PostRevelación. Todos los alumnos se sorprendieron al ver a Marinette Dupain-Cheng llegar ese día de la mano de Adrien Agreste, pero ninguno de ellos tanto como Chloé Bourgeois. Decidida a recuperar al chico del que estaba enamorada, Chloé obliga a Nathaniel a unirse a ella para intentar separar a la nueva pareja. Y habrían tenido éxito, de no ser por esos molestos sentimientos. Spoilers de la segunda temporada.

Nota Aclaratoria:

1) Los personajes no me pertenecen, salvo por algún OC que de pronto aparezca. Créditos a Thomas Astruc y compañía

2) Contiene spoilers de la segunda temporada

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CAPÍTULO 6

Callejón

Al mismo tiempo

La heroína sintió como si se le cayera el alma al suelo. En su prisa por alcanzar a Chat Noir, no se había detenido a verificar que estuviera sola. Sintió un horrendo vacío en el estómago. ¡Había cometido un enorme error! ¿Y ahora que iba a hacer? ¡Su compañero de la escuela la había visto transformarse en Ladybug!

-¿Ma… Marinette?- dijo el chico en voz alta, haciendo que a Ladybug se le pusieran los pelos de punta- ¿tú… tú eres Ladybug?-

Ladybug no sabía que decir, cómo responderle. ¡La habían descubierto! ¿Y ahora que hacía?

-Nath…- dijo la chica, sintiendo su corazón latir desbocado, la adrenalina corriendo a través de su cuerpo. No esperaba que sucediera eso jamás, prefería mil veces pelear contra cien akumas que enfrentarse a este problema. ¿Cómo había sido tan descuidada?

El chico pelirrojo la miraba boquiabierto, como si tampoco él pudiera creer lo que acababa de presenciar.

-Nath, no es lo que piensas, yo solo…- comenzó a decir Ladybug, pero no tenía caso. Nada de lo que dijera iba a cambiar lo que Nath había visto. Estaba perdida.

-Mari… digo, Ladybug- dijo Nath, apenado- yo solo estaba… no, no estaba, digo…-

Nathaniel no sabía que pensar. ¡La chica de la que estaba enamorado desde hacía todo ese tiempo era Ladybug! ¡Y vaya que eso explicaba tantas cosas! Para empezar, cómo Marinette siempre desaparecía cuando había un ataque, y no había manera de encontrarla. No sabía porqué no lo había pensando antes. ¡Si era evidente! Además, Ladybug tenía los ojos igual que ella, el mismo cabello y el mismo peinado. La misma actitud confiada y valiente.

¡Por supuesto que tenía que ser Marinette! No podía ser nadie más.

El pelirrojo sacudió la cabeza para deshacerse de ese pensamiento, pero se aclaró la garganta, y dio un paso hacia la horrorizada heroína.

-Yo… Marinette, no sabía que tú eras Ladybug pero…-

En ese momento, antes de que terminara de hablar, un bulto negro cayó entre ellos. Chat Noir había regresado por ella: se había dado cuenta de la tardanza de su compañera de equipo, y había visto parte de la escena.

-¿Qué sucedió, ma lady?- dijo Chat Noir, extrañado de la manera sorprendida y hasta cierto punto horrorizada de la heroína- ¿porqué no me has seguido? Realmente necesito que me des una pata…-

-Él… me vio transformarme- dijo ella en voz baja.

-¿QUÉ?-

-Lo que escuchaste- dijo Ladybug- él lo vio todo-

La expresión de Chat Noir se ensombreció al escuchar eso, y volvió sus ojos al pelirrojo, quien dio un paso atrás, asustado de ver al héroe de esa manera. Ni lento ni perezoso, Chat Noir tomó a Nathaniel del cuello y lo empujó contra la pared con fuerza. El pelirrojo ni siquiera tuvo tiempo de reaccionar, intentar evitarlo o defenderse. Cuando se dio cuenta, estaba contra la pared, con el largo bastón de Chat Noir sobre su cuello, y el héroe mirándolo con cara de pocos amigos, levantando su mano derecha con la clara intención de invocar su poder de Cataclismo.

