Advertencia: Violencia (?)

Aclaraciones: Los personajes de Naruto no son míos.

Movió con agilidad y destreza su afiliada katana. Escuchando mientras tanto el morboso sonido de el metal chocar contra la carne. Si aún fuera la vieja Hinata, estaba segura que hubiese terminado desmayada ante la sangrienta escena.

Dejó de moverse para respirar pesadamente y descansar un poco. Observó con el ceño fruncido y la respiración agitada la imagen que se encontraba frente a ella. Brazos, cabezas, piernas y mitades de cuerpos se encontraban tirados en el suelo. Todo eso pertenecientes a los Zetsu que salieron después de que ella abandonará la cueva en donde se encontraban Sasuke e Itachi. Eran sin exagerar algunos cien de ellos.

-Seguro Kabuto los mando. -mascullo enfurecida.

Sostuvo por un momento su brazo izquierdo. Uno de ellos la había herido pero no era nada grave, sólo un simple rasguño.

Estaba agotada, pero debía seguir con su camino. Iría al desierto. Seguro que allí estaba Naruto junto al Kazekage. Sabía que lo correcto era irse directo hacia la Hokage, pero no podía hacerlo. No sin antes saber que Naruto estaba bien.

Empezó a correr sin importarle dejar así la fea escena de cadáveres descuartizados y fue rumbo a el desierto.

Mientras corría y esquivaba ramas no pudo evitar pensar en Itachi y en Sasuke. Ver a Itachi después de su muerte fue algo que la dejaría igual de lastimada que con su madre. Sentía una gran impotencia al saber que Itachi estaba "vivo" y que no podía hacer nada para que se quedará en el mundo aún que sea un poco más. Sólo un poco para que Sasuke pudiera disfrutar de la compañía de su hermano. Después de todo Itachi se merecía eso.

Y Sasuke… no sabía que pensar. ¿Acaso Itachi podría convencer a sus hermano de no destruir la aldea? No tenía ni la más mínima idea. Pero no sólo eso era lo que la atormentaba, sino que Sasuke aún le guardaba rencor, lo sabía, lo pudo ver cuando miro sus ojos.

Suspiró y agitó la cabeza. No tenía que estar pensando en esas cosas que sólo hacían que bajará la guardia. Tenía que estar con los ojos bien abiertos si no quería ser atacada por algún otro enemigo.

Aceleró su paso y supo que así no tardaría mucho en llegar a su destino.

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Había sido un gran retraso enfrentar al Raikage. Era un terco, mira que prohibirle ir a la guerra siendo que el sería una buena arma para la victoria. Sabía que estaría en riesgo su vida y que estarían en riesgo los poderes del Kyubi, pero debía de hacer algo. El no sólo podía quedarse en la isla mientras los demás se arriesgaban para protegerlo de las manos enemigas. No dejaría que vidas inocentes fueran destruidas por el.

Tenía en claro que sería difícil, pero no se rendiría. Sabía también que tenía potencial, que había llegado a ser poderoso con los entrenamientos que su difunto maestro le había dado y que ahora era mucho más fuerte por que por fin dominaba parte de los poderes del zorro.

No defraudaría a las personas que habían confiado ciegamente en el. No defraudaría a Tsunade, a Sakura, Jiraya, Gaara, Bee, los doce novatos… ni a Hinata.

Ellos confiaban en el, había hecho una promesa y esa era que protegería el mundo con su vida de ser necesario.

Pero en ese momento… lo que más le preocupaba era Hinata. Tenía horas sin saber nada de ella. ¿Estaría herida, estaría en líos, algún problema… o muerta? No quería ni siquiera mencionar lo último. El ya no podía vivir sin ella. Definitivamente ya no podría sin ella.

No es que la creyera débil. Al contrario. Ella le había demostrado que los grandes cambios eran posibles y que con mucho esfuerzo se podía lograr lo que uno quisiera. Sabía que era una gran ninja digna de un gran enemigo de batalla. Sabía que estaba al alcance de cualquier enemigo que se le pusiera en el camino. Pero aún así… no podía sacarse de la mente que algo malo le podría pasar. El no quería eso.

