Aclaraciones: Los personajes de Naruto no me pertenecen.
/Madara./
–¡Te voy a destrozar y como pescado te voy a azar yahoo! –exclamó un hombre grande y musculoso mientras trataba de golpear con su Samehada a un hombre de piel azulada.
Naruto sólo suspiro arriba del árbol en el que estaba sin dejar de tener a Hinata en brazos. Volteó hacia Sasuke y con un poco de celos le entregó a Hinata en sus brazos. –Cuídala. –pidió a lo que el Uchiha asintió mientras tomaba a Hinata quien sólo rodeó el cuello de Sasuke con ambos brazos.
Al ver que ella estaría bien con su amigo, le hizo un ademán con la cabeza a Suigetsu y a Jugo para que lo acompañarán hasta donde estaba Bee. Ambos accedieron a la petición del rubio y bajaron de la copa del árbol hasta quedar a un lado de Bee.
–Hola Naruto. –saludo simplemente el moreno.
Naruto sólo lo miro con una sonrisa. –Vinimos a ayudarte.
Al escuchar el "vinimos" dirigió su vista a dos de los integrantes de taka. Después d eso volteó hacia el árbol más alto y miro a Guy, Kakashi, Aoba, Motoi, Karin y a Hinata en los brazos de Sasuke.
–Hum…–miro fijamente al azabache quien también lo miraba sin vacilar. –Así que Sasuke…
–Aja, el volvió. –terminó Naruto pensando que eso era a lo que Bee se refería.
–Si, y te quitó a tu novia. – dijo Bee mientras Naruto sólo negaba repetidas veces con la cabeza mirándolo con cólera.
–¡Eso no es así, dattebayo! –exclamó moviendo de arriba para abajo sus brazos.
–Pero el la tiene en sus brazos en ves de que tu la tengas en los tuyos, así que ellos ya tienen lo suyo. – rapeo sin esfuerzo a lo que Naruto se enojó aún más.
–¡Que no! –
Suigetsu y Jugo sólo se dedicaban a mirar mientras una gota de sudor recorría sus nucas.
Delante de ellos Kisame se levantaba del suelo con dificultad debido a el fuerte golpe que Bee le había propinado no hace mucho. –Pueden cuchichear en el infierno después ¿no creen?
Al escuchar que Kisame había hablado, Naruto había dejado de pelear con su grandulón amigo para ver retante a el hombre pez. –Te acabaremos dattebayo.
El hombre pez sólo sonrió ladinamente. –Ya lo veremos. –sentenció antes de querer atacar a los cuatro hombres con alguna de sus poderosas técnicas.
–Alto. –Interrumpió Guy quien bajo rápidamente de un salto y se posicionó frente a Naruto y los demás.
–¡Cejotas sensei! ¿Qué ha…? –habló impresionado el rubio pero el maestro de vestiduras pegadas sólo volteó y le sonrió ampliamente con el pulgar arriba.
–¡No te preocupes Naruto! Tú misión no es acabar con Kisame, es detener la guerra. Así que, vete y salva al mundo. Yo me encargaré de el.
Naruto observó con conmoción al cejudo. –Guy-sensei… –susurro Naruto.
–Guy tiene razón. –habló Kakashi desde la copa del árbol para después caer a un lado de Guy. –Váyanse, nosotros los alcanzaremos más adelante. –aseguró poniendo sus manos en los bolsillos de su pantalón mientras Kisame los miraba con una pizca de diversión en sus pequeños ojos.
Naruto hizo un mohin. No le agradaba dejarlos solos pero también sabía que ambos tenían razón, que tenían que seguir su camino y que ellos estarían bien pues eran dos de las personas más fuertes que había conocido.
Finalmente asintió. –Nos vemos más adelante Guy-sensei y Kakashi-sensei. – dijo casi como si fuese una petición. Ambos ninjas asintieron al rubio con sus típicas sonrisas.
Después de darles una última mirada, salto hacia el árbol seguido de los demás y se fueron de copa en copa, alejándose de los tres hombres.
–Que ilusos serían esos chicos si de verdad pensarán que ustedes van a volver con vida. –habló Kisame burlesco.
Guy y Kakashi mantuvieron el porte firme, ambos mirando al hombre pez con seriedad. –Iluso eres tu al pensar que nos ganarás. –respondió Guy seguro de sus palabras.
