PostRevelación. Todos los alumnos se sorprendieron al ver a Marinette Dupain-Cheng llegar ese día de la mano de Adrien Agreste, pero ninguno de ellos tanto como Chloé Bourgeois. Decidida a recuperar al chico del que estaba enamorada, Chloé obliga a Nathaniel a unirse a ella para intentar separar a la nueva pareja. Y habrían tenido éxito, de no ser por esos molestos sentimientos. Spoilers de la segunda temporada.
Nota Aclaratoria:
1) Los personajes no me pertenecen, salvo por algún OC que de pronto aparezca. Créditos a Thomas Astruc y compañía
2) Contiene spoilers de la segunda temporada
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CAPÍTULO 3
Penthouse del Grand Paris
Una semana después
Nathaniel suspiró mientras miraba de nuevo a Chloé caminar de un lado al otro en su habitación. El pelirrojo alzó las cejas. Excepto el primer día, en el que hubo un ataque de akumas y la pareja se escabulló sin que ninguno de los dos pudiera explicarse como, Nath había estado siguiendo a Marinette y a Adrien sin que éstos se dieran cuenta, tomando nota de sus interacciones y de sus conversaciones.
El chico aún no podía creer lo que estaba haciendo, siguiendo a esos dos por todo París. La primera noche se preguntaba porqué rayos había aceptado hacer algo así, y su conciencia comenzó a molestarlo. Rodó en la cama varias veces, seriamente tentado a llamar a su compañera y decirle que había cambiado de opinión.
Pero finalmente los remordimientos habían desaparecido cuando recordó que el plan de Chloé lo beneficiaría, además de que así se aseguraría de poder seguir yendo a sus lecciones con Théo. Los problemas financieros de su maestro no eran un secreto para él, y sabía bien que si éstos empeoraban, éste no iba a ser capaz de seguir enseñándole.
Por fin, en la fecha acordada, Nath había dejado el dibujo de una lata de sopa de tomate sobre el escritorio de Chloé, y ésta le había dicho que fuera esa tarde a su habitación en el Grand Paris.
Chloé leyó ls notas de Nath mientras caminaba en círculos en su habitación, bajo la mirada del pelirrojo. Ambos cenaban juntos en casa de Marinette casi todos los días. No, eso no le iba a servir. Charlaban sobre conocer al padre de Adrien. Quizá eso podía servir, podía hablar con su padre, pedirle que buscara a Gabriel Agreste y le contarla cosas horribles sobre Marinette, para que el día que se conocieran todo saliera mal.
-Quizá le puedo decir a papa que hable con monsieur Agreste- dijo Chloé, pensativo- el padre de Adrien puede llegar a ser muy cruel si se lo propone-
Nathaniel hizo una mueca, y el remordimiento que de tanto en tanto aparecía regresó. No quería hacer sufrir a Marinette, y estaba seguro que Chloé tampoco querría hacer sufrir a Adrien.
-Pero Chloé- dijo Nath, finalmente su consciencia ganando su argumento mental, y pensando que ese sería un buen argumento para convencer a la chica rubia de pensar mejor las cosas- ¿no crees que Adrien sufriría mucho si… si su padre se comporta tan desagradable como dices? No me parece una buena idea-
Chloé se mordió el labio.
-Nath, ¡eres un genio!- dijo Chloé con una expresión mortificada- por supuesto que no quiero lastimar a Adrichou de ninguna manera-
El pelirrojo sonrió levemente mientras que ladeaba su cabeza. Estaba seguro de que incluso una persona como Chloé, a quien no parecía importarle los demás, tenía sus límites sobre lastimar a una persona querida. Quizá en el fondo… muy en el fondo, no era la persona egoísta que creía que era. Había visto a Chloé limitarse cuando se trataba de Adrien. Incluso había logrado rescatar una vez a Ladybug cuando Chat Noir había perdido el control de sí mismo y casi la lastima con su Cataclismo.
Sí, Chloé podía llegar a ser gentil. Era una buena persona en el fondo.
"Muy en el fondo", pensó el chico mientras que la comisura de sus labios se torcía en una sonrisa.