-Naruto ¿Estas bien? -pregunto Guy mirándolo con una ceja alzada. Lo había visto muy pensativo mientras corrían hacia el desierto pues Naruto había dicho que sintió el chakra de Shikamaru y de Gaara luchando contra otros chakras peligrosos.

-Eh, si, si. Estoy bien. -dijo volviendo su mirada al camino. La verdad era que no, pero no quería preocupar a sus compañeros. Ladeo un poco la cabeza para ver a Motoi, Bee y a Aoba.

También estaba muy preocupado por Yamato. Tenía miedo de que le hicieran algo o lo torturaran para sacarle información sobre Konoha.

Siguió corriendo encima de la dorada arena. Hacia un tremendo calor pero no era tiempo de lamentarse por eso. Aun no podía creer que a Gaara le gustará vivir en Suna.

Pudo ver a lo lejos una gran figura de arena. Dedujo de inmediato que esa figura provenía de Gaara. -¡Puedo ver a Gaara! -exclamó apuntando con su dedo índice el lugar. -Vamos, aceleremos el paso. –

Todos asintieron e hicieron caso a lo que dijo Naruto. En menos de lo que imaginaron llegaron frente a el batallón de Gaara mientras este bajaba de la arena.

Por lo que Naruto pudo ver a lo lejos, la forma que hizo la arena era de una mujer. Fue algo extraño hasta que vagamente recordó que Gaara le había enseñado una foto enmarcada en donde se encontraba la madre del peli rojo. También recordó el pequeño brillo que se encendió en los ojos aguamarina de su amigo al ver a su madre. Dijo

-¡Gaara! -exclamó sonriente.

El Kazekage volteo y miro a Naruto con su típica mueca inexpresiva. -Naruto. ¿Qué hacen aquí?

-Sentí chakras por acá. Decidimos desviar nuestro camino para ver que ocurría. -volteo hacia el frente. -Creo que llegue tarde. Te las apañaste tu sólo.

-No me refería a eso. ¿No deberías estar escondido en la isla genbu? -pregunto severamente. Volteó hacia sus acompañantes. -Ustedes debieron de mantenerlo en la isla.

-Ey, no los culpes a ellos. -dijo Naruto poniéndose enfrente de sus compañeros. -Yo los convencí.

- Es peligroso que estés aquí afuera. Podrían atraparte y extraerte el Buiji. Morirás y el mundo ahora estaría en manos de los Akatsuki.

-Y si me quedo con los brazos cruzados será peor. Confía en mi Gaara, agradezco que quieras protegerme pero estoy confiado en que podré ayudar en esta guerra.

Gaara lo miro por unos segundos en silencio. -Eres un cabezota. -miro disimuladamente de un lado a otro. -¿Dónde esta la Hyuga? –

Una mueca de preocupación se asomó en el rostro de Naruto. -No lo se. -respondió simplemente.

-Pensé que ella te haría quedarte en la isla.

-Lo intento. -dijo sonriendo levemente.

Gaara asintió. Conocía a Hinata Hyuga, le dio hospedaje en la mansión Hyuga por unas semanas cuando estuvo arreglando unos asuntos en Konoha. Había convivido con ella y podía decirse que eran buenos amigos. Cuando se enteró de su supuesta muerte quedó en shock ya que ella era una persona muy especial para el. Lo había apoyado tanto como Naruto lo apoyo a el. Era igual a Naruto sólo que ella era tranquila y actuaba después de pensar. Cuando supo que en verdad todo fue una misión anbu sintió un gran alivio y felicidad. Después de saber que Naruto y ella habían empezado una relación no le extrañó ya que eran tal para cuál. Estaba contento de que sus amigos encontrarán a alguien a quien amar.

Y… hablando de ella.

-Oi ¿Esa no es Hinata? -pregunto Guy mirando hacia enfrente.

