PostRevelación. Todos los alumnos se sorprendieron al ver a Marinette Dupain-Cheng llegar ese día de la mano de Adrien Agreste, pero ninguno de ellos tanto como Chloé Bourgeois. Decidida a recuperar al chico del que estaba enamorada, Chloé obliga a Nathaniel a unirse a ella para intentar separar a la nueva pareja. Y habrían tenido éxito, de no ser por esos molestos sentimientos. Spoilers de la segunda temporada.
Nota Aclaratoria:
1) Los personajes no me pertenecen, salvo por algún OC que de pronto aparezca. Créditos a Thomas Astruc y compañía
2) Contiene spoilers de la segunda temporada
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CAPÍTULO 4
Colegio Françoise Dupont
Al día siguiente
Chloé llegó al colegio esa mañana y bajó de la limosina un poco frustrada. A pesar de todos los esfuerzos de Nath, quien siguió a Adrien y a Marinette por el centro de París la tarde anterior, no habían logrado confundirlos y hacerlos pelear.
Ahora que lo pensaba, desde el principio Nath le había dicho que estaba seguro de que el plan no iba a funcionar.
"Bueno, es un nuevo día", dijo Chloé, mientras que se acomodaba las gafas de sol sobre su cabello y caminaba decidida hacia la entrada del colegio, "hora de pasar al siguiente plan"
-Lo lamento mucho, Caline, en serio- dijo una voz masculina tan pronto como Chloé cruzó el umbral de la puerta del colegio. La chica se volvió hacia un lado, y vio que quien habló era Théo Barbot, el profesor de arte, quien hablaba con la profesora de literatura- no puedo aceptar este trabajo, no tengo suficiente tiempo-
-Pero… este trabajo paga muy bien, Théo, no tienes mucha opción- dijo mademoiselle Bustier- ¿y si cambias lo de los turistas en la tarde? Es el mejor horario que podrías tomar-
-No puedo- dijo Théo tristemente- es el horario en que le doy clases a Nathaniel. Aunque no me paga por sus clases con dinero… me siento comprometido con él. Ha trabajado muy duro todo este tiempo, y tiene mucho talento, no debería ser desperdiciado-
La profesora le dio unas palmadas en el hombro.
-Lo sé, Théo, y agradezco mucho lo que haces por mi sobrino, pero tú necesitas el dinero de otro trabajo para pagar las deudas que tienes con monsieur Bourgeois- dijo Caline Bustier.
Chloé miró a la pareja mientras entrecerraba los ojos en una expresión pensativa. ¿Esa era la razón por la que había tan convencido tan fácilmente a Nathaniel de ayudarla? No sabía que estaba tan cerca de perder sus lecciones de pintura. La chica hizo una mueca. No es que sean la gran cosa, pero si eso
-Y además, estoy segura de que Nath entenderá- continuó la profesora- si quieres, hablaré con mi hermana al respecto. Ya encontraremos a otra persona que le de clases de arte-
Théo no parecía nada contento, pero asintió.
-Está bien, supongo que tienes razón- dijo el escultor- se lo diré esta tarde, después de la lección de hoy-
Chloé gruñó en voz baja. Ahora entendía porqué el chico le había pedido la ayuda de esa manera tan específica. Entrecerró los ojos. Quizá podía hacer que su padre ayudara a Théo Barbot para que Nathaniel continuara con sus sus clases. Después de todo, ese había sido el trato.
Mientras se dirigía a su aula, Chloé sintió un vacío en el estómago, una sensación que nunca había tenido antes. No quería admitirlo, pero estaba muy preocupaba por su compañero. Y eso no le gustaba ni un poco.
"Solo lo hago para que siga ayudándome", dijo Chloé de manera obstinada "sí, solo es eso. Yo no me preocupo por nadie"
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Aula de mademoiselle Bustier
Al mismo tiempo
Nino y Alya se sentaron juntos en los asientos habituales y junto a Rose y Juleka sonrieron mientras que miraban las fotos en el celular de la chica. En ellas aparecían Adrien y Marinette, sonrientes y tomados de la mano mientras que compartían uno de los helados de André el día anterior.
