hizo.
La traición es algo que no soporto, algo que no sería capaz de hacerle a nadie…
Ryo alzó mi cabeza para que lo mirase directamente a los ojos, y posó sus labios sobre los míos, solo un roce, una caricia dulce que me dijo que quizás esta alianza me daría un aliado y que pronto podría intentar de nuevo llevármelo a la cama.
- Entonces… ¿qué dices que tenemos que hacer?
[…]
Me levanté temprano y bostecé de forma instintiva, no había dormido casi nada anoche. Ryo y yo habíamos estado aproximadamente 3 horas fuera, en el parque, con cafés del Star backs de aquí al lado. Charlando sobre nuestro futuro plan y la destrucción de esa estúpida pareja.
Di dos pasos fuera de la cama y comprobé de nuevo el reloj, apenas eran las siete, debía hacer todo rápido si quería llegar a clases con tiempo y que me sobrase tiempo para hablar con los profesores o perder el material.
- ¿A dónde vas?
Mi abuela me mira con ojos curiosos, como si no tuviese ni idea de la rutina real que realizaban todos los adolescentes normales de hoy en día. La observe de la misma forma pero con sutilidad, intentando averiguar qué era lo que tanto pensaba al respecto de mí.
- A clases, ¿a dónde más voy a ir?
Sonríe maliciosamente y se levanta dejando la taza de café en la mesita del salón.
- No, tú prometiste pasar un día conmigo- me extiende un papel.
Lo cojo entre mis dedos y lo sujetó mientras leo las letras escritas, sonrió suavemente al darme cuenta de que es un justificante que cubre mis faltas durante en estos dos siguientes días. Mi sonrisilla aparece en seguida, está mujer es una manipuladora y habrá usado sus contactos para darme una excusa perfecta de que he estado en el hospital.
- ¡Tenemos mucho que hacer!
- ¿Cómo qué?- preguntó alzando una de las cejas.
Miro como me extiende una taza de café humeante y lo miró de manera horrible, está demasiado claro y a mí me gusta el café amargo.
- Quédatelo, quiero un café solo.
- Entonces ve a la cocina- me replica.
Supongo que no le ha sentado bien que haya rechazado su oferta amable, por una vez en su vida claro, generalmente me habría pedido a mí que lo hiciese de una vez por todas y que dejase de hacerme la que no sabe que es mi obligación como nieta querida.
- Ya voy. ¿Entonces que se supone que tenemos que hacer?
Mi abuela sonríe y continúa sorbiendo con suavidad el café, parece que está bastante feliz o que está tramando algo, me decanto por la segunda.
- Ir de compras, ir a hacer algo con esos pelos, hacer la manicura y la pedicura y muchas otras cosas importantes que tienen que ver con la belleza.
Ruedo los ojos.
Esta mujer no cambia.
Me sirvo el café en una de las tazas y me siento en el sofá con ella. Recojo el mando de la televisión y reviso los programas que hay, las noticias, un programa de entretenimiento, dibujos animados… Nada interesante, así que vuelvo al canal de las noticias donde anuncian las elecciones de nuevo, ojala pudiese votar y mi voto fuese algo revolucionario. (Sé cómo votaría para que todos tuvieran que pensar).
- Bien, pues me visto, terminó esto y nos vamos.
[…]
Me duelen los pies, creo que puedo asegurar que me he recorrido veinte veces el centro comercial que, resulta que está cerrado a todos los públicos menos para nosotras. Mi abuela debe de haber soltado una pasta increíble para que nos dejen circular por ahí a nuestro antojo.
- ¿Cuándo comeremos algo? ¡Estoy hambrienta!
- Querida, no he visto un solo vestido en esas caderas, así que, mientras que yo elijo todos los modelitos, tú deberías buscar ropa que te haga tilín.
Suspiro y me paro, frente a mí hay otra de esas tiendas populares donde hay vestidos elegantes de fiesta, quiero morirme, que molestia.