Levantó sus ojos hacia ella, mientras que Chloé seguía mirando la hoja donde el pelirrojo había reportado las actividades de la pareja. Nathaniel pensó que se veía linda con el cabello suelto, para variar. Sus cabellos caían ondulados sobre sus hombros y enmarcaban su rostro. Tenía una pequeña arruguita sobre su ceja derecha, que le parecía adorable. El chico sonrió inconscientemente.
-¿Qué piensas sobre esto?- dijo de pronto la chica, sacando a Nathaniel de sus pensamientos- Marinette siempre ha querido ir a comer un helado con André, y Adrien le prometió que la llevaría. Si lo impedimos, quizá podemos hacer que peleen-
Nath alzó una ceja. No le parecía una buena idea. Seguramente Marinette no sería tan superficial como para pelear y enojarse por algo tan trivial como eso.
-Eso nos puede servir- continuó Chloé, cruzándose de brazos y cerrando los ojos para hacer una expresión un poco orgullosa- de hecho, conozco a alguien que puede hackear la aplicación para encontrar a André en París. Y si no lo encuentran…-
-Chloé, no creo que Marinette se enoje por…- comenzó a decir Nath.
-Adrichou no podrá cumplir su promesa. Ambos pelearán y se separarán- dijo Chloé, terminando la frase y juntando las manos emocionada- ¡Nath, es perfecto!-
Nathaniel gruñó en voz baja.
-Chloé, ¿porqué no me escuchas?- dijo el pelirrojo, cruzándose de brazos y alzando un poco la voz, haciendo que por fin Chloé se callara y lo escuchara- realmente no creo que Marinette se vaya a enojar por algo tan trivial como eso-
La chica rubia parpadeó. ¿Porqué no se enojaría por algo así? Ella misma, Chloé, estaría furiosa si le prometieran algo y no lo cumplieran. Quien sabe, quizá el pelirrojo tenía razón, pero tenía una buena corazonada sobre ese plan.
-Bueno, si esa es tu opinión- dijo Chloé finalmente- pero aún así vamos a seguir adelante con mi plan-
Nath entrecerró los ojos.
-Entonces, lo harás sin mi ayuda- dijo el pelirrojo.
-Tenemos un trato, cabeza de tomate- dijo la chica- si no me ayudas, se cancela el trato-
Nath se mordió el labio, y suspiró resignado. Si se cancelaba el trato, probablemente perdería su oportunidad de seguir estudiando pintura, sin mencionar que Théo, quien había sido un excelente mentor ese último año, tendría graves problemas. No, no podía cambiar de opinión ahora. Además, lo único que iba a perder es tiempo, pues estaba seguro de que el plan fallaría.
-Bah, está bien- dijo él finalmente, encogiéndose de hombros- si tú realmente crees que es buena idea, seguiré con este plan-
-¡Ah, gracias, eres un gran amigo, Nath!- dijo Chloé, volviendo a sonreír y sin pensar dejándose caer sobre el sofá y abrazándolo.
El chico se sorprendió por el repentino abrazo de la chica, pues sabía que a la única persona que abrazaba era Adrien. El abrazo duró unos segundos, pero Nath tenía que admitir que, a pesar de que lo sorprendió, no le desagradó en lo más mínimo. Respiró hondo mientras se separaba de ella y la miraba a los ojos, notando que Chloé tenía un olor agradable y una linda sonrisa cuando ésta era sincera, a diferencia de su sonrisa maliciosa. Chloé, por su parte, se sintió perdida en los ojos color turquesa del pelirrojo. Nunca los había visto tan cerca. ¡Eran tan hermosos! Por un momento incluso olvidó los ojos esmeralda de Adrien.
Ambos se quedaron mirando uno al otro por un minuto, sonriendo, hasta que cayeron en cuenta de que estaban demasiado cerca el uno del otro. Nath se ruborizó furiosamente y Chloé, tras aclararse la garganta, le puso la mano sobre la cara, empujándolo para alejarlo de sí misma.