-Coff cofff… espera…-

-Chat, espera, ¿qué estás haciendo? Nath no es…- dijo Ladybug, debatiéndose entre la sorpresa de que Nath la hubiera descubierto y la actitud de su compañero de equipo.

-¿Porqué la viste?- siseó Chat Noir, ignorando por un momento a Ladybug- ¿qué hacías en este callejón?¿Y porqué nos estabas siguiendo?-

Nathaniel parpadeó, meditando lo que el superhéroe acababa de decir. Nos estabas siguiendo, dijo Chat Noir. Entonces eso significaba que…

-¿Dijiste "nos"?- dijo el pelirrojo, abriendo los ojos desmesuradamente- entonces tú… ¿tú eres Adrien?-

Ladybug se palmeó la frente. Genial, Nathaniel ahora conocía la identidad de ambos. Chat Noir no se inmutó, y no pareció reconocer su error, sino que solo continuó apretando el bastón contra el cuello del chico para hacerlo callar.

-Cofff… cofff… detente…- intentó decir Nath, pero la voz ya no le salía de la garganta.

-Así está mejor- dijo Chat Noir con los ojos entrecerrados- te lo advierto…-

-Espera, por favor, mon chaton- dijo Ladybug, poniendo una mano sobre el hombro de su compañero- esto no está ayudando nada a solucionar la situación-

Chat iba a decir que no había nada que podían hacer para mejorar la situación, pero en ese momento se interrumpió al escuchar nuevamente la alerta de akuma. Se les estaba acabando el tiempo

-No tenemos mucho tiempo, ma lady- dijo Chat Noir, mirando mortificado su bastón por un momento, pero entrecerrando los ojos con dirección al chico pelirrojo- tenemos que arreglar este problema rápido-

Ladybug suspiró sonoramente. No sabía si eso era o no una buena idea, pero tenía que hacer algo al respecto. No tenía muchas opciones más que esperar que Nathaniel fuera una buena persona. No, tenía la certeza de que lo era. Tenía que confiar en él, en que podía guardar su secreto.

La heroína puso sus manos en los hombros de Chat Noir, haciéndolo dar un paso atrás y quitar el bastón del cuello que Nathaniel, el cual agradeció el gesto mientras que se frotaba la piel adolorida y respiraba hondo, aliviado de verse libre. Ignorando el gruñido bajo de su compañero, Ladybug se acercó al pelirrojo y lo miró a los ojos.

Mientras pasaba todo esto, Nathaniel estaba formulando un plan en su mente. ¡Eso era! Ese secreto que había estado buscando todo ese tiempo. Eso podía separar a Marinette y a Adrien. ¡Era una idea perfecta! Por supuesto que ninguno de los dos querría que sus identidades fuesen reveladas, y aceptarían cualquier condició ía condicionar su silencio a que ellos se separaran.

Nath alzó la mirada, y sintió los ojos de Marinette, es decir, de Ladybug, sobre los suyos, como si pudieran ver el fondo de su alma. Una punzada de culpa golpeó el corazón del pelirrojo. No, así no funcionaban las cosas. No podía extorsionar a Marinette para salir con él y esperar que se enamorara de él. Ya lo había intentado una vez, aunque en su defensa, fue cuando estaba akumatizado.

-Nath… estoy segura que tú eres nuestro amigo- dijo Ladybug, interrumpiendo sus pensamientos- y que también entiendes porqué tenemos que guardar el secreto de nuestras identidades. No nos protegemos a nosotros mismos, sino a nuestras familias y amigos. Sabes que mi maman et papa serán los primeros atacados si Hawkmoth llega a saber que…-

Nathaniel palideció. Tenía razón. Si Hawkmoth llegaba a saber que Marinette era Ladybug, Sabine y Tom Dupain-Cheng serían los primeros en ser atacados, además de Alya y sus otros compañeros en el colegio Françoise Dupont. Si Hawkmoth sabía que Adrien era Chat Noir, Gabriel Agreste y Nino seguramente serían los siguientes.

El pelirrojo suspiró largamente. Ladybug tenía razón. Tenía que guardar el secreto de todos, incluso de Chloé.