–Que gane el mejor entonces.
–¿Dónde demonios se metió Kakashi? –pregunto A a Darui quien lo miro con su típica mirada perezosa, este sabiendo que su jefe se estaba enojando.
–Pues en este momento debería de estar en la tercera división… –respondió observando que todo estuviese en orden. Hasta ahora no había habido algún inconveniente, todo estaba tan tranquilo que hasta daba un poco de mal rollo.
–Exacto, y el no esta ahí. –dijo furioso a lo que Darui sólo suspiro sin dejar de estar alerta a que todo estuviese controlado.
–No se preocupe Raikage-sama, el seguro volverá pronto a su puesto. Es una persona… –quiso decir responsable pero dudaba un poco aquello debido a que todas las veces que lo haba visitó lo veía acompañado de su inseparable libro icha icha, leyéndolo sin prestarle atención a lo que ocurría a su alrededor. –Es una buena persona.
–Y un inepto. – dijo A para después bajar de la pequeña montaña de rocas de un salto. –Voy a buscarlo.
Darui lo miro alarmado. –¡Pero, Raikage-sama! ¡Yo…!
–Tu eres el líder de la primera división Darui, deja de actuar así. No me necesitas aquí así que deja de tener miedo. –ordenó a lo que Darui tenso la mandíbula avergonzado.
–Si, tiene razón Raikage-sama. Lo siento.
El Raikage suspiro negando con la cabeza. –¿Cuándo se te quitará la costumbre de disculparte por todo Darui? –pregunto más para si mismo que para el chico peli blanco, pero aún así siendo escuchado por el.
Darui sólo sonrió ladinamente mientras veía como el Raikage desaparecía de su vista.
Volvió su vista al frente y no pudo estar más sorprendido. Frente a el, encima de el gran océano, habían miles de zetsu blancos, y junto a ellos estaban Kakuzu, Hizashi Hyuga, Dan, Sarutobi, Azuma y finalmente los hermanos de oro y plata.
–¿Por qué me tiene que pasar esto justo cuando A-sama se acaba de ir?
–Esperen un segundo –pidió Bee al ser que todos corrían entre los árboles.
Todos se detuvieron para mirar interrogativamente al rapero.
–¿Qué? –pregunto Sasuke directamente.
Hinata se bajo lentamente de sus brazos, sintiéndose mucho mejor que antes, a su lado, Naruto no prestaba atención a nada, su miraba estaba pensativa.
–¿A dónde iremos ahora?
Todos cayeron en cuenta de que aún no sabían hacia donde iban. Sólo estaban corriendo hacia… Konoha.
Al pensar en eso Hinata sólo puso una expresión triste. Ni siquiera sabía si Konoha aún existía. Ni siquiera sabía si… sus amigos…
–No lo había pensado. –respondió Motoi. –Tal vez si vamos con Raikage-sama el puedo asignarnos posiciones.
–¿Y el en donde esta? –pregunto Aoba.
–Seguro que esta en la primera división. –dijo Motoi seguro de sus palabras. –Darui esta liderado esa división. Se encuentra en la costa noroeste del país del rayo.
–Entonces vamos hacia haya, no hay que hacerlos esperar yahoo. –dijo Bee comenzando a correr de nuevo, sólo que esta vez hacia el noroeste.
Mientras todos lo seguían, Hinata no dejaba de ver la expresión distraída de Naruto, y eso hizo que sólo la preocupara. –Creo que ellos estarán bien Naruto-kun. –se atrevió a decir refiriéndose a Guy y Kakashi.
Al escuchar eso, el rubio volteo a verla sorprendido.
–Guy-sensei y Kakashi-sensei son muy poderosos, no dejarán que Kisame los derrote fácilmente. No te sientas culpable por haberlos dejado, confía en ellos.
Al escuchar esas palabras de Hinata, sólo pudo sonreír lentamente. –Tienes razón Hinata-chan.
Hinata le sonrió dulcemente.
Pasaron unos veinte minutos para poder llegar a la orilla de un gran mar y Sasuke pudo identificar el lugar. –Ellos están más adelante en una isla. – se mordió el dedo pulgar sacando un poco de sangre para poder dibujar en la arena un símbolo de invocación. De este salió un águila gigantesca frente a ellos.
