Transcurrió una semana desde su llegada, había olvidado por completo lo sucedido en la carretera con un vehículo y no había importancia, la navidad pasó en el hotel con el resto de los huéspedes, pues, aunque no se pudo contactar con Bradley.

Tiempo después volví a la universidad, me presenté y pude graduarme con un buen promedio, en la ceremonia se reencontró con su novio, pero este se negó a hablar con él, solo le entregó una carta y las únicas palabras que le dirigió fueron que no se dejaría lastimar de nuevo. Leopold se quedó con la interrogante en su cabeza, pues este se marchó y se perdió entre los asistentes, intentó llamarle y envió correos electrónicos, pero nunca más respondió. Quiso leer su carta varias veces, pero cada vez que iba a hacerlo no estaba en el lugar que creía guardarla, por lo que con el paso de los días olvidó su existencia por completo.

De esta forma terminaba el verano, aún vivía en el tiempo que compartía con Bradley, pero ahora estaba solo, se mantuvo frente a la computadora buscando anuncios de trabajo, y mientras navegaba de página en página encontró una noticia que llamó su atención, no porque le interesara realmente, sino porque al pasear la vista por el texto reconoció un nombre que lo dejó totalmente impactado.

Dos personas fueron encontradas en un callejón con heridas de bala

" La noche del viernes la policía confirmó el hallazgo de dos personas en un callejón en el centro del pueblo de South Park, el aviso lo entregó un transeúnte después de que escuchara el sonido de dos disparos mientras caminaba por el lugar.

Posteriormente las víctimas fueron identificadas como Jack Lee de 18 años y Eric Theodore Cartman de 24, Lee presentaba una herida de bala en su cabeza que la quitó la vida en el lugar y Eric se mantuvo en estado grave luego de recibir el impacto en el estómago

El joven fallecido tenía sobre su cuerpo una carta con las palabras "tercer caballo" en ella . Se desconocen las causas del ataque, y la policía ya se encuentra investigando los hechos, pero según las palabras del mismo inspector a cargo: debido a que el sector no tiene cámaras de vigilancia y la única víctima con vida no está en condiciones, el caso se torna complicado ".

Stotch no pudo continuar leyendo, tomó un abrigo y se puso en camino, el camino desde Utah hasta Colorado se lejó más largo de lo normal, pero por la mañana ya estaba entrando al pueblo, su viaje no se detuvo hasta la entrada del "Hospital Hells Pass" donde aparcó y salió un paso rápido rumbo a la recepción, en ese lugar se preocupó por la enfermera de turno por Eric y esta le la habitación de cuidados intensivos donde estaba internado, dio las gracias y se encaminó hasta allá, pero al llegar vio los rostros familiares de sus compañeros compañeros en la sala de espera y la madre de Cartman llorando en unos de los asientos, sin duda no era el momento para aparecer , había muchas personas y no dejarían entrar en todas las condiciones del muchacho,por lo que dio media vuelta y abandono el lugar, esperaría que las cosas se calmaran un poco para visitar a su amigo.

Volvió al hotel donde había pasado el invierno anterior, ya que South Park está a punto de llegar a un notorio avance aún sin contajar con uno propio, desde ahí se mantuvo al tanto de las noticias para saber el estado del castaño, la investigación no arrojaba resultados, pero la condición de su amigo había dejado de ser de gravedad, eso fue aliviado, por fin volvió al hospital después de unos días y esta vez no había nadie por lo que pudo verlo sin interrupciones.

- Hola Eric, me enteré de lo que te pasó y vine a verte de inmediato, aunque no pude para todos los que vinieron antes que yo, sé que no me gusta tener tantas personas molestando al mismo tiempo, así que creí mejor buscar otro momento . - Dijo que el joven esbozó una sonrisa llena de preocupación - me alegra que estés con vida, a pesar de que fuiste siempre problemático nunca desearía que te ocurriera algo malo.

El muchacho se quedó pensando en la compañía hasta que la enfermera le pidió que abandonara la sala para revisarlo, y decidió que era el momento para volver al hotel, luego lo tendría que hacer hasta que su amigo al menos recuperara la conciencia y lo hiciera visitando el tiempo. necesario

Ya casi se cumplió dos semanas de los hechos y el estado de Eric había permanecido igual, su vida ya no estaba en riesgo, pero todavía no recuperaba la conciencia. Leopold se recargó en la silla y soltó un sospechoso, sus gastos en el hotel y en el mismo y, además, permaneció en otro lado. Utah.

Sus dedos presionaron el puente de su nariz con la nariz y los labios, no queríamos que la cabeza se moviera y la cabeza se movió hacia la realidad, se deslizó la pantalla y se dio cuenta de que el mensaje era de Kenny, se incorporó para leerlo:

Kenneth McCormick

- Hola Leo, hoy las 8 tendremos la reunión anual de la escuela, las mencione a los muchachos que estabas en el pueblo y yo la que invitó, ¡vamos! es en el centro comunitario, te estaremos esperando.

