PostRevelación. Todos los alumnos se sorprendieron al ver a Marinette Dupain-Cheng llegar ese día de la mano de Adrien Agreste, pero ninguno de ellos tanto como Chloé Bourgeois. Decidida a recuperar al chico del que estaba enamorada, Chloé obliga a Nathaniel a unirse a ella para intentar separar a la nueva pareja. Y habrían tenido éxito, de no ser por esos molestos sentimientos. Spoilers de la segunda temporada.

Nota Aclaratoria:

1) Los personajes no me pertenecen, salvo por algún OC que de pronto aparezca. Créditos a Thomas Astruc y compañía

2) Contiene spoilers de la segunda temporada

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CAPÍTULO 5

Penthouse de Le Grand Paris

Esa noche

Sabrina caminaba en círculos sin dejar de hablar, quejándose de lo aburrido que había sido el último libro que mademoiselle Bustier les había encargado leer para el examen trimestral, mientras que Chloé se cepillaba el cabello en silencio.

La chica rubia no dejaba de pensar en el dibujo de ella misma que había visto en el cuaderno de Nathaniel. No sabía cómo, pero el pelirrojo había visto una parte de ella que no le gustaba mostrar al mundo: que podía ser amable. Y vulnerable. Entonces, el hecho de que el pelirrojo la dibujara… ¿significaba que le gustaba?

"Por supuesto que le gusto al cabeza de tomate", pensó Chloé para sí misma, intentando minimizar lo que había sucedido "es porque soy hermosa, y todos me adoran".

Y no solo eso. El chico pelirrojo seguía haciendo todo lo posible para cumplir con su parte del trato, tanto así que se había ofrecido a seguir a Marinette y a Adrien en todo el tiempo libre que tuviera para descubrir una manera de separarlos. Y lo hacía por ella.

Chloé sonrió un poco para sí misma. Sí, ella se sabía guapa, un gran partido para cualquier chico, pero la idea de la admiración de Nathaniel la hacía sentirse un poco halagada. Era un lindo chico, y no podía olvidar como hacía una semana había ido al taller de Théo y lo había visto trabajar. En camiseta interior. Y con el cabello en una coleta. Chloé amplió su sonrisa mientras que pensaba que el pelirrojo no se veía nada mal así. Nada mal, al contrario, se veía muy guapo.

La chica fue consciente de su sonrisa al pensar en ello, pero rápidamente sacudió su cabeza para quitarse esa idea. Por primera vez estaba pensando en otro chico que no era Adrien.

-Eh… ¿me hablabas?-

-Chloé, te llamé tres veces antes de que me escucharas- dijo Sabrina, cruzada de brazos y alzando las cejas- ¿pasa algo?¿estabas pensando en alguien?-

-Yo… eh… estaba pensando en mi Adrichou, obviamente- mintió Chloé, dejando el cepillo sobre su sofá y cruzándose de brazos- ¿en quién más podría estar pensando, Sabrina?-

-Eh… pero Adrien ahora está con Marinette…-

Chloé gruñó en voz baja. No se dio cuenta, pero las palabras de su amiga tuvieron un efecto en ella. Su parte terca y obsesionada con su amigo de la infancia regresó de golpe.

-Ya veremos si esa relación dura…- dijo la chica rubia.

Sabrina alzó las cejas, sin entender a qué se refería Chloé, pero se encogió de hombros y no dijo nada más. Chloé volvió a tomar su cepillo y continuó pasándolo por su cabello, una leve sonrisa formándose en sus labios.

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Patio del colegio Françoise Dupont

La tarde del día siguiente

Marinette, Nino y Alya miraban la práctica de esgrima de Adrien, pues habían quedado de ir al cine los cuatro. La chica morena se volvió hacia su amiga, quien estaba mirando la práctica, y a Adrien específicamente, con enormes ojos soñadores, lo cual la hizo reír levemente.

Alya sacó su teléfono celular, y bufó fastidiada.