-Aww, se ven tan lindos juntos- dijo Rose, entrelazando sus dedos y parpadeando repetidamente.
-Me alegro por esos dos, ya era hora- dijo Nino mientras que pasaba las fotografías en el teléfono celular de su chica.
-Y que lo digas- dijo Alya, riendo en voz baja- hemos pasado los últimos meses intentando juntarlos, y por fin lo logramos-
-¿Lo logramos, dices?- dijo Nino, riendo en voz baja- ¿no estás tomando mucho crédito?-
-Para nada- dijo Alya, sonriendo mientras se ponía las manos en la cintura con una expresión bastante satisfecha de sí misma- sin no fuera porque estuvimos insistiendo y…-
-…y los pusimos en peligro…- la interrumpió Nino.
-Ejem… quizá sí los pusimos en peligro un poco. ¡Pero eso no importa! De todos modos- lo interrumpió Alya- el ser salvados por Ladybug y Chat Noir finalmente hizo que se dieran cuenta de que se aman. ¡Igual que nosotros dos, Nino!- terminó de decir la chica.
-Oh, eso es taaaaan romántico- dijo Rose.
-…- Juleka dijo algo inteligible.
Nino se echó a reír, pero pronto dejó de hacerlo al ver llegar a Chloé. La chica tenía cara de pocos amigos, y los miró con una expresión furiosa. Bufó molesta mientras que Juleka y Rose regresaban a su asiento, y se dejó caer en su sitio, cruzando los brazos y las piernas.
Sabrina llegó poco después, tomando asiento junto a ella, pero Chloé la ignoró, sacando su lima de uñas.
-¿Y ahora que le pasó a Chloé?- le dijo Nino en voz baja a Alya- ¿sabes algo?-
-Seguro le cayó como patada en el hígado que Adrien esté saliendo con Marinette- dijo Alya, cruzándose de brazos- eso, o su papi el alcalde no ha dado su segundo pony-
Nino no alcanzó a responder, porque las risotadas de Kim lo distrajeron. Tanto él como Alya levantaron la mirada, y miraron a su compañero entrando al aula mientras que seguía a un cabizbajo y apenado Nath, quien era proporcionalmente mucho más bajo que él. El pelirrojo intentaba ignorarlo, caminando con las manos hundidas en sus bolsillos y fue a sentar a su sitio.
-Vamos, cabeza de tomate- dijo Kim, dándole un golpe en el hombro- ¿qué hacías ayer en el pont Alexandre III? Vamos, confiesa. ¿Ibas a verte con tu novia?-
Nino alzó las cejas, confundido, y se volvió hacia Alya, quien se encogió de hombros también. ¿De qué rayos hablaba Kim? Nathaniel, por su parte, se mantuvo obstinadamente en silencio, como si nadie le estuviera hablando, y tomó asiento en su sitio habitual.
-Sí, ayer fuiste a buscar a André con tu novia- insistió Kim, sentándose junto a un incómodo Nath- vamos, cabeza de tomate-
Nathaniel continuó en su estoico silencio, mientras que el otro chico lo empujaba y le codeaba las costillas.
-Vamos, Nath, dinos quien es tu novia- continuó Kim- ¿o acaso todavía estabas siguiendo a…?-
Nino vio que Alya se levantó de su asiento y se arremangó, dispuesta a darle una lección a su molesto compañero, pero antes de que Alya pudiera siquiera subir un escalón, un bolso lleno de triques cayó pesadamente sobre la cabeza de Kim.
