¡Hola, hola, hola, soy Noah!
La verdad, debo confesaros una cosa, desde el dialogo de Nathaniel, en el cuál dice esto: "- Que te dejase en paz- él también bajo el tono, uno jodidamente sensual. –Que no intentase robarte de él como con Debrah… pero da igual lo que diga. Me gustas demasiado…-" lo escribí jodidamente borracha, volvía de una "fiesta" con mis amigas en la que nos hinchamos a chupitos como locas, el caso, que acabe bebiéndome yo la mayoría de los chupitos porque ellas no daban más (jugando a los dados [7/14/21 otro de mis clásicos juegos] y al yo nunca) hasta la parte: Nathaniel sonríe y entrelaza nuestras manos otra vez.
Mañana, digo hoy porque he vuelto a las 7 y he acabado de escribir a las 8 y media, día 29 de mayo, me arrepentiré de haber bebido tanto.
Puta vida de adolescente XDDDDD
Ahora disfrutad mucho.
Disclaimer:
Los personajes de Corazón de Melón o Amour Sucré, acompañados de los personajes de Eldarya pertenecen a Beemov y a su fantástica creadora, ChiNoMiko.
Los personajes de AnticLove, son de sus creadores tan buenos. Créditos reservados a ellos y usados con ánimo de lucro.
Y bueno, los demás, son OC's que pertenecen a mi mente e imaginación, si necesitáis usarlos, o cualquier cosa, tenéis que avisarme por mensaje. También la trama, la historia y todo me pertenece, NADA de robo.
Hoy por hoy
[Enfadarse con alguien me llena cuando puedo sacarle los ojos en mi imaginación y relajarme.]
Nathaniel miro hacia mí, con esos ojos tan llamativos y brillantes, centelleando gracias a la luz nocturna que nos llamaba a ambos. Podía sentir como el ambiente se tornaba tenso, quizás porque estaba comenzando a asustarme. Parecía entre preocupado y molesto.
No podía ser una buena señal.
Las alertas me decían que tenía que tener mucho cuidado con mis palabras y mis acciones, que debería esperar un poco antes de amenazarle o jugar con él por si todo era mi imaginación.
- La verdad es que sé que te llevas muy bien con Castiel.
Mis nervios se activaron. ¿Y si me decía que sabía que teníamos un rollo extraño? No podía ser, ¿Castiel no sería capaz, no? Sabíamos todos que era celoso hasta decir basta, que ya habían tenido problemas a causa de Debrah y quizás, solo quizás, eso complicaba las cosas entre ambos.
- Sí- mi voz temblaba, estaba empezando a ponerme nerviosa.
Aunque no podía saberlo, ¿no? No, no podía, porque si no, no le hablaría de ese modo tan dulce, ¿no? ¿NO?
- Tranquila- se alertó el delegado. –No me importa, bueno, no lo puedo ver delante, pero… puedo aceptarlo.
- ¿Entonces… qué es?
- Me vino a reclamar por lo de sábado.
Lo miré un poco más tranquila, sin embargo no podía creerme que Castiel hubiese ido a reclamarle, aunque bueno, pensándolo bien es normal que le haya dicho algo, después de todo yo no le dije que tenía que guardar el secreto aún.
Al menos sabía que esto sí podría arreglarlo y no tendría peligro alguno en seguir con estas relaciones serias y adulteras entre ellos.
- ¿Qué te dijo?
- Castiel estaba saliendo de un supermercado 24 horas con una bolsa llena de compra, estabais hablando normal hasta que tú te pusiste a chillar que no era tu dueño y que no estabas borracha.
Sí, pequeños flashes venían a mi mente, pero no sería capaz de ordenarlos y entender que sucedía, solo eran imágenes en las que mis labios y los de él se movían en una discusión donde no encontraba ni escuchaba las palabras. Sabía más o menos, o intuía más o menos que a Castiel le había enfadado demasiado y que, quizás, me había pasado hablando tanto.
Asiento levemente, pues Nathaniel acaba de hacer una pausa para que yo lo analice todo, y supongo que de paso preguntarme si me acuerdo, me hago la entendida, rezando para que siga hablando y me siga informando, y sé que lo hará, después de todo es el atento y detallista Nathaniel de quien estamos hablando.
- Como la discusión parecía demasiado subida de tono, donde ambos parecíais querer mataros, decidió parar antes de arrepentirse, estabas descalza con los tacones en la mano y totalmente desmaquillada, le empezaste a preocupar cuando te resbalaste sin moverte-
Nathaniel es una persona muy calmada generalmente, puedo asegurar que siempre se explica de forma calmada y suave y, generalmente, no suele alterarse cuando cuenta o intenta hacer entender algo. Es probable que por eso me parezca el único chico del instituto que se acerca a mi tipo.