Naruto volteó rápidamente y miro una pequeña figura curvilínea acercarse hacia ellos.

Hinata dejo de correr cuando miro las siluetas de los chicos. Estaba cansada, su brazo dolía cada vez más y sentía que perdería la consciencia en cualquier momento. Durante el viaje se encontró a más de esas cosas que salían de la tierra. De verdad que ahora ya las aborrecía.

Naruto sonrió feliz y no pudo resistirse a correr hacia la Hyuga.

-¡Hinata-chan! -exclamó cuando estuvo a su lado.

Hinata le sonrió débilmente. -Naruto-kun.

No pasaron más de dos segundos para que Naruto se diera cuenta del estado en el que se encontraba la Hyuga.

-Hinata, tu brazo está sangrando. -dijo mirando pequeñas hileras carmesí marcadas sobre su brazo.

-No es nada. -aseguró tapando la herida con su mano. -Un rasguño nada más.

Naruto no se creía eso. -Te ves pálida. -calló un momento. -Más pálida de lo normal.

-Sólo estoy un poco agotada. –dijo eso regalándole una sonrisa. Quiso caminar hacia los demás pero al primer paso que dio, calló desplomada al suelo.

Naruto abrió desmesuradamente al suelo. -¡Hinata!-se agachó y puso su cabeza en sus rodillas. Tocó su frente y se dio cuenta de que estaba ardiendo en fiebre.

-Oh no. -susurro.

Los demás al ver lo que ocurrió fueron corriendo hacia el lugar.

-Guy-san, llamé a Ino-san. Esta más delante con los demás.-mando Gaara agachándose aún lado de su amigo. -¿Qué le paso? –

-No lo se. -dijo desesperado. -Sólo se que esta ardiendo en fiebre.

Gaara asintió. Observó por un momento el brazo izquierdo de la morena. -Tal vez la envenenaron. –

Naruto lo miro horrorizado unos segundos para después mirar la herida en su brazo. -Mierda… ¡¿Dónde demonios esta Ino?!

-¡Ya, ya! ¡Estoy aquí! -dijo Ino corriendo hacia el lado de su amiga. Se hinco y tomó su pulso. -Esta débil… -revisó el brazo de la Hyuga y dijo lo que Naruto más temía. -Fue envenenada.

-¡¿Con que?!

-¡No se, no se! -exclamó desesperada. -Me pones los nervios de punta idiota. -llevo rápidamente sus manos a la herida y alrededor de ellas salió una luz verdosa. -También utilizó demasiado chakra. -susurro para sí misma. -En mala hora teníamos que estar en un desierto. -se quejó con el ceño fruncido.

-¿De que hablas? -pregunto Aoba observando todo.

-Necesito hacer una pomada para ponerla en la herida de Hinata. -hizo un mohín con la boca. -Aquí no hay plantas medicinales.

-¡Yo iré por ellas! -exclamó Naruto mirándola con desesperación.

-No, si te tardas las cosas empeoraran. -dijo mientras sacaba de su porta shirikens una pomada. -Esta servirá pero el efecto tardar un poco.

-¿No necesita nada más? -pregunto Gaara.

-Sólo necesita agua y estar en un lugar donde el sol no la golpee. –

Naruto levantó a Hinata sobre sus brazos. -¿Puedes conseguir agua Ino?

Ella asintió rápidamente para después correr hacia donde tenía un poco de ella. Shikamaru tenía un poco de agua en una mochila que ella le puso a cuidar.

-La llevaré a una pequeña cueva que vi al llegar aquí. –

Todos asintieron.

-Yo voy contigo. -dijo Guy.

Naruto asintió y sin decir nada más empezó a correr hacia la cueva con Guy siguiéndolo.

Estaba tan preocupado por Hinata. No quería que nada malo le pasará. No lo soportaría.

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Sus párpados empezaron a moverse. Pestañeo con dificultad unas cuántas veces y frunció el ceño cuando sintió el sol golpear su rostro. Su brazo ya no dolía y sentía que todo el chakra que había perdido unas horas antes estaba de regreso en su cuerpo.

