PostRevelación. Todos los alumnos se sorprendieron al ver a Marinette Dupain-Cheng llegar ese día de la mano de Adrien Agreste, pero ninguno de ellos tanto como Chloé Bourgeois. Decidida a recuperar al chico del que estaba enamorada, Chloé obliga a Nathaniel a unirse a ella para intentar separar a la nueva pareja. Y habrían tenido éxito, de no ser por esos molestos sentimientos. Spoilers de la segunda temporada.

Nota Aclaratoria:

1) Los personajes no me pertenecen, salvo por algún OC que de pronto aparezca. Créditos a Thomas Astruc y compañía

2) Contiene spoilers de la segunda temporada

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EPÍLOGO

Taller de Théo Barbot

Al día siguiente

Théo podía llegar a ser bastante distraído, sobre todo porque su atención estaba constantemente en sus múltiples ocupaciones, pero conocía a su aprendiz bastante bien, y tan pronto como lo vio llegar la tarde siguiente supo que algo no había estado bien.

El chico pelirrojo llegó esa tarde al taller una hora antes de su hora de salida del colegio, y estaba ojeroso, cabizbajo y arrastraba los pies. Tenía una expresión que oscilaba entre cansada y derrotada.

-Buenas tardes, Théo- dijo el chico en voz baja cuando llegó.

-Hola, Nath- dijo el escultor al verlo llegar- no te esperaba hasta dentro de una hora-

-No fui al colegio hoy- dijo el pelirrojo.

-¿Qué sucedió?- dijo Théo, preocupado.

-Seguramente lo viste en las noticias- dijo Nathaniel, quitándose la camisa, para quedar solo con la camiseta interior, y atándose los cabellos en una cola- anoche fui akumatizado. Y después de eso… no tuve el corazón para ir a clase hoy-

Théo lo miró por unos momentos, y sonrió levemente.

-No, no vi nada de eso en las noticias, pero supongo que tienes razón, yo tampoco me sentiría con muchas ganas de ir al colegio- dijo Théo, y se encogió de hombros- ¿cómo te sientes?-

-Meh…-

El escultor sonrió, y pensó en buscar una taza de café, sabiendo que eso podría ayudarlo a sentirse mejor. Y no sabía porqué, pero tenía la idea de que había algo más, algo diferente, que estaba molestando al pelirrojo.

-¿Nath?-

-¿Um?- respondió el chico mientras se ataba el delantal a su espalda, sin volverse a verlo.

-¿Tienes tus pinturas listas para la exposición de mañana?- preguntó Théo.

Nathaniel asintió cabizbajo, y se dispuso a continuar la pintura que estaba haciendo en esos momentos, pero pronto se dio cuenta de que no podía dar siquiera una pincelada. No tenía la inspiración. Sí, las cosas estaban mucho mejor con Chloé, al menos ambos habían hablado la noche anterior, hecho las pases, pero…

Estaba triste. No podía negar que estaba triste. La enormidad de la situación en la que se encontraba le cayó encima la noche anterior, tras despedirse de su madre para irse a dormir. Chloé podía tenerle cariño, como un compañero de la escuela, o hasta como un amigo, pero… Ella era Chloé Bourgeois, la hija del alcalde de París y…

"… la chica más guapa de todo París", pensó Nath tristemente "¿en qué estaba pensando? No estoy a su altura, no lo estoy para nada…"

El chico hizo un puchero, mientras que bajaba el pincel, derrotado tras no poder haber dado siquiera una sola pincelada. Dejó sus herramientas de trabajo sobre una caja junto a él, y en vez de ello se dedicó a envolver con plástico protector los cuadros que iba a presentar en el concurso al siguiente día.

Cuando terminó de envolverlos todos excepto uno, un cuadro más pequeño, la expresión derrotada del pelirrojo se borró por un segundo. Nathaniel puso puso el pequeño cuadro en el suelo, apoyado en la pared, y se sentó en el suelo para mirarlo. Apoyó su mentón con sus manos y suspiró largamente.

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Colegio Françoise Dupont

Al mismo tiempo

Durante todo el día escolar, Chloé la pasó mirando de tanto en tanto hacia atrás, con la esperanza de ver a Nathaniel, y se extrañó mucho cuando no lo vio llegar en todo el día. ¿Estaría bien? La última hora de clases con mademoiselle Bustier le pareció particularmente larga.

