¡Hola, hola, hola, soy Noah!
Después de unos 300 años, por fin aparezco por aquí.
Tengo y no tengo excusa, a parte de acabar mi curso, hacer la mudanza, preparar mi formación profesional con matrícula y petición exacta de cada uno de los módulos... Luego de muchas emociones y viajecitos, además de mis merecidas vacaciones me he quedado sin ganas de escribir.
Voy por épocas tengo que reconocerlo. Unas veces me apetece un montón escribir, otras no pero no me molesta, otras veces estoy sin ideas y no tengo ganas y por último no me apetece nada escribir. Y eso me pasó, no tenía ganas de escribir, por ello, os traigo un capítulo corto para no seguir alargándolo vuestra espera.
Además de no tener ganas y haber tenido follón con todo el asunto de mudanza y estudios, hemos estado desarroyando un juego RPG y hemos tenido mucho chollo (la trama y personajes son míos pero he estado ayudando con los diseños y esas cosas, así que, hemos estado bastante liados pensando en todo y haciendo el programa).
Siento la tardanza.
Espero que os guste este minicapítulo.
Disclaimer.
Los personajes de Corazón de Melón y Eldarya pertenecen a ChiNoMiiko y Beemov.
Los OC's son de mi propiedad, si queréis usarlos deberéis notificármelo y pedir permiso.
La historia es solo mía, cero plagio y no adaptaciones sin permiso.
Tú
Mi madre abandonó la habitación justo en el momento que Viktor llegó.
No dijimos nada, yo no tenía nada que decir de todos modos, estaba agotada mentalmente. Colocó su mano en mi rodilla y la frotó suavemente. Cerré mis ojos y recordé lo intranquila que estaba en estos momentos. Apoyé mi cabeza en su hombro.
- No necesito una bronca.
- Solo quería saber… ¿por qué?
- Ella… ella habla como si lo supiera todo. Ella habló como si me conociera.
Viktor me abrazó, frotando mi hombro y cabello, rotando suavemente para relajarme, me sentía tan herida que deseaba por todos los medios desaparecer de la faz de la tierra.
- Hablaré con ella.
- La odio tanto…
- Lo sé…
Nos quedamos allí, abrazados hasta la noche, sin darme cuenta, ya había caído presa del sueño entre sus brazos. Se sentía irreal, irrealmente me irritaba muchísimo está situación pero... era cómodo. Echaba tanto de menos a Viktor.
[…]
Me desperté entre los brazos de Viktor, estaba encima de mí.
Nos habíamos dormido en el sofá… miré la ventana de mi salón y vi un amanecer bastante hermoso… estaba tan tranquilo y en paz… tan en paz que parecía falso. Increíblemente falso. Mis ojos miraron a Viktor, parecía que no dormía tan bien desde hace mucho, lo mismo iba para mí, no dormía tan bien desde hace tanto que, me sentía realmente enérgica. Increíblemente hiperactiva. Con ganas de hacer cosas… era la primera vez que eso sucedía desde que rompimos. Era como si pudiese ser feliz.
Me quedé allí, estática, esperando a que se despertase… como de costumbre, como antiguamente hacía… no podía resistirme a esa carita tan… tan de Viktor, era casi como un pequeño ángel terrestre, podía incluso dejarme llevar entre sus brazos y perderme que se sentiría como el cielo mismo. Él era, única y exclusivamente mi único motivo de todo.
Él era todo.
Todo lo que yo quería.
Podría quedarme allí, mirándole, durante horas, días, meses y semanas. Mis sentimientos estaban realmente desbocados, estaba como más y más enamorada y más tontísima con esto todo asunto y en seguida me daba cuenta de que todo se caía ante mis pies.
Mis fuerzas. Mis ganas. Mis momentos tristes. Mis momentos felices. Mi determinación para poder destruir a todos y cada uno de ellos. Apartó sus cabellos suavemente, y se colocó otra vez más cómoda en el sofá. Al menos disfrutaré de un momento antes de venirme abajo.
[…]
- Hm…
Me sacudí por todos lados, ahí no había nadie. Viktor no estaba y tampoco había rastro de mi madre. Al levantarme del sofá empecé a buscar algún rastro. Un intento en vano por encontrar a alguien en mi piso, pero nada. No había nada. Y tampoco notas.
Viktor me había vuelto a dejar.
No podía más, esta era la última vez que iba a confiar en él. Iba a hacérmelo pagar, profundamente. La venganza siempre fue un plato que se servía frío.