Al principio se sorprendió del mensaje dictado, se preguntaba de qué forma Kenny se había enterado que estaba en Colorado, pero luego se calmó, seguramente su viejo amigo lo había visto en el hospital y él no se había percatado. Supuso que era una buena oportunidad para reencontrarse con todos, así que buscó ropa para cambiarse y se dirigió al viejo pueblo donde vivía de niño, llegó puntual, estacionó en un lugar libre, se bajó y avanzó a la entrada, pero se quedó frente a la puerta, está nervioso, todos los gustos, y quizás no se tomó para que alguien ajeno se entrometiera, después de todo y para siempre de Leopold, él no pertenecía a esa generación.

- Te lo estás pensando demasiado Stotch - habló una voz grave a su espalda, el mencionado se giró y reconoció de inmediato el rostro serio de su viejo compañero.

- Craig - sonrió ampliamente, a su lado también estaba Tweek, que parecía mucho más sereno que cuando niño, suponía que la madurez tenía mucho que ver con eso - Tweek también, que alegría verlos de chicos nuevos - dijo con un tono notoriamente emocionado.

- También es bueno verte de nuevo - Tucker monótono - vamos, ya pronto todos - volvemos a hablar y tomo la mano de su acompañante para llevarlo al interior, el joven rubio les hace los pasos, adentro todo está decorado como hacían con el gimnasio cuando organizaban bailes. Su corazón pronto se contrajo en melancolía, muchos recuerdos de su vida en la primaria y parte de la secundaria de su mente y sin duda tenían los mejores guardados en su cabeza.

Poco a poco sus compañeros de la escuela llegaron, muchos fueron amables y el veterano, ya no se atreven a preguntar, entre sus conversaciones están a favor de que cada uno lo haga, por supuesto, el tema central fue la situación de Eric Cartman, nadie lo dijo abiertamente, pero Leopold estaba seguro de que la extrañaban como él en ese momento. Pronto el tema pasó a otro y luego a otro, y todos se dispersaron por el lugar conversando o bailando. El rubio mientras tanto se mantuvo en una esquina observando a todos, fascinado de que a pesar de los años aún podía reconocer el rostro de cada uno de ellos.

- ¿Qué pasa? No deberías estar aislado, ¿o es que te trataron mal? - una mano que se posó sobre su hombro, volteó el rostro hacia la persona que le hablaba y su sonrisa era alegre al instante.

- Hola Kenneth. Es bueno verte de nuevo - giró el cuerpo hacia el muchacho, no me has hecho nada, sería demasiado infantil a estas alturas que me jugaran bromas, ¿no?

- Pues sí, tienes toda la razón - habla con tono tranquilo, tu mirada parecía clavada en el rubio - te queda muy bien ese estilo, aunque el que llevabas en el hospital te hacia adorable - comentó soltando una risa suave - me sorprendí bastante aquella vez, pero de niño también solías vestir de esa forma.

- ¿Eh? - el más bajo parpadeó confundido - no entiendo el todo de lo que yo hablas - dijo un tanto nervioso.

- Tranquilo, ya sabes que nunca te he juzgado - ahora sus manos se posaron sobre su cabello para revolverlos con entusiasmo - tu cabello está más largo, aunque parte del estilo que llevabas de niño sigue ahí.

Pues sí, siento que de esta forma está más ordenado, pero sin hacer demasiado el recto, más alto, más allá de la mano y el recargo en el muro.

- Oye Leo, ya te mencioné una hermana que te quedaría con nosotros un tiempo, ella está encantada, así que cuando las cosas y las cosas por el hotel, no me gusta la idea de que sigas gastando dinero de esa forma si puedes quedarte aquí en el pueblo - Kenny habla mirando a las personas en el centro comunitario, por lo que no se percató al principio del rostro de sorpresa de Stotch.

- ¿What? - articuló apenas y McCormick regresó a la mirada a su amigo - ¿qué fue lo que dijiste?

- Ya sabes, hace días en el hospital que propuse que te alojaras con nosotros en el departamento para ahorrarte gastos, ¿lo olvidaste? - alzó una ceja y se cruzó de brazos, la expresión del otro lo estaba preocupando.

- ¡Oh, sí !, es cierto, como pude olvidarlo - sonrió para intentar el calmar el ambiente que comenzó a tensarse - lo siento, con todo lo que tiene pasado mi cabeza parece estar en otro sitio - murmuró pasando la mano por su rostro y soltando una risa nerviosa - entonces, si no es molestia ¿estaría bien así mañana?

- Claro, por mi no hay problema, mañana no hay trabajo que pueda darme la dirección del hotel para ir a buscarte.