Ahora ha cambiado y se ha librado algo de las cadenas, sin embargo sigue con ese aire de perfección, aunque no como antes. Así que ya no es tanto mi tipo.
- Golpeaste a Castiel y saliste disparada, él te siguió, parece ser que nos vio yendo juntos. Y me interceptó en el instituto.
Me altero.
- ¡¿Qué te dijo?!
- Tranquila. Solo me amenazó con no volver a acercarme a ti.
Lo miro, lo miro con intensidad y con tranquilidad, al menos sé que no es grave, al menos sé que Castiel no abrió la boca de más, ya sé todo lo que tengo que saber. Sé que no he metido la pata y sé que Nathaniel me quiere.
Él me mira también, me mira a los ojos con tranquilidad y cariño, se nota que me quiere y aunque yo intentó controlar el odio al amor, sonrió de la misma forma que él, lo mío obviamente fingido.
- ¿Y qué más?- bajo el tono de mi voz a uno más meloso.
- Que te dejase en paz- él también bajo el tono, uno jodidamente sensual. –Que no intentase robarte de él como con Debrah… pero da igual lo que diga. Me gustas demasiado…
Cierro los ojos y abro la boca, nuestros labios se encuentran, puedo decir con seguridad que es un beso lleno de cariño, al menos por su parte. Somos conscientes de que ambos nos deseamos, pues vamos aumentando el ritmo, no sé si es porque Nathaniel en el fondo es un inseguro o porque yo necesito más acción, pero ambos nos agarramos con necesidad.
Quiero más de él.
Más de cualquiera que me haga sentir única, sé que soy su fantasía, su anhelo de deseo. Nuestro beso se prolongó unos minutos más, hasta que tuve que separarme para coger un poco de aire, estaba algo extasiada y demasiado vacía de oxígeno. Nos miramos a los ojos. No sabía si porque necesitábamos eso o porque quería seguir hablando, pero, por un momento, me sentí demasiado a gusto con él y con su forma de mirar. Tanto que podría acostumbrarme, y eso no me gustaba un pelo.
Mis ojos dejaron de mirarlo por unos segundos, no quería seguir deseando que estampase mis labios o que me dijese cosas bonitas, sentir que lo necesitaba por la comodidad que me daba con sus formas tan agradables.
- ¿Sucrette?
- …
No fui capaz a contestar.
Por unos minutos, me quedé pensado en todas las veces que la ilusión me había consumido, en todas las veces en las que había confiado en los demás, cuando entregaba mi amistad y mi tiempo a alguien. Siempre, pero siempre, había salido herida y mal parada.
¿Para qué iba a creerme que Nathaniel me necesitaba? Su amor solo era una ilusión, cuando alguien mejor apareciese me dejaría por otra, o quizás cuando acabásemos el instituto, que apenas quedaba nada, después de todo ya estábamos en Terminal, el último año de LISEO o bachiller, como queráis llamarle.
En esos momentos solo podía retractarme de estos sentimientos extraños que había recibido, negué con la cabeza y lo observe a esos ojos ambarinos con aire preocupado.
- ¿Sí, Nath?-
- ¿Estás bien?
Sonreí, mostrando mis perlados dientes con dulzura, quería trasmitirle mi bienestar para calmarle, aunque realmente estaba pensando en cómo desecharle cuando no me sirviese para nada.
- Claro, es solo que me he quedado pensando.
- Oh, y… ¿en qué pensabas?
Su dulzura, su interés en mí, su forma de ser tan dulce y aquella manera de ponerse meloso mientras se preocupa por mí, todo desaparecerá cuando me conozca, desaparecerá pronto como si nada hubiese pasado. Se olvidará de mí como se olvida de sus antiguos años de colegio.
- En nada importante- conciliadoramente sonreí hacia él, quitándole importancia. -¿Qué querías decirme?
- Oh, ¿comentarte el hecho de que acontecimiento piensas que se llevará a cabo en el instituto?
Me quede pensando un momento.
No estaba al tanto de ninguna actividad pendiente y menos después de que se hiciese la cosa esa de arte, que me interesaba muy poco y me colocasen en pintura. Hice bien en largarme con un justificante de que estaba totalmente enferma. Odiaba esos eventos.
- No lo sé- dije. –Pero espero que no sea una chorrada de artes…
Nathaniel rió un poco con confusión.
- ¿No te gustan las artes?
- Sí, por libre- Aclaro con tranquilidad. -Amo la lectura, los museos a mi bola y ritmo, también adoro hacer fotografías pero a paisajes y sin imposiciones, también me gusta la confección y ver diseños-
Mi respuesta le hace querer reconsiderar las opciones.