-¡Qué aburrido!- dijo Alya, apagando su teléfono celular y guardándolo en su bolso- no ha habido ataques de akuma en más de una semana. ¡No ha pasado nada importante para subir al Ladyblog!-

-Menos mal, Alya- dijo Marinette, desviando un poco su atención de Adrien, quien seguía peleando contra Kagami en el entrenamiento, el cual era bastante entretenido porque ambos eran muy buenos- deja que nuestros pobres héroes tengan un momento de descanso. Estoy segura de que ambos estarán disfrutando el tiempo libre-

Marinette sonrió y ladeó su cabeza mientras volvía su atención hacia Adrien, y Alya sacudió la cabeza y se volvió a Nino, quien no le estaba prestando atención: estaba con sus audífonos puestos, moviendo la cabeza al ritmo de la música.

Alya miró a Marinette, quien tenía sus ojos sobre Adrien de nuevo, y sacudió la cabeza. Su amiga estaba completamente enamorada.

De pronto, Alya notó que no eran los únicos que estaban observando el entrenamiento del equipo de esgrima. En el último escalón que llevaba a las aulas del segundo piso estaba sentado Nathaniel, con su vista fija en el entrenamiento. ¿O en Marinette? La castaña no sabía decirlo.

"No es tan extraño", pensó Alya "ahora que recuerdo, sé que Nath siempre ha estado enamorado de Marinette"

Pero había algo extraño en el chico pelirrojo. Miraba alternadamente a Adrien y a Marinette, y entrecerraba los ojos. Pero no solo miraba en su dirección, sino de tanto en tanto miraba hacia donde estaba Chloé, sentada en una de las bancas del patio, al parecer leyendo algo despreocupadamente junto con Sabrina, y extrañamente no había molestado a nadie en todo el día.

-¿Qué pasa, Alya?-

-No lo sé- dijo la chica castaña- ¿no has notado que Nathaniel se ha estado comportando un poco extraño?-

-Sí, un poco- dijo Marinette- él y Chloé parecen muy cercanos desde hace algunos días…-

-¿Desde que tú y Adrien comenzaron a salir?- dijo Alya, alzando una ceja, y Marinette asintió- umm… es muy extraño todo esto. ¿Crees que estén saliendo juntos como reacción a ustedes dos?-

Las dos chicas volvieron a mirar hacia donde se encontraba Nathaniel, pero éste había vuelto su atención a su cuaderno de dibujo, moviendo rápidamente su lápiz sobre la hoja que tenía frente a él. Alya se encogió de hombros y Marinette sacudió la cabeza.

-¿Qué están haciendo, chicas?- dijo Adrien, acercándose a ellas mientras se levantaba el casco de esgrima y buscaba en su mochila su botella de agua con su mano derecha, y se limpiaba el sudor de su frente con su mano izquierda. Kagami estaba unos pasos más atrás, y también se había quitado su casco, y los saludó moviendo su mano.

-¿Ya terminaste tu entrenamiento?- dijo Alya antes de que Marinette pudiera responder- ¡apresúrate a cambiarte, o no llegaremos a tiempo a ver la película!-

Mientras que los cuatro se levantaban de sus sitios y se apresuraban a la salida del colegio, Nath se llevó su lápiz a la boca, sin quitarles los ojos de encima.

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Le Grand París

Esa tarde

Chloé regresó a casa después del entrenamiento de esgrima, durante el cual Adrien la había ignorado olímpicamente. No sabía exactamente porqué, pero aunque su ego estaba (bastante) herido, no le molestaba tanto como al principio. ¿Se habría resignado?

La chica sacó su tablet y la encendió. Quizá podía usar lo que su hacker le instaló para espiar a Adrien y Marinette. No, no era necesario, Nathaniel ya los estaba siguiendo a todos lados. No podía concentrarse en hacer su tarea, incluso desde que estaba en el colegio durante el entrenamiento del equipo de esgrima. Sí, por primera vez desde que había comenzado su amistad con Sabrina, Chloé había decidido que haría su propia tarea, si bien solo era para no ser interrumpida por su incesante charla. O para mantener su mente ocupada en algo que no fuera el hecho que Adrien estaba con Marinette, o que Nath la estaba ayudando.