- ¿Te parece que hay mejores momentos para reunirse mañana a medio día frente al estanque del parque? No quiero que hagas un viaje innecesario.

- Me parece bien, nos vemos mañana entonces - se apartó del muro y le regaló una última sonrisa antes de ir a uno de los grupos.

Leopold avanzó hasta una de las mesas y dejó el vaso con la soda que estaba bebiendo, intercambió unas cuantas hojas con el vehículo antes de ir a la entrada y tomó su abrigo para marcharse, sin despedirse de nadie, en silencio se subió al vehículo, y luego cerrar la puerta apoyó la frente en el volante.

- ¡Esto es demasiado! - alzó la voz y luego apretó los labios para contener las lágrimas, sin lugar a dudas, se había encontrado con Kenny, pero no lograba recordar nada de lo sucedido. - Tranquilo Leo, es una causa del estrés - se dijo.

El rubio dio un respiro honrado para calmarse, una vez conseguido encendió el motor y regresó al hotel, al menos había algo bueno en todo esto, sus amigos estaban felices de verlo de nuevo y ya no tenían que pensar en regresar a Utah, si, debía pensar positivo.

Se despertó temprano aquella mañana, se descansó y se levantó de buen ánimo, lo primero que hizo fue salir de la cama, se bajó al baño y se bajó al comedor, a desayunar, a la vez, a su regreso a su cuarto para preparar las maletas. .

Lo había pensado la noche anterior, la idea de vivir con su amigo realmente agradable, se aseguró de que nada se quedaba en el lugar y entonces bajó sus cosas, se acercó a la recepción y canceló el costo de su estadía. Caminó a los estacionamientos y guardó las maletas en el portaequipaje, entonces se dirigió a la plaza central de South Park y buscó la fuente, se sentó en el borde de esta y esperó el paciente a la llegada de Kenny. Miró su reloj de muñeca, aún faltaban veinte minutos para el medio día.

Al comienzo no importaba mucho, después de todo había llegado temprano, cuando dio la hora acordada miró a su alrededor, pero el rubio no se vio por ningún lugar, supuso que se había retrasado un poco y no le dio peso. Media hora después de la acordada decidió enviar un mensaje, quizás Kenny había tenido una percance, pero no obtuvo respuesta. A los quince minutos fue otro, pero resultó igual.

Cuando las mujeres se quedaron quietas, se asustó, se asustado, se le ocurrió algo por ir a reunirse. El tono de llamada fue en su oído hasta que lo llevó al buzón de mensajes. Lo intentó de nuevo y esta vez hizo falta que el tono de la llamada sonara un par de veces antes de volver al principio.

- ¿What? ¿Acaso me cortó? - se preguntó y llamó una tercera vez, pero también fue igual, solo marcó un par de veces antes de desviarse al buzón.

El rubio a esas alturas solo frunció el ceño y apretó el móvil con la frustración, había bebido más de la cuenta la noche anterior y aun dormía. Veinte minutos después de su último intento de llamar a su teléfono móvil, miró la pantalla y vio el nombre de Kenny en esta, contestó la llamada y llevó el aparato a su oído.

- ¡Leo! Lo siento tanto, tuve una percance, pero ya estoy en camino - escuché un agitado al otro lado de la línea - ¿todavía estás ahí, ¿verdad? Por favor, dime que aun estás ahí.

- Si, aún sigo aquí - contestó en tono seco - fecha prisa - habló una vez más antes de cortar la llamada sin dejar pasar el tiempo al otro de decir algo.

Masajeó sus sienes para intentar relajarse, pero evidentemente eso no servía. Cerca de las dos de la tarde divisó su amigo acercarse y se puso en pie, estaba dispuesto a darle una oportunidad de explicación, pero la sonrisa que le mostró indicaba que no tenía culpa alguna por el tiempo que le estaba esperando.

- Mejor esta la boca cerrada, o la vas a cagar más - comentó que la estaba a decir algo, su amigo no dijo nada, entendía a la perfección que el tono de Stotch significaba que ya estaba bastante cabreado, por lo que optó por caso caso y mantenerse callado.

Leopold caminó hasta donde había dejado su vehículo, y el invitó a subir, ya arriba McCormick le comentó lo genial que era el modelo y este le miró de reojo, su amigo estaba fascinado.

- Bueno, si no hubieras llegado tan tarde como la última vez, pero como fuiste un imbécil desconsiderado, tienes que esperar a que la vista regresa al frente y Kenny se queda solo soltó un bufido de frustración, el motor ya estaba encendido, así que siguiendo las indicaciones de Kenneth se pusieron en marcha.

- Oye Leo, en serio lamento haberte hecho esperar tanto tiempo - dejó salir pronto, el nombrado no dijo nada, y su acompañante desvió la mirada a la ventana.