Nos miramos de nuevo y vuelve a inclinarse hacia mí para besarme los labios con suavidad, sus roces, sus caricias de dulzura paseándose por mi mejilla y, más tarde, acariciando mi cuello con muchísima ternura, casi me dolía de las cosquillas que me producía.
- En eso tienes razón- me dice. –Las imposiciones y los temas no suelen ser divertidos cuando son obligados o estás en un momento en el que no tienes inspiración.
- Me pasa mucho, aunque a veces leer algo que te recomiendan o dar la oportunidad a un tema puede ser un reto interesante pero me aburre-
Nathaniel sonríe y entrelaza nuestras manos otra vez.
Nuestros ojos conectan una vez más, cálidos y sin temores, sin pensar en lo que pasará en un futuro, estamos sintiéndonos, él a mí y yo a él. Volví, esta vez yo, a unir nuestros labios en un beso empalagoso y con demasiado cariño, me repugnaba la forma en la que tenía que fingir y más me repugnaba esa sensación agradable que me recorría el estómago.
[…]
Camine en dirección al instituto con ojeras, Nathaniel se había ido tarde y yo ni siquiera me había parado a pensar en aquel evento escolar que se avecinaba.
- Putos días-
El sol me dio directamente en los ojos y me maree un momento, estaba brillando demasiado, me daba tanto en los ojos que casi no era capaz de caminar admirando el paisaje, era molesto, muy molesto.
Mire hacia los árboles del parque y vi como el viento suave acunaba sus hojas, hacía un buen día, tan bueno que me ponía de mal humor, después de todo, ayer había terminado mal, no porque el delegado hubiese hecho algo que me desagradase, no, porque estaba empezando a sentir cosas. Cosas de personas buenas, como "pobrecito rubio" y ese tipo de chorradas. No me gusta una mierda.
Ruedo los ojos y camino cada vez más rápido. ¡Estoy cansada! ¡Muy cansada de esta mierda de sitio!
[…]
Es oficial.
Todo el mundo lo sabe. Tengo un mal día. Nadie se ha atrevido a acercarse a mí pues, porque, cuando lo hacen, gruñó o me levanto molesta. Ni siquiera Amber se ha atrevido a tocarme las narices hoy, creo que es evidente que estoy de mal humor.
He recibido varias miradas de preocupación, curiosidad y silenciosos ruegos para una charla, pero he ignorado casi todos pues en estos momentos hablar no es la mejor opción, seguramente acabe metiéndoles un zapato por el culo. A quien sea. A quien me hable. Juro que lo haré.
- ¿Señorita Darcy? ¿Podría decirme que elemento químico es este que he escrito en la pizarra?
- Clorato sódico- contesté de malas maneras y fruncí el ceño al ver al Señor Lino mirándome todavía. -¿¡Qué!?- gruñí, sorprendiendo a la clase.
Hoy no es mi día.
Espero que todos dejen de mirarme, que Castiel deje de reírse y que todos se sorprendan de que esté casi replicando a un profesor y que mis modales y mi tono sean horriblemente incorrectos en el aula.
- ¿y… el siguiente?
- Ácido perclórico, ácido orto silícico, sulfuro de níquel y yoduro de vanadio- finalice.
Ojala me deje en paz y pregunte desconectar de una vez.
¿Qué cuál es la razón de mi mal humor? ¡No lo sé! Quizás eso me pone de peor humor. Si me lo preguntas creo que es un poco de todo, después de todo siempre tengo una respuesta para todo, incluso para lo que no entiendo. Aunque tenga que exprimir mi cabeza, siempre, pero siempre, consigo una respuesta. Sea real o inventada. Finalmente acaba cuajando y convirtiendose en la real.
Rosalya me da un codazo.
- ¿Qué haces contestando de ese modo? ¿Ha pasado algo?-
Sus susurros me desconcentran y frunzo el ceño.
Odio que me pregunten cuando no sé la respuesta. ¡Yo que siempre tengo respuesta para todo! ¡Yo!
- No lo sé, déjame.
Rosalya abre los ojos sorprendida por mi respuesta, supongo que es normal, no comprende y se piensa que yo siempre he sido correcta y dulce, que jamás respondo y que tampoco alzo mi voz.
Una dama, una señorita buena y desvalida, que risa.
- ¡No te libras de esta! ¡Interrogatorio nada más salir de clase!
- ¡Señorita De Meilhan! ¿Puede decirme que elemento es este? Ya que parece no necesitar prestar atención en clase debe conocérselo todo.
- Uh… esto… eso es…
Estúpida.
Rosalya no compagina bien la química y en vez de aceptar la ayuda de un tutor o atender en clase, o simplemente estudiar y revisar en casa, se la pasa con su noviecito engañada por esas patrañas amorosas. Soñando con vivir un cuento de hadas, que su príncipe azul encontrara el zapato de cristal y que las calabazas seguirán siendo carrozas durante toda la vida.