-¿Hinata? –

Movió su rostro hacia la derecha y miro a Naruto observándola con preocupación.

-Naruto-kun. -trato de levantarse pero Naruto la detuvo inmediatamente.

-Estuviste inconsciente por dos horas.

Se maldijo interiormente al escuchar eso. -Tengo que irme.

-¡No! Tú ya has hecho suficiente. No irás a ningún lado.

Hinata frunció el ceño. -No eh hecho lo suficiente. -sin importarle las réplicas de Naruto se levantó del suelo sin dificultad. Ciertamente se sentía muy bien. Había recuperado las energías perdidas y su brazo ya no le dolía. -Me siento bien. -aclaró tomando su katana y colgándosela en el brazo. -iré con Tsunade-sama para ver en que soy útil y… -calló al sentir la mano de Naruto rodear su brazo derecho.

-No dejaré que te vayas de nuevo a la guerra. -advirtió.

-Y yo no dejaré que cientos de personas mueran mientras yo estoy aquí descansando. -se zafo de su agarre.

-No quiero perderte.

-Y yo no quiero perderte a ti. -lo miro con suavidad. -Piensa que haya afuera hay personas que están dándolo todo por ti. Yo también quiero darlo todo por ti y por esas personas.

-Eres tan terca… -gruño. -Entonces me voy contigo.

Hinata negó. -No serviremos de nada estando juntos.

Naruto frunció los labios. Sabía que tenía razón, pero no quería dejarla sola. Observó que la azabache se ponía a su altura ya que el estaba en el suelo y le dio un suave beso. -No te preocupes. Veras que nos veremos en cuanto menos te imagines. -se enderezo junto al rubio.

-Prométeme que no morirás. -pido mirándola seriamente.

-Lo haré si tu prometes lo mismo.

Sin pensarlo dos veces contestó. -Lo prometo.

Tomó su mano y lo miro con amor. -Lo prometo.

Naruto le sonrió levemente y le dio otro beso cargado de ternura. -Vete antes de que me arrepienta y te encierre en una jaula.

Hinata soltó una suave carcajada y salió de la cueva para después correr.

El oji azul la observó hasta perderla de vista. – Cuídate.

Tenía miedo. Miedo de ya no poder escuchar su voz, de ya no poder tocar su suave piel, miedo de ya no oler su dulce aroma… tenía miedo a una vida sin ella.

Frunció el ceño, su mirada se volvió oscura y llena de determinación.

No dejaría que nada malo le pasará a Hinata.

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-¡A tu izquierda Neji-nisan! –

Neji siguió las instrucciones de su prima y volteó justo a tiempo antes de que uno de esos monstruos lo tocará. Saltó hacia atrás y atacó rápidamente al Zetsu dejándolo fuera de batalla.

Respiraba agitadamente mientras observaba al Zetsu tirado en el suelo. -Gracias Hanabi-sama.

Hanabi sonrió y lo miro con una ceja alzada. -La que debería de decirte sama soy yo, no tu. Pronto serás el líder del Clan.

-Usted siempre tendrá mi respeto, sea o no el líder del clan.

-¡Vamos! ¡Deja el sama Neji-nisan! -pidió mirándolo suplicante.

Neji la miro divertido. Era tan terca, como su hermana. -De acuerdo Hanabi-chan.

-¡Eso suena mejor! -exclamó matando de un solo golpe a un Zetsu.

Neji sonrió mirando a su prima. Si que estaba cansado. Justo cuando iba a sugerirle a Hanabi ir hacia el punto de encuentro algo ocurrió que lo dejó helado.

-¡Chidori! –

Una nube de polvo se levantó en el lugar.

Cuando el polvo se dispersó pudo ver el cuerpo de un Zetsu tirado tras de el y a Hinata mirándolo con el ceño fruncido.

Su mano poco a poco perdió el resplandor azul dejándola nuevamente como estaba.