-Ejem… sí, sé que soy perfecta y no puedes controlar tus ojos, pero mantén tu distancia, cabeza de tomate- dijo Chloé, levantando la nariz y volviéndose hacia el otro lado- bueno, yo me encargaré de lo demás-
Nathaniel parpadeó, sintiendo aún sus mejillas ardiendo, se recorrió sobre el asiento, alejándose de ella y rogando a los cielos que su cara no estuviera tan roja como él creía.
-Bueno, entonces ¿qué es lo que quieres que haga yo?- dijo el pelirrojo.
-Seguirlos de nuevo- dijo Chloé, suavizando su mirada- estoy segura de que, si todo sale bien, se pelearán por culpa de los helados de André, y quizá será buena idea que estés cerca para consolar a Marinette-
Nath sonrió levemente. Conforme pasaban los días, Chloé había dejado de llamar a Marinette "la panadera" o referirse a ella con desdén, al menos cuando hablaba con él. Quizá algo bueno podía salir de todo esto.
-Bueno, tengo que irme- dijo Nathaniel, mirando su reloj- ya voy tarde de nuevo a mi clase de pintura-
-Ah, sí, claro- dijo Chloé- acerca de eso…-
-¿Uh?- dijo el pelirrojo, alzando las cejas.
Chloé pareció dudar. Después de unos segundos de silencio, como si se debatiera si debía decir lo que quería o no, sacudió la cabeza.
-No es nada- dijo la chica, haciendo un gesto de indiferencia- vete, no querrás hacer esperar a monsieur Barbot… no es como que puedas conseguir otro trabajo tan fácilmente. No que me importe en lo más mínimo-
Nath sonrió levemente y asintió, extrañado porque Chloé se mostrara preocupada por él. Tras despedirse de la ella, el pelirrojo salió del hotel y se dirigió al taller del escultor.
Chloé lo miró alejarse y se quedó pensativa unos segundos, con su vista fija en la puerta tras la cual el chico había desaparecido. Después de ello sonrió para sí misma y continuó con la tarea que tenía pendiente.
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Habitación de Marinette
Al mismo tiempo
Marinette se echó a reír, haciendo una señal de triunfo, mientras que Adrien se tiraba al suelo en un exagerado gesto de frustración.
-No es justo, bugginette, siempre ganas- se quejó el chico, mientras reía en el suelo y dejaba a un lado el control del videojuego- deberías darme una oportunidad de tanto en tanto-
-No sabía que serías un mal perdedor, mon chaton- respondió ella.
Al ver que Adrien continuaba en el suelo, riendo, tumbado de espaldas y con las manos extendidas, Marinette se tumbó junto a él y sonrió mientras que el chico la abrazaba.
-Brrrrr…- dijo Plagg, flotando alrededor de los dos, haciendo un gesto de desagrado- ustedes dos son taaaaaan aburridos. ¿Porqué pierden el tiempo con estos coqueteos, cuando podrían estar compartiendo un enorme y delicioso trozo de Camembert?-
Adrien y Marinette iban a responder, cuando se acercó Tikki y le dio un zape.
-Plagg, déjalos en paz- dijo la kwami, alzando repetidamente las cejas- no es como que tú no has estado enamorado, ¿o sí?-
Plagg no respondió, sino solo voló a la parte alta de la habitación de Marinette, donde se encontraba la cama, y se dejó caer en ella. Tikki lo siguió, para darles un poco de privacidad a los dos chicos.
Marinette se sentó en el suelo, y Adrien la imitó.
-Entonces, ¿iremos mañana a tomar un helado con André?- dijo la chica, ilusionada.
-Por supuesto, milady, si eso es lo que quieres- dijo él, guiñándole un ojo de una manera típica de Chat Noir- si es que logramos encontrarlo… y si los akumas no nos interrumpen-
Marinette sonrió, y apoyó su cabeza en el hombro de él. El chico la recibió contento, rodeándola con su brazo y besando sus cabellos. Ah, que bien se sentía por fin estar con la chica que amaba, su bugginette. Finalmente todo había salido bien. Ya solo faltaba derrotar a Hawkmoth para estar tranquilos.
-¿Adrien?-
-¿Umm?-
-¿No has notado algo extraño en el colegio?- dijo Marinette.
