PostRevelación. Todos los alumnos se sorprendieron al ver a Marinette Dupain-Cheng llegar ese día de la mano de Adrien Agreste, pero ninguno de ellos tanto como Chloé Bourgeois. Decidida a recuperar al chico del que estaba enamorada, Chloé obliga a Nathaniel a unirse a ella para intentar separar a la nueva pareja. Y habrían tenido éxito, de no ser por esos molestos sentimientos. Spoilers de la segunda temporada.

Nota Aclaratoria:

1) Los personajes no me pertenecen, salvo por algún OC que de pronto aparezca. Créditos a Thomas Astruc y compañía

2) Contiene spoilers de la segunda temporada

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CAPÍTULO 7

Penthouse de Le Grand París

Al mismo tiempo

Chloé había visto, a pesar de las lágrimas de sus ojos, a Nathaniel salir del hotel y rumbo a la calle por medio de las cámaras de seguridad del hotel que tenían línea directa a su habitación. Una vez que todo rastro del pelirrojo desapareció de las pantallas al cruzar la calle frente al hotel, la chica se dejó caer sobre su cama y se echó a llorar.

¿Porqué estaba llorando? No lo sabía, no estaba segura.

Su primer pensamiento fue que era porque sentía como si Nathaniel la hubiera traicionado, negándose a seguir ayudándola a separar a Marinette y Adrien, a pesar de que ella había cumplido con su parte del trato. Pero no, no era eso. Los últimos días había logrado tolerar bastante bien el hecho de que esos dos estuvieran juntos, e incluso Chloé tenía que admitir que se había pillado a sí misma pensando en Nath en vez de en Adrien.

"Entonces, ¿porqué estoy llorando?", pensó ella.

Se incorporó sentada en su cama, mientras que los gruesos lagrimones seguían saliendo de sus ojos de manera incontrolable, sollozos hacían eco en su habitación. Tomó entre sus manos el saco que el pelirrojo le había prestado el día anterior, y lo estrechó contra su pecho.

La puerta del elevador se abrió, y vio llegar a su mayordomo, Jean, parpadeando y dirigiéndole una mirada preocupada al verla.

-Pero… mademoiselle, ¿qué fue lo que le sucedió?- dijo el mayordomo- ¿se encuentra bien?-

-¡No!- dijo ella, tomando una almohada y lanzándola contra Jean- ¡claro que no estoy bien!¿Porqué tienes que hacer preguntas tan estúpidas?-

Jean no se movió mientras que la almohada chocaba contra su cara, y no hizo ningún comentario al respecto, pero tenía una expresión preocupada.

-¿Mademoiselle necesita algo?- dijo el mayordomo.

-¡Necesito que me dejen tranquila!- giró Chloé, abrazando a Doudou Malin con una mano, el saco de Nathaniel en la otra, y dejándose caer nuevamente sobre su cama, ovillada, y aún sollozando. Sentía un horrible vacío en su pecho, una opresión que no la dejaba respirar.

Jean sonrió tristemente, y desapareció de nuevo por el elevador, dándole un poco de espacio a su protegida, pensando en ir a preparar un buen capuchino a la crema para cuando Chloé se sintiera un poco mejor.

La chica rubia seguía llorando, sin dejar de abrazar con fuerza a Doudou Malin. Recordaba cómo el pelirrojo se había ido, cabizbajo y triste, y todo por culpa de ella. No había sido su imaginación ni había estado equivocada. Nath había estado a punto de confesar su amor por ella. ¡Eso era lo que iba a decir el pelirrojo! Y ella…

-… y yo no lo dejé- dijo ella entre sollozos- yo no dejé que me dijera… y luego… le dije que….-

Tomó a Doudou Malin y lo lanzó contra la pared, para después darse la vuelta sobre la cama y continuar llorando sin soltar el saco de Nath. ¿Qué había hecho? Le había dicho que no le importaba, le había dicho que solo lo había usado para que la ayudara. Y eso no era verdad. ¡No era verdad! ¡Claro que consideraba a Nath su amigo! No, no un amigo. Algo más que eso.

Se limpió los ojos con el dorso de su mano, y cruzó su habitación hacia el sofá donde había dejado caer su bolso de la escuela. Lo vació por completo sobre el suelo, y sacó el dibujo de la lata de sopa de tomate que Nath. Había algo ahí que no había notado. Una pequeña nota, en el borde del dibujo, escrito con la elegante caligrafía del pelirrojo.

