Por la mañana el joven Stotch abrió los ojos y ahí estaba Kenny durmiendo a su lado, desnudos, como la vez anterior, apretó los labios y se pasó las manos por el rostro, luego se giró de lado y miró la expresión tranquila del rubio mientras dormía, no quería que las cosas acabaran como la última vez. Su mano se movió a su mejilla y la acarició para despertarlo, este tardo un poco, pero abrió los ojos y sonrió.
- Buenos días, ¿cómo dormiste? – lo rodeó por la cintura y lo apegó a su cuerpo para besar sus labios – Leopold cerró los ojos y se dejó hacer, los labios de su compañero no se sentían nada mal, tenían una sensación suave y una temperatura cálida.
- Dormí bien – esbozó una sonrisa y soltó un suspiro – Kenny, ¿puedo preguntar algo? – este asintió y besó su frente – somos novios, ¿verdad?
- ¿Qué? por supuesto que lo somos – contestó, sus dedos se enredaban con delicadeza entre los cabellos de Stotch.
- No quisiera confundirme – dijo titubeando – quizá tú solo querías pasar el rato, y yo no podría ser así.
- Pero si tú… – la frase murió en sus labios, lo pensó un poco, había recordado la conversación con Marjorine, si era verdad y ella era una persona diferente entonces tenían sentido las palabras de Leo en ese momento. – No te preocupes Leo, jamás jugaría contigo, eres demasiado importante como para lastimarte de alguna forma.
El susodicho sonrió, quizá no recordara como es que habían terminado en una relación, pero la sinceridad en las palabras de Kenny le provocaban una sensación cálida en el pecho y una tranquilidad que hace mucho no sentía. Pasaron un par de horas en esa cama, hablando de cosas del pasado y de algunos planes para cuando todo lo de la investigación acabara, Leo le comentó de su idea de volver a habitar la antigua casa de sus padres, y ahora que estaban juntos no sería mala idea que Kenny y su hermana fueran con él, después de todo el lugar tenía espacio suficiente para los tres, McCormick ante la idea solo soltó un "Lo pensaré", Leopold no se preocupó, entendía que sería complicado, apenas y estaban iniciando una relación y mudarse de inmediato podría no ser lo más indicado.
- Me gusta esa sonrisa – dijo Kenny acariciando el labio inferior de Stotch, este bajó la mirada para intentar ocultar la sonrisa nerviosa que tenía, sin embargo, volvió a alzar la vista cuando sintió el pulgar del rubio sobre la cicatriz de su ojo derecho.
- Éramos solo unos niños, yo no guardo ningún tipo de resentimiento por eso – dijo el más bajo en total calma, sabía a la perfección que aquella acción de su ahora pareja, se debía a la culpa que sentía cada vez que veía esa marca.
- Realmente, no puedes ser tan bueno – comentó y le abrazó fuerte – pero gracias, saberlo me hace sentir mejor.
La puerta de pronto comenzó a ser golpeada con insistencia, ambos rubios guardaron silencio ante el ruido, se escuchó a Karen atender y luego la voz de alguien se acercó rápido abriendo la puerta de la habitación en la que estaban de golpe.
- ¡Kenny!, Wendy acaba de llam… - se quedó en silencio ante lo que sus ojos veían.
Por supuesto Kyle y él habían hablado de la gran química que tenían ambos amigos desde la escuela, pero enterarse de esa forma que aquello realmente se concretaba era algo completamente diferente. Si, era su culpa, él había sido un imprudente y ahí estaban las consecuencias, se quedaría por mucho tiempo con esa imagen en su cabeza. Kenny le miraba con el ceño fruncido y Stotch se ocultaba bajo las sábanas, probablemente por la inmensa vergüenza que sentía. Marsh rascó su mejilla y desvió la mirada, pero sacudió la cabeza para quitarse toda clase de tonterías que llenaban sus pensamientos cuando recordó las razones de por qué había ido en primer lugar.
- Wendy me llamó hace un rato, las chicas están muertas, ella está en este momento con la policía en casa de Bebe – dijo realmente alarmado, estaba preocupado por el estado de su amiga.
