Cuando llegaron las fiestas su ánimo decayó, desde lo ocurrido con su padre había dejado de celebrar navidad, por lo que decidió mantenerse al margen del resto de sus amigos en la fiesta que estos decidieron celebrar, asistió a la fiesta y compartió con ellos por un rato, pero antes de media noche se marchó a casa con la excusa de que estaba algo borracho y deseaba descansar, Kenny se ofreció a llevarlo al departamento, pero este se negó diciendo que debía divertirse y que él estaría bien, finalmente y luego de una pequeña disputa por quien insistía más McCormick terminó cediendo. Leopold le envió un mensaje cuando entró al departamento para hacerle ver que había llegado a salvo, luego dejó el abrigo colgado tras la puerta y avanzó a la habitación, al entrar notó una hoja sobre la cama, la tomó y miró su contenido, era una impresión de un anuncio y hasta abajo tenia escrito un mensaje.
Zona comercial de South Park
OFRECE
local en perfecto estado para su venta
espacio de 230m2
ubicado en calle xxxxxxxxx #8750
Interesados contactar con Skeeter xxx
Tel:.(536) 778 38 02
O dirigirse directamente a la dirección del local.
Es perfecto para ti, estoy seguro que te será de mucha ayuda.
Leopold sonrió, si todo salía bien entonces ya no estaría de ocioso, podría trabajar en algo y sería su propio jefe, además con su casa en mejores condiciones y el dinero que obtendría de ese viejo bar podría hacer las reparaciones que hacían falta y mudarse del departamento de Kenny. "Mudarme" pensó y la sonrisa se desvaneció. La idea de irse de ese departamento por alguna razón dejaba un mal sabor a su boca y una pequeña opresión en su pecho.
Un par de días después visitó el sitio del anuncio. Efectivamente estaba en venta, habló con el dueño y acordaron un precio. A pesar de que su cuenta bancaría disminuiría considerablemente en cifras, correr el riesgo valdría la pena. Conservaría todo lo que ya tenía, haría algunas remodelaciones y lo pondría en funcionamiento. La fecha límite sería para año nuevo, de esa forma recuperaría muy pronto la inversión.
Les contó a sus amigos de su nueva adquisición y estos le desearon suerte. Le ofrecieron su ayuda para lo que hiciera falta, a pesar de ello, Leopold se rehusó rotundamente, ellos estaban bastante ocupados con sus empleos y la investigación que acababan de empezar para que además le ayudaran con el bar. Les agradeció el gesto, con la sensación de que había hecho lo correcto al rechazar su ayuda. También agradeció a Kenny por aquel anuncio que había dejado en su habitación, pero este dijo que no había sido él. Ambos se miraron extrañados mas no dijeron nada del asunto. Luego aquello desapareció de sus cabezas y prioridades.
Su rutina era sencilla. Por las mañanas desayunaba con los hermanos McCormick, luego les despedía para que cada uno se dirigiera a sus ocupaciones, Karen a la universidad o a su empleo de medio tiempo y Kenny al trabajo. Ordenaba el departamento tratando en lo posible de mantener la limpieza, se subía a su vehículo y conducía hasta el bar. Allí pasaba gran parte del día trabajando con una experta en decoración, su vieja amiga Bárbara Stevens. Ella sugería los cambios que creía necesario realizar de acuerdo a la meta que Leopold le había propuesto, deseaba que el bar luciera agradable tanto para hombres como para las mujeres, fueran ya maduros o aun jóvenes. El trabajo de Bebe, hasta ese momento, había sido excelente para lograr ese propósito.
Luego del almuerzo visitaba a Cartman en el hospital. Preguntaba por su estado y le comentaba lo que estaban haciendo. Por la tarde, finalmente, se reunían en su casa con Kyle, Stan y Kenny para continuar con la investigación.