-Deberías de estar alerta, Neji. Por poco y esa cosa te mata.

Neji y Hanabi miraron confundidos a Hinata. Se notaba a leguas que traía un humor de perros ¿La razón? No la sabían.

-¡Hinata-onechan! -exclamo contenta la pequeña adolescente. -¡Estas sana y salva! -exclamó contenta al ver a su hermana con bien. -¡Te viste genial onechan! ¿Dónde aprendiste esa técnica? ¡Debes enseñármela!

La mirada de Hinata se suavizo. Habían sido demasiadas emociones por ese día, por eso su mal humor. Pero no tenía que descargarlo con las personas que más quería. -Me da gusto verlos con bien. -dijo mientras se acercaba a abraza a Hanabi. Su pequeña hermana correspondió el abrazo de inmediato, hundiendo su rostro en el pecho de su hermana.

Neji sólo sonrió ante la escena. Le agradaba ver a sus primas tan unidas.

-No seas apretado Neji-niisan, únete al abrazo. -le dijo Hinata con una sonrisa.

Neji miro incómodo a sus primas. Si le gustaría abrazarlas pero sinceramente le daba mucha vergüenza.

Hinata río ante el sonrojo de su primo.

Hanabi también lo miro y sonrió. -Vamos Neji-niisan ¡Ven!

Neji las miro dudoso. ¿Qué mal le haría un abrazo de sus primas? Rio un poco ante su pensamiento antes de ir y abrazarlas a ambas.

Era un abrazo cálido, lleno de fraternidad y amor. Era un abrazo que jamás se había sentido tan bien. A Hinata le alegraba ver a sus hermanos vivos y con bien, Neji y Hanabi pensaban exactamente igual.

El bello e inolvidable momento fue roto por una voz muy conocida para los tres.

-Hinata. -

La azabache frunció su ceño. -Hiashi. -pronunció mientras se separaba lentamente de sus hermanos.

Hiashi sintió como si le hubiesen dado un golpe en el estómago al escuchar a su hija llamarlo por su nombre.

-Me alegra verte con bien, Hinata.

Hinata lo miro con desdén. -Deja de fingir que te importó.

-¡No estoy fingiendo!-exclamó enojado.

-Deja de hacerte la paloma blanca, Hiahsi.-dijo con burla. - La única razón por la que no me tiraste cuando era pequeña fue porque tengo tus malditos ojos. -apuntó con su dedo índice sus ojos. -Estas cosas han sido una maldición para mi, créeme que me encantaría poder arrancármelos y dártelos para que me dejes en paz.

-No digas eso Hinata, ambos sabemos que no piensas así. Tu no eres así.

Al ver que las cosas se ponían más intensas, Hanabi y Neji se alejaron un poco de ellos para darles privacidad.

-¿Tu que sabes de como soy? -sus ojos mostraban severidad. -No soy nada de lo que era antes, te has encargado de destruir a la estúpida Hinata, ¿Y sabes que? Te lo agradezco. Ni yo misma me aguantaba.

Hiashi negó. -Dejaste de ser débil, más no has dejado de tener un corazón lleno de bondad y empatía. A mi no me engañas.

-¿Y tu como sabes eso?

El oji perla sonrió tristemente. -Veo tus ojos y no encuentro una pizca de odio hacia mi. Se que no me odias Hinata, por más que tengo merecido tu odio, no me lo das. La bondad y compasión fue lo que me salvó.

Hinata lo miro con impresión unos segundos. Era verdad que ella no odiaba a pesar de todo, por más que intentaba odiarlo y aborrecerlo, no podía. Cada vez que lo miraba, recordaba todo por lo que la hizo pasar, el desprecio, las palabras, los golpes… nada hacia que ella pudiera odiarlo. Era verdad que tenía mucha ira contra el, que a veces quería golpearlo y dejarlo irreconocible… pero era su padre.

-Si t-te odio- trato de sonar lo más convincente posible.

Hiashi negó. -Yo se que no.