–¿Esperas que nos subamos de nuevo a esa cosa? –pregunto incrédulo Suigetsu recordando la ultima vez que se había subido a la espalda de aquel ave. Casi lo tira cuando esta sintió un pequeño piquetito debido a la punta de su afilada espalda.
–Si no te gusta vete nadando. –dijo Sasuke irritado.
Suigetsu bufo. –Sabes que puedo hacerlo sin problema, pero tardaría mucho en llegar así que, con permiso señor águila. –dijo para después saltar hacia la espalda del ave, con cuidado de no clavar su espada en ella.
Sasuke hizo un ademán con la cabeza a los demás, a lo que todos saltaron a la espalda del gran ave, todos menos Aoba.
Hinata pestañeo confundida. –Aoba, sube. Él no te hará nada, no es como un tiburón. –dijo riéndose un poco ante su chiste, el cual sólo lo entendía Aoba y ella misma.
Aoba sonrió ante el chiste de su amiga. –Lo siento, aquí nos separamos.
–¿Qué? ¿Por qué? –pregunto con preocupación.
–Motoi-san me ha informado donde se encuentra la tercera división, mis compañeros deben de estar haya así que voy a ayudarlos.
–Oh vamos Aoba-san…
–Estaré bien Hinata-san. –le sonrió amablemente. –Por cierto, gracias por salvarme de esos tiburones.
Hinata sonrió tristemente. –Te prometo que no será la única vez.
Aoba río y negó con la cabeza. –No. No lo será. – se puso de espaldas para correr, no sin antes desearles suerte. –Suerte y mucho cuidado a todos.
Todos asintieron antes de que Aoba corriera hacia la tercera división.
–Bien – habló Sasuke llamando la atención de todos. –Sujétense bien.
Darui observó impactado el como los hermanos de oro y plata sellaban a Samui y a Atsui en las Benihisago de Ginkaku.
–¡SAMUI! ¡ATSUI! – grito impotente al ver como sus dos compañeros y amigos eran sellados.
Ambos hermanos comenzaron a reír ante la desesperación y enojo del moreno.
–Ups, fue sin querer. – dijo burlescamente Ginkaku mientras cerraba bien la Benihisago.
Darui respiro agitadamente y miro a los hermanos con furia. –¡Raton: Reiza Sākasu! –grito Darui para después crear varios brillantes haces de luz que fueron directamente a ambos hermanos.
Para desgracia de Darui, ambos hombres pudieron esquivar sin mucha dificultad aquellos rayos de luz.
Al ver esto, Darui frunció los labios y miro a ambos hermanos retante. –Que fastidió. –pronunció en voz baja, sin darse cuenta de lo que estaba logrando al pronunciar tantas veces la palabra que más usaba.
A lo lejos Ginkaku y Kinkaku sólo sonrieron.
Tras el, una guerra campal se desataba. Los ninjas bajo su mando batalla han con los zetsu y los revividos del edo.
Tenía que acabar con ese par, recuperar a sus amigos y ayudar a los demás en cuanto antes.
Trató de recordar lo que Samui le había dicho sobre las armas de Ginkaku y Kinkaku. Tal como ella había dicho, eso venía en los libros pero a el no le encantaba leer. Sólo podía recordar que esas armas eran los tesoros ninja que Ginkaku y Kinkaku habían robado.
Koukinjou era la soga que amarra a las persona y les espanta el de la palabra. Sichiseiken, la espada que corta y maldice el poder de las palabras. Benihisago, la calabaza que graba las palabras y sella a las personas y el Bashosen, el abanico que produce los elementos, fuego, agua, trueno, viento y tierra.
Y ahí tuvo su respuesta, era mejor mantenerse callado para no decir su palabra incorrecta, la cual conocía muy bien.
Fastidió.
Si no decía esa palabra entonces no sería absorbido por esa calabaza, pero extrañamente Samui había sido absorbida sin siquiera decirla.
–Tal vez, si duro un determinado tiempo sin decirla… ¿seré absorbido? ¿no es así? –pregunto en voz alta a lo que los dos hermanos rieron.
–Valla, eres más inteligente de lo que pensé. –dijo Kinkaku.
–Tu, habías dicho que el silencio es oro.
–El silencio esta prohibido Darui. Soy muy elocuente. – río fuertemente Kinkaku.
Darui frunció el ceño.