No puedo esperar a verte. Nath. !

Junto a la frase había un signo de admiración encerrado en un cuadro, como el chico solía firmar sus dibujos y pinturas. Nuevas lágrimas se formaron en los ojos de Chloé, mientras ponía la hoja de papel en su peinador y regresaba a su cama, arrastrando los pies.

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Entrada del Louvre

Poco después

Comenzaba a anochecer, y Marinette y Adrien iban saliendo del museo, donde habían pasado la tarde con Alya y Nino. La otra pareja se había aburrido pronto y se había retirado, mientras que tanto Marinette como Adrien se estaban divirtiendo mucho con un juego que inventó el último: hacer una lista de obras de arte y buscarlas por todo el museo.

No era tan fácil como parecía.

Como Adrien y Marinette iban ganando por mucho, Alya y Nino se habían rendido y se habían ido a casa, dejando a sus amigos solos en el museo.

-No puedo creer que esos dos se hayan enojado- dijo Marinette riendo mientras que ambos salían por la pirámide del Louvre y cruzaban la calle hacia l'Arc du Carrousel. Hacía buen tiempo, y les apetecía cruzar el jardín de Tuilleries-

De pronto, ambos lo escucharon, la conocida alarma sonando desde la entra del museo.

-Alerta de akuma- dijo Adrien, frunciendo el entrecejo.

-Oh, no- dijo la chica, poniéndose una mano en la frente- ¿ahora quién podrá haber sido?-

-Creo que hay una forma de averiguarlo- dijo Adrien, señalando uno de los locales cercanos.

Los chicos cruzaron la calle nuevamente, esta vez hacia unos locales cercanos donde se vendían postales, y miraron a través del aparador, donde había un televisor encendido.

-Bonsoir, París, aquí Nadja Chamack- dijo la conocida reportera en la televisión- informándoles que tenemos un nuevo asuma esta tarde, y ha ocurrido algo bastante inusual. Es el mismo akuma que ya habíamos conocido hace dos años, Le Dessinateur, en la cima de la tour Eiffel. Solo nos resta esperar que Ladybug y Chat Noir lleguen a vencerlo. Sugerimos que los civiles eviten el área…-

-¿Nath?- dijeron Marinette y Adrien al mismo tiempo mientras se miraban entre sí- ¿cómo pudo pasar algo así?-

Mientras que Marinette entrecerraba los ojos, pensando en cual sería la causa de que fuera akumatizado, Adrien se palmeó la frente.

-Oh, no…- dijo Adrien, recordando en ese momento el intercambio que había tenido con el pelirrojo esa misma mañana en el baño de chicos del colegio. Rápidamente le contó a Marinette lo que había sucedido, y lo que el pelirrojo iba a hacer mientras que ambos corriendo a un callejón cercano.

La chica se llevó las manos a la boca cuando terminó de escuchar el relato.

-Entonces Nath seguramente fue akumatizado por algo que Chloé le dijo- dijo la chica, frotándose la frente con una expresión exasperada- sabes como es-

-¿Crees que Dessinateur vaya tras Chloé?- preguntó Adrien, un poco preocupado por su amiga- ¡puede estar en peligro!-

-Nath está en la torre Eiffel, y no en casa de Chloé. Y Nadja Chamack no dijo nada sobre que estuviera acompañado, o que hubiera atacado otra parte- dijo Marinette, pensativa- pero tienes razón, puede estar en peligro. O puede ser una trampa, creo que deberíamos dividirnos. Tú ve a donde está el akuma, y yo iré al Grand Paris a asegurarme que Chloé esté a salvo. Te alcanzaré tan pronto como pueda-

-¿Estás segura de esto, bugginette?- preguntó el chico.

-No tardaré, lo prometo, mon chaton-

Adrien asintió, aún preocupado, mientras ambos miraban que Plagg y Tikki salían de sus escondites, esperando la orden de la transformación.