- ¡¿Que?! Pero si apenas ayer estaban bien – dijo Leopold olvidando la vergüenza para asomar la cabeza - ¿qué fue lo que pasó? – preguntó, mientras Kenny buscaba la ropa interior y se la ponía bajo las cobijas, acto seguido abandonaba la cama y tomó el resto regada en el piso.
- No estoy seguro, dijo que simplemente estaban muertas esta mañana cuando intentó despertarlas.
- No perdamos tiempo, le preguntaremos cuando estemos allá, ¿Kyle ya lo sabe? – el azabache asintió ante la interrogativa de McCormick – entonces vamos, dejemos que Leo se cambie – dicho esto empujó a su amigo fuera de la habitación.
Leopold salió de la cama en cuanto quedó solo, se vistió rápido y se reunió con sus amigos, deseaba haber tomado un baño antes, pero la urgencia de la situación ameritaba que ignorara su deseo de estar limpio. Los tres subieron al vehículo de Stotch con Kenny de conductor y se dirigieron a la casa de la rubia. Al llegar al lugar vieron que el sitio estaba acordonado, policías se movían de un lugar a otro y había ambulancias alrededor, los vecinos miraban lo que sucedía y otros grababan la situación con los celulares, Stan buscó entre los presentes a su amiga y la divisó sentada en la parte trasera de una patrulla conversando con Kyle, de inmediato se acercaron a ella a pesar que al traspasar la cinta de seguridad uno de los policías intentó detenerlo sin éxito.
- Wendy, ¿Qué fue lo que pasó? – la chica miró a su amigo y se colocó en pie de golpe para abrazarlo y comenzar a sollozar. Stan intentó consolarla acariciando sus cabellos.
- Le decía a Kyle que anoche luego de la fiesta las chicas aún se sentían mal, así que vinimos aquí todas juntas, yo decidí quedarme a hacerles compañía, conversamos para desviar el tema del malestar que tenían y luego nos quedamos dormidas – habló intentando limpiar sus ojos con un pañuelo que el pelirrojo le había entregado cuando se acercó a ella. – Esta mañana cuando desperté las noté pálidas, me acerqué a Bebe para despertarla, pero ya estaba muerta, ¡todas ellas! – cubrió su boca para contener el llanto – Oh Dios.
- Wendy, sé que es difícil, pero es importante que nos digas, ¿ellas te hablaron de alguien extraño? ¿estaban amenazadas? – preguntó McCormick, Leo puso la mano sobre su hombro y este le miró, entonces el más bajo negó con suavidad.
- Ellas solo mencionaron unos sobres pequeños que había sobre la mesa que les correspondía, no tenían escrito nada – metió la mano en el bolsillo de su abrigo y los sacó, eran cuatro sobres blancos pequeños.
- ¿Me permites? – preguntó Leo y los recibió en sus manos, dio la vuelta a uno y sacó de su interior una tarjeta blanca. Abrió los ojos e hizo lo mismo con los otros tres, todos contenían lo mismo – "Sixth horse", "Seventh horse", "Eighth horse", "Ninth horse" –leyó en voz alta.
- ¡Este hijo de puta! – gruñó Stan al comprender de inmediato lo que ocurría.
- ¿Cómo es que siempre está un paso adelante? – Kyle frunció el ceño y ante las miradas de los presentes continúo hablando – anoche luego de que Kenny y Butters nos dejaran solos, Karen fue al tocador, entonces aproveche la oportunidad para preguntar a las muchachas la razón de su actuar. Ya saben, todos notamos el ambiente pesado cuando Nelly molestó a nuestro amigo.
- ¿Qué? ¿Anoche molestaron a Butters? – preguntó la única chica en el grupo ya más tranquila.
- Si, lo hicieron – asintió el pelirrojo al igual que el resto – resulta que en realidad había una persona del campamento en el que Red estaba interesada, pero por un motivo desconocido se creó un rumor que nuestro amigo se había acostado con él.
- También lo recuerdo, Red estaba furiosa por eso, le dije que no se lo creyera todo, que lo mejor que podía hacer era primero averiguar si era cierto – volvió a intervenir Testaburger.
- Exactamente, Nelly me comento que ella y Red hablaron con un chico y este solo confirmó aquel rumor – guardó silencio un momento – su nombre era Gabriel – ante esto Stan, Kenny y Leopold abrieron los ojos.