–Las palabras son la más grande arma en del mundo ninja. Los engaños y las traiciones son muy buenas estrategias, por no decir que las mejores. –continuo Ginkaku.
Dispuesto a seguir los consejos de los hermanos de oro y plata, Darui sonrió. –Es por eso que ustedes son la deshonra de Kumo.
Kinkaku fruncio el ceño y cabreado contesto. –¡Mira quien habla! El títere favorito del raikage. Eres un arma más de la valiosa colección de la aldea de la nube.
Darui cerró ambos ojos y bajo la cabeza. Kinkaku al ver eso se pensó victorioso pero supo que no era así ya que después de unos segundos el pelo blanco alzó la mirada con una sonrisa en los labios.
–Yo soy la mano derecha del jefe, no soy una falsificación.
Kinkaku sólo sonrió al escuchar eso. –Oye Ginkaku…
–Si, ya se. – tomó el Benihisago y apuntó directo a Darui.
Darui abrió desorbitadamente los ojos. –Pe-pero…–su cuerpo fue siendo absorbido por la calabaza hasta que finalmente estuvo dentro de ella. Oh, eso fue lo que pensaron los hermanos.
Ambos sonrieron el uno al otro, y estuvieron dispuestos a dejar el océano para ir a la isla para seguir peleando pero…
Justo cuando estuvieron por irse, tras Ginkaku salió Darui de el agua, con una sonrisa en el rostro mientras sostenía la Shichiseiken para golpear diariamente al hombre y hacer que si cuerpo se golpeara con el brazo de Kinkaku.
Ante el repentino cambio de papeles, ambos soltaron sus armas por lo que Darui fue hábil y tomó también el Benihisago.
Mientras el era absorbido, reemplazo la primera palabra que más dice a la segunda la cual es "lo siento". Así, pudo salir de la calabaza sin que ellos se diesen cuenta de que mientras lo absorbian el estuvo disculpándose un millón de veces.
Tomó descuidado a Ginkaku, maldijo su alma y la sello dentro del benihisago.
–¡Kinkaku, sálvame! –grito con desesperación Ginkaku a lo que Darui sonrió y volteó la espada para que Ginkaku pudiese ver que ya no había otra salida.
Kinkaku.
Esa era su palabra más dicha desde su nacimiento.
Así que fue absorbido por la calabaza, ante los ojos de Kinkaku quien observaba atónito e impotente la escena.
Kinkaku comenzó a respirar agitadamente, sus facciones fueron cambiando y un manto de chakra rojo comenzó a rodearlo.
–Como… como ¡Cómo te atreves!
–Hay no…–susurro Darui observando como Kinkaku se convertía en el Junchuuriki del Kyubi.
Justo cuando pensó que no tenía salvación y que no podría recuperar a sus amigos de la calabaza, un milagro literalmente cayó del cielo.
–¡Yahooo! –Se escucho el fuerte ruido desde arriba hasta que llegó a un lado de Darui.
–¡Bee-sama! –exclamó a ver a Bee a su lado.
Para cuando volteó a su izquierda, se encontró a Motoi, Naruto, Hinata, Karin, Sasuke, Suigetsu y a Jugo.
–Vinimos a ayudarte, vinimos a ganarle ¡Yahoo! –exclamó nuevamente el hombre mientras a Darui le escurría una gota de sudor tras la nuca.
–¡Naruto-san! ¡El…!
–Lo se, es un Junchuuriki. –contestó Naruto observando a el monstruo que tenían frente a ellos.
"–¿Podrías explicarme que pasa Kurama?"
–El es Kinkaku y es uno de los hermanos de oro y plata. Hace tiempo me los comí y pensé que habían muerto pero… se mantuvieron con vida una semana dentro de mi gracias a que se mantuvieron comiendo de mi carne.
Naruto sintió un escalofrío recorrer su espalda al escuchar eso.
–Así que es por eso que el puede hacer eso.
–Se volvieron poderosos al comer de mi chakra."
Naruto asintió entendiéndolo todo.
–El se volvió así por que…
–Ya lo sabemos Naruto, nosotros leímos cuando íbamos a la Academia. –insulto el Uchiha sin mirarlo.
Naruto frunció el ceño e hizo un puchero mientras Hinata reía un poco.
–¡¿Tu también Hinata-chan?! –pregunto indignado a la que la peli azul dejo de reír y lo miro apenada.