- Muy bien. Busqué la información de la victimas – dijo Kyle tomando algunas fotografías que tenía guardadas en un sobre y una a una las fue pegando en un pizarrón colgado a la pared. Hecho esto, tomó una libreta y leyó en voz alta el contenido
*Ian Jones (16 años):
Su vehículo fue hallado en el fondo de un acantilado por una pareja que volvía de Aspen. Cuando los rescatistas recuperaron el automóvil encontraron una tarjeta en el piso y algunas botellas de alcohol.
Tras los exámenes corroboraron que estaba conduciendo en absoluto estado de ebriedad. En ese momento la presencia de la tarjeta no supuso nada relevante, ya que al no haber rastros de otra persona en el interior y su estado dieron por hecho que el accidente fue provocado por su irresponsabilidad.
Pedí que analizaran la tarjeta, pero no habían huellas en ella. El material es opalina hilada blanco y parece que podría imprimirse en cualquier casa. Tiene escrito en negro y con letra cursiva "second horse". Esto aún no me dice nada.
*Jack Lee (18 años):
Murió de un disparo en la cabeza en un callejón del centro del pueblo, cuando ocurrió estaba con Cartman, quien, como ya sabemos, recibió un disparo en el estómago y aún está hospitalizado sin recuperar la conciencia.
Debemos averiguar si fue herido de casualidad o el asesino no pudo matarle por la llegada de la policía.
No había cámaras de seguridad en el lugar, por lo que no hay registros de los hechos. Es posible que el asesino sabía de esta situación, y que por ello escogió este pueblo.
A pesar de que Cartman no obtuvo una tarjeta, el asesino dejó una sobre el pecho de la víctima de 18 años. Esta tiene las mismas características que la anterior, color blanco, letras en negro y en cursivas con las palabras "third horse".
Concluyo de este caso, que nos enfrentamos a un asesino que conoce las características del pueblo.
*Rebbecca "Red" (24 años):
Hallada a orillas del lago Stark. Llevaba un par de días desaparecida. La policía la encontró luego que su padre reportara su desaparición.
Aparte de Cartman, ella es de las más cercanas a nosotros, pues compartimos varios años de escuela.
En relación a los análisis forenses, se dictaminó que su deceso se debe a asfixia por inmersión. No había signos en su cuerpo de resistencia, y en su sangre se encontró restos de alguna droga para inducir el sueño la que aún no ha sido identificada.
Esto nos afirma que el asesino y Red se conocían lo suficiente como para que ella se reuniera con el sujeto y este tuviera la oportunidad de drogarla.
Según el informe policial, el asesino pudo trasladarla hasta las cercanías del lago y arrojarla al agua dejando en el interior de su bolsillo la tarjeta en una bolsa plástica para que no se dañara.
La tarjeta, las mismas características y la palabra "fourth horse"
*Jacob Rogers (19 años):
Trabajaba en el sector de bodegas del correo, fue encontrado en la mañana colgando de una de las vigas, por el guardia de turno. No presentaba signos de intervención y en el lugar no había rastros de la participación de terceros.
En las cámaras de seguridad del edificio se ve a Rogers entrar al lugar solo, su movimiento corporal era errático. Esto nos lleva a los exámenes toxicológicos del cuerpo, los que arrojaron presencia de drogas ilícitas.
Al parecer no era la primera vez que se presentaba en ese estado en su trabajo, lo que le tenía bajo la mira de sus jefes. En el sector donde vivía era conocido por ser problemático, tenía discusiones constantes con los vecinos y se reunía con personas relacionadas al mundo de las drogas. No hay duda alguna que la muerte de este sujeto fue un suicidio debido a su estado y sus problemas, sin embargo, la presencia de la tarjeta nos deja claro que en algún momento se reunió con el asesino, lo que nos hace sospechar que su decisión tuvo mucho que ver con esa reunión, también fue hallada una carta de suicidio a sus pies, cito ahora algunas cosas que estaban escritas en ella:
- "El peso de lo que hicimos en el pasado me ha perseguido hasta ahora"," no puedo seguir cargando con esta culpa, pido perdón a Dios y a mi familia por todos los problemas que he causado", "La única forma de expiar mis culpas es con la muerte, ten compasión de mí, y de ellos, porque los va a encontrar".