Mi abuela entra y de nuevo esas dos dependientas sonríen y le muestran más productos de stock a mi abuela, creo que no saldremos de aquí ni para cenar, me siento en los sofás y espero a que ella termine.
Un vestido con volantes azules, un vestido ajustado de sirena, un vestido casi de princesa, un vestido con cuello de bebe, con escote en pico, con espalda descubierta, un mono elegante con picos delante y atrás… creo que cuando me den todo esto para probar me va a venir la risa.
- Te queda estupendo- dice mi abuela mirando aquel vestido negro con espalda descubierta y escote en pico.
Doy dos vueltas para que vea el giro de la tela al rozar por el suelo y mi abuela sonríe.
- Ponte más recta, eres una dama.
Eso me ha irritado.
Pero me dejo gobernar por ella, doy vueltas como una loca mientras comienzo a estresarme por la cantidad innumerable de vestidos que me pasan tanto las dependientas como mi abuela, me parece que su emoción no viene a nada.
Al final, tengo que probármelos de nuevo, otra vez.
- ¿Cuándo acabará esto?- pero me ignoran.
- Ustedes que creen, ¿una fiesta benéfica con este vestido?
- Yo creo que estas super fabulosa-
Mis ojos se abren demasiado, ¡ha llamado a Rusty! No me lo puedo creer…
Rusty es un hombre conocido por su fama de estilista, jamás me imaginé que mi abuela sería capaz a traérmelo aquí solo para que eligiese el estúpido vestido de aquella estúpida fiesta. Ahora sí que comenzaba el dilema.
- Mi querida Sucrette, ¡sigues tan hermosa como siempre!
Sonrió falsamente y dejo que me de dos besos mientras pronuncia los "mua, mua", me mira de arriba abajo, estoy tan acostumbrada a ello que simplemente ruedo los ojos sin prestar atención a nada y mucho menos a su escrupulosa mirada.
- Has engordado.
- ¿Verdad que sí?- dice mi abuela. –Por lo menos cinco quilos-
- ¡Totalmente! ¡Su figura de reloj de arena se ha roto totalmente! Tienes un cuerpo de pera ahora.
Están exagerando totalmente.
Es cierto que ya no peso cincuenta y dos quilos, pero vamos a ver, es imposible que, creciendo durante estos tres años siga pesando tan poco. Y si he engordado, ¿qué? No necesito que nadie me diga lo que tengo que hacer, me he fortalecido yendo al gimnasio y he ganado masa corporal.
Y puedo tener el cuerpo que quiera, porque voy a seguir siendo increíble.
- Con ese culo que has echado creo que es mejor que te pongamos un vestido que no lo reluzca tanto, ajustado por la zona de arriba. ¡A buscar!
Me siento irritada, pero decido soportar al menos hasta que acaben de llamarme gorda con cincuenta y siete quilos que tengo encima.
[…]
Tras cinco horas de compras vistiendo todo lo que me ponían por delante. Irritada por el hecho de que no me dejaban ni siquiera ojear yo y elegir por mí misma. El mundillo de los ricos me irritaba, sobre todo cuando me viesen salir por aquella alfombra roja y de la limusina, mi cara estaría por todos los periódicos posibles, con Ryo a mi lado.
Eso quizás me gane problemas con los chicos, quizás debería hablarles sobre esa gala benéfica…
Marque los números con distracción y coloque el teléfono fijo en mi oreja, mientras intentaba concentrarme en las palabras que iba a comunicar y a la persona que iba a llamar.
- Hola, Frederick Vandom al habla-
- Soy Sucrette Darcy.
- Oh, señorita Darcy, es un placer escuchar su voz, hacía demasiado tiempo que no la había oído-
Suspiro hondo y enredo mis dedos en el cable del teléfono.
Estoy nerviosa, estaba esperando la pregunta y la respuesta de él sin siquiera valorar mi opinión, tener que lidiar con ello me estaba poniendo los pelos de punta.
- ¿Este año te encargas tú de la organización de la gala benéfica?