El resto de la semana pareció transcurrir rápido, los chicos se reunieron y se sorprendieron al ver que Stan llegaba en compañía de Wendy, este tuvo que explicarles que la chica estaba interesada en perseguir al criminal que le había hecho eso a sus amigas y para que no se pusiera en peligro le contó sobre la investigación. Ella por supuesto decidió unirse al grupo.
Kyle que no estaba del todo de acuerdo con esto apartó a Stan para conversar a solas, pero el asunto terminó con ambos discutiendo y con el pelirrojo marchándose a casa, Marsh por su lado se mantenía con el ceño fruncido y sentado en una de las sillas. El par de rubios y la muchacha decidieron dejarlo solo un momento, hablaron de la investigación y llegaron a la conclusión de que si querían atrapar al culpable de una vez por todas deberían dedicar todo su tiempo a aquello, por lo que cada uno pediría sus vacaciones en sus respectivos empleos y así no tendrían más inconvenientes por el tiempo.
Luego de la reunión Wendy se despidió de los tres, Leopold la acompañó a la entrada y Kenny vio esa oportunidad para acercarse a Stan y charlar con este sobre la obvia pelea que había tenido con Kyle. El azabache al comienzo estaba reacio a querer hablar de ello, pero termino cediendo ante la petición de su amigo y le contó que habían conversado.
- Kyle me pregunto por qué motivo había traído a Wendy sin consultarlo antes con ustedes, que se suponía era un secreto y si ella no era cuidadosa tú especialmente quedarías expuesto como Mysterion. – Suspiró – le expliqué nuevamente que no podía dejar que ella se arriesgara sola y que por eso la uní al equipo, pero él seguía molesto. Luego bromee preguntándole si no sería alguna clase de celos porque ella era mi exnovia y bueno, comenzamos a discutir, me dijo algo así como: "No todo se trata siempre de ti Stan" y tan solo se marchó.
- Lo siento viejo, pero Kyle tiene razón, no me molesta que ella se uniera al equipo, estoy seguro que será de mucha ayuda, pero haber tomado la decisión solo no fue lo correcto – habló Kenneth con calma – sin embargo, ya está hecho, no hay vuelta atrás. Lo importante aquí es otra cosa.
- ¿Qué cosa? – Stanley miró el rostro de su amigo lleno de confusión.
- Sé que desde que te enteraste de lo del novio de Kyle has estado extraño, en la fiesta de año nuevo se te notaba en el rostro la molestia cuando lo conociste, ¿por qué no admites de una vez que estás enamorado de él?, vamos, se te confesó hace años y nunca le diste una respuesta. Él se cansó de esperar y buscó una nueva vida con otra persona, y tú ahora estás celoso de eso, ¿vas a seguir así? Siendo un cobarde, ¿sin decirle que sentías lo mismo?
La conversación entre ambos quedó hasta ahí, con la interrogante en la cabeza del azabache puesto que Leopold regresó al sótano y se mantuvieron conversando sobre lo que habían acordado con Wendy, luego la conversación se desvió a lo que Marsh había presenciado esa mañana, Kenny le confirmó sus dudas y Stanley les felicitó, Stotch que no estaba indiferente de la situación con el pelirrojo también le deseó suerte en que pudiera arreglar las cosas con él.
El miércoles por la tarde de la semana siguiente Kyle regresó con los resultados de las autopsias a las chicas, les informó a los presentes que estas presentaban una sustancia tóxica en la sangre, lo que les daba la certeza que habían sido envenenadas, probablemente en el bar. Fue ante aquel comentario que Wendy clavó su mirada en Leopold, pero este negó rotundamente su participación, alegando que la mayor parte del tiempo estuvo con sus amigos y que el servicio de catering se había hecho cargo de la comida y los licores.
- ¿Y si el asesino se hizo pasar por uno de los trabajadores para colarse en la fiesta? – comentó Marsh pensativo.
- Es una posibilidad que no podemos descartar – comentó McCormick. - ¿Y que hay con ese tal Gabriel? – preguntó desviando el tema.
- Oh eso, le pedí al jefe de policía que me enviara la información – habló el pelirrojo y miró a Wendy sentada cerca de la computadora – ¿podrías revisar si ya llegó el correo?