-Por favor, Nath, no puedes decir nada- continuó Ladybug.

-Está bien, Mar… digo, Ladybug- dijo Nathaniel, y se volvió a su compañero- Chat Noir-

-¿Está bien qué?- dijo Chat Noir, entrecerrado los ojos, aún amenazándolo con su bastón, y con los dedos de su mano derecha flexionados, formando una garra.

-Chaton…- lo reprendió Ladybug, pero el héroe siguió mirando amenazante al pelirrojo. Éste no lo culpaba, sobre todo porque tanto él, como la chica a la que amaba, y sus familias estaban en peligro si Nath llegaba a abrir la boca. Tenía todo el derecho de estar a la defensiva.

-No, está bien, Ladybug. Chat Noir solo quiere que las cosas queden claras- dijo Nathaniel, y se aclaró la garganta- les prometo a ambos que jamás revelaré a nadie su verdadera identidad-

-Tu palabra- dijo fríamente Chat Noir.

-¡Chat!- lo reprendió Ladybug, pero nuevamente el chico no la escuchó.

-Mi palabra- dijo seriamente Nathaniel.

Ladybug sonrió, y tras abrazar rápidamente a Nath en agradecimiento, lanzó su yoyo hacia uno de los techos.

-Muchas gracias, Nath- dijo ella, con una de las sonrisas más sinceras que Nath había visto en Marinette- sabía que podíamos contar contigo. Ahora, si nos disculpas, Chat Noir y yo tenemos trabajo que hacer-

La chica desapareció hacia el techo, en dirección del akuma que había aparecido en la ciudad hacía unos minutos. Chat Noir, antes de desaparecer también por las alturas usando su bastón, se volvió hacia él, aún mirándolo ceñudo y sospechosamente.

-Gracias- dijo Chat Noir, en un tono que sonaba más de advertencia que de agradecimiento. Nath lo entendía: Chat Noir sabía que él estaba enamorado de Marinette, y estaba celoso. Nath asintió seriamente, y el héroe activó su bastón y desapareció entre los techos de París.

El pelirrojo se frotó el cuello nuevamente, y suspiró en voz alta. Una horrible sensación de pánico comenzó a apoderarse de él. ¿Y ahora, qué iba a hacer?

Nath se dejó caer en el suelo del callejón, y se llevó las manos a la cabeza, alborotándose los cabellos en un gesto de desesperación. Lo que ahora sabía cambiaba absolutamente todo. No podía separar a Adrien de Marinette. Porque separar a Adrien de Marinette sería lo mismo que separar a Chat Noir de Ladybug: un completo desastre que causaría un montón de problemas, y que potencialmente sería peligroso, para ellos, sus familias, y todo París.

Y por otro lado estaba Chloé. La promesa que le había hecho. Y cómo ella ya había cumplido con su parte del trato. ¡Théo iba a estar en problemas de nuevo!

Nath se pasó una mano por los cabellos otra vez, y después se frotó los ojos. ¿Cómo le iba a decir a Chloé que no iba a poder cumplir con su parte del trato? Si bien tenía miedo de su enojo, de que retire el apoyo a Théo, tenía más miedo de ver su mirada de decepción y de tristeza.

"Oh, mon Dieu, ¿qué voy a hacer?"

Se quedó sentando en el suelo, a la mitad del callejón, sin importarle que la lluvia lo hubiera ya empapado. No quería levantarse, no quería enfrentar la situación. No quería decepcionar a Chloé, diciéndole que no la iba a ayudar.

Nathaniel se abrazó a si mismo, sintiendo sus brazos descubiertos. Claro, le había dado su saco a Chloé. Sonrió levemente al recordar eso, pero su sonrisa no duró al recordar casi de inmediato su predicamento.

Volvió a frotarse los brazos mientras que pensaba en Chloé. Se había visto tan linda, verla por primera vez sin maquillaje, con el cabello suelo. Y cuando sonreía… bueno, cuando sonreía sinceramente, se le formaban un par de hoyuelos en las mejillas que se le veían muy bonitos. Aún estaba pensando en ello cuando escuchó el sonido de un relámpago.