- No, se encarga Mathilde.
- Um… genial ¿podrías…?
Oigo como teclea algo en el ordenador, supongo que estará hasta arriba de trabajo, intentando terminar el trabajo acumulado de la mitad del mes. Estaba totalmente preocupada por lo que pasaría a continuación, ya que él me había interrumpido en medio de mi pregunta.
- Voy a pasarte al presidente de la compañía.
- No espera…
- Ahí va.
- Oye, Frederick…
Pero era tarde.
- ¿Diga?- la voz de Viktor suena agotada.
Estaba en línea, atendiendo totalmente a los detalles de mi recibidor, ante la mirada de mi abuela, creo que estaba esperándose algo como esto.
La mire de reojo y le pedí con la mano que me dejase sola en mitad del pasillo, que hiciese lo necesario para no escucharme hablando con él. No quería.
- Hola- le conteste, carraspeando en la garganta.
- ¿Sucrette?- su voz pasó de cansada a sorprendida.
- Sí.
No me puedo creer que estemos hablando directamente por teléfono, hacía más de un montón de tiempo que no le hablaba, que no escuchaba su voz, las grabaciones de su voz deseándome buenas noches, de los mensajes románticos que me dejaba en el contestador, de cuando me llamaba en sus viajes… me encantaba su forma de hablarme con tanta dulzura.
Pero solo fueron mentiras.
- Dios mío, ¿cómo estás? ¿Ha sucedido algo, preciosa?
- No me hables de esa forma, estoy bien. No estoy en pánico, llamo por otra cosa.
- Oh… - sonó un poco aliviado, más de lo que me esperaba. –Entonces si llamas por lo de los sueldos, sí, he hablado con el jefe de la empresa y les han bajado el suelo luego de ir a una reunión.
Sonreí, al menos había otro buen motivo para hablar con él. Los padres de Karla, si no recuerdo mal Paul y Georgia, ya habían perdido bastantes ingresos, seguramente Karla estuviera lloriqueando por no poder comprarse otro de sus caprichos porque sus padres estaban preocupados por el dinero que tendrían a partir de ahora.
- No es por eso tampoco. Es por lo de la gala benéfica.
- ¿¡Vas a venir!?- su voz sonó atropellada.
- Voy a hacerlo, pero necesito que me apuntes un acompañante, su nombre es Ryo Shou.
Viktor se queda en silencio, es como si no pudiese creerse que tuviese un acompañante, supongo que mi obsesiva necesidad de tenerle para mí, la que él conocía, le extraña que falte cuando siempre he estado necesitada de su atención y de su cariño.
- D-d-de acuerdo…
- Genial. Entonces colgaré.
- ¡Espera!
Un nudo se forma en mi garganta.
No puedo seguir hablando con él, esto es más difícil para mí de lo que creí, es como si algo me estuviese haciendo vivir una y otra vez los malos momentos que pasé cuando él me dejo.
- ¿Qué?
- ¿Q-qué tal estás?
- Bien.
- Me alegro. Y yo también lo estoy…- sin embargo yo no te he preguntado.
El silencio incomodo regresó, de verdad que sería mejor colgarle brutalmente y dejarle allí como un estúpido, parecíamos idiotas, quiero decir que estábamos haciendo el imbécil y gastando dinero a lo tonto pudiendo hacer ahora cosas más productivas que quedarnos en silencio.
- Bueno, si solo era eso yo voy a…
- Sucrette, me encantaría que nos viésemos antes de esa gala.
- No creo que pueda- trague saliva molesta. –Estoy demasiado ocupada. Un placer oírte, adiós.
Colgué antes de que replicase o volviese a llamarme por mi nombre.
Su forma de llamarme seguía siendo igual de eficaz, mis piernas temblaban. ¿De verdad que no he superado a Viktor?
[…]
Luego de un día agotador con comentarios crueles de mi abuela replicando constantemente a todo lo que yo decía, pude relajarme con un masaje de piedras calientes que mi abuela había pagado para mí.