-Ahora que lo mencionas, sí, he notado un par de cosas raras- dijo el chico, pensativo- no es normal que Chloé ignore a Sabrina. Normalmente a Chloé le gusta ser el centro de atención, y ella es la única que le hace caso. Y también noté que estos últimos días ella y Nathaniel han estado charlando, cuando él casi nunca se relaciona con los demás-
Marinette asintió, pensativa.
-Yo tengo algo que decirte. Esta última semana, Tikki notó que Nathaniel nos estaba siguiendo… al menos en dos ocasiones- dijo ella.
Adrien parpadeó, y miró de reojo hacia la cama, donde estaba Plagg. Seguramente su kwami se había dado cuenta, pero prefirió no compartirlo con él. Rodó los ojos.
-¿Qué crees que esté tramando?- dijo Adrien.
-No lo sé- dijo Marinette- lo que me parece extraño… ¿quizá esté planeando algo junto con Chloé?-
Adrien se encogió de hombros.
-Me parece poco probable- dijo el chico- Chloé jamás pasaría tiempo con alguien como Nath. Ella es mi amiga, pero la conozco bien, es demasiado elitista. Y además Nathaniel es un poco… ¿introvertido?-
-Esa es una forma amable de decirlo- dijo Marinette.
-Bueno, si es así, y Nathaniel nos está siguiendo por alguna razón, tenemos que ser extra cuidadosos cuando nos transformemos- dijo Adrien, un poco preocupado por las noticias de que el pelirrojo los estaba siguiendo- no querría que alguien nos descubriera-
Marinette asintió, e iba a agregar algo, cuando ambos escucharon la alerta de akumas. Los dos chicos se miraron y sonrieron.
-Bueno, milady, se acabó la diversión. Hora de trabajar- dijo Adrien, poniéndose de pie y ofreciendo su mano para ayudarla a levantarse.
-Hora de patear traseros- dijo Marinette, sonriendo ampliamente- Tikki, transfórmame-
-Plagg, transfórmame-
Ambos kwamis fueron absorbidos dentro de sus respectivos Miraculous. Marinette y Adrien se convirtieron en Ladybug y Chat Noir. El chico dio un salto hacia la cama y abrió la trampilla que llevaba al balcón.
-Después de ti, bugginette-
-Merci, mon chaton-
Una vez que subieron al balcón, ambos superhéroes se lanzaron hacia el sitio donde estaba el nuevo akuma, volando sobre los techos de París.
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Taller de Théo Barbot
Poco más tarde
Théo alzó las cejas cuando vio a su aprendiz tarareando alegremente una canción mientras realizaba una pintura al óleo. El chico había llegado nuevamente tarde, como lo había estado haciendo esa última semana, cosa que le había extrañado al escultor. Nath nunca antes había llegado tarde a sus clases o a su trabajo.
El escultor no había comentado nada mientras el chico presentaba sus disculpas y se ponía el delantal plástico para comenzar a trabajar.
FLASHBACK
Taller de Théo Barbot
Un año antes
El escultor se encontraba empacando sus aparatos electrónicos apresuradamente mientras miraba de reojo la hora. Esa noche iba a trabajar en el concierto de XY como técnico de sonido. Detestaba con toda el alma esa música y al arrogante artista, pero no tenía opción. Su profesión no era nada lucrativa, y si quería seguir su pasión, tenía que hacer ese tipo de trabajos.
Lo cierto era que ese día no esperaba visitas.
Sonó el timbre, y Théo puso los ojos en blanco, pensando que quizá sería uno de los asistentes de monsieur Bourgeois a cobrarle la renta de su local. Arrastró sus pies hacia la puerta y la abrió, sorprendiéndose. En la puerta estaban Caline Bustier, una mujer pelirroja a la que no conocía pero que se parecía mucho a la profesora de literatura, y el chico pelirrojo que ya había visto alguna vez en el colegio cuando daba clases de pintura. Este último estaba cabizbajo
Théo alzó las cejas.