Hinata observó un movimiento de su padre que la dejó muy sorprendida. Frente a ella, el gran y orgulloso Hiashi estaba con la frente pegada al suelo, haciendo una gran reverencia.

-Quisiera que me perdones por todo Hinata. Perdón por mi indiferencia, por mi maltrato hacia ti, por mi acciones que te perjudicaban, por no ser el padre que te mereces… -

-Basta. Levántate. -tomó su brazo y ayudó a levantarlo.

Cuando Hiashi se levantó, observó el rostro de Hinata. Habían rastros de lágrimas por sus pálidas mejillas y un profundo dolor delataban sus pupilas.

-Aún n-no te puedo perdonar completamente. La herida es muy grande así que t-tardará en sanar y… -

-Esperaré pacientemente tu perdón hija. -la interrumpió para después darle una suave sonrisa. Con delicadeza tomó por un momento la pequeña mano de Hinata sobre la suya, recordando vagamente cuando esa mano era tan pequeña y que apenas podía cubrir su dedo índice. Fue un tonto.

Hinata observo su mano entrelazada con la de su padre. Era un contacto tan cálido y lindo, uno que hace años que no tenía con su padre. -Tengo que irme. -dijo tratando de que el nudo en su garganta no se desatara.

Hiashi asintió desasiendo suavemente el agarre. -Lo entiendo. Cuídate mucho.

-Tu también cuídate. -dijo antes de saltar hacia los árboles.

Mientras observaba hacia donde Hinata se había perdido, una leve sonrisa iluminó su rostro.-Estoy orgulloso de ti, Hinata.

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Después de dejar a su padre en aquel lugar, su mente empezó a trabajar pensando en lo que ahora haría. Podría ir con Tsunade para que le dijera algún lugar en donde ella sería de utilidad o podía seguir por su cuenta.

La segunda idea le gustaba más pero también sabía que no era la mejor.

Lo más apropiado era ir a el cuartel de inteligencia y preguntarle a Tsunade lo que era más conveniente hacer.

Asistiendo a su propia idea estuvo apunto de hacer unos sellos para el Jutsu de tele transportación, pero un ruido la detuvo abruptamente.

Conocía ese sonido. Era un sonido chirriante que sólo podía provenir de ella o de… - Sasuke. -susurro antes de que por poco una katana atravesará su pecho. Con una gran agilidad saco la suya y la puso frente a ella bloqueando el ataque.

Frente a ella estaba el Uchiha mirándola sin expresión alguna.

Hinata mantenía sus ojos bien abiertos mientras sentía su corazón desbocado. Temía que ese momento llegará.

-Hyuga.

- Sasuke.

Ambos quedaron en la misma posición sin dejar de verse a los ojos.

Ella transmitía arrepentimiento con su mirada y el transmitía pura ira.

-Voy a matarte.

La mirada de la Hyuga tembló, estaba nerviosa, pero eso no hizo que se mostrará torpe ante los nuevos movimientos de Katana de su rival. Esquivaba y bloqueaba la espada de Sasuke.

Los ojos de Sasuke se mostraron rojizos y con unas aspas negras dentro de ellos.

Hinata parpadeo sorprendida. Al menos los ojos de Itachi estaban en Sasuke, como así lo había querido Itachi.

-Mangekyo Sharingan… -susurro Hinata.

Sasuke la escucho más no hizo comentario alguno y siguió atacando.

Hinata trataba de defenderse de los ataques sin final de Sasuke. Sabía que ese no era todo el potencial de Sasuke, sabía que se estaba conteniendo y que podía usar Jutsus muchísimo más poderosos al igual que ella… pero que no lo hacía por que de verdad no quería matarla.

Saltó a una distancia prudente quedando alejada de Sasuke, este no hiso ningún ademán de querer seguirla.

Lo observó con las cejas caídas. -Sasuke, te suplico que me perdones.

Sasuke frunció el ceño. -Te di mi confianza y me traicionaste Hyuga. -no dejó de mirarla a los ojos en ningún momento. -Te consideraba más que una subordinada y tu lo sabías.