Me sentí totalmente relajada y pude disfrutar de la comodidad de unos minutos sin mi abuela. Ya me parecían lejanos los días sin ella en casa, prefería mil veces a la tía Agatha, quien era agradable y jamás me hacía sentir cansada solo con oir su voz.
Cuando mi masaje terminó, procedimos a hacernos la manicura, la pedicura y "arreglarme" este desastre de pelo, según mi abuela claro. Me lo corté un poco más, ya era demasiado corto, pero ahora lo estaba un poco más, aproximadamente unos centímetros más debajo de los hombros, así hasta que por fin pude respirar tranquila y acostarme.
Aunque no siempre tengo un descanso.
- ¿Sí?- Mi voz suena agotada.
- ¿Sucrette?
- Ahm… sí.
Tartamudea brevemente y desconozco la voz por unos segundos, hasta que me doy cuenta de que es el rubito, sí, Nathaniel me está llamando por teléfono en estos instantes y yo me levanto de sopetón, sorprendida por la llamada.
Nathaniel no tiene mi número.
- Soy yo… Nathaniel.
- Siendo curiosa, como siempre, me gustaría saber algo… ¿cómo conseguiste mi número? Jamás nos los dimos.
- Bueno…- carraspea suavemente. –Lo mire en el expediente.
Sonrió y me apoyó contra el cabezal de la cama, y pego mi cabeza contra el armario empotrado al lado de mi cama. Me mentalice de actuar como la dulce Sucrette que a Nathaniel le gustaba tanto y resople hondo.
- Bien, me alegro de que lo hayas hecho- esbozo una sonrisita de felicidad por el hecho de que ya está enamoradito de ti. -¿Qué necesitabas?
- Me preguntaba si estás bien… como no has venido a clase.
- Sí, mi abuela es…- toso. –Una mujer complicada.
Le oigo reir, creo que puede imaginarse a una mujer que reclamaba a su nietecita, pero supongo que se la imaginará como la madre de Lysandro, despistada y bastante viejecilla, pero no, por desgracia es una arpía despiadada que está totalmente espabilada hacia todo el entorno que la rodea, incluido en que su "adorable" nietecilla es horriblemente cruel y mentirosa.
- Ya veo- puedo sentir hasta como sonríe.
- ¿Era algo más? Porque realmente estoy agotada y, aunque me encantaría seguir charlando contigo, tengo unas ganas de dormir que no puedes imaginártelas.
- Bueno… era si podías salir de tu casa.
Abro los ojos sorprendidísima.
Me incorporo en la cama y corro hacia la ventana, donde observo una cabellera rubia delante de mi piso. ¿Qué hace Nathaniel aquí?
- ¡Estás aquí!- chillo sorprendida.
- Sí- se ríe avergonzado. –Pero si necesitas descansar yo…
- ¡Bajo enseguida! ¡Espera ahí!
Corto la llamada y, tras tirar el teléfono a la cama, me precipito hacia la puerta de mi habitación y bajo corriendo de mi casa hasta el portal, donde cojo carrerilla, abro la puerta y me precipito a sus brazos.
Creo que daría el pego como chica enamorada, no tanto como Melody, pero sí de esa forma.
Las manos de Nathaniel rodearon mi cintura y me abrazo con suavidad, cuando sentí una cosa extraña rozarme me separé mirando hacia atrás, era una bolsa de papel.
- ¿Qué es eso?
- Apuntes.
- ¿Me has traído los apuntes de hoy?
- Sí he pensado que…
- Gracias- sonreí.
Le besé suavemente los labios antes de que dijese nada y sonreí suavemente hacia él.
Nuestros labios se conectaron y se unieron con muchísima suavidad, creo que estaba totalmente atontada con sus labios, quizás necesitaba sexo con más urgencia de la que creía y quizás me quitaría algo de estrés si lo hacía ahora, y más si me acostaba con Nathaniel.