Puedo apostar todo lo que tengo a tres opciones - habla en tono más tranquilo, pero también molesto - opción número uno, hasta ahora no se puede fumar en una tarta, es así, alguien te llevó a casa y no te despertaste poco antes de llamarme o terminar en algún lugar sin saber cómo llegaste. Opción número dos, encontrar a alguien con quien divertirte y estudiar con esa persona hasta hoy. Y, opción número tres, hiciste ambas cosas, lo que no me sorprendió viniendo de ti McCormick. Entonces, yo dirás si me equivoco o tendrás el descaro de inventar una excusa - dijo esbozando al fin una sonrisa.

- Vaya. Sí que me conoces bien Stotch - dijo haciendo hincapié en el apellido del otro - tienes razón, me emborraché y me divertí con alguien, y si, estuvo mal, acepté reunirme contigo a una hora que sabía que no iba a llegar. Al menos debí decirte que nos reuniéramos más tarde.

- Me alegra que acepta tu error, después de todo, es difícil cambiar los malos hábitos. - Soltó un suspiro y giró en la esquina en cuanto le indicó, a los pocos metros se detuvo en el departamento de departamentos, era viejo, pero lucia en buen estado. - Mejor ya dejemos este tema.

Kenny agregó que su comentario y lo ayudó a descargar las cosas, luego le condujo hasta su piso y abrió la puerta del departamento con la llave que tenía en el bolsillo.

El lugar era notoriamente pequeño, en el centro estaba la sala, contaba con un sofá, un sillón, una mesa de centro y una alfombra. La cocina estaba a la derecha junto a la entrada con un pequeño mesón y cuatro sillas a su alrededor, junto a esta y al fondo había una puerta a una habitación realmente pequeña para la que se llamaba el dormitorio, de inmediato a su lado estaba una segunda puerta , esta vez fue una habitación, ya que el espacio que ocupaba era más amplio. Luego, a su lado, tenía dos puertas más, por la conclusión de que una puerta era un misterio, que era el baño, que no estaba seguro, que era la de la izquierda o la que estaba junto a la cocina.

- ¿Qué hay detrás de esa puerta? - preguntó indicando la más cercana a la cocina.

- Oh, esa es la logia - dijo con calma, dejó las cosas juntas a la entrada y le indicó que se sentara en el sofá.

Stotch iba de camino a sentarse, pero una prenda femenina, que obviamente no pertenecía a su hermana por su aspecto tan lujurioso, descansaba sobre el respaldo de esta, y no solo eso, por todas las partes, ropa, latas de refresco, de cerveza, y envases de comida.

- No me lo creo. ¿Tu hermana vive entre este desorden? - dijo mientras lanzaba la prenda femenina en la cabeza.

- Karen no está aquí, iba a pasar el fin de semana con sus amigas, por eso no me molesté en ordenar, pero generalmente esto es mucho más importante que lo que ves ahora.

- Oh, pero que bien saberlo, porque no soy bueno tolerando el desorden.

Se acomodó en el sofá y recargó la cabeza en el respaldo para luego soltar un sospechoso de cansancio, quitando su cabeza el asunto del desorden, que era un lugar tranquilo para alojar.

Mientras Kenny se paseaba de un lado a otro recogiendo la basura y seleccionando la ropa sucia de la limpia, Leopold cerró los ojos, hasta ese momento no había perdido el sueño que estaba y se daba cuenta, se durmió.

- Oye, Leo, despierta - Kenneth la movió suavemente apoyando la mano en el hombro de este, a los pocos segundos el llamado abrió los ojos y miró el lugar confundido.

- ¿Kenny? ¿Dónde estamos? - pasó el dorso de su mano por uno de sus ojos y se incorporó a otra vez su amigo se apartó.

- Parece que aun estas bien dormido, porque ni siquiera recuerdas que estamos en mi departamento, te dormiste mientras limpiaba, ¿no te recuerdas? - dijo mientras reía.

- Oh, sí, lo siento, este es tu departamento - esbozó una sonrisa y paseó la vista por el lugar con detención, sin duda era un lugar pequeño, pero sí notable.

- Vamos, aun debes llevar las cosas a mi habitación, te dejo espacio suficiente para tu ropa, de igual forma te ayudaé - sin esperar la respuesta de tu amigo fue por las maletas de este y las llevó a la puerta frente a ellos.

Leopold le sigue con la mirada un segundo antes de levantarse y entrar en la habitación. El interior solo tenía lo necesario, un armario, un compartimiento junto a la cama y sobre este una lámpara y unas revistas, la cama estaba deshecha y no podía contener las cosas apiladas.

" Sin ninguna duda, esta es la habitación de mi amigo", pensó y cubrió su boca para soltar una risa suave, McCormick de inmediato no lo hizo, y Stotch respondió en forma simple con un: "No has cambiado".