-Y yo también te consideraba más que una persona más. -sonrió tristemente. – Nunca pensé que me iba a encariñar tanto contigo y con Itachi.

-Si es verdad lo que me dices ¿Entonces por que no me dijiste nada? ¿Por Konoha? -pregunto con enojo en su voz.

-¡Lo hice por ti!-gritó al borde de las lágrimas. -¡Lo hice sólo por ti!

-Eso es mentira. Lo hiciste a conveniencia de Konoha.

-Puede que en parte sea verdad.-dijo asistiendo con la vista baja. -Pero lo hice más por que no quería ver más odio en tu mirada. No quería que nuevamente el odio consumiera tu vida.

-No trates de engañarme Hyuga. -sonrió ladinamente y con coraje. -Debí saberlo, todas son iguales, y peor aún, eres una Hyuga.

Hinata frunció el ceño. -No me crees. -le afirmó. -Sasuke, no me importa si es por ti. Sólo por ti soy capaz de dar mi vida aún que tu seas quien me la quite. -soltó su katana, haciendo que se estrellara en el suelo. Sasuke sólo miraba impresionado a Hinata. -Si eso te hace feliz, si esto sacia su sed de venganza… que así sea. -pestañeo sintiendo las frías lágrimas bajar por sus mejillas. -Mátame Sasuke.

Sasuke apretó su mandíbula. -Servirte en charola de plata… es una patética forma de morir ¿No crees Hyuga?

-No. Una patética forma de morir sería servirme en charola de plata sin razón alguna, esa es unas forma patética de morir. Mi muerte tendrán un provecho, que Konoha no sea destruida.

-¿Cómo sabes que no destruiré Konoha después de tu muerte?

Hinata sonrió levemente mirándolo con tranquilidad. -Por que eres un hombre de palabra. Después de todo, eres un Uchiha.

Sasuke no dijo nada, seguía mirándola con desdén. Alzó su katana asustando a Hinata.

Entonces, si la iba a matar.

Sonrió mientras bajaba la mirada y cerraba fuertemente sus ojos. No haría nada por detenerlo. Podía matarla.

Escucho los pasos acelerados de Sasuke, seguro con su katana en alzada dispuesto a atravesársela en el pecho para que su muerte fuera más rápida.

Lastima, ella de verdad hubiera querido vivir más años. Hubiese querido terminar de arreglar las cosas con su padre, ayudar a Neji con el liderazgo de el clan, ver a Hanabi crecer en todos los aspectos….casarse con Naruto y tener hijos… un niño y una niña.

Pero no se podría, ahora se reuniría con su madre e Itachi.

Apretó sus ojos al sentir una leve brisa que movió sus cabellos y escuchar el sonido del filo de la katana atravesar su carne.

No sentía dolor alguno ¿Acaso así se sentiría la muerte? ¿Sin dolor?

Abrió sus ojos confundida y bajo la mirada para darse cuenta de que su cuerpo se encontraba intacto.

Levantó la mirada y se encontró a Sasuke frente a ella mientras apuntaba con su katana encima de su hombro derecho. Pestañeo aún más confundida y ladeo su rostro para averiguar con sorpresa que a lo que Sasuke atravesó fue aún Zetsu que al parecer estaba dispuesta a matarla.

-Sasuke… -susurro sin dejar de ver al Zetsu que tenía la katana atravesada en su cuello.

-No puedo matarte. -dijo Sasuke sin moverse de su lugar. -Itachi me dijo que matarte sería como matarlo dos veces a el. -recordó las palabras de Itachi antes de desaparecer para siempre.

-Flash Back-

-La quieres.-afirmó Itachi.

-Ya no más.

El oji negro mayor río. -Hinata es una persona adorable. Se que la quieres aún a pesar de todo Sasuke. A mi no me engañas.

El moreno lo miro con las cejas fruncidas. -¿Tu que sabes?