La carta es más larga, aunque no es relevante el contenido de esta salvo lo que ya he citado, estaba escrita en computadora, a excepción de la firma al final de la hoja que pertenecía a la víctima. Y finalmente la tarjeta junto a la carta, ambas tenían solo las huellas de Rogers, y como en los casos anteriores mantenía las mismas características de diseño e impresión, la única variante era el contenido, decía "fifth horse"
Los demás observaron a Kyle en completo silencio, la forma en que este había dado la información era bastante formal, Stan no pudo evitar pasear la vista por sus amigos y observar sus rostros, Leopold se veía pensativo, seguramente había logrado entender todo, pero Kenny, parecía igual o más confundido que él.
- Con esto concluye la información de las víctimas – Broflovski suspiró y cerró la libreta que tenía en las manos para entregársela a Marsh – ¿puedes transcribir todo a la computadora?
- Oh, sí, claro, no hay problema amigo, pero ¿no crees que usaste muchos tecnicismos para hablar? – sonrió, Kyle le miro abriendo los ojos y luego frunció el ceño.
- ¿Lo dices en serio? Lo hice lo más simple posible para que Kenny y tú pudieran entender – se cruzó de brazos.
- Por mí no hay problema – interrumpió McCormick – lo que no entienda se lo preguntaré a Kyle o a Leo – sonrió ampliamente.
- ¿Lo ves? Deberías hacer igual, si no entiendes algo solo pregúntame – comentó, un suave sonido de su móvil se escuchó, así que sacó el aparato y miro la pantalla, luego esbozó una tenue sonrisa – ya debo irme.
- ¿Es tu novio? – comentó Stotch sonriente, pero el gesto desapareció cuando notó el silencio en el lugar y los ojos de sorpresa de los tres.
Luego de aquel comentario el pelirrojo miró con el ceño fruncido a Kenny y tomó sus cosas para subir las escaleras, Stan observó a su amigo marchar y luego al par de rubios.
- Ustedes lo sabían, ¿por qué no me dijo nada? – apretó los puños y tomó sus cosas para seguir a su amigo.
Kenneth soltó un suspiro y se pasó la mano por los cabellos con frustración, Leopold le miró y apretó los labios, por el ambiente era obvio que lo había echado a perder. Pero es que su amigo jamás le advirtió que Stan ignoraba todo ello y por la reacción del azabache la noticia no le había sentado para nada bien.
- Lo siento, hice un comentario fuera de lugar – se disculpó, Kenny lo observó unos segundos con el ceño fruncido, pero pronto se tomó el puente de la nariz para volver a suspirar.
- Descuida Leo, debí decirte que Stan no sabía nada, no sería correcto recriminarte ahora.
Luego de la conversación ambos regresaron a casa, en ese lugar ya les estaba esperando Karen con la cena lista, por lo que fueron directo a lavarse las manos y se sentaron a la mesa para comenzar a comer.
Al día siguiente Kenny despidió a su hermana en la entrada del departamento, esta iba por las mañanas a su trabajo ya que aprovechaba las vacaciones de invierno para trabajar a tiempo completo, McCormick en tanto estaba en su día libre por lo que no caminaría con ella a la estación de autobuses. Luego de que esta bajara las escaleras y la perdiera de vista cerró la puerta, llevó su mirada a la figura que se movía contoneando la cadera y tarareaba en la cocina, no pudo evitar seguir cada detalle de su apariencia.