"Un coup de foudre", pensó Nath. Y entendió lo que eso era exactamente lo que le estaba pasando.

Chloé. Había conocido una faceta de Chloé que, estaba seguro, nadie más había visto, y poco a poco se había olvidado de Marinette. Ahora lo entendía. Había visto la bondad que había en su interior. Y le gustaba. No quería admitirlo, pero quiza… solo quizá… se estaba enamorando.

"Pero, ¿en qué estás pensando?", pensó para sí mismo "si no tenías oportunidad con Marinette, mucho menos tienes oportunidad alguna con Chloé"

Se cubrió la cara con las manos. ¿Porqué le tenían que pasar esas cosas a él?

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Penthouse del Grand Paris

Al mismo tiempo

Chloé miró a través de la ventana hacia la ciudad, mientras que se cruzaba de brazos, sus hombros aún cubiertos por el saco de Nath. La lluvia que había comenzado tan levemente hacía un rato cuando estaba fuera con el pelirrojo, se había convertido en una fuerte tormenta. Ya había oscurecido, y la noche se iluminaba de tanto en tanto con los relámpagos que cruzaban el cielo.

-Un coup de foudre- dijo Chloé en un susurro, sonriendo para sí misma. Su sonrisa se borró casi de inmediato al recordar que Nathaniel había corrido detrás de Adrien y Marinette, y realmente esperaba que ya hubiera llegado a casa a salvo.

La chica se dejó caer sobre el sofá y levantó las piernas. Giró su cabeza hacia su derecha y hundió su rostro en el interior del saco de Nath. Respiró hondo, percibiendo el agradable aroma del chico que aún estaba impregnado en la prenda.

-Bonsoir, París- se escuchó a la distancia la voz de Nadja Chamack- reportando que en estos momentos está ocurriendo un ataque de asuma en Montmartre, a unos metros del Moulin Rouge. Ladybug y Chat Noir se están haciendo cargo de la situación. En otras noticias…-

Chloé no escuchó nada más. Había apoyado su cabeza sobre el descansabrazos del sofá, y pronto el sueño la envolvió.

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Basilique du Sacré-Coeur

Poco después

Tras vencer al akuma que había aparecido esa tarde en Montmartre, Ladybug y Chat Noir habían tomado refugio en una de las torres de la basílica del Sacre-Coeur. Ahí, ambos chicos se detransformaron. Marinette suspiró aliviada de haber terminado esa pelea, y sacó un par de macarons para alimentar a los kwamis para hacerlos recargar sus energías, pero Adrien se cruzó de brazos y se dejó caer sobre una banca, enfurruñado.

-¿Adrien?- dijo Marinette, extrañada del mal humor del chico- ¿qué pasa? ¿porqué estás tan enojado?-

-Ese Nathaniel…- siseó el chico.

-Es nuestro amigo, mon chaton- le dijo ella- y nos dio su palabra. No es ideal, pero…-

-Él está enamorado de ti, lo ha estado desde antes de que nos conociéramos- dijo Adrien con un poco de amargura en su voz- ¿estás segura de que podemos confiar en él?-

Marinette lo miró con una leve sonrisa. Aww, su chaton estaba celoso. La chica se acercó a él y se dejó caer a su lado, apoyando la cabeza sobre el hombro de Adrien, quien ronroneó inconscientemente, contento por el contacto con su Lady, pero aún estaba muy preocupado.

-Nath es un buen chico, estoy segura- dijo Marinette con seguridad- no nos va a traicionar-

Sorpresivamente para ella, Adrien la rodeó con sus brazos y la atrajo hacia sí mismo. Fue un abrazo un poco posesivo y… preocupado.

-Adrien…-

-Tengo miedo… que use lo que sabe para intentar separarnos- dijo Adrien en voz baja, la cual se escuchaba un poco quebrada… o quizá era la imaginación de Marinette- imagina que diga que… salgas con él a cambio de que no revele nuestro secreto…-

-Nos dio su palabra…-

-Y además lo hemos visto con Chloé- continuó Adrien- ¿y si le dice a ella? Chloé sí es capaz de… extorsionarme para que salga con ella a cambio de guardar nuestro secreto. Yo… ¡Yo no quiero perderte, bugginette!-

Marinette abrió los ojos, sorprendida. No había pensado en todo eso. Adrien tenía razón, no era imposible que Nath usara el conocimiento de su secreto para extorsionarlos, pero… también tenía la corazonada de que podía confiar en el pelirrojo.