La chica rubia se mordió el labio mientras miraba a la profesora de literatura. Si mademoiselle Bustier era tía de Nathaniel, ¿quizá podía…?

-Bueno, eso es todo por el día de hoy- dijo la profesora al escuchar la campana del final de clases- recuerden que mañana no va a haber clases. En vez de ello, será la exposición de arte en el parque junto al colegio. Todos tienen que asistir, y traer un composición sobre uno de los trabajos para la siguiente semana-

Los estudiantes asintieron y, al dar por terminadas las clases, se levantaron para salir. Adrien y Marinette también se dieron cuenta de la ausencia del pelirrojo, pero Chloé fue la que se acercó a la profesora primero.

-Eh… ¿mademoiselle Bustier?- dijo la chica rubia, dudosa.

La profesora, quien estaba recogiendo sus libros de su escritorio, levantó la vista, sorprendida al ver la expresión mortificada de Chloé, dejó sus cosas para poner atención a la chica.

-¿Sucede algo malo, Chloé?- dijo la profesora.

-No, nada… creo que no- dijo la rubia- profesora, ¿Nath está bien?-

Mademoiselle Bustier levantó las cejas, extrañada de la preocupación de Chloé, pero asintió.

-Sí, no te preocupes, Nath llegó a casa muy tarde en la noche después de lo que pasó, y su mamá decidió dejarlo dormir hasta tarde- dijo la profesora- seguramente estará con Théo toda la tarde, preparándose para mañana-

-Oh, ya veo- dijo Chloé- gracias, mademoiselle-

-De nada, Chloé- dijo la profesora- y si me permites decirlo, tú también deberías descansar, todos tuvimos una larga noche-

Chloé asintió, y tras agradecer a la profesora, tomó sus cosas y comenzó a caminar hacia la salida del colegio. La verdad era que estaba muy cansada después de lo que había pasado la noche anterior.

No se dio cuenta de que Adrien y Marinette la habían estado observando. Los dos chicos se miraron entre sí y sonrieron.

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Un día después

Parque junto al colegio

-Bienvenidos todos los alumnos del colegio Françoise Dupont- dijo monsieur Damocles, de pie frente a la entrada del parque, donde un grueso listón de color rojo, tijeras en mano- justo en este momento declaro inaugurada la exposición de arte del colegio-

Los alumnos respondieron con aplausos cuando monsieur Damocles cortaba el listón rojo con las tijeras.

-Wow, veamos que tal está esta exposición- dijo Alya, grabando con su celular la escena mientras que Nino aplaudía a su lado- ¿sabes si alguien de nuestra clase participa en el concurso?-

-Pues claro, Nath Kurtzberg. Pero eso es obvio- dijo Nino, encogiéndose de hombros- y estoy seguro de que él es el que va a ganar. Tiene seis pinturas en la exposición-

-Vamos a verlas- dijo Alya, tomando la mano de Nino y tirando de él para que la acompañara. Adrien y Marinette los siguieron, un poco preocupados por lo que había pasado hacía un par de noches, y esperaban que todo estuviera bien.

Mientras tanto, dentro de la exposición, Nath estaba de pie junto a uno de los cuadros que había pintado, cabizbajo y un poco sonrojado. Si había algo que no le gustaba de ser artista era la interacción social que tenía que tener en las exposiciones de arte.

-Tranquilo, Nath- le dijo Théo, dándole una palmada en la espalda al pelirrojo- estoy seguro de que todo va a ir bien-

-Lo sé- dijo Nathaniel- no estoy nervioso por esto-

Théo sonrió y sacudió la cabeza. Sabía muy bien que era lo que estaba preocupando a su joven aprendiz, pero no contó nada más al respecto.

Marinette y Adrien llegaron juntos a donde estaba Nath, la primera llevando una pequeña caja con macarons.

-Tu trabajo es impresionante como siempre, Nath- dijo Marinette, ofreciéndole la caja de panecillos- toma, de parte de nosotros dos-

Los ojos del pelirrojo se iluminaron levemente al ver a la pareja y las golosinas.

