Gracias a quienes han leído.


VIII

No le llames.

No lo busques más.

Tienes que ser fuerte

Tienes que seguir adelante.

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IX

—¿Podemos vernos? —Lo escucha arrastrar las palabras y sabe que ha bebido, está cansada después de un largo día de trabajo y aunque desea verlo, una parte de sí misma se mantiene firme en la negativa hasta que él vuelve a hablar—. Te extraño.

Y cae.

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X

Nunca lo había visto tan desaliñado.

La invita a pasar y le ofrece algo de beber. Lo conoce tanto que sabe que debe de estar pasando por muchos problemas para perder el control de esa forma. Camina a su lado en silencio hasta llegar a la habitación, entrar a ese espacio que solía ser tan especial hace que todos los recuerdos vividos regresen a su mente, se siente inquieta y con ganas de salir corriendo, pero él la invita a sentarse y la toma de las manos.

—Gracias por venir, sé que está mal que lo haga, pero necesitaba verte.

Hablan de lo que han hecho en los días que no se han visto —94 días para ser precisos—, de la vida de algunos amigos en común, de cosas tan comunes como el trabajo; él le ofrece otra bebida y ella asiente. Nunca ha sido una buena bebedora, por lo que después de la segunda copa se siente en mayor confianza y se recuesta a su lado sobre la cama. Él la rodea con sus brazos y se mantienen abrazados por un momento hasta que es él quien busca su boca. La besa lentamente como ella siempre esperaba que hiciera, sus labios acarician los suyos y sus manos recorren su espalda, ella profundiza el beso buscando más de él. Por unos segundos él responde y los besos y caricias suben de intensidad, pero él se detiene y oculta el rostro en su cuello.

—No puedo, Hermione. Estoy enamorado de alguien más —susurra.

Y ella creía que su corazón no podía romperse más.