-¿Caline?¿qué haces aquí?- dijo el escultor- te dije que hoy no podía verte, tengo el concierto de XY. De hecho, ya voy tarde…-
-No, no vengo por eso- dijo la profesora- yo… él es mi sobrino, Nath Kurtzberg. Mi hermana y yo estamos pensando que sería buena idea que viniera a tomar clases contigo-
El escultor alzó las cejas. ¿En serio? ¿Qué su novia no veía cómo estaban las cosas? Se la pasaba corriendo de un trabajo a otro, ¿y creía que aún tenía tiempo para dar clases?
-Caline, lo siento mucho, pero no tengo tiempo para…-
-Por favor, Théo, Nath es muy bueno- dijo la mujer, y se volvió al pelirrojo- muéstrale tu libreta-
El chico parecía renuente a soltar su cuaderno, pero finalmente se lo pasó a Théo, y éste se sorprendió. Todos sus dibujos tenían líneas bien definidas, colores bien combinados. Le faltaba un poco de técnica, pero Caline tenía razón: el chico tenía talento…
Era una lástima que Théo no tuviera tiempo…
-Lo siento mucho- dijo el escultor, devolviendo la libreta al pelirrojo- me encantaría darle clases, pero… tengo tres trabajos, además de que me queda poco tiempo para recoger y limpiar el taller, y apenas puedo llegar a fin de mes, y no hablar de todo lo que le debo a monsieur Bourgeois-
-Por favor- dijo Nathaniel, sorprendiendo tanto a Théo como a la profesora- yo puedo ayudar. Puedo ser su asistente. Yo me puedo encargar de recoger y limpiar el taller todos los días-
Théo meditó la propuesta de Nath. No estaba muy seguro. Sí, le ayudaría mucho que alguien recogiera el taller por él, y le daría el tiempo de enseñarle a Nath. Incluso el chico le podía ayudar con los trabajos y comisiones que le solicitaran. No era tan mala idea.
-De acuerdo- dijo Théo finalmente, haciendo sonreír al pelirrojo- serás mi aprendiz por el momento. Pero si las cosas llegan a ponerse muy difíciles…-
-Entiendo- dijo Nathaniel.
Camine Bustier sonrió mientras se cruzaba los brazos y le guiñaba un ojo a Théo. Sabía que podía contar con él.
FIN DEL FLASHBACK
Aquella tarde pasó sin novedades. Cuando Théo terminó su trabajo del día y se dispuso a salir con su bicicleta a pasear turistas cuando vio que Nathaniel estaba pintando un lienzo en esos momentos, utilizando nuevos colores en sus pinturas. El chico siempre favorecía colores rojos o violetas en sus pinturas, pero estaba vez estaba utilizando blancos y amarillos.
-Veo que estás usando otros colores- dijo el escultor mientras que se ponía su saco negro- original, pero no es lo habitual en ti. ¿Qué fue lo que te animó a usarlo?-
-Yo… solo… quería probar con estos- dijo Nath, un poco ruborizado- son colores que nunca utilizo, pero quisiera practicar con ellos. Tengo una… una amiga, a la que le gustan mucho estos colores-
Théo sonrió y asintió, regresando a su trabajo mientras tallaba una estatua. Miró de reojo al chico, quien continuó pintando y tarareando en voz baja para sí mismo. No sabía porqué, pero creía que ya sabía de qué amiga hablaba el pelirrojo. Se volvió hacia él de nuevo.
-Agrégale una gota de anaranjado- dijo Théo casualmente- creo que le dará un buen color-
Nathaniel parpadeó, pero asintió e hizo como Théo le había indicado. El chico sonrió al ver que el color que había obtenido era idéntico al del cabello de cierta chica con la que había estado pasando mucho tiempo. El escultor entrecerró los ojos. Su aprendiz se traía algo entre manos: los nuevos colores, sus llegadas tarde…
-¿Nath?-
-¿Umm?-
-¿Hay algo de lo que quieras hablar?- dijo Théo, como si no quisiera la cosa.