- Muchas gracias, los pasaré luego, ¿no son muchos, verdad?
- No, solo Delanay y Farres dieron más materia que los demás.
- Eso está bien… ¿te apetece un café?
Nathaniel me mira a mí, y luego mira su reloj, uno de esos relojes caros que al mirarlos te das cuenta que la persona que lo lleva debe de tener dinero. Había visto la casa de Nath cuando fui a ver si sufría maltrato.
Sí, lo reconozco, yo estoy podrida, tengo traumas infantiles que dejan secuelas en mi carácter, tengo ansiedad y he tenido varios psicólogos. No solo tenemos que tener eso en cuenta, vengo de un hogar roto, soy cruel, mezquina, miro por mi bien y paso de todos los demás seres humanos, es más los hombres son basura para mí, pero… después de todo, sé lo duro que es soportar a una familia desestructurada.
Quizás eso fue lo que me apiado y decidí salvarle.
Por eso, cuando los visite, me di cuenta de que fingían ser de una forma que no eran, que aquel hombre tan serio era una persona maltratadora y que, aunque pudiese cambiar, no haría nada por hacerlo mientras sintiese el ansia de los golpes correr por sus venas, es más, le había calado y se había mostrado amable conmigo. Así fue más fácil cogerle asco.
Unos snobs con dinero que dependían de la riqueza y del triunfo para que su nivel de vida y felicidad fuera mejor que la de los demás. No vivían para sí mismos, no, lo hacían para impresionar a otros.
Por eso, mi buena acción del año pasado había hecho que mi corazón se clarease un poco, solo un poco, un 5%, y mi acción del año estaba terminada, me aliviaba un poco el saber que Nathaniel por fin había despertado su verdadero yo.
Como yo lo había hecho tras todos los obstáculos de mi camino, cada uno más grande que el anterior y de mayor impacto para mi vida.
- Bueno, ¿por qué no?
- ¿Seguro?- preguntó mientras suelto su cuello.
Asintió y aproveche para tomarnos de las manos ambos.
Comenzamos a caminar hacia el Star Backs, últimamente puedo decir que van a cansarse de mí, dos noches seguidas con dos chicos diferentes, aunque esta vez, pediríamos rápido y solo uno, nos iríamos al parque y hablaríamos un poco, a menos que me entrase el calentón y tuviese que seducirle y conseguir un polvo de última hora.
Pero dudaba que Nathaniel me provocase. Y afirmaba que no era buena idea precipitarse con él, ya que, seguramente quisiera llevar las cosas con calma por ser un inexperto en estos temas.
- ¿Entonces… un café del Star Backs mientras caminamos?- sugerí.
- Sería estupendo, además tengo que comentarte algo…
Que será, será, lo que Nathaniel quiere... (ponedle musiquilla xD)
Lo veremos en el próximo episodio que espero subir pronto, aunque tengo que empezarlo, recién acabo este capítulo hoy, lunes 9 de mayo de 2016 a las 4.04 de la mañana en España, Galicia. (Si, soy gallega)
Y como estoy cansada, he decidido dejarlo ahí y de paso, dejaros en suspense, lo siento me encanta no dejar pistas para que vosotras divaguéis vuestras locas teorías y que yo me inspire en ellas. ¡Reconozco que yo también lo hago con fics, novelas, triologias y con CDM o Eldarya! Aunque a Chino la tengo calada y acierto varias de mis teorías, debería empezar a contároslas si queréis...
Aunque eso os lo dejo a vosotras para que me lo digáis en vuestros reviews, con la opinión de este capítulo nuevo de Ninfomanía.
Mi opinión del episodio 30 de cdm está en tumblr.
adrypineapple. tumblr. com
Buscadme y si queréis dejarme preguntas sobre Ninfomanía o lo que queráis.
¡Yo contestaré encantada!
¿Cuántos reviews me merezco?
¿270? ¿275?
Rondemos por ahí. Y yo subiré el próximo canturreando de felicidad.
¡Os amo mis Sucrettes!
