El día del juicio llegó más pronto de lo que Kenny hubiera esperado, Kyle se encargó de la defensa de Leopold, aunque a esas alturas lo único que podía hacer por él era evitar la condena a muerte. ¿El motivo? Las pericias psicológicas al acusado arrojaron que se encontraba totalmente sano y que la teoría de que poseía TID no se debía a otra cosa que una estrategia para declararlo inimputable, por supuesto el pelirrojo entregó las grabaciones y anotaciones del doctor Smith, más su declaración como pruebas, pero fueron desestimadas ya que el hombre era conocido de uno de los amigos de Stotch y aquello conllevaba a que las pruebas podrían resultar fraudulentas.

- En vista de las pruebas presentadas, que el acusado ha confesado sus crímenes y se ha declarado culpable, el jurado ha llegado al siguiente veredicto – el juez miró en silencio a los presentes antes de continuar leyendo – Leopold Stotch, por el asesinato de Ian Jones de 16 años de edad, Jack Lee de 18, Rebbecca, Heidi Turner, Barbara Stevens, Nelly, Nichole Daniels de 24 años, Gabriel Torres de 20, Tyler Cook de 17 y Christopher Carter de 37 años se le encuentra culpable de los cargos de homicidio en primer grado, también se le encuentra culpable del cargo de homicidio involuntario por inducción al suicidio sobre la persona Jacob Rogers de 20 años y finalmente se le encuentra culpable por el cargo de parricidio sobre la persona Stephen Stotch – Kyle se iba a poner en pie para protestar pero el rubio a su lado le sostuvo el brazo y negó cuando se giró a verle. El pelirrojo apretó los labios y los puños para seguir escuchando, el juez continuó hablando hasta que llegó el momento de escuchar el final – por todos estos cargos se aplicará condena máxima, la pena de muerte por inyección letal, sentencia que se hará efectiva el día 25 de marzo del presente año a las 18:00 horas – el juez golpeó con el martillo y comenzó a reunir los papeles.

Lo policías se acercaron al acusado para retirarlo del lugar, pues muchos de los presentes comenzaron a hacer escándalo, desde los familiares de las víctimas que celebraban la decisión hasta los más cercanos a Leopold reclamando la injusticia. Todos sus amigos desde que se habían enterado de lo sucedido se pusieron al corriente de su estado de salud, y apoyaron la idea de que el muchacho siempre tuvo algo extraño, no era simplemente un asesino despiadado como los medios lo hicieron lucir.

- ¡Mierda! Kyle haz algo, ¡no puede terminar así! – Kenny con terror en el rostro se acercó a su amigo para tomarlo de los hombros y sacudirlo.

- Amigo, ahora no puedo hacer nada, solo resta presentar una petición de indulto antes que llegue el 25 de marzo, pero para eso debemos probar que la pericia psicológica es errada – Kyle le observó sintiendo los ojos escocerle.

- Kenny – el susodicho observó tras la espada de Broflovski y encontró la mirada tranquila de Leopold, este sonreía – déjalo, aunque las cosas sean como me contaron, el culpable sigo siendo yo, aunque me declaren inimputable el pueblo no me dejaría en paz, ni siquiera tengo el valor de verte a la cara ahora. Yo estoy bien así – comenzó a caminar a la salida con quienes lo escoltaban y miró hacia atrás para ver por última vez el rostro de quien fue su pareja – perdonen por todo el dolor que les causé, Kenneth, gracias por amarme.

El rubio desapareció tras la puerta y los asistentes se retiraron uno a uno, en el lugar solo quedaron Wendy, Stan, Kyle y Kenny, estaban hablando de lo que podrían hacer cuando la voz de Craig los interrumpió, este se acercó arrastrando a Cartman con ayuda de Tweek, ambos lucían un semblante molesto. Al preguntarle qué estaba pasando estos dijeron que hace días vieron a Eric reunido de forma sospechosa con un hombre, que casualmente había sido el perito que declaró que Stotch se encontraba completamente sano.

Ante las insistentes preguntas del grupo para que dijera si era cierto Wendy alzó la voz con desesperación y admitió que efectivamente ese hombre era el mismo, a pesar que Cartman le insistía en que cerrara la boca esta confesó que lo había apoyado para pagarle al perito y de esa forma negara que el rubio tenía alguna enfermedad, sin embargo, todo eso la tenía bajo tanta presión que ya no podía cargar con ello.

Con esta nueva información Kyle presentó una primera solicitud de indulto, pero fue rechazada debido a que el perito negaba su participación, la segunda petición también fue rechazada, pese a que Wendy aceptó haberse involucrado en aquel sucio trato.

La tercera solicitud fue presentada el 21 de marzo, Wendy consiguió la confesión de Cartman y el perito además del depósito de dinero que se le hizo a su cuenta luego del juicio.