- Por supuesto – dijo la chica y abrió la bandeja de entrada, de inmediato vio dos correos en él, uno era del jefe de policía, pero el otro era de una dirección desconocida – muchachos, hay algo sospechoso – dijo mientras abría el correo desconocido, no decía nada, solo contenía un archivo de audio, lo descargó y esperó que todos se acercaran para reproducirlo. De inmediato se escuchó la voz alterada sonando por los parlantes de la computadora, era un susurro suave que cantaba una melodía que a esas alturas no sabían si era deprimente o aterradora.
They cry for help
but help will never come
They don't know where to swim
or what they're swimming from
They try to swim some more
when panic starts to spread
They're swimming in to shore
but only in their heads
The 3 last horses
Dying in the sea
Shouting out their cries for no one
They're born to win
they're screaming in their hearts
The strength of thousand men
They're fighting to the end
Luego que la canción terminó se hizo un silencio, Wendy pretendía cerrar el reproductor, pero entonces la voz regresó.
- "Mi querido Leopold, me alegra que mi sugerencia del local te haya resultado de ayuda, es una lástima que no hayas decidido correctamente al elegir a tus invitados. Esas mujeres no cambiaron con los años, estoy seguro que te lastimaron de nuevo, no te preocupes mi caballo más preciado, ya estamos cerca del final."
La grabación acabó y el silencio reinó en el sótano, nadie era capaz de decir alguna palabra, sin embargo, podían escuchar la respiración agitada de Stotch, Kenny de inmediato lo tomó por los hombros y le habló suavemente para intentar calmarlo, pero este parecía no reaccionar.
- Me iré a casa, necesito asimilar esto y creo que ustedes necesitan tiempo a solas – habló Wendy caminando al pie de las escaleras donde se detuvo – Butters, definitivamente creo que el asesino quiere algo contigo, no sé si incriminarte o vengarse, pero debes tener cuidado, si estamos cerca del final eso te pone el peligro – suspiró – nos vemos mañana – dicho esto la chica se marchó.
- Ven, vamos por un poco de agua – Kenneth tomó la mano de su novio y lo llevó a la cocina.
- Kyle pretendía ir con ellos, pero Stan tomó su mano para impedírselo, este de inmediato se soltó y se giró a mirar a su amigo.
El pelirrojo aún continuaba enfadado con el azabache, a tal punto que incluso había terminado discutiendo con su pareja por el mal humor que traía. No le gustaba para nada esa situación, pero menos le gustaba estar peleado con Stanley, por lo que respiró profundamente y decidió escucharlo.
Mientras tanto en la sala Leopold bebía agua sentado en el viejo sofá de la casa, McCormick se mantenía a su lado observando atento cada una de sus acciones, pendiente de lo que fuera a necesitar, estaba realmente preocupado, más bien aterrado que esa grabación provocara lo mismo que la última. No estaba dispuesto a perderlo por culpa de un mal nacido, no lo permitiría, aunque tuviera que dar su vida mil veces si era necesario.
Se mantuvieron así, en silencio unos minutos, pero a Stotch no le preocupaba, se sentía bien con la compañía de Kenny de esa forma, sin decir palabra alguna. Al poco tiempo Kyle se les unió, sus mejillas se veían algo coloradas, aunque su ceño estaba fruncido, la pareja se miró entre si y supusieron que había pasado entre ambos estando a solas. "Definitivamente no es momento de hablar de nada" se dijo mentalmente el rubio más alto.
Stan por otra parte se mantenía recargado en una de las sillas mirando el techo absorto en sus pensamientos, por primera vez en mucho tiempo había decidido ser completamente sincero con su amigo y las cosas no habían resultado para nada bien.
- Mierda, solo la cague más – se dijo llevando la mano a una de sus mejillas, esta tenía un tono ligeramente enrojecido.
El azabache cerró los ojos y soltó un suspiro, se recargó un poco más contra la silla y esta termino levantando las patas delanteras para irse de espaldas contra el suelo, soltó un quejido de dolor y abrió los ojos con fastidio, su mirada se clavó en un sector del sótano que llamó su atención, se giró para ponerse en pie y se acercó a aquel punto arrastrando la silla con él, la colocó pegada al muro y subió en ella para tomar la rejilla del conducto de ventilación y sacarlo, la dejó sobre unas cajas y metió las manos en el interior, había una caja de color negra llena de telas de araña y polvo, la atrajo hacia sí y bajó con ella de la silla, la dejó sobre la mesa y sacudió el polvo.