La chica se separó un poco de Adrien y se volvió hacia él, y vio que el chico estaba cabizbajo con una expresión afligida. Marinette sonrió y le acarició el cabello.

-Mon chaton… Adrien…- dijo Marinette en voz baja, tomándolo de la mejilla y haciendo que él se volviera hacia ella- por favor, confía en mí. Nath nos dio su palabra, no nos va a traicionar-

-Pero, ¿y si lo hace?-

-Entonces, nos apuramos en vencer a Hawkmoth, y nuestras familias estarán a salvo- dijo Marinette- llevo más de dos años enamorada de ti, yo tampoco te quiero perder, mon chaton- añadió, besándolo en la mejilla.

Adrien sonrió por fin.

-Está bien- dijo el chico- si dices que confías en él, yo también confiaré en él, bugginette-

Marinette se levantó, se sacudió el polvo, y le ofreció la mano.

-Vamos a casa, Adrien- dijo la chica, guiñándole el ojo- mi nonna está en París y quiere cenar con nosotros-

Adrien asintió, recordando a la abuela italiana de la chica. Pronto ambos se transformaron de nuevo, y se dirigieron por los techos de París a la panadería Dupain-Cheng. Chat Noir se esforzaba por sonreír, aunque seguía sintiéndose un poco intranquilo. No le gustaba mucho la situación, pero esperaba que Marinette tuviera razón, y que Nathaniel guardara silencio. Y si no lo hacía, él personalmente se encargaría de hacerlo pagar por su indiscreción; usaría el Cataclismo en su cara.

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Colegio François Dupont

Al día siguiente

Chloé no pudo evitar notar que Nath la había estado evitando todo el día. Si había algo que el pelirrojo sabía hacer bien era pasar desapercibido, y vaya que había desarrollado esa habilidad en un arte. Cada vez que la chica rubia se acercaba a él para charlar y preguntarle que era lo que había encontrado la tarde anterior, éste desaparecía entre la multitud.

Ella no sabía que pensar. Se puso las manos en la cintura, ofendida, y se fue con Sabrina, murmurando para sí misma que era ridículo que alguien como Nath la estuviera evitando.

La verdad es que Nathaniel, escondido en ese momento en uno de los cubículos del baño de chicos, sintiéndose muy culpable. Sabía lo que tenía que hacer: decirle a Chloé que no podía seguir adelante con su plan, que la separación de Adrien y Marinette podría poner a París en peligro. No, no podía decir nada de eso. ¡Adivinaría en seguida que ellos dos eran Ladybug y Chat Noir!

Entonces, ¿qué podría hacer?

Sacudió la cabeza. No, no tenía que dar explicaciones, solo tenía que acercarse a ella y decirle que no quería seguir ayudándola, y atenerse a las consecuencias.

Aunque una de las consecuencias fuera que ella lo odiara.

La sola idea de que Chloé lo odiara hacía que se le retorcieran las tripas. ¡No quería que Chloé lo odiara! Sacudió la cabeza. ¿Desde cuando le importaba tanto lo que la rubia hija del alcalde pensara de él? Hace unas semanas la hubiera ignorado olímpicamente, pero desde que tomó su mano, desde que cumplió su promesa…

…desde que Nath vio esa OTRA parte de Chloé, la parte amable y gentil, no quería dejarla ir.

El chico sacudió la cabeza.

-Arggg, ¡no puede ser!- se quejó tristemente.

-Uh… ¿hola?¿estás bien?- dijo una voz fuera de su cubículo, proveniente seguramente de los lavamanos.

-Sí, estoy perfecto- dijo Nath sarcásticamente.