Viles mentiras, viles historias que no cuentan la verdad.
A Caperucita se la comió el lobo, y luego cenó cazador, Cenicienta terminó de chacha luego de ser follada, la bella durmiente jamás despertó, ningún beso de amor llegó, Blancanieves murió envenenada, después de todo, ¿quién besa muertas? No había forma de que Rapunzel escapase, que su pelo largo aguantase, que su cuello no se rompiera o que la fuerza la empujase al suelo. Y desde luego que Bella se casó con el don juan del pueblo mientras la bestia moría como el vil animal que era.
Todo mentiras, todo…
- Es el dos metil – cuatro metil ciclo heptanol.
El profesor me miro a mí cuando vio que contestaba por ella, estaba aburrida, quería que me echasen, que me expulsasen de clase, no quería estar aquí, me enfade momentáneamente cuando vi que no me quitaba los ojos de encima.
Que molesto.
- ¿Señorita Darcy puede salir un momento?
Asentí y me levante del asiento, enseguida vi como el profesor les pedía a Nathaniel y a Melody que se quedasen allí y controlasen el barullo de la casa, que íbamos a ir a ver a Shermasky.
El murmullo seguramente se había formado, aun con nosotros al lado casi podía respirarse, seguramente estarían pensando en que me había metido en líos, pero me daba un poco igual, después de todo podría aplacar esos rumores.
Nada más llegar al despacho de la directora recibimos una mirada deseosa de información, permanecí callada y observando al profesor y a la directora, mirándose de forma extraña y asentí con un suspiro. Después de todo, estaba procesando un montón de cosas que pudieran haberle faltado al respeto y diciéndome que si hubiese querido faltarle al respeto de alguna forma hiriente hubiese sido yo misma y no mi fachada, incluso por muy cabreada que estuviese hoy.
- ¿Señorita Darcy, alguna vez ha tenido una oferta para aumentar un curso o algo?
- Hm- pensé la respuesta. –Sí en el instituto privado al que asistía antes.
Ambos me miraron sorprendidos.
¿Qué era tan extraño? Era el mejor promedio anteriormente en mi instituto, permanecía en la cúspide del ranking, era presidenta del consejo estudiantil, animadora y admirada tanto por chicas como por chicos. Los profesores me amaban y siempre sabía todo, incluso lo que aún no habíamos dado. Estudiaba como loca y memorizaba hasta que se quedase grabado como fuego en mis venas, no era extraño que hubiese recibido esa oferta de saltarme un curso.
- ¿Y porque lo rechazó?
- Disculpe Señor Lino, pero sigo sin entender el motivo de la visita a mi despacho- intervino la directora en nuestra conversación.
- Bueno, verá, la señorita Darcy sabe todo sin dificultad, incluso sin prestar atención y revisar el encerado puede saber de qué hablo, no tiene ningún problema y sus notas son altísimas. Y me preguntaba ¿por qué no está en la universidad ya?
Pienso las cosas.
Claro que sé porque no acepté esa oferta. O mejor dicho, porque retractaron la oferta y porque me mude seguidamente de eso.
Ataques de ansiedad, insomnio, pánico, descontrol de emociones, una especie de anorexia debido a la depresión y una notas que cayeron en picado. Lo que tiene un corazón roto nado en una familia desestabilizada y rota desde edades tempranas.
- Pues, tuve problemas de enfermedad y baje mis notas.
Ambos me miraron intrigados, pero eso sería lo único que oirían de mí, por ahora y por siempre. Hoy por hoy no pensaba revelar a nadie lo duros que fueron esos meses en los que suspendí todas y tras un acuerdo con el director y el soborno, recuperados en septiembre, cuando mejoré totalmente mis notas y volví a ser la misma.
Pero sin vida.
- Señora- el profesor de química procedió a hablar. -¿No podríamos examinarla todos los profesores del centro ver su nivel, ponerle la nota de aprobado y, si le sale bien, dejarle preparar su acceso a la universidad sin necesidad de venir a clase?
- Eso ha sido comentado por otros profesores- dijo la directora. –Que es una especie de mente privilegiada y que siempre contesta aburrida y desganada, incluso sin haber estado escuchando. Podría hablarlo con los directivos, pero sería una buena idea.
Fruncí el ceño.
Era una bonita iniciativa pero, ¿en qué momento había dicho yo que quería dejar el instituto o hacer alguna de esas cosas que proponían?
- Lamento interrumpir su charla pero, ¿me han preguntado a mí o a mis familiares que deseamos para mi educación?
El profesor pareció alarmarse con mi respuesta.