-¡Déjalo en paz, payaso!- dijo Chloé, quien era la dueña del bolso que había caído sobre la cabeza del chico- ¿qué no entiendes que no quiere hablar contigo?-
En ese momento, se hubiera escuchado un alfiler caer al suelo. Todos miraban boquiabierto a la chica rubia, cuyas mejillas estaban enrojecidas de furia. Nadie podía creer que fuera Chloé, de entre todos los presentes, quien defendiera a Nath. El pelirrojo la miró con enormes ojos, sin poder creer lo que estaba pasando.
No hubo necesidad de decir nada, pues Chloé tomó a Kim de una oreja y lo obligó a levantarse del asiento, lo empujó por el pasillo y tomó asiento junto al pelirrojo.
-¿Qué me ven todos?- dijo la chica rubia en un tono agresivo, cruzando los brazos y alzando una ceja- métanse en sus propios asuntos-
Todos en el aula volvieron su vista al pizarrón, sorprendidos y sin habla. Nathaniel, por su parte, se volvió a Chloé con una mirada interrogante. No estaba acostumbrado a que le hablaran en clase, lo notaran, y mucho menos que lo defendieran.
-Chloé…- dijo el pelirrojo en un susurro.
-No lo menciones- dijo Chloé, y se volvió hacia él con los ojos entrecerrados- y lo digo en serio: .menciones- añadió, poniendo énfasis en cada una de las palabras.
Nath la miró por unos segundos, sin poder creer lo que pasaba. Chloé, la chica más detestable de todo París, quien no tenía ojos más que para Adrien, lo había defendido a él. ¡A él! El chico callado y serio que siempre se sentaba en la última fila para pasar desapercibido.
El pelirrojo parpadeó boquiabierto, pero tras unos segundos sonrió y volvió su vista a su libreta de dibujo antes de que mademoiselle Bustier llegara.
Alya no podía creer lo que acababa de ver.
-¿Qué rayos fue eso?- susurró la chica a Nino mientras se ajustaba las gafas. Casi al mismo tiempo, y justo detrás de mademoiselle Bustier, Marinette entró al aula, seguida de Adrien.
-Salut- dijo Marinette, y parpadeó al ver a todos tan sorprendidos- eh…¿todo está bien?¿Nos perdimos de algo?-
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Taller de Théo Barbot
Esa noche
La limosina del alcalde Bourgeois se estacionó frente al pequeño taller, y de él descendieron tanto Chloé como su padre descendieron. Ambos hicieron un idéntico gesto de fastidio, y se cruzaron de brazos, la chica balanceó su peso en su cadera derecha.
-Eh… ¿estás segura de esto, ma chère Chloé?- dijo el alcalde, mientras miraba dudoso el edificio que su hija le había indicado.
-Ash, claro que estoy segura, papa- dijo la chica, caminando hacia la puerta del taller y oprimiendo el botón que hacía sonar el timbre. Monsieur Bourgeois no estaba muy contento de estar ahí, pero si era lo que su hija quería, no tenía otra opción.
-Pasen, está abierto- dijo una voz masculina.
Chloé respiró hondo y empujó la puerta para abrirla, ignorando las protestas de su padre sobre la suciedad, y cruzó el umbral hacia el interior del taller.
Ambos encontraron a Theo Barbot con una enorme máscara para pintar y gogles, poniendo una cobertura protectora de metal a una estatua de bronce, con una brocha en la mano y usando un delantal blanco para evitar que las gotas del químico cayeran sobre su ropa.
-Oh, mon Dieu- dijo el escultor, sorprendido de ver llegar al alcalde, dejando caer la brocha al suelo de la impresión- buenas noches, mon… monsieur Bourgeois… ¿que…? Digo, ¿a qué le debo el honor?-
Théo estaba muy nervioso, pues creía que monsieur Bourgeois había ido personalmente a cobrarle la renta. El alcalde miró a su alrededor y se aclaró la garganta.
-Pues… al parecer mi hija está muy interesada en el trabajo de tu aprendiz- dijo André Bourgeois, mientras que Théo se quitaba la máscara- ¿qué ibas a decirme, Chloéchou?-
Chloé estaba nerviosa. Le había prometido a Nathaniel que ayudaría a Théo Barbot para que el pelirrojo pudiera seguir estudiando con él, pero estaba buscando un pretexto para que su padre lo ayudara y no se sintiera ofendido.