El pelirrojo dejó escapar un largo suspiro y salió del cubículo, pensando que ya había esperado suficiente para darle oportunidad a Chloé de irse a casa. Cuando abrió la puerta del cubículo, vio que alguien lo estaba esperando, y palideció al verlo.

Adrien estaba ahí.

Adrien. Chat Noir. Estaba en los lavamanos, y lo miraba cruzado de brazos y con cara de pocos amigos.

-Eh… yo…- comenzó a decir el pelirrojo.

El chico rubio continuó cruzado de brazos tan pronto, pero alzó una ceja tan pronto como vio la expresión del pelirrojo. Mientras lo hacía, Nath pudo notar el anillo blanco que el chico llevaba en su mano.

-¿Qué sucede, Nath?- dijo Adrien- no sonabas muy bien-

El pelirrojo sacudió la cabeza.

-No es nada- dijo Nathaniel- el hecho de que ustedes sean… ya sabes… ellos, es demasiado problemático para mí-

-¿Te importaría elaborar?- dijo Adrien.

Nathaniel no sabía si debería decirle lo que había pasado entre él y Chloé. ¿Debería confiar en él? Finalmente, Adrien y Marinette habían confiado en él, aunque fuera porque no tenía otra opción.

-¿Puedes… puedes guardar un secreto?- dijo Nath, y Adrien asintió- ¿de Marinette también?-

Adrien dudó por unos segundos, sin estar muy seguro si debía guardar secretos de Marinette, pero finalmente asintió de nuevo.

-Yo… Chloé y yo los hemos estado siguiendo estas últimas semanas- confesó Nathaniel- queríamos… separarlos, porque nos dolió mucho que estuvieran juntos. Por eso los estaba siguiendo ayer. Y me doy cuenta…- sacudió la cabeza- y como ustedes son… ellos, no puedo permitir que se separen. ¡Todo París cuenta con ustedes! Y ahora… no sé como decirle a Chloé que ya no voy a ayudarla… sin que me odie por… porque ella me…no, yo la… no… argggg…-

Adrien abrió los ojos desmesuradamente mientras escuchaba aquella confesión. Si las cosas hubieran sido diferentes, si Nathaniel aún ignorara sus identidades, hubiera sido una historia bastante divertida. Tras unos segundos, el chico sonrió y le dio unas palmadas en la espalda.

-Pues… quiero que sepas que… Marinette confía ciegamente en ti- dijo Adrien, encogiéndose de hombros y mirando hacia un lado- y yo, por extensión, también confío en ti. Sé que esto es… inconveniente para ti-

Inconveniente era la subestimación del siglo.

-Sé que no me lo has pedido, pero déjame darte un pequeño consejo. Yo he sido amigo de Chloé toda la vida- dijo Adrien- ella es bastante buena para descubrir que alguien le está mintiendo. Dile la verdad. Que te enteraste de algo importante que cambia las cosas, y que no le puedes decir…-

Nath sabía que esa era la respuesta, la única respuesta, pero no quería aceptarla.

-Es más fácil decirlo que hacerlo, lo sé- dijo Adrien antes de que Nath dijera algo, y entrecerró los ojos al ver lo desolado que se notaba el pelirrojo, y entrecerró sospechosamente los ojos- espera un segundo… ¿ella te gusta?-

Nathaniel se ruborizó hasta la raíz del cabello ante la sugerencia.

-¿Qué?¿Que me… que me…? No, por supuesto que no- dijo él, sacudiendo vigorosamente la cabeza y haciendo que Adrien riera en voz baja.

-De acuerdo- dijo Adrien, sin creerle ni un poco, pero decidiendo no presionar más el asunto- te deseo suerte con Chloé. Y si hay algo que podamos hacer para ayudarte…-

Nath sonrió tristemente.

-No, creo que tengo que es algo que yo mismo tengo que hacer- dijo el chico pelirrojo- gracias por todo-

-Gracias a ti, Nath- dijo Adrien mientras que el otro salía del baño de chicos. No había querido confiar en él cuando vio que Marinette era Ladybug, pero su bugginette tenía razón, podía confiar en su palabra.

Adrien salió también del cuarto de baño, y se encontró a Nino en el patio del colegio.