La verdad es que era una buena propuesta, podría dormir hasta tarde y bordaría los exámenes incluso sin esforzarme, era una persona con una cabeza increíblemente desarrollada, había tenido que llenarla después de lo de Viktor y mi hogar roto, ¿qué mejor que llenarlo de datos que servían y no servían para nada? Exacto, no había nada mejor.
- Y… ¿qué quiere usted?- preguntó la directora.
- No sé, probablemente sea una buena oferta, pero ustedes aún no han hablado absolutamente nada con el ministerio de educación, no han presentado mi caso a una junta directiva para decir si puedo hacer eso, y que sea comunicado para no recibir protestas de padres que creen que sus hijitos son los más listos del mundo.
Ambos se miraron.
Creo que los he dejado sin palabras.
[…]
No sé cuánto tiempo después, pero charle demasiado con la directora y tratamos temas muy adultos, se quedó sorprendida de mi madurez y comenzó a alabarme, no fue demasiado, pues cuando regrese al salón el profesor seguía allí con química.
- Sulfuro de magnesio- dije y me acerqué a mi asiento a recoger mis cosas.
La directora me había dado una carta para mis familiares luego de probar suerte para llamar a mis padres, quienes obviamente no habían cogido la llamada, por estar follando o muy ocupados con su trabajo para ocuparse de su queridísima hija.
- Buen trabajo señorita Darcy.
- Gracias.
Guarde mis útiles escolares en la mochila y mire a Rosalya a los ojos, quien observaba curiosa mi marcha inesperada de clase.
No me importo mucho.
Después de todo yo no iba a contarle nada, pues Peggy se encargaría de eso nada más irme yo. Su olfato de periodista la llevaría a buscar información, y si no fuese porque sé que no encontrara nada y que se lo inventará, dejaría migas para que se inspirase y fuese como un perro con su hueso.
- Mi justificación la tiene la directora, buenos días y adiós.
- ¡Señorita Darcy! La oferta que le proponemos puede ayudarle mucho en su futuro.
Suspire luego de rodar los ojos.
- Gracias por la oferta, pero desde luego que no tengo una decisión tomada. Recibirá noticias de mis familiares. Buen día.
Maldito profesor entrometido.
[…]
- Lo siento-
El choque fue inesperado, pero nada más oir la voz alzo la mirada.
Si, se trataba de Lysandro, quien había estado desaparecido desde que se declaró en el portal, también permanecía en las nubes durante toda esta semana, pero como había estado muy ocupada no le había dado importancia.
- ¿Lysandro?
- ¿Sucrette?
Nos miramos sorprendidos, la sorpresa era que él no hubiese aparecido en 3 sesiones y ahora estuviese aquí, sin más, cuando yo me iba.
- ¿Qué haces aquí?
- Ah, yo… pues vengo de… no importa, ¿tú que haces aquí?
Es más misterioso que de costumbre.
Mis ojos lo observan fijamente, ¿qué oculta? Creo que me preocupa un poco esa distancia que está tomando de mí. Me gusta la atención de quienes elijo y este victoriano es a quien elegí, así que qué me mire solo a mí, a mí. Y que deje de hacerse el interesante.
No me gusta.
- Es el instituto, tenemos clase-
O está demasiado distraído o está haciendo el estúpido.
Es cierto que estaba haciendo algunas cosas mal, quiero decir, no estaba en clases y me estaba tomando un día libre para reflexionar sobre mis cosas y las propuestas que me estaban ofreciendo. Dejar el instituto para estudiar, como una especie de libertad para concentrarme en otras cosas y sorprender a mis padres una vez más.
- Pero… ¿por qué estás aquí fuera?- me pregunta.
- Obvio que vuelvo a casa, necesito hablar con mis familiares de una oferta.
- ¿Qué oferta?
No necesito esparcirla, pero creo que voy a pasar de ocultarle una tontería así, después de todo, es una oferta bastante buena, seguro que se arregla y me expone su punto de vista, va a gustarme conocer el punto de vista de uno de mis chicos más maduros y lindos.
- Bien. Me han ofrecido dejar el instituto luego de presentarme a unos exámenes finales, como un adelanto, para preparar el acceso a la universidad.
Lysandro abre los ojos un poco, sorprendido.
Seguramente es la primera vez que le revelo a alguien algo que marcaría mi futuro. Es la primera vez que pienso en que estaría bien compartir mi punto de vista con alguien.
- ¿En serio? Eso es… asombroso.
Parecía incrédulo, como sin entender porque me la daban a mí, y no sabía porque le costaba tanto asimilar ese hecho, me preferían a mí, solo a mí por ser inteligentísima y saber de todo. Y todo lo que él no sabe.
Fruncí el ceño y observe la entrada abierta esperando mi salida, replique mentalmente un montón de palabras que me decían que debería dejar de hacer el estúpido y concentrarme en algo más importante como llegar a casa y decirle a mi abuela la oferta que había concertado.