No, la verdad era que Chloé no tenía ganas de la compañía de su amiga, por raro que sonara. Ella no entendía lo que sentía. Se cruzó de brazos, su vista pasó a su teléfono celular, y vio que tenía un mensaje del pelirrojo.

N: Los estuve siguiendo durante todo el día, pero no logré averiguar nada. Lo siento. Te veré más tarde.

Chloé suspiró. Estaba a punto de darse por vencida. Levantó la mirada y vio que su mayordomo, Jean, llevaba la cena.

-Bonsoir, mademoiselle. La cena está servida- dijo el mayordomo.

-Muchas gracias, Jean Pascal- dijo Chloé distraídamente, mientras el hombre ponía la bandeja sobre una mesita y la acercaba a la chica.

El mayordomo alzó las cejas levemente al ver que Chloé seguía en la misma posición, deteniendo su mentón con sus dos manos mientras que apoyaba los codos en el descansabrazos del sofá donde estaba sentada. Tenía la mirada perdida, y el mayordomo supo exactamente que decir.

-Veo que mademoiselle está un poco distraída últimamente- comentó Jean, sonriendo amablemente al chico- ¿quisiera que le trajera a su osito Doudou Malin?-

Chloé asintió de nuevo con la mirada perdida. Jean no continuó hablando y fue rápidamente a buscar al osito de peluche de la chica, pues sabía que éste podía ayudarla a sentirse mejor. Cuando regresó, la vio pasando sus dedos por las fotografías de su clase que tenía guardadas en su tablet, aún deteniendo su mentón con la mano izquierda.

-Muchas gracias por todo, Jean Pierre- dijo la chica rubia cuando el mayordomo puso el osito junto a ella. Chloé dejó la tablet a su lado y abrazó al oso contra su pecho, para después acostarse sobre el sofá y ovillarse.

Se sentía triste. Y se sentía confundida. Claro que había estado enamorada de Adrien, su amigo de la infancia, pero él siempre había aclarado que no estaba enamorado de ella, y que la consideraba solamente una amiga. El hecho de que hubiera comenzado a salir con Marinette, su odiada enemiga, sin decirle ni una sola palabra, la tenía molesta. Aunque Chloé ya se imaginaba el motivo del silencio de su amigo.

Adrien era una de esas raras circunstancias en las que Chloé no había obtenido lo que quería, y no estaba acostumbrada a la decepción.

Y luego estaba Nathaniel. El chico pelirrojo a quien había obligado a unirse a ella para ayudarla a separar a la nueva pareja. Nunca antes lo había considerado atractivo, de hecho, hubo varias veces en las que se burló de él, pero tenía que admitir que ni siquiera lo había mirado a los ojos antes del trato que ambos habían hecho.

Y ese día en el que fue al taller de Théo Barbot, que lo vio de otra manera, con otros ojos.

Wow.

El pelirrojo había crecido en el último año, estando ya de la misma estatura que Adrien. Chloé nunca antes lo había visto sin su habitual saco o mangas largas. Esa era la primera vez que había visto sus brazos. Era la primera vez en que le había prestado algo de atención. Y no le desagradaba lo que había visto.

Chloé sacudió la cabeza y se dio unos golpecitos en la frente con Doudou Malin. ¿En qué rayos estaba pensando? Claro que no le gustaba el ñoño bueno para nada de su compañero, que se la pasaba con las narices en su cuaderno de dibujo en lugar de tener un mínimo de interacción social saludable en la escuela.

Y ahí estaba ella, pasando su tiempo libre pensando en él. No, era porque estaban trabajando juntos, nada más.

-¿Mademoiselle?- dijo Jean, interrumpiendo sus pensamientos.

-¿Qué sucede, Jean Paul?- dijo la chica.