-Oh, no- se quejó el kwami del gato negro- ¿vamos a transformarnos? ¡Pero si muero de hambre! ¡Necesito Camembert!-

-Más tarde, tenemos trabajo que hacer- dijo el chico sin mirarlo, sino más bien sonriendo mientras los ojos de Marinette estaban sobre los de él- Plagg, transfórmame-

-Tikki, transfórmame-

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Le Grand Paris

Poco después

Ladybug aterrizó sobre el balcón de la habitación de Chloé en el Grand Paris, y miró hacia la tour Eiffel. Tenía que darse prisa: su chaton iba para allá, y estaba a punto de pelear contra un akuma él solo mientras que ella estaba ahí, intentando averiguar que era lo que le había pasado a Nath para ser akumatizado una segunda ocasión.

La chica golpeó un par de veces la puerta del balcón y, al no recibir respuesta, abrió la puerta y entró a la habitación.

-Mmmff…- dijo la heroína en un gesto reprobatorio. Estaba un poco molesta de que, por enésima vez, Chloé Bourgeois sea la culpable de causar un akuma, pero si la chica podía darle una pista sobre lo que había pasando entre ellos, valdría la pena la visita.

Ladybug cruzó la enorme habitación hasta donde estaba la cama, y se sorprendió al encontrarla vacía. En vez de ello, encontró a la chica en el suelo, tumbada y ovillada sobre el edredón, y abrazando una prenda de vestir de color gris. No parecía estar dormida, y podía escuchar sus sollozos.

La heroína se puso de rodillas a su lado y movió levemente a la rubia.

-Chloé…- dijo preocupado- ¿te encuentras bien?-

Chloé se volvió hacia Ladybug, mirándola con los ojos enrojecidos y húmedos. Era obvio que no se esperaba encontrar a la heroína en su habitación.

-¿La… Ladybug?- dijo la chica, sorprendida de su visita, e intentando incorporarse. Se limpió torpemente los ojos con el dorso de su mano, corriéndose el maquillaje, pero no se lanzó a abrazar a la heroína como normalmente hacía. En vez de ello, sus ojos volvieron a humedecerse e hizo un puchero.

Al verla en esas condiciones, Ladybug no tuvo corazón para reclamarle lo que le había pasado a Nath. En vez de eso, le ofreció la mano para ayudarla a levantarse. Chloé la miró, dudosa, y tras tomarla se sentó sobre el suelo. Ladybug se sentó junto a ella.

-¿Qué haces aquí?- preguntó la chica rubia, haciendo un gran esfuerzo para mantener una expresión neutral, pero fallaba espectacularmente- no es… no es que no me agrade tu visita, pero no es el… mejor momento-

-Me doy cuenta- dijo la heroína, mirando a su alrededor- no me digas… ¿sucedió algo malo entre Nath y tú?-

Chloé parpadeó.

-¿Conoces a Nathaniel?- dijo la chica, confundida.

-Eh… yo… claro que sí lo conozco- dijo Ladybug nerviosamente- de hace un par de años, cuando fue akumatizado y vino a atacarte. Recuerdo a la mayoría de los que han sido akumatizados. ¿Y bien?¿Discutieron?-

-Yo…- dijo la chica rubia, sus ojos humedeciéndose, y abrazando la prenda gris contra su pecho- es mi culpa… le dije que no lo quería… que no se hiciera ilusiones… pero yo… yo no sé…-

-A ver, no entiendo lo que está pasando, Chloé- dijo Ladybug, comenzando a perder la paciencia, mirando de reojo el reloj. El tiempo pasaba, y Chat Noir estaba peleando solo en la torre Eiffel.

-Yo… lo convencí de que me ayudara a separar a Adrien de Marinette… dos chicos de mi colegio, quiero decir- dijo Chloé, y Ladybug alzó las cejas, no porque ignorara eso, sino porque le sorprendió que la chica rubia no dijera su nombre con desdén, como acostumbraba- fue un capricho. Yo… he estado enamorada de Adrichou desde que éramos pequeños. Pero hoy… cuando se negó a seguir ayudándome, me dijo… me trató de decir… que le gustaba…o que me quería, no sé…-

Aquello dejó boquiabierta a Ladybug, pues no se esperaba para nada esa respuesta. Nathaniel había cumplido su promesa, no había revelado su identidad a Chloé, pero eso no fue lo que desató esa reacción en ella. ¿Entonces, Nath se había enamorado de Chloé?

-Pero no lo dejé decírmelo…- dijo Chloé, cubriéndose las manos y volviendo a sollozar como cuando recién había llegado- y le dije que no se hiciera ilusiones… que solo lo estaba usando…pero la verdad…-

-Pero la verdad es que tú también estás enamorada de él- terminó de decir la chica. No era una pregunta.