- Sí, bueno, tengo que irme, ya que tengo el día justificado por Shermasky voy a darle caña- doy un breve saludo con la cabeza y camino hacia la puerta.
Lysandro no me detiene.
No me llama.
No me retiene en sus brazos, ni por la muñeca. Simplemente me deja marchar, sin decirme adiós y sin prestarme atención. ¡¿En serio?! Esto no ayuda mucho a mi mal humor.
Me giro de sopetón y lo miro fijamente.
- ¿Qué pasa?
- ¿Eh?- Lysandro me observa confundido.
- Estoy preocupada- porque no me prestas atención. –No me hablas, no me miras, no me dices nada, desde aquel día en el portal no has estado prestándome atención y estás más ausente que de costumbre. Estoy preocupada. ¿Qué demonios pasa?
Parece pensarlo.
Parece pensarlo mucho en aquel silencio espantoso que me deja intrigada, quería saber de todo, todo lo que me ocultaba y que podría usar contra él, todo lo que le atormentase para actuar como una chica enamorada preocupada por su amor. Quería juguetear con él y decirle lo mucho que lo quería, aunque solo fuese para saber por qué me ignoraba y solucionarlo de una vez por todas.
- No estoy listo para contártelo aún- se acerca a mí y rodea mi cintura suavemente. –Pero te prometo que lo haré pronto…
Asiento como la Mary Sue comprensiva que soy, y finalmente me dejo abrazar suavemente. No necesito más que saber que él sigue atento a mí.
[…]
En casa todo transcurre normal, mi abuela flipa por colores cuando le cuento la bomba que me han armado en el instituto. Festeja y festeja y llama a mi padre, dejándome a mí la tarea de llamar a mi madre, con un poco de mala suerte igual me coge el móvil en el último momento.
Me voy a mi habitación y me encierro con mi móvil de última generación y último modelo en la mano. Desbloqueo con el patrón de seguridad, en vez de usar la huella y busco entre mis contactos el nombre de mi madre, ya que la tengo guardada así y no con un "mamá" o "madre".
Los pitidos incesantes continúan y enseguida me deleito con aquella melodía interminable que me indica que cada vez se prolonga más y que probablemente no me coja el teléfono.
Pero como dije antes, con muy mala suerte, cogía.
Y cogió el teléfono y contestó.
- ¡Hola, mi amor!
- Madre.
- ¿A qué debo el honor de tu llamada?- Se nota que ha ingerido alcohol, su voz suena como cuando se emborrachaba y llegaba a casa maldiciendo de papá y a mí poniéndome por las nubes. –Bueno, creo que ya lo sé, ¡es por la llamada del instituto!
Me siento en la cama y apoyo la espalda contra la pared.
Puedo recordar perfectamente como es mi madre cuando ingiere alcohol, bromista, con más cara que espalda y demasiado espabilada y al mismo tiempo empanada, es un poco molesta, casi tanto que me dan ganas de estrangularla.
- Algo así-
- ¡Oh, pero no conteste!
Ya lo sé, genio, estaba delante.
Me relajó levemente, contestarle mal no podrá hacer que mi día mejorase y tampoco que mi imagen siguiese siendo perfecta a sus ojos. Y no podía permitirme que mis duros esfuerzos de permanecer como la chica buena que nunca ha roto un plato se fueran al traste.
- Ya lo he visto, estaba delante, se trata de mi futuro. Me han ofrecido una…
- Querida, estamos en una gala benéfica de la oficina, bebiendo alcohol, con un pez gordo de las oficinas estas del sur de las que te hable en mi email. Así que, acéptala o recházala, ¡seguro que es una buena decisión!
- Pero madre no me has…
- ¡Nos vemos corazón de mi meloncito!
Me corta la llamada y me deja allí, con una frustración inmensa que me revuelve el estómago, que ganas de matar así de repente, ¿no?
[…]
El timbre sonó, era un sonido fuerte, como la persona que vivía allí, todo coincidía a la perfección, de eso estaba segura, y más segura estaba de lo que quería que pasara ahora, iba a tener sexo desenfrenado con él y nadie iba a pararme.
Sabía que no había avisado y que quizás mosquease a la persona que estaba a punto de abrir, probablemente importunase con su visita, pero necesitaba ardientemente su cuerpo, sentir el orgasmo invadirla de arriba abajo, tenía ganas de sentirlo dentro de mí, arrasándome con sus oleadas de placer. Quería sexo.
La puerta se abrió, dejándome ver su cuerpo debajo de la ropa y deliciosamente ajustada a él. Dios…
- ¿Qué haces aquí?
Miro a mi alrededor, y lo empujó hacia dentro de su casa, no hay nadie que nos vea o que nos miré con esos ojos acusatorios de que estamos haciendo o esa clase de cosas de adultos que se supone que no debemos hacer.