-¿Quisiera mademoiselle contarme qué es lo que la tiene tan preocupada?-

Chloé miró a su mayordomo y sonrió levemente. El hombre prácticamente la había cuidado y se había preocupado por ella durante toda su vida, desde que su madre… Ejem, siempre estaba ahí para ella, aconsejándola y escuchándola, e incluso aguantando muchas de sus tonterías, caprichos y berrinches. Chloé se mordió el labio, mortificada, al recordar cuando había obligado a Jean a jugado con ella y Sabrina a Ladybug.

-Está bien, Jean Marc- dijo Chloé finalmente, sabiendo que podía confiar en él- lo que pasa es que… ya ves que siempre he estado enamorada de Adrien… pero desde hace un par de semanas… me enteré de que Adrien tiene una novia…-

-Oh- fue el único comentario de Jean.

-Sí, ¡es horrible! Y además es esa horrenda chica…Ma… Ma… argg, tú sabes, la panadera- dijo ella, haciendo un gesto de desdén.

-¿Mademoiselle Marinette?-

-Puaj, no me hables de ella, Jean Pierre- dijo Chloé, cruzándose de brazos y mirando en dirección contraria- y bueno… desde que lo supe, he estado frecuentando a otro chico… eh, pero no es para nada como Adrien. No, de hecho, es lo contrario de Adrien…-

-¿Nada distraído, muy callado y sin amigos?- dijo Jean.

Chloé rió. Sí, Adrien era bastante distraído, y Nath era mucho más despierto.

-Y además es pelirrojo- dijo ella, pero suavizó su mirada- pero… no sé porqué, no me desagrada en lo más mínimo…-

-Esas son buenas noticias, mademoiselle- dijo Jean- quizá eso significa que ya no está tan enamorada de Adrien-

-¡Claro que no son buenas noticias, Jean François!- dijo la chica rubia, volviendo a enfurruñarse y cruzando los brazos y las piernas- Nath no me gusta para nada. Además, él es… pobre. Es un estudiante de arte, y tiene… una… beca… buaaaaa- la chica se cubrió la cara con las manos e hizo un puchero.

Jean rió en voz baja.

-Eso no es tan grave- dijo el mayordomo- mademoiselle sabe que uno no decide de quien se enamora. Además, eso no es tan grave-

-¡Claro que no estoy enamorada de él! Mi corazón le pertenece solo a Adrichou… además, Papa nunca lo aprobaría…- dijo ella, pero se aclaró la garganta- claro, no me interesa de esa manera. ¡No pienses lo contrario!-

-Yo jamás pensaría nada parecido, mademoiselle- dijo Jean, aunque su sonrisa sugería todo lo contrario.

Chloé suspiró, derrotada.

-El caso es que él… Nath, está siendo muy dulce y amable conmigo- dijo la chica- ha hecho todo lo posible para ayudarme, y más. Y… es guapo, tiene lindos ojos, y… Arggg- añadió, volviendo a cubrir su cara con las manos- ¿porqué me pasan estas cosas a mí?-

-¿Mademoiselle no quisiera ir a visitarlo?-

-No creo que él esté en su casa- dijo ella, recordando que Nath le había dicho que estaría en esos momentos en sus clases de pintura en el taller de Théo Barbot.

-¿Quiere que mande la limosina traerlo?- ofreció el mayordomo.

Chloé se volvió a mirarlo con enormes ojos, y Jean supo su respuesta sin que ella dijera una sola palabra. Sacó su celular y envió un mensaje de texto.

-La limosina ya va por él, mademoiselle- anunció.

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Poco después

Nath estaba más que sorprendido cuando Jean lo guió a la habitación de Chloé. El chico acababa de terminar su lección de ese día con Théo, quien estaba mucho más tranquilo y concentrado ahora que no tenía problemas financieros, cuando la limosina del Grand Paris lo estaba esperando en la puerta del taller. El escultor se había reído de buena gana cuando un sonrojado Nath abordó el vehículo por la petición del chofer.

-Vaya noviecita que te conseguiste, Nath- le había dicho Théo antes de que el sorprendido pelirrojo desapareciera tras la puerta de la limosina.