Leopold tenía puesto un vestido de lanilla rojo ladrillo ceñido al cuerpo, las mangas llegaban un poco más abajo de los codos y el escote caía sobre su pecho dando una forma de "u" que cubría su evidente falta de senos. El largo de este no era demasiado, terminaba unos centímetros por sobre las rodillas, sus piernas estaban cubiertas por unas medias de color negro y en la cintura llevaba un delgado cinturón del mismo color que las medias, sus zapatos eran unos botines de cuero con tacón no demasiado alto.
"Parece que está acostumbrado a usarlos" pensó avanzando hacia el muchacho, llevaba un maquillaje ligero en el rostro y una peluca larga del mismo color de su cabello amarrado en una trenza que descansaba sobre uno de sus hombros.
- Oye Leo… - le habló una vez estuvo cerca, pero el otro le interrumpió de inmediato en tono suave.
- Marjorine – respondió y se giró a ver al joven que tenía en frente.
- Si, lo siento – llevó una mano a su nuca y sonrió – me preguntaba si te gustaría salir conmigo hoy, hay algunas cosas que quisiera hablar contigo y creo que tenemos una conversación pendiente.
- ¿Una conversación pendiente? – ladeó la cabeza levemente y luego le rodeó uno de los brazos para apegar su cuerpo a este – bueno, no hay problema, me encantaría salir contigo Kenneth.
McCormick le observó incapaz de decir algo, la cercanía de su amigo lo tenía nervioso y el contacto entre sus cuerpos le llevó de manera automática a la noche que pasaron juntos, no recordaba su cuerpo desnudo puesto que estuvieron a oscuras, pero si podía recordar la sensación suave de su tacto y el aroma dulce que desprendía, seguramente una mezcla de su propio aroma con el perfume que se ponía cada vez que decidía usar vestido. Llevó la mano libre a la mejilla de este y la acarició, en su interior había un deseo de repetir aquello que aumentaba a cada segundo.
- ¿Y a dónde vas a llevarme? – preguntó finalmente Marjorine mirando a los ojos de su amigo.
- Bueno, como tu bar aún está en remodelación pensaba en ir al que hay en Denver, en ese lugar nadie nos conoce así que podremos hablar sin que nos interrumpan.
- Me parece perfecto – se apartó y depositó un beso en la mejilla de Kenny – iré al hospital ahora, nos vemos en la tarde – dicho esto fue por su abrigo y salió del departamento.
McCormick tan solo se mantuvo sonriéndole con los pies clavados en el mismo lugar hasta que la puerta se cerró, fue entonces que su mano se posó sobre la mejilla, aún tenía la sensación de sus labios posados sobre ella.
"No Kenneth, solo te está tomando por sorpresa, no puedes estar enamorado"
Por la noche ambos tomaron el vehículo de Stotch y fueron a uno de los bares de Denver, el lugar estaba concurrido, pero el ambiente era agradable, se acercaron a la barra y pidieron de beber, por supuesto ambos solo ordenaron cerveza, ya que luego debían conducir de regreso.
Bueno, lo primero que me gustaría saber, y es por mera curiosidad, ¿cómo conseguiste el dinero para comprar el bar? ¿Te ganaste la lotería acaso? – sonrió y llevó la botella de cerveza a sus labios para beber.
- Así que tienes curiosidad por eso – sonrió y acomodó los mechones que habían escapado de su trenza tras la oreja – bueno, es sencillo, del seguro de vida de mis padres, como su única hija sabrás que me corresponde, y bueno, ellos como en muchas cosas eran bastante cuidadosos con eso, se aseguraron que quedara respaldada. Aunque con la compra del bar la cuenta cayó bastante.
- El seguro de vida de tus padres – repitió y sus ojos parecieron abrirse de pronto – espera, ¿ambos? ¿el señor Stotch también está muerto? – miró a la rubia y esta asintió – pero, ¿cuándo ocurrió eso?
- Ocurrió en nochebuena, cuando Leopold cursaba su tercer año, el departamento donde vivían se quemó, así que desde entonces no hay celebración en esa fecha – susurró y bebió el resto de cerveza que quedaba en su botella.