- Oye Marsh, ¿qué haces? – preguntó McCormick quien venía bajando, seguido de Kyle y Leopold, se acercaron a la mesa y observaron el objeto sobre esta.
- ¿De dónde sacaste esa caja? – Broflovski preguntó cruzando los brazos, quizás este nuevamente había estado husmeando en las cosas viejas de los Stotch.
- Estaba en el conducto de ventilación, lo vi de casualidad – comentó quitando la tapa para mirar el contenido.
En el interior de la caja había viejas cintas de video, un sobre arrugado y un montón de fotografías dentro de una bolsa de papel, Kenny tomó una de las cintas y miró lo que tenía escrito en ella.
- Estas cintas tienen tu nombre Leo – comentó, el aludido entonces miró el contenido y sus ojos se abrieron de sorpresa.
- ¿Serán videos caseros? – preguntó Kyle tomando el sobre en sus manos, mientras al tiempo Stanley tomó la bolsa con las fotografías.
- ¡No! ¡No, deja eso, es de papá! – Stotch alzó la voz e intentó arrebatarle la bolsa al azabache, pero esta se rajó dejando su contenido regado en la mesa y parte del suelo.
Si los jóvenes pudieran describir lo que veían en esos momentos en palabras seguramente serian, grotesco, enfermo, retorcido y traumático. Había al menos un centenar de fotografías de un Leopold adolecente rondando diferentes edades, en todas ellas el chico estaba con poca o nada de ropa, en diferentes posiciones mostrando en la mayoría una mirada perdida, y no solo eso, en las peores fotografías se veía con golpes y heridas, acompañado de alguien, aunque las únicas partes que aparecían de esta persona era su miembro cerca del rostro del muchacho.
Kyle de inmediato abrió el sobre que había tomado y leyó su contenido con voz temblorosa.
Mi querido niño:
Perdóname, no fui capaz de ver lo que ese demonio hizo contigo durante todos estos años, siempre viví en la mentira que era un padre ejemplar y que ambos queríamos lo mejor para ti, pero me equivoqué, me equivoqué tanto. Hace un par de días mientras buscaba un viejo collar de tu abuela encontré la cámara de Stephen, noté que en el interior había una cinta y quise ver que tenía, pero desearía no haberlo hecho, las imágenes me perturban a cada momento. Mi bebé, mi querido bebé, tu suave voz rogando que se detuviera no me deja tranquila. Quise hacerle frente, pero no pude, tenía tanto miedo a su reacción, a lo que pudiera hacernos.
Perdóname mi amor, por no ser la madre que mereces, por no ser lo suficientemente fuerte para ponerte a salvo y, sobre todo, perdóname por dejarte solo.
Mi pequeño Butters, mamá te ama. Adiós.
Linda Stotch
Kyle mantenía los ojos clavados en esa carta para evitar mirar las fotografías, para evitar mirar el rostro de sus amigos y para evitar por sobre todo ver a Leopold. Como abogado le había tocado presenciar en más de una ocasión casos como el del rubio y los testimonios siempre le dejaban en mal estado, pero ahora era alguien cercano el afectado y eso resultaba aún más doloroso. Por primera vez no sabía cómo debía actuar.
Stotch se acercó a la mesa y comenzó a reunir las fotografías en silencio, sus manos temblaban con fuerza por lo que la tarea de recogerlas se le hacía cada vez más difícil. Kenny que hasta el momento no era capaz de reaccionar tomó sus manos para que las soltara y lo abrazo fuerte contra su pecho, estaba lleno de ira, se sentía frustrado, porque en más de una ocasión había visto golpes en su cuerpo y nunca tuvo el valor de preguntar cómo se los había hecho.
- D-Debo, debo guardar todo esto, si no lo hago p-papá me va a castigar de nuevo – dejó salir en un susurró, pero Kenny no le soltó, a pesar que la persona entre sus brazos se removía contantemente.
- Hay que hacer algo, ese imbécil le hizo esto a Butters – comentó Stan sacando al fin la voz.
- Es inútil – intervino Kenneth – el padre de Leo está muerto.