Mate!- dijo el chico- ¿qué pasó? Estás muy serio-

-Nada, todo está muy bien- dijo Adrien.

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Le Grand Paris

Esa tarde

Nathaniel esperaba nervioso en el lobby del hotel. Por la mirada del mayordomo Jean, Chloé no parecía estar del mejor humor, pero era necesario que hablara con ella lo más pronto posible. Se lo debía.

Unos diez minutos después, el pelirrojo vio bajar a Chloé al lobby, y señaló fríamente uno de los sillones. Nath asintió y tomó asiento en el sitio señalado, mientras que la chica tomaba asiento frente a él.

-¿Y bien?- dijo Chloé aún con una expresión fría, cruzando las piernas mientras que sacaba una lima para las uñas- ¿querías hablar conmigo?-

Nath asintió nerviosamente. Había sentido nuevamente la usual frialdad de la chica a que llevaba tantos años acostumbrado. Chloé, por su parte, lo miró fijamente, notando que Nath estaba incomodo y nervioso.

-¿Me vas a decir porqué has estado escondiéndote de mí todo el día?- dijo la chica rubia, y Nath volvió a asentir- bien, te escucho-

El pelirrojo dudó por unos segundos. No podía hacerlo. ¿Y si le decía la verdad? No, había dado su palabra, y todo París podía estar en riesgo si Chloé decidía extorsionar a Ladybug… es decir, a Marinette. No, Adrien tenía razón, tenía que decirle que no podían seguir intentando separarlos.

-Yo… lo lamento mucho, Chloé. No sabía… como decírtelo- dijo Nathaniel cuando por fin pudo comenzar a hablar- pero… no puedo continuar ayudándote a separar a Adrien de Marinette-

Chloé ya se imaginaba que diría eso, por su actitud de ese último día, así que solo arqueó una ceja con una expresión de pocos amigos. Un escalofrío recorrió al pelirrojo. La chica había regresado a su habitual frialdad.

-¿Y bien?¿Porqué no?- preguntó ella.

-Porque… yo… ahora que ya lo pensé bien, no creo que sea buena idea- dijo Nathaniel nerviosamente- no es bueno meterse en asuntos del corazón. Y el hecho de que no hayamos tenido éxito es una señal de que deberíamos desistir…-

Chloé entrecerró los ojos. Nath estaba demasiado nervioso, y no podía siquiera mirarla a los ojos, sino que mantenía sus ojos fijos en el suelo.

-Estás mintiendo- siseó Chloé, sin quitar los ojos de Nath, quien podía sentir su mirada sobre él- ¿qué sucedió?¿qué es diferente?-

-Nada-

-Mientes- insistió Chloé, cruzándose de brazos y con una expresión que parecía como si pudiera fulminarlo con la mirada- dime la verdad. Encontraste algo en el callejón cuando seguiste a Adrichou y a la panadera-

-No, no encontré nada- dijo Nathaniel, haciendo una mueca al ver que Chloé estaba regresando a su antigua personalidad- es solo qué…-

-¡Mientes!- lo interrumpió la chica rubia, notando que no la había corregido cuando llamó a Marinette "la panadera"- ¡ni siquiera puedes mirarme a los ojos! ¿Crees que soy una tonta?-

-No, Chloé, claro que no, por favor escúchame- dijo Nath, haciendo un esfuerzo por levantar la vista, de lo cual se arrepintió de inmediato- no saldrá nada bueno de separarlos, y no creo que…-

Pero Chloé ya estaba furiosa y había escuchado suficiente. Se puso de pie, y comenzó a caminar lejos de él, rumbo a los elevadores.

-No quiero seguir escuchando tus excusas- dijo Chloé deteniéndose de pronto y volviéndose hacia él- esta misma noche hablaré con mi papa para que te quite la beca, y le cobre al bueno para nada de tu maestro hasta el último centavo que le debe, por incumplir tu parte del trato-

Nathaniel ya se esperaba ello, así que asintió en silencio.