-Gracias por todo, Nath. Sé que no fue nada fácil- dijo Adrien, estrechando su mano. Nathaniel sabía que se refería al hecho de que había guardado su secreto.

-No es nada- dijo el pelirrojo, con la caja de macarons en su mano- soy yo quien debería agradecerles por… ya saben-

Adrien iba a decir algo más, cuando otra persona los interrumpió.

-¿Nathaniel?- dijo una voz femenina detrás de ellos.

El chico levantó los ojos, y se volvió en dirección de la voz con una sonrisa, pero pronto se dio cuenta de que no era la chica en la que estaba pensando. En vez de Chloé, quien había hablado era Lila Rossi.

-Eh… hola, Lila- dijo Nath sin muchas ganas. Lo había olvidado. Lila era una de las peores enemigas de Chloé en el colegio, y era obvio que, desde que él había tanto tiempo con la chica rubia, Lila iba a comenzar a molestarlo.

-Hola, Nath- dijo Lila con su tono de voz meloso, que a Adrien y a Marinette les pareció tan agradable como uñas en un pizarrón. Por la expresión del pelirrojo, también él compartía su aversión a la chica- me extraña que no sigas como perrito enamorado a la presumida de Chloé Bourgeois- se echó a reír ante la sorpresa de todos- en serio, ¿habían visto a alguien más desagradable que esa bruja?-

-¡Lila!- dijo Adrien en un tono reprobatorio. Marinette enrojeció su rostro de enojo y cerró los puños. El pelirrojo también enrojeció, molesto, pero se compuso casi inmediatamente.

-No te ofendas, Lila, pero no aprecio que hables así de Chloé- dijo Nath antes de que Marinette pudiera decir algo para poner a la castaña en su lugar- ella es una buena amiga-

Lila también cerró las manos de enojo, pero parpadeó y volvió a sonreír.

-Nath, no te ofendas, pero no me gusta tu arte- dijo Lila con su tono empalagoso, sacando su lápiz labial y acercándolo peligrosamente a una de las pinturas- quizá puedo hacerle una que otra corrección, y quedará perfecto-

El chico pelirrojo tardó unos segundos en entender que era lo que iba a hacer Lila, y reaccionó demasiado tarde. Adrien y Marinette también tardaron en reaccionar.

-No, Lila, no lo hagas…-

Pero el lápiz labial no llegó nunca a la pintura, porque pronto desapareció de la mano de Lila, y en vez de pintar el cuadro, comenzó a decorar la cara de Lila.

-Aaaaah, ¿qué es esto?- dijo la chica.

Chloé había arrebatado el labial a la chica al ver que iba a estropear la pintura de Nath. La chica rubia dejó caer el lápiz labial al suelo y se cruzó de brazos.

-Oh, cómo lo siento, Lila, pero creo que no tienes buen gusto en la pintura- dijo Chloé- y te agradecería que dejaras a Nath en paz-

Lila tardó unos segundos en salir de sus sorpresa, pero cuando entendió lo que acababa de pasar, su rostro se volvió rojo de furia, y entrecerró los ojos al ver que tanto Nath como Chloé se habían plantado frente a ella para proteger la pintura.

-¡Ja!¡Lo sabía!- dijo Lila en tono desdeñoso- te gusta el artista pobretón. ¡Eres ridícula, Chloé!-

El rostro de Nath se enrojeció, y bajó la mirada, intentando dar un paso atrás. Chloé se lo impidió, tomándolo de uno de su mano y entrelazando su brazo con el de él.

-No te atrevas a hablar así de Nath- siseó Chloé- él es talentoso y gentil, y eso vale más que todos los millones que puede tener tu padre. Y si vueles a meterte con él, te las verás conmigo-

Lila gruñó en voz alta y se fue murmurando lo ridículos que eran los dos. Chloé se encogió de hombros y se volvió a Nath, quien aún estaba cabizbajo y un poco sonrojado, sobre todo por lo que Chloé había dicho de ella.