-Lo mismo que tu por que yo también la quiero. Es como la hermanita pequeña que siempre quise. -miro a Sasuke con arrepentimiento. – Sasuke, lamentó no poder a ver sido el hermano mayor que te merecías.

Sasuke no dijo nada, pero delató su debilidad ante ese tema al agachar la mirada.

-Ella es como un reemplazo de mi para ti Sasuke. Fue el hermano que siempre quisiste, claro, en femenino.

Sasuke no pudo evitar levantar un poco la conmistura de sus labios. Tenía que admitir que era verdad, el todo lo hacía con Hinata. Entrenaban juntos, se entendían con simples miradas y su complicidad se notaba.

-Matarla sería como matarme a mi de nuevo Sasuke. Sería como volver en el pasado, cuando me buscabas tratando de matarme. Todo será igual con Hinata, se repetirá la historia.

Sasuke miro impresionado a su hermano. Tenía… razón.

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-Fin del Flash Back-

-Si te mato tarde o temprano me arrepentiré. -dijo sacando la katana y haciendo que el cuerpo de Zetsu cayera emitiendo un ruido sordo.

Hinata volteó hacia el mirándolo con los ojos cristalinos. -P-perdóname Sasuke.-pido sollozando.-De verdad traté de detener a Itachi. Si hubiese sabido que ese era su plan desde el principio no lo hubiese ayudado.- dijo recordando la riña que tuvo con Itachi.- En mis planes, nunca estuvo el encariñarme con ustedes pero fue inevitable.-cayó arrodillada en el suelo.-Perdón. Lo siento tanto, debí de haberte dicho la verdad.-dijo sin dejar de llorar.

Sasuke miro a Hinata arrodillada bajo el.-Levántate.- ordeno sin expresión en su rostro, tomándola del hombro haciendo que ella se levantará.-Deja de llorar, eres una molestia cuando te pones así.

La Hyuga dejo de hipar y sollozar para ver a Sasuke. -¿M-me perdonas?

Sasuke sonrió levemente. -Si Hinata.

Hinata sonrió feliz y no se contuvo en brincar contra el para darle un gran abrazo. -Gracias.

El azabache correspondió lentamente el abrazo de la Hyuga. Aún no se acostumbraba a las muestras de cariño de ella. Eran muy… repentinas.

-Basta. Tenemos que irnos. -dijo deshaciendo el abrazo.

-¿Eh? ¿A donde? -pregunto inocentemente Hinata.

Sasuke gruño. -Ah ayudar al dobe ¿A dónde más?

-Entonces… ¿Nos ayudarás en la guerra? -pregunto con incredulidad.

-¿Qué no escuchaste? –pregunto con hostilidad.

Hinata río nerviosamente. -Si, si ¡Vámonos! -exclamó antes de brincar hacia las ramas de los árboles con una felicidad absoluta.

Sasuke sólo sonrió al verla con ese entusiasmo. Estaba seguro que nunca se arrepentiría de haber conocido a la que ahora había adoptado como su hermana.

-¿No vienes?

-Ya voy.-dijo antes de saltar entre las ramas para alcanzar a la Hyuga.

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Continuará…

Estoy en un gran problema T.T como verán el final esta cada vez más cerca, no pasa de unos dos o tres capítulos más para que esta historia llegue a su final definitivo

¿El problema? Simple

Que en estos últimos capítulos quiero poner escenas de peleas y soy malísima para escribir eso T.T además de que no ser como concluir con la guerra 8(

Estoy en un lío.

Así que discúlpenme si tardó mucho en actualizar 8( todo se deberá seguramente a mi bloqueo mental.

Sin más, espero que hayan disfrutado este capítulo, Sasuke perdonó a Hinata y esto cada vez se pone mejor :3

Gracias por sus lindos comentarios, recuerden que con ellos me inspiró y mis ganas de escribir siempre son mayores.

Agradecimientos a Reviews:

Miirellinu

Annie marvell

Hinataotsutsuki-sama

Maka-chan

Yoyo man

Guest

Violetamonster

Disculpen cualquier error ortográfico.