-De acuerdo, lo entiendo, yo rompí mi parte del trato- dijo el pelirrojo, caminando hacia ella y jugando nerviosamente con los dedos- Chloé, antes de que te vayas, quiero que sepas que yo no quería… ejem… estos últimos días… trabajar junto a ti… me ha mostrado una parte de ti que no conocía antes. Y… no sé expresarme bien con las palabras, pero yo te…-

-¡No me interesa!- lo interrumpió Chloé, dándole la espalda, mientras intentaba esconder las lágrimas de él- oh, ¿ibas a decir que estás enamorado de mí?¿Por eso hiciste ese ridículo dibujo? Jajajaja- se burló, pero su risa carecía de cualquier tipo de humor- lo lamento, cabeza de tomate, pero yo solo tengo ojos para mi Adrichou adorado-

-Chloé, yo…- comenzó Nathaniel.

-¡Calla! Tú no eres nadie- dijo Chloé, reprimiendo un sollozo- eres un pobretón que tiene que estudiar arte a base de becas y buena voluntad de otras personas. ¿No lo entiendes? Yo solo te estaba usando para separar a la panadera de mi Adrichou, así que no te hagas ilusiones. ¿En serio creíste que… que me iba a enamorar de ti? ¡Ja! Como si eso fuera posible. Y ahora, ya que dijiste que no me vas a ayudar… ¡largo de aquí, artista de pacotilla!-

Nathaniel abrió la puerta para intentar decir algo, pero no pudo. Sentía como si su corazón se rompiera mientras miraba a la chica desaparecía tras las puertas del elevador. Cabizbajo, dio media vuelta y salió del Grand París arrastrando los pies y con las manos en los bolsillos de su pantalón. Caminó tambaleante hacia Trocadéro, y se dejó caer en uno de los escalones, sintiendo su corazón completamente roto.

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Guarida de Hawkmoth

Al mismo tiempo

-Ah, las decepciones amorosas duelen, sobre todo cuando uno quiere hacer lo correcto- dijo Hawkmoth, tomando una de las mariposas blancas en su mano, y convirtiéndola en un akuma- vuela, mi pequeño akuma, y ennegrece su corazón-

El akuma salió por la ventana, y se dirigió a la ciudad.

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Place de Trocadéro

Poco después

Nathaniel estaba dibujando sobre su cuaderno, intentando olvidar lo que acababa de pasar. Dibujar siempre había logrado quitarle la tristeza, pero esta vez era imposible. Las lágrimas que luchaba por contener nublaban su vista.

"Ya sabía que esto iba a pasar", pensó Nath, apretando su mano alrededor de su lápiz de dibujo "¿porqué siempre me pasa esto a mí?"

Mientras el chico suspiraba y se cubría la cara con las manos, suspirando tristemente y aún sosteniendo su lápiz, el akuma que Hawkmoth acababa de liberar. El contorno de una mariposa se formó alrededor de los ojos de Nathaniel.

-¿No te molesta que las cosas no sean como tú deseas?- dijo la voz de Hawkmoth en su mente- ¿que cada vez que que abres tu corazón a alguien seas decepcionado de esa manera tan dolorosa?-

Nathaniel levantó la mirada. Ya había tenido esa sensación antes. Las memorias de lo que había sucedido cuando estuvo akumatizado la última vez regresaron rápidamente a él. La cita con Marinette y cómo lo había engañado para tenderle una trampa junto con Chat Noir. Y ahora Chloé, quien le acababa de confesar que solo lo había usado para separar a Adrien de Marinette.

-Dessinateur, te daré una segunda oportunidad de dibujar el mundo como te plazca, y usar tus poderes para cambiar la realidad- continuó hablando Hawkmoth- pero a cambio, quiero que me des los Miraculous de Ladybug y Chat Noir-

-Será un placer, Hawkmoth- respondió Nathaniel, justo antes de que el poder del akuma lo envolviera, convirtiéndolo de nuevo en Le Dessinateur.

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CONTINUARÁ…

¡Hola a todos! Espero que les haya gustado este capítulo, aunque tengo que admitir que me salió un poco largo para lo que esperaba. Muchas gracias por seguir leyendo, y por sus reviews. Nos leemos pronto.

Abby L.