"¿Acaba de referirse a sí mismo en tercera persona?" Kenny alzó una ceja al notar aquello, estaba dispuesto a preguntar más, pero su amigo se levantó del taburete donde estaban sentados para ir al baño, le miró alejarse entre las personas que bailaban al ritmo de la música y nuevamente se dio cuenta que sus ojos seguían cada línea de su figura, entonces abrió la boca y desvió la mirada cuando sintió las mejillas calentarse "No puede ser".
Mientras esperaba un par de chicas se acomodaron a su lado, ellas conversaban entre sí, pero pronto la charla se dirigió al rubio, McCormick no perdió tiempo en sonreírles y responder a sus preguntas, las mujeres eran guapas y eso le ponía de buen humor, al menos fue así hasta que una de ellas preguntó si estaba solo y este al responderles que no lo estaba buscó a su amigo entre la multitud hallándole metros alejado con otro sujeto.
Stotch salió del baño de mujeres luego de retocar el lápiz labial, y mientras volvía con Kenny un joven se le acercó para invitarle un trago, no tardo en pasear la vista disimuladamente en su apariencia, tenía buen gusto con la ropa y pudo notar un reloj en su muñeca derecha con detalles dorados. "Bingo" pensó y sonrió, el hombre volvió a insistir y esta tomó su mano para llevarle con la multitud, le dijo que antes de aceptarle un trago debían bailar y conocerse un poco más.
Marjorine bailaba apegada al cuerpo de su acompañante, lo que provocaba que a ratos hubiera roces en sus cuerpos, el joven no tardó en tomarle por la cintura cuando esta le dio la espalda para aumentar el contacto, esta vez con su trasero. La rubia al sentirle tan apegado no pudo contener la risa y volvió a girarse para quedar de frente, entonces el sujeto se acercó a su cuello para besarlo.
Esos eran los momentos que Stotch más disfrutaba, cada vez que salía a divertirse había hombres que se le acercaban con claras intenciones de coquetear, y por supuesto su respuesta dependía de la apariencia de quien le invitara o del dinero que tuviera en su billetera, porque si algo había aprendido en esos años, era que si iba a tener una aventura esta debía ser con todos los lujos posibles. Esa no era la excepción, pretendía divertirse al menos un rato, pero las cosas no salieron del todo bien, pues su amigo de un momento a otro se había acercado a la pareja para separarlos, no de forma violenta, tan solo pidió amable al sujeto bailar con ella y sin esperar la respuesta la apartó del sujeto, este pareció molesto y se alejó de ambos.
- ¿Qué crees que haces? – habló Kenneth con el ceño ahora fruncido cerca de su oído - ¿desde cuando eres una persona tan desinhibida?
- Siempre lo he sido, es divertido ver como los hombres se me acercan buscando llevarme con ellos – comentó en tono tranquilo.
Ante esa respuesta McCormick se apartó y dirigió sus pasos a la salida, Marjorine le miró unos segundos y decidió seguirle, ya en el exterior debió apresurar los pasos para alcanzar al rubio y tomarle del brazo para que se detuviera.
- Kenneth, espera, ¿qué es lo que te molesta tanto? – preguntó y esté se giró a verle, Stotch apartó el brazo y sintió como las manos de Kenny le tomaban por los hombros con cierta fuerza.
- ¡Me molesta! Ver que te insinuabas tan descaradamente a ese tipo, ¡¿qué diablos pasa contigo?! – le zarandeó - ¡así no eres tú Leo!
- ¡Marjorine! – alzó la voz y le apartó – soy Marjorine, Marjorine, por favor Kenneth, no me llames Leo de nuevo.
- Marjorine una mierda, deja de jugar. Me cansé de esto, si quieres ir y acostarte con tipos como una zorra, pues ve – gruñó y se dio media vuelta, estaba dispuesto a marcharse al departamento.