-Papa, ya te lo dije en el camino. Nathaniel hace dibujos y pinturas increíbles- dijo Chloé, como si no le diera mucha importancia- ¿no es cierto que tienes un fideicomiso para apoyar a los artistas?-
-Oh, sí, existe un fideicomiso para los artistas- dijo monsieur Bourgeois- tienes razón, ma chér Chloé-
-Entonces debes dárselo a Nath- dijo la chica rubia- ¿por favor, papi?
Monsieur Bourgeois asintió y se volvió a Théo.
-Bueno, eso- dijo monsieur Bourgeois, sacando del bolsillo de su traje una pequeña libreta y una pluma- y entonces, ¿tú eres su maestro?-
-Eh… sí, maestro de medio tiempo- dijo Théo.
-Muy bien. Te pagaré… veinte mil euros mensuales por la educación del chico-
Théo miró alternadamente al alcalde y a Chloé, boquiabierto. No podía creer que los Bourgeois hiciera algo así, ofreciéndole todo ese dinero por continuar dándole clases a Nath. Y el dinero no podía haber llegado en un momento más oportuno: había estado a punto de decirle a Nathaniel que no podía seguir enseñándole, pues necesitaba tomar otro trabajo para poder pagar sus deudas.
-Toma asiento, Théo- dijo el alcalde, mientras se sentaba en una silla junto a mesita que estaba pegada a la pared- te voy a explicar en qué consiste esto, y hay unos documentos que llenar-
Mientras que su padre hablaba con Théo, Chloé comenzó a caminar alrededor del taller, y vio que en un extremo del mismo había una pequeña puerta entrecerrada, tras la cual había un pequeño anexo. La chica se acercó y abrió la puerta lentamente, con cuidado de no hacer ningún ruido.
Nathaniel estaba dentro, dando la espalda a la puerta mientras que pintaba sobre un lienzo con cuidado con un delgado pincel en su mano izquierda y la paleta de colores en la derecha. Su habitual saco color gris estaba colgando de la pared. El chico tenía su torso descubierto, excepto por una camiseta interior sin mangas, y sobre ella un delantal. Había un par de manchas de pintura en mejilla derecha y en sus brazos, pero el chico no parecía prestarle atención. Sus cabellos rojos estaban atados en una pequeña coleta, para retirarlos de su cara mientras que trabajaba.
Chloé lo miró boquiabierta por unos segundos. El chico no se veía nada mal. Sacudió la cabeza para quitarse esos pensamientos de la cabeza. Se aclaró la garganta en voz alta cuando el chico separó el pincel del lienzo, y sonrió al ver que Nath dio un respingo de sorpresa y se volvió hacia ella con una expresión que hizo sonreír a la rubia.
La chica tuvo que esforzarse para no abrir la boca y quedársele viendo. Nunca lo había observando con tanta atención, pero Nath había crecido varios centímetros desde aquel incidente con Le Dessinateur. Sus hombros se volvieron más anchos, y a pesar de que seguía siendo delgado comparado con Kim o incluso Adrien, tenía un cierto algo que Chloé no podía señalar exactamente. Y pensaba que las manchas de pintura en sus mejillas y en algunos puntos de sus brazos lo hacían verse tan…
"Argg…", pensó Chloé.
Estúpido y sensual Nath.
-¿Chloé?- dijo el pelirrojo, ignorando los pensamientos de la chica- ¿qué…?¿Pasa algo malo?-
La rubia parpadeó, aclarando su mente y sacudiendo sus pensamientos.
-¿Malo? Oh, no, nada, claro que no- dijo Chloé, fingiendo su habitual despreocupación. Se cruzó de brazo, y apoyó su peso en una de sus caderas- solo vine para que veas que soy una mujer de mi palabra-
-¿Uh?¿a qué te refieres?- dijo Nathaniel, mientras dejaba su paleta y pincel a un lado, y se limpiaba la pintura de las manos las manos en el delantal.