El chico cruzó el umbral de la puerta y se encontró con Chloé, quien parecía que había estado llorando. Tenía el cabello suelto, el maquillaje de sus ojos corrido, y sus ojos un poco enrojecidos. Nath parpadeó, su sorpresa borrándose de su rostro, y se apresuró a donde se encontraba la chica. Se sentó a su lado y le puso una mano en el hombro.

-¿Qué sucedió, Chloé?- dijo Nathaniel, sus ojos mirándola con una expresión llena de preocupación- ¿te encuentras bien?-

-Yo… sí- dijo la chica, aún haciendo puchero- yo… no quería estar sola hoy. Sabrina… no iba a entender… lo siento, por llamarte aquí y hacerte perder el tiempo, Nath-

-No te preocupes- sonrió el pelirrojo, encogiéndose de hombros mientras que se pasaba un mechón de pelo detrás de la oreja- no me molesta pasar el tiempo contigo-

Chloé sonrió, y apoyó la cabeza en el hombro de él. Nath tuvo que reprimir un respingo de sorpresa, pero sonrió y a su vez apoyó su cabeza en la de ella. Ambos suspiraron al unísono. Los dos estaban sufriendo por lo mismo. A los dos les dolía ver a la persona que amaban en los brazos de otra persona.

Nath estuvo seguro de que la escuchó sollozar.

-Chloé…- dijo Nath en un susurro, pensando una manera de que no llorara- ¿quieres ver el boceto en el que estoy trabajando?-

Chloé parpadeó, y se separó de él, mirándolo con enormes ojos y limpiándose las mejillas con el dorso de su mano. Sin esperar su respuesta, el pelirrojo sacó su libreta de su mochila, y la abrió en una página que estaba doblada en una esquina. Se la pasó a la chica. Era el boceto de un lindo paisaje de la ciudad que Chloé reconoció de inmediato: era una vista desde la distancia hacia el Grand París.

-Vaya… tienes mucho talento- dijo ella.

Nathaniel rió en voz baja.

-Otra vez ese tono de sorpresa- dijo el pelirrojo en tono de fingida molestia, pero sin dejar de sonreír- este es boceto es para una pintura que estoy haciendo para la exposición de arte. No parece la gran cosa así, pero con color se verá mucho mejor-

Chloé asintió.

-Me gustan tus dibujo, cabeza de tomate- dijo la chica.

La sonrisa del pelirrojo se borró.

-Chlo, si sigues llamándome así, yo te llamaré cabeza de limón- dijo Nath.

-No te atrevas- le respondió ella, entrecerrando los ojos a su vez en un gesto amenazante- sabes que puedo ser bastante cruel si me lo propongo-

Nathaniel lo sabía muy bien, pero no comentó al respecto. Al ver que la chica seguía cabizbaja, el chico siguió intentado encontrar una manera de animarla un poco. Pronto tuvo una idea.

-¿Sabes algo?- dijo Nath, poniéndose de pie de golpe- creo que tú y yo deberíamos salir a estirar las piernas. Eso es lo que necesitas, un poco de aire fresco-

-No creo que sea necesario- dijo Chloé, encogiéndose de hombros, pasándose distraídamente un mechón de cabello detrás de la oreja- podemos abrir la ventana, y hay mucho espacio para caminar aquí dentro…-

Nathaniel la miró, sin poder creer lo que decía, y se echó a reír. No lo podía evitar.

-¿Qué es tan gracioso, tomate?- dijo ella, sin entender porqué el chico reía.

-Vamos, solo serán unos minutos-

-Pero… parece que va a llover- dijo ella, notando que el cielo estaba nublado.

-Yo traje mi paraguas- dijo Nath, ladeando la cabeza, y señalando a Jean, quien sacaba de un pequeño armario un enorme paraguas negro- o podemos tomar prestado el de Jean Pascal-

Jean rodó los ojos en blanco, notando que el pelirrojo también había dicho su nombre de manera equivocada, pero no comentó nada más. Chloé miró dudosa al chico, quien extendía su brazo hacia ella, y al mayordomo, quien había tomado a Doudou Malin y lo hacía asentir, pero finalmente la chica sonrió y tomó el brazo de Nath.