Nath sintió sus mejillas calientes de nuevo. Sí, había pasado la última semana siguiendo a Marinette y tramando junto con Chloé Bourgeois, pero ese día había sido diferente. Chloé era diferente a como la había imaginado. Algo había cambiado en ella. No era la misma chica que se había burlado de él, quien había causado que él fuera akumatizado. Incluso parecía tener sentimientos y preocuparse por los demás. Bueno, sabía que Chloé al menos se preocupaba por Adrien… por Sabrina… y quizá, quería pensar el pelirrojo, por él.
Levantó los ojos, y vio la mirada de su maestro, quien seguía esperando su respuesta.
-No, no hay nada- respondió él.
Théo asintió en silencio. Finalmente tendría que esperar a que Nath estuviera listo para decirlo en voz alta. Le pasó la llave del taller.
-Ya me voy a trabajar- dijo Théo- no olvides de asegurarte de que la puerta del taller esté bien cerrado cuando te vayas. Buenas noches-
-Buenas noches- dijo el pelirrojo distraídamente.
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Place du Trocadéro
Al día siguiente
Después de salir de la escuela, Nath siguió a Adrien y a Marinette por las calles de París hacia la plaza de Trocadéro. Sabía que ese era el día. Era cuando la pareja iba a ir a buscar a André. Mientras caminaba tras ellos, el chico sacó su teléfono celular, y envió un mensaje de texto.
N: Chloé, ambos están en la Place de Trocadéro, buscando a André.
C: De acuerdo, ya activé el hack que me dio tu contacto. Les indicará lugares equivocados donde está André.
N: Perfecto. Menos mal que traje los zapatos cómodos, va a ser un largo día.
Hubo un silencio de un par de minutos en la conversación, y Nathaniel realmente creyó que había terminado. Estuvo a punto de guardar su teléfono celular cuando le llegó otro mensaje.
C: Intentaré que sean lugares cercanos para no causarte inconvenientes. No quiero que estés lloriqueando que te duelen los pies.
Nath sonrió levemente. Cada día que pasaba se daba cuenta de que Chloé no era la persona insensible y egoísta que siempre había creído. O sí lo era, después de todo, estaban intentando destruir la relación entre Adrien y Marinette. Nath sacudió la cabeza, intentando sacudirse ese pensamiento, pues le hacía sentir una punzada de culpa en su consciencia. Pero el chico sabía que algo en su compañera estaba cambiando.
Se estaba volviendo… amable y gentil.
N: Gracias, Chloé, eres muy amable.
C: Obvio, yo siempre soy super amable, por eso todo el mundo me adora.
El chico rió en voz baja ante esa aseveración, y se guardó el teléfono celular en su bolsillo. Levantó la vista, y vio que Marinette y Adrien estaban mirando a su alrededor, confundidos.
-Esto es muy extraño- dijo Adrien, dando unos golpecitos en la pantalla de su teléfono celular con su dedo índice- dice que André esta en el puente entre Trocadéro y la torre Eiffel-
Marinette alzó las cejas, y sacó su propio teléfono celular.
-Qué extraño- estuvo de acuerdo la chica, entrecerrando los ojos mientras miraba la pantalla de su teléfono- el mío dice que está en el otro extremo del campo de Marte-
-Bueno, quizá mi celular está averiado. Vamos entonces, princesa- dijo Adrien con su habitual sonrisa radiante, ofreciéndole la mano, la cual Marinette tomó.
Al escuchar a Adrien decirle "princesa", Nathaniel no pudo evitar rodar los ojos con un gesto de desdén. ¿Se creía tan romántico el chico? Como sospechaba, todos los modelos realmente tenían la cabeza hueca. Sacudió la cabeza. Tendría que cuidarse de no decir eso delante de Chloé, sobre todo porque la chica se estaba esforzando en no decir nada desdeñoso de Marinette, era lo mínimo que podía hacer.
Suspiró, y siguió a los dos enamorados hacia el campo de Marte, sonriendo levemente. Esperaba que Chloé mantuviera su promesa de no alejarlos mucho, o sus pies iban a sufrir.
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Penthouse del Grand Paris
Al mismo tiempo
Chloé estaba siguiendo los movimientos de Adrien y Marinette en su tablet. El chico conocido de Nathaniel le había instalado un programa para confundir los celulares de ambos, hacerlos creer que André estaba en donde ella quisiera. Hasta el momento, todo estaba funcionando a la perfección.