-¡Sí!¡No! ¡Por supuesto que no!- dijo Chloé, y sacudió la cabeza, para después cubrirse la cara con las manos- arggg… ¡no lo sé!-

Ladybug se frotó la frente en un gesto impaciente.

-De acuerdo, ya entendí- dijo Ladybug, rodando los ojos y en un tono exasperado- él está enamorado de ti, tú estás enamorada de él, pero eres demasiado orgullosa y terca para admitirlo-

Chloé la miró boquiabierta.

-¿Qué dices?- dijo la chica.

-Lo que escuchaste- dijo Ladybug, señalando la prenda que la chica estaba estrechando contra su pecho- supongo que esa es la razón por la que estás abrazando su saco-

-Yo no…- dijo ella- ¿cómo sabes que es su…?-

-Lo supuse. Hablaremos de esto más tarde- dijo Ladybug, rodando los ojos- ahora, necesito urgentemente tu ayuda. Nath acaba de ser akumatizado. Chat Noir está peleando solo con Le Dessinateur en la torre Effiel-

Chloé sintió como si un enorme balde de agua helada hubiera caído sobre su cabeza. ¿Otra vez había sido akumatizado?¿Por su culpa? La chica se volvió a dejar caer al suelo, ovillando y hundiendo su cara en el saco del pelirrojo.

-Todo esto es mi culpa- dijo la chica rubia- Nath volvió a ser akumatizado… y todo es mi culpa…-

-Eh…- dijo Ladybug, sin poder negar que eso fuera cierto- pero esta es tu oportunidad de mejorar las cosas, Chloé. Vamos- añadió, ofreciéndole la mano de nuevo.

Chloé miró la mano extendida, y luego a Ladybug. No sabía si debía o no tomarla. Si lo hacía… ¿significaba que aceptaba que estaba enamorada del pelirrojo? No, era una oportunidad de arreglar lo que había causado. Pero, ¿qué podía hacer para ayudar a Nath? Estaba akumatizado… ¿la escucharía?

La chica rubia levantó los ojos, y vio la mirada confiada en los ojos de Ladybug. Forzó una sonrisa.

-Está bien- dijo Chloé, tomando la mano de la heroína- vamos. Sujétate bien-

Ladybug sonrió también, antes de salir junto con Chloé rumbo a la torre Eiffel.

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Cima de la torre Eiffel

Al mismo tiempo

Del otro lado de la ciudad, Chat Noir estaba teniendo problemas mientras peleaba con Dessinateur.

El chico akumatizado estaba en la cima de la torre Eiffel, mirando fríamente a todo París cuando Chat Noir llegó a pelear contra él. El héroe lo miró, un poco mortificado, sintiéndose responsable de lo que había pasado. Finalmente había sido él quien le aconsejó hablar con Chloé y decirle la verdad. Chat Noir sacudió la cabeza. No, no debía pensar en eso. En esos momentos no era Nath, era un akuma controlado por Hawkmoth.

Chat Noir aterrizó frente a él y se puso el bastón en la espalda.

-Chat Noir- dijo Dessinateur con los mismos ojos fríos tan pronto como vio llegar al héroe- ¿dónde está Ladybug?-

-No te preocupes por ella- dijo el chico despreocupadamente- ma lady tiene que encargarse de un asunto antes de venir… así que, si no te molesta, te venceré antes de que llegue. Así que las cosas serían mucho más sencillas si solo me das tu lápiz. ¿Qué dices, Nath?-

Dessinateur miró a Chat Noir con los ojos entrecerrados, pero no dijo nada, y le respondió haciendo girar su lápiz entre sus dedos, y comenzó a dibujar sobre su tablet. Una docena de ninjas con expresiones viciosas aparecieron, rodeando al héroe y atacándolo con sus katanas, cuchillos y demás.

-Oh, ya veo que no eres del tipo de persona que gusta de conversar- dijo Chat Noir socarronamente, haciendo girar su bastón y preparándose para pelear contra los enemigos recién creados- de suerte, sé karate, kung fu, tae kwon do y otras palabras japonesas peligrosas. ¿Entendiste?- y rió en voz baja.

El grupo de ninjas no era rival para Chat Noir, quien fácilmente los noqueó con algunos hábiles movimientos, golpes de su bastón y una que otra patada. Minutos después de la primera oleada de ninjas creados por Dessinateur, todos habían desaparecido una vez que Chat Noir los había vencido.