El día 25 de marzo llegó sin respuesta de la solicitud, Craig, Tweek y Kenny estaban en el lugar donde se llevaría a cabo la ejecución, Kyle y Stan se encontraban en otro sitio hablando con el gobernador intentando exponer la situación con nerviosismo.

El clima era frío, a pesar que la primavera llevaba unos días de haber iniciado parecía que el invierno se negaba a dar marcha atrás, las flores apenas se estaban abriendo y las nubes cubrían todo rastro de sol que quisiera acariciar a tierra.

Leopold miro al exterior por la pequeña ventana de su celda, el cielo era gris oscuro, el aire estaba frio, el silencio como siempre, desde que lo trasladaron a ese corredor, reinaba.

Creía que si cerraba los ojos un momento podría escuchar hasta las respiraciones de los pocos hombres que compartían el mismo destino que él, contando los días interminables hasta que llegara la hora de cada uno.

Miró los dedos de sus manos y comenzó a contar las noches que llevaba ahí. Tan solitarias, tan lúgubres, tan vacías.

Stotch pensaba que si no llegaba pronto el momento de la ejecución el aislamiento del lugar terminaría por matar la poca cordura que tuvieras. Prueba de ello, era un hombre que tenía más de un año en ese lugar, esperando el momento que parecía no vendría jamás.

Gritaba, lloraba, suplicaba.

Las primeras noches no pudo dormir, la voz que aquel reo lo despertaba contantemente.

El miedo lo mantenía despierto.

Luego se dio cuenta que lo único útil era concentrarse en sus memorias, en sus anhelos, en lo que no olvidaría jamás.

Cuando terminó de sacar cálculos soltó una risa suave y apretó los puños.

- Ya fue 22 de marzo, debí preparar su regalo con anticipación.

Subió las rodillas a la cama y las apretó contra su cuerpo con fuerza, observó la punta de sus zapatos y suspiró.

- 22 de marzo fue hace tres días, eso quiere decir que hoy es mi día. – Escondió el rostro entre las rodillas e intentó contener las lágrimas – no tengas miedo, no tengas miedo, eso es mejor que tener una espera eterna.

Dejó que su cuerpo cayera de costado sobre la cama y regresó la vista al pequeño trozo de libertad que le brindaba la ventana. Solo podía esperar, lo que llevaba haciendo hace semanas. Pero con cada minuto su ritmo cardiaco se aceleraba, en ocasiones hasta sentía que el aire hacía falta.

"¿Dolerá?"

Dejó escapar esa pregunta en su mente y negó con rapidez.

"¿Cuantas personas me estarán observando?"

Se cubrió los oídos como si aquella acción acallara sus propios pensamientos. Los latidos de su corazón se aceleraron.

El tiempo transcurría lento. Como si se burlara del miedo que sentía, como si le recalcara a cada tic tac que su mente imaginaba que pronto pagaría por esos crímenes que ni siquiera recordaba.

"Todos lo que están aquí ¿sentirán el mismo terror?"

Volvió a cuestionar.

Se mordió los labios, tal vez aquel dolor en la piel ayudaría a calmar su mente del miedo que el mismo se infundía. No quería pensar, no quería silencio, temía a la muerte y a lo que le esperara tras de ella, fuera lo que fuera.

- No quiero morir. – Abrió los labios para dejar escapar esas palabras que desde el juicio se había negado a soltar. Que se había negado a admitir.

A las 17 horas, comenzó a prepararse la sala donde se aplicaría la inyección, en el conocido pasillo de la muerte.

Cuando el reloj marcó las 17:30 horas Leopold era escoltado por un oficial y un padre en dirección a su destino final.

- ¿Tienes algo que quieras decir hijo mío? – preguntó el padre a Stotch que mirada el suelo mientras caminaban.

- Si padre, solo pido que la persona que amo sea capaz de perdonarme, porque es a lo único que temo ahora.

El pasillo era oscuro y cuando el oficial abrió la puerta al final del corredor la luz que entró de golpe cegó sus ojos, el miedo reapareció con la misma intensidad que aquel resplandor blanquecino y su cuerpo se sintió más pesado.

En ese momento una sola imagen se hizo presente en su mente, un par de ojos azules que lo observaban con verdadero amor, la sensación del tacto conocido sobre su piel y la voz del rubio que susurraba a su oído, el miedo que sentía hasta entonces comenzó a desaparecer, su ritmo cardiaco bajó y su respiración se relajó, miró al sacerdote a su lado y luego al oficial, respiró profundo y entró a la sala.

Lo último que se escuchó por aquel corredor fue el sonido de la puerta al cerrarse antes que todo volviera a oscurecerse.