-Vine con mi papa para cumplir mi promesa- dijo Chloé, mirándose las uñas con un gesto indiferente.
Los ojos del pelirrojo se iluminaron.
-¿Lo… dices en serio?- dijo el chico, sus labios curvándose en una sonrisa.
-Un trato es un trato- respondió ella con un fingido tono indiferente- mi reputación está en juego, no puedes decir que no cumplo mis promesas-
Nathaniel acentuó su sonrisa mientras que se quitaba el delantal y lo colgaba de la pared.
-Muchas gracias, Chloé, en serio- dijo Nath, comenzando a caminar hacia ella- no solo por eso, sino por lo de esa mañana… que no debí mencionar. Lo siento- añadió, borrando su sonrisa y esbozando una expresión mortificada.
Chloé rió en voz baja. Cada día que pasaba, ese chico le caía mejor.
-Bah, no fue nada- dijo la chica, encogiéndose de hombros, haciendo como si no le importara, aunque la verdad le gustaba muchísimo pasar tiempo con él. Más de lo que querría admitir- recuerda que la única que te puede molestar soy yo-
Nath sonrió de nuevo, y fue cuando ambos se dieron cuenta de que estaban a escasos metros uno del otro. Chloé acentuó su sonrisa traviesa al ver el leve rubor en las mejillas del pelirrojo, que hacían que resaltara la mancha de pintura amarilla en su pómulo derecho. La chica extendió su mano hacia él, limpiando la pintura con su pulgar, y rió en voz baja al ver que después de ello la cara de Nath estaba ya tan roja como su cabello.
-Lo siento, la pintura me salpicó un poco, y…- comenzó a decir el chico, apenado, pero sin dejar de sonreír.
Chloé se pasó el mechón de cabello detrás de su oreja.
-Quiero que sepas…- dijo la chica rubia, de pronto apenada- que realmente te agradezco lo que estás haciendo por mí-
-No… no es nada- dijo Nathaniel- yo… también saldré beneficiado, ¿cierto? Y además, tú ya cumpliste la mitad de tu trato-
La chica iba a decir algo más, pero la puerta del anexo se abrió ruidosamente, y ambos dieron un respingo.
-Ah, aquí estás, ma chér Chloé- dijo André Bourgeois, inflando el pecho de manera orgullosa- ya está todo arreglado con este joven artista y monsieur Barbot. Vamos a casa, ma petite-
-Sí, papa- dijo Chloé, y se volvió a Nathaniel- nos veremos mañana, y continuaremos con nuestro plan-
Nath asintió, demasiado apenado como para abrir la boca. La rubia se acercó a él, se puso de puntillas y lo besó en la mejilla.
-À bientôt, Nath- canturreó Chloé, despidiéndose con su mano y siguiendo a su padre hacia la salida del taller de Théo, dejando a un sorprendido Nath mirándola, boquiabierto y completamente embobado.
El pelirrojo regresó a la realidad cuando Théo le codeó levemente su brazo.
-¿Eh?¿qué pasó?- dijo Nathaniel, parpadeando.
-Dije que no sabía que tenías una novia tan generosa- dijo el escultor, cruzando los brazos y guiñándole un ojo.
Nath se puso, si es que era posible, aún más nervioso de lo que ya estaba.
-No… no sé de qué hablas, Théo- dijo el pelirrojo, rascándose la nuca para luego extender su mano para tomar su camisa, que estaba colgada en la pared- Chloé es solo una… amiga-
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Colegio Françoise Dupont
Una semana más tarde
Las clases ya habían terminado y, a pesar de ello, Chloé y Nath seguían aún sentados en la última fila. Tras un par de intentos de hacer que Adrien y Marinette pelearan entre ellos durante la semana, no habían tenido éxito. Otro par de intentos fueron interrumpidos por ataques de akumas, durante los cuales ambos chicos desaparecían por completo, seguramente para esconderse en un lugar seguro.