-De acuerdo, pero solo unos minutos- dijo Chloé, suspirando derrotada, y esperando que nadie la viera con el pelirrojo.

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A unas cuadras del Grand Paris

Poco más tarde

Adrien, Marinette, Nino y Alya acababan de salir del cine y se disponían a regresar a la panadería de los Dupain-Cheng cuando quedaron boquiabiertos al ver que Nathaniel y Chloé estaban caminando juntos por las calles de París, la chica tomando el brazo del pelirrojo, quien detenía un paraguas sobre ambos.

-¿Pero qué demonios es…?- comenzó a decir Alya, pero Nino le cubrió la boca.

-Shhh, no digas nada, ya sabes como es Chloé, la vas a cohibir- dijo el chico.

-No me importa- dijo la castaña- no me digas que le tienes simpatía a Chloé-

-No, Alya, creo que Nino tiene razón- dijo Marinette, soltando a Adrien por un momento y deteniendo a su mejor amiga antes de que se acercara a la extraña pareja- si no lo hacemos por Chloé, al menos hagámoslo por Nath-

Adrien asintió, y se encogió de hombros. Le parecía extrañísimo que su amiga se juntara con un chico como Nathaniel, pero al menos no se veía tan triste y derrotada como el día que él y Marinette anunciaron a todos que estaban juntos.

Mientras tanto, ignorando el hecho de que estaban siendo observados por sus compañeros del colegio, Nathaniel y Chloé ambos cruzaron la calle hacia la plaza de Trocadéro.

-Entonces, ¿cuándo es ese famoso concurso de arte?- preguntó Chloé, mirando de reojo el cuaderno de dibujo que Nath tenía bajo uno de sus brazos- no que me interese…-

-Es el viernes- respondió el pelirrojo, sonriendo levemente.

-Oh…- dijo ella, sintiéndose un poco culpable de que Nath estuviera ayudándola, utilizando todo su tiempo libre en seguir a Adrien y Marinette cuando debería estar preparando sus creaciones para el concurso.

-¿Qué pasa?- dijo Nath- ¿dije algo malo?-

-Yo… ¿porqué me estás ayudando?- dijo Chloé, sin poder evitar una expresión preocupada- deberías estar preparándote y yo no he dejado de quitarte el tiempo con los…-

Nathaniel rió en voz baja, haciendo que la chica se interrumpiera.

-No te preocupes, Chlo, la pintura está lista desde hace mucho- dijo Nath, encogiéndose de hombros- además, gracias a ti, ahora Théo también va a poder participar en el concurso. Es lo menos que puedo hacer para agradecerte-

Chloé lo miró con una sonrisa, y el chico le respondió de igual manera. Ambos se quedaron viendo entre sí a los ojos, sin dejar de sonreír. El fuerte sonido de un relámpago los hizo dar un respingo de sorpresa y regresar a la realidad.

-Un coup de foudre- dijo Nathaniel en voz baja mientras miraba el cielo.

Chloé se quedó boquiabierta y sonrojada ante ese comentario, haciendo que Nathaniel borrara su sonrisa cuando se dio cuenta lo que se estaba imaginando.

-No, no, no me refería a eso- dijo el chico nerviosamente- un coup de foudre, porque está lloviendo-

La chica rubia lo miró, y se echó a reír a su vez. Al ver que las gotas de lluvia comenzaba a caer con más fuerza que cuando apenas habían salido del hotel, y que Chloé se frotaba los brazos levemente por el descenso en la temperatura, el pelirrojo se quitó el saco, para ponerlo sobre los brazos de la chica.

Cuando Chloé sintió la cálida prenda sobre sus hombros casi se cae de espaldas. Se volvió a mirar a Nath, quien aún estaba ajustando el saco sobre los hombros de ella. ¿Eso se sentía cuando un chico la quería, y se preocupaba por ella? Esa misma calidez comenzó a sentirse en su pecho. Nunca había sentido algo así. Levantó sus ojos hasta que fijarlos en los de él.