–En la Academia nos aplicaron un examen sobre ellos Naruto-kun.
Naruto sintió una nube arriba de su cabeza.
Hinata le sonrió dulcemente y sobo su brazo tratando de darle confort.
–¡Hinata!
Hinata parpadeo y miro hacia atrás para ver a una chica de chongitos correr hacia ellos.
–¡Tenten-chan!
–Me alegra verte bien. —exclamo la castaña a lo que Hinata sonrio.
—Igualmente Tenten-chan.
—No hay tiempo para eso. Voy a controlarlo yo pero necesito que se vayan de aquí, solo estorban y el se movera hacia donde estén ustedes.—hablo el Uchiha.
—¿Estas pidiendo que nos vallamos?— pregunto con molestia el rubio.
—Si.
—Sasuke, podemos ayudar. No es necesario que nos vayamos.—hablo Hinata esta vez mirando suplicante el Uchiha quien solo tenía la mirada al frente.
Sasuke los miro de reojo.—Largo. Nos veremos en la torre de inteligencia.—saco su katana de la funda y miro a Darui.—Tú vas a ayudarme.— declaro a lo que el moreno asintió rápidamente.—Los demás váyanse, ahora.
Naruto saco aire por sus fosas nasales mientras miraba a su amigo con el ceño fruncido.—No vamos a dejarte.
—Sirven más en otro lugar, no los necesito aquí.— dijo para después correr por el mar, secundado por Darui.
Naruto quiso correr hacia él, pero la mano de Hinata apretando su brazo lo detuvo. Volteo a verla con desesperación.—¡Me necesita!
Hinata solo sonrió de medio lado.—Sasuke-kun es fuerte, puede solo. Además — volteo hacia atrás haciendo que Naruto mirara hacia esa dirección.—Mira cuanta gente hay, dispuesta a hacer lo que sea por nosotros. Por ti.
Naruto se sobresalto en su lugar al escuchar eso.
—Ellos te están protegiendo Naruto-kun. Tienes que protegerlos tú también. — alzo la vista para verlo con una mirada confiada.—Tu eres el único que puede detener esto.
Y era verdad. Tenía que protegerlos, tenía que tenerlos a salvo pues después de todo, eso se había provocado por su culpa.
Su mirada preocupada cambio por una decidida y confiada.
—Vámonos.
Hinata asintió con una suave sonrisa.
Kakashi tomo aire agitadamente mientras miraba con cierto orgullo el cuerpo de Kisame desmaterializarse frente a ellos. —¿Estas bien Guy?
—¡Mas que bien!— exclamo el hombre con su típica sonrisa.—Es hora de irnos, debemos ir a con los chicos.
—No. Vamos a la torre de inteligencia, no servimos de nada yendo de un lugar a otro sin saber información fundamental.— hiso un ademan con la cabeza para que lo siguiera.—Vamos.
Guy asintió, no muy confiado. No le gustaba la idea de dejar solos a los chicos. Aunque, debía de admitir que ellos sabrían cuidarse perfectamente bien solos.
—¿Crees que Tsunade-sama ya se haya dado cuenta de que Naruto-kun no está en la isla?—pregunto caminando a su lado.
Kakashi lo miro de reojo.—Sí.
Guy puso sus brazos tras su cabeza.—¿Cómo crees que se ponga?
El peli plata solo soltó un pequeña carcajada.—Mas loca de lo que está.
La ceja de Tsunade no paraba de temblar mientras solo empezó a mover su pierna de arriba para abajo.—¿Kinkaku y Ginkaku dices?
Un ninja de la hoja asintió.—Se dice que Sasuke Uchiha está tratando de detenerlo, probablemente para los Akatsuki.
Tsunade suspiro y miro a otro lado.—Necesito ir hacia haya para averiguar que mierda es lo que está pasando.
—Sabes que no puedes salir de aquí Hokage.— hablo A.—Iré yo.
—Y ¿Por qué tu si puedes ir y yo no?
—Porque tu no sirves de nada halla. Además, yo puedo atrapar a el Jinchuriki.
Tsunade lo miro con una ceja alzada.—¿Cómo?
—Confía en mi.—pidió.—Ah, y si Kakashi viene para aca, dile que es un inepto y que más le vale estar en su puesto ya.—dijo antes de retirarse de la sala completamente.