Nathaniel, mientras tanto, le enviaba mensajes de texto, diciéndole como iban las cosas.
La chica nunca había pasado tanto tiempo con alguien más de su clase que no fuera Sabrina o Adrien. Se sentía extraño por primera vez interactuar con alguien más. Ahora que lo pensaba, no le desagradaba demasiado.
"Nath es un buen chico", pensó Chloé, mientras esperaba a que la pareja de Adrien y Marinette caminaran del campo de Marte al Hôtel des Invalides, que era el sitio que les habían mostrado el mapa, cortesía de la chica rubia.
La chica apoyó sus codos sobre sus rodillas y sonrió. Ahora que lo pensaba, nunca había mirado tan cerca al pelirrojo. Los ojos color turquesa de Nath eran… impresionantes, por decirlo simplemente. Chloé nunca había visto ojos así, ni siquiera en su adorado Adrien.
Sacudió la cabeza. No, no debía pensar así en Nathaniel. Él era solo un peón, alguien que trabajaba para ella, como Jean Paul y el resto de los empleados de su padre. Ella le iba a pagar al final, ¿no?
Suspiró. Adrien. ¡Tenía que recuperarlo! No podían permanecer separados. Ella y Adrien estaban destinados a terminar juntos. Eran del mismo estrato social, ambos habían pasado por la fea experiencia de haber perdido a sus madres, y de tener padres que pasaban la mayor parte del tiempo trabajando, aunque al menos el alcalde Bourgeois se preocupaba por brindarle cariño a su hija.
Tenía que terminar junto a Adrien. Habían estado juntos desde su infancia. ¡Tenía que separarlo de Marinette y recuperarlo!
De pronto, el ruido de su celular interrumpió sus pensamientos. Un mensaje de Nathaniel.
N: Chloé, tengo malas noticias.
C: ¿Qué sucede?
N: …
Chloé sintió un vacío en el estómago al ver que pasó poco más de un minuto y Nath no respondía. ¿Porqué dijo que tenía malas noticias?¿Lo habrían descubierto?¿Un akuma lo había atacado?
Sintió una punzada de culpa. Si un akuma había atacado a Nath por su culpa…
C: ¡Nath!
N: Chloé, sal de la aplicación y apaga tu tablet de inmediato
C: ¿Qué?¿Porqué?
N: Marinette y Adrien se encontraron a Max en les Invalides. Les está arreglando el hack, y lo escuché decir que podía rastrear a la persona que los había hackeado. ¡Tienes que apagarlo ya, o te van a descubrir!
Chloé sintió la adrenalina correr por sus venas, pero no se hizo del rogar. Inmediatamente cerró la aplicación, puso el tablet en modo avión y lo apagó. Se dejó caer en el sofá, intentando que se tranquilizara su respiración, y esperando a que su corazón dejara de latir.
Después de varios minutos, que a Chloé le parecieron eternos, un nuevo mensaje llegó a su teléfono celular que la hizo suspirar de alivio.
N: Estuvo cerca. Max dijo que no podía rastrear a la persona que lo había hackeado.
C: Por poco nos descubren.
N: La mala noticia es que, con la aplicación reparada, Marinette y Adrien ya encontraron a André en el pont Alexandre III. Lo lamento mucho, Chloé.
La chica rubia gruñó. ¡Maldición! Había sido una muy buena idea, pero habían fracasado por culpa de Max. Bueno, no era algo que se podía prever. Tuvieron suerte esos dos. Chloé suspiró antes de responder.
C: No fue tu culpa, Nath. Ya se nos ocurrirá otra idea.
N: De acuerdo. Ya se nos ocurrirá otra cosa. Te veré mañana en la escuela.
Chloé se despidió de Nath y dejó su teléfono celular a un lado. Suspiró largamente.
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CONTINUARÁ…
¡Hola a todos! Espero que les esté gustando esta historia. Muchas gracias a todos por sus reviews. Nos leemos muy pronto.
Abby L.