Chloé iba a decir algo más, cuando Nath por fin notó a las dos parejas que acababan de salir del cine. Entrecerró los ojos al ver a Adrien tomar la mano de Marinette y besarla. Chloé también hizo un gesto de molestia, y el lindo momento quedó destruido.

De pronto, todos los presentes escucharon en sus celulares la familiar alarma de la alerta de akuma. ¡Por supuesto tenía que pasar eso y terminar de arruinar el momento!

-Creo que deberíamos volver al Grand Paris- comentó Chloé, pero Nath no la estaba escuchando en ese momento. Con su mirada fija en Marinette y Adrien, vio que éstos se habían separado del grupo y se apresuraron rumbo a un callejón. Aquello le pareció muy extraño al pelirrojo.

-¿Nath?- dijo Chloé- ¿a dónde vas?-

-Regresa tú al Grand Paris, yo… creo que algo está pasando. Te avisaré si averiguo algo importante- dijo Nath, corriendo tras Marinette y Adrien, tranquilo con el pensamiento de que Jean estaba a unos pasos de Chloé. Olvidándose por completo el saco que había puesto en los hombros de la rubia, el pelirrojo corrió tras la pareja.

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Callejón

Al mismo tiempo

Plagg no estaba nada contento con la presencia del akuma. Había esperado a que terminara la película, y se moría por regresar a casa para comer su delicioso queso.

-Tú dijiste que habría Camembert después del cine- se quejó el kwami cuando Adrien le pidió que saliera de bajo su camisa.

-Ahora no tengo tiempo de discutir contigo, hay un akuma atacando París y tenemos que encargarnos de él- dijo Adrien, rodando los ojos ante los reclamos de su kwami- Plagg, transfórmame-

Ante los ojos de Marinette, Adrien Agreste se convirtió en Chat Noir. Ambos habían acordado dejar pasar unos segundos entre las transformaciones de ambos: no querían que Hawkmoth se enterara de que eran una pareja: si lo hacía, podría fácilmente descubrir de quienes se trataba.

-Te estaré esperando, milady- dijo Chat Noir, besando la mano de Marinette y guiñándole un ojo- intentaré no terminar con el akuma hasta que tú llegues-

-Qué amable eres, chaton- dijo ella.

-Lo sé, soy todo un romántico. Te veré pronto, ma belle- dijo Chat Noir, guiñándole un ojo y activando su bastón, para desaparecer hacia uno de los techos. Marinette, a su vez, se volvió hacia Tikki, quien había salido de su pequeño bolso y flotaba a su lado.

-¿Estás lista?-

-Por supuesto, Marinette- dijo Tikki- ya sabes lo que tienes que decir-

-Tikki, transfórmame- dijo Marinette.

La joven heroína de traje rojo con motas negras apareció en el sitio donde había estado antes Marinette, pero Ladybug supo que algo andaba mal tan pronto como su transformación estuvo completa. Un par de ojos color zafiro, semiocultos bajo una mata de cabellos de color rojo brillante, la estaban observando desde la entrada del callejón, desmesuradamente abiertos.

-¿Ma… Marinette?- dijo el chico en voz alta, haciendo que a Ladybug se le pusieran los pelos de punta- ¿tú… tú eres Ladybug?-

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CONTINUARÁ…

Notas de Autor:

Coup de foudre: (francés) golpe de rayo, pero al mismo tiempo significa amor a primera vista, que te golpea tan fuerte como un rayo. Por eso los dos se ruborizaron cuando Nath dijo eso. ¡Nota interesante! Si recuerdan el episodio Orígenes parte 2, la infame escena del paraguas… cuando ambos se miran se escucha un trueno, una cosa lindísima que solo tiene sentido en francés.

¡Hola a todos! Marinette/Ladybug está metida en un enorme problema ahora que Nath descubrió su verdadera identidad. Solo basta ver que es lo que va a hacer el pelirrojo con esa información, y que consecuencias va a tener. ¡Muchas gracias por sus reviews! Nos leemos pronto.

Abby L.