La rubia frunció el ceño y empezó a hablar entre dientes.—Malditos mocosos, no hacen más que perturbar la mente de los adultos...— callo su plática entre ella misma cuando nuevamente miro frente a ella un destello azul. Alzo la vista y de inmediato frunció el ceño.—¡Naruto!
Y junto a él, se hallaba Hinata, Motoi, Bee y los integrantes del equipo Taka.
—¡Hola Tsunade obaachan!— exclamo el rubio entusiasmado, sin estar consciente de la furia de su Hokage.
—¡Maldito mocoso! ¡Deberías de estar en la isla!
La jovialidad de el rubio cambio a ser una seriedad.— No debiste hacer eso.
—¿El qué?
—Ocultarme que ya había comenzado la guerra y tratar de encerrarme halla... eso.
Tsunade alzo la cabeza.—Es lo mejor Naruto.
—¡No lo es!—grito sobre saltando a la rubia.—Estas personas están luchando por mí, para protegerme — Naruto bajo la mirada.—Muchos seguro ya están muertos, y todo por mí.
La rubia miro unos segundos a Naruto, notando lo emocional que era.
—Déjame pelear... No, mejor dicho, voy a pelear. Quieras o no.— declaro mirándola retador.
Tsunade suspiro y paso las manos por su rostro.—Bien, pero seguirán mis órdenes.
Naruto asintió repetidas veces.—¡Sí!
Hinata sonrió contenta de que las cosas salieran bien y que Tsunade aceptara que Naruto luchara con ellos pero... no negaba que le daba miedo. Miedo de perderlo.
Sonrió torcidamente sin que nadie se diese cuenta.
Todos voltearon su mirada hacia atrás al escuchar unos pasos apresurados acompañados de una respiración agitada.— ¡Hokage-sama!— exclamo el chico una vez llego.
—¿Qué pasa?
El chico tomo aire.—Al parecer... al parecer Madara ha aparecido y los demás líderes de las aldeas están luchando contra él.
Tsunade pelo los ojos.—No puede ser...— dijo entre dientes.—Ustedes váyanse de aquí y ayuden en lo que puedan.— ordeno Tsunade a los chicos. Miro al equipo Taka.—Ustedes ya no trabajan con Akatsuki.— no pregunto, afirmo. Los tres asintieron.—Comprueben su lealtad entonces. Vendrán conmigo.
Hinata miro con impresión a Tsunade.—¿Por qué?
La Hokage miro a su ninja de reojo.—Lealtad Hinata. — suspiro y miro suavemente a Hinata.—Estarán bien, no dejare que les suceda nada.
—Cierto Hinata-chan.— hablo Suigetsu con una sonrisa.—Además, nosotros somos fuertes.— le giño el ojo.—Nos veremos pronto y acabaremos con esto.
Hinata miro con preocupación a su amigo para después mirar al otro hombre del integrante Taka.—Pero Jugo aún no sabe controlarse sin Sasuke.
—Estaré bien. — el peli naranja sonrió.—He estado trabajando en eso.
—¿Y... y Karin?
—¿Qué insinúas cieguita? — la peli roja se cruzó de brazos mirándola de mala forma.—Estaré bien.— dijo con voz mas suave mientras sus facciones se relajaban.
Hinata sonrio de medio lado, sintiendo como su garganta se cerraba.—Cuídense chicos.
Todos asintieron con una sonrisa.—¡Por supuesto Hinata!
La Hyuga asintió sonriendo.
Tsunade suspiro.—Los llamare si necesitamos algo ¿de acuerdo?
Los demás asintieron.
—Vámonos.— dijo Tsunade, caminando hacia la salida, siendo secundada por los tres integrantes de Taka.
Una vez todos salieron, Hinata bajo la mirada.
Naruto al ver eso, se acercó a ella para pasar su brazo sobre sus hombros.—Todos estaremos bien, dattebayo.
La oji perla levanto la mirada y sonrió con sutileza.—Lo sé, Naruto-kun.
Naruto sonrió como acostumbraba.
—¡Bien! ¡Vámonos ya, a patear traseros vamos halla!— exclamo Bee, a lo que Motoi, Naruto y Hinata solo asintieron con una sonrisa.
Naruto apreto los puños tan fuerte, que gotas de sangre salieron de estos. Sentia una culpa irremediable y una ira nada sana, todo por haber visto aquella escena que estaba frente a él.