-¿Eso es todo lo que tienes?- dijo Chat Noir, haciendo girar su bastón y poniéndolo sobre sus hombros- creí que tenías mas trucos bajo la manga…-

Dessinateur no hizo ninguna expresión, mientras que miraba a Chat Noir con ojos fríos y vacíos; y comenzó a dibujar rápidamente sobre su tablet. Diez guantes de box gigantes aparecieron alrededor del superhéroe, intentando golpearlo repetidamente por todos lados. Chat Noir ni se mosqueó, sino que esquivó la mayoría, y los hizo desaparecer con su bastón.

-Esto se puede considerar un knock-out, ¿no crees?- preguntó Chat Noir.

El chico akumatizado no hizo ninguna expresión o comentario, sino que siguió dibujando sobre la tablet. La siguiente vez, fueron bolsas de harina le comenzaron a caerle encima. Chat Noir se echó a reír y los golpeó nuevamente con el bastón.

Una vez que los venció, el chico estuvo a punto de preguntarle a Dessinateur si era todo lo que tenía o contar algún otro chiste, pero cuando alzó los ojos, palideció mortalmente.

-¿Pero qué…?-

El chico akumatizado no había dejado de dibujar mientras que Chat Noir esquivaba los guantes de box y todo lo que su enemigo había lanzado contra él. En la última plataforma de la torre Eiffel, colgando peligrosamente cerca de la orilla de la barrera, estaba su adorada Ladybug. La chica estaba cabizbaja, con partes de su traje roto, su peinado deshecho y su cabello cubriendo su cara, pendiendo de su propio yoyo sobre el abismo.

-¡No…!- dijo Chat Noir, extendiendo su brazo hacia ella. ¿Cómo había pasado eso? No podía ser, si ella había ido al Grand Paris, no había tenido tiempo de haber llegado, ¿o sí? Todo parecía indicar que Ladybug había llegado antes que él, y que Dessinateur la había vencido.

Chat Noir vio que Ladybug se movía débilmente, intentando liberarse, pero esos esfuerzos eran en vano. El chico estuvo a punto de dar un paso hacia ella, pero Dessinateur lo detuvo.

-Ah, ah, yo no haría eso si fuera tú- dijo el chico akumatizado, poniendo un par de puntos sobre su tablet. El yoyo se aflojó levemente, y la chica cayó un par de centímetros, haciendo que Chat Noir sintiera como si su corazón se detuviera y su rostro palideciera aún más, si es que eso era posible.

-¡No!- gritó Chat Noir, volviéndose hacia Dessinateur, todo rastro de su expresión traviesa y socarrona había desaparecido por completo- detente, por favor, no la lastimes-

Dessinateur puso su lápiz sobre su tablet y mira Chat Noir de manera amenazante.

-Por favor, Nath- repitió el Chat Noir, una mirada ansiosa en su rostro- haré lo que quieras, pero no la lastimes-

El chico akumatizado se volvió a él, con su mano libre extendida hacia el héroe.

-Tu Miraculous- dijo Dessinateur, extendiendo su mano hacia él.

Chat Noir se miró el anillo negro en su mano derecha, y luego miró a la chica que aún pendía de la parte más alta de la torre Eiffel, haciendo débiles intentos de liberarse. El chico cubrió su mano derecha con la mano izquierda y sacudió la cabeza con dificultad.

-No… ¡no puedo!- dijo Chat Noir, como si le costara decir esas palabras. Sabía que su Miraculous no debía caer en manos de Hawkmoth.

-Bien, despídete de ella entonces- dijo Dessinateur, dibujando unas enormes y afiladas tijeras, las cuales flotaron junto al hilo del yoyo, amenazando con cortarlo y dejar caer a Ladybug al vacío.

-¡No!- exclamó Chat Noir, cada vez más pálido.

Dessinateur no parecía estar escuchándolo. El contorno de una mariposa apareció en su cara, y Chat Noir supo que Hawkmoth estaba hablando con él.