No solo eso: Chloé había conseguido que su mayordomo, Jean, buscara fotos en la prensa, y había encontrado una de Chat Noir besando a Marinette en el balcón de su casa sobre la panadería. Tanto la chica rubia como el pelirrojo creyeron que con eso los separarían, pero cuando Chloé la mostró a Adrien, éste solo se echó a reír e hizo un gesto despreocupado con su mano.
-Argggg… esto no está funcionando- dijo Chloé con una expresión desesperada- todo lo que hacemos… ellos no se enojan ni pelean entre sí-
-Realmente pensé que lo iban a hacer cuando encontramos esa fotografía de Marinette besando a Chat Noir- dijo Nath, sacudiendo la cabeza- no me explico cómo no pasó-
Chloé entrecerró los ojos. Tampoco ella se lo explicaba, pero no tenían nada más que hacer. Era cuestión de tiempo para que los dos chicos encontraran algo que pudiera hacer que esos dos pelearan y se separaran, pero estaba ya a punto de darse por vencida.
-No sé ya que hacer- dijo Chloé.
Nath la miró de reojo. La chica parecía realmente derrotada mientras que sacudía la cabeza y se frotaba levemente la frente. No estaba enojada, sino entristecida. El pelirrojo no sabía exactamente porque, pero no le gustaba que estuviera triste.
-Pues si no hemos encontrado una manera de que se enojen, solo hay una cosa por hacer- dijo el chico- tenemos que seguir vigilándolos hasta encontrar una manera de separarlos-
La chica levantó la vista con una expresión sorprendida.
-¿Lo dices en serio?- dijo ella- ¿quieres continuar con esto?-
-Claro que sí, tenemos un trato, ¿recuerdas?- dijo Nath, sonriendo- tú puedes distraerlos y llamar su atención. Y en el tiempo libre que tenga yo los seguiré, y te avisaré lo que averigüe. Estoy seguro de que habrá algo que podamos utilizar-
Chloé aplaudió un par de veces, emocionada, y sin pensarlo mucho abrazó a Nathaniel, quien se ruborizó hasta la raíz del cabello. Duró solo unos segundos, cuando Chloé se dio cuenta de lo que estaba haciendo, y soltó al chico, igual de roja también.
La chica rubia miró de reojo la libreta de dibujo de Nath, que estaba entre abierta, y reconoció sus gafas de sol. Con un movimiento rápido, y antes de que él pudiera evitarlo, Chloé le quitó la libreta y la abrió.
-¡Oye!¡Dame eso!- dijo el pelirrojo, estirándose para quitarle la libreta, pero Chloé lo bloqueó con una mano en su cara.
-Oh, vaya…- dijo Chloé, mientras que pasaba las páginas- eres realmente bueno-
Nath entrecerró los ojos y gruñó.
-¿Porqué el tono de sorpresa?- siseó él. Chloé rió en voz baja.
-Es una broma- dijo la chica rubia mientras pasaba las páginas, hasta que se detuvo en una- oh…-
Nath pudo adivinar qué dibujo había obtenido esa reacción, y dejó de luchar por quitarle la libreta, y se cubrió la cara con ambas manos, muy apenado. Era un dibujo de Chloé, tan hermosa como siempre se veía, pero con su largo cabello suelo, y una sonrisa que la chica había visto alguna vez en el espejo hacía muchos años. Esa sonrisa tranquila, amable, que solía tener cuando era pequeña. Antes de entrar al colegio. Antes de que su mamá…
Chloé sacudió la cabeza y le pasó la libreta al pelirrojo. No sabía que pensar sobre ese dibujo. ¿Acaso así era como Nath la veía? ¿Él podía ver la bondad y la luz en su interior?
-Son… muy buenos dibujos- dijo Chloé en un tono serio.