- ¿Qué?
- Calla-
Le bese de forma violenta y lo estampe contra la pared de su recibidor, tardo unos segundos en reaccionar pero me lo devolvió casi instantáneamente, como si me quisiera devorar de forma ardiente. Estaba increíblemente caliente, necesitaba desahogarme con alguien mediante sexo, mediante sudor, mediante cualquier gesto candente que llevase al sexo duro.
Ya me daba igual.
Nos separamos, regalándonos una mirada de ardiente pasión que en silencio gritaba que nos fuésemos a la cama. Colocó sus manos en mi trasero, por debajo, intentando aplicar presión, supuse que quería llevarme en brazos y accedí, lanzándome a su cuello y a sus labios mientras enganchaba las piernas alrededor de su fornido cuerpo.
Castiel iba a dármelo todo.
No tarde en darme cuenta de que ya estábamos en su habitación y mi cuerpo reposaba en su cama, mientras nuestros labios permanecían uniéndose y separándose, con nuestras lenguas conectándose y enlazándose, fuera y dentro, fuera y dentro, movimientos de caderas sugerentes, con mis piernas abiertas y dejándole un espacio a él en el centro, restregándose contra mí.
Oh sí, estaba deseosa de esto.
- Si esto era lo que pasaba podías habérmelo dicho…- masculló, apoyando el peso de su cuerpo en uno de sus brazos y con el otro bajando a acariciar mi parte baja.
- Es más divertido con sorpresa-
Sonrió de forma galante y volvió a devorarme con muchísima pasión, oh dios, estaba tan caliente con tan solo unos besos y el dejar volar la imaginación. Madre santa.
Sus dedos acariciaban con suavidad mi parte baja y comenzó a hacerme sentir increíblemente bien, presionaba de vez en cuando y frotaba cuando no sentía una leve sensación en mi clítoris, controlaba mi cuerpo bien y sabía que Debrah y él habían mantenido relaciones con frecuencia al darme cuenta de que se movía con control y sin dudar, como anteriores del Sweet Amoris.
Yo me dejé hacer, ahora mismo no tenía ganas de pelear por el control, quizás después, quizás me revelase más adelante, pero, estaba disfrutando tanto que ya no quería moverme más, era relajante, me apetecía cada vez más y tenía tantas ganas de seguir a lo mío con él, de ser penetrada de forma brutal que ya no tenía idea de cómo suplicar con los ojos o con la boca para que nos saltásemos los preliminares. Da igual si no estaba mojada, lubricante para ambos, y ya acabábamos.
Me levante un poco, mientras seguíamos besándonos y él me seguía tocando. Y le detuve con mis manos, quería desvestirlo, creo que él lo entendió a la perfección ya que, retiro su camisa sin mucho esfuerzo y siguió besándome con pasión, tanta que me dolía, pero yo quería retirarme ya la ropa y follar como salvajes.
Así que le interrumpí.
- Lo quiero ahora, Castiel.
Él sonrió orgulloso de mis suplicas directas, como si le sentará bien que le subiesen ese enorme ego que a veces parecía mostrar. Al menos al principio lo hacía con mucha frecuencia, cada vez lo hacía menos y se mostraba un poco más adulto que anteriormente cuando llegué al instituto.
- Tenemos mucho tiempo, ¿por qué tanta prisa, eh?
- Solo te quiero dentro ya.
Sonrió y me retiro la camiseta y el sujetador de un plumazo, justo después de darme un fogoso beso que acabó por impacientarme del todo, de verdad que el mal humor se me pasaría si me follase duro de una vez. Y eso sería mejor que andar con tanta vuelta.
Me retiré los zapatos con agilidad y luego me quité los calcetines, todo con los pies y con los dedos de los pies, no quería entretenerme más, Castiel ya no tenía nada más que los boxers, pues estaba agobiada, quería más. Sus pantalones habían sido quitados en el momento que me quitó el sujetador, yo forcejeando con el broche de sus pantalones y él con el de mi sujetador. Y en cuanto a los zapatos y los calcetines, no llevaba, estaba en casa descalzo y esperándome inconscientemente y eso me alegraba mucho, muchísimo he de decir.
Sus labios recorrían ahora mi cuerpo, desde mi cuello hasta mis pechos, como supuse no estaba burlándose, estaba tomándome en serio porque, después de todo, me deseaba y estaba enamorado de mí, por muy duro que fuese, no se podía resistir a querer darme placer y tenerme de una vez bajo él.
Sus labios ardientes y rotos recorrían mi cuerpo, besaban como las caricias de una nube e invadían de sensaciones que quemaban mi cuerpo, mis pechos rogaban más atención y su lengua lamía y recorría mi cuerpo con muchísima calma.