-Encierra a Chat Noir, te servirá como carnada para cuando aparezca Ladybug- le dijo Hawkmoth- después de tomar los dos Miraculous podrás usar tus poderes para borrar toda la ciudad-

El chico akumatizado asintió, y volvió a dibujar en su tablet. Las tijeras cortaron el hilo que estaba deteniendo a Ladybug, y ésta cayó al abismo. Chat Noir gritó e intentó lanzarse hacia ella, pero una caja transparente lo atrapó antes de que pudiera saltar hacia ella. La caja cayó pesadamente en el segundo nivel de la torre Eiffel, con Chat Noir dentro de ella.

-¡No!¡Déjame salir!- gritó Chat Noir, golpeando pateando desesperadamente su prisión. ¡Ladybug estaba cayendo al abismo!¡Necesitaba detener su caída!- ¡CATACLISMO!-

En su desesperación, el superhéroe rompió la caja con su poder secreto, pero Dessinateur ya tenía otra preparada para él. Una segunda caja transparente lo rodeó y se cerró a su alrededor.

-¡No!- dijo Chat Noir, golpeando y arañando repetidamente la segunda caja- ¡Ladybug!-

-Ladybug no está aquí, Chat Noir- dijo el chico akumatizado en un tono monótono- te engañé, lo que viste no era Ladybug, sino una copia que hice con mis poderes. Y tú caíste en mi trampa. Ahora, solo queda que llegue tu compañera a intentar salvarte. También tengo una trampa preparada para ella. Hawkmoth dijo que tú eras la carnada perfecta-

Chat Noir siguió la caja en la que estaba encerrado con desesperación, queriendo salir, pero sabiendo que ya había usado su Cataclismo. Intentó hacer accionar su bastón, pero la caja cerraba por todos lados: techo, suelo y cuatro paredes. Si Ladybug llegaba a caer en la trampa como él había caído…

Entrecerró los ojos. La última vez, Nath se había logrado resistir, al menos un poco, a las órdenes de Hawkmoth, e incluso Marinette había logrado convencerlo, al menos momentáneamente, de no lastimar a nadie.

-¡No hagas esto, Nath!- dijo Chat Noir mientras apoyaba las manos en las paredes transparentes de su prisión- tú ya has estado akumatizado antes, y te pudiste resistir. Puedes hacerlo de nuevo, estoy seguro…-

Dessinateur volvió sus ojos hacia él. Seguía con una misma expresión vacía y fría que hizo que Chat Noir sintiera como si se helara su corazón.

-Tienes razón, puedo hacerlo- dijo Dessinateur en un tono indiferente- pero no quiero-

Los ojos de Chat se agrandaron, pero no dijo nada. Tembló levemente. Estaba atrapado, y estaba a punto de ser la carnada en una trampa para Ladybug.

"Esto no puede estar pasando…", pensó el chico, mirando hacia la ciudad.

-Nath, por favor, ¡tienes que detenerte!- insistió Chat Noir- estoy seguro de que si me dices que fue lo que pasó para que te pusieras así puedo ayudarte y…-

No alcanzó a terminar su frase, cuando el chico akumatizado dio un par de toques en su tablet, y ningún sonido salió de los labios de Chat Noir.

-Silencio, por favor- dijo Dessinateur fríamente.

Chat Noir abrió los ojos grandemente, sorprendido al encontrarse silenciado. Se llevó las manos al cuello y después golpeó repetidamente el interior de la caja, mientras que su Miraculous sonaba insistentemente, recordándole que pronto se detransformaría pronto.

Los ojos del chico akumatizado pasaron de Chat Noir hacia la ciudad, y sus cejas se alzaron levemente. Podía ver, en la distancia, que Ladybug se acercaba sobre los techos de París hacia la tour Eiffel.

-Aquí viene Ladybug- dijo Dessinateur, sin quitar su vista de la heroína que se acercaba a ellos- quédate quieto, Chat Noir. Todo terminará muy pronto-

Chat Noir palideció, e intentó con todas sus fuerzas romper la caja que lo aprisionaba, o al menos gritar a su compañera que no se acercara, que todo era una trampa. Pero no podía. Su voz no salía de su garganta, y ya había utilizado su cataclismo.

"No, ma lady, no te acerques", su mente gritaba mientras seguía pateando la caja con desesperación "¡es una trampa!"

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CONTINUARÁ…

¡Hola a todos! Espero que les esté gustando esta historia. Si se fijan con cuidado, Nath siempre firma sus dibujos y cómics con un signo de admiración "!". Muchas gracias a todos por seguir leyendo, y por sus reviews. Nos leemos pronto.

Abby L.