-No escuches a Lila, tiene una nuez por cerebro y nos hace quedar mal a todos- dijo Chloé, sin soltar el brazo del chico- ¿y bien?¿no me vas a mostrar tus pinturas?-

-Eh… yo… pues…- dijo él nerviosamente, mientras que la chica rubia tiraba de él para llevarla a ver las demás pinturas- eh… si quieres…-

Ambos pasaron junto a Adrien y a Marinette, pero ninguno de los dos parecieron recordar que ellos estaban ahí. El pelirrojo la acompañó a ver sus cuadros, que estaban esparcidos por toda la exposición.

-De hecho- dijo Nath tras mostrarle el último cuadro- tengo una sorpresa para ti-

Chloé se volvió hacia él.

-¿Para mí?- dijo la chica con una enorme sonrisa.

Nath asintió y, tras tomar su mano, caminó con ella hacia el final de la exposición, donde había un pequeño cuadro cubierto por una manta. El pelirrojo se inclinó para levantarlo, y le quitó la manta de encima. Chloé se llevó las manos a la boca. Era un bello retrato de ella, realizado con el mayor cuidado y detalle.

-Yo… he estado haciendo esto para ti en mis ratos libres… la verdad lo hice con mucho cariño… espero que no te moleste…- dijo Nath, con sus mejillas ya rivalizando en color con sus cabellos- hay gente a quien no le gusta que la…-

Chloé no podía creer la que estaba viendo. Abrazó a Nath, poniendo sus brazos alrededor del cuello del chico, quien se sobresaltó por el contacto e intentó dar un paso atrás, pero la rubia no lo iba a dejar escapar. Tomo con firmeza la solapa de su saco y tiró de él, acercando el rostro del chico al suyo, y poniéndose de puntillas alcanzó a juntar sus labios.

Nath abrió los ojos desmesuradamente al sentir el contacto con sus labios. Como él había estado akumatizado la vez anterior, no recordaba haber besado a Chloé. Sus hombros y su espalda se pusieron rígidos ante la sorpresa. Aquello no duró mucho, pues pronto se sintió envuelto en la suavidad de los labios de la chica que tantos dolores de cabeza le había causado. Cerró sus ojos, embriagado con el dulce sabor a té de limón y miel que tenían los labios de Chloé. Entendió sus brazos y pasó sus dedos por los largos cabellos de la rubia, quien gimió suavemente, disfrutando del beso.

-Ejem…-

Los dos chicos se separaron cuando monsieur Damocles los interrumpió, aclarándose la garganta y provocando que los dos chicos se ruborizaran hasta la raíz del cabello. No solo estaba mirándolos el director, sino también toda la clase, Marinette y Adrien incluidos, quienes esbozaban amplias sonrisas.

-Ya era hora- comentó Adrien en voz baja.

-Jovencitos, este no es lugar para… demostraciones de afecto tan efusivas- los regañó monsieur Damocles antes de dar media vuelta e irse, murmurando algo en voz baja.

Pasada la sorpresa, Nath sonrió y tomó la mano de Chloé, entrelazando sus dedos con los de ella. La chica le sonrió también.

-Bueno, eh…- dijo el pelirrojo, un poco apenado- creo que será mejor que regresemos a la exposición. Si está bien por ti, quiero decir-

-¿Nath?-

-¿Sí?-

-Te quiero- dijo la chica rubia en un susurro. Quizá aún no estaba lista para gritarlo a todo el mundo, pero quería que al menos el pelirrojo lo supiera. Éste sonrió y la besó en la mejilla.

-Y yo te quiero a ti- le respondió Nath.

Mientras los dos chicos regresaban a la exposición, tomados de las manos, Marinette y Adrien los miraron alejarse con una enorme sonrisa.

-Aww, se ven tan lindos juntos- dijo Marinette, ladeando la cabeza- me alegro que por fin aceptaran sus sentimientos-

-¿Qué te dije, bugginette?- dijo Adrien, cruzándose de brazos y guiñando un ojo- ¡yo sabía que eran el uno para el otro!-

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FIN

¡Hola a todos! Pues por fin llegamos al final de esta historia. Espero que les haya gustado. Muchas gracias a todos por sus reviews, y por seguir leyendo mis locuras. Estoy preparando otras dos historias, así que nos leeremos muy pronto. Les mando un abrazo a todos.

Abby L.