- Estás celoso, ¿verdad? – le habló nuevamente, el más alto tan solo apretó los puños, pero no avanzó – ¿te molesta tener que compartirme con alguien más? – se le acercó y abrazó su espalda – ¿si quiera sabes lo que sientes? ¿si quiera sabes por quien lo estás sintiendo?
- ¿De qué hablas? – preguntó, Stotch soltó el agarre y este se pudo girar a verle los ojos – ¿por qué lo haces? Comportarte de esta forma, es como si fueras otra persona.
- Es porque lo soy, soy otra persona Kenneth, Leopold y yo – sonrió, McCormick frunció el ceño, pero no dijo nada – sé que no me crees, pero es la verdad.
- Supongamos que por un momento te creo – se revolvió los cabellos – si es así, entonces ¿quiere decir que hemos hablado antes?
- Por supuesto, desde la escuela, ven, vamos al vehículo y te lo recordaré – tomó su mano y le arrastro a los estacionamientos, una vez ahí se subieron, Kenny en el lugar del conductor y Marjorine en el asiento del copiloto.
Kenneth le miró en silencio, su amigo no emitía palabra alguna, así que estaba dispuesto a comenzar a interrogarle cuando vio que sus labios comenzaron a moverse.
- La primera vez que nos vimos fue en la escuela, en mi último año con ustedes, la verdad es que al principio a nadie pareció importarle, simplemente me ignoraban, Eric en cambio siempre me recalcaba que mi apariencia estaba mal y esas cosas, pero como te dije en el hospital aquel día, supongo que lo soporté porque en aquel momento estaba enamorada. Creo que si lo piensas un poco te será sencillo recordar, las chicas me trataban mal y me decían cosas como que era una zorra, que me veía mal y esas cosas, pero bueno, ellas tenían sus motivos – dijo con tono bajo y sonriendo tenue.
- ¿Cuáles eran esas razones? – habló suavemente, mirando la expresión en el rostro ajeno, su estómago parecía encogerse al verle por lo que su enojo comenzó a reemplazarse por un sentimiento que no sabía describir.
- Lo sabrás a su tiempo – contestó con simpleza – mi permanencia en la escuela al comienzo no fue agradable, pero tú fuiste el primero en hablarme, aunque sé que estabas incómodo al comienzo no dijiste nada y me trataste como un igual – se tomó las mejillas y amplió la sonrisa que tenía – oh cielos, a veces me preguntaba por qué no me había enamorado de alguien como tú.
- Alguien como yo – repitió y apretó los labios, sentía que sus mejillas se estaban calentando de nuevo, Stotch asintió y no pudo evitar que su cuerpo se estremeciera ante el pensamiento que cruzó su mente "si me hubieras amado, te habría tratado mejor" sacudió la cabeza de inmediato para quitarlo de su mente – oye, y ¿qué hay de tu comportamiento? ¿por qué lo haces?
- A pesar de dejar en claro que eres un completo pervertido, siempre fuiste un chico tranquilo y por sobre todo amable – comentó – y sobre mi comportamiento, la verdad es que prefiero divertirme, puede sonar crudo, pero me gusta la libertad y me gusta mucho más cuando los hombres me buscan con dobles intensiones y para conseguir su objetivo me llenan de regalos y promesas que sé no cumplirán. – Soltó un suspiro y recargó la cabeza en el asiento – pero en el fondo espero encontrar a ese hombre que me lleve a sentirme enamorada de nuevo.
- Yo podría hacerte sentir esas cosas – dejó salir sin darse cuenta.
Marjorine abrió los ojos de golpe y miró a su amigo con sorpresa, ¿realmente estaba diciendo aquello?, la expresión en el rostro de Kenneth le daba a entender que era serio en lo que decía.
Se veía tan maduro en ese entonces, justo como el día en que se reencontraron en el hospital.