[…]
Toqué el timbre, mi aspecto debía ser deplorable pero no estaba muy preocupada por eso, de hecho, sabía que aun así, sería bien recibida. La puerta se abrió y, una vez que él me miró a los ojos, abrió su boca para llamarme, me lancé a sus brazos, para darle un sonoro beso.
No se iba a escapar.
No tenía ninguna relación el querer tener sexo con cada uno de ellos, pero… no importaba qué. Tenía que, al menos, acostarme con ellos, enamorarles y romperles. Enseñarles que el mundo es una mierda y sentirme menos sola en este mundo lleno de injusticia y dolor.
Qué dramático…
Cerré mis ojos durante el beso y le empujé hacia el suelo, su cuerpo impacto y continué besándole, más intensamente, con más cariño, a pesar del suave quejido de sorpresa que había emitido, continuó mi beso un poco aturdido. Me separé de él y le miré a los ojos.
- Nathaniel…- dije, suavemente.
- ¿Su… Sucrette?- preguntó, aturdido. -¿Qué… qué pasa?
- Hm… podemos tumbarnos aquí o que me dejes llevarte a la cama.
- ¿Qué?
No quería, absolutamente, tener que explicarle nada de lo que pretendía hacerle, quería que se dejase llevar un poco, el pobre chico era demasiado corto en estos temas, que molestia.
Le besé en los labios, le besé en la barbilla y fui trazando un camino hasta su cuello. Su piel estaba caliente y mis labios se sentían realmente bien, mis manos circularon hacia abajo, intentando colarse bajo su sudadera. Nathaniel suspiró, le gustaba.
Suponía que se rendiría ante mí, después de todo era normal. Le gustaba, estaba enamorado de mí y el amor es ciego, ridículo y absurdo. Cuando caes en él, salir es prácticamente imposible, hasta que no dejes de estar ciego o encuentres a alguien mejor, entonces sí que es ridículamente imposible.
Mis manos descendieron por su cuerpo, Nathaniel suspiró y tomó mi cintura con sus manos.
- La puerta…- murmuró, desconcentrado.
- Hm…-
Me levanté de encima de él.
Una vez que sacudí mis rodillas, me acerqué a la puerta para cerrarla. En seguida, giré mi cuerpo para ver a Nathaniel, aun en el suelo, pero estaba vez, apoyando su peso sobre sus codos, estaba un poco ruborizado y parecía realmente avergonzado.
- ¿Vamos?- murmuré, voz bajita y sensual, extendiendo mi mano, Nathaniel me observó fijamente.
- Sí…-
Voz queda y miradas fijas por nuestra parte.
Nathaniel estaba cada vez más consciente de que él y yo íbamos a dar un paso más y que, de hoy, no pasaba. Absolutamente nunca pasaría del día de hoy. Porque estaba harta de esperar, porque tenía que desahogarme y no quería un novio, quería sexo.
No necesito absolutamente nada más.
No tardamos en llegar a la habitación, nos sentamos a la cama y nos miramos.
- Yo… esto…
- ¿No quieres?- pregunté.
- Sí… pero, ¿tú quieres? ¿de verdad?
- Sí.
Sonreí, extendí mi mano y tome la suya para darle tranquilidad.
Nos quedamos en silencio, parecía que era incómodo, pero realmente no era más que la timidez extrema de dar un paso. Se acercó a mí, y me besó la frente, abrazándome lentamente. Le dejé besarme, estaba realmente cómoda, pero no podía dejarme arrastrar en su bondad, así que, me dejé caer hacia atrás, en la cama.
Nathaniel se tiró encima de mí, sosteniendo su peso con sus brazos y manos, era suave, delicado y dulce, sus labios besaron mi frente, y fue bajando poco a poco, mis ojos cerrados, mis mejillas, mis labios. Besos delicados, lentos y calientes. Se estaba esforzando para cuidarme y tratarme como una reina, como si fuera la más delicada de todas las personas de este mundo.
- Sucrette…
- Nathaniel…
Sus besos fueron bajando hacia mi cuello.
Sus manos frías recorrieron mi cuerpo lentamente, no dudaba, todo lo contrario era serio y realmente estaba concentrado de lleno en mí, estaba realmente cómoda y me dejé llevar, de vez en cuando sentía ganas de gritar de impaciencia, pero le dejé a él seguir su propio ritmo.
Retiró mi camiseta, mi sujetador, mis pantalones, casi dudé de si era virgen o no, ya que no le llevo ni dos minutos quitarme el sujetador, y a muchos tíos que lo hacían por primera vez les costaba bastante quitar el sujetador de una tía, sin ir más lejos, incluso aunque llevaran muchísimo tiempo teniendo sexo, a veces les costaba horrores igualmente.