-Gracias- dijo Nath, seguido de un par de minutos de silencio.
Ambos abrieron la boca para decir algo, cuando escucharon algo, alguien se estaba aclarando la garganta. Los dos se volvieron a la entrada del aula, desde donde mademoiselle Bustier los miraba, con sus manos en las caderas y con cara de pocos amigos.
-¿Y bien?¿piensan salir de aquí o no?- dijo la profesora.
-Eh… sí, ya nos íbamos. Lo lamento, mademoiselle- dijo la chica, apenada. Nath ni siquiera fue capaz de levantar la vista, y se cubrió la cara con su libreta.
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Balcón sobre la habitación de Marinette Dupain-Cheng
Poco más tarde
Aprovechando que tenían la tarde libre, no había alerta de akuma, y la sesión de fotos de Adrien se había cancelado, tanto él como Marinette aprovecharon que hacía buen tiempo para pasar la tarde en el balcón de la chica, comiendo algunas de las golosinas horneadas de la panadería.
Adrien estaba sentado en el suelo junto a la trampilla que llevaba a la habitación de Marinette, y ella estaba apoyada en el barandal del balcón. Tan pronto como monsieur Dupain le había entregado una bandeja con panecillos recién horneados, los ojos del chico habían brillado, y ni lento ni perezoso había comenzado a comer con singular alegría.
-Mmm- dijo Adrien mientras saboreaba un croissant relleno de chocolate- esto está realmente delicioso. Tu padre se pasó esta vez…-
El chico rubio levantó la vista, y se interrumpió cuando se dio cuenta de que Marinette no lo estaba escuchando. Ella parecía pensativa, con la mirada un poco perdida mientras que miraba desde el balcón.
-¿Qué sucede, milady?- dijo Adrien, dejando la mitad del croissant en la bandeja que estaba frente a él en el suelo- ¿dije algo malo?-
-No, nada de eso, chaton- dijo Marinette, mientras se volvía hacia él y le sonreía- es solo que… ven y mira eso-
Adrien alzó las cejas, y se levantó para caminar a la orilla del balcón, donde estaba Marinette y miró en dirección del colegio. Ambos vieron a Chloé salir del colegio, acompañada de nada más y nada menos que de Nathaniel. Ambos vieron como los dos chicos caminaron juntos hacia la calle, y se despidieron cuando Chloé entró a su limosina.
-Wow. ¿Qué hacen esos dos juntos?- dijo Adrien, volviendo sus ojos a Marinette tan pronto como la limosina desapareció en la distancia, y el pelirrojo comenzó a caminar hacia la estación de metro cercana a la escuela.
-No tengo idea- dijo Marinette, encogiendo sus hombros- me atrevería a decir que… estoy un poco preocupada por él, porque Chloé puede llegar a ser algo…-
-¿Abusiva?-
-Así es- dijo ella, pensativa- pero luego está… bueno, tú también escuchaste lo que dijo Alya, de cómo Chloé defendió a Nath cuando Kim lo estaba molestando la semana pasada-
Adrien asintió, pensativo. Sabía que Chloé podía ser bastante detestable, pero también sabía que era bastante capaz de ser buena, pues siempre lo había sido con él. ¿O era que solamente porque estaba enamorada de él? No, se negaba a creer en ello. Además, si era amable con Nath…
-¿No crees que Chloé… se haya enamorado de Nath?- dijo Adrien de pronto.
Marinette parpadeó. ¿Podía ser eso posible?
-Brrrrr…- dijo Plagg, quien estaba atento a la conversación junto a Tikki- ¿Chloé y Nath?¡Qué pareja más dispareja sería esa!-
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CONTINUARÁ…
¡Hola a todos! Pues parece que, a pesar de los mejores esfuerzos de Nath y Chloé, no han logrado separar a nuestra pareja estrella. Muchas gracias por sus reviews. Les mando un abrazo enorme. Nos leemos pronto.
Abby L.