—Es mi culpa...—dijo con un hilo de voz mientras Hinata trataba de retener sus lágrimas.
—Naruto-kun... esto no es tu culpa.
—Esta guerra se ocasiono por mi.— dijo apagadamente, mirando con ojos vidriosos cientos de cuerpos sin vida de muchos ninjas. Muertos. Por su culpa.
—Murieron haciendo su trabajo.— trato de animar Bee, con una seriedad poco normal en él.
—Pero ellos seguro tenían familias. Sus familias se quedaran esperando sus llegadas pero ellos jamás podrán volver. ¿No lo entienden? Todo esto es mi culpa.
Motoi se acercó al rubio y puso su mano en el hombro del chico.—La culpa de esto es de las almas que están llenas de maldad. Su alma está limpia Naruto-san. Usted no tuvo culpa de esto, si no, aquellos que han propagado tanta maldad por todos lados. Los verdaderos culpables aún están ahí afuera y usted debe detenerlos.
El rubio apretó la mandíbula.—¿Y si no puedo?
Hinata solo escuchaba a Naruto con desconcierto y sorpresa. Jamás había visto al rubio tan negativo y menos en algo tan grande como eso. El siempre se hallaba confiado y retador a todo, y esas cosas eran las que habían inspirado a Hinata. Por eso mismo en ese momento no sabía cómo sentirse. Solo podía sentir como su corazón se oprimía al ver al amor de su vida tan triste y desesperanzado.
—¡Claro que puedes! — exclamo arrebatadamente la Hyuga, sorprendiendo un poco a los hombres.—Eres el mejor ninja de todo el mundo y eres e-el próximo Hokage— dijo con voz quebrada.
—Hinata-chan...
—¡Si puedes y no es tu culpa!— grito llorando.—Tú puedes... y si no puedes solo ¡estamos nosotros! — trago saliva, sintiendo como su garganta se secaba.—Todos vamos a vencer a Madara y vamos a ganar, eso es un hecho y ¿sabes por qué?
Naruto solo miraba expectante a su novia, asombrado por su valentía verbal.
—Porque tú nos inspiraste a nunca darnos por vencido.— sonrió temblorosamente mientras a Naruto le picaban los ojos.—Porque tu siem...— callo al sentir gotas de sangre salpicar su blanco rostro. Sus ojos se abrieron desmesuradamente y soltó un grito de sorpresa.
Motoi tenía los ojos abiertos como dos platos. Tocio sangre para después caer al suelo, revelando la persona tras de él.
—Que conmovedor tu discurso Hinata-chan.— dijo burlescamente el hombre de mascara naranja. Agito una katana que traía con él para deshacerse de los restos de sangre del hombre que había atravesado.
—¡Motoi!— grito Bee corriendo hacia el hombre inconsciente que se estaba desangrando rápidamente.
Hinata volteo con lágrimas escurriendo en sus finos mofletes.—Eres un...
—¿Un que Hinata-chan? —pregunto con cinismo mientras ponía su mano alrededor de su oreja.—¡Dilo con fuerza!
Mientras tanto Naruto observaba a Motoi estando en shock.
—¡Qué bien! Ahora no tendré que perseguir a los tres demonios con cola por separado ¡Si los tengo frente mío! A el hiperactivo rubio, al rapero sin rima y a la nueva contenedor. ¡Que feliz que estoy!— exclamo como niño pequeño mientras Hinata no quitaba su vista ceñuda y llorosa.—Bien ahora tenemos que llegar a un acuerdo chicos.—comenzó a caminar alrededor de ellos, mientras su voz se tornaba gruesa y sombría.—Oh me dan a los Buijis por las buenas y mueren rápidamente oh, pueden luchar y les aseguro una muerte dolorosa y lenta.— su voz cambio a la chillona e irritante que siempre.—¿Qué deciden?
.
Continuara...
Espero que les haya gustado este capítulo. Ya no falta mucho para que acabe así que por favor déjenme sus comentarios constructivos y si alguien quiera alguna petición especial no dudare en ponerla a cabo.
Ah, por cierto, me gustaría que pasaran por mi perfil a votar en una encuesta, me harían muy happy. ¡Nos leemos!
Agradecimientos: Yoyo man, Konata 811, Maka-chan, Hinata Uzumaki Uchiha.