Sonreí suavemente con estos pensamientos, sería divertido que Nathaniel fuese bueno en el sexo nada más empezar.
Extendí mis manos y quité su jersey, quería que él también se mantuviese desnudo, baje sus pantalones, rápidamente, lo quería como yo, en ropas menores, solo con una pieza de ropa.
Nos miramos de nuevo, Nathaniel estaba a punto, parecía completamente seguro y, cuando me di cuenta, ambos estábamos sin ropa. Acarició mi mejilla con suavidad, indicándome que si estaba lista, asentí, no tenía ganas de la parafernalia de fingir inocencia, es más, estaba ansiosa de que esto acabase y estuviésemos teniendo sexo de una vez por todas.
Su cuerpo conectó con el mío, rozando mis partes íntimas, se deslizo sin entrar en mí, arriba y abajo, haciendo que temblase de impaciencia, quería que entrase en mí y nos conectásemos de una vez por todas.
- Nath, hazlo ya…
Nathaniel me hizo caso, sin demasiado preámbulo, introdujo su miembro en mi interior.
Se sentía bien, gimió, parecía que él que se sentía aún mejor con esto era él, sus gemidos y su respiración agitada fue creciendo una y otra vez, sus embestidas iban de lento a rápido, progresivo, cada vez más y más.
Mi cuerpo tembló por unos segundos, estaba cada vez más cercana a él, me gustaba el control que tenía, el increíble sabor de la piel de Nathaniel contra mis labios, su miembro entrando y saliendo. Rápidamente, sin dejar de embestirme, acabamos llegando al éxtasis.
Dulce éxtasis de placer.
Un orgasmo que se prolongó, por segunda y tercera vez.
[…]
- He estado pensando…-
- Auch- me quejé. -¡Deja de pisarme idiota!
- No es mi culpa que tenga que aprender a bailar para ese baile estúpido.
Rodé los ojos, me pareció realmente ridículo.
Estábamos en una clase de bailes de salón para que Ryo aprendiese a bailar correctamente, en una semana justa sería la cena benéfica o gala, como quisieses llamarla a la que estaba invitada, por cortesía de Viktor.
- Tú querías vengarte de Viktor y Skylar.
- Ya, ¿y tú sigues queriendo hacerlo?
Mantuve mi cabeza gacha.
No lo sabía ni yo.
[…]
- Buenos días.
- Oh, señorita Darcy, buenos días.
- He venido a hablar con usted sobre la propuesta de adelantar curso y adentrarme ya en la universidad, quiero hacerlo.
- Bien, me alegro de que haya aceptado, su futuro irá más prometedor que nunca con esta sabia decisión.
Mantuve la cabeza alta, la decisión estaba tomada.
En tres semanas abandonaría el instituto y rompería lazos con los chicos, sería muchísimo más sencillo para ellos superarlo porque yo ya no estaría y no me encontrarían nunca más en la vida, y cuando eso pasará su pequeño romance no sería más que una aventurita que habríamos tenido de jóvenes.
Todo se terminaría aquí, en este instituto de mala muerte.
[…]
Habían pasado varios días, estaba a punto de llegar la gala benéfica y ya había quedado con los chicos por individual.
Os imagináis por donde voy, ¿no? Sí, efectivamente, había tenido sexo salvaje con cada uno de ellos, y habíamos disfrutado ambos, por lo menos algo era algo, sacaban experiencia sexual y lo disfrutaban, el amor siempre tenía fecha de caducidad y en nuestro caso, desde hacía mucho tiempo ya estaban envasados a terminar desechados.
Ryo estaba haciendo la maleta y yo estaba mensajeando a los chicos avisándoles de que el fin de semana no iba a estar porque tenía que visitar a mi abuela a una de sus típicas fiestas, técnicamente no mentía, iba a visitar a mi abuela a una fiesta típica a la que ella me obligaría a ir, así que, no podían quejarse. Todos entendieron y me desearon buen viaje, diciéndome que querían volver a verme.
Mis palabras vacías los llenaron.
Pronto todo terminaría. Pronto yo los terminaría… el final se acercaba, nuestras relaciones estaban prácticamente acabadas.
Y ya está.
Lamento profundamente que sea corto, pero no tengo demasiado tiempo, de hecho, pensé que nunca iba a poder subirlo, he estado bastante ocupada.
Lo siento. Espero que os haya gustado mucho, aunque aquí diga que es el final, aun quedan unos cuantos capítulos.
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