Quemaba, me ahogaba, los suspiros se atoraban, sus manos que mi vientre acariciaban, mi cuerpo, mi coño ardiendo, su experiencia y la mía conectándose, cada vez bajaba más y yo subía al cielo de suspiros helados y exhalados, con las ganas de sentir una estocada tras otra, de uñas arañando su espalda y del limbo superado hasta el límite de los tiempos. Todo tan confuso, tanto calor invadiéndome y unas ganas locas de gritar y gritar que quería un poquito más.
Castiel bajo a pilón, apartándome las bragas y bajándolas con la boca, sentía sus húmedos labios pasearse de una pierna a otra, bajándolas lentamente y tirando hacia abajo, besándome cada vez que cambiaba, cada vez que sus labios se separaban, me sentía estallar, impacientándome cada vez un poco más.
Y cuando por fin se retiró aquella prenda, subió.
Sus labios y su lengua circulando a través de mi coño ardiendo, su lengua saliendo y entrando, haciendo círculos de placer que me recorrían de cuando en vez, y sabía extremadamente bien, porque me hacía sentir la guinda del pastel. Mi corazón palpitaba rápidamente, de placer. Castiel hacía un oral que me moría y cada vez que suspiraba y gemía la velocidad aumentaba.
Le gustaba verme suplicar, gritar por él. Le gustaba el control, como ahora él me gustaba a mí. Me deleitaba entre sus lametazos suaves y entre sus manos frías, entre la temperatura que sube y la habitación que me acuna, sus labios y sus besos, sus firmes hombros anchos que me abrazaban, me gustaba la forma en la que me besaba y el calor de sus brazos, me encantaba la forma de cerrarse sobre mí y como avanzaba ahora hacia arriba para unir sus labios con los míos. Delicioso éxtasis de placer y dichosas ganas de morir enterrada entre él y su miembro erecto.
Retire sus boxers a la par que sus manos tiraban de ellos, queríamos libarnos, unirnos, entre gemidos y estocadas, nuestro ardiente polvo se consumaba…
[…]
Era otro día más, donde tenía que levantarme, según mi abuela debería quedarme en casa y pensar en la oferta que se me había realizado, pero me negué cortésmente, quería ir y lanzarme quizás una que otra mirada furtiva con Castiel, luego de cuatro intensos polvos en toda una tarde no podía pedir un amante mejor.
Y no solo eso, estaba ansiosa por llegar allí y contemplar mis piezas de ajedrez y mover algunas para convertirlas en comidas y descartadas como amenazas en este juego permanente de ajedrez que era el instituto y las personas que estaban allí, en mi entorno.
Me encaminé al instituto con ropa holgada y cómoda, hoy no me apetecía arreglarme, llevaba un moño despeinado que me había hecho con intención de apartarme el cabello e la cara, incluso aunque me hubiese cortado algo el pelo, sigue siendo largo y a veces me molesta.
Sí, si me miraba bien, con ese jersey largo y holgado, estaba totalmente desarreglada, los legguings y las zapatillas viejas, estaba tan común que a mi abuela casi le da un paro cardíaco, pero yo estaba cómoda.
Y lo mejor de todo, en la puerta me esperaba la sorpresa. Estaba segura, me esperaba a mí. Oh sí, iba a disfrutar mucho el día de hoy.
¿Y bien...? ¿Qué os parece? ¿Os ha gustado?
Al fin han tenido sexo, sé que no he retractado mucho sobre las sensaciones, las caricias y ha sido algo así como muy rápido y demasiado imperceptible. Estoy poética hoy lo siento.
También siento la tardanza, soy una vaga, pero entre la locura de vacaciones y que en unos días es mi cumpleaños he enloquecido. Sí, el 16 de junio hago 18, pero lo único que me importa es el tatuaje que me voy a hacer :)
Ignorando eso, sigamos con el fic.
¿Qué evento queréis que se realice en el instituto? Decidme en los comentarios la idea que queráis que desarrolle y si me gusta os mandaré un mensaje para tratarla con vosotras, será como una colaboración en la que vosotras habláis de lo que os molaría que sucedería y yo, lo mezclaré con mis ideas. ¿Os parecerá?
Y bueno, por favor, vamos a dejar muchos reviews con opinión, sacando conclusiones y teorías.
Y yo, diciéndoos que amo leer vuestros comentarios largos, así que amaría que me dejaséis un comentario largo de que os va pareciendo. Pues yo estoy planeando algo y... dependiendo de vuestras opiniones, lo propondre para vosotras. Os amo.
¿Cuántos reviews me merezco?
¿286? ¿290?
Rondemos por ahí. Y yo subiré el próximo canturreando de felicidad.
¡Os amo mis Sucrettes!
